Tan cerca, y sin embargo, discriminados

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Artículo publicado por Carmen Prada

 

En los últimos tiempos se están llevando a cabo movilizaciones de todo tipo, unas con más o menos criterio (en lo que ahora no voy a profundizar…), pero olvidándonos y dejando a un lado “algo” que para mí sí resulta desalentador y que precisamente no mueve masas…

Cada vez son más las PERSONAS que llegan a mí, ya bien sea a través de mi trabajo, amigos, conocidos, o mensajes vía RR.SS., sobre la discriminación que están sufriendo las PERSONAS mayores de 45 años dentro del mundo laboral.
Cierto, no estoy en esa franja de edad, pero al igual aún no estoy jubilada, y también me preocupa el futuro de las pensiones.

Me causa mucha frustración, decepción e incluso me siento impotente.
Sí, ¡yo tengo trabajo! Soy emprendedora, y dado que hago esta mención, aprovecho para decir que nuestra situación como autónomos tampoco es que esté para hacer fuegos artificiales.

Estamos en tiempos de mirarnos el ombligo, de montarnos en trenes en marcha pensando que si los vagones están prácticamente llenos es que vamos a buen destino…, sin parar a valorar otras cuestiones.

Voy a ir más allá, no solo las personas mayores de 45 años están teniendo tremendas dificultades para que se les dé una oportunidad laboral. No, también existen esas personas que sea cual sea su invalidez, luchan diariamente para tener un lugar en la sociedad, con la frustración por medio y las propias inseguridades que esta situación puede generar. Derivando todo ello en su propia batalla personal a la que se enfrentan con gran entereza y valentía en muchos casos y que desde luego cuentan con toda mi admiración.

Puede que conozcas a alguien en esta situación de dificultad para incorporarse al mundo laboral por esta cuestión.

¿Qué significa para mí profesionalmente este talento perdido? Precisamente eso, talento que muchas empresas están desperdiciando únicamente porque no se han parado a analizar lo mucho que puede aportar esa mezcla, por un lado de veteranía y por otra de entusiasmo renovador.

En los últimos meses, hemos pasado por reivindicaciones en todo el territorio nacional, y en algunos casos, mezclando muchos temas a la vez, pero sin un hilo conductor claro. ¿Por qué no se muestra ese apoyo tan ferviente a este sector de población tan maltratado?

Entiendo, puede que no seas mayor de 45 años, pero he decirte que quizá tu padre, madre, un amigo, hermano… lo sea, y quizá cada año que pasa te queda menos para llegar a esa edad crucial, que ha dejado de ser el momento de “madurez plena” para ser considerado ahora como “edad avanzada…”

¿Tampoco eres emprendedor y no sabes qué es comenzar cada mes con todos los gastos a los que tienes que hacer frente, antes de contar con los ingresos que suelen ser muy variables? Me vuelvo a repetir, ¡observa a tu alrededor! ¿Quién te dice que en algún momento de tu vida, que ésta da muchas vueltas, llegues a este punto en el que seas tu propio dueño? Y es que para esto, tampoco hay un manual…

¿Te sientes afortunado porque tú no padeces ningún tipo de trastorno y como algo ajeno a ti? Otra vez, ¡date una vuelta por tu barrio, ciudad o pueblo! Visita alguna de las asociaciones que prestan ayuda, profesionalidad y entrega para hacer posible a base de una lucha constante integrar a estas personas en el mundo laboral.

Todos somos motores para el cambio, para el crecimiento y recuperación de valores.

 

Claro que las empresas tienen su parte de responsabilidad ante dos de las tres situaciones que planteo, pero sin duda la Administración Pública desempeña un papel vital, y todos en conjunto podemos lograr avanzar en este tipo de situaciones.

 

Ojalá nuestro grito, nuestras palabras, nuestros objetivos…, vayan acompañados de acciones, acciones que logren derribar barreras y construir puentes.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional
*Fuente de la fotografía, Pinterest.es

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No perdamos el sabor de lo auténtico

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Artículo publicado por Carmen Prada

 

En muchas ocasiones nos sentimos solos entre el bullicio.

