Pongamos una sola cara a la Navidad

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Por Carmen Prada

 

Mi corazón y mi pluma me impedían escribir estas líneas de  cualquier otro tema que no fuera de los días entrañables que ya estamos viviendo y los mejores que están por venir.

Es cierto que cada uno vive de modo diferente estas fiestas navideñas.

Pero la realidad, aunque algunas personas sean reacias a ello, es que el verdadero sentido de la Navidad es religioso, acompañado claro está de todo lo familiar y social, que no hay porqué renunciar a ello. Aunque a veces no se vea así, se suele vivir con gran alegría, ya que es mucho lo que hay que celebrar.

Por otro lado, están las personas que viven estas fechas navideñas como simple fiesta, comilonas, noches demasiado largas, excesos, espera de los regalos pertinentes como cada año, aguantar al cuñado o a la suegra, gastos y más gastos, pero por qué no, ¡con alegría!

Y por otro lado están aquellas que las viven con tristeza, melancolía, con ánimo de nada, con ganas de que las luces que adornan nuestras calles desaparezcan pronto, repeliendo los villancicos, la Nochebuena ni la quieren nombrar y a ver si pasa el trago de la Nochevieja y las dichosas uvas. Cada uno tiene su historia, un motivo para sentir esta tristeza tan grande cuando podría vivirse con alegría.

Son estas personas en las que me quiero centrar un momento. Estoy casi segura que en el primer y el segundo caso alguna vez han tenido algún motivo para sentirse así o quizás hayan estado cerca, ya que puede ser que en muchas ocasiones se puedan mezclar sentimientos, sensaciones, pero éstas últimas lo viven a partir de un acontecimiento, de un suceso, de recuerdos…

Son días en los que uno recuerda más a aquellas personas que ya nos están entre nosotros, pero no lo están el día de su cumpleaños, en el nuestro, en una reunión familiar que siempre se celebraba… Y creedme, ¡yo los siento más cerca de mí que nunca! No nos sintamos en exceso esclavos del dolor de su ausencia, porque en la mayoría de los casos, estas fechas eran motivo de alegría para ellos, porque todos nos reuníamos alrededor de una mesa. Pues recordemos que, de alguna manera, ¡siguen en ella!

Otras personas quizá, no las ven con buenos ojos porque su presente no le acompaña para celebrarlas como en su pasado sí lo podían hacer. Los estragos económicos han hecho daño a muchas familias españolas, pero la Navidad no depende de la mayor o menor abundancia cuando se vive desde el amor, la compañía, el reencuentro, la fiesta. ¡Podemos ser ricos en su vivencia!

También existen las que es su primera Navidad con significativos cambios. Cambios sobre todo emocionales, cambios que afectan a uno mismo y quizá a otras personas indirectamente. A largo de ese periodo de transición se han tenido que aceptar otras variantes de vida, costumbres, momentos… Aunque hayan tenido que doler, hasta lo más profundo. Uno se debe reconstruir, volver a levantar cimientos y  emprender una nueva vida. Pero estoy casi segura que durante todo este proceso mucha gente les ha rodeado, han tenido hombros en los que apoyarse, han reído, seguro que llorado, han conocido nuevas sensaciones, lugares, personas y al final, ¡uno no está solo!

Pues sentid en Navidad  todo ese derroche de cambios, de amistades, transformad las fiestas en vuestras aliadas, vividlas como no lo habías hecho antes, y es que solo hay un cambio de escenario, porque os aseguro que las que no han cambiado son ellas. ¡Sentid el nuevo cosquilleo de estas fiestas y quizá os conquisten! Siempre hay motivos para la celebración.

Reconozco que yo soy una mezcla de estas tres personas, pero con la alegría y la paz como melodía de fondo. ¡Confieso que vivo con entusiasmo la Navidad, porque no sé vivirla de otro modo! La base de estas fiestas, es la alegría por la venida del Señor, Él siempre está presente en todas mis celebraciones y banquetes. A partir de ahí disfruto con las comidas y cenas que reservamos para estas fechas, las uvas, que confieso nunca he sido capaz de terminar, con los brindis de cava acompañados de buenos deseos, con el gentío por la ciudad que en estos días está más bella por las luces y árboles de Navidad que nos rodean, las entrañables visitas a belenes, reencuentros con la familia y amigos, la ilusión de pensar en qué detalle de Reyes voy a tener con… y rompiéndome la cabeza con cada uno de ellos. Pero claro está, que echo de menos a personas muy importantes en mi vida, que ya no se sientan en la mesa, y es curioso, pero en estos momentos las siento más cerca que nunca, y además las necesito sentir, esto me  hace estar tranquila, ¡sé que me siguen acompañando!

