¡Reto a la vista!

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Por Carmen Prada

 

Pues sí, cuando se sueña, en muchas ocasiones cuando uno pone de su parte, sacrificio, entrega, pasión, reciclaje continuo, tenacidad… ¡Se cumplen esos sueños!

Cuando un bendito día decidí dedicarme a lo que ahora me dedico, que no es a otra cosa que a las PERSONAS, es porque sabía que este realmente podía ser el camino para lograr algo que muchos creen imposible, ¡disfrutar de lo que hago!

Evidentemente tenemos que ser pacientes, ir pasito a pasito, teniendo las ideas y prioridades claras, y sobre todo, con mucha humildad.

Al final del camino que con arduo derroche has sembrado, seguramente te vaya a estar esperando el fruto.

Me gustaría dar las gracias a Alcalá Desarrollo y a la ciudad de Alcalá de Henares por contar conmigo para participar como ponente en un evento como es el que se va a desarrollar el 19 de octubre en el Espacio de Iniciativas Empresariales (C/ Blas Cabrera Infante, 23), que acogerá la I edición de #El Foro de empleo y emprendimiento, a través del cual se pretenden crear herramientas útiles para que tanto las personas que se encuentren en búsqueda activa de empleo, como aquellas que quieren crecer profesionalmente, logren sus objetivos. Se contará para ello con profesionales que formamos parte de La Nueva Ruta del Empleo, que por cierto te invito a que visites su web, porque estoy segura te va a sorprender.

 

La ponencia que impartiré llevará como título “Qué tener en cuenta antes de emprender”. Para me entendáis, antes de tirarme a la piscina…, me voy a asegurar que haya agua. Mi ponencia dará comienzo a las 10.45 horas, pero es que habrá varias salas para poder encontrar respuesta a eso que te está dando vueltas en la cabeza y que no encuentras.

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Desde luego que no os diré cómo enfocaré mi ponencia, ¡pero lo tengo claro! Y por este motivo me gustaría que acudieses si tienes la posibilidad, eso sí, sacando tu entrada gratuita a través de Ticketea en http://ow.ly/SfSj30fEHhO .

¿Qué profesionales te vas a encontrar?

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Disfruta del empleo y el emprendimiento de un modo diferente, quizá allí encuentres cosas que te sorprendan. ¡Yo estoy segura que lo haré!

 

 

 

 

 

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional

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¡Se puede conseguir!

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Por Carmen Prada

 

¿Queréis que os diga algo? ¡Se puede conseguir!

¿El qué?, os estaréis preguntando. Me refiero a los objetivos que nos marcamos en la vida.

¿Qué aún no lo has hecho? ¡No dejes de plasmarlos en papel!

 

Hace aproximadamente dos años me marqué algunos de ellos, pero con el paso de los días y las semanas, iban surgiendo nuevos. Necesitaba otros que complementasen a los ya establecidos.

Con algunos me di cuenta, a la vez que iba creciendo personal y profesionalmente en estos dos años, que algunos de los objetivos marcados no estaban hechos para mí, o no sé, quizá yo tampoco para ellos. Pero sin duda, con los errores y los aciertos durante este recorrido y a la hora de dar forma a mi Marca Personal, me he dado cuenta de que me he acercado más a lo que quiero que sea la vida de Carmen.

Es evidente que la vida nos pone muchas pruebas, pruebas en las que a veces caes y te levantas, porque se trata de ser valientes y mirar siempre hacia adelante.

Me considero afortunada, y estoy casi segura  que si reflexionas un poco, ¡tú también lo eres!, y es que las personas que me rodean me han ayudado a madurar profesionalmente, por lo que les doy las gracias, ya que por momentos y sin saberlo han sido mis colaboradores y maestros. Y es que cuando acuden a mí para pedirme un consejo o que les ayude como guía, solicitando mi opinión…, no llegan a ser conscientes de todo lo que me han regalado y lo siguen haciendo.

Mi crecimiento ha ido a la par con mi ambición, esa que no cesa y siempre da un paso hacia adelante por mí. La ambición sana, exenta de avaricias y egoísmos, procuro que sea el motor en mi día a día.

