Todos somos vendedores, ¿o acaso crees que no?

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Artículo publicado por Carmen Prada

“No quieras comenzar por el final, primero consigue venderte tú al cliente a través de la confianza y honestidad, y después comienza con la venta del producto”. Carmen Prada

 

En muchas de las ocasiones, únicamente vemos como vendedores a esos que identificamos cuando entran por la puerta y van vestidos como un pincel, ya que su aspecto personal es claramente refinado. Pero también a los que siempre llaman por teléfono en el momento menos oportuno, y que en cinco segundos hemos despachado, y en algunas ocasiones con muy poca educación…
Claro, en ambos casos hablamos de vendedores, esos que son famosamente conocidos como comerciales.
Y me atrevo a lanzar la pregunta. ¿Para ti realmente los únicos que tienen interés por vender son ellos? ¡Para mí lo somos todos!

Yo en mi profesión intento venderme como profesional, captar clientes y fidelizarlos. Pero quizá sea por mi perfil comercial que tantos años disfruté y sudé, que me doy cuenta de que no todas las personas, empresas y profesionales que están en el mundo laboral, tienen esa perspectiva.

Sí, tú puedes estar detrás de un mostrador. Y puedes estar “ofreciéndome” unas sábanas ya que he decidido renovar mi ropa de cama. También puede que quiera hacer un regalo y me dirija después a una joyería para adquirir un reloj, y luego he quedado para ir a tomar algo con mis amigos. Si tu mostrador es el la tienda de ajuar doméstico, el de la joyería o el de la cafetería, ¿realmente no crees que tú eres también un vendedor?

Yo me doy cuenta que no, que no existe ese concepto cuando me dirijo a un punto de venta o a un establecimiento, sea el que sea. No sé vosotros, pero han sido múltiples las ocasiones en las que yo me he encontrado con esta afirmación: “yo no salgo a vender, ni a buscar los clientes. ¡Son ellos los que vienen a comprar!”. Este realmente es el gran problema que tenemos en España, o al menos en mi zona, la falta de conciencia clara de lo que es un vendedor.

Cuando hablo de este tema siempre me acuerdo de nuestro país vecino, Portugal. Han sido muchas las ocasiones en las que he tenido la gran suerte de visitarlo, y es ahí donde he visto grandes comerciales, allí lo son hasta los que te hacen una copia de llaves, y es que así debe ser.

Cada vez son más las pymes que se quieren reinventar, los proyectos creativos que nacen, las diversas empresas del mismo sector… Cada vez existe mayor competencia, y además los clientes tienen mayor información sobre los productos o servicios que quieren adquirir, que hasta de esto nos estamos olvidando.
¿Por qué no comenzamos a pensar que vendedores somos todos y no solo los que se nos presentan en el negocio como un pincel y a los que tenemos otorgada la etiqueta de “otro pesado más”?

– Empieza por mostrarte amable, honesto, transparente. Y estés trabajando donde estés, cuida tu imagen.

– Cuida de ese cliente que entra por la puerta como si fuese el más importante, dedícale tiempo y preocúpate por sus necesidades. Para eso tu empatía y escucha activa deben estar presentes.

– ¿No te has planteado que quizá tú juegues con desventaja? Me explico, si tu cliente acude a tu encuentro, de cómo sea tu trato, profesionalidad, honestidad, preocupación por él, depende que éste vuelva, o incluso personas de su entorno. La reputación conseguida desempeña un papel importante.

– Cierto, tú no estás en la calle de un lugar a otro, ¿pero tienes claro cuál es tu reclamo o en que estás marcando la diferencia, si realmente lo estás haciendo, para que los clientes decidan entrar en tu local y no en el de la competencia?

– Es vital que no denigres a la competencia, quizá la tengas muy cerca. Si lo haces para captar a un cliente, pueden suceder dos cosas: que pierdas a ese cliente porque le generes desconfianza, o que le recuerdes que hay competencia y que quizá deba plantearse otras opciones antes de decidirse, por lo que te estás perjudicando a ti mismo. ¡Es hora de ponerse las pilas!

– Quítate de la cabeza que la competencia te perjudica, ésta nos hace estar alerta continuamente y nos obliga a seguir mejorando día a día. Tener buena competencia te lleva a ser más competente, mira el lado bueno de las cosas.

– Cuando logres vender, no te olvides de lo más importante, fideliza a tu cliente. Uno no vive de una venta. Logra que ese cliente regrese, y si por él vienen a tu negocio más personas, ¡será entonces cuándo podrás empezar a decir que estás en el buen camino, en el de la excelencia!

 

Quizá no seas tú la persona que atiende directamente el negocio y tengas empleados para tal fin, pero eso no te exime de transmitirles todo lo que quieres, deseas y exiges para tu mayor tesoro, el cliente.
¿Te das cuenta que no eres tan diferente a esas personas con corbata y maletín o esas otras que llaman por teléfono? Solo necesitas saber a qué te dedicas, conocer bien tu producto o servicio y conectar con tus clientes.

