Lo que el I Congreso de la Mujer me regaló

dav

Artículo publicado por Carmen Prada

 

El pasado 10 de octubre tuve el honor de participar como ponente en el I Congreso de la Mujer. La mesa redonda en la que participé fue en la de Desarrollo Profesional Estratégico. Y todo gracias a la invitación y la confianza de la Asociación Española Multisectorial de Microempresas (AEMME). Lo tengo claro, sin ella nada hubiese sido posible. Y cuando digo nada, es nada…

Y os preguntaréis las personas que por un motivo u otro ese día no pudisteis asistir a Caixa Fórum en Madrid, ¿a qué te refieres, Carmen, con que nada hubiese sido posible? A continuación lo intentaré explicar.

Una cada día ha de hacer frente como emprendedora a cantidad de dudas, experiencias nuevas, decisiones que apenas tienen margen de error, virajes inesperados e incluso a la propia sociedad, ante la que sin duda más desprotegidas nos podemos sentir.

Es cierto, lo confieso, yo me he encontrado en varias ocasiones en un mismo día sola, con un montón de responsabilidades, ¿cuántas veces te has sentido tú en esta situación? ¡Seguro que varias!

Y no simple y literalmente porque seas tú la persona que lleve el timón de tu negocio, o porque en un momento dado apostaste por un todo o nada, o simplemente porque lo que un día era un sueño se ha convertido en realidad, sino porque cuando tomaste la decisión al respecto, en algún momento se te pudo pasar por la cabeza que pasase lo que pasase en tu nueva aventura, tú eras la principal y mayor responsable de la misma.

Hay factores que nos pueden ayudar a sentirnos más tranquilas y seguras, pero hemos de tener claro que en el emprendimiento siempre hay que asumir riesgos, no podemos tener la seguridad absoluta, y hay que aceptar que para jugar la partida es preciso no dejarnos dominar por los miedos paralizantes.

El 10 de octubre me impregné de un aprendizaje que apenas puedo explicar en palabras.

La organización en nuestra propia vida personal y profesional, esa organización y sincronización que sentí ese día por AEMME me llevó a reflexionar mucho al respecto. ¿Por qué temer que algo salga fuera de lo normal cuando la planificación ha sido determinante?

 

image_29b467f0-8d91-40e7-9ccb-136ae7a1fba920181016_205021.jpg

 

Cuando conversas, escuchas, intercambias opiniones, reflexionas sobre ciertos temas con personas con las que ese día pude disfrutar, al igual que con grandes profesionales que me acompañaron en ese proceso de aprendizaje, te das cuenta que esa soledad que en tu día a día sientes como profesional está lejos de tal sentimiento.

Somos muchas las mujeres valientes, con poder y capacidad, con un desarrollo personal que viene heredado de nuestros hogares, familias, de cánones sociales que quiero ver o sentir nos han hecho más fuertes. Somos muchas las que nos aliamos, las que creemos en la fuerza de la unión, las que tenemos un sexto sentido para persuadir y saltar obstáculos. Somos una inmensidad las que ante muchas adversidades hemos crecido porque además era lo que nuestro cuerpo y mente nos pendían. Somos esas que de una posibilidad, exprimimos hasta la última gota.

Siempre he creído que la unión hace la fuerza y en el Congreso escuché muchas voces que me llevaron a recordar algo que siempre ha estado presente en mi persona, y es que las alianzas nos hacen llegar más lejos y más fuertes. ¡Bendita competencia cuando la vemos como aliada!

Si fuiste de las afortunadas y pudiste acudir al Congreso, a lo que añadir y en voz muy alta que también los hombres tuvieron acto de presencia y sin duda ese es el camino, te habrás dado cuenta que ninguna de las que en un sillón protagonista nos sentamos te dijimos que el camino iba a ser sencillo, pero sí placentero en la medida en lo que tú lo proyectases.

De hecho, yo fui una de las ponentes que hizo hincapié en que no hay que embarcarse en lo que no te apasionase. ¿Y por qué? Porque cada día debe ser un día de pasión, de reivindicación, de entrega, de ilusión, de ganas por lo que ha sido tu sueño.

No te sientas minúscula, insignificante, en decadencia… ¡Lucha y hazlo con todas tus fuerzas! Vendrán momentos de dudas, de debilidad, de temor, de mandarlo todo a la porra…, pero, ¿sabes qué te digo? En todo ese camino te habrás encontrado contigo misma y con tus metas. Quizá puede que el desarrollo de las mismas necesiten una revisión o quizá algún cambio de visión, pero nada de esto hará que tus metas dejen de ser las tuyas.