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Siempre he tenido en cuenta que los pasos han de ser cortos pero firmes. Muchas veces, esos pasos, aunque cortos, se nos hacen enormes. Pero con el tiempo y la experiencia me he dado cuenta que en ocasiones son nuestros propios miedos transformados en excusas los que nos alejan de esas metas y objetivos que nos hemos marcados.

Cuando me preguntan las personas que conozco, más cercanas a mí, o aquellas con las que interactúo en las RRSS, ”qué hago para ser capaz de estar presente en tantos lugares a la vez”, porque esa sensación parece que es la que doy, mi respuesta siempre es la misma y es “la pasión que un buen día conocí y ahora es capaz de mover mi vida, ¡las personas!”

 

Con todo este “discurso” no pretendo dirigir la vida de nadie, ¡Dios me libre! Ni tan siquiera señalarte el camino a seguir, porque ese lo debes descubrir solo tú.

Pero la cuestión es, ¿sabes cómo?

  • Escúchate.

 

  • Pregúntate qué te haría feliz.

 

  • Déjate llevar por tu intuición y no por la de otras personas…

 

  • Busca tu propia realización.

 

  • Sé feliz cada día con aquello que hayas elegido para tu vida.

 

 

Por ese motivo, dedícate tiempo, y si después de todo esto, eres capaz de pronunciar cuando te vas a trabajar “voy a disfrutar de lo que hago”, no solo habrás logrado tu objetivo, sino que además serás capaz de seguir superándote mientras disfrutas de lo que haces.

 

 

 

 

 

*Fuente de la fotografía, Pinterest.com

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional

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Camina con tus propios zapatos

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Por Carmen Prada

 

Llevaba muchos años, desde la adolescencia, caminando con los mismos zapatos, un calzado que sus padres en aquel entonces habían comprado para ella con todo el cariño.

Evidentemente, esto suponía que el número de pie no había variado, porque tampoco había crecido apenas. Sus pies sufrían dolores en las plantas, durezas insoportables, grietas interdigitales, y todo este suplicio porque durante muchos años de su vida, había caminado con los dedos encogidos, ya que apenas había espacio en esos zapatos.

Después de tantos años y kilómetros recorridos en su vida, de repente paró su recorrido sin saber muy bien el motivo.

No comprendía muy bien la razón de haberlo hecho. Algo dentro de ella se removió y sintió la necesidad de descansar y reflexionar.

 

El lugar elegido por ella para hacer el descanso en primera instancia no parecía un sitio apetecible, no invitaba a nada puesto que el calor era insoportable y el sol quemaba.

 

Pero de pronto se dio cuenta que algo así, parar y estar con ella misma en un descanso, jamás se lo había planteado. Lo pensó más detenidamente y se dio cuenta con lágrimas recorriendo su rostro que nunca lo había hecho.

 

Esta parada en su vida tenía un sentido, y era buscar una explicación a por qué durante tantos años había calzado esos zapatos que no soportaba, pero de los cuales nunca se había quejado, y que incluso ella no había elegido.

 

La dificultad al caminar con ellos le había hecho perder muchas oportunidades de haber disfrutado de bellos recorridos y caminos. Todavía no había podido deleitarse con la sensación de caminar descalza, sin nada que le obstaculizase la sensación de sentirse viva, de sentirse libre.

Habían pasado tres horas desde su decisión. Seguía tumbada sobre el césped. El sofocante calor se llevaba un poco mejor sobre el frescor de la hierba. Miró a su alrededor y se dio cuenta que estaba sola, nadie le estaba observando como acostumbraban, no se sentía enjuiciada ni tampoco sometida… Por primera vez se sentía ella, aunque la sensación de soledad siempre a lo largo de su vida le había acompañado, pero lo que estaba sintiendo en ese momento era bien diferente…

Sacó de su minúsculo bolso una libreta diminuta que siempre le acompañaba, y sin ser consciente de lo que estaba realmente haciendo escribió en ella: “¿quién soy?” Enseguida y con dolor se dio cuenta que era un pedacito de muchas personas menos de ella misma.

