¿Tienes más de 45 años? ¡Sin duda estás en el mercado laboral!

as-343456_1920.jpg

Artículo publicado por Carmen Prada

“No hay nada mejor que el ejemplo de alguien cercano, para darse cuenta de que los imposibles no existen.”   Carmen Prada.

 

Pues sí, otra de mis frases. No soy alguien importante, pero la deseo compartir con vosotros, a medida que vayáis leyendo entenderéis el fondo de ella.

Ya tenía ganas de tocar este tema, y hoy es el momento ideal para hacerlo, y la “culpable” de que así sea es nada más y nada menos que… ¡mi madre!

Os preguntaréis, ¿por qué? Porque hace escasas semanas tomó la valiente DECISIÓN de disfrutar profesionalmente de algo que le encanta, y es eso de “andar con las manos en las masa”, emprendiendo su propio negocio. En concreto, una churrería, en la que los clientes ya han empezado a acudir asiduamente a degustar un rico chocolate con churros, u otras cosas que allí se sirven con cariño y cercanía.

Ella para mí siempre ha sido un ejemplo en muchos sentidos. Y lo cierto es que en el tema profesional solo tenía dos opciones. O ir dando vueltas de trabajo en trabajo, empleando todo su saber hacer para otros, de algún modo optando por la “comodidad” de ser asalariada, o trabajar para ella misma. Esta última opción, la elegida, ha traído consigo, entre otras cosas:

  • Disfrutar con su trabajo.

  • Ser administradora de su tiempo.

  • Ser responsable de lo bueno y también de lo susceptible de mejora.

  • No rendir cuentas ante nadie más que ante sí misma.

  • No tener que pedir permiso para innovar o tomar decisiones.

  • Tener la satisfacción personal y profesional de estar haciendo lo que verdaderamente ha decidido hacer…

Rosario, que así se llama, no es una jovencita emprendedora, ni solo tiene 45 años. ¡Tiene 57! Anteriormente he resaltado la palabra DECISIÓN, y lo he hecho porque todos tenemos opciones, pero lo más complejo e importante es tomar decisiones. Apostar por un camino conlleva inevitablemente dejar de lado otros, y hay que hacerlo con ilusión, conocimiento, valentía, prudencia, determinación y pasión por lo que se hace.

Con 57 años, tiene muchos de experiencia laboral, y es muy válida para lo que hace ahora y para otros muchos trabajos posibles. Alguno de vosotros estará pensando, y lo entiendo, “Carmen, qué nos vas a decir si es tu madre”. ¡Cierto…, lo es! Pero este artículo no es sobre ella en realidad, sino sobre cualquier PERSONA con una edad madura que no sepa por dónde encauzar su vida laboral.

Mi postura es clara ante la idea de diversificación de perfiles profesionales por edad, caracteres, habilidades, creatividad… dentro de las empresas.  Lo veo algo vital. Todos aportan a todos, con lo que todos contribuyen o deberían hacerlo al desarrollo de la propia empresa.

Hace pocas semanas, siguiendo la recomendación de una amiga, alquilé en el videoclub y pude ver la película “El becario”. Un breve adelanto sobre la temática del film. “La joven dueña de un exitoso negocio online dedicado a la moda acepta a regañadientes que la compañía contrate, como parte de un programa laboral, a un hombre de setenta años como becario senior. Sin embargo, poco a poco irá dándose cuenta de lo indispensable que puede volverse para la empresa”.

Pequeñas conclusiones  y enseñanzas que pude extraer al verla, más allá de que sea muy recomendable por motivos puramente cinematográficos, con el inmenso Roberto De Niro como protagonista:

  • estas personas gozan de una “experiencia natural”, esa experiencia que solo te da la vida con el paso de los años.

  • Las ganas de no quedarse atrás, de hacer ver que son tan válidos como cualquiera de nosotros, independientemente de la edad.

  • El haber pasado personalmente o con terceros por muchos altibajos emocionales y llegar a saber gestionarlos mejor.

  • La tenacidad y capacidad de sacrificio que han tenido que desarrollar en varios momentos de su vida profesional y personal.

  • La madurez para afrontar determinadas situaciones y poder con ésta ayudar a otros.

  • La lealtad que tienen hacia la empresa es mucho mayor que en otros perfiles profesionales con otra edad.

  • La amplia red de contactos con que cuentan, ¡llevan practicando Networking gran parte de su vida y sin enterarse en muchos de los casos!

Son motivos más que suficientes como para confiar en personas que con más de 45 años están en el mercado laboral y no se les dan oportunidades, y nos pueden dar a los que somos más jóvenes lecciones de vida. Pero también tenemos que tener la humildad de reconocer que podemos y debemos aprender de todo el mundo, y especialmente de quienes han ido y siguen yendo por delante de nosotros en la mejor universidad, que es la de la vida y la necesidad.