Caminamos por las calles rodeados de personas, a algunas las conocemos, otras son desconocidas para nosotros.

¿Pero realmente por qué nos podemos llegar a sentir solos en las calles rodeados de tantas personas? Quizá porque caminamos por la vida enfrascados en nuestros propios pensamientos. Nos perdemos y nos encontramos en ellos, pero, ¿el mejor lugar para hacerlo es rodeados del bullicio? ¡Permitidme que lo dude!

En los tiempos que corren, siempre nos acompañan las nuevas tecnologías.

Hace unas semanas tuve el placer de acudir a Valladolid para poder disfrutar de una conferencia de Víctor Küppers. He de decir que no me sorprendió salir encantada de dicho evento, porque desde hace tiempo me parece uno de los mejores trasmisores de la psicología positiva y la motivación.

Durante mi estancia en esa bella ciudad, pude disfrutar de dos días sin prisas, sin agenda, sin tareas que no podían esperar… Ha sido como un doble regalo a mí misma. Fue entonces cuando puse en práctica una prueba en la que llevaba tiempo pensando. ¿Por qué no apagar mi móvil y sentarme a observar como actuamos las personas en un día normal y corriente?

Efectivamente, ¡tampoco me sorprendieron los resultados! Fue en la Plaza Mayor donde me senté, busqué un banco que me pudiese facilitar una visión amplia del lugar para observar los comportamientos de las personas que transitaban por ese lugar, un lugar por el que caminan muchas personas a lo largo de un día.

¿Qué observé?

  • En primer lugar, perdemos demasiado tiempo en nuestro día a día con la mirada perdida.

 

  • Hemos cambiado los saludos por ir conectados a unos cascos que lo único que nos aportan es ruido en nuestras vidas para no enfrentarnos a pensamientos y preocupaciones.

 

  • Tomar un café viene acompañado de consultarlo todo por tableta, pc o móvil. Hemos perdido hasta el contacto con el papel. ¡Queremos todo práctico y ya! El olor a papel es algo del pasado.

 

  • Vamos conectados a las RR.SS. hasta cuando caminamos. Tanto que en ocasiones nuestra salud y la de otros puede correr peligro. Ni cuando cruzamos en un paso de peatones desconectamos.

 

  • No caminamos para llegar a nuestros destinos, vamos prácticamente al trote. Vivimos casi sin aire en los pulmones, corriendo de un lugar a otro, olvidándonos en muchas ocasiones de lo que realmente es importante en la vida.

 

  • Las relaciones interpersonales han pasado a ser secundarias, y han sido sustituidas en gran medida por las distintas RR.SS.

 

¿Qué nos está sucediendo? Lo deseamos todo para ya, sin pensar que la vida tiene un camino que recorrer. Sin darnos cuenta que además no es necesario que lo hagamos solos, podemos optar por ir acompañados y por personas de carne y hueso.

Disfrutar del paisaje del camino hace que nuestra meta u objetivo diario sea más gratificante y además nos sintamos orgullosos de los charcos que hemos salvado para llegar a la meta.

Mantener todos nuestros sentidos al 100%, hace que mermen mucho las posibilidades de que pasemos de puntillas por la vida. La vida pasa más rápido de lo que creemos, pensamos que mañana tendremos otra nueva oportunidad y lo cierto es que nos podemos quedar sin ella.

Lo mismo sucede con las personas que nos rodean, esas que nos acompañan en el día a día. Todos necesitamos de todos, y hay muchas ocasiones en las que la cercanía se hace necesaria. Las familias necesitan su espacio y tiempo para que exista toda la armonía que debe existir para seguir creando familia.

Acompañando a esta reflexión, me hago la siguiente pregunta, ¿nos estamos deshumanizando conscientemente conformándonos en una vida menos complicada?

Estamos criando niños que para comunicarse entre ellos juntos en un banco de una ciudad, están con la mirada fijada en una pantalla, martirizando su dedo pulgar, convirtiendo un diálogo entre ellos en una conversación virtual.

Es cierto que puedes estar pensando que ahora mismo y por muchas circunstancias somos esclavos de las nuevas tecnologías, ¿pero en qué medida estamos permitiendo que éstas ocupen un lugar primordial en nuestras vidas?

