Sigue corriendo, te estás quedando atrás

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Artículo publicado por Carmen Prada

 

Si hasta ahora lo has hecho, continúa. No pares, no vayas a perder el tiempo en mirar a tu alrededor y distraerte de tu camino y meta.

Si hasta ahora has caminado a buen paso, si por momentos te ha faltado el aliento y no has dejado de mirar el reloj ya que el tiempo apremia, ¿por qué cambiar?

Puede ser que tampoco hayas buscado un momento para pensar si algo te está persiguiendo. Aunque es normal, el tiempo pasa. No deseas llegar tarde a nada, tus compromisos son más poderosos que tus necesidades. Siempre has aspirado a la perfección, porque por tu mente nunca ha pasado otra cosa, aunque sabes el peaje que por ello pagas, pero bueno, siempre has estado dispuesto… Pero, ¿hasta cuándo? Quizá tampoco te lo has planteado… Es otra de las cosas en la vida que ya has asumido.

Llevas muchos años corriendo tu propio maratón personal.

Partamos de un punto, y es que en un maratón propiamente dicho, existe una distancia considerable de recorrido. Por otro lado, las personas que participan en esta modalidad deportiva se preparan durante un largo periodo de tiempo, tanto física como mentalmente.

Las horas de sueño y descanso forman una parte importante de su entrenamiento. La alimentación y la vida saludable, también es preciso tenerlas en cuenta. Y todo ello con un objetivo y meta clara, y para ello hay que calzarse los deportivos más adecuados para hacer frente a este evento deportivo, junto con la ropa idónea para hacer frente a lo que durante tanto tiempo llevan preparando. El alcanzar la meta, así como el llegar antes o después depende de cada participante.

Eso sí, en tu particular carrera llevas todo lo necesario y además algo muy importante que es esa pesada mochila. Es la única con el poder suficiente como para poder pararte o por lo menos hacer que tu ritmo no sea tan frenético. No tiene fin, es como si ésta estuviese rasgada, rota, sin fin… En ella se van acumulando todas las caídas, contratiempos, miedos, cargas diarias, emociones, sentimientos… Sin percatarte que llegará un momento en el que tus prisas de nada servirán porque no estás atendiendo al peso que tienes sobre tus hombros.

Quizá ha llegado el momento de que te pares, frenes en seco, alces la mirada y te des cuenta de todo lo que te has perdido y te estás perdiendo. Aún estás a tiempo de mirar al futuro con otro brío, con ojos de esperanza, de ilusión, con una mirada fresca.

La sociedad, la rutina, las costumbres, las obligaciones…, nos llevan a tener que caminar por la vida sin permitir que nos deleitemos del recorrido. Evidentemente que durante el mismo nos encontraremos de todo, cosas que nuestra memoria recordará positivamente y por otro lado, experiencias que no serán tan gratas.

Nos pasamos la vida planeando, marcando fechas, estableciendo horarios, agendando, pero, ¿en algo de todo lo anterior estamos nosotros como protagonistas? Nosotros siempre podemos esperar…

¡No, no debemos hacerlo! Puede resultar duro, pero es la única realidad, venimos al mundo con una garantía final que nos espera, que es la muerte.

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Es una pena que en muchos casos nos demos cuenta del gran tesoro del que disfrutamos, la vida, cuando por algún motivo ésta corre riesgo. Es entonces cuando cuestionamos muchas de nuestras actitudes ante determinados acontecimientos o cuando nos damos cuenta del valor que han tenido otras.

Lo bueno es que siempre estamos a tiempo de enmendar nuestras carencias, estamos a tiempo si nos paramos, analizamos y actuamos en consecuencia.

  • Puede que no tengas el trabajo con el que habías soñado, o ni tan siquiera el que te mereces.
  • Las circunstancias te han llevado a atravesar una situación económica delicada.
  • Quizá alguien a quien querías mucho ha dejado este mundo y te sientes “huérfano”.
  • Puede que seas de esas personas que en el amor no hayas sido afortunada.
  • Tus habilidades sociales no son todo lo satisfactorias que te gustarían, y la frustración y el apocamiento estén presentes en tu día a día.
  • Las etiquetas y los prejuicios son protagonistas en tu vida. Tanto, que condicionan totalmente tu día a día…

¡No pienses que eres diferente! ¡Que vives en un mundo en el que eres un extraño! ¡Que no hay alternativa!

