Da gracias a la vida cada día

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Artículo publicado por Carmen Prada

 

Confieso y me desnudo al deciros que antes de comenzar a escribir este artículo me he quedado mirando durante algunos segundos la pantalla en blanco del ordenador, y de pronto me he dicho, “¿qué deseas transmitir hoy, Carmen?” En ese instante, un montón de momentos, confidencias y noticias de los últimos días han venido a mi cabeza.

¡Necesito hablar de realidades vivenciales! El cuerpo, de acuerdo con mis emociones, me pide hablar de hechos, de la VIDA misma.

Vivimos rodeados de auténticas tragedias. No hace falta ir fuera de España, ni tan siquiera leer un periódico o ver la televisión. Me refiero a esas tragedias que se presentan a nuestro alrededor o incluso vivimos en carne propia.

Cuando algo se tuerce o simplemente cambia de algún modo el sentido que tenía nuestro camino, con facilidad nos venimos abajo y parece que todo lo que sucede en nuestro entorno conspira contra nosotros.

Y es entonces cuando comenzamos a envolvernos en el bucle de “todo me pasa a mí”. De diferentes modos empieza a surgir en nosotros el desánimo, la frustración, la irritabilidad… Y empezamos a no ver salida a todos los problemas que muchas veces nosotros mismos vamos sembrando. Y sí, digo bien, no me he vuelto loca.

Se dice que todo lo que está en nuestra mente lo recreamos, podemos ser nuestro mejor aliado pero también nuestra gran perdición.

Llega un momento en el que proyectamos los problemas, si no existían los creamos, y al final nos convencemos de que los más adverso que nos está sucediendo en la vida solo nos puede pasar a nosotros.

Párate un momento, sé sincero contigo mismo y contéstate con qué grado de frustración te encontrarías si esta semana…

  • Te han dado un golpe en el coche.
  • Te han devuelto por error del banco el recibo de la hipoteca.
  • Te ha surgido en el trabajo un contratiempo con uno de tus compañeros.
  • Te han cambiado la cita del médico y coincide con la misma hora que debes ir a ver a tu hijo actuar en la función del colegio.

De acuerdo, para una semana no está mal… ¿Pero no crees que son problemas que tienen la importancia que tú le quieras dar?

¿No crees que la solución de cada uno de ellos no es tan complicada?

No intentemos resolver a la vez todos los problemas que nos surjan. Aprendamos a priorizar lo urgente por delante de lo importante, y en igualdad de importancia empecemos por lo más sencillo, pero sin demorar lo más complejo.

Soy consciente de que no es sencillo relativizar los problemas, pero sinceramente, ¿no crees que hay problemas mucho más graves que sin duda pueden condicionar una vida entera?

Hay personas jóvenes que nos dejan de manera imprevista. Un accidente, una enfermedad fulminante.

También otros luchan por salvar sus vidas, mientras ves sufrir a las personas que les rodean.

Hay personas que una y otra vez se encuentran sin posibilidades en el mercado laboral, y cada día llegan a su casa sin haber encontrado una nueva oportunidad.

No saber cómo explicar a unos niños el motivo por el que no se le pueden comprar unas zapatillas deportivas, aun a pesar del estado de las actuales, ni por qué ellos, al contrario de sus compañeros de colegio, no pueden celebrar su cumpleaños con una fiesta…

 

La VIDA es demasiado corta para convertirnos en víctimas, excesivamente dura cuando uno no es valiente. Pero sobre todo es muy generosa cuando somos capaces de agradecer lo que tenemos y ayudamos a esos que sí tienen motivos para estar abatidos y nos dan lecciones cada día.

 

Siempre existirán motivos para continuar, también para sonreír, para seguir haciendo realidad los sueños por los que luchemos, y también para acercarnos a aquellas personas que sin que nos demos cuenta, nos aportan tantas cosas con su ejemplo.

Después de todo esto, ¿aún sigues pensando que la vida es muy injusta contigo? Si tu respuesta es sí, háztelo mirar. Otra opción es que vuelvas a releer el artículo…

 

 

¡DA GRACIAS A LA VIDA CADA DÍA!

