No perdamos el sabor de lo auténtico

67da8d593f055f08c61f206209ee6b82

Artículo publicado por Carmen Prada

 

En muchas ocasiones nos sentimos solos entre el bullicio.

Caminamos por las calles rodeados de personas, a algunas las conocemos, otras son desconocidas para nosotros.

¿Pero realmente por qué nos podemos llegar a sentir solos en las calles rodeados de tantas personas? Quizá porque caminamos por la vida enfrascados en nuestros propios pensamientos. Nos perdemos y nos encontramos en ellos, pero, ¿el mejor lugar para hacerlo es rodeados del bullicio? ¡Permitidme que lo dude!

En los tiempos que corren, siempre nos acompañan las nuevas tecnologías.

Hace unas semanas tuve el placer de acudir a Valladolid para poder disfrutar de una conferencia de Víctor Küppers. He de decir que no me sorprendió salir encantada de dicho evento, porque desde hace tiempo me parece uno de los mejores trasmisores de la psicología positiva y la motivación.

Durante mi estancia en esa bella ciudad, pude disfrutar de dos días sin prisas, sin agenda, sin tareas que no podían esperar… Ha sido como un doble regalo a mí misma. Fue entonces cuando puse en práctica una prueba en la que llevaba tiempo pensando. ¿Por qué no apagar mi móvil y sentarme a observar como actuamos las personas en un día normal y corriente?

Efectivamente, ¡tampoco me sorprendieron los resultados! Fue en la Plaza Mayor donde me senté, busqué un banco que me pudiese facilitar una visión amplia del lugar para observar los comportamientos de las personas que transitaban por ese lugar, un lugar por el que caminan muchas personas a lo largo de un día.

¿Qué observé?

  • En primer lugar, perdemos demasiado tiempo en nuestro día a día con la mirada perdida.

 

  • Hemos cambiado los saludos por ir conectados a unos cascos que lo único que nos aportan es ruido en nuestras vidas para no enfrentarnos a pensamientos y preocupaciones.

 

  • Tomar un café viene acompañado de consultarlo todo por tableta, pc o móvil. Hemos perdido hasta el contacto con el papel. ¡Queremos todo práctico y ya! El olor a papel es algo del pasado.

 

  • Vamos conectados a las RR.SS. hasta cuando caminamos. Tanto que en ocasiones nuestra salud y la de otros puede correr peligro. Ni cuando cruzamos en un paso de peatones desconectamos.

 

  • No caminamos para llegar a nuestros destinos, vamos prácticamente al trote. Vivimos casi sin aire en los pulmones, corriendo de un lugar a otro, olvidándonos en muchas ocasiones de lo que realmente es importante en la vida.

 

  • Las relaciones interpersonales han pasado a ser secundarias, y han sido sustituidas en gran medida por las distintas RR.SS.

 

¿Qué nos está sucediendo? Lo deseamos todo para ya, sin pensar que la vida tiene un camino que recorrer. Sin darnos cuenta que además no es necesario que lo hagamos solos, podemos optar por ir acompañados y por personas de carne y hueso.

Disfrutar del paisaje del camino hace que nuestra meta u objetivo diario sea más gratificante y además nos sintamos orgullosos de los charcos que hemos salvado para llegar a la meta.

Mantener todos nuestros sentidos al 100%, hace que mermen mucho las posibilidades de que pasemos de puntillas por la vida. La vida pasa más rápido de lo que creemos, pensamos que mañana tendremos otra nueva oportunidad y lo cierto es que nos podemos quedar sin ella.

Lo mismo sucede con las personas que nos rodean, esas que nos acompañan en el día a día. Todos necesitamos de todos, y hay muchas ocasiones en las que la cercanía se hace necesaria. Las familias necesitan su espacio y tiempo para que exista toda la armonía que debe existir para seguir creando familia.

Acompañando a esta reflexión, me hago la siguiente pregunta, ¿nos estamos deshumanizando conscientemente conformándonos en una vida menos complicada?

Estamos criando niños que para comunicarse entre ellos juntos en un banco de una ciudad, están con la mirada fijada en una pantalla, martirizando su dedo pulgar, convirtiendo un diálogo entre ellos en una conversación virtual.

Es cierto que puedes estar pensando que ahora mismo y por muchas circunstancias somos esclavos de las nuevas tecnologías, ¿pero en qué medida estamos permitiendo que éstas ocupen un lugar primordial en nuestras vidas?