¡Actúa! En tus manos está cambiar la realidad de tu vida.

  • Comienza por soltar esa pesada mochila que no te deja avanzar.
  • ¡Conócete! Aprende a vivir contigo mismo, quiérete con tus defectos y virtudes.
  • Da, pero hazlo por generosidad. Cuando regalamos a otras personas, nuestra autoestima aumenta, nos sentimos a gusto con nosotros mismos.
  • Pregúntate de dónde vienes, en qué punto te encuentras y hacia dónde desear ir. Tener objetivos y metas realistas en la vida nos mantiene activos.
  • Si algo te disgusta, algo con lo que no estés conforme, haz algo para darle la vuelta. El inmovilismo es uno de nuestros mayores enemigos.
  • Practica el perdón, cuando perdonamos a los demás, nos volvemos generosos, sale a relucir nuestra parte más humana. ¡Perdona para que te puedan perdonar!
  • Enfréntate a la muerte con la vida. Vive con amor, ama con plenitud, regala amistad, exprime los segundos, no temas al mañana.

Si no puedes volar entonces corre, si no puedes correr entonces camina, si no puedes caminar entonces arrástrate, pero sea lo que hagas, sigue moviéndote hacia delante. (Martin Luther King Jr.)

 

 

 

 

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional

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No me gustaría olvidar

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Por Carmen Prada

 

Las siguientes palabras las dedico especialmente a mi familia, así como a todas las que sufren el mal del que escribo a continuación.

 

Como cada año desde 1994, el 21 de septiembre se celebra el Día Mundial del Alzhéimer, demencia que en España afecta a más de 600 mil personas, muchas aún sin diagnosticar. Se estima que dentro de 35 años, la llamada “enfermedad del olvido” la padecerán en España un millón y medio de personas. A la crueldad con la que se manifiesta y desarrolla, se une el hecho de suponer un gasto medio anual de unos 31000€, cantidad que ha de asumir el enfermo o su familia, ya que la tan esperada y necesaria Ley de Dependencia de momento es papel mojado para muchas personas que a duras penas sobrellevan su situación de precariedad, mientras iniciativas de lo más variopinto reciben subvenciones cuantiosas; pero no es la corrupción en sus múltiples formas -también a veces bajo el amparo de la legalidad– el tema que nos ocupa…

El que un familiar muy directo esté afectado por ella, me hace sentir esta enfermedad como mía propia, te hace valorar mucho más algunas cosas en las que antes no reparabas. Te hace vivir cada momento como único y último.

Por este motivo, deseo hacer una muy personal declaración de intenciones, y solo de intenciones, pues nadie está libre de sufrir esta dichosa enfermedad. Declaro solemnemente,  que no deseo olvidarme, entre otros muchos recuerdos, de:

  • mi primer disfraz de carnaval, de sevillana concretamente, que con tanto orgullo lucí;
  • la primera vez que comulgué, y algo dentro de mí se removió;
  • mi única canasta en dos años, jugando en el equipo de baloncesto del colegio. ¡Bueno, quizá por eso la recuerdo!
  • Escuchar a mi madre salir de casa a las cinco de la madrugada yendo a trabajar, haciéndonos ver lo importante que en la vida es el sacrificio;
  • las vacaciones estivales que en la infancia y adolescencia disfrutaba gracias al esfuerzo desmesurado de mis padres durante todo el año;
  • momentos en los que sufrí lo que ahora se llama “acoso escolar”, y no lo quiero olvidar porque me hizo afrontarlo con más fortaleza de la que yo podía imaginar;
  • mi juventud, que me hizo ver lo que era bueno en la vida de una persona y de lo que siempre me debería alejar;
  • el fatal primer amor que dejó secuelas en mi vida, y al que nunca he guardado rencor;
  • mi primer coche, que lo pagué con mi primer trabajo, ¡y lo que me costó!, con un contrato de aprendizaje y trabajando 9 horas y media seis días a la semana;
  • mi abuela paterna, mi fiel confidente, tan importante en mi juventud, cuya muerte nos cogió a todos por sorpresa, haciéndome vivir uno de los momentos más duros de mi existencia, agudizado por el fallecimiento en accidente de tráfico poco tiempo después de un tío materno solo un año mayor que yo;
  • mi primer logro profesional, bien jovencita. En un sobre y sin saber qué era, fui premiada con un viaje por las islas griegas, tras alcanzar un gran objetivo comercial;
  • la aparición inesperada de mi gran amor, con su peculiar modo pizpireto y desenfadado;
  • uno de los peores momentos de mi vida, cuando después de muchas pruebas y resultados, nos dieron el diagnóstico, diciéndonos “sufre Alzhéimer”;
  • mi boda, y muy especialmente el momento en el que entré en la basílica del brazo de mi padre, mientras mi prometido esperaba en mitad del templo, y yo le miraba entregada a lo que iba a hacer;
  • cada uno de mis logros profesionales, siempre vinculados a todos los valores que mis padres me han inculcado, y con sacrificio y tesón nos siguen mostrando;
  • cada “te quiero” de mi esposo, de los que les digo y me dicen mis padres, de los momentos que ya hemos vivido pero también de los que estamos viviendo;
  • dónde vengo y a dónde voy. Vengo de la humildad, la sencillez, la honradez, la generosidad y el sacrificio, y voy por el mismo camino sin desviarme, o por lo menos así lo estoy intentando.

¡Y es que no me quiero olvidar de nada ni de nadie! La vida está repleta de momentos buenos, pero también de los que no son tanto. Gracias a todos ellos nos desarrollamos como personas.

Y en especial en este día quiero tener presente que esta enfermedad no es solo de quien la sufre, también muy especialmente de la persona que le acompaña día y noche. De esa persona que llora en silencio por un mal gesto o palabra que le hace recordar que antes no era así. El enfermo adopta a veces actitudes muy cómodas, se hace difícil discernir hasta qué punto sería eso evitable, o si es solo debido al avance del mal, pero en todo caso esas situaciones del día a día hacen que el peso sea paulatinamente más difícil de sobrellevar. Los silencios prolongados al acompañante le causan dolor, porque le dan la sensación de vivir aún en mayor soledad. Tantas veces se dice “no puedo más”, y sin embargo sigue… Y se angustia y le falta el aire cuando la persona enferma tarda en llegar a casa un poco más de lo previsto, vive de cerca los episodios más fuertes de la dichosa enfermedad, está pendiente de su medicación en cada momento… Nada sería igual sin su presencia, sin la presencia de las familias y cuidadores que velan por el bienestar de estos enfermos.

Hay que intentar sacarle el jugo a cada instante, porque algún día llegará la oscuridad, pero hasta ese momento quiero contribuir a que esta persona muy querida por mí viva con la mayor plenitud posible, y que los recuerdos que aún le queden sean de ese modo felices.

Hace semanas escuché en la radio a la esposa de un enfermo de alzhéimer el siguiente pensamiento que comparto: “no hace falta tener buena memoria para tener buenos recuerdos.”

 

 

 

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional

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Tan cerca, y sin embargo, discriminados

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Artículo publicado por Carmen Prada

 

En los últimos tiempos se están llevando a cabo movilizaciones de todo tipo, unas con más o menos criterio (en lo que ahora no voy a profundizar…), pero olvidándonos y dejando a un lado “algo” que para mí sí resulta desalentador y que precisamente no mueve masas…

Cada vez son más las PERSONAS que llegan a mí, ya bien sea a través de mi trabajo, amigos, conocidos, o mensajes vía RR.SS., sobre la discriminación que están sufriendo las PERSONAS mayores de 45 años dentro del mundo laboral.
Cierto, no estoy en esa franja de edad, pero al igual aún no estoy jubilada, y también me preocupa el futuro de las pensiones.

Me causa mucha frustración, decepción e incluso me siento impotente.
Sí, ¡yo tengo trabajo! Soy emprendedora, y dado que hago esta mención, aprovecho para decir que nuestra situación como autónomos tampoco es que esté para hacer fuegos artificiales.

Estamos en tiempos de mirarnos el ombligo, de montarnos en trenes en marcha pensando que si los vagones están prácticamente llenos es que vamos a buen destino…, sin parar a valorar otras cuestiones.

