Si te quieres, huye de la mediocridad

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Artículo publicado por Carmen Prada

 

“Siempre hay una gran demanda de la mediocridad fresca. En cada generación, el sabor menos cultivado cuenta con el mayor apetito”.    Paul Gauguin.

El diccionario de la RAE define mediocre, en su segunda acepción, relativa a las personas, como aquella que “no tiene un talento especial o no tiene suficiente capacidad para la actividad que realiza.”

Bien, permitidme que primero haga una breve descripción de algunos rasgos que caracterizan habitualmente a los mediocres. Después, procuraré terminar con un mensaje constructivo y que pueda servir de aliento a quien pueda haberse sentido aludido, pues mi intención siempre es meter el dedo en la llaga no para fastidiar, sino para invitar a una sincera autorreflexión que ayude a cada cual a crecer.

En primer lugar, tenemos al “mediocre puro”. Suele tratarse de un individuo carente de ambición, resignado a una gris existencia, cuyas aspiraciones no van mucho más allá de la mera supervivencia. Son aparentemente inofensivos, pero en muchos casos llevan en su interior un poso de resentimiento y envidia hacia quienes puedan demostrar una mínima brillantez, pues se sienten amenazados por todo y todos los que de un modo u otro pudieran trastocar su triste zona de confort, ya que las múltiples inseguridades y el carácter pusilánime les define.

En segundo lugar, el “mediocre tiranuelo”. Se trata de un individuo conocedor de sus limitaciones, pero que no pone su empeño en desarrollarse sanamente como persona y profesional, – dejaría de ser mediocre solo con que esa intención fuera auténtica -, sino que procura medrar a cualquier precio, comúnmente por atajos sembrados de mentiras y pelotilleos, intenta convertirse en imprescindible no por su valía, obviamente, sino porque está dispuestos a venderse y arrastrarse por el fango con tal de alcanzar su meta. Es tenaz y paciente, sabe que no destaca pero que su oportunidad llegará, y el resentimiento no es solo un poso, sino su motor.

El verdadero problema de esta clase de mediocre se da cuando alcanza su meta, su puesto soñado en el que tiene alguna cuota de poder. Ni por asomo se plantea entonces un “renacimiento” integral de su persona, sino que satisfecho por haber logrado su propósito de un modo reptiliano, insiste en su estrategia carente de valores para perpetuarse en su poltrona. Se rodea de acólitos que no puedan hacerle sombra, cuya mediocridad sea mayor y más pura, pues sabe que el puesto le queda grande, y da órdenes muchas veces absurdas e ineficaces, lo cual le obliga a ser despótico, le resulta más fácil hacerse temer que hacerse respetar o admirar, no soporta que se le discuta pues carece de argumentos, aunque siempre encuentra algún “cabeza de turco”, o excusas banales, o la táctica del “y tú también” para no asumir su propia incompetencia. Es un tonto peligroso, al que solo una tragedia personal o una persona a la que ame y respete como nunca antes podrán hacer que se plantee las cosas de otra manera. Difícil, mas no imposible.

 

Como ya he apuntado en el anterior párrafo, el mediocre deja de serlo en el momento en el que reconoce su realidad y se dispone a trabajar con humildad y constancia para poder así crecer en todos los ámbitos de la vida. Porque lo cierto es que cada persona tiene dentro de sí un potencial a explotar, pero habitualmente se queda en el tintero, bien por miedos, por comodidad, o por no tener cerca una persona capaz de ayudar a poner en acto esos talentos, que son los que definirán a la persona que se atreva a dar los pasos necesarios para alcanzar un alto grado de desarrollo.

Nunca hay que cerrar la puerta a nadie, la vida de muchas vueltas, pero sin humildad y ganas de crecer el mediocre lo seguirá siendo, aunque conduzca un superdeportivo gracias a la lotería o a sus negocios sucios, incluida la política o la prensa rosa.

Por el contrario, la persona brillante irradia luz, espera siempre lo máximo de la vida y de los demás, su transparencia agranda su belleza interior, y no es su mayor victoria llegar muy alto o tener mucho capital, sino llegar a lo profundo de los corazones, donde se hallan los tesoros que no pueden comprarse con dinero.