Quizá ahora entendamos un poco mejor que nadie que busque el éxito profesional debe olvidar que para alcanzarlo es preciso tener una actitud comercial, para así generar y aprovechar oportunidades, y ser inconformista en la permanente aspiración a crecer y mejorar.

 

Si te conformas, otros llegarán y te borrarán del mapa, y lo que es aún peor, estarás renunciando a desarrollar todo tu potencial.

 

 

 

 

 

 

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional
*Fuente de la fotografía, Pinterest.es

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Déjate seducir por lo que haces

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Artículo publicado por Carmen Prada

 

En el momento actual cada vez resulta más difícil encontrar personas que confiesen estar en un trabajo que les guste y disfrutar con lo que hacen.

Independientemente del sector al que te dediques, la categoría o cargo que ostentes dentro de la empresa en la que desarrollas tu carrera profesional,  permanentemente hay que ser valiente y hacerse valer. A veces hay que dar un golpe encima de la mesa para mostrar  carisma, personalidad e implicación… Pocas veces me ha temblado el pulso, pero eso sí, siempre desde el respeto y la educación, y con una argumentación coherente para defender mi criterio con firmeza y humildad, mucha humildad, pues la soberbia es el virus maligno de cualquier desempeño profesional, y especialmente en mi sector.

Durante bastantes años de mi vida laboral me he visto vinculada directa o indirectamente al mundo comercial, un mundo muy poco valorado por los que lo observan desde el tendido. Cada vez que me han preguntado durante esta etapa a qué me dedicaba, siempre decía, “soy Asesora Comercial, y orgullosa de ello,” y he podido decirlo así porque siempre he amado lo que hacía, me apasionaba, aunque muchas veces fuese difícil, agotador e incluso decepcionante… Pero también me ha aportado mucho económica y personalmente por los logros que se pueden obtener.

Está claro que no he saltado una mañana de repente de la cama y, ¡caramba, ahora soy Consultora de Desarrollo Personal y Profesional! Pues no, hay mucho trabajo de fondo hasta llegar a este punto.

Un día, no sabría decir a qué hora ni en qué momento, me paré, miré hacia atrás, me volví a situar en el presente y fijé la mirada en el futuro y pensé: “te apasiona trabajar con la gente, escuchar a las personas, leer entre líneas lo que no se dice, tus amigos se acercan buscando tus consejos, eres sensible pero a la vez con mucho carisma y entonces, ¿qué estás haciendo para no dedicarte a tu pasión que no es otra que trabajar con las personas?”

La sensibilidad con la que trabajo día a día, y la sonrisa permanente, sin darte cuenta se transmite, y eso es una de las mayores recompensas que puedo obtener.

¿Qué te lleva a alcanzar tu meta, tu objetivo? Trabajar cada día a base de tesón, perseverancia, amor por lo que haces, mostrar personalidad, levantarte después de cada caída, quedarte con lo bueno de las vivencias y de la gente, aprender de lo que no lo ha sido tanto, automotivarte de forma continuada y  rodearte de personas que te acompañen en tu proceso y te aporten en pos de tu objetivo.

Me siento muy agradecida a este “mundillo”, el comercial, me ha ayudado a conocerme mejor, a sacar a flote lo mejor de mí, a relacionarme con mucha gente buena e interesante, y a no tener que lamentarme nunca de no tener trabajo. ¡Claro que ha habido momentos en los que la tentación de rendirme se ha hecho presente! Pero entonces miro atrás, el presente y lo que puede venir en un futuro – siempre con el afán de superación a flor de piel – y me doy cuenta que merece la pena, que soy afortunada por disfrutar del recorrido y que estoy segura de que lo mejor está por venir.

Atrévete a ser tú mismo, hagas lo que hagas, y no permitas que nadie te diga hasta dónde puedes llegar, y mucho menos dejes que te coloquen una etiqueta que solo sirva para limitar tus potencialidades.

Las crisis no faltarán, llegarán otras, y aún peores quizá, pero no pierdas el tiempo en inútiles lamentaciones, dedica tu energía a descubrir las oportunidades que sin duda hay, y no tengas miedo a comerte el mundo.

Si nunca haces lo que nunca has hecho, no llegarás más lejos de donde has llegado.

 

 

 

 

 

 

 

 

*Fuente de la fotografía, Pixabay.com

Artículo publicado en La Nueva Ruta del Empleo por Carmen Prada

http://www.lanuevarutadelempleo.com/Noticias/dejate-seducir-por-lo-que-haces

Carmen Prada | Asesora de Desarrollo Personal y Profesional

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¿Te has preguntado si vales para ser Asesor Comercial?