Voy a ir más allá, no solo las personas mayores de 45 años están teniendo tremendas dificultades para que se les dé una oportunidad laboral. No, también existen esas personas que sea cual sea su invalidez, luchan diariamente para tener un lugar en la sociedad, con la frustración por medio y las propias inseguridades que esta situación puede generar. Derivando todo ello en su propia batalla personal a la que se enfrentan con gran entereza y valentía en muchos casos y que desde luego cuentan con toda mi admiración.

Puede que conozcas a alguien en esta situación de dificultad para incorporarse al mundo laboral por esta cuestión.

¿Qué significa para mí profesionalmente este talento perdido? Precisamente eso, talento que muchas empresas están desperdiciando únicamente porque no se han parado a analizar lo mucho que puede aportar esa mezcla, por un lado de veteranía y por otra de entusiasmo renovador.

En los últimos meses, hemos pasado por reivindicaciones en todo el territorio nacional, y en algunos casos, mezclando muchos temas a la vez, pero sin un hilo conductor claro. ¿Por qué no se muestra ese apoyo tan ferviente a este sector de población tan maltratado?

Entiendo, puede que no seas mayor de 45 años, pero he decirte que quizá tu padre, madre, un amigo, hermano… lo sea, y quizá cada año que pasa te queda menos para llegar a esa edad crucial, que ha dejado de ser el momento de “madurez plena” para ser considerado ahora como “edad avanzada…”

¿Tampoco eres emprendedor y no sabes qué es comenzar cada mes con todos los gastos a los que tienes que hacer frente, antes de contar con los ingresos que suelen ser muy variables? Me vuelvo a repetir, ¡observa a tu alrededor! ¿Quién te dice que en algún momento de tu vida, que ésta da muchas vueltas, llegues a este punto en el que seas tu propio dueño? Y es que para esto, tampoco hay un manual…

¿Te sientes afortunado porque tú no padeces ningún tipo de trastorno y como algo ajeno a ti? Otra vez, ¡date una vuelta por tu barrio, ciudad o pueblo! Visita alguna de las asociaciones que prestan ayuda, profesionalidad y entrega para hacer posible a base de una lucha constante integrar a estas personas en el mundo laboral.

Todos somos motores para el cambio, para el crecimiento y recuperación de valores.

 

Claro que las empresas tienen su parte de responsabilidad ante dos de las tres situaciones que planteo, pero sin duda la Administración Pública desempeña un papel vital, y todos en conjunto podemos lograr avanzar en este tipo de situaciones.

 

Ojalá nuestro grito, nuestras palabras, nuestros objetivos…, vayan acompañados de acciones, acciones que logren derribar barreras y construir puentes.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional
*Fuente de la fotografía, Pinterest.es

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No perdamos el sabor de lo auténtico

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Artículo publicado por Carmen Prada

 

En muchas ocasiones nos sentimos solos entre el bullicio.

Caminamos por las calles rodeados de personas, a algunas las conocemos, otras son desconocidas para nosotros.

¿Pero realmente por qué nos podemos llegar a sentir solos en las calles rodeados de tantas personas? Quizá porque caminamos por la vida enfrascados en nuestros propios pensamientos. Nos perdemos y nos encontramos en ellos, pero, ¿el mejor lugar para hacerlo es rodeados del bullicio? ¡Permitidme que lo dude!

En los tiempos que corren, siempre nos acompañan las nuevas tecnologías.

Hace unas semanas tuve el placer de acudir a Valladolid para poder disfrutar de una conferencia de Víctor Küppers. He de decir que no me sorprendió salir encantada de dicho evento, porque desde hace tiempo me parece uno de los mejores trasmisores de la psicología positiva y la motivación.

Durante mi estancia en esa bella ciudad, pude disfrutar de dos días sin prisas, sin agenda, sin tareas que no podían esperar… Ha sido como un doble regalo a mí misma. Fue entonces cuando puse en práctica una prueba en la que llevaba tiempo pensando. ¿Por qué no apagar mi móvil y sentarme a observar como actuamos las personas en un día normal y corriente?