Hace escasos días, escuché a una mujer consolidada en su negocio decirme que “con lo que tenía le bastaba, ya que creía que no era necesario sacrificar su vida personal”. No sé tú que me estás leyendo, pero yo confieso que lo he tenido que hacer en varias ocasiones. Cuando navegas por un mar en dificultades por momentos y en otros en calma, y tienes que realizar grandes sacrificios por ambición sana, ahí es cuando descubres si estás verdaderamente acompañada o más bien sola.

 

Todo desarrollo, crecimiento y vuelo necesita plenamente de nosotras. ¿Tú estás dispuesta a disfrutar y ser compañera de tu sueño? Si necesitas ayuda, no lo dudes, “haz de tu vida un sueño y de tu sueño una realidad”. Estaré encantada de poder contribuir a tu felicidad personal y profesional. Todos tenemos mucho que aportarnos.

 

 

 

 

 

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional

Imagen propia

Si te gustan mis escritos no dejes de compartirlos, todos ponemos nuestro granito de arena.

Anuncios

¡Mete la directa sin distracciones!

83f5d85abda7335b763548a34b2a6c35

Artículo publicado por Carmen Prada

Desde bien pequeños estamos acostumbrados a escuchar continuamente “no se puede”, “ten cuidado”, “no lo hagas”, “no vas a ser capaz”, “te vas a caer…” Estos mantras con el paso de los años llegamos a interiorizarlos y aplicarlos a la mayoría de las cosas por defecto. Nacemos, crecemos, maduramos teniendo como pauta de conducta lo que hemos asimilado, no podemos. Ese mensaje tan negativo tiene consecuencias…

Cuando uno toma una decisión, tiene una iniciativa, emprende algo nuevo, transmite una idea original, pretende un proyecto ambicioso… las primeras respuestas que te encuentras son “eso es imposible”, “no te compliques”, “es una locura…” En definitiva, otra vez un ¡no puedes!

Exactamente, ¿esto qué significa?, ¿que no puedo hacer realidad mi sueño? ¡Me río!

En la mayoría de las ocasiones, ni se pide información precisa antes de opinar, simplemente se hacen comentarios para echar por tierra los sueños y proyectos, muchas personas que nos rodean son expertas en esto, y por motivos diferentes, algunos malintencionados como la envidia, otros no, como el miedo.

Estas palabras pueden llegar a hacer mucho daño y ser muy destructivas si las ideas no se tienen claras, si la personalidad tambalea, si las dudas invaden y hay demasiados interrogantes. Al final tu mente solo termina encontrando por respuesta el no, no, no… y lo peor de todo, es que estas personas inseguras acaban por desistir de sus sueños porque “otros” se apropian de sus decisiones.

Después de que nos resuene en la cabeza continuamente la palabra imposible, nosotros mismos lo interiorizamos y nos lo creemos. Hemos crecido con continuos temores condicionando nuestra vida, y en ocasiones casi agradecemos que nos animen a no proseguir, nos sirve como excusa perfecta porque no somos valientes.

Lo fácil es una retirada, olvidar tus sueños, echar a un lado tus proyectos, desechar tus metas, porque eso parece más sensato que arriesgarte y que te llamen loco. ¿Loco por qué? Porque crees en ti mismo, y no necesitas el visto bueno de nadie, porque te arriesgas sin dejarte condicionar por la gente que no cree en tus posibilidades, porque prefieres tropezar y caer en el camino antes que ni siquiera arrancar. Porque al final la vida nos hace aprendices de nuestros fracasos y también de los éxitos. ¡Loco porque sencillamente crees en ti!

Séneca nos enseñó que “no nos atrevemos a muchas cosas porque son difíciles, pero son difíciles porque no nos atrevemos a hacerlas”.

¿Por qué etiquetarlas como difíciles? ¿Por qué dejamos que otras personas decidan por nosotros?

Eso sí, ten en cuenta que cuando tus expectativas no se cumplan, te recordarán que te lo dijeron, que estaba claro, te tratarán de loco suicida y escucharás un montón de tonterías, pero si no lo intentas, quizá nadie te diga nada, pero sabrás en tu fuero interno que has sucumbido a la peor tentación, la de no atreverte, y quizá esa amargura sea peor que escuchar bobadas.

Todos tenemos en nuestro interior un duendecillo que de vez en cuando aparece y nos habla, y habitualmente no lo hace para bien, todo lo que puede ser positivo nos lo muestra negativo, nos recuerda que no valemos… ¿Pero sabéis algo? Todo lo que soñamos, todo aquello en lo que nos queremos proyectar, lo podemos hacer realidad tapando la boca a ese duendecillo y a todos aquellos que por defecto nos den su opinión sin habérsela pedido.