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Artículo publicado por Carmen Prada

 

Es una pregunta que cualquiera que se dedique o lo vaya a hacer a este apasionante mundo se debería cuestionar, pero sinceramente, ¿crees que son muchas las personas que lo hacen?

Hace unos meses plasmé en uno de los artículos otra pregunta parecida, pero en este caso, ¿Vales para ser empresario? Un tema que también da para mucho…

Pero hoy me quiero centrar en si te has preguntado si vales para ser Asesor comercial.

La situación actual en el terreno laboral esta complicada. En algunos casos hay personas que se han dedicado media vida a lo mismo y reconocen sentirse perdidos, porque no saben qué camino tomar ante tantas negativas. Otras buscan alternativas, ya que la situación en casa lo requiere, y es que ¡realmente solo quieren trabajar y les da igual en qué, porque lo necesitan! Existen esas otras personas que son como pajarillos, nunca están contentos en ningún lugar, y van picoteando de un lado para otro…

Todas estas circunstancias y más, son las causas para que se recurra al mundo comercial, es una de las profesiones punteras en oferta laboral, y por otro lado en muchos de los casos no se pide experiencia. No sé si alguno de vosotros en alguna ocasión habéis tenido la oportunidad de hacer las preguntas que a continuación detallo, yo sí las he llevado a cabo y en entrevistas de trabajo, te dicen mucho de la persona que tienes ante ti.

P.-  ¿Sabes algo del mundo comercial?

R.- No, pero para vender no hace falta saber mucho.

 

P.- ¿Pero te gusta?

R.- Ni lo sé, pero mientras no salga otra cosa…

 

P.- ¿Te han dicho que algún mes puede que no cobres aunque trabajes?

R.- No lo creo, yo he escuchado que en esto se gana dinero.

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P.- ¿Y a qué aspiras?

R.- A pasar esta mala racha y después ya veremos…

 

Os aseguro que he hecho éstas y más, y las respuestas obtenidas en bastantes de los casos son las que menciono o muy similares.

Una vez obtenido este resultado, mi pregunta final es, “¿alguien te ha dicho lo duro y difícil que es este mundo aún para aquellos que lo amamos, te puedes imaginar para alguien que no sabe nada de él?” Y la respuesta más habitual, “no es algo que me apasione, pero quién sabe, también me han dicho que se gana mucho dinero”.

Llegados a este punto, solo me queda puntualizar humildemente que:

  • para empezar a trabajar en este mundillo, debes conocer muy mucho sus pros y contras. No es una profesión cualquiera. Y si estás dispuesto a asumirlos, ¡adelante!

  • No te dediques a esto sin saber si te gusta o no, porque serás un amargado y vivirás tu escaso paso por este mundo con una carga extra de frustración. Existe ya una cola demasiado larga de personas que no quieren ni oír hablar de este mundillo, porque un día se les ocurrió probar…

  • Si has escuchado que no es necesario tener experiencia y que para esto vale “cualquiera”, te sugiero que le des importancia a la fuente que te lo ha transmitido. ¡No vale cualquiera!, solo los profesionales. No menospreciemos está profesión, por favor.

  • ¿Que se gana mucho dinero? ¡Claro que sí! Pero eso depende de muchas de las cosas que he mencionado anteriormente. Piensa que en ningún trabajo el dinero lo regalan, y mucho menos en éste. Supone mucho esfuerzo y sacrificio, además de momentos amargos.

  • Quizá necesites conocer otro dato, y es que trabajas prácticamente 12 horas al día y de lunes a domingo. ¿Tampoco te lo habían comentado? Toda recompensa merece su parte de esfuerzo.

  • ¿Y que te vas a encontrar con malas caras, desplantes, “no porque no”, “sois unos pesados”, “otro que solo me quiere engañar”…? Debes saber gestionar tus emociones, vas a depender mucho de ellas y de tu personalidad.

  • También decirte que la silla la vas a tener que utilizar poco, o así debería ser, ¡el trabajo está en la calle, donde pasarás frío y calor! Debes sembrar mucho para poder recoger algo.

  • Puede ser que haya momentos en los que pienses que no merece la pena, porque no haces otra cosa que vivir en una tensión permanente. Vas a trabajar con una presión externa contínua, pero además tú mismo te acabarás generando la tuya.

Puede resultar bastante duro e incluso desmotivador, pero hay que recordarlo de vez en cuando.

Nos dedicamos a hablar de “técnicas de venta”, “trabajo en equipo”, “gestión emocional para comerciales”, “cómo afrontar las frustraciones”… ¿No estaría bien empezar la casa por los cimientos? Después de todo lo dicho, ¿te atreves?

Pros, ¡muchísimos!