 

 

 

 

 

 

 

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional

*Fuente de la fotografía, Pinterest.es

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Estoy desesperado, ya no sé qué hacer…

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Artículo publicado por Carmen Prada

 

“Estoy desesperado, ya no sé qué más puedo hacer”, frase de una gran cantidad de los más de 3 millones de desempleados en España, según datos del cierre de diciembre de 2017.

Sinceramente, me ha llevado a escribir este post el verme cada vez más rodeada de personas, amigos y familiares que caminan con los hombros caídos.

Evidentemente, nos podemos encontrar con diferentes tipos de personas, pero lo que más tristeza me causa es que en mi caso son personas que llevan una vida entera trabajando y de pronto se encuentran en una situación completamente desconocida para ellos.

Hace escasos días conversaba con un amigo sobre esta situación que está viviendo desde hace muy poco tiempo. Su edad ronda los 50 años y toda su vida ha estado en activo. Mientras conversábamos, hubo un momento que le pregunté; “pero, y tú, ¿cómo te sientes?”

Sus palabras fueron escasas, pero me dijeron mucho; “Carmen, me está pasando algo que antes no me había sucedido. Por menos de nada me pongo a llorar”.

Y lo cierto es que con la desesperación, llega la desilusión, la forma de ser de cada uno varía, la tristeza empieza a aparecer y el color que tiñe la realidad es el negro.

Cuando uno se encuentra de pronto sin trabajo, puede llegar a dar la sensación de que has estado compitiendo en una carrera de fondo toda tu vida y de pronto, justo antes de llegar a la meta, tropiezas.

Y lo cierto es que las palabras de consuelo, de ayuda…, hasta se repiten; “no te preocupes, verás que esta será la tuya”, “pronto llegará”, “no te desesperes, pronto encontrarás algo”…

Ante esta situación he llegado a pensar, ¿son precisamente palabras lo que necesitan?

Necesitamos, ¡hechos! ¡Movimiento! ¡Colaboración! ¡Implicación!

¿Qué quiero decir con esto? El consuelo ayuda, pero sin duda hay que pasar a la acción si realmente queremos ayudarles.

 

  • Si te lo permite, ¡grita a los cuatro vientos que tu amigo o familiar está buscando empleo!
  • Quizá sea el mejor momento para estar a su lado y que hable y se desahogue. ¡Escuchemos!

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  • Las reformas en el ámbito laboral han de llegar, unamos fuerzas para que esto suceda.
  • Recomienda a esa persona a través de las RR.SS. cuando veas una oferta de empleo.
  • Habla con tus contactos, puede que alguien necesite incorporar personal.
  • No seas cómplice de la discriminación que sufren los trabajadores por la condición de edad o sexo. ¡No te quedes callado!
  • Ayúdale a ver que ese camino en el que en estos momentos solo ve piedras, pronto brotará hierba. ¡Hazle sentir que no está solo!
  • Anímale a que acuda a talleres, ponencias, presentaciones… ¡A que practique el netwórking y amplíe su red de contactos!
  • En muchas ocasiones se encierran en ellos mismos y no son capaces de ver qué podrían hacer para trabajar, ya que siempre han trabajado en el mismo sector o actividad y no hay manera de sacarles de esa zona de confort. Habla con él y que te hable de sus habilidades, puede que descubra facetas de él mismo que hasta ahora desconocía.

 

Es duro ver cómo tanto talento se está desaprovechando, cómo la experiencia ha dejado de ser un grado y cómo las oportunidades laborales cada vez son más precarias.

 

  • Una persona mayor de 45 años, ¡aporta experiencia!, entre otras muchas cosas más.

 

  • Un madre, una gran capacidad de sacrificio.

 

  • Un joven, creatividad y frescura.

¿Por qué no apostar por una variedad de perfiles de trabajadores que nos lleve al crecimiento de las empresas, y de este modo a crear más puestos de trabajo?

Para ti, si estás en la búsqueda de empleo:

  • Cree en ti y en tus posibilidades.
  • Vuélvete más inconformista que nunca.
  • Lucha y sin vergüenza por un trabajo digno.
  • Para poder reinventarte, ¡más bien descúbrete a ti mismo!
  • Habla de tu situación con naturalidad y siempre que puedas, eso puede ser igual a oportunidades.
  • No ocultes tus emociones, eso solo hará que te sientas peor.
  • Rodéate de personas que te aporten y te quieran, en estos momentos te darás cuenta de quién está a tu lado.

