Descansa a tu manera

 

37544472_672696586396111_8369609615893069824_n

Por Carmen Prada

 

Considero necesario y saludable hacer de vez en cuando un parón, pues ello trae consigo beneficios que también forman parte del proceso de crecimiento personal y profesional.

Cada uno vivimos nuestros momentos de desconexión de modo diferente, no son necesarios muchos días, ni siquiera un gran hotel, o moverte unos cuantos kilómetros de tu hogar… Únicamente, haz todo aquello que no hagas durante el año, porque aprovechar las vacaciones no solo es algo que te mereces, sino que ha de servir para cargar bien las pilas de cara a futuros y apasionantes retos. A algún exitoso entrenador de fútbol le he oído decir que saber descansar es también parte importante de la preparación para alcanzar los objetivos, y estoy segura de que así es.

 

Por un lado, me gustaría pensar que echaréis de menos los escritos de Carmen Prada en su blog, Las estrellas brillan por ti, ya que hasta agosto no regresarán, pero por otro lado… ¡Disfruta! ¡Descansa! ¡Haz lo que te apetezca! ¡Sal de la rutina! ¡Descubre cosas y lugares diferentes! ¡Búscate y encuéntrate! ¡Goza con tu familia y amistades! ¡Déjate llevar por los sonidos y sensaciones del verano…! Simplemente, haz lo que te apetezca sin que nadie te diga el qué.

 

Me volverás a encontrar por aquí en agosto, quizá más morena y con algún kilito más, -cosa por otro lado que no me importa lo más mínimo-, con las pilas totalmente cargadas y con proyectos nuevos y además muy ilusinantes, pero lo que sí me importa y mucho, es verte a ti nuevamente por aquí.

 

¡Nos vemos en agosto!

 

 

 

 

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional
*Fuente de la fotografía, Propia

SI TE GUSTAN MIS ESCRITOS NO DEJES DE COMPARTIRLOS, TODOS PONEMOS NUESTRO GRANITO DE ARENA.

Anuncios

Tan cerca, y sin embargo, discriminados

abe24b8a1bc27043f6767dc284582dd1

Artículo publicado por Carmen Prada

 

En los últimos tiempos se están llevando a cabo movilizaciones de todo tipo, unas con más o menos criterio (en lo que ahora no voy a profundizar…), pero olvidándonos y dejando a un lado “algo” que para mí sí resulta desalentador y que precisamente no mueve masas…

Cada vez son más las PERSONAS que llegan a mí, ya bien sea a través de mi trabajo, amigos, conocidos, o mensajes vía RR.SS., sobre la discriminación que están sufriendo las PERSONAS mayores de 45 años dentro del mundo laboral.
Cierto, no estoy en esa franja de edad, pero al igual aún no estoy jubilada, y también me preocupa el futuro de las pensiones.

Me causa mucha frustración, decepción e incluso me siento impotente.
Sí, ¡yo tengo trabajo! Soy emprendedora, y dado que hago esta mención, aprovecho para decir que nuestra situación como autónomos tampoco es que esté para hacer fuegos artificiales.

Estamos en tiempos de mirarnos el ombligo, de montarnos en trenes en marcha pensando que si los vagones están prácticamente llenos es que vamos a buen destino…, sin parar a valorar otras cuestiones.

Voy a ir más allá, no solo las personas mayores de 45 años están teniendo tremendas dificultades para que se les dé una oportunidad laboral. No, también existen esas personas que sea cual sea su invalidez, luchan diariamente para tener un lugar en la sociedad, con la frustración por medio y las propias inseguridades que esta situación puede generar. Derivando todo ello en su propia batalla personal a la que se enfrentan con gran entereza y valentía en muchos casos y que desde luego cuentan con toda mi admiración.

Puede que conozcas a alguien en esta situación de dificultad para incorporarse al mundo laboral por esta cuestión.