Vayamos a por nuestros objetivos, rompamos con las malas costumbres arraigadas y hagamos oídos sordos a las voces paralizantes con las que hemos crecido, mostrémonos a nosotros mismos todo el potencial que tenemos, y quizá nos sorprendamos haciendo cosas que nunca pensamos antes llegar a realizar.

La siguiente frase no es de ningún grande del pensamiento o de la literatura, es de mi humildísima cosecha, pero me la ha tatuado la vida, la experiencia y el seguir soñando, porque sin ello me faltarían motivos para seguir adelante.

“Sacrifícate unos pocos años haciendo lo que otros no están dispuestos a hacer, si quieres disfrutar el resto de tu vida como otros nunca podrán”

 

 

*** Ya dispongo de página web, te invito a que sigas mi blog en, www.consiguetusmetas.com

 

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional

Imagen, Pinterest.es

Si te gustan mis escritos no dejes de compartirlos, todos ponemos nuestro granito de arena.

 

 

El sexo débil, eso dicen por ahí…

ef2991b1405ee57daa009ca62a90b2f7

Artículo publicado por Carmen Prada

Desde el mismo momento en que mi madre se puso de parto y vi por primera vez la luz, quién me iba a decir a mí que las cosas no iban a ser del todo sencillas, cuando lo único a lo que recurría, de forma un tanto inconsciente, era a llorar para que se cumpliesen mis caprichos.

Desde luego que, por lo menos a mi madre, y menos en aquel entonces, nadie le regaló un manual de instrucciones para todo lo que se le venía encima, pero con los años yo también me di cuenta que carecía de ese mismo manual para afrontar las diversas adversidades que la vida me iba a presentar por el hecho de ser mujer, ¡y además ser trabajadora!

 

  • No voy a entrar en si hay desigualdades salariares entre hombres y mujeres, ¡que las hay!

 

  • Tampoco en la discriminación laboral por el hecho de ser madre o plantearse serlo.

 

  • Una mujer apta para desempeñar un trabajo determinado no siempre recibe el mismo trato que se le da a un hombre. En muchos casos somos sometidas a entrevistas de trabajo en las que se hacen preguntas de índole personal que es extraño hacer a los hombres: si tienen novio, si piensan casarse y quedarse embarazadas, qué método anticonceptivo utilizas…, o directamente no nos contratan si confesamos que estamos embarazadas.

 

  • Claro, ¿y qué me decís de que las mujeres tengan doble jornada laboral? Hacen sus horas pertinentes en su trabajo, y teniendo en cuenta la poco equitativa repartición de las tareas del hogar… ¿Quién se lleva la mayor parte? ¡Pues sí, la misma!

 

Como comenté anteriormente, no quiero tocar en profundidad el tema de la desigualdad salarial entre el hombre y la mujer, ya que es algo que últimamente me está agotando.

Lo que sí he de decir es que todos estos enfrentamientos en los que en muchos casos rema cada uno en sentido contrario, provocan violencia. Una violencia que en la mayoría de los casos es sufrida por las mujeres, aunque tampoco me quiero olvidar de los hombres que la sufren, pues también son víctimas, habitualmente ocultas y ocultadas.

Pero no nos desviemos, en la vida es conveniente acordarnos a menudo de algo muy importante, y es que en muchas ocasiones nos olvidamos de nosotras mismas.

La sociedad tiende a ser muy exigente con la mujer, hasta tal punto que llegamos a pensar que no podemos fallar en nada, que debemos dar todo lo que esperan de nosotras y más. Los hijos adquieren un lugar prioritario cuando los tenemos, como es lógico, absorbiendo uno los mayores tesoros que tenemos, que es el tiempo, que no regresa.

Pero, ¿tenemos tiempo para querernos? ¿Reservamos tiempo para cuidar nuestra vida interior? ¿Nos dedicamos tiempo a nosotras mismas? ¿En cuántas ocasiones dejamos de pronunciar un NO rotundo por miedo?

Y respecto a las emociones más íntimas, ¿nos permitimos llorar sin que nos digan “pero por qué lloras si no tienes motivos”? No, y no lo hacemos porque tememos mostrarnos frágiles y eso tampoco está bien visto.

¿Y por qué no disfrutamos más de la vida y nos dedicamos más a intentar ser felices y no perfectas?

La mujer es bella por su interior, algo que se refleja en su día a día. Hay una búsqueda continua de una hermosura efímera, esa que se nos escapa entre los dedos de las manos con el paso de los años, y al final nos damos cuenta que lo que realmente mantenemos son nuestras propias convicciones, nuestra personalidad, y por qué no, nuestra elegancia femenina.

Si deseas luchar contra la corriente, hazlo con valor.

Si culpabilizar a los demás de los obstáculos que te encuentras en la vida te hace sentir mejor, estás perdiendo el tiempo. ¡Con hechos se tumban muros!