No podía permitirse seguir así, deseaba ser dueña de sus decisiones, actos, sentimientos, emociones… Y de pronto se dio cuenta que un pequeño paso había dado, y era que había tomado una primera decisión, la de hacer una parada en su vida.

La sonrisa apareció en su rostro, y de pronto llevó sus manos hacia esos zapatos que tanto detestaba y con gran decisión se deshizo de ellos.

 

¡Era libre! ¡Era ella! Una mujer que curiosamente no le resultaba del todo desconocida…

Levantó la vista del suelo y volvió a mirar a su alrededor, y lo que vio, fue sorprendente, ¡estaba rodeada de personas y no se sentía diferente!

 

¿Había recuperado su vida? No exactamente, ¡había comenzado a vivir su propia vida!

 

 

 

  • Y para acompañar…

 

 

 

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional

Imagen, Pixabay

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Trabajar en familia y no morir en el intento

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Artículo publicado por Carmen Prada

En algún momento lo leí, y es que dicen las estadísticas que la primera generación levanta una empresa, la segunda la administra y la tercera la dilapida.

Hace escasos días escuché un programa de radio en el cual se planteaba la siguiente pregunta: “¿trabajaría usted con su pareja o con algún familiar?” Lo cierto es que la respuesta abrumadoramente mayoritaria era ¡no! Así de sencillo.

Son muchas las cosas a tener en cuenta, y depende en gran medida de la personalidad y carisma de las personas que lideran el proyecto.

Hay negocios generacionales, la primera generación quizá no poseía los mismos recursos o preparación académica que la segunda y tercera generación, pero es cierto algo, y es que la formación es muy importante, pero el empuje y la fe y la pasión por lo que uno crea y ve florecer pesa más.

Reconozco haber trabajado con el que ahora es mi esposo, pero en aquel entonces novio, y yo ejercía un cargo de responsabilidad dentro de un equipo comercial del que él formaba parte. Lo teníamos claro, a partir de tal hora somos profesionales, y después de la jornada laboral otra vez pareja. Reconozco que pocas personas entendían cómo podíamos hacerlo, pero la verdad es que nunca tuvimos problema alguno al respecto.

Delimitar y alejar de tu vida personal la profesional nunca es fácil, y es más, puede llevar a rupturas sentimentales, familiares o a distanciamientos con amistades.

Lo más complejo de todo cuando tu trabajo lo compartes con un familiar es saber dónde y cuándo finalizan las relaciones personales y las profesionales. Al final, es como una relación de amor/odio, ya que gestionar las emociones cuando existe un vínculo de confianza tan fuerte hace por momentos que ambos midan sus fuerzas llegando al máximo.

La situación actual en el país hace que muchas personas se planteen cuestiones como puede ser el poner en marcha una empresa familiar. De esa idea, evidentemente empiezan a surgir diversas preguntas, tales como:  ¿qué hacemos entonces?, ¿trabajamos en familia o mejor buscamos nuestro propio camino?

Sin duda, cada persona es un mundo y un caso particular, pero el tema de las empresas familiares puede parecer algo más sencillo de gestionar, ya que “al final todo queda en familia”, pero tiene más inconvenientes que ventajas, y es que sin duda no es oro todo lo que reluce.

Existe cuestiones básicas que toda empresa de este tipo, que no deja de estar formada por personas, debe plantearse:

  • ¿lo voy a hacer por necesidad? Con lo cual, el grado de responsabilidad, implicación y desempeño de tus funciones, va a ser proporcional a esa necesidad, que sin duda no tiene por qué estar reñida con que además disfrutes con tu trabajo.
  • ¿Lo voy a hacer por compromiso? La respuesta que doy a esta última pregunta es simple. Llegará un momento en que se tome otro camino diferente, ya que ni uno mismo se identifica con lo que hace. ¡No existe una necesidad que haga que luches por el negocio!

Para mí, las empresas familiares son empresas, sin añadir “familiares”. Porque si nos ponemos a pensar, ¿cuál es el fin de cualquier empresa? Obtener una rentabilidad económica. Debemos tener claro que una empresa no es una ONG, y a partir de aquí, ¡nadie trabaja por pasar el rato! De ahí la importancia, como siempre digo, de la sana ambición. El conformismo tiene que estar muy lejos de cualquier profesional, y más si cabe en estos casos.