 

 

 

 

 

 

*Fuente de la fotografía, Pinterest.es

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional

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El día que te das cuenta que eres HUMANO…

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Artículo publicado por Carmen Prada

 

Si eres de los que lees mis escritos habitualmente, a estas alturas ya te habrás dado cuenta que en cada uno de ellos la menor parte es teoría y la mayor experiencia.

Me resultaría tremendamente difícil e incómodo tratar un tema determinado si lo que me sé muy bien es la teoría pero de práctica nada de nada. Creo que hasta me sentiría un tanto hipócrita.

Dicho esto, hoy me gustaría comenzar con una pequeña pero profunda pregunta, para que reflexiones al respecto, ¿cuándo fue la última vez que te acordaste de ti? Sí, ese día o momento, o vivencia a partir de la cual como PERSONA pasaste a ser la prioridad número uno en tu propia vida.

Reconozco que en 40 años, me ha pasado en más de una ocasión olvidarme de mí, aunque en realidad creo que más o menos nos puede suceder a cualquiera en momentos puntuales, como cuando te vuelcas en algo o estás preocupado por una determinada situación ajena.

Pero lo cierto es que muy recientemente me he dado cuenta de que ¡SOY HUMANA!

Cuando un maravilloso día di el paso de dedicarme a una de mis principales pasiones, LAS PERSONAS, pensaba que todo aquello que se derivase de mi profesión sería una bendición.

Vivo el día a día volcada en poder ayudar a las personas a cumplir metas, sueños, objetivos. A intentar transmitir cosas positivas y mi sonrisa para que se convierta en algo contagioso. Es cierto que soy una persona sanamente ambiciosa, que no me pongo límites, no renuncio a ninguna posibilidad de crecimiento, y si encima éste lo experimento con otra persona o un grupo, ¡mucho mejor!

Realmente me siento muy afortuna por poder realizar algo que amo y por lo que cada mañana me levanto entusiasmada, y que me aporta gran felicidad, que compensa sacrificios y dificultades.

Evidentemente, trabajar con personas, empresas y profesionales, son emociones, situaciones, circunstancias que en algunas ocasiones caminan contigo cada día, y sin darte cuenta pueden llegar a provocar un desapego de uno mismo.

¿A dónde quiero llegar? ¡Que muy recientemente me olvidé de mí pensando que yo podía esperar! Y claro, el cuerpo, que es muy sabio, tras previos avisos me ha terminado por decir “¡Carmen, hasta aquí!” Y es cierto, durante estos días de conversación profunda conmigo misma, emocional pero también racional, sin poder levantarme de la cama ni apenas moverme, he llegado a muchas conclusiones:

  • todos necesitamos nuestros momentos, momentos de estar a solas con uno mismo;

 

  • debemos intentar abrirnos más en cuanto a emociones y pensamientos con las personas que nos rodean y nos quieren;

 

  • debemos atender a los pequeños avisos que el cuerpo nos da, sin forzar en exceso la máquina, pues se termina pagando;

 

  • haz ver que tú también eres importante, y procura que los demás lo entiendan;

 

  • exigirse a uno mismo es bueno en su justa medida, pero no nos pasemos de rosca, y menos aún sin que nadie provoque esa exigencia, pues solo conseguiremos llegar a límites extremos de estrés, agotamiento y frustración;

 

  • de igual modo que debemos priorizar en el ámbito profesional, debemos saber hacerlo también en el personal;

 

  • si nosotros estamos bien, en todos los sentidos, podremos dar mayor calidad de emociones y acompañamiento a los demás;

 

  • debemos pensar que la vida es para vivirla y no para castigarnos por no ser perfectos, ¡vive en paz con tus limitaciones e imperfecciones!

 

No nos olvidemos que somos HUMANOS, con grandes capacidades y potencialidades, pero no omnipotentes ni omniscientes, y desde luego dejemos de pensar que nos hemos de convertir en máquinas. Porque lo que proyectamos en nuestra mente, es lo que llevamos a cabo en nuestra vida.

Vivimos rodeados de compromisos, de obligaciones… Pero difícilmente todo esto lo llevamos a nosotros, a un compromiso firmado y sellado con nosotros mismos de cuidarnos.