Mi suegra tiene 64 años y es la más veterana con diferencia en su lugar de trabajo. Ha escuchado más de una vez comentarios relativos a que está impidiendo a otra persona más joven acceder al mercado laboral. Pero lo cierto es que habitualmente compañeros de su entorno profesional se nutren de su experiencia y consejos, y son mayoría absoluta los que la valoran como un activo muy destacado para el colectivo, por su juventud de espíritu, su capacidad para adaptarse y renovarse continuamente, y su pasión vocacional que le lleva a ir cada mañana al trabajo con la ilusión de una veinteañera.

No pongamos excusas baratas, ni dos dejemos engañar por prejuicios o etiquetas.
Cada persona tiene grandes cosas que aportar, si sabemos mirar más allá de los fríos datos de un currículum.
Lo más importante de los llamados Recursos Humanos es precisamente eso, que somos seres humanos.
Y muchas veces no lo son.

Carmen Prada | Asesora de Desarrollo Personal y Profesional

Imagen, Pixabay

SI TE GUSTAN MIS ESCRITOS NO DEJES DE COMPARTIRLOS, TODOS PONEMOS NUESTRO GRANITO DE ARENA.

Líderes de nada, esclavos de si mismos

bee-85576_960_720.jpg

 

Artículo publicado por Carmen Prada

Miras a un lado, miras al otro y da igual el color o la ideología, todos quieren pasar por encima de sus adversarios. Lamentablemente, España sufre un mal cada vez mayor, los sectarismos ideológicos quieren tener el poder a costa de lo que sea y de quien sea.

Me hace gracia – porque no gano nada con indignarme – la docilidad de la ciudadanía ante un sistema electoral y político que está diseñado para que los políticos jueguen groseramente con las voluntades de los votantes, planteando o rechazando según convenga pactos de lo más variopinto, regalando senadores que no han sido elegidos por los electores, tomando posesión de cargos sin respetar la ley en el mismo momento de la toma…

Hay muchas maneras de insultar al pueblo, pero lo peor es que al pueblo parece darle lo mismo, por lo que a veces pienso que no merecemos algo distinto a lo que hay. Lo de la búsqueda del bien común suena muy bonito, como la deportividad en el fútbol, pero a la hora de la verdad cada cual mira única y exclusivamente por sus intereses, y los debates políticos son sustituidos por broncas taberneras, la altura de miras y el sentido de estado por el afán de poder y la ambición personal, y la ciudadanía agacha la cerviz, quizá porque los ciudadanos, individualmente, en su vida privada, no son menos mezquinos ni más honrados que aquellos que nos pretenden gobernar.

Que cada sociedad tiene los gobernantes que se merece, es un dicho del que cada día estoy más convencida. Percibo en mi vida cotidiana un creciente individualismo en la gente, un progresivo deterioro en valores, por lo que no me sorprende que el nivel intelectual y ético de los líderes políticos sea a la par cada vez más pobre. No veo capacitado a ninguno para acelerar cualquier solución presente o futura, sino más bien, están buscando sus intereses presentes y futuros… Es triste que el poder se vea como un triunfo, que tras unas elecciones todos reivindiquen la victoria como si eso fuera lo que realmente importa. No hace falta ocupar ningún sillón ministerial en especial si lo que se quiere de verdad es servir a la sociedad, a tus semejantes, a los más necesitados…

El poder puede ser tentador, suculento y confuso. Sin duda, siempre peligroso. Ocurre lo mismo con el dinero. No conozco a nadie a quien el poder o el dinero haya transformado positivamente, haciendo de esa persona alguien más cercano, humano, humilde, fraterno, honesto, brillante… En cambio, creo que todos conocemos a alguien a quien el poder o el dinero lo ha llevado a ser más altivo, materialista, egoísta, corrupto, hipócrita y embustero… y en algunos casos un perfecto imbécil. Afortunadamente, no siempre ocurre, pero el riesgo está ahí.

En el mundo profesional, y muy concretamente en el sector comercial el conozco muy bien por mi larga trayectoria en él, también ocurre a menudo que toca convivir con gente “trepa” capaz de cualquier cosa por conseguir un puesto determinado, o con quien ya lo ha conseguido y se vanagloria de ello humillando a sus subordinados. Confiar un puesto de responsabilidad a alguien, exige no solo una capacitación profesional, o unos méritos constatables, sino también calidad humana que genere corriente positiva en el trabajo, como compañerismo, honestidad, afán de superación, reconocimiento, respeto, sentido de equipo… Aunque sin duda puede ayudar, en absoluto es imprescindible que las personas se lleven bien o tengan formas de ver la vida similares para trabajar juntas de forma exitosa. Es perfectamente posible hacer equipo y que la labor sea fecunda cuando las prioridades y los objetivos se tienen claros y no pasan por mirarse el ombligo, aunque los puntos de vista difieran en ciertos aspectos.