Yo tampoco me conformo con los inconvenientes de hacerlo, y voy a intentar buscar soluciones para que la situación sea más gratificante, en muchos sentidos:

  • en cualquier empresa familiar es aconsejable definir horarios estrictos y reales de trabajo, días de descanso, tareas repartidas y a las que cada cual se compromete, objetivos claramente definidos, sin olvidarnos de algo tan básico como es la innovación dentro de un negocio.
  • Déjese claro desde el inicio el porcentaje a repartir de las ganancias, como ha tenido que quedar claro el de las responsabilidades.
  • Algo básico es saber separar el terreno personal del profesional, respetando siempre dichos ámbitos. Tanta confianza en la mayoría de las ocasiones perjudica más que beneficia, de ahí que muchas veces se abuse de ella…

 

  • Mantener el autocontrol juega un papel muy importante. Como mencioné anteriormente, la confianza nos puede llevar al abuso o incluso a situaciones límite que además de finalizar con ese compromiso profesional, pueda limar y dañar la relación familiar o de amistad.

 

  • Si ya cuando tenemos trabajadores a nuestro cargo es importante una buena comunicación, sobra decir que en este caso debe ser abundante. Una de las herramientas más valiosas para el buen funcionamiento de la empresa, sin duda.

Os quiero dejar una breve reflexión.

“Que lo que no ha separado la sangre que corre por las venas de una familia o por el vínculo tan estrecho que existe en una pareja, no lo separe algo tan material como una lucha de poder y egos…” Carmen Prada.

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional

Imagen, Pixabay

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A mí también me sucede… No eres un extraterrestre

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Artículo publicado por Carmen Prada

“Que no te vendan humo, todos tenemos días basura. Lo que nos diferencia es cómo cada cual los afronta, nada más”, Carmen Prada

Sí, hoy la cita no es de un personaje célebre, es de servidora. ¡Qué le vamos hacer!

Quizá el cambio de estación, los altibajos en las temperatura, virus diversos… nos estén afectando a todos de un modo u otro. Confieso que he pasado unos días de interiorización, reflexión, hablar mucho conmigo misma… Y siempre que cambias de armario, hay alguna prenda de la que prescindir, porque ya no la utilizas o  quizá ya no te sirva.
Según cómo nos encontremos emocionalmente, aceptamos como respuesta un “no hay problema, el tiempo pasa y listo” o “menuda mierda de vida (disculpad por la expresión, pero seguro que todos la hemos escuchado o incluso dicho en algún mal momento)”.

Acostumbro bien temprano cada mañana a salir a caminar por la orilla del río Sil, que surca y dibuja más bella mi ciudad, Ponferrada. Hace unos días, mientras llevaba “mi pinganillo” al oído y en la radio sonaba la canción “Siendo uno mismo”, de Manuel Carrasco, me dejé llevar por su melodía y letra, y sin darme cuenta me arranqué a cantar, pero a todo trapo. Me paré, me reí de mí misma y pensé, menudo día de mierda tuve ayer y hoy a primera hora de la mañana estoy riéndome de mí misma”.

¡Cuánto bien nos hace reírnos de nosotros mismos!

“Día de mierda”, con el permiso de mi gran amiga Susana Álvarez, porque abiertamente un día así los bautizó. ¿Por qué no llamar a las cosas por su nombre?

Hablando desde la más absoluta sinceridad, el humo sale de las chimeneas, con lo que éste no se debe comprar, sencillamente porque no se debería vender…

Las palmeras son árboles formados en su parte superior por la corona o copa, ésta la componen el conjunto de sus hojas. Son muy apetecibles para resguardarnos de la sombra, pero vivir rodeados de “palmeros” que nos eviten el sol en la cabeza, nos impide sentir que el dolor de cabeza también existe y es natural.

Y traduzco, la vida no está dibujada de color rosa, ni siempre debemos buscar a aquellos que nos digan lo que necesitamos oír o hacer.