Y cuando encuentres ese empleo por el que tanto has luchado, ¡celébralo por todo lo alto! Has estado trabajando duro durante un tiempo para conseguirlo, ¡te lo mereces!

 

 

 

 

 

 

 

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional

*Fuente de la fotografía, Pinterest.es

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Tú que ya no eres un niño, ¿quieres ser feliz o perfecto?

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Artículo publicado por Carmen Prada

Nos pasamos la vida lamentando aquello que no conseguimos o que no nos gusta de los demás y sobre todo de nosotros mismos, pues una persona que muestra frustración respecto a su entorno es seguro que arrastra frustraciones personales importantes. Hablamos de la felicidad casi siempre en abstracto, y parece mentira que después de miles de generaciones, la humanidad siga deambulando buscándola tan a menudo por el camino equivocado. Porque no hay una fórmula mágica para encontrar la felicidad, pero sí sabemos todos que determinados caminos no llevan a ella, y aun así…

El día 25 de noviembre se celebra cada año el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, y aunque este es un tema que da para escribir un artículo y no es el caso, no quiero dejar pasar la ocasión de decir que algo no se ha hecho bien desde hace años y que el camino que llevamos no es el correcto. Un ejemplo más de que como especie caemos siempre en los mismos errores / atrocidades y que al avance tecnológico no siempre lo acompaña el avance en valores.

Vivimos el día a día con continuas noticias de discriminación injustificada y variadas formas de violencia. A veces, parece como si fuera inevitable que el hombre fuese un depredador para el hombre. El canibalismo nos espanta, a Dios gracias, pero ante otras formas de autodestrucción estamos casi inmunizados.

¡Tampoco me extraña! Y es que, yo que soy del año 1977 puedo decir que nadie me enseñó en el ámbito escolar cómo gestionar las emociones y los estados emocionales que les acompañan.

Hace escasos días lo comentaba con el gerente de una empresa con la que trabajo, Dinamia Teatro. Miguel y yo hablábamos de forma distendida del aprendizaje en gestión de emociones que hace falta en el ámbito educativo y también familiar. El reciclaje es necesario en las diferentes materias académicas, pero, ¿en qué lugar queda la educación emocional para que las futuras generaciones sean capaces de hacer frente a los reveses de una sociedad cada vez más fría, deshumanizada y competitiva?

Aprender a manejar la intensidad de la vida que se nos presenta y los impulsos que resultan de ella, es clave para controlar nuestro comportamiento. Y evidentemente, hay que tener claro que la violencia y la intolerancia no son el camino para con los demás.

Las emociones influyen directamente en nuestra forma de pensar y en nuestra manera de actuar. Una realidad que está muy presente en muchos niños y jóvenes hoy en día es la baja tolerancia a la frustración. Hay niños a los que no satisfacer sus deseos con inmediatez les provoca un grado inmenso de frustración. Aunque en ocasiones no nos demos cuenta de estas situaciones, estos comportamientos afectan a su aprendizaje, a la convivencia con sus compañeros y a su maduración integral. De ahí a la violencia hacia compañeros, padres o profesores muchas veces el paso es corto.

Hemos de tener en cuenta que la inteligencia de una persona no tiene por qué ser proporcional a la empatía, sociabilidad, entrega, y tolerancia con otras personas. Y es que en una educación integral de la persona no solo hay que potenciar destrezas intelectuales o técnicas, sino también emocionales.