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Si te digo todo esto es porque he trabajado y con pasión en este mundillo. Un mundo al que le debo mucho y bueno. Es cierto que el camino no es fácil. También tengo que confesarte que cuando comencé lo hice por decisión propia y sin presión, ya que yo en ese momento tenía un puesto de trabajo y bastante acomodado, pero mi cuerpo y mente me pedían ¡movimiento! El trato con los proveedores en mi anterior trabajo lo llevaba yo, y me picaba el gusanillo, quería tener la sensación de sentirme orgullosa de cada uno de los euros que ganase. Esa presión me motivaba, se acabó transformando en auto-motivación. El saber que el trabajo, el sacrificio y el tesón te llevan en esta profesión a disfrutar de una motivación extra que no tienen otras.

Según el último Estudio ManpowerGroup sobre Escasez de Talento 2016/2017, entre los 10 perfiles más difíciles de encontrar en España se encuentra el de “Comercial”, (ejecutivos comerciales, asesores comerciales y personal de venta al por menor). La escasez proviene de los “Comerciales Profesionales”.

¿Y por qué Profesionales? ¡Porque cualquier persona no vale para ello!

Por este motivo te pregunto, ¿gozas de las siguientes capacidades?

-Puntualidad

-Educación

-Empatía

-Seguridad

-Conocimientos del producto o servicio

-Constancia

-De reacción y adaptación

-De negociación

-De cierre

Si te fijas, P-R-O-F-E-S-I-O-N-A-L-I-D-A-D.

 

Pero a estas capacidades debemos sumar sin duda unos valores, que para mí son vitales.

 

  • Honradez
  • Humildad
  • Sinceridad
  • Generosidad
  • Espíritu de sacrificio

 

 

Si después de todo lo anterior, consideras que sí puedes dedicarte a este apasionante mundo, ¡te doy la bienvenida! La bienvenida al crecimiento personal y profesional, al enriquecimiento de valores que ni tú mismo serás consciente, a gozar de la satisfacción por cada objetivo logrado, a que tu recompensa dependa de tu esfuerzo, del orgullo de tu propio trabajo, de la capacidad que vas a adquirir de automotivación, de un aprendizaje continuado que te llevará a poder alcanzar otros objetivos en un futuro… ¡Este mundillo te devolverá mucho!

 

Un buen día me arriesgué, y hoy por hoy le debo mucho, en lo profesional y también en la esfera más personal. Sin duda, no sería la misma.

¡Gracias por tanto!

 

 

 

 

 

 

 

*Fuente de la fotografía, Pixabay.com

Carmen Prada | Asesora de Desarrollo Personal y Profesional

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Más vale poco de muchos que mucho de uno

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Artículo publicado por Carmen Prada

¿Si te planteasen tener en tu empresa o en tu equipo de trabajo al mejor vendedor que hayas conocido, le harías un hueco aun teniendo completa la plantilla? Estoy convencida que muchos alzarían las manos, pidiéndolo sin demora.

Lo cierto es que en un equipo comercial, a priori este gran vendedor puede salvar “muchas vidas”, pero, ¿durante qué periodo de tiempo?, ¿cuál sería el modo de actuar para alcanzar tales números?, ¿qué repercusión tendría en el resto del equipo?

Evidentemente, a un “comercial 10 en ventas” muchas empresas se lo rifarían independientemente de pensar más allá. Realmente es todo un filón para un negocio. Sobre todo para el mando intermedio, ya que le maquillaría los números cada mes, cerraría los trimestres con nota, haría de tirita en el caso de bajo rendimiento de otros compañeros, sería un referente a tener en cuenta para continuamente recordárselo al resto del equipo, las comisiones subirían como la bolsa en días de bonanza… Quizá más bien sería un remiendo momentáneo, según mi parecer.

Esta figura que se lleva todos los reconocimientos por parte de la empresa y ante sus compañeros, y al que todo se le concede porque lo tiene “más que merecido”, es ese profesional del que dependes, así de claro. Dirigir a un equipo comercial es una tarea de presente, pero sin duda de siembra para el futuro. Y la siembra en el mundo comercial es lo más complicado a lo que uno se tiene que enfrentar, si quiere tener una buena recogida.

Siempre he tenido claro mi punto de vista con respecto a este tema y mi modo de actuar. He dirigido equipos de trabajo, equipos comerciales, y lo cierto es que la única premisa que colocaba encima de la mesa era la de que mi equipo lo monto yo, y del mismo modo que es mi responsabilidad la contratación del mismo, asumo las consecuencias. Porque en esta vida, hay que ser coherente y congruente. Y siempre he preferido dar cuenta de mis decisiones, para lo bueno y lo malo, que tener que responder por decisiones que otros han tomado incluso sin ni siquiera consultarme. Si después había que echar balones fuera, estaba claro que en la portería me iba a encontrar yo, pero lo asumía.

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He de decir a favor de todos los jefes que he tenido, que nunca ninguno me impuso un equipo de personas y me dijo “esto es lo que hay, y es con lo que tienes que trabajar”.