Abracémonos, mirémonos a los ojos, escuchémonos y extendamos nuestro brazo. Afortunadamente, aún hay cosas que hoy por hoy no se pueden sustituir por experiencias virtuales. No dejemos de disfrutar del sabor auténtico de la vida.

 

¿Tú deseas ser el protagonista de la tuya?

 

 

 

 

 

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional
*Fuente de la fotografía, Pinterest.es

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Mima a tu equipo si aspiras a la excelencia

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Artículo publicado por Carmen Prada

 

Son varias las ocasiones en las me he acercado a una pyme o un profesional, y me han confesado que ya no saben cómo hacer para motivar a su equipo de trabajo.

Si eres seguidor de mi blog, y si no aprovecho a invitarte a que lo seas, a menudo hablo de una figura vital y motor de muchos cambios dentro de una empresa, el líder.

La responsabilidad de éste es mucha, por ese motivo es tan importante acertar con la decisión de a quién se le va a otorgar este rol. Hoy no me voy a centrar específicamente en esta figura, pero sí en la importancia que tiene sobre su equipo, y además la ardua tarea de saber cómo motivar al mismo, para evitar caer en la apatía.

Para que el desarrollo de nuestro trabajo vaya viento en popa y todo llegue a buen fin, se necesita:

– una unión que desde la cúspide de la empresa pase por los mandos intermedios y llegue a cada uno de los trabajadores;

 

– unos objetivos claros y concisos. La coordinación y la determinación dentro de la propia empresa debe estar bien delimitada. Esto ayuda a que el trabajador no tenga dudas respecto al desempeño de sus funciones;

– que el ambiente de trabajo sea óptimo, o por lo menos aproximarse a ello, además de saludable. Trabajar a gusto no tiene por qué significar que el trabajador se llegue a acomodar;

– que se respire la calidad humana dentro de la propia organización. ¡Los trabajadores no son meros números, son PERSONAS!;

que las promesas y acuerdos se lleven a cabo, y no se los lleve el viento. Si la empresa quiere tener credibilidad, ésta pasa por los hechos. No exijas, si tú no eres el ejemplo a seguir;

que las personas que integran el equipo tengan protagonismo. Hacerles partícipes interesándose por sus opiniones antes de tomar ciertas decisiones es fundamental para que sientan que son importante dentro de la organización;

– romper con barreras que se arrastran en la actualidad y están a la orden del día. Combínense los ingredientes de juventud y madurez, experiencia y energía, pues se complementan entre sí. Intenta hacer excelentes a todos, que unos se nutran de otros;

– la puesta en práctica del salario emocional. Evidentemente, un trabajador trabaja por dinero, pero si se logra que además lo haga con pasión, todos saldrán ganando. Una palabra agradable a tiempo, un “gracias”, “enhorabuena”, “gran trabajo”, “te mereces un descanso”…;

la profesionalidad de tu equipo en gran medida depende de los principios y valores sobre los que se basa la propia empresa. No alimentes reptiles, sino hormigas…

 

Tratar a todas las personas por igual es la mayor injusticia que podemos practicar. Trabajamos con personas, cada uno de nosotros tenemos una personalidad diferente, la gestión de emociones está más trabajada en unos que en otros, nuestra vidas personal es única y nos condiciona para bien y para mal…

Entonces, si realmente así somos y nos comportamos en nuestra vida personal y profesional, ¿por qué dentro de las empresas se tiene un mismo patrón para tratar a unos y a otros?

Es evidente que si lo que deseamos es que la empresa roce la excelencia, en gran medida, este hecho depende de las personas que hacen realidad una idea.

Me dirijo a ti si estás leyendo este post y eres empresario. “Puede que tengas una idea, dinero para comenzar con ella, pero… ¿y si no tuvieses eso tan importante que es el capital humano, qué harías con todos los medios que tienes?”