Algunos de los beneficios que se obtienen al desarrollar la inteligencia emocional son los siguientes:

– ser una persona emocionalmente inteligente es bueno para nuestra salud, y reporta beneficios psicológicos y físicos. Tener la capacidad de gestionar adecuadamente las emociones es fundamental para mantenernos estables y seguros de nosotros mismos;

conocerse a sí mismo pasa necesariamente por tener conciencia de nuestras potencialidades y limitaciones. Podremos entonces honradamente saber a qué decir NO o SÍ;

escuchar y practicar la crítica constructiva. Son demasiadas las ocasiones en las que somos hirientes sin importarnos las emociones o sentimientos que provocamos en los demás. Criticar sin una base sólida de conocimiento, respeto hacia toda persona y espíritu constructivo solo puede ocasionar dolor, injusticia y pérdida de credibilidad;

– aprender a valorar y aprovechar los aspectos positivos de cualquier vivencia, por amarga que ésta pueda resultar a primera vista. La vida es un continuo aprendizaje, y cada día nos encontramos con situaciones y personas que nos ayudarán a crecer, si estamos atentos y somos lo suficientemente humildes;

no perder nunca la sana curiosidad intelectual. La persona verdaderamente sabia es aquella consciente de que más allá de su limitado conocimiento hay siempre un océano de saber que aún ignora. ¡Pues nada, a seguir con nuestro aprendizaje!

Si sigues huyendo de ti mismo, entonces te advertimos que el amor, la alegría y la paz también se irán lejos de ti. Maddy Malhotra.

 

Profundiza en su mensaje…

 

 

*Fuente de la fotografía, Pinterest.es

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional

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El día que te das cuenta que eres HUMANO…

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Artículo publicado por Carmen Prada

 

Si eres de los que lees mis escritos habitualmente, a estas alturas ya te habrás dado cuenta que en cada uno de ellos la menor parte es teoría y la mayor experiencia.

Me resultaría tremendamente difícil e incómodo tratar un tema determinado si lo que me sé muy bien es la teoría pero de práctica nada de nada. Creo que hasta me sentiría un tanto hipócrita.

Dicho esto, hoy me gustaría comenzar con una pequeña pero profunda pregunta, para que reflexiones al respecto, ¿cuándo fue la última vez que te acordaste de ti? Sí, ese día o momento, o vivencia a partir de la cual como PERSONA pasaste a ser la prioridad número uno en tu propia vida.

Reconozco que en 40 años, me ha pasado en más de una ocasión olvidarme de mí, aunque en realidad creo que más o menos nos puede suceder a cualquiera en momentos puntuales, como cuando te vuelcas en algo o estás preocupado por una determinada situación ajena.

Pero lo cierto es que muy recientemente me he dado cuenta de que ¡SOY HUMANA!

Cuando un maravilloso día di el paso de dedicarme a una de mis principales pasiones, LAS PERSONAS, pensaba que todo aquello que se derivase de mi profesión sería una bendición.

Vivo el día a día volcada en poder ayudar a las personas a cumplir metas, sueños, objetivos. A intentar transmitir cosas positivas y mi sonrisa para que se convierta en algo contagioso. Es cierto que soy una persona sanamente ambiciosa, que no me pongo límites, no renuncio a ninguna posibilidad de crecimiento, y si encima éste lo experimento con otra persona o un grupo, ¡mucho mejor!

Realmente me siento muy afortuna por poder realizar algo que amo y por lo que cada mañana me levanto entusiasmada, y que me aporta gran felicidad, que compensa sacrificios y dificultades.

Evidentemente, trabajar con personas, empresas y profesionales, son emociones, situaciones, circunstancias que en algunas ocasiones caminan contigo cada día, y sin darte cuenta pueden llegar a provocar un desapego de uno mismo.

¿A dónde quiero llegar? ¡Que muy recientemente me olvidé de mí pensando que yo podía esperar! Y claro, el cuerpo, que es muy sabio, tras previos avisos me ha terminado por decir “¡Carmen, hasta aquí!” Y es cierto, durante estos días de conversación profunda conmigo misma, emocional pero también racional, sin poder levantarme de la cama ni apenas moverme, he llegado a muchas conclusiones:

  • todos necesitamos nuestros momentos, momentos de estar a solas con uno mismo;

 

  • debemos intentar abrirnos más en cuanto a emociones y pensamientos con las personas que nos rodean y nos quieren;

 

  • debemos atender a los pequeños avisos que el cuerpo nos da, sin forzar en exceso la máquina, pues se termina pagando;

 

  • haz ver que tú también eres importante, y procura que los demás lo entiendan;

 