Saber valorar las diferencias como una posibilidad de enriquecimiento compartido puede ser muy provechoso, pero eso exige renunciar a los prejuicios y sectarismos que tienden a etiquetar a las personas, haciendo que nos cerremos a toda la riqueza humana y profesional que el otro puede ofrecer. Caer en este error, no solo es poco inteligente, sino que puede llegar a ser muy costoso, por lo que procuremos rodearnos de personas predispuestas a escuchar y aprender de otras, y  no malgastemos tiempo y energías con quienes levantan alambradas ficticias entre “los que son de los míos” y el resto.

En un equipo, siempre existen distintos carismas profesionales, que si se aprovechan y engarzan harán crecer más y mejor a la empresa, pero la figura de “poder”, si no se ejerce con autoridad moral y sobre todo enfocada a facilitar el desarrollo de las diversas potencialidades, terminará por diluirse en su propia inoperancia o ahogarse por la voracidad de su ego.

 

 

 

 

 

 

 

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional

Imagen, Pixabay

SI TE GUSTAN MIS ESCRITOS NO DEJES DE COMPARTIRLOS, TODOS PONEMOS NUESTRO GRANITO DE ARENA.

Convierte los noes en síes

tin-man-1176557_960_720.jpg

Artículo publicado por Carmen Prada

“No es la especie más fuerte la que sobrevive, ni la más inteligente, sino la que responde mejor al cambio”. Charles Darwin.

Después de esta gran cita, comienzo con una pregunta: ¿te consideras una persona con dificultades para afrontar cambios y situaciones adversas?

Son bastantes las personas que ante la carga de dificultades y tropiezos en la vida, sufren un incremento de sus miedos. La precaución es conveniente, pero practicarla en exceso, estar demasiado atento al retrovisor y demasiado poco al frente, lo que hace es paralizarnos. Es cierto que estas situaciones de malestar o dolor lo que hacen es modificar nuestro comportamiento, ya que con el paso de los años la experiencia puede ser un grado o un lastre, según como se oriente.

Claro que no es sencillo estar saltando piedras a lo largo de nuestro camino, pero esta situación por trágica y cansina que nos parezca nos puede aportar con el paso del tiempo una revolución dentro de nuestra propia persona.

car-mirror-1145383_960_720.jpg

A menudo me encuentro con personas que me comentan temerosas, “¿y si me dicen que no…?” Y mi contestación ante esta pregunta siempre es la misma: “pero, ¿qué respuesta tienes en este momento?, ¡un no!”

Entonces os pregunto, ¿por qué no cambiamos los noes por los síes? Os estaréis diciendo, “eso es muy fácil decirlo pero, ¿cómo lo hacemos?”

¿Eres tu mejor amigo?

¿Eres tenaz y consciente de que tus logros serán proporcionales a tus sacrificios?

¿Las dificultades las transformas en retos y sacas todo tipo de lecciones y aprendizajes de ellas?

¿Te consideras una persona con una adaptabilidad importante ante los cambios?

¿Eres de los que cree que enfrentarse a los problemas y los miedos, y no esconderlos bajo el felpudo, es la solución más rápida y eficaz para resolverlos?

 

Tengo que decirte que si a todas estas respuestas te has contestado con un SÍ, ¡enhorabuena! Estoy segura que has trabajado mucho en ti para llegar a este punto, y le podrás decir a la gente que se puede conseguir, partiendo de la base de la confianza en uno mismo.

Pero si eres de los que alguna de estas preguntas te han descolocado, o son muchas en las que has contestado con un no, o quizá al responderte has tenido muchas dudas… ¡Pongámonos manos a la obra y trabajemos sobre ello!

  • ¿Cómo se encuentra tu autoestima?

Es algo primordial, la autoestima marcará como las agujas de un reloj el que creamos en nuestras capacidades y posibilidades. Debemos querernos, confiar en nosotros mismos, reafirmarnos en que es posible lograr lo que nos propongamos.

Hace muy poco le transmití a una persona que para ser mejor persona con los demás tenemos que empezar por querernos a nosotros mismos.

¡Busquemos dentro de nosotros! Tenemos motivos para confiar en nuestras posibilidades, no pensemos que siempre hemos sido perdedores. Cometeríamos un grave error.

  • ¿Al sentido del humor lo conoces?

Conozco personas que son realmente impresionantes en este punto, tanto que son capaces de reírse de sus propios problemas. Utilizan esta herramienta para relativizar lo que les sucede y las dificultades con las que se encuentran.