Se invierte en nuevas tecnologías, en obsequios en Navidad para los clientes, en que las instalaciones sean la envidia de la competencia, en campañas en busca de mayor visibilidad, en publicidad para alcanzar la atención de nuestros clientes potenciales, comidas desmesuradas para impresionar a estos últimos…, pero se está olvidando algo muy importante. ¿Le has preguntado a las personas que llevan sobre sus hombros el peso de tu negocio si necesitan algo o se sienten compensados, y no solo económicamente?

Estamos viviendo actualmente una situación precaria en el mercado laboral. Y digo esto, porque la precariedad viene provocada por varias partes.

Se espanta al talento porque éste se puede percibir peligroso según la empresa de la que hablemos y de las personas con responsabilidad.

Se han levantado grandes muros para personas con mucha experiencia, ¿esto qué significa? Personas que llevan muchos años en el mercado laboral y tienen mucho que aportar a un negocio. Su experiencia y capacidad para el trabajo se está haciendo invisible. Invisible para los ciegos.

La integración de la mujer al mundo laboral sigue siendo lamentable. No nos engañemos, lo que no ha evolucionado es la mentalidad con respecto a este tema.

Y qué decir de la discriminación que sufren las personas con algún tipo de incapacidad o limitación. Solo se les ve como oportunidad de subvención. ¡Muchas lecciones nos podrían dar a cualquiera!

 

Si deseas marcar la diferencia en tu negocio, crea una Marca Personal con tu capital humano. Dales el valor que se merecen y será entonces cuando tu empresa empezará a ser diferente a la de la competencia, arriesgándote a que no sea una empresa “moderna”, sino con valores de verdadero progreso.

 

 

 

 

 

 

 

Carmen Prada – Consultora  de Desarrollo Personal y Profesional

Imagen, Pinterest.es

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Hagan hueco, les presento al talento

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Artículo publicado por Carmen Prada

Son innumerables las veces que escuchamos o nosotros mismos hemos pronunciado la famosa frase que dice: “nadie es indispensable…” La podemos aplicar a nuestra vida personal y también en el terreno profesional o empresarial.

Sí es cierto que en el personal, si quien nos falta es un familiar muy allegado o un amigo íntimo, es natural sentir su ausencia, pues quizá nadie puede llenar ese vacío. Pero también es cierto que la vida continuamente nos da oportunidades de volver a comenzar, encontrar nuevas amistades, volver a creer en el amor cuando ya creías que no era posible, descubrir que afrontar la existencia con un espíritu positivo siempre termina mereciendo la pena, aunque muchas veces vengan mal dadas. No es difícil, si se quiere, encontrar poderosos motivos para no resignarse y seguir adelante.

 Y es que en esta vida, ni todo es blanco ni todo es negro. Cuando como profesional escuchas esta frase repetitiva, y en algunas ocasiones pronunciada con maldad, uno no se detiene a reflexionar al respecto.

Es cierto que hay personas que cuando dejan un hueco en una empresa, equipo deportivo, organización, grupo… muchas veces llegas a pensar, “ya estaba tardando, porque mira que las ha preparado…”, y es que a veces hay personas que se van demasiado tarde. Cuando sucede esto, el sentimiento no es de pesar, sino de alivio, “ya era hora…”

Pero después están las otras, las que se van en busca de una mejora profesional, un ascenso, un reconocimiento del que se percata todo el mundo menos el que debe, una remuneración económica acorde con su valía, una oportunidad de crecer. En definitiva, un lugar donde se reconozca y valore su talento.

¡Es muy triste, pero real como la vida misma! ¿Realmente hay casos en los que podemos llegar a ser de algún modo indispensables? ¡Suena a locura! Evidentemente hay empresas que no saben gestionar el talento, lo infravaloran en vez de cuidarlo, lo constriñen en lugar de potenciarlo, terminan ahuyentándolo cuando deberían acogerlo y amamantarlo.

Ser un empresario capaz de gestionar talentos no se consigue solo con conocimientos técnicos, sin duda fundamentales para dirigir un negocio, hace falta olfato e intuición, mano izquierda, generosidad, incentivar, atreverse a confiar y saber muy bien en quién poder hacerlo.