  • exigirse a uno mismo es bueno en su justa medida, pero no nos pasemos de rosca, y menos aún sin que nadie provoque esa exigencia, pues solo conseguiremos llegar a límites extremos de estrés, agotamiento y frustración;

 

  • de igual modo que debemos priorizar en el ámbito profesional, debemos saber hacerlo también en el personal;

 

  • si nosotros estamos bien, en todos los sentidos, podremos dar mayor calidad de emociones y acompañamiento a los demás;

 

  • debemos pensar que la vida es para vivirla y no para castigarnos por no ser perfectos, ¡vive en paz con tus limitaciones e imperfecciones!

 

No nos olvidemos que somos HUMANOS, con grandes capacidades y potencialidades, pero no omnipotentes ni omniscientes, y desde luego dejemos de pensar que nos hemos de convertir en máquinas. Porque lo que proyectamos en nuestra mente, es lo que llevamos a cabo en nuestra vida.

Vivimos rodeados de compromisos, de obligaciones… Pero difícilmente todo esto lo llevamos a nosotros, a un compromiso firmado y sellado con nosotros mismos de cuidarnos.

Obviamente, cada persona es un mundo, pero quizá varios de los que hoy me estáis leyendo sois de esos a los que les faltan horas en el día para hacer un montón más de cosas. Cuidado, no vaya a ser que muchas de esas cosas ni os correspondan ni os merezcan de verdad la pena.

 

No desatiendas tus quehaceres, pero no olvides que tú eres más importante que dichas labores, y que la felicidad se encuentra en tu interior cuando éste está armonizado con todo lo externo.

 

 

 

 

 

*Fuente de la fotografía, Pinterest.es

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional

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Me encuentro perdido, ¡no sé por dónde tirar!

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Artículo publicado por Carmen Prada

“Tu vida no está tan determinada por lo que te trae la vida como por tu actitud ante ello; no tanto por lo que te ocurre como por la forma en que miras lo que te ocurre”. Khalil Gibran.

No sé vosotros, pero yo me estoy encontrando gente a mi alrededor que no halla su lugar. ¿Lugar? Sí, grandes profesionales que ha llegado un momento en sus vidas en que se sienten perdidos, desubicados, desorientados… No encuentran esa luz que en muchas ocasiones buscamos al final del túnel.

Humildemente pienso que existen varias razones para que esto pueda llegar a sucedernos:

  • hay algo evidente, y es que la crisis no está ayudando. La cantidad y calidad de la oferta laboral está a años luz de lo deseado.

 

  • Obcecarnos en esa profesión a la que hemos dedicado media vida y no salir de esa “habitación” nos limita mucho.

 

  • La situación económica dentro de los hogares nos condiciona en algunos casos para dar ese salto en que llevamos tiempo pensando, pero las circunstancias no acompañan.

 

  • La edad, la dichosa edad, pues depende en la franja en la que te encuentres que quizá no sabes muy bien en tierra de quién estás, o ni siquiera si tienes tierra firme. Si uno se encuentra entre los 35-55 años, da la sensación que todo lo que tiene que ver con las alternativas laborales e incluso cursos, está diseñado para antes o después de esas edades.
  • Las emociones en cada uno de nosotros están a flor de piel. Miramos a nuestro alrededor y vemos nuestro entorno, y acabamos viendo a través de unas lentillas de un color poco aconsejable, y nos cuesta quitárnoslas.

Podría seguir y seguir, pero estoy segura que mientras estáis leyendo, a vosotros mismos os están viniendo a la cabeza limitaciones, miedos, incluso personas que provocan esta desorientación.

Tenemos que tener siempre claras tres cosas en esta vida, y si por un momento nos distraemos, pongámonos enseguida en su búsqueda:

  • de dónde venimos. Cuál ha sido nuestro camino hasta el día de hoy.

 

  • En qué momento nos encontramos. Busquemos dentro de nosotros, y aunque en ocasiones hurgar duele, hagamos ese ejercicio. Busquemos el momento y el lugar, y si no lo conseguimos, debemos seguir haciéndolo hasta encontrarnos. ¡Es clave!