Si no entiendes otro modo de vida que buscar la perfección, ¡te pasarás el resto de tus días frustrada!

Si crees que tu mayor enemigo son los hombres, ¡todos vamos en el mismo barco!

 

Solo uno mismo decide cómo quiere vivir la vida, ¿Tú ya sabes cómo crecer para poder hacerlo?

 

 

 

 

 

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional
*Fuente de la fotografía, Pinterest.es

SI TE GUSTAN MIS ESCRITOS NO DEJES DE COMPARTIRLOS, TODOS PONEMOS NUESTRO GRANITO DE ARENA.

 

 

 

 

 

¿Te has encontrado?

ed0aad019f3431945aba4c7fabe5cd14

 

Artículo publicado por Carmen Prada

Busca ese lugar que te acerque a ti mismo, ese que solo sea tuyo porque un día así lo decidiste, aunque aún no conozcas el motivo.

No hay excusas, alguien te necesita y precisa estar contigo. Eres tú mismo. Haz una parada en el camino. Has de recuperar la calma y la serenidad.

¿En cuántas ocasiones nos olvidamos de nosotros mismos? Demasiadas…

En muchas ocasiones no nos damos tregua. Nuestra velocidad de crucero en el día a día es demasiado estresante. Pensamos que sin nosotros “esto o aquello”, porque siempre tenemos una excusa, no saldría del mismo modo. Pensamos que somos imprescindibles. Cargamos con mochilas pesadas que no nos corresponden. Nos empeñamos en hacer nuestros los sueños y metas de otros. ¿Solidaridad o afán de protagonismo? Aunque sea lo primero, habrá quien nos juzgue como si fuera lo segundo, es inevitable. Buscar la superación es bueno, pero obsesionarse con la perfección es tan inútil como agotador.

Por el mundo hay muchas personas buenas. Se dan tanto que se vacían, se entregan sin esperar nada a cambio…

Y si realmente eres de esa clase de personas altruistas y generosas, te felicito. Pero también permíteme que te advierta de no olvidarte de alguien muy importante. ¿Sabes de quién? ¡Pues de ti mismo!

9005f2fcc8f00d92932de52ab2361643

La felicidad, ese estado tan deseado, son momentos. Momentos que nos los genera otro motor, que es nuestro interior. ¿Cómo podemos percatarnos de que realmente nos estamos queriendo?

  • El brillo de nuestros ojos, nuestra mirada generosa.
  • La sonrisa, pero no cualquiera, esa que sin darnos cuenta lucimos a menudo y siempre hay personas que nos la recuerdan, porque les llega, es contagiosa, es auténtica.
  • El optimismo como forma de vida, capaz de transmitir a los demás, pero sin dejar de tocar el suelo.
  • La capacidad de levantarse ante “un accidente”. Gestionar las emociones, las frustraciones y los desengaños, son herramientas que te acompañan en este pedregoso caminar.
  • No esperar nada de nadie. Si das, ¡hazlo sin más!
  • Eres consciente de que en la vida se cometen errores, ¡porque no somos perfectos! Pero éstos son los mejores medidores para poder observar de algún modo tu desarrollo personal.

La vida es demasiado bella para vivirla con miedos permanentes. Cargando con etiquetas y “trajes” cortados por otros. Por circunstancias que te lleven al desaliento, a perder toda esperanza.

No nos podemos pasar toda la vida sintiéndonos culpables de acontecimientos, desencuentros, experiencias desafortunadas, errores cometidos… Porque hasta el perdón comienza en nosotros. Saber perdonarnos es el punto de partida hacia la mejor versión de nosotros mismos.

La etimología de la palabra regalo no está clara, pero existen tres teorías:

  • del latín regalis, que indica algo propio del rey o de la realeza;
  • del francés, compuesto por re-, que da un valor intensivo a la palabra, y –galo, indicando el pueblo francés, y se refiere a un agasajo por galantería;
  • del francés galer, que significa ‘divertir’.

Sinónimos de regalo son: obsequio, presente, ofrenda, oferta, dádiva, suerte, dicha.

 

Tenemos un regalo que es la vida, devolvámosle a ésta todo lo que ella nos entrega y hagámoslo porque la hayamos aprovechado.

 

 

 

 

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional

*Fuente de la fotografía, Pinterest.com

SI TE GUSTAN MIS ESCRITOS NO DEJES DE COMPARTIRLOS, TODOS PONEMOS NUESTRO GRANITO DE ARENA.