¿Por qué no reírnos de nosotros mismos, antes que lo hagan otros? Todo parecerá menos grande. No pensemos que llorar es de cobardes, porque además en algunos momentos es necesario, es una emoción más pero no abusemos de ello, no nos hagamos mal.

  • ¿Cómo andamos de relaciones sociales?

Cierto es que cuando la autoestima está tocada somos demasiado susceptibles, por eso debemos cuidar y mucho el tipo de personas de las que nos rodeamos.

Pensemos y seamos realistas, son muchas las que disfrutan con el mal ajeno, y si entre tu círculo de amistades o conocidos abundan o tienen presencia las personas tóxicas, puede que en vez de ver tonos grises, y por momentos algún destello de color, pase todo a tener un aspecto negro. ¡Fuera personas tóxicas!

Rodéate de aquellas positivas, optimistas, alegres…

¡Rodéate de gente que te quiera!

  • ¿Conoces la famosa zona de confort?

                                                                            

Hace muy poco lo hablaba con alguien, que en esta vida está claro que atarse la manta a la cabeza cuando uno tiene dificultades para apenas cubrir esas necesidades básicas que todos tenemos, dificulta la posibilidad de dar giros bruscos en la vida de uno. Para hacer malabares, ya habrá tiempo.

Pero no nos confundamos, pequeños objetivos, metas fácilmente alcanzables, actos que nos hagan salir fuera de nuestro hábitat natural, será como un camino de aprendizaje para esa huida de esa zona tan cómoda por la que todos, absolutamente todos, de un modo u otro hemos rondado.

Superar las adversidades y las dificultades, convertir los noes en síes, hace que seamos capaces de lograr grandes cosas. Sin darnos cuenta, dejamos atrás miedos que nos llevan tiempo paralizando y nos sentimos fuertes ante cualquier reto que se nos ponga por delante.

Seguro que en este momento alguna persona, no sé, quizá de tu entorno o cualquier otra conocida por muchos de nosotros te viene a la cabeza a modo de ejemplo e inspiración.

Yo os dejo la mía…

*Fuente de la fotografía, Pixabay.com

Carmen Prada | Asesora de Desarrollo Personal y Profesional

SI TE GUSTAN MIS ESCRITOS NO DEJES DE COMPARTIRLOS, TODOS PONEMOS NUESTRO GRANITO DE ARENA.

Guardar

¿Te había dicho que la vida es bella?

photo-booth-1608658_960_720

Artículo publicado por Carmen Prada

 

“Cuando dañas a las personas, comienzan a quererte menos. Eso lo provocan las palabras descuidadas, los juicios atrevidos y severos, los gestos desmedidos. No solo pierdes el cariño y respeto de los demás, sin darte cuenta te estás perdiendo a ti mismo”. Carmen Prada

Puede que por los tiempos que corren de egoísmo, reacciones en ciertas personas de nuestro entorno, cambios emocionales, actitudes incomprensibles, silencios dañinos…, se llegue a la conclusión que cada cual mira a su ombligo sin alzar la vista al frente y mirar en todas las direcciones y ver la realidad de la vida, esa realidad humana que se nos está olvidando.

Es cierto que hay personas que sin querer, por circunstancias extraordinarias, hacen daño y causan dolor a terceros. Cuando esto sucede, uno sabe que este hecho es un indicativo de que algo en esa persona no va bien. ¿Queremos ayudarla? Escuchémosla.

Pero después están esas que por imprudencia, por aburrimiento o por pura maldad, llevan a flor de piel lo peor de la condición humana. Son personas que con una inteligencia dañina saben elegir muy bien a quién manipular, utilizan la mentira y la hipocresía como algo natural, su distorsión de la realidad llega a tal punto que son capaces de hacer de una víctima un verdugo.

Antes mencioné inteligencia dañina, ¡evidentemente!, puesto que hacen de los demás sus propias marionetas. ¿Por qué hablo de inteligencia? Porque hay que tener una cierta habilidad para lograr que esas otras personas ni se den cuenta de que están siendo utilizadas en beneficio únicamente del manipulador.

Por desgracia, esta “figura” nos la podemos encontrar en cualquier ámbito de nuestra vida. En el personal, profesional, familiar…

Su daño no alcanza únicamente a esa persona a la que maneja a su antojo, sino también a aquellas que lo perciben y observan.

  • No creo en las verdades a medias.
  • No creo en las apariencias.
  • Huyo de todo aquello que me impide o me limita ser yo misma.
  • El fin no justifica los medios, en absoluto.
  • Tengo muy presente que gano más estando sola que mal acompañada.
  • No soporto la soberbia ni la fanfarronería, y menos aún cuando están acompañadas de materialismo y superficialidad, que es casi siempre.
  • Pese a todo, no dejo de creer en la bondad natural del ser humano y su grandeza.