Toda persona tiene su historia, su vida, sus cicatrices, sus retos. ¡Yo también tengo vida, y es como la tuya, ni más ni menos!

Todos en algún momento queremos mandar todo a la porra, nos sale por la boca lo que se puede decir y hasta lo que no se debe, llegamos a negociar con valores, pensamos que nada merece la pena, que no se ve la luz al final del túnel… ¿Pero crees que eso solo te sucede a ti? Puede que me digas, “no me sirve de consuelo”, y quizá tengas tu parte de razón pero, si la vida no es toda de color rosa, ¿crees que el negro entonces es su color? ¡Tampoco!

Todo va marcado por el color del filtro a través del que miramos ese recorrido vital en el que simplemente somos un caminante más.

Cómo no, también influye cómo se encuentre nuestro corazón, si su latido es normal y no está demasiado afectado por el estrés, la tristeza, la ansiedad…
Tal como hace la naturaleza, es preciso distinguir entre aquellas hojas caducas, que caen porque su ciclo ha terminado, y las que son perennes, y resisten el paso del tiempo y de las estaciones. Así es, en nuestro devenir existencial hay proyectos y personas que quizá sean pasajeros, y no han de ser otra cosa, mientras que otros son los que verdaderamente configuran nuestra historia personal. No confundirnos al respecto es muy importante, y eso pasa por alejarnos de personas tóxicas e ideas estériles que provocan en nosotros culpabilidad y baja autoestima. Claro que tanto unas hojas como las otras dejan huella, y además aprendizaje. Pero es fundamental distinguir cuál es cuál.

Mientras escuchaba la canción que antes os comenté, corrían mis piernas más de lo habitual, y no dudé en compartir con todos esa sencilla experiencia. ¿Y sabéis por qué?

  • No somos ejemplares, todos tenemos nuestras miserias.

  • Debemos querernos como somos para querer a los demás como se merecen. ¡Empecemos la casa por los cimientos!

  • Nunca olvidemos que un día fuimos fuertes. ¡Y no hay que dejar de intentarlo, pues conocemos esa sensación!

  • La vida pasa ante nuestros ojos, no dejemos que en ella abunden los “días de mierda” sobre los gratos. Recordad, ¡esos “días de mierda” los tenemos todos, no hay que avergonzarse por ello!

 

Pero sobre todo y ante todo, y aunque muchas veces nos duela lo que encontramos, busquemos ser nosotros mismos, estemos donde estemos y nos acompañe quien hayamos decidido.
Para terminar, os dejo la canción que me ha inspirado, no dejéis de escucharla, e incluso cantarla a pleno pulmón, que un poco de locura no está de más.

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional

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No aspires a menos que al infinito

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Artículo publicado por Carmen Prada

Se ha retomado el curso académico, el político, vuelve el fútbol si es que alguna vez se fue, mucha gente se reincorpora a sus puestos de trabajo tras las merecidas vacaciones, otros que han podido trabajar en Navidad han de volver a buscar un empleo… Cada cual tiene su historia, y los estados de ánimo son también diversos, pues hay quien sufre el síndrome postvacacional, otros en cambio afrontan este inicio de año con las pilas cargadas dispuestos a alcanzar todos sus objetivos, hay quien decide comenzar o continuar estudios, hay quien no termina de ver la luz al final del túnel…

En muchos momentos de mi vida he podido observar la sobreprotección de algunos padres con sus vástagos, y no puedo evitar recordar mi propia infancia, aquellos tiempos en los que se veía como algo normal que los niños se ensuciaran jugando en la calle, o que se cayeran en la playa al correr detrás de un balón. Y no pasaba nada. Nunca ha sido tarea fácil educar a los más pequeños, pero no dejo de sorprenderme al ver a algunos padres alterarse ante situaciones intrascendentes, mientras diversos estudios reflejan que nuestros jóvenes paulatinamente comienzan antes a beber alcohol, fumar, tomar drogas, hacer un mal uso de las nuevas tecnologías… No pretendo criticar a nadie, entiendo que es muy complicado, pero no cabe duda que hay cosas que resultan cuando menos curiosas.