Abracémonos, mirémonos a los ojos, escuchémonos y extendamos nuestro brazo. Afortunadamente, aún hay cosas que hoy por hoy no se pueden sustituir por experiencias virtuales. No dejemos de disfrutar del sabor auténtico de la vida.

 

¿Tú deseas ser el protagonista de la tuya?

 

 

 

 

 

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional
*Fuente de la fotografía, Pinterest.es

SI TE GUSTAN MIS ESCRITOS NO DEJES DE COMPARTIRLOS, TODOS PONEMOS NUESTRO GRANITO DE ARENA.

Anuncios

¿Te has encontrado?

ed0aad019f3431945aba4c7fabe5cd14

 

Artículo publicado por Carmen Prada

Busca ese lugar que te acerque a ti mismo, ese que solo sea tuyo porque un día así lo decidiste, aunque aún no conozcas el motivo.

No hay excusas, alguien te necesita y precisa estar contigo. Eres tú mismo. Haz una parada en el camino. Has de recuperar la calma y la serenidad.

¿En cuántas ocasiones nos olvidamos de nosotros mismos? Demasiadas…

En muchas ocasiones no nos damos tregua. Nuestra velocidad de crucero en el día a día es demasiado estresante. Pensamos que sin nosotros “esto o aquello”, porque siempre tenemos una excusa, no saldría del mismo modo. Pensamos que somos imprescindibles. Cargamos con mochilas pesadas que no nos corresponden. Nos empeñamos en hacer nuestros los sueños y metas de otros. ¿Solidaridad o afán de protagonismo? Aunque sea lo primero, habrá quien nos juzgue como si fuera lo segundo, es inevitable. Buscar la superación es bueno, pero obsesionarse con la perfección es tan inútil como agotador.

Por el mundo hay muchas personas buenas. Se dan tanto que se vacían, se entregan sin esperar nada a cambio…

Y si realmente eres de esa clase de personas altruistas y generosas, te felicito. Pero también permíteme que te advierta de no olvidarte de alguien muy importante. ¿Sabes de quién? ¡Pues de ti mismo!

9005f2fcc8f00d92932de52ab2361643

La felicidad, ese estado tan deseado, son momentos. Momentos que nos los genera otro motor, que es nuestro interior. ¿Cómo podemos percatarnos de que realmente nos estamos queriendo?

  • El brillo de nuestros ojos, nuestra mirada generosa.
  • La sonrisa, pero no cualquiera, esa que sin darnos cuenta lucimos a menudo y siempre hay personas que nos la recuerdan, porque les llega, es contagiosa, es auténtica.
  • El optimismo como forma de vida, capaz de transmitir a los demás, pero sin dejar de tocar el suelo.
  • La capacidad de levantarse ante “un accidente”. Gestionar las emociones, las frustraciones y los desengaños, son herramientas que te acompañan en este pedregoso caminar.
  • No esperar nada de nadie. Si das, ¡hazlo sin más!
  • Eres consciente de que en la vida se cometen errores, ¡porque no somos perfectos! Pero éstos son los mejores medidores para poder observar de algún modo tu desarrollo personal.

La vida es demasiado bella para vivirla con miedos permanentes. Cargando con etiquetas y “trajes” cortados por otros. Por circunstancias que te lleven al desaliento, a perder toda esperanza.

No nos podemos pasar toda la vida sintiéndonos culpables de acontecimientos, desencuentros, experiencias desafortunadas, errores cometidos… Porque hasta el perdón comienza en nosotros. Saber perdonarnos es el punto de partida hacia la mejor versión de nosotros mismos.

La etimología de la palabra regalo no está clara, pero existen tres teorías:

  • del latín regalis, que indica algo propio del rey o de la realeza;
  • del francés, compuesto por re-, que da un valor intensivo a la palabra, y –galo, indicando el pueblo francés, y se refiere a un agasajo por galantería;
  • del francés galer, que significa ‘divertir’.

Sinónimos de regalo son: obsequio, presente, ofrenda, oferta, dádiva, suerte, dicha.

 

Tenemos un regalo que es la vida, devolvámosle a ésta todo lo que ella nos entrega y hagámoslo porque la hayamos aprovechado.