Vive la vida, es un regalo

IMG_20180225_113521.jpg

Artículo publicado por Carmen Prada

 

“No desperdicies ni un minuto de tu vida, sino vive cada uno de ellos como un regalo que no volverá”. Carmen Prada

Sí, hoy es ese día del año en el que te das cuenta que algo diferente tiene, ¿puede ser que comienza para mí uno nuevo? ¡Exacto! Hoy comienza para mí un nuevo año, hoy la vida me regala sin haberme pedido nada, todas las oportunidades del mundo, y no solo 365 para alcanzar momentos de felicidad, lograr objetivos, metas, sueños, acumular momentos, llorar, reír, conocer a nuevas personas, ser consciente de que otras se apearán…

No sé tú como recibes los regalos, pero en mi caso como una niña inocente que se apresura a romper el envoltorio porque quiere enseguida disfrutar de la esencia.

Cuando llega tal día como hoy, hago balance de en qué medida he aprovechado el último año, y siempre me doy cuenta de que podría haberlo hecho mejor.

Quizá algunos de los que me estáis leyendo podáis pensar que soy demasiado exigente conmigo misma. Os puedo decir que sí soy muy inconformista.

  • Caminamos por la vida a medio gas.
  • Acostumbramos a posponer demasiadas cosas.
  • Dejamos de decir palabras importantes, pensando que ya llegará el momento para ello.
  • Nos fustigamos demasiado y sin piedad en muchas ocasiones, porque solo retenemos en nuestra mente lo peor que hemos vivido.
  • No nos proponemos metas ambiciosas por miedo a fallar o por la pereza que nos da abandonar la zona de confort…

 

Podría seguir, pero no quiero gastar ni un minuto más pensando en lo que nos perdemos.

Nunca aprovecharemos la vida lo suficiente, pero no será porque ésta no nos presente infinidad de posibilidades.

Te propongo que soples las velas de tu tarta no solo pidiendo un deseo previo, sino que también lo hagas tomando todo el aire posible para de este modo celebrar y con mucho aire en tus pulmones, todo lo bello que está por venir. Con los años, lo que no es tan bello lo vamos afrontando y sorteando porque para eso acumulamos experiencias.

Te propongo algo, no sé si tu cumpleaños está cercano, acaba de pasar, o está aún un poco lejano. Sea como sea, toma nota:

  • Vive ese día y cada uno de los restantes con una intensidad que te lleve a pensar que no hay un mañana.
  • No dejes de hacer nada por tus miedos. Hazte dueño de ellos y ten “una conversación seria” con ellos, para explicarles que a partir de ese día tú tienes las riendas de tu vida, no ellos.
  • No permitas que ningún tren pase y que te quede la duda de que quizá era el tuyo y lo dejaste escapar. ¡Sigue acumulando experiencias!
  • Da la bienvenida a cada nuevo día con una sonrisa. Y no dejes de regalarlas, hay personas que necesitan de las tuyas.
  • Quiérete, es fundamental estar bien con uno mismo para entregarse sana y generosamente a los demás. Dar sin esperar es una de las cosas más gratificantes que podemos vivir.
  • Jamás pierdas la esperanza, y para ello has de estar armado de autoestima para luchar contra las tormentas de la vida sin dejar de creer en ti mismo. Soy consciente de que vivimos en una lucha constante, pero, ¿disfrutamos de los logros? ¡Empieza a hacerlo!

¡Sí, y ya van 41 años! ¿Y qué? Feliz de vivir con pasión muchos momentos, de disfrutar de las alegrías, de saber llorar las penas, de hacerme más fuerte con las frustraciones, de ser conocedora de mis valores, de tener cada vez más claros mis principios, y de atreverme a tomar decisiones, acertadas o no.

Intento día a día crecer personal y profesionalmente sin perder el horizonte, no olvidarme de lo que soy. Una mujer honesta consigo misma y con los demás, demasiado transparente tal vez, pero así lo prefiero. Soy consciente de dónde vengo, en qué punto me encuentro y hacia dónde deseo ir.

Me queda mucho camino que recorrer, mis sueños los tengo claros, pero el trayecto es largo. Por eso decía con anterioridad que he caminado por la vida con un inconformismo continuo. Me apasiona cada una de las cosas que hago, e intento transmitirlo a todas las personas que me rodean.

He tropezado en muchas ocasiones, pero sé que si no hubiese intentado muchos de mis propósitos, estos tropiezos, que me han ayudado a aprender y crecer, no se hubiesen producido. La suerte hay que buscarla, llamar a la puerta y que después de tanto persistir, que ésta te reciba. Por eso, siempre digo que me siento afortunada por dedicarme profesionalmente a lo que me dedico, ya que es mi gran pasión. Las PERSONAS y todo lo que procede de ellas, mi gran y amado reto.

 

Doy gracias a la VIDA que me ha dado tanto.  Un 5 de marzo de 1977 mi madre me dio el mayor de los regalos que alguien puede recibir,  VIVIR.