¿Qué significa para mí profesionalmente este talento perdido? Precisamente eso, talento que muchas empresas están desperdiciando únicamente porque no se han parado a analizar lo mucho que puede aportar esa mezcla, por un lado de veteranía y por otra de entusiasmo renovador.

En los últimos meses, hemos pasado por reivindicaciones en todo el territorio nacional, y en algunos casos, mezclando muchos temas a la vez, pero sin un hilo conductor claro. ¿Por qué no se muestra ese apoyo tan ferviente a este sector de población tan maltratado?

Entiendo, puede que no seas mayor de 45 años, pero he decirte que quizá tu padre, madre, un amigo, hermano… lo sea, y quizá cada año que pasa te queda menos para llegar a esa edad crucial, que ha dejado de ser el momento de “madurez plena” para ser considerado ahora como “edad avanzada…”

¿Tampoco eres emprendedor y no sabes qué es comenzar cada mes con todos los gastos a los que tienes que hacer frente, antes de contar con los ingresos que suelen ser muy variables? Me vuelvo a repetir, ¡observa a tu alrededor! ¿Quién te dice que en algún momento de tu vida, que ésta da muchas vueltas, llegues a este punto en el que seas tu propio dueño? Y es que para esto, tampoco hay un manual…

¿Te sientes afortunado porque tú no padeces ningún tipo de trastorno y como algo ajeno a ti? Otra vez, ¡date una vuelta por tu barrio, ciudad o pueblo! Visita alguna de las asociaciones que prestan ayuda, profesionalidad y entrega para hacer posible a base de una lucha constante integrar a estas personas en el mundo laboral.

Todos somos motores para el cambio, para el crecimiento y recuperación de valores.

 

Claro que las empresas tienen su parte de responsabilidad ante dos de las tres situaciones que planteo, pero sin duda la Administración Pública desempeña un papel vital, y todos en conjunto podemos lograr avanzar en este tipo de situaciones.

 

Ojalá nuestro grito, nuestras palabras, nuestros objetivos…, vayan acompañados de acciones, acciones que logren derribar barreras y construir puentes.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional
*Fuente de la fotografía, Pinterest.es

SI TE GUSTAN MIS ESCRITOS NO DEJES DE COMPARTIRLOS, TODOS PONEMOS NUESTRO GRANITO DE ARENA.

 

Y yo, ¿qué hago ahora con mi vida?

b9c4ca1b13c44f80fe94e28c411aabfd

Artículo publicado por Carmen Prada

 

Te comprendo, quieres y no puedes. ¿Y entonces?

Prácticamente, todos nosotros nos hemos encontrado en momentos en los que ni nuestro cuerpo avanza, literalmente, y a la vez nuestra mente se queda totalmente bloqueada.

Resulta una sensación extraña, un querer y no poder. Y no hablo de pereza, ni zanganería, sino más bien de un estado de bloqueo que no nos permite muchas cosas en nuestra vida y entre éstas, la toma de decisiones.

Cuando alcanzamos este estado, no es porque de repente un buen día amanece y de pronto, ¡no sé qué hacer con mi vida! Cuando esto nos sucede y de algún modo lo queremos compartir con los demás, la definición exacta de lo que nos está pasando, ¡no la encontramos! ¿Acaso existe? Y si por un casual podemos conversar con una persona que al menos intente comprender nuestro estado, muy probablemente las preguntas que nos haga sean del tipo de:

  • ¿por qué te pasa algo así?;

 

  • ¿has tenido algún problema en concreto?;

 

  • ¿hay algo que no me has dicho?;

 

  • ¿ha sucedido algo grave?

 

¡Pues seguramente ninguna de estas preguntas por separado dan respuesta a un estado de bloqueo! Muchas veces, la situación es compleja.

Cuando no avanzamos, no podemos, algo nos lo impide, comienza el pesimismo, la frustración, nos encerramos en nosotros mismos, comenzamos a perder la esperanza… Todo ello es prueba de que llevamos mucho acumulado, sin que tenga que ser el motivo únicamente uno, incluso sin llegar a saber el desencadenante que ha originado este estado.