Son los padres, en su labor educativa primordial, quienes primero nos marcan y delimitan ciertas líneas rojas que no podemos traspasar. Eso es bueno y necesario, en su justa medida, para nuestro desarrollo personal y social, conocer los límites. Después la sociedad se encarga de imponer un suma y sigue de prohibiciones. El problema no está en esto, más allá de que pueda haber leyes más justas o más injustas, la verdadera losa psicológica es la que tiene que ver con los prejuicios y las etiquetas que, sin darnos cuenta, podemos cargar en la mochila, y que nos llevan a vernos a nosotros mismos y a los demás como seres mucho menos capaces de lo que realmente somos.

Muchas veces parece que estamos “programados” para ser conformistas, para aceptar los roles marcados por los prejuicios y la comodidad, para resistirnos a salir de nuestra zona de confort. La sobreprotección que hemos arrastrado se nos hace en muchos momentos cuesta arriba cuando ya somos adultos, a la hora de tomar muchas decisiones. Nos crea miedo a lo desconocido. Ya no están mamá o papá para sacarnos las castañas del fuego, y si no hemos aprendido desde pequeños a afrontar los problemas, a ejercitar la tolerancia ante la frustración sin rendirnos, si nuestra autoestima y seguridad en nosotros mismos son bajas porque nos hemos acostumbrado demasiado a depender de lo que otros hacen o dicen, seguramente tengamos un problemón cuando nos vengan mal dadas, y no será el contratiempo de turno en sí el problema, sino la falta de valentía y espíritu de superación para poder afrontar sin miedo cualquier adversidad, viéndola como una oportunidad de crecimiento y desarrollo que nos llevará a descubrir lo mejor de nosotros mismos.

Lo cierto, y no permitas que nadie te convenza de lo contrario o te haga dudar, es que somos una especie con una capacidad de adaptación y superación asombrosa.

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Recuerdo todavía el estado de continuo asombro que me causó la celebración de los Juegos Paralímpicos de Río de Janeiro 2016, pues me permitió conocer historias de superación personal que dejan a uno con la boca abierta. Detrás de cada uno de estos héroes hay una vida marcada no por la limitación física o intelectual, sino por las enormes ganas de vivir e ir más allá paso a paso.

Cuando veo que muchos de ellos son capaces de hacer cosas, faltándoles una o varias extremidades, que yo no sería capaz de hacer a día de hoy con mis dos brazos y mis dos piernas, no puedo dejar de admirarlos, y pensar que lo que nos limita son los estereotipos, los prejuicios, las etiquetas y falta de espíritu. No es lástima lo que me provocan, sino gratitud sincera por la lección que cada uno de ellos da a la sociedad y a mí misma. No tenemos derecho a quejarnos por tonterías. O sí lo tenemos, pero no perdamos el tiempo ejerciéndolo. Mejor es ejercer el derecho a no rendirse nunca, a sacar de todo algo positivo, a querernos a lo grande y a querer a los demás atreviéndonos a descubrir el tesoro que es cada persona.

Humildemente tengo que pedir perdón por mi resistencia a creer como cierta una noticia que, al comprobar su veracidad, me dejó patidifusa. En la prueba de atletismo masculino de 1500 metros lisos de estos Juegos Paralímpicos, los cuatro primeros atletas clasificados llegaron a meta con mejor tiempo que el conseguido por el campeón olímpico el pasado agosto. O sea, que el campeón olímpico hubiese terminado quinto en la prueba paralímpica con su tiempo.

 ¿Os dais cuenta? No solo lo han hecho muy bien, es que ¡¡¡incluso lo han hecho mejor que aquellos que son los mejores del mundo en el deporte sin discapacidad!!! No me lo creía, lo admito.  Y por otro lado, me llamó poderosamente la atención que esta noticia no hubiese sido portada de informativos, pues es algo que trasciende al deporte, nos habla de lo maravilloso que puede llegar a ser el ser humano.

¿Alguien puede dudar de que cada uno de nosotros, que también somos de carne y hueso, no tiene un potencial inmenso por descubrir y ofrecer?