Quizá a muchas personas, en cambio, esa postura impositiva por parte de la empresa les resulte más cómoda, porque la responsabilidad no va a recaer sobre ellos al 100%, y además no se tienen que romper la cabeza al montar un equipo de trabajo, que no es tarea fácil.

En mi caso, he evitado a toda costa tener entre mi gente a un “ crack de comercial” que me diera los números que necesitaba y que además lo hiciese “a costa de lo que fuese…”, he evitado mirar hacia otro lado sin importarme el modo de cómo consiguiese esos números, y desde luego he evitado dejar que ese supervendedor “fuera por libre” mientras el resto del equipo “ni fu, ni fa”, con cambio de cromos continuamente y sin la motivación suficiente como para darle un giro a sus números. Soy consciente de que hay equipos que funcionan así, y como los números, en sentido colectivo, van saliendo, pues así se tapa la realidad.

Mi postura siempre ha sido la misma. Obviamente, no rechazo tener un excelente profesional en mi equipo, sería como decir que no quiero al mejor delantero del mundo en mi querida S.D.Ponferradina, pero la experiencia me lleva a ser muy cuidadosa, pues hay “cracks” que basan sus números en prácticas comerciales poco éticas, otros pecan de egocentrismo y cualquier planteamiento de trabajo en equipo les resbala, y otros piensan que presentar buenos números es patente de corso para hacer lo que les dé la gana. Ahora bien, doy la bienvenida al que a una habilidad comercial excelente, una la honestidad, la disciplina, el respeto, la humildad y la calidad humana suficientes para poder trabajar en equipo y aportar a los demás todo aquello que les pueda ayudar.

En la diversidad todos podemos enriquecernos, por lo que he preferido tener siempre grupos con cierta heterogeneidad, que unos profesionales se pudiesen nutrir de los otros, evidentemente alguno siempre despunta y eso es bueno, porque para el resto es un ejemplo a seguir, pero lo que puede ser fatídico es que de uno solo dependa todo el equipo, y mucho menos yo como responsable del mismo.

Si eres capaz de completar un grupo de personas con valores y profesionalidad, el resto lo tienes muy sencillo. Pero llegar a ese punto reconozco que no es fácil.

A mí me importa el modo de trabajar de la gente que tengo a mi cargo, que lo hagan con honradez y seriedad, y no quiero que lo hagan de cualquier manera para llegar a ser un “10”. Me gusta la competitividad sana dentro del propio grupo, y eso se consigue con personas  que trabajen con pasión, a gusto pero con la presión necesaria, con capacidad de sacrificio, en un buen ambiente de trabajo, y con posibilidades reales de crecimiento individual y colectivo.

Y os estaréis preguntando, ¿por qué motivo no quieres a alguien que despunte claramente en tu equipo de trabajo y te pueda ayudar a alcanzar los objetivos más fácilmente? Lo quiero si va acompañado de valores, porque ayudará al resto. No lo quiero si solo va a lo suyo, ¡es pan para hoy y hambre para mañana! Esa situación no creará buen ambiente, y si el equipo depende demasiado de sus ventas, ¿qué pasará si un buen día decide dejar de formar parte de la empresa? ¡Sería un desastre! No tengo ninguna duda de que es mejor, a medio o largo plazo, haber apostado por varios que sumen, aunque menos individualmente, que confiarlo todo a una carta.

En cambio, si el grupo está unido y comprometido, no tardará en descubrir los beneficios de trabajar en equipo, sacando de cada uno lo mejor, premiando los logros en público, hablando en privado de posibles errores a mejorar y logrando el respeto de todos, además de que los números serán constantes y en aumento, (en eso deberíamos trabajar), nunca jugaremos con fuego.

¡Claro que es un desafío personal!

¡Por supuesto que es difícil!

 ¡Evidentemente que toda la responsabilidad la tendrás que asumir para lo bueno y para lo malo!

Pero si eres un líder y no te dan miedo los retos, tu mayor satisfacción será cuando llegue la época de recogida, porque has trabajado en el tiempo de siembra.

 

 

 

 

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional

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Asesora comercial durante años, y orgullosa de ello

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Artículo publicado por Carmen Prada

Cuando me encuentro o escucho a menudo a personas que no se sienten a gusto con su trabajo, me gustaría llegar a cada una de ellas y ofrecerles una pequeña dosis de ilusión por lo que yo siento con el mío.

Son tiempos recios, en los que a menudo las circunstancias llevan a contentarse con poco, o a valorar como mucho lo que no pasa de ser un trabajo precario que apenas da para sobrevivir. Sin embargo, todos los días llegan a mi correo ofertas de empleo de diferentes sectores del área comercial, que es donde yo me he movido laboralmente. Cierto es que muchas de esas propuestas no son muy ilusionantes, pero sí hay oportunidades interesantes, si se buscan. Me sorprende que todavía mucha gente ni siquiera se plantee esa posibilidad de futuro, sin duda los prejuicios y los miedos son aún grandes, o quizá la crisis no le ha servido a mucha gente para salir de su zona de confort y autolamentación… Siempre decía que soy asesora comercial, y orgullosa de ello,  porque amaba lo que hacía, me apasiona esta profesión aunque muchas veces sea difícil, agotadora e incluso decepcionante… pero también es de las que más aporta económica y personalmente por los logros que se pueden obtener.