Os voy a poner un ejemplo, que habitualmente es la mejor manera de que algo se entienda claramente.

  • Después de encontrarnos muchos años trabajando, puede que en la misma empresa y en el mismo sector, un buen día nos comunican que se ven obligados a prescindir de nuestros servicios, ya que el plan de acción de la empresa va por otros derroteros, y en éstos, nosotros no encajamos…

 

Evidentemente, el mundo se nos viene encima en ese mismo momento. Son muchas las preguntas que a la cabeza nos vienen, pero eso sí, ¡respuesta ninguna!

No toca otra que recomponer a estas alturas nuestra vida, una vida que llegado este caso va más allá de lo profesional.

La economía de la casa se ve afectada, empezamos a hacer números, a prescindir de cosas, nuestra vida social merma… ¡Y encima hazlo saber!

Después de este proceso, surge la pregunta: “¿y ahora qué voy hacer con mi vida?”

Claro, comienza el pesimismo. “Yo no sé hacer otra cosa”, “¿dónde me van a contratar a mí y encima con la edad que tengo?”

Comenzamos a postularnos en diferentes ofertas de empleo, pero en nuestra cabeza empieza a estar presente la martilleante idea: “otra entrevista más, no sé para qué ir si no me van a llamar”, “anda que no hay personas con más estudios que yo, aun a pesar de la experiencia que tengo”, “seguro que están buscando gente joven…”

 

La apatía se hace presente, comienza la falta de confianza en nosotros mismos, la situación se alarga, empezamos a no encontrar explicaciones, a sentirnos pequeños, por momentos, ridículos… Y de pronto, ¡llega el momento del bloqueo!

 

Pues te voy a decir varias cosas por si todavía no las habías leído en esos libros de “auto-ayuda”.

  • ¡La vida no termina aquí, de hecho comienza otra y puede ser mejor que la anterior!

 

  • Tú no eres el culpable de que algo así haya irrumpido en tu vida como un tormento. Dale la vuelta y piensa en que es cierto que hay puertas que se cierran, pero, ¿y si buscas una que se abra y además esté rotulada con tu nombre?

 

  • Pues llegado este punto, pongámonos manos a la obra. Valora todas las aptitudes de las que dispones y que ni tan siquiera de muchas eras consciente, y piensa en cuántas profesiones podrías llevar a cabo por las distintas funciones que desempeñabas en tu anterior trabajo. Eso sí, ¡escríbelas en un papel!

 

  • Recuerda que somos unos aprendices toda nuestra vida. Ten inquietudes, cultívate y no te sientas por ello acomplejado. ¡Recíclate, nunca es tarde!

 

  • ¡Fuera el victimismo! Eso hará que te alejes de ti mismo y de las personas que te rodean. Precisamente estás en un momento en el que rodearte de personas sanas es un gran aporte para ti. Que se te empiece a ver por lugares diferentes, acude a reuniones de networking, a charlas, talleres… La vida social siempre es muy importante, pero en estos casos doblemente, aunque pensemos que en estos momentos no estamos para esto…

 

  • No te auto-descartes de ninguna oferta laboral antes de que lo hagan las personas a las que le corresponda tomar la decisión. ¡Apúntate a un bombardeo! Recuerda, el no ya lo tienes.

 

  • Lleva una vida sana, haz ejercicio y cuida tu alimentación. El descanso es muy importante en este estado.

 

  • Dedícate tiempo, préstate atención. No descuides tu cuidado, aunque pueda parecer increíble, con estados emocionales como este, nuestro cuidado personal y el sentirnos bien con nosotros mismos nos ayuda a valorarnos.

 

  • Las personas tóxicas en tu entorno no deben tener lugar. Necesitas optimismo, escucha activa, apoyo…

 

Recuerda algo e intenta hacerlo siempre, nunca olvides de dónde vienes. Esto te ayudará a entender en qué punto te encuentras y poder hacerle frente. Y lo mejor de todo, hacia dónde quieres ir, porque te habrás encontrado.