 

Los profesionales de sobresaliente valía por supuesto que dejan huella, huecos que en muchas ocasiones a las empresas les cuesta llenar (en el caso de que lo logren), supone también tiempo, y tiempo para una empresa se traduce en dinero. Los valores y la personalidad de las personas talentosas, los hace mejor cuando además son capaces de trasmitirlo a un equipo de trabajo, contagiando su entusiasmo a otros, así como la pasión y habilidades que les caracterizan.

Con lo que la empresa no solo pierde al profesional con ese talento por excelencia  y lo que aportaba por sí mismo, sino que hay que poner un nuevo capitán en el barco, asumir el riesgo de que no encaje, y cuidado si quien se ha ido lo ha hecho por no sentirse valorado, porque ese mensaje tan negativo puede calar en otros miembros del equipo y tener un efecto dominó…

Si, por el contrario, ese profesional que dirige un equipo de trabajo se siente valorado por su empresa, tendrá confianza para tomar las decisiones difíciles que considere necesarias, podrá a su vez motivar e incentivar a sus subordinados, será más difícil que escuche los cantos de sirena que le lleguen de otros sitios, y su implicación en el proyecto arrastrará a otros a dar lo mejor de sí mismos, con el lógico beneficio que eso supone para poder conseguir los objetivos deseados.

Samuel Langhorne Clemens, fue un estadounidense del siglo XVIII, consiguió un gran éxito como orador y escritor, pero realmente carecía de visión financiera y, aunque ganó mucho dinero con sus escritos y conferencias, lo malgastó en varias empresas y se vio obligado a declararse en bancarrota. Con la ayuda del empresario y filántropo Henry Huttleston Rogers finalmente resolvió sus problemas financieros. Toda esta situación que le rodeó y en la que se embarcó sin tener conocimientos para ello, le dio la legitimidad de pronunciar una sabia frase: “Aléjate de la gente que trata de empequeñecer tus ambiciones. La gente pequeña siempre hace eso, pero la gente realmente grande, te hace sentir que tú también puedes ser grande”.

 

Prepárate antes de embarcarte en grandes proyectos si careces de capacidades para comenzar, pero por otro lado, tú que tienes talento, no dejes que te contagien aquellas personas que te rodean y carecen de él. ¡Vuela!

 

 

 

 

 

 

Carmen Prada – Consultora  de Desarrollo Personal y Profesional

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¿Te has encontrado?

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Artículo publicado por Carmen Prada

Busca ese lugar que te acerque a ti mismo, ese que solo sea tuyo porque un día así lo decidiste, aunque aún no conozcas el motivo.

No hay excusas, alguien te necesita y precisa estar contigo. Eres tú mismo. Haz una parada en el camino. Has de recuperar la calma y la serenidad.

¿En cuántas ocasiones nos olvidamos de nosotros mismos? Demasiadas…

En muchas ocasiones no nos damos tregua. Nuestra velocidad de crucero en el día a día es demasiado estresante. Pensamos que sin nosotros “esto o aquello”, porque siempre tenemos una excusa, no saldría del mismo modo. Pensamos que somos imprescindibles. Cargamos con mochilas pesadas que no nos corresponden. Nos empeñamos en hacer nuestros los sueños y metas de otros. ¿Solidaridad o afán de protagonismo? Aunque sea lo primero, habrá quien nos juzgue como si fuera lo segundo, es inevitable. Buscar la superación es bueno, pero obsesionarse con la perfección es tan inútil como agotador.

Por el mundo hay muchas personas buenas. Se dan tanto que se vacían, se entregan sin esperar nada a cambio…

Y si realmente eres de esa clase de personas altruistas y generosas, te felicito. Pero también permíteme que te advierta de no olvidarte de alguien muy importante. ¿Sabes de quién? ¡Pues de ti mismo!

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La felicidad, ese estado tan deseado, son momentos. Momentos que nos los genera otro motor, que es nuestro interior. ¿Cómo podemos percatarnos de que realmente nos estamos queriendo?