¿Por qué todo esto y más?

Me cuesta entender que haya personas que disfruten  jugando con las vidas de otras. La sociedad está siendo un auténtico criadero de personas carentes de valores fundamentales. La única crisis que importa es la económica, cuando ésta hunde sus raíces en otra mucho más profunda y de la que ningún gobierno se ocupa, por lo que será inevitable que las desigualdades e injusticias vayan a más, como así sucede de forma imparable. Y en esta selva, sálvese quien pueda. Sociedad desestructurada para personas y familias desestructuradas.

Evitemos rodearnos de personas tóxicas, esas que nos pueden dañar a nosotros, pero también a todos aquellos que queremos y vemos peligrar. El renegar “por momentos” de ciertos valores es peligroso, así se empieza, por relativizarlo todo, tanto que podemos olvidarnos de ellos. Es importante tener “buena memoria”, una memoria que te recuerde con hechos vividos dónde está la línea roja del bien y del mal. Es necesario buscar momentos para estar con nosotros mismos y valorar qué personas queremos que formen parte de nuestra vida.

La vida es demasiado bella para perder el tiempo. Tiempo perdido es tiempo que ya nunca podremos recuperar. Está en nuestra mano construir puentes y renovar valores. Todo aquello que sea teñir la vida de uno mismo y la de otras personas de un color oscuro, es perdernos a nosotros mismos. Ahí fuera hay gente maravillosa, cuyo trato y amistad nos enriquecerá y nos ayudará a ser felices, pero no olvidemos que se ha de empezar por uno mismo, a quererse, a cuidarse, a darse valor.

Os dejo varias preguntas para que reflexionéis en relación a todo lo anteriormente mencionado:

  • ¿existe un distanciamiento con un familiar?
  • ¿Has perdido una amistad?
  • ¿Estás viendo cómo a alguien que conoces le están manipulando?
  • ¿Te has llevado una decepción últimamente con una persona que creías conocer?

Se me ocurren muchas más, pero creo sinceramente que son más que suficientes.

Si estás pasando por algo así, no permitas que el tiempo corra, utiliza como herramienta la comunicación y dile bajito y al oído que le quieres y siempre estarás ahí.

¡No permitamos que la oscuridad se adueñe de nuestra vida!

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional

Imagen de Pixabay

SI TE GUSTAN MIS ESCRITOS NO DEJES DE COMPARTIRLOS, TODOS PONEMOS NUESTRO GRANITO DE ARENA.

No aspires a menos que al infinito

space-614966_1920.jpg

Artículo publicado por Carmen Prada

Se ha retomado el curso académico, el político, vuelve el fútbol si es que alguna vez se fue, mucha gente se reincorpora a sus puestos de trabajo tras las merecidas vacaciones, otros que han podido trabajar en Navidad han de volver a buscar un empleo… Cada cual tiene su historia, y los estados de ánimo son también diversos, pues hay quien sufre el síndrome postvacacional, otros en cambio afrontan este inicio de año con las pilas cargadas dispuestos a alcanzar todos sus objetivos, hay quien decide comenzar o continuar estudios, hay quien no termina de ver la luz al final del túnel…

En muchos momentos de mi vida he podido observar la sobreprotección de algunos padres con sus vástagos, y no puedo evitar recordar mi propia infancia, aquellos tiempos en los que se veía como algo normal que los niños se ensuciaran jugando en la calle, o que se cayeran en la playa al correr detrás de un balón. Y no pasaba nada. Nunca ha sido tarea fácil educar a los más pequeños, pero no dejo de sorprenderme al ver a algunos padres alterarse ante situaciones intrascendentes, mientras diversos estudios reflejan que nuestros jóvenes paulatinamente comienzan antes a beber alcohol, fumar, tomar drogas, hacer un mal uso de las nuevas tecnologías… No pretendo criticar a nadie, entiendo que es muy complicado, pero no cabe duda que hay cosas que resultan cuando menos curiosas.

Son los padres, en su labor educativa primordial, quienes primero nos marcan y delimitan ciertas líneas rojas que no podemos traspasar. Eso es bueno y necesario, en su justa medida, para nuestro desarrollo personal y social, conocer los límites. Después la sociedad se encarga de imponer un suma y sigue de prohibiciones. El problema no está en esto, más allá de que pueda haber leyes más justas o más injustas, la verdadera losa psicológica es la que tiene que ver con los prejuicios y las etiquetas que, sin darnos cuenta, podemos cargar en la mochila, y que nos llevan a vernos a nosotros mismos y a los demás como seres mucho menos capaces de lo que realmente somos.