Daría oro por repartir gotitas y gotitas de ilusión navideña, de alegría y paz. Quizá nos debamos plantear el no dividirnos en personas que viven de modos diferentes estas fiestas, sino en empeñarnos en ponerle una sola cara a la Navidad, se me ocurre, la de la celebración.

Por este motivo, celebro con toda mi familia, amor, amigos existentes y los nuevos que este año me ha regalado, una Navidad llena de ilusión, alegría y paz, porque me he empeñado en repartir esas gotitas y contagiar esa felicidad. Eso sí, si no lo logro con alguien, el año próximo lo intentaré hacer mejor.

¡FELIZ NAVIDAD!

 

 Nos vemos el próximo 7 de enero de 2018, para compartir todas las metas, sueños e ilusiones que para el nuevo año nos hayamos marcado.

 

¡GRACIAS DE CORAZÓN A TODOS LOS QUE EN ESTE AÑO 2017 ME HABÉIS ACOMPAÑADO Y DADO FUERZAS PARA SEGUIR LUCHANDO POR MI DESARROLLO Y EL VUESTRO!

 

 

 

 

 

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional

*Fuente de la fotografía, Carmen Prada

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Vanidad de vanidades

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Artículo publicado por Carmen Prada

La semana pasada estuve con una amiga que me hizo recordar una vez más el tema que voy a tratar hoy.

Hacía muy pocas fechas había fallecido su abuela, además de una manera repentina, lo cual todavía lo hizo más doloroso. Cabe destacar que mi amiga es una persona con un gran corazón, mucha humildad en combinación con su generosidad, y algo que impacta cuando la conoces es su belleza interior. Estaba muy apenada y llevaba días acompañada del llanto. Reconocía que tanto ella como su abuela -con la que su relación era muy cercana- eran conscientes de que en cualquier momento la llamada de la muerte tocaría a su puerta. Lo cierto era que su lamento iba más allá del deceso en sí, ya que era algo que por la muy avanzada edad de su abuela, tarde o temprano tenía que llegar, sino por el hecho de no haber tenido la oportunidad de acompañarla y cogerle de la mano en el momento final.

Entendí perfectamente ese dolor, ese lamento, esa espinita clavada… Porque a mí con mi abuela me ocurrió algo muy similar, y esa sensación me lleva acompañando desde entonces, diecisiete años… Pero con el paso de éstos, sorprendentemente te das cuenta que recuerdas momentos, palabras, sonrisas, situaciones… como antes no habías sido consciente, y parece que la persona que ya no está te acompaña más que nunca.

Estoy hablando de la muerte,  un tema tabú, casi prohibido en nuestra sociedad, tan libérrima y sin embargo tan inmadura a la hora de tratar cuestiones trascendentes y a la vez cotidianas.

Muchas veces no nos queremos dar cuenta que la muerte existe, sencillamente porque hemos vivido. Vivimos pensando que no nos tocará, que queda mucho, nos colocamos una venda en los ojos ante esa posibilidad, y eso nos aleja de la realidad, y en vez de prepararnos para afrontar esa realidad de una manera serena y madura, preferimos construir nuestra existencia sobre castillos de arena. No hay muerte, no hay sufrimiento, no hay dolor… Que los niños no vayan a los entierros, hay que sobreprotegerlos…

La vida es un caminar, y tiene principio y final. Entender esto, óntica y existencialmente, no solo de forma superficial o racional, debería ser asignatura obligatoria en la educación de los chavales.

A lo largo de este camino, que no sabemos cuándo va a llegar a su fin , vivimos muchas veces una vida desenfocada, egoísta, prepotente, soberbia, llena de materialismo, una vida egocéntrica…, sin pensar que tenemos compañeros de viaje a la derecha, a la izquierda, adelante y detrás… Y lo peor de todo, es que  a veces somos así con las personas que más nos acompañan con su amor.