  • El brillo de nuestros ojos, nuestra mirada generosa.
  • La sonrisa, pero no cualquiera, esa que sin darnos cuenta lucimos a menudo y siempre hay personas que nos la recuerdan, porque les llega, es contagiosa, es auténtica.
  • El optimismo como forma de vida, capaz de transmitir a los demás, pero sin dejar de tocar el suelo.
  • La capacidad de levantarse ante “un accidente”. Gestionar las emociones, las frustraciones y los desengaños, son herramientas que te acompañan en este pedregoso caminar.
  • No esperar nada de nadie. Si das, ¡hazlo sin más!
  • Eres consciente de que en la vida se cometen errores, ¡porque no somos perfectos! Pero éstos son los mejores medidores para poder observar de algún modo tu desarrollo personal.

La vida es demasiado bella para vivirla con miedos permanentes. Cargando con etiquetas y “trajes” cortados por otros. Por circunstancias que te lleven al desaliento, a perder toda esperanza.

No nos podemos pasar toda la vida sintiéndonos culpables de acontecimientos, desencuentros, experiencias desafortunadas, errores cometidos… Porque hasta el perdón comienza en nosotros. Saber perdonarnos es el punto de partida hacia la mejor versión de nosotros mismos.

La etimología de la palabra regalo no está clara, pero existen tres teorías:

  • del latín regalis, que indica algo propio del rey o de la realeza;
  • del francés, compuesto por re-, que da un valor intensivo a la palabra, y –galo, indicando el pueblo francés, y se refiere a un agasajo por galantería;
  • del francés galer, que significa ‘divertir’.

Sinónimos de regalo son: obsequio, presente, ofrenda, oferta, dádiva, suerte, dicha.

 

Tenemos un regalo que es la vida, devolvámosle a ésta todo lo que ella nos entrega y hagámoslo porque la hayamos aprovechado.

 

 

 

 

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional

*Fuente de la fotografía, Pinterest.com

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Carta a mí misma, ejercicio de introspección

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Artículo publicado por Carmen Prada

 

“Sí, me escribo o te escribo, según lo miremos, para recordarte varias cosas que quizá te vengan bien en el futuro.

Aunque también es cierto que las puedes compartir con cuantas personas desees, ya que puede que algunos de los recordatorios le vengan bien a muchas de ellas que ya conoces, o que no, o a esas que conocerás por el camino.

¡Cómo cambia la vida, y cómo lo has hecho tú!

Quiero recordarte tus orígenes, cómo te comportabas siendo niña e incluso adolescente. Todo lo que te regalaron tus padres y cómo no, ¡los palos que en la vida te has llevado!

¿Recuerdas que hablabas para el cuello de la camisa? ¡Sí, quién lo diría! Simplemente te lo quiero recordar porque creo que a estas alturas eres consciente del cambio tan importante que se produjo con respecto a esto en tu trayectoria personal y profesional. Tanto que las amistades no abundaban, que se dijese…, y creo que cada vez que leas ésta, tu carta, seguirás pensando lo mismo que ahora en tu presente. Esa empatía, la cercanía y personalidad que te definen, te han ayudado mucho a relacionarte con muchas personas, y algo aún más importante, a ser capaz de hacerlo de la forma más natural con personas de muy diferentes perfiles sociales, económicos, laborales, humanos…Y sin dejar de ser yo misma, eso nunca.

También te digo que desde tu frágil y tímida adolescencia tu personalidad ha evolucionado de forma imprevisible. La de ahora es fuerte como un roble, por momentos inentendible para algunas personas, ¿por qué? Porque en ocasiones alguien que tiene las ideas claras y es consciente de lo que quiere y de lo que no, resulta difícil de encajar. Ah, ¡y no olvides que encima eres mujer!

Hay algo que no cambiará en ti, pues era algo que ya sufrías en tu juventud. El malestar y dolor que te causan las decepciones que recibes por parte de las personas a las que quieres. Aunque has de saber que estás dando grandes pasos con respecto a este punto. Quizá aún a estas alturas no te hayas dado cuenta, porque llevas mucho tiempo teniendo pasión por las personas, y no dejas una y otra vez de creer en ellas.

Has de saber que de las desilusiones y decepciones viene el aprendizaje, y tú que desde siempre has sido un “culo inquieto”, según me recuerda habitualmente mi querida madre, no te ha importado arriesgarte, pues has sido siempre consciente que ese era el modo de superarte y crecer.