Independientemente del sector al que te dediques, la categoría o cargo dentro de la empresa en la que desempeñes tu carrera profesional, es un mundo en el que permanentemente hay que ser valiente y hacerse valer. A veces hay que dar un golpe encima de la mesa para mostrar  carisma, personalidad e implicación…  Pocas veces me ha temblado el pulso, pero eso sí, siempre desde el respeto y la educación, y con una argumentación coherente para defender mi criterio con firmeza y humildad, mucha humildad, pues la soberbia es el virus maligno de la profesión.

Cuando comentaba a lo que me dedicaba, siempre obtenía las mismas respuestas y eran: “yo no valdría”, “es muy complicado”, “con lo que debes aguantar”… Cada una de estas afirmaciones tienen una parte de verdad. No cualquiera tiene perfil comercial, es cierto que es difícil por lo que el día a día te exige,  inconvenientes que uno puede encontrar y también las ocasiones en las que uno no puede expresar todo lo que en un momento dado se le pasa por la cabeza. Pero las ventajas siempre han sido superiores a los inconvenientes y todas estas complicaciones quedan compensadas por la satisfacción de un cliente, de un trabajo bien hecho, por un regalo inesperado o una llamada de teléfono para tomar un café simplemente para agradecer el trato profesional ofrecido, el beneficio económico por lo hecho, el saber que los resultados dependen sobre todo de una misma, el dinamismo del día a día, que evita caer en la monotonía, el tener un sueño al que aspirar y con opción a alcanzar…

Mi experiencia se ha forjado a base de tesón, perseverancia, amor por lo que hago, mostrar personalidad, levantarme después de cada caída, quedarme con lo bueno de las vivencias y de la gente, automotivación continuada y haberme rodeado de personas que me han acompañado en este proceso y me han aportado mucho. Cuando se disfruta de lo que se hace, todo es más sencillo, el salir a la calle  a visitar clientes, el contacto telefónico con ellos,  trabajar bajo mucha presión, pasar frío o calor, recibir contestaciones a veces poco elegantes… Pero cuando se pone todo el empeño y lo mejor de una en la tarea, lo normal es que llegue la recompensa, el reconocimiento, los cargos de responsabilidad, el crecimiento profesional en el que cada cual marca sus propias metas.

Cuando tras empezar desde abajo asumes el rol de dirigir equipos comerciales, te ves obligada a tomar decisiones que van a repercutir en la vida de otros, por ejemplo cuando hay que seleccionar a las personas que pueden estar en tu equipo. Además de motivarte a ti misma,  debes transmitir a ese grupo que de ti depende,  pasas a ser responsable de los resultados de otros compañeros, has de marcar los objetivos colectivos sabiendo que afectarán a los tuyos, dar la cara por esas personas, siempre hay que tener palabras de apoyo y escuchar cuando alguien lo necesita para continuar, también ser crítica y firme en las decisiones y muchas tomarlas dolorosas porque va con el puesto…. Nada de esto me ha pesado, pero sí es cierto que el esfuerzo y la capacidad que una mujer debe mostrar para llegar es mayor. Y es así porque en muchos sectores esta profesión se sigue viendo como “de hombres”.

Me siento muy agradecida a este mundillo, en el que empecé tras trabajar muchos años “en lo mío”, me ha ayudado a conocerme mejor, a sacar a flote lo mejor de mí, a relacionarme con mucha gente buena e interesante, y a no tener que lamentarme nunca por no tener trabajo.

No obstante, todos los días se presenta la tentación de rendirse, pero cuando miro atrás, el presente y lo que puede venir en un futuro – siempre con el afán de superación a flor de piel – me doy cuenta que ha merecido la pena, que soy afortunada por disfrutar con lo que hago,  y siempre me quedaré con que gracias a esta profesión y a las personas que se cruzan cada día en mi camino me desarrollo como mujer y profesional, ahora centrada en ayudar a otros en el desarrollo de su empresa, así como formadora de profesionales y equipos comerciales.

Atrévete a ser tú mismo, hagas lo que hagas, y no permitas que nadie te diga hasta dónde puedes llegar, y menos aún por ser mujer, inmigrante, minusválido, demasiado joven o demasiado mayor, o cualquier otra etiqueta que solo sirve para limitar tus potencialidades.

Di con orgullo a lo que te dedicas, no dejes que nadie te etiquete, vive con pasión lo que haces y no tengas miedo a comerte el mundo.