Obviamente, cada persona es un mundo, pero quizá varios de los que hoy me estáis leyendo sois de esos a los que les faltan horas en el día para hacer un montón más de cosas. Cuidado, no vaya a ser que muchas de esas cosas ni os correspondan ni os merezcan de verdad la pena.

 

No desatiendas tus quehaceres, pero no olvides que tú eres más importante que dichas labores, y que la felicidad se encuentra en tu interior cuando éste está armonizado con todo lo externo.

 

 

 

 

 

*Fuente de la fotografía, Pinterest.es

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional

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Me encuentro perdido, ¡no sé por dónde tirar!

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Artículo publicado por Carmen Prada

“Tu vida no está tan determinada por lo que te trae la vida como por tu actitud ante ello; no tanto por lo que te ocurre como por la forma en que miras lo que te ocurre”. Khalil Gibran.

No sé vosotros, pero yo me estoy encontrando gente a mi alrededor que no halla su lugar. ¿Lugar? Sí, grandes profesionales que ha llegado un momento en sus vidas en que se sienten perdidos, desubicados, desorientados… No encuentran esa luz que en muchas ocasiones buscamos al final del túnel.

Humildemente pienso que existen varias razones para que esto pueda llegar a sucedernos:

  • hay algo evidente, y es que la crisis no está ayudando. La cantidad y calidad de la oferta laboral está a años luz de lo deseado.

 

  • Obcecarnos en esa profesión a la que hemos dedicado media vida y no salir de esa “habitación” nos limita mucho.

 

  • La situación económica dentro de los hogares nos condiciona en algunos casos para dar ese salto en que llevamos tiempo pensando, pero las circunstancias no acompañan.

 

  • La edad, la dichosa edad, pues depende en la franja en la que te encuentres que quizá no sabes muy bien en tierra de quién estás, o ni siquiera si tienes tierra firme. Si uno se encuentra entre los 35-55 años, da la sensación que todo lo que tiene que ver con las alternativas laborales e incluso cursos, está diseñado para antes o después de esas edades.
  • Las emociones en cada uno de nosotros están a flor de piel. Miramos a nuestro alrededor y vemos nuestro entorno, y acabamos viendo a través de unas lentillas de un color poco aconsejable, y nos cuesta quitárnoslas.

Podría seguir y seguir, pero estoy segura que mientras estáis leyendo, a vosotros mismos os están viniendo a la cabeza limitaciones, miedos, incluso personas que provocan esta desorientación.

Tenemos que tener siempre claras tres cosas en esta vida, y si por un momento nos distraemos, pongámonos enseguida en su búsqueda:

  • de dónde venimos. Cuál ha sido nuestro camino hasta el día de hoy.

 

  • En qué momento nos encontramos. Busquemos dentro de nosotros, y aunque en ocasiones hurgar duele, hagamos ese ejercicio. Busquemos el momento y el lugar, y si no lo conseguimos, debemos seguir haciéndolo hasta encontrarnos. ¡Es clave!

 

  • Y hacia qué o dónde nos queremos dirigir. ¡Cuál es el camino que debemos recorrer hasta lograr esa meta en la que estamos pensando desde hace tiempo!

Muchas de las personas que conozco se siguen reciclando, han comenzado a cursar másters, talleres, cursos… ¡Se siguen cultivando, eso es magnífico! Pero quiero dejar unas preguntas en el aire, ¿toda esta formación os hace el camino que queréis recorrer un poquito más sencillo? ¿Ese es el motivo?

¿Tendremos más oportunidades cuanto más preparados estemos en diferentes frentes, para todo lo que se tercie laboralmente?

Quizá esta diversidad de formación que vamos acumulando en diferentes materias dispares, sea una válvula de escape para utilizar esa famosa frase de “por si acaso…”, sin darnos cuenta que puede ser que estemos perdiendo de vista dos de los puntos clave que siempre debemos tener presentes y anteriormente nombraba:

  • en qué punto nos encontramos.
  • Y hacia dónde nos dirigimos.