 

Una palabra dura a destiempo, un gesto equivocado, un “despiste” que te pasa factura, el no tener tiempo nunca, el recurrir constantemente a la coletilla “no te preocupes, mañana…”, acompañar en las alegrías pero no acordarte en las penas, un consejo egoísta, la falta de un gesto de cariño que no se pide pero es necesario… Esta dejadez y egocentrismo nos lleva después a tirarnos de los pelos, a pensar; “ya es demasiado tarde y no estuve a la altura”. Este sentimiento será nuestro compañero durante nuestro propio caminar. Y es que, ¡la muerte existe! No pensar en ella, el creer que el mañana es un derecho en vez de un don, en que nada pasará factura… solo nos hace vivir en un engaño. Al final de ese camino está la muerte, que solo es el comienzo de un eterno caminar.

Vivamos sin pensar que hay mañana, atendamos sin demora las penas de los que nos acompañan, estemos atentos al dolor de los que nos quieren, no nos olvidemos de decir “te quiero”, practica “el deporte” del abrazo-beso, ten un gesto preparado de compasión, préstate sin que se te pida nada, no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy, porque si no terminas la jornada sin hacer la paz, el día después es frío y duro y es más difícil hacer la paz…

 

Porque si nada de esto llevamos a cabo, es ahí donde realmente comienza nuestro terror a la muerte, por que seas creyente o no, en el fondo nos da miedo pensar que no hemos hecho los deberes, que no hemos levantado la vista más allá del cuello de nuestra camisa, y de repente se nos enciende una luz de alarma. ¿Qué he hecho con mi vida? ¿Qué va a ser de mí? ¿Qué he hecho yo para merecer esto? Si te llegas a plantear estas preguntas, las respuestas están claras… Echarla a perder, tener un gran vacío interior…

¡Y estas respuestas sí que son crudas realidades, no la muerte!

 

La nobleza humana, es una buena compañía durante el camino, y además es capaz de secar lágrimas si éstas aparecen cuando el fin de la vida se asoma, pero, ¿cuántas veces nos encontramos con ella en el día a día cotidiano? Tristemente, pocas.

 

Miguel Delibes, nos dejó muchas enseñanzas con sus palabras, y entre ellas esta frase. “Al palpar la cercanía de la muerte, vuelves los ojos a tu interior y no encuentras más que banalidad, porque los vivos, comparados con los muertos, resultamos insoportablemente banales”.

 

 

 

 

 

 

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional

*Fuente de la fotografía, Pixabay.com

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Tú que ya no eres un niño, ¿quieres ser feliz o perfecto?

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Artículo publicado por Carmen Prada

Nos pasamos la vida lamentando aquello que no conseguimos o que no nos gusta de los demás y sobre todo de nosotros mismos, pues una persona que muestra frustración respecto a su entorno es seguro que arrastra frustraciones personales importantes. Hablamos de la felicidad casi siempre en abstracto, y parece mentira que después de miles de generaciones, la humanidad siga deambulando buscándola tan a menudo por el camino equivocado. Porque no hay una fórmula mágica para encontrar la felicidad, pero sí sabemos todos que determinados caminos no llevan a ella, y aun así…

El día 25 de noviembre se celebra cada año el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, y aunque este es un tema que da para escribir un artículo y no es el caso, no quiero dejar pasar la ocasión de decir que algo no se ha hecho bien desde hace años y que el camino que llevamos no es el correcto. Un ejemplo más de que como especie caemos siempre en los mismos errores / atrocidades y que al avance tecnológico no siempre lo acompaña el avance en valores.

Vivimos el día a día con continuas noticias de discriminación injustificada y variadas formas de violencia. A veces, parece como si fuera inevitable que el hombre fuese un depredador para el hombre. El canibalismo nos espanta, a Dios gracias, pero ante otras formas de autodestrucción estamos casi inmunizados.

¡Tampoco me extraña! Y es que, yo que soy del año 1977 puedo decir que nadie me enseñó en el ámbito escolar cómo gestionar las emociones y los estados emocionales que les acompañan.

Hace escasos días lo comentaba con el gerente de una empresa con la que trabajo, Dinamia Teatro. Miguel y yo hablábamos de forma distendida del aprendizaje en gestión de emociones que hace falta en el ámbito educativo y también familiar. El reciclaje es necesario en las diferentes materias académicas, pero, ¿en qué lugar queda la educación emocional para que las futuras generaciones sean capaces de hacer frente a los reveses de una sociedad cada vez más fría, deshumanizada y competitiva?