 

 

 

 

 

 

 

 

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional
*Fuente de la fotografía, Pinterest.es

SI TE GUSTAN MIS ESCRITOS NO DEJES DE COMPARTIRLOS, TODOS PONEMOS NUESTRO GRANITO DE ARENA.

 

 

 

 

 

 

No perdamos el sabor de lo auténtico

67da8d593f055f08c61f206209ee6b82

Artículo publicado por Carmen Prada

 

En muchas ocasiones nos sentimos solos entre el bullicio.

Caminamos por las calles rodeados de personas, a algunas las conocemos, otras son desconocidas para nosotros.

¿Pero realmente por qué nos podemos llegar a sentir solos en las calles rodeados de tantas personas? Quizá porque caminamos por la vida enfrascados en nuestros propios pensamientos. Nos perdemos y nos encontramos en ellos, pero, ¿el mejor lugar para hacerlo es rodeados del bullicio? ¡Permitidme que lo dude!

En los tiempos que corren, siempre nos acompañan las nuevas tecnologías.

Hace unas semanas tuve el placer de acudir a Valladolid para poder disfrutar de una conferencia de Víctor Küppers. He de decir que no me sorprendió salir encantada de dicho evento, porque desde hace tiempo me parece uno de los mejores trasmisores de la psicología positiva y la motivación.

Durante mi estancia en esa bella ciudad, pude disfrutar de dos días sin prisas, sin agenda, sin tareas que no podían esperar… Ha sido como un doble regalo a mí misma. Fue entonces cuando puse en práctica una prueba en la que llevaba tiempo pensando. ¿Por qué no apagar mi móvil y sentarme a observar como actuamos las personas en un día normal y corriente?

Efectivamente, ¡tampoco me sorprendieron los resultados! Fue en la Plaza Mayor donde me senté, busqué un banco que me pudiese facilitar una visión amplia del lugar para observar los comportamientos de las personas que transitaban por ese lugar, un lugar por el que caminan muchas personas a lo largo de un día.

¿Qué observé?

  • En primer lugar, perdemos demasiado tiempo en nuestro día a día con la mirada perdida.

 

  • Hemos cambiado los saludos por ir conectados a unos cascos que lo único que nos aportan es ruido en nuestras vidas para no enfrentarnos a pensamientos y preocupaciones.

 

  • Tomar un café viene acompañado de consultarlo todo por tableta, pc o móvil. Hemos perdido hasta el contacto con el papel. ¡Queremos todo práctico y ya! El olor a papel es algo del pasado.

 

  • Vamos conectados a las RR.SS. hasta cuando caminamos. Tanto que en ocasiones nuestra salud y la de otros puede correr peligro. Ni cuando cruzamos en un paso de peatones desconectamos.

 

  • No caminamos para llegar a nuestros destinos, vamos prácticamente al trote. Vivimos casi sin aire en los pulmones, corriendo de un lugar a otro, olvidándonos en muchas ocasiones de lo que realmente es importante en la vida.

 

  • Las relaciones interpersonales han pasado a ser secundarias, y han sido sustituidas en gran medida por las distintas RR.SS.

 

¿Qué nos está sucediendo? Lo deseamos todo para ya, sin pensar que la vida tiene un camino que recorrer. Sin darnos cuenta que además no es necesario que lo hagamos solos, podemos optar por ir acompañados y por personas de carne y hueso.

Disfrutar del paisaje del camino hace que nuestra meta u objetivo diario sea más gratificante y además nos sintamos orgullosos de los charcos que hemos salvado para llegar a la meta.

Mantener todos nuestros sentidos al 100%, hace que mermen mucho las posibilidades de que pasemos de puntillas por la vida. La vida pasa más rápido de lo que creemos, pensamos que mañana tendremos otra nueva oportunidad y lo cierto es que nos podemos quedar sin ella.