Hay algo que no has perdido y jamás perderás, y es la ilusión por soñar. ¿Recuerdas cuando siendo una jovencita te sentabas en ese banco metálico junto al río Boeza y no hacías más que soñar? Vale, es cierto que ni tienes hijos ni vives en una casa acristalada, pero algo sí es verdad, ¡y es que tienes un esposo que te ama con locura! Claro, ¿cómo te van a decir a ti que los sueños no se pueden alcanzar? Te digo que jamás nadie te quitará tal cosa de la cabeza. Pero lo más gracioso es que lo sigues haciendo, y es algo que no dejarás de hacer, lo de buscar un banco cercano a un río y dejarte llevar por tus pensamientos. En muchas ocasiones, en esos momentos tuyos, encuentras respuestas a muchas preguntas…

Siempre dijiste que te querías parecer de mayor a tu madre, porque siempre ha sido un pilar fundamental en tu vida. Por su capacidad de sacrificio, su entrega, el cariño que siempre ha regalado… No te voy a engañar, mi querida Carmen, pero te has puesto el listón muy alto, aunque con lo cabezona que eres tú con todo lo que te propones…

Jamás olvidarás los golpes a los que te has tenido que enfrentar, y no lo harás porque te han servido para saber que ese camino no es el que debes tomar. Y es que cuando eras una adolescente, te dolían algunas palabras con las que otros te definían, como “empollona”, pero con los años te has dado cuenta de que seguir tu propio camino supone pagar el peaje de que muchos te critiquen o te envidien, pues mucha gente quiere que los demás sean tan mediocres como ellos, sin mayor aspiración en la vida que ser uno más del rebaño.

Tu cabello rizado lo sigues manteniendo, y eres una mujer coqueta y femenina, te cuidas y estás a gusto contigo misma, con tu estilo personal ajeno a modas. Tú eres tú, y te arreglas para ti.

Te podría seguir recordando cosas, momentos, instantáneas. Pero no deseo que cada vez que necesites o te apetezca leer esta carta que un buen día como hoy te escribiste, pienses que todo estaba escrito y que no había nada por descubrir.

Tú sabes que cumplir años es un regalo, que cada día trae consigo miles de oportunidades, que la vida está para sacarle todo el jugo que se pueda y que estar rodeada de las personas que tanto quieres es una bendición. También tienes muy claro que eres una gran afortunada, y das gracias cada día a Dios por disfrutar con tanta pasión con tu trabajo. Algo que también siendo niña no dejabas de soñar”.

 

Queridos ruteros, seguid recorriendo vuestro camino, para que cuando en el futuro echéis la vista atrás, no se pueda decir que no habéis hecho DE VUESTRA VIDA UN SUEÑO Y DE VUESTRO SUEÑO, UNA REALIDAD.

 

Como tú te quieres, nadie lo hará

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Artículo publicado por Carmen Prada

 

 

Si los demás se han dado cuenta, ¿por qué nosotros no lo hacemos?

Hay momentos en la vida en los que por diferentes circunstancias la miramos prácticamente de reojo. Caminamos con los hombros caídos, nos sentimos desganados, perdidos, sin una sonrisa ni por casualidad, la negatividad se aferra a nosotros y por supuesto no le decimos que no a tanta apatía.

Y no es que queramos conscientemente permanecer en esta fatídica zona de confort, lo cierto es que puede más el inconsciente que la razón, pues nos dejamos.

Parece que uno empieza a conformarse con ese “yo personal” con el que lleva un tiempo conviviendo, desapareciendo en gran medida la persona que no hace tanto caminaba erguida, sonriente por momentos y con metas e ilusiones en la vida.

Los problemas, las frustraciones, las decepciones que hemos ido acumulando en esa famosa mochila que nos hemos echado a la espalda, hacen de nuestro día a día una carga pesada. Por momentos insostenible.