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional

Imagen Carmen Prada

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Huye, no lo intentes…

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Por Carmen Prada

No lo intentes, huye, escapa de ello. No intentes cambiar a esa persona que ahora actúa de modo diferente a hace años, o incluso quizá meses.  Habrá momentos que no la desconoces, otros en los que está lejos de ser esa persona que un día conociste. Da igual si hablamos de un familiar, de tu pareja, de un amigo, probablemente para ti nada tiene una explicación razonable.

La vida es una noria en constante movimiento. Hay alturas en las que el estómago se nos encoge, otras que controlamos bien. Debemos tener en cuenta que las personas cambian, pero a veces para bien y muchas otras al contrario, y muestran aspectos de su persona que quizá ya estaban, pero ocultos. Aun así, seguramente sigas pensando que no es justo, que quieres recuperar a la que has perdido, que esa es la que tú conociste.

¿Alguna vez te has planteado si esa persona que tú conociste era la verdadera o más bien lo es la actual?

Las personas estamos marcadas por historias, por miedos, por complejos, tenemos cicatrices y en muchas ocasiones muchas partes de estas cosas no se superan. Puede ser justo o no, ¿pero es justo querer cambiar a alguien? ¿Te gustaría sinceramente que te lo pidieran a ti? La respuesta habitual con la que me encuentro es, ¡es que yo siempre he sido así! Puede que te sorprendiese escuchar a gente que no opina lo mismo que tú.

¡Quizá ahí este el problema! Los ojos que miran a esa persona en la mayoría de los casos son los mismos que la miraban hace un tiempo, quizá sería bueno preguntarle, ¿cómo te ves tú? Pero no busquemos una respuesta poco argumentada o nada concluyente, quizá haya perdido la perspectiva de su persona, la esencia que lo determinaba. Puede que ni ella se haya percatado.

Vivimos impregnados por cuentos de hadas, de príncipes y princesas… pero la realidad de la vida es otra. No podemos diseñar a alguien a nuestra imagen y semejanza, tampoco construirlo como un puzle. Debes respetar su evolución o involución, quién sabe… Pero desde luego, no dejes que esta situación te llegue a hacer daño a ti.

Puede que ceda a tus premisas, quizá te regale esas últimas palabras que le pediste, también que sientas que ese sorbo de café junto a esa persona sigue teniendo el mismo sabor porque así lo necesitas sentir, o que ese tema de conversación que antes existía puedas recuperarlo y con respeto.

 Mi pregunta es, ¿durante cuánto tiempo? ¿Eres consciente que tienen fecha de caducidad esas peticiones? ¡Vuelves a querer recuperar a esa persona que un día tus ojos vieron!

La vida nos pone muchas pruebas, nos somete a exámenes continuos, nos analiza diariamente, pero todo esto solo lo puede hacer la vida.

Seguro que no deseas que un día te digan frases tales como “lo hice por ti…”, “ya te lo dije…”

Esa pareja que ha dejado de ser quien tú te habías imaginado de un modo infinito, quizá un día se muestre como es, o quizá descubras que nunca la llegaste a conocer.

Ese familiar con el que siempre te has sentido tan identificado, puede que la vida le haya puesto demasiadas curvas en su vida, y ésta misma le haya hecho pasar de ser dulce y cercano a frío y distante.

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Y cómo no, ese amigo con el que lo has pasado todo, incluso hasta más horas que en tu casa, que le has acompañado y lo mismo ha hecho en los peores momentos, ya no esté cuando en otras ocasiones ya estaría de camino.

¿Dolor? ¡Mucho! Pero me reitero al transmitirte que no dejes de ser tú por intentar cambiar a nadie, no lo intentes, no te desgastes, no dejes de mirar hacia adelante.

La vida me ha enseñado que hay puertas que se cierran y otras que quedan a medias, cierra esas por las que entra una brisa fría y heladora y abre otras que justo las tienes enfrente y llevas tiempo sin darte cuenta, ya que éste lo has utilizado intentando cambiar una cerradura…

*Fuente de la fotografía, Pixabay.com

Carmen Prada | Asesora de Desarrollo Personal y Profesional

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