Muchas veces parece que estamos “programados” para ser conformistas, para aceptar los roles marcados por los prejuicios y la comodidad, para resistirnos a salir de nuestra zona de confort. La sobreprotección que hemos arrastrado se nos hace en muchos momentos cuesta arriba cuando ya somos adultos, a la hora de tomar muchas decisiones. Nos crea miedo a lo desconocido. Ya no están mamá o papá para sacarnos las castañas del fuego, y si no hemos aprendido desde pequeños a afrontar los problemas, a ejercitar la tolerancia ante la frustración sin rendirnos, si nuestra autoestima y seguridad en nosotros mismos son bajas porque nos hemos acostumbrado demasiado a depender de lo que otros hacen o dicen, seguramente tengamos un problemón cuando nos vengan mal dadas, y no será el contratiempo de turno en sí el problema, sino la falta de valentía y espíritu de superación para poder afrontar sin miedo cualquier adversidad, viéndola como una oportunidad de crecimiento y desarrollo que nos llevará a descubrir lo mejor de nosotros mismos.

Lo cierto, y no permitas que nadie te convenza de lo contrario o te haga dudar, es que somos una especie con una capacidad de adaptación y superación asombrosa.

snail-1447233_640

Recuerdo todavía el estado de continuo asombro que me causó la celebración de los Juegos Paralímpicos de Río de Janeiro 2016, pues me permitió conocer historias de superación personal que dejan a uno con la boca abierta. Detrás de cada uno de estos héroes hay una vida marcada no por la limitación física o intelectual, sino por las enormes ganas de vivir e ir más allá paso a paso.

Cuando veo que muchos de ellos son capaces de hacer cosas, faltándoles una o varias extremidades, que yo no sería capaz de hacer a día de hoy con mis dos brazos y mis dos piernas, no puedo dejar de admirarlos, y pensar que lo que nos limita son los estereotipos, los prejuicios, las etiquetas y falta de espíritu. No es lástima lo que me provocan, sino gratitud sincera por la lección que cada uno de ellos da a la sociedad y a mí misma. No tenemos derecho a quejarnos por tonterías. O sí lo tenemos, pero no perdamos el tiempo ejerciéndolo. Mejor es ejercer el derecho a no rendirse nunca, a sacar de todo algo positivo, a querernos a lo grande y a querer a los demás atreviéndonos a descubrir el tesoro que es cada persona.

Humildemente tengo que pedir perdón por mi resistencia a creer como cierta una noticia que, al comprobar su veracidad, me dejó patidifusa. En la prueba de atletismo masculino de 1500 metros lisos de estos Juegos Paralímpicos, los cuatro primeros atletas clasificados llegaron a meta con mejor tiempo que el conseguido por el campeón olímpico el pasado agosto. O sea, que el campeón olímpico hubiese terminado quinto en la prueba paralímpica con su tiempo.

 ¿Os dais cuenta? No solo lo han hecho muy bien, es que ¡¡¡incluso lo han hecho mejor que aquellos que son los mejores del mundo en el deporte sin discapacidad!!! No me lo creía, lo admito.  Y por otro lado, me llamó poderosamente la atención que esta noticia no hubiese sido portada de informativos, pues es algo que trasciende al deporte, nos habla de lo maravilloso que puede llegar a ser el ser humano.

¿Alguien puede dudar de que cada uno de nosotros, que también somos de carne y hueso, no tiene un potencial inmenso por descubrir y ofrecer?

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional

Imagen Carmen Prada

SI TE GUSTAN MIS ESCRITOS NO DEJES DE COMPARTIRLOS, TODOS PONEMOS NUESTRO GRANITO DE ARENA.

Guardar

Marcha solidaria, juntos podemos hacer mucho

 

do

Dorsales de solidaridad

 

 

 

Por Carmen Prada

El pasado domingo 18 de septiembre tuve la gran suerte de participar en un evento en el que no dudé en tomar parte cuando me dijeron, días atrás, lo que se estaba fraguando.

Se llevó a cabo la  1ª Marcha Solidaria Fútbol Base S.D. Ponferradina y ALFAEM SALUD MENTAL. El fin, recaudar fondos para la adquisición de una furgoneta que ayudará a mejorar el servicio del Centro Ocupacional El Valle, de la delegación que ALFAEM SALUD MENTAL-LEÓN tiene en mi ciudad, Ponferrada.

alf

Qué mejor plan para un domingo por la mañana, caminar casi 6 kilómetros disfrutando de un día estupendo y por una buena causa, ¡solidaridad!

Así que preparé un desayuno adecuado para el ejercicio que iba hacer, el atuendo y calzado deportivo pertinente para la ocasión y una mochila de buenas intenciones.