Es cuando llegado este punto nos preguntamos, ¿pero qué estoy haciendo? ¿Todo esto tiene sentido? Y se escucha esa frase a la que tanto se recurre, “tanto me he preparado y nada de nada”.

 

¡Debes tener claro tu objetivo! No sigas dando palos de ciego, la formación es muy importante, pero cuando uno llega a este punto, en algún momento aparece un estado de frustración, fruto de lo que mucho que hemos sembrado –cabe la posibilidad que equivocadamente- y lo escaso que estamos recogiendo.

Tampoco debemos pecar en querer abarcar a la vez actividades de distinta índole. Al final lo que conseguiremos es dispersarnos y tener la sensación de no estar haciendo nada. Simplemente estamos lanzando varias flechas en sentidos diferentes. Ya sabéis, el que mucho abarca, poco aprieta, como dice el sabio refranero.

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Con todo lo anteriormente mencionado lo único que quiero transmitir es que debemos fomentar la confianza en nosotros mismos, creer en nuestras posibilidades, ser capaces de marcar la diferencia entre los demás, y eso nos lo aporta nuestra propia marca personal, tener claro el horizonte hacia el que nos queremos dirigir, ser conscientes de que no se ganó Zamora en una hora, hemos de mostrar nuestra valía y experiencia como si llevásemos esos galones colgados de la solapa de la chaqueta, sin pudor ni vergüenza a enseñarlos.

Tenemos mucho que aportar al mundo laboral, y por encima de todo, hemos de intentar disfrutar de este recorrido, dejando de sufrir por el que hasta ahora estábamos recorriendo.

¡Fuera frases negativas!:

  • ya no puedo más…
  • No veo ninguna solución…
  • Me dan ganas de tirar la toalla…
  • Me siento un inútil…
  • A esta edad todo se complica…

 

Estas sí son frases que cada mañana, cuando pongas el primer pie fuera de la cama y te dirijas al baño, debes ver en el espejo en el que te reflejas:

  • ¡hoy puede ser ese día que llevo tiempo esperando!
  • ¡Voy a demostrar lo que valgo, porque sé que es mucho!
  • ¡Ayer ya pasó, hoy se van a presentar más oportunidades!
  • ¡En ganas, ilusión y sacrificio no me va a ganar nadie!
  • ¡La palabra derrota no está en mi diccionario!
  • ¡Voy a salir a buscar esa oportunidad que sé existe para mí!

Cree en ti mismo, porque si lo haces los demás también lo harán. No les darás opción a dudar de ti si transmites fuerza, coraje y autoconfianza.

 

 

 

 

*Fuente de la fotografía, Pixabay.com

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional

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¿Quieres ser feliz o políticamente correcto?

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Artículo publicado por Carmen Prada

Pues sí, una buena pregunta para comenzar. Y a la que doy personalmente respuesta, quiero ser yo y a la vez feliz.

Os estaréis preguntado, ¿pero qué significa esto? Para dar respuestas a preguntas, no hay nada más veraz que responder a base de las experiencias vividas y experimentadas.

El pasado 19 de octubre se celebró en Alcalá de Henares, organizado por Alcalá Desarrollo y de la mano de La Nueva Ruta del Empleo, un evento  repleto de profesionales de distintas partes de España, entre ellos servidora, que tenía por objetivo tratar los temas de Desarrollo Profesional y Personal, el Empleo, y cómo no, el Emprendimiento. Podéis imaginar que me sentía en mi salsa.

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Aprovecho para felicitar a la organización porque el trabajo de fondo fue inmenso. ¡Enhorabuena!

Cuando me invitaron a participar en el evento y el tema qué trataría, “qué tener en cuenta antes de emprender…”, y me comentaron, “Carmen, vamos a hacer algo diferente, vamos a olvidarnos de las ponencias tradicionales”, reconozco que me dio un subidón.

¿Y por qué no? ¿Por qué hacer siempre lo que está considerado políticamente correcto sin pensar en qué quizá esto último no llega a lo más profundo de las personas porque quizá no vean una base real que sustente una charla determinada?