Efectivamente, ¡tampoco me sorprendieron los resultados! Fue en la Plaza Mayor donde me senté, busqué un banco que me pudiese facilitar una visión amplia del lugar para observar los comportamientos de las personas que transitaban por ese lugar, un lugar por el que caminan muchas personas a lo largo de un día.

¿Qué observé?

  • En primer lugar, perdemos demasiado tiempo en nuestro día a día con la mirada perdida.

 

  • Hemos cambiado los saludos por ir conectados a unos cascos que lo único que nos aportan es ruido en nuestras vidas para no enfrentarnos a pensamientos y preocupaciones.

 

  • Tomar un café viene acompañado de consultarlo todo por tableta, pc o móvil. Hemos perdido hasta el contacto con el papel. ¡Queremos todo práctico y ya! El olor a papel es algo del pasado.

 

  • Vamos conectados a las RR.SS. hasta cuando caminamos. Tanto que en ocasiones nuestra salud y la de otros puede correr peligro. Ni cuando cruzamos en un paso de peatones desconectamos.

 

  • No caminamos para llegar a nuestros destinos, vamos prácticamente al trote. Vivimos casi sin aire en los pulmones, corriendo de un lugar a otro, olvidándonos en muchas ocasiones de lo que realmente es importante en la vida.

 

  • Las relaciones interpersonales han pasado a ser secundarias, y han sido sustituidas en gran medida por las distintas RR.SS.

 

¿Qué nos está sucediendo? Lo deseamos todo para ya, sin pensar que la vida tiene un camino que recorrer. Sin darnos cuenta que además no es necesario que lo hagamos solos, podemos optar por ir acompañados y por personas de carne y hueso.

Disfrutar del paisaje del camino hace que nuestra meta u objetivo diario sea más gratificante y además nos sintamos orgullosos de los charcos que hemos salvado para llegar a la meta.

Mantener todos nuestros sentidos al 100%, hace que mermen mucho las posibilidades de que pasemos de puntillas por la vida. La vida pasa más rápido de lo que creemos, pensamos que mañana tendremos otra nueva oportunidad y lo cierto es que nos podemos quedar sin ella.

Lo mismo sucede con las personas que nos rodean, esas que nos acompañan en el día a día. Todos necesitamos de todos, y hay muchas ocasiones en las que la cercanía se hace necesaria. Las familias necesitan su espacio y tiempo para que exista toda la armonía que debe existir para seguir creando familia.

Acompañando a esta reflexión, me hago la siguiente pregunta, ¿nos estamos deshumanizando conscientemente conformándonos en una vida menos complicada?

Estamos criando niños que para comunicarse entre ellos juntos en un banco de una ciudad, están con la mirada fijada en una pantalla, martirizando su dedo pulgar, convirtiendo un diálogo entre ellos en una conversación virtual.

Es cierto que puedes estar pensando que ahora mismo y por muchas circunstancias somos esclavos de las nuevas tecnologías, ¿pero en qué medida estamos permitiendo que éstas ocupen un lugar primordial en nuestras vidas?

Abracémonos, mirémonos a los ojos, escuchémonos y extendamos nuestro brazo. Afortunadamente, aún hay cosas que hoy por hoy no se pueden sustituir por experiencias virtuales. No dejemos de disfrutar del sabor auténtico de la vida.

 

¿Tú deseas ser el protagonista de la tuya?

 

 

 

 

 

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional
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Mima a tu equipo si aspiras a la excelencia

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Artículo publicado por Carmen Prada

 

Son varias las ocasiones en las me he acercado a una pyme o un profesional, y me han confesado que ya no saben cómo hacer para motivar a su equipo de trabajo.

Si eres seguidor de mi blog, y si no aprovecho a invitarte a que lo seas, a menudo hablo de una figura vital y motor de muchos cambios dentro de una empresa, el líder.

La responsabilidad de éste es mucha, por ese motivo es tan importante acertar con la decisión de a quién se le va a otorgar este rol. Hoy no me voy a centrar específicamente en esta figura, pero sí en la importancia que tiene sobre su equipo, y además la ardua tarea de saber cómo motivar al mismo, para evitar caer en la apatía.