Lo mismo sucede con las personas que nos rodean, esas que nos acompañan en el día a día. Todos necesitamos de todos, y hay muchas ocasiones en las que la cercanía se hace necesaria. Las familias necesitan su espacio y tiempo para que exista toda la armonía que debe existir para seguir creando familia.

Acompañando a esta reflexión, me hago la siguiente pregunta, ¿nos estamos deshumanizando conscientemente conformándonos en una vida menos complicada?

Estamos criando niños que para comunicarse entre ellos juntos en un banco de una ciudad, están con la mirada fijada en una pantalla, martirizando su dedo pulgar, convirtiendo un diálogo entre ellos en una conversación virtual.

Es cierto que puedes estar pensando que ahora mismo y por muchas circunstancias somos esclavos de las nuevas tecnologías, ¿pero en qué medida estamos permitiendo que éstas ocupen un lugar primordial en nuestras vidas?

Abracémonos, mirémonos a los ojos, escuchémonos y extendamos nuestro brazo. Afortunadamente, aún hay cosas que hoy por hoy no se pueden sustituir por experiencias virtuales. No dejemos de disfrutar del sabor auténtico de la vida.

 

¿Tú deseas ser el protagonista de la tuya?

 

 

 

 

 

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional
*Fuente de la fotografía, Pinterest.es

SI TE GUSTAN MIS ESCRITOS NO DEJES DE COMPARTIRLOS, TODOS PONEMOS NUESTRO GRANITO DE ARENA.

Si estás triste, te regalo una sonrisa

_MG_9787c.JPG

 

Artículo publicado por Carmen Prada

 

Llevo días reflexionando sobre el tema que voy a abordar hoy. Cada vez son las personas que observo, conozco y a llegan a mí con un denominador común, la tristeza.

¿Será uno de los grandes males de esta sociedad?

La tristeza es una de las seis emociones básicas (no natales) del ser humano, según Paul Ekman, junto con el miedo, la ira, el asco, la felicidad y la sorpresa. Es una clase de dolor emocional o estado afectivo provocado por un decaimiento espiritual, y expresado a menudo mediante el llanto, el rostro abatido, la falta de apetito, la laxitud, etc. A menudo nos sentimos tristes cuando nuestras expectativas no se ven cumplidas o cuando las circunstancias de la vida son más dolorosas que alegres. El sentimiento opuesto es la alegría.

 

Estar sumido en la tristeza trae consigo varios síntomas que nos pueden alertar de que la estamos la estamos sufriendo:

  • insomnio;
  • desánimo y decaimiento;
  • aislamiento y falta de vida social;
  • Frustración e ira;
  • falta de apetito;
  • fatiga y pérdida de energía;
  • sentimiento de culpabilidad;
  • llanto, sin motivo aparente para ello.

 

Pero no todo lo que la tristeza nos hace llegar es negativo. Ésta es una emoción útil que nos puede ayudar a crecer y desarrollarnos. Puede ser el motor, aunque parezca extraño, para percibir nuestros errores y llegar a corregirlos. Paradójicamente, la presencia de un poco de tristeza en la vida puede resultar sana, eso sí, sin llegar al estado de depresión. Porque hemos de aclarar que estar triste no significa estar depresivo.

Quizá muchas veces no nos damos cuenta de que hay personas muy cercanas a nosotros que están pasando por un momento desagradable, incluso grave, puede que incluso emocionalmente se sientan como una noria.
Sería bueno en nuestra vida parar de vez en cuando, y mirar a nuestro alrededor.

Profesionalmente, acostumbro a trabajar la motivación y ayudar a madurar una autoestima sana, cuando me encuentro con este tipo de personas.

Pero, ¿y cuándo hablamos de amigos o familiares? Sin duda, es cuando más nos necesitan, aunque a veces no se percaten de ello, y también es cuando más debemos estar a su lado.