A veces alguien te habla sobre temas de los anteriormente mencionados o cualquier otro de diferente índole, y uno puede llegar a percibir que es teoría todo lo que nos muestran, sin estar avalado por experiencias en sus propias carnes. Parecen palabras vacías, sin fondo, ¡ya que quizá necesitamos más realidades palpables, ejemplos concretos!

También es cierto que en estos tiempos tenemos multitud de temarios, manuales, canales de YouTube… Y hasta amigos y familiares que se atreven a decirnos qué pautas debemos seguir, pero también a desmoralizarnos con el tema del emprendimiento. Parece que hoy en día, ¡todos sabemos de todo!

Tuve claro desde un inicio cómo se iba a desarrollar mi ponencia, ¡fuera teoría!, ¡no más manuales!, ¡adiós a las frases hechas! Y así fue, hablé sencillamente de mi propia experiencia.

La canción, “Oye, abre tus ojos” del cantante Chayanne, abrió mi intervención, y ya desde el minuto 1 las personas que llenaban la sala y a las que agradezco inmensamente su presencia, creo se dieron cuenta que lo políticamente correcto no iba a tener cabida…

Los pilares sobre los que la basé fueron sustentados por los pasos que yo misma seguí en mi desarrollo profesional hasta el día de hoy, para de este modo emprender sin tirarme a una piscina vacía.

1º.- ¿Tienes una idea clara de lo que deseas hacer y la experiencia necesaria para liderar tu propio proyecto?

2º.- Habla mucho contigo mismo, debes conocerte. A veces este ejercicio es doloroso, ya que nos encontramos con cosas que nos duelen, pero es a éstas a las que hay que hacer frente. El autoconocimiento es VITAL.

3º.- Ve trabajando tu Marca Personal, mediante un blog, las distintas Redes Sociales, acudir a eventos, practicar Netwórking…

4º.- Eso sí, si estás trabajando para el proyecto de otra persona, debes tener claro que tu esfuerzo y sacrificio se deben duplicar, ya que no debes abandonar éste, el punto anterior debe ir a la par con el desempeño de tus funciones en el trabajo que estés desarrollando en estos momentos.

5º.- Rodearse de personas no tóxicas es muy importante. Intenta que en este camino tus acompañantes confíen en tus posibilidades y transmitan positividad.

6º.- Ve sembrando, has de tener paciencia y ser consciente de que el recorrido no va a ser cómodo.

7º.- Marca la diferencia en algo, pero márcala desde el minuto 1. Tu idea apasionará más.

8º.- La ambición es fundamental, debes estar dispuesto a salir de tu zona de confort y ser consciente de que no debes ponerte límites, ni que nadie lo haga.

.- Cuando te sientas preparado para dar el salto, hazlo, pero intenta minimizar gastos. Puedes compartir oficina, gastos. Dependiendo de la actividad puedes comenzar desde casa. Adquiere lo básico y necesario para comenzar, evita lo superfluo o secundario. Prioriza en tus inversiones…

10º.- Si has seguido estos pasos y te han resultado, ¡enhorabuena, porque estarás liderando tu SUEÑO! ¡Habrás conseguido tus Metas! Que no te frene el miedo a las caídas, si las superas con determinación encontrarás muchas recompensas. Y es que la piscina ya tenía un poco de agua…

Estos has sido los pasos que yo he seguido y mi proyecto está en marcha. No me pongo límites, soy ambiciosa y me apasiona lo que hago. Tanto, que no quiero ser políticamente correcta, deseo ser feliz y hacer feliz a los demás.

Ah, mi ponencia no pudo tener un broche final más idóneo, volvió a sonar otra canción, y en este caso la elegida fue “Color esperanza” de Diego Torres. Esa con la que comienzo y finalizo mi programa de radio los miércoles de 18 a 19 en www.radiocima.com. El título del programa no podía ser otro, “Actívate con Carmen Prada”.

Después de todo esto, ¿quieres saber cómo terminó mi ponencia? Todos bailando y cantando y con alguna lagrimilla de emoción. Y es que las emociones mueven el mundo…

 

Un pequeño tesoro para siempre…

 

 

 

 

 

 

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional

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Orgullosa y avergonzada. Y en perfecta coherencia.