 

 

 

 

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional

*Fuente de la fotografía, Pinterest.com

SI TE GUSTAN MIS ESCRITOS NO DEJES DE COMPARTIRLOS, TODOS PONEMOS NUESTRO GRANITO DE ARENA.

Carta a mí misma, ejercicio de introspección

a890cb0184c7e112ff22dfd5ce574860

Artículo publicado por Carmen Prada

 

“Sí, me escribo o te escribo, según lo miremos, para recordarte varias cosas que quizá te vengan bien en el futuro.

Aunque también es cierto que las puedes compartir con cuantas personas desees, ya que puede que algunos de los recordatorios le vengan bien a muchas de ellas que ya conoces, o que no, o a esas que conocerás por el camino.

¡Cómo cambia la vida, y cómo lo has hecho tú!

Quiero recordarte tus orígenes, cómo te comportabas siendo niña e incluso adolescente. Todo lo que te regalaron tus padres y cómo no, ¡los palos que en la vida te has llevado!

¿Recuerdas que hablabas para el cuello de la camisa? ¡Sí, quién lo diría! Simplemente te lo quiero recordar porque creo que a estas alturas eres consciente del cambio tan importante que se produjo con respecto a esto en tu trayectoria personal y profesional. Tanto que las amistades no abundaban, que se dijese…, y creo que cada vez que leas ésta, tu carta, seguirás pensando lo mismo que ahora en tu presente. Esa empatía, la cercanía y personalidad que te definen, te han ayudado mucho a relacionarte con muchas personas, y algo aún más importante, a ser capaz de hacerlo de la forma más natural con personas de muy diferentes perfiles sociales, económicos, laborales, humanos…Y sin dejar de ser yo misma, eso nunca.

También te digo que desde tu frágil y tímida adolescencia tu personalidad ha evolucionado de forma imprevisible. La de ahora es fuerte como un roble, por momentos inentendible para algunas personas, ¿por qué? Porque en ocasiones alguien que tiene las ideas claras y es consciente de lo que quiere y de lo que no, resulta difícil de encajar. Ah, ¡y no olvides que encima eres mujer!

Hay algo que no cambiará en ti, pues era algo que ya sufrías en tu juventud. El malestar y dolor que te causan las decepciones que recibes por parte de las personas a las que quieres. Aunque has de saber que estás dando grandes pasos con respecto a este punto. Quizá aún a estas alturas no te hayas dado cuenta, porque llevas mucho tiempo teniendo pasión por las personas, y no dejas una y otra vez de creer en ellas.

Has de saber que de las desilusiones y decepciones viene el aprendizaje, y tú que desde siempre has sido un “culo inquieto”, según me recuerda habitualmente mi querida madre, no te ha importado arriesgarte, pues has sido siempre consciente que ese era el modo de superarte y crecer.

Hay algo que no has perdido y jamás perderás, y es la ilusión por soñar. ¿Recuerdas cuando siendo una jovencita te sentabas en ese banco metálico junto al río Boeza y no hacías más que soñar? Vale, es cierto que ni tienes hijos ni vives en una casa acristalada, pero algo sí es verdad, ¡y es que tienes un esposo que te ama con locura! Claro, ¿cómo te van a decir a ti que los sueños no se pueden alcanzar? Te digo que jamás nadie te quitará tal cosa de la cabeza. Pero lo más gracioso es que lo sigues haciendo, y es algo que no dejarás de hacer, lo de buscar un banco cercano a un río y dejarte llevar por tus pensamientos. En muchas ocasiones, en esos momentos tuyos, encuentras respuestas a muchas preguntas…

Siempre dijiste que te querías parecer de mayor a tu madre, porque siempre ha sido un pilar fundamental en tu vida. Por su capacidad de sacrificio, su entrega, el cariño que siempre ha regalado… No te voy a engañar, mi querida Carmen, pero te has puesto el listón muy alto, aunque con lo cabezona que eres tú con todo lo que te propones…

Jamás olvidarás los golpes a los que te has tenido que enfrentar, y no lo harás porque te han servido para saber que ese camino no es el que debes tomar. Y es que cuando eras una adolescente, te dolían algunas palabras con las que otros te definían, como “empollona”, pero con los años te has dado cuenta de que seguir tu propio camino supone pagar el peaje de que muchos te critiquen o te envidien, pues mucha gente quiere que los demás sean tan mediocres como ellos, sin mayor aspiración en la vida que ser uno más del rebaño.