 

  • Y hacia qué o dónde nos queremos dirigir. ¡Cuál es el camino que debemos recorrer hasta lograr esa meta en la que estamos pensando desde hace tiempo!

Muchas de las personas que conozco se siguen reciclando, han comenzado a cursar másters, talleres, cursos… ¡Se siguen cultivando, eso es magnífico! Pero quiero dejar unas preguntas en el aire, ¿toda esta formación os hace el camino que queréis recorrer un poquito más sencillo? ¿Ese es el motivo?

¿Tendremos más oportunidades cuanto más preparados estemos en diferentes frentes, para todo lo que se tercie laboralmente?

Quizá esta diversidad de formación que vamos acumulando en diferentes materias dispares, sea una válvula de escape para utilizar esa famosa frase de “por si acaso…”, sin darnos cuenta que puede ser que estemos perdiendo de vista dos de los puntos clave que siempre debemos tener presentes y anteriormente nombraba:

  • en qué punto nos encontramos.
  • Y hacia dónde nos dirigimos.

Es cuando llegado este punto nos preguntamos, ¿pero qué estoy haciendo? ¿Todo esto tiene sentido? Y se escucha esa frase a la que tanto se recurre, “tanto me he preparado y nada de nada”.

 

¡Debes tener claro tu objetivo! No sigas dando palos de ciego, la formación es muy importante, pero cuando uno llega a este punto, en algún momento aparece un estado de frustración, fruto de lo que mucho que hemos sembrado –cabe la posibilidad que equivocadamente- y lo escaso que estamos recogiendo.

Tampoco debemos pecar en querer abarcar a la vez actividades de distinta índole. Al final lo que conseguiremos es dispersarnos y tener la sensación de no estar haciendo nada. Simplemente estamos lanzando varias flechas en sentidos diferentes. Ya sabéis, el que mucho abarca, poco aprieta, como dice el sabio refranero.

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Con todo lo anteriormente mencionado lo único que quiero transmitir es que debemos fomentar la confianza en nosotros mismos, creer en nuestras posibilidades, ser capaces de marcar la diferencia entre los demás, y eso nos lo aporta nuestra propia marca personal, tener claro el horizonte hacia el que nos queremos dirigir, ser conscientes de que no se ganó Zamora en una hora, hemos de mostrar nuestra valía y experiencia como si llevásemos esos galones colgados de la solapa de la chaqueta, sin pudor ni vergüenza a enseñarlos.

Tenemos mucho que aportar al mundo laboral, y por encima de todo, hemos de intentar disfrutar de este recorrido, dejando de sufrir por el que hasta ahora estábamos recorriendo.

¡Fuera frases negativas!:

  • ya no puedo más…
  • No veo ninguna solución…
  • Me dan ganas de tirar la toalla…
  • Me siento un inútil…
  • A esta edad todo se complica…

 

Estas sí son frases que cada mañana, cuando pongas el primer pie fuera de la cama y te dirijas al baño, debes ver en el espejo en el que te reflejas:

  • ¡hoy puede ser ese día que llevo tiempo esperando!
  • ¡Voy a demostrar lo que valgo, porque sé que es mucho!
  • ¡Ayer ya pasó, hoy se van a presentar más oportunidades!
  • ¡En ganas, ilusión y sacrificio no me va a ganar nadie!
  • ¡La palabra derrota no está en mi diccionario!
  • ¡Voy a salir a buscar esa oportunidad que sé existe para mí!

Cree en ti mismo, porque si lo haces los demás también lo harán. No les darás opción a dudar de ti si transmites fuerza, coraje y autoconfianza.

 

 

 

 

*Fuente de la fotografía, Pixabay.com

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional

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“ERE” o no eres, esa es la cuestión

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Artículo publicado por Carmen Prada

 

Comienzo desde la más absoluta sinceridad. Había comenzado a escribir un tema para hoy de gran carga emocional, pero de repente, los planes han cambiado. Sí, como en la propia vida, de manera imprevista uno se encuentra con situaciones que le llevan a variar sobre la marcha, y al final voy a tocar un tema totalmente diferente.