 

 

 

 

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional

Imagen, de mi autoría

SI TE GUSTAN MIS ESCRITOS NO DEJES DE COMPARTIRLOS, TODOS PONEMOS NUESTRO GRANITO DE ARENA.

No te engañes, el día es hoy

8f5d5845b1e2f6c2249edb3d6dc9d8e0.jpg

Por Carmen Prada

 

Lo prometido es deuda, y cómo no, ¡ya estoy aquí de nuevo!

Hoy finaliza el Tiempo de Navidad y parece que tras ello todo vuelve a su rutina. A algunos les costará más que a otros hacerse a ella, pero después de algún que otro exceso no hay más remedio.

Tenemos por delante todo un año, que a buen seguro llega cargado de oportunidades. Cada día se nos presentarán, por ese motivo debemos estar bien atentos para no dejar pasar ninguna y darle a cada una el valor que merece.

¿Eres de esas personas que cuando comienza un nuevo año se marca nuevos propósitos?

¿Y por qué tenemos esa tendencia en estos momentos del calendario?

Mentalmente hacemos un recorrido por todo lo acontecido durante esos 365 días, nos vienen a la memoria retos que no llegamos a alcanzar, circunstancias que nos gustaría cambiar, momentos u oportunidades que no aprovechamos… También hay que tener muy presente todo lo bueno vivido y alcanzado, pues nuestra vida acostumbra a ser una sucesión de grises en la que se intercalan las luces y las sombras. Hay que quedarse con lo bueno y aprender de lo que es susceptible de mejora. Todo esto nos lleva a decirnos “para este nuevo año me voy a proponer…”

Está bien empezar el nuevo año con propósitos tales como:

  • Voy a dejar de fumar;
  • voy a dedicarle más tiempo a mi familia;
  • quiero aprender inglés;
  • voy a cambiar de trabajo;
  • sí o sí, comienzo en el gimnasio…

Todos estos son a modo de ejemplo, y estoy segura a ti se te ocurrirá alguno más pero, ¿por qué en la mayoría de los casos se quedan simplemente en buenos deseos? Sí, y digo bien, parece que con planteárnoslos es suficiente.

Pues no, hay que dar pasitos. Partamos de la base que si con alguien somos condescendientes, es con nosotros mismos. Nos refugiamos en excusas, en miedos, en postergaciones… Y al final, lo único que estamos haciendo es autoengañarnos. A medida que va pasando el tiempo y vemos que ni con nosotros mismos nos podemos comprometer, llegan estados tales como la frustración, la decepción, el desengaño…

A menudo compartimos estos nuevos retos que nos proponemos y sin darnos cuenta hacemos partícipes a otros también de esas promesas que se quedaron por el camino. ¿Crees que esto puede decir bastante de nuestra persona? ¿Podríamos llegar a perder credibilidad con respecto a las personas que nos rodean? ¡Sin duda!

¿Qué podemos hacer para que nuestros propósitos se conviertan en realidades?

  • Es importante que éstos sean realistas. No podemos pretender pasar más tiempo con nuestros hijos si realmente llegamos a casa de trabajar a las 23 horas. Pero quizá sí podamos comprometernos a hacerlo durante el fin de semana, por ejemplo.
  • También deben ser concretos. Está muy bien eso de proponernos empezar en el gimnasio, pero si no lo concretamos más, es muy posible que la cosa se quede en agua de borrajas. Voy a comenzar a ir a tal gimnasio el lunes 8 de enero, además iré porque así me lo permite el trabajo los lunes, miércoles y viernes, en el horario de 20.00 a 22.00 horas. Y el bono que compraré será el anual.

¡Perfecto, hemos concretado todo!

  • Deben ser medibles o evaluables. Tanto es así que yo aconsejaría anotar en una libreta o cuaderno todo aquello que como objetivo me he propuesto para este nuevo año. De este modo podré ir repasando cómo van las cosas.

Tengamos en cuenta que tendemos a hacer estos balances de modo anual y siempre coinciden en las mismas fechas, finalización e inicio de año. Eso está bien, pero ¡los balances deberían ser más frecuentes durante el año! Sería ideal hacer un pequeño balance semanal, y más profundamente cada mes, aunque la periodicidad recomendable también dependerá del tipo de objetivo…

 

  • Algo que debemos tener en cuenta es que los propósitos deben ser nuestros, han debido salir de nosotros mismos, y si salen de fuera de nosotros, hay que hacerlos verdaderamente nuestros, que sean consecuencia de una decisión que hemos tomado con nosotros mismos de manera franca y honesta. En ocasiones podemos caer en el error de hacer promesas para complacer a otras personas, ¡será un fracaso!