Tu cabello rizado lo sigues manteniendo, y eres una mujer coqueta y femenina, te cuidas y estás a gusto contigo misma, con tu estilo personal ajeno a modas. Tú eres tú, y te arreglas para ti.

Te podría seguir recordando cosas, momentos, instantáneas. Pero no deseo que cada vez que necesites o te apetezca leer esta carta que un buen día como hoy te escribiste, pienses que todo estaba escrito y que no había nada por descubrir.

Tú sabes que cumplir años es un regalo, que cada día trae consigo miles de oportunidades, que la vida está para sacarle todo el jugo que se pueda y que estar rodeada de las personas que tanto quieres es una bendición. También tienes muy claro que eres una gran afortunada, y das gracias cada día a Dios por disfrutar con tanta pasión con tu trabajo. Algo que también siendo niña no dejabas de soñar”.

 

Queridos ruteros, seguid recorriendo vuestro camino, para que cuando en el futuro echéis la vista atrás, no se pueda decir que no habéis hecho DE VUESTRA VIDA UN SUEÑO Y DE VUESTRO SUEÑO, UNA REALIDAD.

 

Vive la vida, es un regalo

IMG_20180225_113521.jpg

Artículo publicado por Carmen Prada

 

“No desperdicies ni un minuto de tu vida, sino vive cada uno de ellos como un regalo que no volverá”. Carmen Prada

Sí, hoy es ese día del año en el que te das cuenta que algo diferente tiene, ¿puede ser que comienza para mí uno nuevo? ¡Exacto! Hoy comienza para mí un nuevo año, hoy la vida me regala sin haberme pedido nada, todas las oportunidades del mundo, y no solo 365 para alcanzar momentos de felicidad, lograr objetivos, metas, sueños, acumular momentos, llorar, reír, conocer a nuevas personas, ser consciente de que otras se apearán…

No sé tú como recibes los regalos, pero en mi caso como una niña inocente que se apresura a romper el envoltorio porque quiere enseguida disfrutar de la esencia.

Cuando llega tal día como hoy, hago balance de en qué medida he aprovechado el último año, y siempre me doy cuenta de que podría haberlo hecho mejor.

Quizá algunos de los que me estáis leyendo podáis pensar que soy demasiado exigente conmigo misma. Os puedo decir que sí soy muy inconformista.

  • Caminamos por la vida a medio gas.
  • Acostumbramos a posponer demasiadas cosas.
  • Dejamos de decir palabras importantes, pensando que ya llegará el momento para ello.
  • Nos fustigamos demasiado y sin piedad en muchas ocasiones, porque solo retenemos en nuestra mente lo peor que hemos vivido.
  • No nos proponemos metas ambiciosas por miedo a fallar o por la pereza que nos da abandonar la zona de confort…

 

Podría seguir, pero no quiero gastar ni un minuto más pensando en lo que nos perdemos.

Nunca aprovecharemos la vida lo suficiente, pero no será porque ésta no nos presente infinidad de posibilidades.

Te propongo que soples las velas de tu tarta no solo pidiendo un deseo previo, sino que también lo hagas tomando todo el aire posible para de este modo celebrar y con mucho aire en tus pulmones, todo lo bello que está por venir. Con los años, lo que no es tan bello lo vamos afrontando y sorteando porque para eso acumulamos experiencias.

Te propongo algo, no sé si tu cumpleaños está cercano, acaba de pasar, o está aún un poco lejano. Sea como sea, toma nota:

  • Vive ese día y cada uno de los restantes con una intensidad que te lleve a pensar que no hay un mañana.
  • No dejes de hacer nada por tus miedos. Hazte dueño de ellos y ten “una conversación seria” con ellos, para explicarles que a partir de ese día tú tienes las riendas de tu vida, no ellos.
  • No permitas que ningún tren pase y que te quede la duda de que quizá era el tuyo y lo dejaste escapar. ¡Sigue acumulando experiencias!
  • Da la bienvenida a cada nuevo día con una sonrisa. Y no dejes de regalarlas, hay personas que necesitan de las tuyas.
  • Quiérete, es fundamental estar bien con uno mismo para entregarse sana y generosamente a los demás. Dar sin esperar es una de las cosas más gratificantes que podemos vivir.
  • Jamás pierdas la esperanza, y para ello has de estar armado de autoestima para luchar contra las tormentas de la vida sin dejar de creer en ti mismo. Soy consciente de que vivimos en una lucha constante, pero, ¿disfrutamos de los logros? ¡Empieza a hacerlo!