No mires atrás y preguntes “¿por qué?”, mira adelante y pregúntate “¿por qué no?”.

Carmen Prada | Asesora de Desarrollo Personal y Profesional

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Por favor, trabaja para mí casi regalado…

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Artículo publicado por Carmen Prada

Nunca me cansaré de repetir lo mucho que me han aportado las RRSS. Proyectos, oportunidades, crecimiento profesional y personal, inquietudes, intercambio de opiniones, consejos de otros profesionales y muchos, muchos “amigos virtuales,” que aun sin conocerlos en persona parece que llevamos años de relación.

Esta misma semana, uno de ellos me escribió para pedirme opinión acerca de algo que le había sucedido ese día, y que lo tenía totalmente confundido y perturbado. ¡Y no me extraña! Porque hay situaciones y circunstancias que, preocupantemente, ya han pasado a parecernos normales, y os aseguro que ¡no lo son! Gracias a Dios, esta persona es de las que cree que no son normales…

Os pongo en situación. Una empresa vinculada al mundo de las telecomunicaciones quiere ampliar mercado pero en otro sector bien distinto. Por la experiencia profesional de mi amigo, éste les encaja perfectamente para el proyecto, el cual se lo han pintado de colores muy bonitos y alegres…

Al finalizar todo el proceso de selección, que duró varios días, le llamaron para comunicarle que se habían decantado por su persona para comenzar, ¡eso sí!, algo ya había cambiado –que se acostumbra mucho a ello…- y eran las condiciones del contrato en su conjunto. ¡Lo que inicialmente se había hablado, ya se había esfumado!

El puesto a desempeñar sería Jefe de Equipo Comercial. Consigo, conllevaba  la creación de un equipo, formación, seguimiento, etc. ¡Todo ello por el módico precio de un contrato a media jornada durante 3 meses! Ah, y bajo la contratación de una ETT. Sí, habéis escuchado bien. ¡¡4 horas al día para desempeñar de “cualquier forma” esta gran responsabilidad!! Aunque no hay problema, porque como se suele estilar, te contrato por 4 horas pero tú trabajas 8, o 10…

Y él aun tenía remordimientos por haber rechazado una “oferta de trabajo” en la cual hay un proyecto de por medio. Una empresa que contrata a través de una ETT por 3 meses y después ya veremos,  para este puesto de responsabilidad y media jornada…

¿Realmente creen en su propio proyecto?

¿Esto es un proyecto serio?

¿Por qué estamos llegando a situaciones tan desalentadoras?

¿La crisis laboral y económica le está viniendo de perlas a muchos?

¿Es que ya vale todo? ¿No hay escrúpulos de ningún tipo?

¿Y si mañana llamas tú a la puerta de alguien al que le has tomado el pelo?

¿Por qué los profesionales en muchos casos se tienen hasta que sentir culpables de decir no?

Mi amigo me consultó textualmente: ¿crees que hice bien en rechazar? Mi candidatura les encantó desde el principio, pero no me parece que me lo hayan demostrado con la oferta”. Y digo yo, ¡desde luego que no te lo han demostrado! Han demostrado otras muchas cosas…

Ya está bien de jugar con las necesidades de las personas, con las ilusiones y esperanzas, de tratar a los profesionales como “conejillos de indias”, de decir “si lo quieres, bien, y si no…”

¿Y si no qué? ¿Buscamos a otros que no puedan decir no, porque no tienen nada que llevarse a la boca? Eso tiene un calificativo, pero no lo voy a utilizar.

Estos abusos los debemos ir cambiando entre todos, no podemos seguir soportando y escuchando estas “súperofertas” como si encima nos estuvieran haciendo un favor, empecemos a respetarnos a nosotros mismos, hagamos que nos vean como su única opción, no como una más, empecemos a ser un poco selectivos y a decidir dónde sí y dónde no estamos dispuestos a darlo todo, hagamos ver que nuestros conocimientos y nuestra experiencia tienen el mismo valor o más que su oferta de trabajo… Y ojalá llegue un momento en el que las condiciones se pacten entre ambas partes.

Una vez más vuelvo a recordar que en un puesto de trabajo hay dos partes que se necesitan recíprocamente, quien ofrece un servicio o producto para trabajarlo, y quien acepta llevar a cabo esa labor. ¡Uno sin el otro no haríamos nada!

Ya sabes mi opinión, porque te la he dado. Ellos han perdido un gran profesional, y se quedan con un proyecto por el que no muestran ninguna confianza, amén de que ni siquiera han sabido cuidar su propia imagen al ser tan poco serios. ¿Demasiado ambiciosos o demasiado perdidos? Como no los conozco, evito sentenciar al respecto, pero ninguna de las dos opciones invita a embarcarse. Hay trenes que pasan solo una vez en la vida, cierto, pero hay otros que cuando llegan ya van descarrilados.