Para que el desarrollo de nuestro trabajo vaya viento en popa y todo llegue a buen fin, se necesita:

– una unión que desde la cúspide de la empresa pase por los mandos intermedios y llegue a cada uno de los trabajadores;

 

– unos objetivos claros y concisos. La coordinación y la determinación dentro de la propia empresa debe estar bien delimitada. Esto ayuda a que el trabajador no tenga dudas respecto al desempeño de sus funciones;

– que el ambiente de trabajo sea óptimo, o por lo menos aproximarse a ello, además de saludable. Trabajar a gusto no tiene por qué significar que el trabajador se llegue a acomodar;

– que se respire la calidad humana dentro de la propia organización. ¡Los trabajadores no son meros números, son PERSONAS!;

que las promesas y acuerdos se lleven a cabo, y no se los lleve el viento. Si la empresa quiere tener credibilidad, ésta pasa por los hechos. No exijas, si tú no eres el ejemplo a seguir;

que las personas que integran el equipo tengan protagonismo. Hacerles partícipes interesándose por sus opiniones antes de tomar ciertas decisiones es fundamental para que sientan que son importante dentro de la organización;

– romper con barreras que se arrastran en la actualidad y están a la orden del día. Combínense los ingredientes de juventud y madurez, experiencia y energía, pues se complementan entre sí. Intenta hacer excelentes a todos, que unos se nutran de otros;

– la puesta en práctica del salario emocional. Evidentemente, un trabajador trabaja por dinero, pero si se logra que además lo haga con pasión, todos saldrán ganando. Una palabra agradable a tiempo, un “gracias”, “enhorabuena”, “gran trabajo”, “te mereces un descanso”…;

la profesionalidad de tu equipo en gran medida depende de los principios y valores sobre los que se basa la propia empresa. No alimentes reptiles, sino hormigas…

 

Tratar a todas las personas por igual es la mayor injusticia que podemos practicar. Trabajamos con personas, cada uno de nosotros tenemos una personalidad diferente, la gestión de emociones está más trabajada en unos que en otros, nuestra vidas personal es única y nos condiciona para bien y para mal…

Entonces, si realmente así somos y nos comportamos en nuestra vida personal y profesional, ¿por qué dentro de las empresas se tiene un mismo patrón para tratar a unos y a otros?

Es evidente que si lo que deseamos es que la empresa roce la excelencia, en gran medida, este hecho depende de las personas que hacen realidad una idea.

Me dirijo a ti si estás leyendo este post y eres empresario. “Puede que tengas una idea, dinero para comenzar con ella, pero… ¿y si no tuvieses eso tan importante que es el capital humano, qué harías con todos los medios que tienes?”

Se invierte en nuevas tecnologías, en obsequios en Navidad para los clientes, en que las instalaciones sean la envidia de la competencia, en campañas en busca de mayor visibilidad, en publicidad para alcanzar la atención de nuestros clientes potenciales, comidas desmesuradas para impresionar a estos últimos…, pero se está olvidando algo muy importante. ¿Le has preguntado a las personas que llevan sobre sus hombros el peso de tu negocio si necesitan algo o se sienten compensados, y no solo económicamente?

Estamos viviendo actualmente una situación precaria en el mercado laboral. Y digo esto, porque la precariedad viene provocada por varias partes.

Se espanta al talento porque éste se puede percibir peligroso según la empresa de la que hablemos y de las personas con responsabilidad.

Se han levantado grandes muros para personas con mucha experiencia, ¿esto qué significa? Personas que llevan muchos años en el mercado laboral y tienen mucho que aportar a un negocio. Su experiencia y capacidad para el trabajo se está haciendo invisible. Invisible para los ciegos.

La integración de la mujer al mundo laboral sigue siendo lamentable. No nos engañemos, lo que no ha evolucionado es la mentalidad con respecto a este tema.

Y qué decir de la discriminación que sufren las personas con algún tipo de incapacidad o limitación. Solo se les ve como oportunidad de subvención. ¡Muchas lecciones nos podrían dar a cualquiera!

 

Si deseas marcar la diferencia en tu negocio, crea una Marca Personal con tu capital humano. Dales el valor que se merecen y será entonces cuando tu empresa empezará a ser diferente a la de la competencia, arriesgándote a que no sea una empresa “moderna”, sino con valores de verdadero progreso.