¡Sí, y ya van 41 años! ¿Y qué? Feliz de vivir con pasión muchos momentos, de disfrutar de las alegrías, de saber llorar las penas, de hacerme más fuerte con las frustraciones, de ser conocedora de mis valores, de tener cada vez más claros mis principios, y de atreverme a tomar decisiones, acertadas o no.

Intento día a día crecer personal y profesionalmente sin perder el horizonte, no olvidarme de lo que soy. Una mujer honesta consigo misma y con los demás, demasiado transparente tal vez, pero así lo prefiero. Soy consciente de dónde vengo, en qué punto me encuentro y hacia dónde deseo ir.

Me queda mucho camino que recorrer, mis sueños los tengo claros, pero el trayecto es largo. Por eso decía con anterioridad que he caminado por la vida con un inconformismo continuo. Me apasiona cada una de las cosas que hago, e intento transmitirlo a todas las personas que me rodean.

He tropezado en muchas ocasiones, pero sé que si no hubiese intentado muchos de mis propósitos, estos tropiezos, que me han ayudado a aprender y crecer, no se hubiesen producido. La suerte hay que buscarla, llamar a la puerta y que después de tanto persistir, que ésta te reciba. Por eso, siempre digo que me siento afortunada por dedicarme profesionalmente a lo que me dedico, ya que es mi gran pasión. Las PERSONAS y todo lo que procede de ellas, mi gran y amado reto.

 

Doy gracias a la VIDA que me ha dado tanto.  Un 5 de marzo de 1977 mi madre me dio el mayor de los regalos que alguien puede recibir,  VIVIR.

 

 

 

 

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional

Imagen, de mi autoría

SI TE GUSTAN MIS ESCRITOS NO DEJES DE COMPARTIRLOS, TODOS PONEMOS NUESTRO GRANITO DE ARENA.

Como tú te quieres, nadie lo hará

b6529262b6bee492ac6d8125a009a9b4

 

Artículo publicado por Carmen Prada

 

 

Si los demás se han dado cuenta, ¿por qué nosotros no lo hacemos?

Hay momentos en la vida en los que por diferentes circunstancias la miramos prácticamente de reojo. Caminamos con los hombros caídos, nos sentimos desganados, perdidos, sin una sonrisa ni por casualidad, la negatividad se aferra a nosotros y por supuesto no le decimos que no a tanta apatía.

Y no es que queramos conscientemente permanecer en esta fatídica zona de confort, lo cierto es que puede más el inconsciente que la razón, pues nos dejamos.

Parece que uno empieza a conformarse con ese “yo personal” con el que lleva un tiempo conviviendo, desapareciendo en gran medida la persona que no hace tanto caminaba erguida, sonriente por momentos y con metas e ilusiones en la vida.

Los problemas, las frustraciones, las decepciones que hemos ido acumulando en esa famosa mochila que nos hemos echado a la espalda, hacen de nuestro día a día una carga pesada. Por momentos insostenible.

Es entonces cuando llegan a nuestra mente y de forma repetitiva frases y diversas preguntas tales como, “nada merece la pena”, “ya no puedo más”, “¿por qué me pasa todo a mí?”, “preferiría morir a estar así”… Quizá alguna de ellas os suene…

La mente no es capaz de rebobinar como si de un DVD se tratase, y volver así a tiempos mejores. ¿Por qué puede suceder esto? Porque es inevitable que nuestra mente acumule, retenga y recuerde los momentos negativos por encima de todo lo bueno que nos ha podido suceder en la vida.

Y os voy a poner un ejemplo. Imagínate que estás terminando un máster y estás con el trabajo final a presentar para por fin lograr su obtención. Te reúnes con cuatro compañeros y tres de ellos te comentan que el trabajo que has hecho es brillante. En cambio hay uno que te hace saber que observa demasiados aspectos muy mejorables.

¿Con qué impresión te quedarías? ¡Está claro!, con el último. Los otros tres que han dado un 10 a tu trabajo ni los recuerdas, sino que te ha quedado clavada la opinión de ese cuarto.

Retenemos lo negativo de nuestra vida, y a la vez, se apodera de nosotros.