 

  • La motivación desempeña un papel vital. Podemos disponer de todos los medios para llevar a cabo los objetivos, pero si no nos encontramos motivados para ello no se harán realidad. Por este motivo debemos conocernos, tener claro lo que vamos hacer y hacernos preguntas tales como:

 

* ¿Es realmente lo que quiero hacer?

* ¿Estoy dispuesto a asumir las consecuencias?

* ¿Estoy dispuesto a sacrificar otras cosas por ello?

 

  • Como todavía estamos al inicio del año y estamos fijando nuestros retos para éste, caemos en la tentación de acumular demasiados. Puede que haya alguno que suponga además un gran esfuerzo. Por este motivo, podemos llevarlos a cabo mediante una subdivisión dentro del mismo, pequeños objetivos parciales.

 

  • Nuestros objetivos deben ser ambiciosos, deben hacer que salgamos de nuestra zona de confort y que realmente para nosotros supongan un esfuerzo de superación.

 

  • En vez de hacer un listado casi interminable de propósitos, los cuales en su mayoría se quedarán en nada, es preferible dividir nuestra vida en diferentes áreas, y señalar solo un par de propósitos en cada una de ellas, y que cumplan con los requisitos ya referidos. Evitaremos la dispersión, el pronto abandono producto de la frustración, trabajaremos todos los aspectos de nuestra existencia, y ya habrá tiempo de marcarnos nuevos propósitos conforme se vayan alcanzando los primeros.
  • Hay que marcarse plazos de balance y cumplimiento. Y naturalmente, ser fieles a dichos plazos. Un propósito solo se convierte en un verdadero objetivo cuando le ponemos fecha. De lo contrario, podemos pasarnos la vida aplazando y engañándonos perpetuamente.
  • Hay que tener la suficiente humildad para acudir a un especialista en determinados momentos y en según qué casos para que nos oriente, acompañe y evalúe.

Si estoy 20 kilogramos por encima de mi peso ideal, conviene acudir al médico o al dietista, pues podemos hacer cosas contraproducentes para nuestra salud, y el remedio termina siendo peor que la enfermedad. Igualmente en temas de pareja,

familia, situación profesional…

              Pero al igual que hemos de ser exigentes y no complacientes con nosotros mismos, hemos de querernos y mimarnos cuando lo hacemos bien. Darnos pequeños premios, ponernos puntuales incentivos para conseguir algo concreto nos ayudará a disfrutar de los logros alcanzados, y fortalecerá el convencimiento de que el esfuerzo merece la pena. Pero ojo, sin abusar, que hay que continuar el camino y ser constante…

 

Os deseo a todos los que me seguís un año 2018 cargado de buenos propósitos y de toda la ilusión y alegría necesarias para hacerlos realidad. Estaré encantada de ayudaros en lo que sea posible, comenzando por este post inaugural del año. ¡¡ Mucho ánimo, amigos!!

 

 

 

 

 

 

 

 

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional

*Fuente de la fotografía, Pinterest.es

SI TE GUSTAN MIS ESCRITOS NO DEJES DE COMPARTIRLOS, TODOS PONEMOS NUESTRO GRANITO DE ARENA.

Me encuentro perdido, ¡no sé por dónde tirar!

park-748339_960_720.jpg

Artículo publicado por Carmen Prada

“Tu vida no está tan determinada por lo que te trae la vida como por tu actitud ante ello; no tanto por lo que te ocurre como por la forma en que miras lo que te ocurre”. Khalil Gibran.

No sé vosotros, pero yo me estoy encontrando gente a mi alrededor que no halla su lugar. ¿Lugar? Sí, grandes profesionales que ha llegado un momento en sus vidas en que se sienten perdidos, desubicados, desorientados… No encuentran esa luz que en muchas ocasiones buscamos al final del túnel.

Humildemente pienso que existen varias razones para que esto pueda llegar a sucedernos:

  • hay algo evidente, y es que la crisis no está ayudando. La cantidad y calidad de la oferta laboral está a años luz de lo deseado.

 

  • Obcecarnos en esa profesión a la que hemos dedicado media vida y no salir de esa “habitación” nos limita mucho.

 

  • La situación económica dentro de los hogares nos condiciona en algunos casos para dar ese salto en que llevamos tiempo pensando, pero las circunstancias no acompañan.

 

  • La edad, la dichosa edad, pues depende en la franja en la que te encuentres que quizá no sabes muy bien en tierra de quién estás, o ni siquiera si tienes tierra firme. Si uno se encuentra entre los 35-55 años, da la sensación que todo lo que tiene que ver con las alternativas laborales e incluso cursos, está diseñado para antes o después de esas edades.
  • Las emociones en cada uno de nosotros están a flor de piel. Miramos a nuestro alrededor y vemos nuestro entorno, y acabamos viendo a través de unas lentillas de un color poco aconsejable, y nos cuesta quitárnoslas.