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Por Carmen Prada

He escrito recientemente sobre el panorama político, lo que no es habitual en mí, pero la actualidad manda y nos afecta a todos, de un modo u otro.

En las últimas semanas, parece que los acontecimientos han despertado el sentimiento de orgullo de ser español. Abundan las banderas rojigualdas en los balcones de toda la geografía nacional, también en Cataluña. El pasado domingo 8 de octubre se produjo una multitudinaria manifestación en Barcelona por la unidad nacional, y soy consciente de que los sentimientos están muy a flor de piel, lo que siempre resulta peligroso, pues aunque éstos existen de todos los colores, ese no es el problema. El problema es que donde abundan los sentimientos deberían sobreabundar la reflexión y la razón. Y la realidad no suele ser esa.

Como ya he dejado claro en escritos recientes, mi patriotismo lo siento y entiendo mucho más allá de una bandera, sin menoscabo de que los símbolos tienen su sentido e importancia, y yo me emocione con la de España, y con el himno, y me ponga la camiseta para apoyar a la selección, claro que sí. Pero sin fanatismos. Sin vendas en los ojos. En clave de pluralismo y diversidad, agradecimiento y responsabilidad.

Puedo decir que tengo motivos sobrados para sentirme orgullosa de ser española. E igualmente, los tengo para sentirme avergonzada. Y me siento ambas cosas.

Cuando una persona se encuentra ante la tesitura de aceptar o no una herencia, ha de valorar muchas cosas. Pero si finalmente la acepta, asume lo mejor y lo peor. Puede ser que se trate de un valioso patrimonio. Pero también puede ser que la herencia venga cargada de deudas. Pues bien, lo que ni es coherente ni legal es quedarse solo con lo bueno y renegar de lo malo. Si aceptas, aceptas el paquete entero. Así está establecido por nuestro ordenamiento jurídico. Y es lo lógico.

 

Un adolescente puede ser en el instituto un alumno brillante y respetuoso con sus compañeros y profesores. Pero puede igualmente actuar de forma descontrolada el fin de semana, practicar el botellón en el parque, orinar en la acera, deambular en estado de embriaguez y propasarse con alguna chica. Y estos casos existen.

¿Sería coherente que los padres de la criatura sacaran pecho, henchidos de orgullo, por ser su hijo un alumno ejemplar, pero no asumieran su grado de responsabilidad en relación a sus gamberras andanzas?

 

Decir que me siento orgullosa y avergonzada de ser española no implica contradicción alguna. En realidad, es un verdadero ejercicio de coherencia, pues solo se es coherente cuando se asumen las luces y las sombras de nuestra realidad.

Acepto la herencia recibida, e intento poner cada día mi granito de arena para construir una mejor sociedad, pues nuestra vida y la de las futuras generaciones dependerán de nuestros pequeños actos, no solo de decisiones geopolíticas de gran alcance.

 

He nacido, me he criado, vivo y trabajo en España, me enorgullece ser receptora de su rica cultura, su milenaria historia, su  compleja y enriquecedora diversidad, sus playas y montañas, su magnífica gastronomía, el legado que a lo largo de los siglos ha enriquecido el hemisferio occidental, su tradición misionera por los cinco continentes, su lengua que une a cientos de millones de personas y decenas de países, su liderazgo mundial en donación de órganos, su apertura y hospitalidad, su juerga y cachondeo, sus bailes, melodías y canciones, su capacidad de emprendimiento, su presencia protagonista y exitosa en el deporte internacional… Y por mis amigos, y mi familia, y tanto y tanto y tanto… ¡Qué orgullo!

Desde que tengo uso de razón, presencio como ciudadana el lamentable y agotador espectáculo de un país cainita, enfrentado  por guerracivilismos tan trasnochados como innecesarios, que acostumbra a admirar lo ajeno y a minusvalorar lo propio, que comulga progresivamente con estúpidas tradiciones que no son las nuestras, como veremos pronto con el vomitivo Halloween, pero que se resiste a tener el nivel de inglés del resto de Europa, como si lo que necesitásemos fueran zombis y no dominar como propia la lengua franca de nuestra época. Un país salpicado por toda clase de corruptelas, pero en el que el ciudadano solo se rasga las vestiduras cuando el corrupto es el vecino o el rival político, pues no hay voluntad de autocrítica sincera, sociedad enferma de ombliguismo. Y más, y más, y más… ¡Qué vergüenza!