En estos momentos de tanta pasividad, negatividad y falta de ilusión, es precisamente cuando llega el momento de conocernos. Quizá el haberlo hecho antes nos hubiese salvado de algunos de estos trágicos momentos que estamos atravesando.

 

  • Mira en tu interior. Hazte preguntas tales como, ¿de dónde vengo?, ¿en qué situación me encuentro en este momento? Y cómo no, ¿hacia dónde deseo ir?

  • Sonríe aunque en muchos momentos te cueste. La sonrisa es una respuesta a la felicidad y a momentos de plenitud, un reflejo de un estado de salud inmejorable, pero también se puede convertir en el camino en este momento por el que estás pasando para lograr esa salud tan deseada.

  • Sonreír es gratis, fácil, y gratificante; alarga nuestra vida, previene enfermedades tales como la depresión, aumenta la energía, la creatividad y abre puertas sociales.

  • Perfecto, ¡abramos puertas sociales! Precisamente este momento es el menos propicio para permitirnos rodearnos de personas tóxicas. Huye de ellas, es una buena manera de comenzar el cambio en tu estado actual.

  • No te obsesiones con la felicidad. Ésta es momentánea, no es eterna en el tiempo. Debe haber en nuestras vidas momentos de todo tipo y debemos ser conscientes de ello. La verdadera felicidad tiene mucho que ver con saber mantener la calma en momentos de tempestad.

  • Poco a poco vete deshaciéndote de esas piedras pesadas con las que llevas cargando en la mochila de la que antes hablábamos. ¡Muchas no te corresponden! Y las situaciones que sí te corresponde afrontar, intenta que su peso llegue a ser nulo porque vayas resolviendo una a una, dando prioridad a lo que la merece.

  • Comienza a tomar decisiones, aunque no sean transcendentales. Esto hará que empieces a activarte nuevamente.

  • ¡Olvídate de grandes retos en estos momentos! Todo llegará, pero ahora es momento que dar pasos cortos hacia metas pequeñas. Debes llegar a sentir que puedes lograr lo que te propones. Pero no olvides jamás que lo más importante no es la consecución de ese objetivo, sino el crecimiento que vas a experimentar a lo largo del camino hasta llegar a alcanzarlo.

  • Mímate, abrázate, prémiate. ¡No esperes nada de nadie! Todo comienza en ti. Pero tampoco te cierres a lo bueno que llegue de otras personas…

En muchas ocasiones nos olvidamos de vivir porque algo o alguien nos ha colocado un obstáculo en el camino. La importancia que el mismo ocupe en nuestra vida dependerá en gran medida del grado de autoconocimiento que tengamos y de nuestra situación actual para hacerle frente.

 

En varias ocasiones he dicho que nadie nos querrá como nosotros mismos lo podemos hacer. No permitas que la gran persona que hay en ti sea eclipsada por una mala caricatura de ti mismo.

¡Quiérete y valórate! Si de verdad así lo quieres, hoy comienza lo mejor…

 

 

 

 

 

 

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional

*Fuente de la fotografía, Pinterest.com

SI TE GUSTAN MIS ESCRITOS NO DEJES DE COMPARTIRLOS, TODOS PONEMOS NUESTRO GRANITO DE ARENA.

Da gracias a la vida cada día

3604cd735285d68e21f3a37b945266f2.jpg

Artículo publicado por Carmen Prada

 

Confieso y me desnudo al deciros que antes de comenzar a escribir este artículo me he quedado mirando durante algunos segundos la pantalla en blanco del ordenador, y de pronto me he dicho, “¿qué deseas transmitir hoy, Carmen?” En ese instante, un montón de momentos, confidencias y noticias de los últimos días han venido a mi cabeza.

¡Necesito hablar de realidades vivenciales! El cuerpo, de acuerdo con mis emociones, me pide hablar de hechos, de la VIDA misma.

Vivimos rodeados de auténticas tragedias. No hace falta ir fuera de España, ni tan siquiera leer un periódico o ver la televisión. Me refiero a esas tragedias que se presentan a nuestro alrededor o incluso vivimos en carne propia.

Cuando algo se tuerce o simplemente cambia de algún modo el sentido que tenía nuestro camino, con facilidad nos venimos abajo y parece que todo lo que sucede en nuestro entorno conspira contra nosotros.