 

 

 

 

 

 

 

Carmen Prada – Consultora  de Desarrollo Personal y Profesional

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Hagan hueco, les presento al talento

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Artículo publicado por Carmen Prada

Son innumerables las veces que escuchamos o nosotros mismos hemos pronunciado la famosa frase que dice: “nadie es indispensable…” La podemos aplicar a nuestra vida personal y también en el terreno profesional o empresarial.

Sí es cierto que en el personal, si quien nos falta es un familiar muy allegado o un amigo íntimo, es natural sentir su ausencia, pues quizá nadie puede llenar ese vacío. Pero también es cierto que la vida continuamente nos da oportunidades de volver a comenzar, encontrar nuevas amistades, volver a creer en el amor cuando ya creías que no era posible, descubrir que afrontar la existencia con un espíritu positivo siempre termina mereciendo la pena, aunque muchas veces vengan mal dadas. No es difícil, si se quiere, encontrar poderosos motivos para no resignarse y seguir adelante.

 Y es que en esta vida, ni todo es blanco ni todo es negro. Cuando como profesional escuchas esta frase repetitiva, y en algunas ocasiones pronunciada con maldad, uno no se detiene a reflexionar al respecto.

Es cierto que hay personas que cuando dejan un hueco en una empresa, equipo deportivo, organización, grupo… muchas veces llegas a pensar, “ya estaba tardando, porque mira que las ha preparado…”, y es que a veces hay personas que se van demasiado tarde. Cuando sucede esto, el sentimiento no es de pesar, sino de alivio, “ya era hora…”

Pero después están las otras, las que se van en busca de una mejora profesional, un ascenso, un reconocimiento del que se percata todo el mundo menos el que debe, una remuneración económica acorde con su valía, una oportunidad de crecer. En definitiva, un lugar donde se reconozca y valore su talento.

¡Es muy triste, pero real como la vida misma! ¿Realmente hay casos en los que podemos llegar a ser de algún modo indispensables? ¡Suena a locura! Evidentemente hay empresas que no saben gestionar el talento, lo infravaloran en vez de cuidarlo, lo constriñen en lugar de potenciarlo, terminan ahuyentándolo cuando deberían acogerlo y amamantarlo.

Ser un empresario capaz de gestionar talentos no se consigue solo con conocimientos técnicos, sin duda fundamentales para dirigir un negocio, hace falta olfato e intuición, mano izquierda, generosidad, incentivar, atreverse a confiar y saber muy bien en quién poder hacerlo.

 

Los profesionales de sobresaliente valía por supuesto que dejan huella, huecos que en muchas ocasiones a las empresas les cuesta llenar (en el caso de que lo logren), supone también tiempo, y tiempo para una empresa se traduce en dinero. Los valores y la personalidad de las personas talentosas, los hace mejor cuando además son capaces de trasmitirlo a un equipo de trabajo, contagiando su entusiasmo a otros, así como la pasión y habilidades que les caracterizan.

Con lo que la empresa no solo pierde al profesional con ese talento por excelencia  y lo que aportaba por sí mismo, sino que hay que poner un nuevo capitán en el barco, asumir el riesgo de que no encaje, y cuidado si quien se ha ido lo ha hecho por no sentirse valorado, porque ese mensaje tan negativo puede calar en otros miembros del equipo y tener un efecto dominó…

Si, por el contrario, ese profesional que dirige un equipo de trabajo se siente valorado por su empresa, tendrá confianza para tomar las decisiones difíciles que considere necesarias, podrá a su vez motivar e incentivar a sus subordinados, será más difícil que escuche los cantos de sirena que le lleguen de otros sitios, y su implicación en el proyecto arrastrará a otros a dar lo mejor de sí mismos, con el lógico beneficio que eso supone para poder conseguir los objetivos deseados.