Podría seguir y seguir, pero estoy segura que mientras estáis leyendo, a vosotros mismos os están viniendo a la cabeza limitaciones, miedos, incluso personas que provocan esta desorientación.

Tenemos que tener siempre claras tres cosas en esta vida, y si por un momento nos distraemos, pongámonos enseguida en su búsqueda:

  • de dónde venimos. Cuál ha sido nuestro camino hasta el día de hoy.

 

  • En qué momento nos encontramos. Busquemos dentro de nosotros, y aunque en ocasiones hurgar duele, hagamos ese ejercicio. Busquemos el momento y el lugar, y si no lo conseguimos, debemos seguir haciéndolo hasta encontrarnos. ¡Es clave!

 

  • Y hacia qué o dónde nos queremos dirigir. ¡Cuál es el camino que debemos recorrer hasta lograr esa meta en la que estamos pensando desde hace tiempo!

Muchas de las personas que conozco se siguen reciclando, han comenzado a cursar másters, talleres, cursos… ¡Se siguen cultivando, eso es magnífico! Pero quiero dejar unas preguntas en el aire, ¿toda esta formación os hace el camino que queréis recorrer un poquito más sencillo? ¿Ese es el motivo?

¿Tendremos más oportunidades cuanto más preparados estemos en diferentes frentes, para todo lo que se tercie laboralmente?

Quizá esta diversidad de formación que vamos acumulando en diferentes materias dispares, sea una válvula de escape para utilizar esa famosa frase de “por si acaso…”, sin darnos cuenta que puede ser que estemos perdiendo de vista dos de los puntos clave que siempre debemos tener presentes y anteriormente nombraba:

  • en qué punto nos encontramos.
  • Y hacia dónde nos dirigimos.

Es cuando llegado este punto nos preguntamos, ¿pero qué estoy haciendo? ¿Todo esto tiene sentido? Y se escucha esa frase a la que tanto se recurre, “tanto me he preparado y nada de nada”.

 

¡Debes tener claro tu objetivo! No sigas dando palos de ciego, la formación es muy importante, pero cuando uno llega a este punto, en algún momento aparece un estado de frustración, fruto de lo que mucho que hemos sembrado –cabe la posibilidad que equivocadamente- y lo escaso que estamos recogiendo.

Tampoco debemos pecar en querer abarcar a la vez actividades de distinta índole. Al final lo que conseguiremos es dispersarnos y tener la sensación de no estar haciendo nada. Simplemente estamos lanzando varias flechas en sentidos diferentes. Ya sabéis, el que mucho abarca, poco aprieta, como dice el sabio refranero.

darts-102919_960_720.jpg

Con todo lo anteriormente mencionado lo único que quiero transmitir es que debemos fomentar la confianza en nosotros mismos, creer en nuestras posibilidades, ser capaces de marcar la diferencia entre los demás, y eso nos lo aporta nuestra propia marca personal, tener claro el horizonte hacia el que nos queremos dirigir, ser conscientes de que no se ganó Zamora en una hora, hemos de mostrar nuestra valía y experiencia como si llevásemos esos galones colgados de la solapa de la chaqueta, sin pudor ni vergüenza a enseñarlos.

Tenemos mucho que aportar al mundo laboral, y por encima de todo, hemos de intentar disfrutar de este recorrido, dejando de sufrir por el que hasta ahora estábamos recorriendo.

¡Fuera frases negativas!:

  • ya no puedo más…
  • No veo ninguna solución…
  • Me dan ganas de tirar la toalla…
  • Me siento un inútil…
  • A esta edad todo se complica…

 

Estas sí son frases que cada mañana, cuando pongas el primer pie fuera de la cama y te dirijas al baño, debes ver en el espejo en el que te reflejas:

  • ¡hoy puede ser ese día que llevo tiempo esperando!
  • ¡Voy a demostrar lo que valgo, porque sé que es mucho!
  • ¡Ayer ya pasó, hoy se van a presentar más oportunidades!
  • ¡En ganas, ilusión y sacrificio no me va a ganar nadie!
  • ¡La palabra derrota no está en mi diccionario!
  • ¡Voy a salir a buscar esa oportunidad que sé existe para mí!

Cree en ti mismo, porque si lo haces los demás también lo harán. No les darás opción a dudar de ti si transmites fuerza, coraje y autoconfianza.

 

 

 

 

*Fuente de la fotografía, Pixabay.com

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional

SI TE GUSTAN MIS ESCRITOS NO DEJES DE COMPARTIRLOS, TODOS PONEMOS       NUESTRO GRANITO DE ARENA.