Y es entonces cuando comenzamos a envolvernos en el bucle de “todo me pasa a mí”. De diferentes modos empieza a surgir en nosotros el desánimo, la frustración, la irritabilidad… Y empezamos a no ver salida a todos los problemas que muchas veces nosotros mismos vamos sembrando. Y sí, digo bien, no me he vuelto loca.

Se dice que todo lo que está en nuestra mente lo recreamos, podemos ser nuestro mejor aliado pero también nuestra gran perdición.

Llega un momento en el que proyectamos los problemas, si no existían los creamos, y al final nos convencemos de que los más adverso que nos está sucediendo en la vida solo nos puede pasar a nosotros.

Párate un momento, sé sincero contigo mismo y contéstate con qué grado de frustración te encontrarías si esta semana…

  • Te han dado un golpe en el coche.
  • Te han devuelto por error del banco el recibo de la hipoteca.
  • Te ha surgido en el trabajo un contratiempo con uno de tus compañeros.
  • Te han cambiado la cita del médico y coincide con la misma hora que debes ir a ver a tu hijo actuar en la función del colegio.

De acuerdo, para una semana no está mal… ¿Pero no crees que son problemas que tienen la importancia que tú le quieras dar?

¿No crees que la solución de cada uno de ellos no es tan complicada?

No intentemos resolver a la vez todos los problemas que nos surjan. Aprendamos a priorizar lo urgente por delante de lo importante, y en igualdad de importancia empecemos por lo más sencillo, pero sin demorar lo más complejo.

Soy consciente de que no es sencillo relativizar los problemas, pero sinceramente, ¿no crees que hay problemas mucho más graves que sin duda pueden condicionar una vida entera?

Hay personas jóvenes que nos dejan de manera imprevista. Un accidente, una enfermedad fulminante.

También otros luchan por salvar sus vidas, mientras ves sufrir a las personas que les rodean.

Hay personas que una y otra vez se encuentran sin posibilidades en el mercado laboral, y cada día llegan a su casa sin haber encontrado una nueva oportunidad.

No saber cómo explicar a unos niños el motivo por el que no se le pueden comprar unas zapatillas deportivas, aun a pesar del estado de las actuales, ni por qué ellos, al contrario de sus compañeros de colegio, no pueden celebrar su cumpleaños con una fiesta…

 

La VIDA es demasiado corta para convertirnos en víctimas, excesivamente dura cuando uno no es valiente. Pero sobre todo es muy generosa cuando somos capaces de agradecer lo que tenemos y ayudamos a esos que sí tienen motivos para estar abatidos y nos dan lecciones cada día.

 

Siempre existirán motivos para continuar, también para sonreír, para seguir haciendo realidad los sueños por los que luchemos, y también para acercarnos a aquellas personas que sin que nos demos cuenta, nos aportan tantas cosas con su ejemplo.

Después de todo esto, ¿aún sigues pensando que la vida es muy injusta contigo? Si tu respuesta es sí, háztelo mirar. Otra opción es que vuelvas a releer el artículo…

 

 

¡DA GRACIAS A LA VIDA CADA DÍA!

 

 

 

 

 

 

 

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional

*Fuente de la fotografía, Pinterest.es

SI TE GUSTAN MIS ESCRITOS NO DEJES DE COMPARTIRLOS, TODOS PONEMOS NUESTRO GRANITO DE ARENA.

 

Vanidad de vanidades

dfbbafc23a463a9fa673fe3d23271f4a

 

Artículo publicado por Carmen Prada

La semana pasada estuve con una amiga que me hizo recordar una vez más el tema que voy a tratar hoy.

Hacía muy pocas fechas había fallecido su abuela, además de una manera repentina, lo cual todavía lo hizo más doloroso. Cabe destacar que mi amiga es una persona con un gran corazón, mucha humildad en combinación con su generosidad, y algo que impacta cuando la conoces es su belleza interior. Estaba muy apenada y llevaba días acompañada del llanto. Reconocía que tanto ella como su abuela -con la que su relación era muy cercana- eran conscientes de que en cualquier momento la llamada de la muerte tocaría a su puerta. Lo cierto era que su lamento iba más allá del deceso en sí, ya que era algo que por la muy avanzada edad de su abuela, tarde o temprano tenía que llegar, sino por el hecho de no haber tenido la oportunidad de acompañarla y cogerle de la mano en el momento final.