Mi esposo, cómo no, se apuntó a participar en el evento, y eso hizo más entrañable ese día, ambos unidos una vez más por una causa noble. Cuando llegamos al lugar señalado para la salida de la marcha, puedo decir que mi sorpresa fue muy grata. Había allí muchas personas con diferentes perfiles. Grupos de amigos, parejas, familias con sus niños, gente de todas las edades, y los chavales de la cantera del club de mis amores, todos dispuestos a aportar su granito de arena.

DSC_0345.jpg

Fotografía propiedad Alfaem

¡Todos unidos sin esperar nada a cambio en un acto solidario! ¡Disfruté del recorrido inmensamente!

A lo largo de los 6 kilómetros me dio tiempo a disfrutar de parajes que ni conocía de mi ciudad, ya que una se enreda en su rutina y trabajo, y siempre tienes alguna excusa para no salir de tu hábitat natural y descubrir todo lo que tienes alrededor. Gocé durante la hora y media del trayecto de una charla continuada, sin prisas, sin interrupciones, en la que mi esposo intercalaba chistes y ocurrencias que amenizaron la caminata, muy típico de él. Pude sacar un montón de fotografías de parajes sorprendentes, incluso descubrí que en Ponferrada hay caballos pastando libremente, algo de lo que no tenía ni idea, escuché el fluir del río que acompañaba nuestros pasos en algún tramo del camino… Pero también me fijé y aprecié rostros, sensaciones, emociones, sensibilidad… Porque todo el recorrido fue eso, momentos emotivos.

alfs.png

No se competía, no había premio para el primero en llegar a la meta, nadie tenía que mostrarse más en forma que otro… Realmente todos éramos partícipes de un equipo ganador, el de la solidaridad. Entre los participantes y la gran organización y colaboración de todos los integrantes de ALFAEM SALUD MENTAL y también de la S.D. Ponferradina, esta iniciativa se hizo aún más grande.

A posteriori, pude saber que el número de participantes superó los 400, y que las ayudas recibidas por parte de empresas también fueron generosas.

¿Cómo no voy a creer en la solidaridad? ¿Cómo no apoyar estas iniciativas? ¿Qué nos cuesta poner nuestro granito de arena?

He podido disfrutar en talleres con personas de esta asociación y otras, que con la mirada o un abrazo muestran su agradecimiento, que aprecian lo poco o mucho que les puedas enseñar porque son como esponjas, se muestran generosos y sensibles, y no quiero dejar de destacar la gran labor interna y la lucha incesante externa de trabajadores y colaboradores que hacen aún más grande estas asociaciones.

Veamos a estas personas como tal, sin más, no midamos la discapacidad que tienen para aprovecharnos de bonificaciones, si en realidad eso es lo que buscamos en su contratación. No son bichos raros, no los hagamos sentir así. Las enfermedades mentales abarcan muchos ámbitos de la salud mental, y en muchos casos se llegan a desarrollar pasados años, con lo que ¡no miremos a otro lado!

Como Alfaem hay muchas asociaciones en España sin ánimo de lucro, que luchan en muchas ocasiones en soledad porque nadie les acompaña, ni el propio Estado. Necesitan de todos, y cado uno podemos aportar según nuestra condición, porque no todo es material…

Personalmente, participar con alguna de estas asociaciones me ha aportado muchísimo, me ha hecho ver realidades a veces crueles, me ha puesto por momentos los pies en el suelo e incluso me ha hecho pensar después de salir de algunas de las clases, si yo era la profe o lo eran ellos…

Animo sin duda a todas las personas a que de un modo u otro colaboren en estas organizaciones que tanto necesitan de los ciudadanos de a pie, y se movilicen para que “alguien” se dé cuenta que existen personas que por diversas circunstancias necesitan de todos. Y eso incluye evidentemente a las Administraciones Públicas.

¡Enhorabuena a todos los héroes que cada día se levantan con el propósito de ayudar!

*Fotografías, Carmen Prada

Carmen Prada

SI TE GUSTAN MIS ESCRITOS NO DEJES DE COMPARTIRLOS, TODOS PONEMOS NUESTRO GRANITO DE ARENA.

 

Homo emotionalis en el trabajo, y no máquinas

head-1556566_1920

Artículo publicado por Carmen Prada

El pasado sábado publiqué un post con el título de No me gustaría olvidar acerca del día que hoy se conmemora, referido a esa cruel enfermedad que es el Alzhéimer, que a tantas familias ha visitado, por desgracia.

Desde niña me enseñaron a ser agradecida y desde el corazón cuando una tanto recibe. Y lo digo por los mensajes y comentarios que me han llegado desde las distintas Redes Sociales, así como por el alcance de la publicación, al igual que la sensibilidad que he podido ver y sentir en muchas personas que ni conozco acerca del dolor que produce “la enfermedad del olvido”, lo cual me ha sobrecogido. Muchas gracias a todos.