Hace muy pocos días, mientras disfrutaba del café mañanero, una persona conocida se acercó a mí. En la mano llevaba un buen paquete de papeles, y con los ojos vidriosos me confesó; “Carmen, llevo trabajando toda mi vida para la misma empresa, me quedan únicamente 5 años para la jubilación y me acaban de entregar los papeles en los que me comunican que la empresa prescinde de mí porque se encuentra en una situación de ERE. Ahora me toca ir a ver con los años que tengo cotizados cómo quedaría mi situación de prejubilación, menos mal que me lo han pagado todo…”

Mi respuesta trató de ser consecuente con el momento que intuía esta persona podía estar pasando. “Lo siento mucho. Antes de nada, me gustaría decirte que no sientas vergüenza por esta situación y no la vivas en silencio. Sé por lo que puedes estar pasando, yo me vi inmersa en una situación algo similar, porque a mí me debía tanto dinero la empresa, que ni el Fondo de Garantía Salarial (FOGASA)  llegó a cubrir el montante. Perdí mucho dinero”.

Su cara fue un poema ante mi confesión, y sobre todo por algo que le dije y le llamó mucho la atención, ¡no sientas vergüenza al decirlo!

Y es que reconozco haber sido hace unos años una de esas muchas personas a las que le tocó vivir esta situación. Todo comenzó con un ERE que afectó a parte de la plantilla de la empresa, y casi sin darme cuenta, llega al colectivo. En medio del proceso, hasta ser una de las últimas personas afectadas, uno tiene varias opciones, o por lo menos así lo pensé yo en aquellos momentos:

  • vivir de ilusiones construidas en castillos de papel, pensando que todo lo que has dado por la empresa, seguramente lo tendrán en cuenta y serás la única persona a la que no le afectará…

  • Aceptar esta circunstancia con resignación, sumido en una mayúscula tristeza, pensando que jamás te habías imaginado engordar las ya abundantes listas del INEM.

  • O por otro lado, está esa persona que se anticipa a sumarse a la cola antes mencionada, y no deja de trabajar en la búsqueda de nuevas posibilidades, para seguir desarrollando así su vida laboral.

Ni viví inmersa en castillos de papel, ni bajo ningún concepto asumí lo que sucedía con resignación, sino que lo que hice fue anteponerme a lo que se veía estaba por venir.

Está claro que la postura que tomes al respecto depende de muchas cosas, pero si de algo pende y mucho, es de la confianza que uno tenga en sí mismo. En esos momentos en los que te sientes perdido, sin rumbo, a la espera de no sabes muy bien qué… ¡Toca ser más inquieto que nunca, y en todos los sentidos!

 

Si eres de los que el certificado de extinción de contrato te llega por correo, y estando al tanto del cierre próximo de la empresa, ¿te has antepuesto con un plan B?

¿Qué puedes hacer ante esta situación o una similar que es la de estar en búsqueda activa de empleo? No queda otra que ser más proactivo que nunca, llamar a todas las “puertas y ventanas”, preparar a las personas que te rodean de la situación que está por venir, hacérselo saber a tus contactos… Ahora te hago otra pregunta con respecto a esta última acción, ¿te has preocupado de generarlos? ¿Estás haciendo algo para salir de tu hábitat natural-laboral, ante un posible cambio de actividad? ¿Has sido proactivo?

 

Y es que sin darte cuenta ha llegado la situación de desempleo. Puedes estar pensando, si me lo permites, ¡qué fácil es decirlo Carmen!, pero si has leído todo el post, te habrás dado cuenta de que en todo momento sé de lo que te hablo. Y podría añadir la coletilla de “y por desgracia…”, pero no lo voy a hacer, y ¿sabes por qué?, porque esa situación dura, crítica, emocionalmente agotadora…, me hizo sacar la mejor versión de mí, que confieso, a veces he dudado de si la conocía, y la viví con optimismo, sin dudar que nuevas oportunidades se iban a presentar.

El realismo ha de acompañarte en todo momento, hay que tomar decisiones y ponerlas en marcha, activar a toda velocidad la capacidad de reacción, moverse por ámbitos que te generen nuevos contactos, participar en talleres, en grupos de netwórking, reuniones de emprendedores, moverse con destreza por las redes sociales y darse a conocer… ¡Infinidad de acciones que vengan promovidas por tu inconformismo!