Es necesario identificar por qué sentimos esta emoción, ponerle padre y madre. Cuando en ocasiones cerca de mí hay una persona que pasa por un momento así, le hago la siguiente pregunta, “¿qué es lo que te causa tristeza?”, “¿qué te impide sonreír?”. En algunos casos sabemos el por qué, en otros muchos la respuesta es “no lo sé”, y a veces esa es la respuesta a ambas preguntas.

Acompañarles en este momento no significa avasallar su intimidad, va más allá de todo esto.

Va de respetar los momentos de silencio, de espacio, de reflexión…, de esa amiga/o que tienes, aunque a veces a uno se le haga duro ver como ella/él pasa por esta situación y además sin tener muchas noticias al respecto.

Todos en algún momento hemos pasado por sentir tristeza, ¡sin ir más lejos yo misma! Por eso soy conocedora de la importancia que tiene disponer de tiempo para estar con uno mismo, ¡cómo no lo voy a entender!

Pero eso sí, cuando tengas cerca a alguien en ese momento delicado, y quizá piense que no es la mejor compañía en ese momento, que resulta un estorbo, que no quiere aburrirte, hazle ver que lo que necesita más que nunca es alguien con quien charlar, que le escuche y compartir.

Debemos levantar la vista, caminar por la vida con atención, no mirarnos tanto el ombligo, saber escuchar, estar más atentos…, porque puede que haya alguien a nuestro alrededor que nos pueda estar necesitando.

 

Es el momento de charlar, tomar un café y respetar sus lágrimas, es el mejor regalo que a alguien le podemos hacer en estos momentos de tristeza y apatía. Quizá siga sin saber por qué se encuentra así, pero lo que sí tendrá claro, es que no está solo.
¡Eso sí, preguntémosle si le apetece! Porque sus espacios y momentos, son necesarios. Y su libertad, innegociable.

 

¿Tomamos un café y te regalo una sonrisa?

 

 

 

 

Carmen Prada – Consultora  de Desarrollo Personal y Profesional

Imagen, Propia

SI TE GUSTAN MIS ESCRITOS NO DEJES DE COMPARTIRLOS, TODOS PONEMOS NUESTRO GRANITO DE ARENA.

 

Todos somos vendedores, ¿o acaso crees que no?

b73a714568e9c122e92010d27adaaf5b

Artículo publicado por Carmen Prada

“No quieras comenzar por el final, primero consigue venderte tú al cliente a través de la confianza y honestidad, y después comienza con la venta del producto”. Carmen Prada

 

En muchas de las ocasiones, únicamente vemos como vendedores a esos que identificamos cuando entran por la puerta y van vestidos como un pincel, ya que su aspecto personal es claramente refinado. Pero también a los que siempre llaman por teléfono en el momento menos oportuno, y que en cinco segundos hemos despachado, y en algunas ocasiones con muy poca educación…
Claro, en ambos casos hablamos de vendedores, esos que son famosamente conocidos como comerciales.
Y me atrevo a lanzar la pregunta. ¿Para ti realmente los únicos que tienen interés por vender son ellos? ¡Para mí lo somos todos!

Yo en mi profesión intento venderme como profesional, captar clientes y fidelizarlos. Pero quizá sea por mi perfil comercial que tantos años disfruté y sudé, que me doy cuenta de que no todas las personas, empresas y profesionales que están en el mundo laboral, tienen esa perspectiva.

Sí, tú puedes estar detrás de un mostrador. Y puedes estar “ofreciéndome” unas sábanas ya que he decidido renovar mi ropa de cama. También puede que quiera hacer un regalo y me dirija después a una joyería para adquirir un reloj, y luego he quedado para ir a tomar algo con mis amigos. Si tu mostrador es el la tienda de ajuar doméstico, el de la joyería o el de la cafetería, ¿realmente no crees que tú eres también un vendedor?