También es cierto que me ha sorprendido que la mayor difusión se haya producido en la Red Social LinkedIn, lo cual me ha hecho reflexionar y mucho. Ésta es la red de contactos de profesionales por excelencia, el lugar virtual de mayor relevancia para la práctica del networking, la Red en la que pueden surgir colaboraciones u ofertas laborales si la aprovechas bien y la sabes trabajar correctamente, pero también es cierto que en determinados momentos llega a parecer fría y mecánica.

Me explico. En muchas ocasiones creemos que en nuestro ámbito laboral, profesional, incluso en el personal, no nos debemos mostrar tal y como somos, y mucho menos cómo nos sentimos. Evidentemente, no hablo de extremos, ya que ir contando las penas a todo aquel que pasa o estar sollozando con el pañuelo en la mano permanentemente, ni es sensato ni es profesional, desde luego.

painter-1246619_1280

Algunas personas llevan tiempo interpretando un papel de duros y temibles en su trabajo, en algunos casos para eso les pagan, “según dicen…”. Otros denotan fuerte personalidad y además necesitan mostrarla imperiosamente.  Otros van a trabajar y solo respiran eso, rutina, hacen  sus horas y para casa. Hay personas que tienen que medir mucho en su puesto lo que dicen o hacen, ya que su contrato pende de un hilo cada día. También nos encontramos con otras que aspiran a encontrar un nuevo puesto de trabajo y llevan tiempo preparándose mediante formaciones, talleres… el qué hacer o no hacer en una entrevista de trabajo para lograr el objetivo. Profesionales que según el sector del que hablemos, deben mostrar su mejor cara para de este modo llegar y empatizar con los demás, independientemente del momento por el que estén pasando.

En estos días me he hecho varias preguntas a las que no he podido evitar hacer otra cosa que dar respuesta:

  • ¿en qué lugar quedan nuestras emociones? ¡En el lugar más oscuro! En ese en el que evitamos que se detecten, por si acaso… Tenemos demasiados miedos, quizá entre todos nos hayamos encargado de ello.
  • ¿Pero no somos personas por encima de cualquier cosa? ¡Por supuesto, y no debemos rehuir de esa realidad! Las personas tenemos sentimientos, miedos, flaquezas, vivimos por emociones… ¡Somos seres humanos! En nuestra vida personal, pero también en la profesional, no somos máquinas.
  • ¿Expresar nuestras emociones puede dar muestra de debilidad? Todas las personas que han mostrado sus emociones, miedos, incluso rabia, me merecen todo el respeto y, ¿sabéis por qué? Porque son personas que gozan de una sensibilidad capaz de transmitirla y gran fortaleza para hacer frente a las dificultades que puedan surgir. ¡Yo las querría en mi equipo! Grandes dotes de solidaridad es lo que trae consigo la capacidad de trabajar en equipo.

 

  • ¿Por qué hay personas que en el ámbito profesional no las muestran explícitamente? En muchas ocasiones, algunas personas, por motivos diversos, en su vida en general, desempeñan un doble papel. Por un lado el Sr. Fulanito en su ámbito laboral es de una determinada manera, mientras que en su vida privada se comporta de forma completamente distinta. Esto a veces llega a confundir a cualquiera…

 

  • ¿En cuántas ocasiones hemos escuchado o dicho, “no tiene escrúpulos de ningún tipo”? Tengo la esperanza de que todos los tengamos, aunque a algunos les cuesta más que a otros buscar dentro de sí mismos y sacar lo mejor…

 

¿Por qué todo esto? Porque las emociones son indispensables en nuestras vidas, no somos robots, no podemos fingir no tener momentos de debilidad o necesidad de que alguien nos escuche, es imposible alejarnos de la vida real y personal, debemos romper con ese tópico de que llorar es de débiles, parece que la vida es de diversos colores pero que el negro no está, muchas veces la sociedad nos quiere empujar a deshumanizarnos…

Tengo claro algo, y puede que haya personas que discrepen al respecto, pero no entiendo a un buen profesional desdoblándose de su persona real, no esa que le han hecho interpretar o él mismo ha tomada prestada y en la que a veces se siente acomodado, y otras tantas incómodo…

La sensibilidad caracteriza a los que saben afrontar la vida salvando muchas barreras de las que nunca han renegado, y han aprovechado éstas para crecer exponencialmente en su vida personal y profesional.

A todos los que no teméis mostrar vuestras emociones, os doy las gracias de corazón.  Y confío que muchos más se liberarán de cargas para poder hacerlo.

*Fotografía, Pixabay.com

Carmen Prada | Asesora de Desarrollo Personal y Profesional

SI TE GUSTAN MIS ESCRITOS NO DEJES DE COMPARTIRLOS, TODOS PONEMOS NUESTRO GRANITO DE ARENA.