Entendí perfectamente ese dolor, ese lamento, esa espinita clavada… Porque a mí con mi abuela me ocurrió algo muy similar, y esa sensación me lleva acompañando desde entonces, diecisiete años… Pero con el paso de éstos, sorprendentemente te das cuenta que recuerdas momentos, palabras, sonrisas, situaciones… como antes no habías sido consciente, y parece que la persona que ya no está te acompaña más que nunca.

Estoy hablando de la muerte,  un tema tabú, casi prohibido en nuestra sociedad, tan libérrima y sin embargo tan inmadura a la hora de tratar cuestiones trascendentes y a la vez cotidianas.

Muchas veces no nos queremos dar cuenta que la muerte existe, sencillamente porque hemos vivido. Vivimos pensando que no nos tocará, que queda mucho, nos colocamos una venda en los ojos ante esa posibilidad, y eso nos aleja de la realidad, y en vez de prepararnos para afrontar esa realidad de una manera serena y madura, preferimos construir nuestra existencia sobre castillos de arena. No hay muerte, no hay sufrimiento, no hay dolor… Que los niños no vayan a los entierros, hay que sobreprotegerlos…

La vida es un caminar, y tiene principio y final. Entender esto, óntica y existencialmente, no solo de forma superficial o racional, debería ser asignatura obligatoria en la educación de los chavales.

A lo largo de este camino, que no sabemos cuándo va a llegar a su fin , vivimos muchas veces una vida desenfocada, egoísta, prepotente, soberbia, llena de materialismo, una vida egocéntrica…, sin pensar que tenemos compañeros de viaje a la derecha, a la izquierda, adelante y detrás… Y lo peor de todo, es que  a veces somos así con las personas que más nos acompañan con su amor.

 

Una palabra dura a destiempo, un gesto equivocado, un “despiste” que te pasa factura, el no tener tiempo nunca, el recurrir constantemente a la coletilla “no te preocupes, mañana…”, acompañar en las alegrías pero no acordarte en las penas, un consejo egoísta, la falta de un gesto de cariño que no se pide pero es necesario… Esta dejadez y egocentrismo nos lleva después a tirarnos de los pelos, a pensar; “ya es demasiado tarde y no estuve a la altura”. Este sentimiento será nuestro compañero durante nuestro propio caminar. Y es que, ¡la muerte existe! No pensar en ella, el creer que el mañana es un derecho en vez de un don, en que nada pasará factura… solo nos hace vivir en un engaño. Al final de ese camino está la muerte, que solo es el comienzo de un eterno caminar.

Vivamos sin pensar que hay mañana, atendamos sin demora las penas de los que nos acompañan, estemos atentos al dolor de los que nos quieren, no nos olvidemos de decir “te quiero”, practica “el deporte” del abrazo-beso, ten un gesto preparado de compasión, préstate sin que se te pida nada, no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy, porque si no terminas la jornada sin hacer la paz, el día después es frío y duro y es más difícil hacer la paz…

 

Porque si nada de esto llevamos a cabo, es ahí donde realmente comienza nuestro terror a la muerte, por que seas creyente o no, en el fondo nos da miedo pensar que no hemos hecho los deberes, que no hemos levantado la vista más allá del cuello de nuestra camisa, y de repente se nos enciende una luz de alarma. ¿Qué he hecho con mi vida? ¿Qué va a ser de mí? ¿Qué he hecho yo para merecer esto? Si te llegas a plantear estas preguntas, las respuestas están claras… Echarla a perder, tener un gran vacío interior…

¡Y estas respuestas sí que son crudas realidades, no la muerte!

 

La nobleza humana, es una buena compañía durante el camino, y además es capaz de secar lágrimas si éstas aparecen cuando el fin de la vida se asoma, pero, ¿cuántas veces nos encontramos con ella en el día a día cotidiano? Tristemente, pocas.

 

Miguel Delibes, nos dejó muchas enseñanzas con sus palabras, y entre ellas esta frase. “Al palpar la cercanía de la muerte, vuelves los ojos a tu interior y no encuentras más que banalidad, porque los vivos, comparados con los muertos, resultamos insoportablemente banales”.

 

 

 

 

 

 

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional

*Fuente de la fotografía, Pixabay.com

SI TE GUSTAN MIS ESCRITOS NO DEJES DE COMPARTIRLOS, TODOS PONEMOS NUESTRO GRANITO DE ARENA.