 

Podría alargar mucho más los dos párrafos anteriores, pero no pretendo con este humilde artículo hacer una radiografía sociológica de algo tan complejo, y en cierto sentido misterioso, como es mi querida España. Querida, y mucho, con sus luces y sombras. Ni siquiera, aunque no lo parezca, es la política la cuestión de fondo de este artículo.

En realidad, sobre lo que os invito amistosamente a reflexionar, es sobre lo fácil que es autoengañarse cuando ponemos la vista solo en lo que nos gusta y resulta agradable.

No sé si alguna vez lo habéis cantado, aquello de “¡Yo soy español, español, español!” Yo sí, celebrando triunfos deportivos, por ejemplo. Pero también soy española cuando en mi país, mi ciudad o mi barrio se producen acontecimientos vergonzosos. Y como he decidido, libre y democráticamente, no vivir en una burbuja, sino que acojo la herencia recibida, me siento orgullosa y avergonzada, a la vez y según el caso. Y siempre, con mis limitaciones e imperfecciones, intento ser una buena ciudadana del mundo, una buena española, una buena persona. Sin fanatismos. Pero sin temor a que me tilden de esto o aquello. Sin complejos.

Y para quien piense que lo que uno haga de poco sirve, acabo con una sabia reflexión de un referente para mí de primer nivel. Alguien que siempre con amor miró a los ojos a sus semejantes, sin preocuparse de nacionalidades, razas o credos.

A veces sentimos que lo que hacemos no es más que una gota en el océano, pero el océano sería más pequeño si le faltara esa gota. Santa Teresa de Calcuta.

 

 

 

 

 

Imagen, Pinterest.com

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional

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¡Reto a la vista!

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Por Carmen Prada

 

Pues sí, cuando se sueña, en muchas ocasiones cuando uno pone de su parte, sacrificio, entrega, pasión, reciclaje continuo, tenacidad… ¡Se cumplen esos sueños!

Cuando un bendito día decidí dedicarme a lo que ahora me dedico, que no es a otra cosa que a las PERSONAS, es porque sabía que este realmente podía ser el camino para lograr algo que muchos creen imposible, ¡disfrutar de lo que hago!

Evidentemente tenemos que ser pacientes, ir pasito a pasito, teniendo las ideas y prioridades claras, y sobre todo, con mucha humildad.

Al final del camino que con arduo derroche has sembrado, seguramente te vaya a estar esperando el fruto.

Me gustaría dar las gracias a Alcalá Desarrollo y a la ciudad de Alcalá de Henares por contar conmigo para participar como ponente en un evento como es el que se va a desarrollar el 19 de octubre en el Espacio de Iniciativas Empresariales (C/ Blas Cabrera Infante, 23), que acogerá la I edición de #El Foro de empleo y emprendimiento, a través del cual se pretenden crear herramientas útiles para que tanto las personas que se encuentren en búsqueda activa de empleo, como aquellas que quieren crecer profesionalmente, logren sus objetivos. Se contará para ello con profesionales que formamos parte de La Nueva Ruta del Empleo, que por cierto te invito a que visites su web, porque estoy segura te va a sorprender.

 

La ponencia que impartiré llevará como título “Qué tener en cuenta antes de emprender”. Para me entendáis, antes de tirarme a la piscina…, me voy a asegurar que haya agua. Mi ponencia dará comienzo a las 10.45 horas, pero es que habrá varias salas para poder encontrar respuesta a eso que te está dando vueltas en la cabeza y que no encuentras.

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Desde luego que no os diré cómo enfocaré mi ponencia, ¡pero lo tengo claro! Y por este motivo me gustaría que acudieses si tienes la posibilidad, eso sí, sacando tu entrada gratuita a través de Ticketea en http://ow.ly/SfSj30fEHhO .

¿Qué profesionales te vas a encontrar?

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Disfruta del empleo y el emprendimiento de un modo diferente, quizá allí encuentres cosas que te sorprendan. ¡Yo estoy segura que lo haré!