 

En el mundo laboral no siempre comienza a trabajar la persona más preparada o con más experiencia, sino la que ha sido capaz de llamar a puertas y prestarse aun cuando no había un puesto disponible. A veces se consigue meter la cabeza porque se ha mostrado ser una persona inquieta y con ganas. Hay que ser como los buenos delanteros en el fútbol, tener buen olfato goleador y estar en el momento justo en el lugar preciso para simplemente meter el balón en la red.

 

Si me lo permites, busca tu oportunidad, no te quedes parado, sé inquieto, no te conformes, no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy, ve por lo que te propongas y sin duda… ¡busca esa oportunidad provocada por una desgracia!

 

 

 

 

 

 

*Fuente de la fotografía, Pinterest.com

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional

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Camina con tus propios zapatos

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Por Carmen Prada

 

Llevaba muchos años, desde la adolescencia, caminando con los mismos zapatos, un calzado que sus padres en aquel entonces habían comprado para ella con todo el cariño.

Evidentemente, esto suponía que el número de pie no había variado, porque tampoco había crecido apenas. Sus pies sufrían dolores en las plantas, durezas insoportables, grietas interdigitales, y todo este suplicio porque durante muchos años de su vida, había caminado con los dedos encogidos, ya que apenas había espacio en esos zapatos.

Después de tantos años y kilómetros recorridos en su vida, de repente paró su recorrido sin saber muy bien el motivo.

No comprendía muy bien la razón de haberlo hecho. Algo dentro de ella se removió y sintió la necesidad de descansar y reflexionar.

 

El lugar elegido por ella para hacer el descanso en primera instancia no parecía un sitio apetecible, no invitaba a nada puesto que el calor era insoportable y el sol quemaba.

 

Pero de pronto se dio cuenta que algo así, parar y estar con ella misma en un descanso, jamás se lo había planteado. Lo pensó más detenidamente y se dio cuenta con lágrimas recorriendo su rostro que nunca lo había hecho.

 

Esta parada en su vida tenía un sentido, y era buscar una explicación a por qué durante tantos años había calzado esos zapatos que no soportaba, pero de los cuales nunca se había quejado, y que incluso ella no había elegido.

 

La dificultad al caminar con ellos le había hecho perder muchas oportunidades de haber disfrutado de bellos recorridos y caminos. Todavía no había podido deleitarse con la sensación de caminar descalza, sin nada que le obstaculizase la sensación de sentirse viva, de sentirse libre.

Habían pasado tres horas desde su decisión. Seguía tumbada sobre el césped. El sofocante calor se llevaba un poco mejor sobre el frescor de la hierba. Miró a su alrededor y se dio cuenta que estaba sola, nadie le estaba observando como acostumbraban, no se sentía enjuiciada ni tampoco sometida… Por primera vez se sentía ella, aunque la sensación de soledad siempre a lo largo de su vida le había acompañado, pero lo que estaba sintiendo en ese momento era bien diferente…

Sacó de su minúsculo bolso una libreta diminuta que siempre le acompañaba, y sin ser consciente de lo que estaba realmente haciendo escribió en ella: “¿quién soy?” Enseguida y con dolor se dio cuenta que era un pedacito de muchas personas menos de ella misma.

No podía permitirse seguir así, deseaba ser dueña de sus decisiones, actos, sentimientos, emociones… Y de pronto se dio cuenta que un pequeño paso había dado, y era que había tomado una primera decisión, la de hacer una parada en su vida.

La sonrisa apareció en su rostro, y de pronto llevó sus manos hacia esos zapatos que tanto detestaba y con gran decisión se deshizo de ellos.

 

¡Era libre! ¡Era ella! Una mujer que curiosamente no le resultaba del todo desconocida…

Levantó la vista del suelo y volvió a mirar a su alrededor, y lo que vio, fue sorprendente, ¡estaba rodeada de personas y no se sentía diferente!

 

¿Había recuperado su vida? No exactamente, ¡había comenzado a vivir su propia vida!

 

 

 

  • Y para acompañar…

 

 

 

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional

Imagen, Pixabay

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