Es entonces cuando llegan a nuestra mente y de forma repetitiva frases y diversas preguntas tales como, “nada merece la pena”, “ya no puedo más”, “¿por qué me pasa todo a mí?”, “preferiría morir a estar así”… Quizá alguna de ellas os suene…

La mente no es capaz de rebobinar como si de un DVD se tratase, y volver así a tiempos mejores. ¿Por qué puede suceder esto? Porque es inevitable que nuestra mente acumule, retenga y recuerde los momentos negativos por encima de todo lo bueno que nos ha podido suceder en la vida.

Y os voy a poner un ejemplo. Imagínate que estás terminando un máster y estás con el trabajo final a presentar para por fin lograr su obtención. Te reúnes con cuatro compañeros y tres de ellos te comentan que el trabajo que has hecho es brillante. En cambio hay uno que te hace saber que observa demasiados aspectos muy mejorables.

¿Con qué impresión te quedarías? ¡Está claro!, con el último. Los otros tres que han dado un 10 a tu trabajo ni los recuerdas, sino que te ha quedado clavada la opinión de ese cuarto.

Retenemos lo negativo de nuestra vida, y a la vez, se apodera de nosotros.

En estos momentos de tanta pasividad, negatividad y falta de ilusión, es precisamente cuando llega el momento de conocernos. Quizá el haberlo hecho antes nos hubiese salvado de algunos de estos trágicos momentos que estamos atravesando.

 

  • Mira en tu interior. Hazte preguntas tales como, ¿de dónde vengo?, ¿en qué situación me encuentro en este momento? Y cómo no, ¿hacia dónde deseo ir?

  • Sonríe aunque en muchos momentos te cueste. La sonrisa es una respuesta a la felicidad y a momentos de plenitud, un reflejo de un estado de salud inmejorable, pero también se puede convertir en el camino en este momento por el que estás pasando para lograr esa salud tan deseada.

  • Sonreír es gratis, fácil, y gratificante; alarga nuestra vida, previene enfermedades tales como la depresión, aumenta la energía, la creatividad y abre puertas sociales.

  • Perfecto, ¡abramos puertas sociales! Precisamente este momento es el menos propicio para permitirnos rodearnos de personas tóxicas. Huye de ellas, es una buena manera de comenzar el cambio en tu estado actual.

  • No te obsesiones con la felicidad. Ésta es momentánea, no es eterna en el tiempo. Debe haber en nuestras vidas momentos de todo tipo y debemos ser conscientes de ello. La verdadera felicidad tiene mucho que ver con saber mantener la calma en momentos de tempestad.

  • Poco a poco vete deshaciéndote de esas piedras pesadas con las que llevas cargando en la mochila de la que antes hablábamos. ¡Muchas no te corresponden! Y las situaciones que sí te corresponde afrontar, intenta que su peso llegue a ser nulo porque vayas resolviendo una a una, dando prioridad a lo que la merece.

  • Comienza a tomar decisiones, aunque no sean transcendentales. Esto hará que empieces a activarte nuevamente.

  • ¡Olvídate de grandes retos en estos momentos! Todo llegará, pero ahora es momento que dar pasos cortos hacia metas pequeñas. Debes llegar a sentir que puedes lograr lo que te propones. Pero no olvides jamás que lo más importante no es la consecución de ese objetivo, sino el crecimiento que vas a experimentar a lo largo del camino hasta llegar a alcanzarlo.

  • Mímate, abrázate, prémiate. ¡No esperes nada de nadie! Todo comienza en ti. Pero tampoco te cierres a lo bueno que llegue de otras personas…

En muchas ocasiones nos olvidamos de vivir porque algo o alguien nos ha colocado un obstáculo en el camino. La importancia que el mismo ocupe en nuestra vida dependerá en gran medida del grado de autoconocimiento que tengamos y de nuestra situación actual para hacerle frente.

 

En varias ocasiones he dicho que nadie nos querrá como nosotros mismos lo podemos hacer. No permitas que la gran persona que hay en ti sea eclipsada por una mala caricatura de ti mismo.

¡Quiérete y valórate! Si de verdad así lo quieres, hoy comienza lo mejor…

 

 

 

 

 

 

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional

*Fuente de la fotografía, Pinterest.com

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