Yo me doy cuenta que no, que no existe ese concepto cuando me dirijo a un punto de venta o a un establecimiento, sea el que sea. No sé vosotros, pero han sido múltiples las ocasiones en las que yo me he encontrado con esta afirmación: “yo no salgo a vender, ni a buscar los clientes. ¡Son ellos los que vienen a comprar!”. Este realmente es el gran problema que tenemos en España, o al menos en mi zona, la falta de conciencia clara de lo que es un vendedor.

Cuando hablo de este tema siempre me acuerdo de nuestro país vecino, Portugal. Han sido muchas las ocasiones en las que he tenido la gran suerte de visitarlo, y es ahí donde he visto grandes comerciales, allí lo son hasta los que te hacen una copia de llaves, y es que así debe ser.

Cada vez son más las pymes que se quieren reinventar, los proyectos creativos que nacen, las diversas empresas del mismo sector… Cada vez existe mayor competencia, y además los clientes tienen mayor información sobre los productos o servicios que quieren adquirir, que hasta de esto nos estamos olvidando.
¿Por qué no comenzamos a pensar que vendedores somos todos y no solo los que se nos presentan en el negocio como un pincel y a los que tenemos otorgada la etiqueta de “otro pesado más”?

– Empieza por mostrarte amable, honesto, transparente. Y estés trabajando donde estés, cuida tu imagen.

– Cuida de ese cliente que entra por la puerta como si fuese el más importante, dedícale tiempo y preocúpate por sus necesidades. Para eso tu empatía y escucha activa deben estar presentes.

– ¿No te has planteado que quizá tú juegues con desventaja? Me explico, si tu cliente acude a tu encuentro, de cómo sea tu trato, profesionalidad, honestidad, preocupación por él, depende que éste vuelva, o incluso personas de su entorno. La reputación conseguida desempeña un papel importante.

– Cierto, tú no estás en la calle de un lugar a otro, ¿pero tienes claro cuál es tu reclamo o en que estás marcando la diferencia, si realmente lo estás haciendo, para que los clientes decidan entrar en tu local y no en el de la competencia?

– Es vital que no denigres a la competencia, quizá la tengas muy cerca. Si lo haces para captar a un cliente, pueden suceder dos cosas: que pierdas a ese cliente porque le generes desconfianza, o que le recuerdes que hay competencia y que quizá deba plantearse otras opciones antes de decidirse, por lo que te estás perjudicando a ti mismo. ¡Es hora de ponerse las pilas!

– Quítate de la cabeza que la competencia te perjudica, ésta nos hace estar alerta continuamente y nos obliga a seguir mejorando día a día. Tener buena competencia te lleva a ser más competente, mira el lado bueno de las cosas.

– Cuando logres vender, no te olvides de lo más importante, fideliza a tu cliente. Uno no vive de una venta. Logra que ese cliente regrese, y si por él vienen a tu negocio más personas, ¡será entonces cuándo podrás empezar a decir que estás en el buen camino, en el de la excelencia!

 

Quizá no seas tú la persona que atiende directamente el negocio y tengas empleados para tal fin, pero eso no te exime de transmitirles todo lo que quieres, deseas y exiges para tu mayor tesoro, el cliente.
¿Te das cuenta que no eres tan diferente a esas personas con corbata y maletín o esas otras que llaman por teléfono? Solo necesitas saber a qué te dedicas, conocer bien tu producto o servicio y conectar con tus clientes.

Quizá ahora entendamos un poco mejor que nadie que busque el éxito profesional debe olvidar que para alcanzarlo es preciso tener una actitud comercial, para así generar y aprovechar oportunidades, y ser inconformista en la permanente aspiración a crecer y mejorar.

 

Si te conformas, otros llegarán y te borrarán del mapa, y lo que es aún peor, estarás renunciando a desarrollar todo tu potencial.

 

 

 

 

 

 

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional
*Fuente de la fotografía, Pinterest.es

SI TE GUSTAN MIS ESCRITOS NO DEJES DE COMPARTIRLOS, TODOS PONEMOS NUESTRO GRANITO DE ARENA.