Los líderes inteligentes solo creen la mitad de lo que les cuentan. Los líderes con discernimiento saben qué mitad creer.

¡Muchas gracias por pensar en mí, espero haberte ayudado!

Carmen Prada | Asesora de Desarrollo Personal y Profesional

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Pan para hoy, hambre para mañana

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Artículo publicado por Carmen Prada

Me resulta curiosa una pregunta que se acostumbra a hacer en las entrevistas de trabajo, de la que desde luego tengo mi propia opinión.

Cuando comencé en el mundo comercial, me llamaba poderosamente la atención la pregunta de la que voy a hablar, y me llamaba la atención porque mientras había pasado por entrevistas laborales en mi etapa de Administrativa, nunca me la llegaron a plantear, y por ello cuanto menos me resultaba curioso… Siempre ocurría, fuese cual fuese el entrevistador, estuviese formado en mayor o menor medida en el campo de los RRHH, la pregunta nunca faltaba.

Reconozco que en una ocasión, cansada de la misma y en medio de una entrevista, observando que a la persona a la que le habían encomendado esta misión no tenía mucha experiencia en la materia, me atreví a preguntarle de “forma inocente” sobre la utilidad de la pregunta, a lo que él me contestó, confirmándome su falta de experiencia, “no lo sé muy bien, pero me la han mandado hacer…” ¡En fin!

Seguro que pensáis, ¿pero cuál es la curiosa pregunta? Es la típica que viene justo después de preguntarte por tus aficiones, ¿formas parte de algún grupo de negocio, asociación, club…? Evidentemente no es porque a la empresa para la que te estás postulando le preocupe la salud de tu vida social, ¡sin más!, en absoluto. Lo que le interesa es hacerse una idea de qué volumen de contactos y posibles clientes tienes en cartera, y de ese modo medir tu rentabilidad a corto plazo.

Como comenté con anterioridad, claro que tengo mi opinión al respecto, y sin miedo a pronunciarme digo que quizá el que se deba cuestionar el comenzar en ese puesto de trabajo no sea el propio empresario sino uno mismo, ya que sin duda este tipo de preguntas dan lugar a pensar que tu función en la empresa va a venir siendo esa, explotar todos tus contactos y después… “que pase el siguiente”. Ese tipo de empresas son un fiel reflejo de inestabilidad, y además en muchos sentidos.

Rotación tras rotación de los empleados, que les llevará a no crear un buen ambiente de trabajo y a la vez a ser públicamente conocidos por ambos motivos. Seguramente les sea indiferente, pero como muchas cosas en la vida, las rentas se terminan y el pozo se seca. Si mides la capacidad, profesionalidad y rentabilidad de tus candidatos por su “cartera”, me estás diciendo que como empresa de forma inconsciente mides tu capacidad, profesionalidad y rentabilidad según la rotación y efectividad en la misma con los empleados o profesionales  que pasan a formar parte de tu negocio.

¡Me reitero, pan para hoy y hambre para mañana!

Y lo sorprendente es que hasta en las ofertas de empleo, figura como requisito la cartera de clientes del postulante…

Creo más en la cartera de profesionales y buenos empleados dentro de una empresa. Esos a los que con seriedad, formalidad, proyección, formación, apoyo, honradez… hagas a tu imagen y semejanza. Los clientes no se compran, no se mercadean, sino se genera el propio cliente a través del buen hacer de la empresa con sus empleados o colaboradores, y después se fidelizan.

Quizá hay empresarios que aún no son conscientes de que el mismo profesional pasa demasiadas veces por el mismo cliente, con distintos nombres comerciales y vendiendo lo que antes tiraba por los suelos.

 Claro, así últimamente veo en las redes sociales mencionar eso de “ya no hay comerciales profesionales”. No creo que sea así desde mi experiencia, lo que sí creo es que entre todos se está terminando con la figura del comercial clásico. ¡Claro que los hay buenos y mucho! Pero hay tantos buenos comerciales como destructores de esa figura profesional.

El buen comercial goza de experiencia, técnica, dedicación, profesionalidad… y a estos no se les compra de cualquier manera, ya que tienen buen olfato para saber dónde ven posibilidad de proyección y dónde no. Ellos no venden su cartera, venden su experiencia y creatividad, ya que son personas que se reciclan constantemente.

Si como empresario te urge hacer números rápidos, carteras tempranas, rentabilidades ficticias… no busques un vendedor profesional, busca aquel que -por desgracia las circunstancias del país son las que son- necesita un trabajo rápido y rentable a corto plazo, pero después no vayamos diciendo que ya no existen vendedores profesionales, porque sin ir más lejos yo conozco unos cuantos.

Se suele decir que a un abogado, a un médico… se le paga por lo que sabe. Empecemos a hacer lo mismo por el profesional de la venta, porque sin duda, ¡es un profesional!

Carmen Prada | Asesora de Desarrollo Personal y Profesional

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