Samuel Langhorne Clemens, fue un estadounidense del siglo XVIII, consiguió un gran éxito como orador y escritor, pero realmente carecía de visión financiera y, aunque ganó mucho dinero con sus escritos y conferencias, lo malgastó en varias empresas y se vio obligado a declararse en bancarrota. Con la ayuda del empresario y filántropo Henry Huttleston Rogers finalmente resolvió sus problemas financieros. Toda esta situación que le rodeó y en la que se embarcó sin tener conocimientos para ello, le dio la legitimidad de pronunciar una sabia frase: “Aléjate de la gente que trata de empequeñecer tus ambiciones. La gente pequeña siempre hace eso, pero la gente realmente grande, te hace sentir que tú también puedes ser grande”.

 

Prepárate antes de embarcarte en grandes proyectos si careces de capacidades para comenzar, pero por otro lado, tú que tienes talento, no dejes que te contagien aquellas personas que te rodean y carecen de él. ¡Vuela!

 

 

 

 

 

 

Carmen Prada – Consultora  de Desarrollo Personal y Profesional

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Artículo publicado por Carmen Prada

Busca ese lugar que te acerque a ti mismo, ese que solo sea tuyo porque un día así lo decidiste, aunque aún no conozcas el motivo.

No hay excusas, alguien te necesita y precisa estar contigo. Eres tú mismo. Haz una parada en el camino. Has de recuperar la calma y la serenidad.

¿En cuántas ocasiones nos olvidamos de nosotros mismos? Demasiadas…

En muchas ocasiones no nos damos tregua. Nuestra velocidad de crucero en el día a día es demasiado estresante. Pensamos que sin nosotros “esto o aquello”, porque siempre tenemos una excusa, no saldría del mismo modo. Pensamos que somos imprescindibles. Cargamos con mochilas pesadas que no nos corresponden. Nos empeñamos en hacer nuestros los sueños y metas de otros. ¿Solidaridad o afán de protagonismo? Aunque sea lo primero, habrá quien nos juzgue como si fuera lo segundo, es inevitable. Buscar la superación es bueno, pero obsesionarse con la perfección es tan inútil como agotador.

Por el mundo hay muchas personas buenas. Se dan tanto que se vacían, se entregan sin esperar nada a cambio…

Y si realmente eres de esa clase de personas altruistas y generosas, te felicito. Pero también permíteme que te advierta de no olvidarte de alguien muy importante. ¿Sabes de quién? ¡Pues de ti mismo!

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La felicidad, ese estado tan deseado, son momentos. Momentos que nos los genera otro motor, que es nuestro interior. ¿Cómo podemos percatarnos de que realmente nos estamos queriendo?

  • El brillo de nuestros ojos, nuestra mirada generosa.
  • La sonrisa, pero no cualquiera, esa que sin darnos cuenta lucimos a menudo y siempre hay personas que nos la recuerdan, porque les llega, es contagiosa, es auténtica.
  • El optimismo como forma de vida, capaz de transmitir a los demás, pero sin dejar de tocar el suelo.
  • La capacidad de levantarse ante “un accidente”. Gestionar las emociones, las frustraciones y los desengaños, son herramientas que te acompañan en este pedregoso caminar.
  • No esperar nada de nadie. Si das, ¡hazlo sin más!
  • Eres consciente de que en la vida se cometen errores, ¡porque no somos perfectos! Pero éstos son los mejores medidores para poder observar de algún modo tu desarrollo personal.

La vida es demasiado bella para vivirla con miedos permanentes. Cargando con etiquetas y “trajes” cortados por otros. Por circunstancias que te lleven al desaliento, a perder toda esperanza.

No nos podemos pasar toda la vida sintiéndonos culpables de acontecimientos, desencuentros, experiencias desafortunadas, errores cometidos… Porque hasta el perdón comienza en nosotros. Saber perdonarnos es el punto de partida hacia la mejor versión de nosotros mismos.

La etimología de la palabra regalo no está clara, pero existen tres teorías:

  • del latín regalis, que indica algo propio del rey o de la realeza;
  • del francés, compuesto por re-, que da un valor intensivo a la palabra, y –galo, indicando el pueblo francés, y se refiere a un agasajo por galantería;
  • del francés galer, que significa ‘divertir’.

Sinónimos de regalo son: obsequio, presente, ofrenda, oferta, dádiva, suerte, dicha.

 

Tenemos un regalo que es la vida, devolvámosle a ésta todo lo que ella nos entrega y hagámoslo porque la hayamos aprovechado.

 

 

 

 

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional

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