¿Te has encontrado?

ed0aad019f3431945aba4c7fabe5cd14

 

Artículo publicado por Carmen Prada

Busca ese lugar que te acerque a ti mismo, ese que solo sea tuyo porque un día así lo decidiste, aunque aún no conozcas el motivo.

No hay excusas, alguien te necesita y precisa estar contigo. Eres tú mismo. Haz una parada en el camino. Has de recuperar la calma y la serenidad.

¿En cuántas ocasiones nos olvidamos de nosotros mismos? Demasiadas…

En muchas ocasiones no nos damos tregua. Nuestra velocidad de crucero en el día a día es demasiado estresante. Pensamos que sin nosotros “esto o aquello”, porque siempre tenemos una excusa, no saldría del mismo modo. Pensamos que somos imprescindibles. Cargamos con mochilas pesadas que no nos corresponden. Nos empeñamos en hacer nuestros los sueños y metas de otros. ¿Solidaridad o afán de protagonismo? Aunque sea lo primero, habrá quien nos juzgue como si fuera lo segundo, es inevitable. Buscar la superación es bueno, pero obsesionarse con la perfección es tan inútil como agotador.

Por el mundo hay muchas personas buenas. Se dan tanto que se vacían, se entregan sin esperar nada a cambio…

Y si realmente eres de esa clase de personas altruistas y generosas, te felicito. Pero también permíteme que te advierta de no olvidarte de alguien muy importante. ¿Sabes de quién? ¡Pues de ti mismo!

9005f2fcc8f00d92932de52ab2361643

La felicidad, ese estado tan deseado, son momentos. Momentos que nos los genera otro motor, que es nuestro interior. ¿Cómo podemos percatarnos de que realmente nos estamos queriendo?

  • El brillo de nuestros ojos, nuestra mirada generosa.
  • La sonrisa, pero no cualquiera, esa que sin darnos cuenta lucimos a menudo y siempre hay personas que nos la recuerdan, porque les llega, es contagiosa, es auténtica.
  • El optimismo como forma de vida, capaz de transmitir a los demás, pero sin dejar de tocar el suelo.
  • La capacidad de levantarse ante “un accidente”. Gestionar las emociones, las frustraciones y los desengaños, son herramientas que te acompañan en este pedregoso caminar.
  • No esperar nada de nadie. Si das, ¡hazlo sin más!
  • Eres consciente de que en la vida se cometen errores, ¡porque no somos perfectos! Pero éstos son los mejores medidores para poder observar de algún modo tu desarrollo personal.

La vida es demasiado bella para vivirla con miedos permanentes. Cargando con etiquetas y “trajes” cortados por otros. Por circunstancias que te lleven al desaliento, a perder toda esperanza.

No nos podemos pasar toda la vida sintiéndonos culpables de acontecimientos, desencuentros, experiencias desafortunadas, errores cometidos… Porque hasta el perdón comienza en nosotros. Saber perdonarnos es el punto de partida hacia la mejor versión de nosotros mismos.

La etimología de la palabra regalo no está clara, pero existen tres teorías:

  • del latín regalis, que indica algo propio del rey o de la realeza;
  • del francés, compuesto por re-, que da un valor intensivo a la palabra, y –galo, indicando el pueblo francés, y se refiere a un agasajo por galantería;
  • del francés galer, que significa ‘divertir’.

Sinónimos de regalo son: obsequio, presente, ofrenda, oferta, dádiva, suerte, dicha.

 

Tenemos un regalo que es la vida, devolvámosle a ésta todo lo que ella nos entrega y hagámoslo porque la hayamos aprovechado.

 

 

 

 

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional

*Fuente de la fotografía, Pinterest.com

SI TE GUSTAN MIS ESCRITOS NO DEJES DE COMPARTIRLOS, TODOS PONEMOS NUESTRO GRANITO DE ARENA.