 

 

 

 

 

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional

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Sé tú, auténtico y sin imitaciones

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Por Carmen Prada

 

A menudo nos quejamos de lo que no tenemos y nos gustaría poseer.

Habitualmente, muchos de nuestros deseos insatisfechos están la línea de lo superficial y material. Cuántas veces hemos escuchado a alguien expresar su deseo de ser más alto, tener una mejor figura, más dinero, mejor coche, una mansión, un premio de lotería…

Imagina por un momento que se te aparece el genio de la lámpara y te concede 3 deseos. Sé sincero, no te engañes, ¿qué le pedirías? Sí, lo del genio es un cuento, claro, pero lo importante no es eso, sino que te sinceres contigo mismo, y concretes por orden tus prioridades. ¡Te invito a este pequeño ejercicio!

Pues os voy a ser sincera, nada de lo que no soy o no tengo, me haría más feliz.

Tenemos que ser conscientes de que en la vida hay cosas y personas que nos acompañan en ésta, porque nosotros mismos lo hemos decidido. Hay situaciones que vienen provocadas por nuestras elecciones en algún  momento dado. ¿Que a veces nos gustaría dar marcha atrás al descubrir las consecuencias? ¡Pues claro! Pero es que el que decide también se equivoca.

Realmente lo único a lo que quiero aspirar es a ser yo misma, natural, auténtica, cercana… Lo demás me sobra.

Podría estar bien, no lo sé, ser rubia, o más alta, o tener un sueldo seguro cada mes… Pero de estas tres opciones que he barajado, ser rubia y tener un sueldo seguro cada mes, ya he decidido con libertad sobre ello. Y es que no me voy a teñir de rubia, sigo siendo morena, y como he emprendido con toda la ilusión mi propio negocio, mi sueldo no está garantizado. Y no me quejo. Sobre lo de ser más alta, anda que no le he sacado yo partido a esto de ser bajita, ¡si es que soy capaz de meterme en cualquier sitio!

 

De verdad, ¿por qué pensar tanto en lo que no somos ni tenemos, en vez de valorar realmente lo que sí?

Mira a tu alrededor, ¿te has parado alguna vez a pensar en todo lo bueno que has construido? Y también, ¿en todos los errores que has cometido para ser mejor?

Hay padres que inducen a los niños desde bien pequeños, de algún modo, a querer ser de mayores como Cristiano Ronaldo, Miley Cyrus… Seguramente, sería más provechoso sentarse con los pequeños y decirles que realmente lo importante es que en un futuro sean nobles y auténticas personas.

 

Sí, es cierto, esos famosos ganan mucho dinero, son personas de éxito, pero todos sabemos que detrás de muchos de ellos se esconden grandes dramas personales e insatisfacciones vitales. Tampoco pueden disfrutar de algo tan hermoso como el anonimato, y en no pocas ocasiones han de seguir un guión preestablecido que les impide ser auténticos, para así no perder contratos o seguidores. Muchas veces, son esclavos de su propio éxito. Algunos no me creerán, pero no siento ninguna envidia por ellos, más allá de que la envidia nunca es sana.

 

Busquemos dentro de nosotros mismos, saquemos a flote todo lo bueno que poseemos y disfrutemos de ello. Seamos conscientes de nuestras limitaciones, aunque a veces resulte duro, pero no nos pasemos la vida persiguiendo la da otras personas, porque entonces lo que estaremos haciendo es perdernos la nuestra propia.

 

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  • Caminemos hacia nuestros propios sueños.
  • Disfrutemos de los pequeños momentos.
  • Tengamos poder de decisión.
  • No busquemos ser una sombra de otra persona.
  • Vivamos nuestra propia vida.
  • No tengamos miedo a errar, nos ayudará en este arduo y largo camino.
  • Contagiemos a los demás de nuestra autenticidad aceptando a cada cual como es.
  • Sepamos agradecer el legado de nuestros mayores, y procuremos dejarle a las generaciones futuras un mundo mejor.

 

 

No negocies tu autenticidad a cambio de una mirada de aprobación. Jorge Bucay.

 

 

 

 

 

*Fuente de la fotografía, Pinterest.com

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