Aprender a manejar la intensidad de la vida que se nos presenta y los impulsos que resultan de ella, es clave para controlar nuestro comportamiento. Y evidentemente, hay que tener claro que la violencia y la intolerancia no son el camino para con los demás.

Las emociones influyen directamente en nuestra forma de pensar y en nuestra manera de actuar. Una realidad que está muy presente en muchos niños y jóvenes hoy en día es la baja tolerancia a la frustración. Hay niños a los que no satisfacer sus deseos con inmediatez les provoca un grado inmenso de frustración. Aunque en ocasiones no nos demos cuenta de estas situaciones, estos comportamientos afectan a su aprendizaje, a la convivencia con sus compañeros y a su maduración integral. De ahí a la violencia hacia compañeros, padres o profesores muchas veces el paso es corto.

Hemos de tener en cuenta que la inteligencia de una persona no tiene por qué ser proporcional a la empatía, sociabilidad, entrega, y tolerancia con otras personas. Y es que en una educación integral de la persona no solo hay que potenciar destrezas intelectuales o técnicas, sino también emocionales.

Algunos de los beneficios que se obtienen al desarrollar la inteligencia emocional son los siguientes:

– ser una persona emocionalmente inteligente es bueno para nuestra salud, y reporta beneficios psicológicos y físicos. Tener la capacidad de gestionar adecuadamente las emociones es fundamental para mantenernos estables y seguros de nosotros mismos;

conocerse a sí mismo pasa necesariamente por tener conciencia de nuestras potencialidades y limitaciones. Podremos entonces honradamente saber a qué decir NO o SÍ;

escuchar y practicar la crítica constructiva. Son demasiadas las ocasiones en las que somos hirientes sin importarnos las emociones o sentimientos que provocamos en los demás. Criticar sin una base sólida de conocimiento, respeto hacia toda persona y espíritu constructivo solo puede ocasionar dolor, injusticia y pérdida de credibilidad;

– aprender a valorar y aprovechar los aspectos positivos de cualquier vivencia, por amarga que ésta pueda resultar a primera vista. La vida es un continuo aprendizaje, y cada día nos encontramos con situaciones y personas que nos ayudarán a crecer, si estamos atentos y somos lo suficientemente humildes;

no perder nunca la sana curiosidad intelectual. La persona verdaderamente sabia es aquella consciente de que más allá de su limitado conocimiento hay siempre un océano de saber que aún ignora. ¡Pues nada, a seguir con nuestro aprendizaje!

Si sigues huyendo de ti mismo, entonces te advertimos que el amor, la alegría y la paz también se irán lejos de ti. Maddy Malhotra.

 

Profundiza en su mensaje…

 

 

*Fuente de la fotografía, Pinterest.es

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional

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Serás lo que desees ser…

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Por Carmen Prada

 

Está claro que cuando uno quiere y desea conseguir sus metas, algo se tiene que hacer al respecto, lo que no tiene cabida es el inmovilismo.

En muchas ocasiones hay cosas que debemos cambiar, en otras en las que ya estamos llevando pautas a la práctica debemos modificar sobre la marcha, e incluso dejar de seguir anclados en rutinas ineficaces. En definitiva, esos pasos que debemos ir dando marcarán nuestro camino hasta la consecución del reto definido por nosotros mismos.

Aunque no nos paremos a pensar en ello, nuestro estado de ánimo tiene mucho que ver para comenzar a caminar o más bien quedarnos paralizados.

La perspectiva que tenemos cuando visualizamos algo, no es la misma cuando nuestro estado de ánimo es óptimo, que cuando más bien tenemos que bajar nuestra mirada y buscarlo por los suelos. En este último caso, parece que todos los caminos se estrechan, incluso llegamos a dejar de verlos, les perdemos de vista y únicamente pasamos a visualizar inconvenientes y barreras para dar pasos hacia adelante, sin apenas permitirnos posibilidades de hacer las cosas de otra forma.

Toda esta situación nos lleva a perder vitalidad e ilusión, las metas se disipan, todo se oscurece y lo que antes era posible ahora lo vemos inalcanzable.

No podemos negar que el encaminar la negatividad en nuestra vida hacia la positividad nos traerá consigo un mejor estado emocional, que sin duda repercutirá en nuestra salud, pero también en nuestra relación con los demás. O sea, ello redundará en una mejor calidad de vida.

 

Quizá toda esta teoría la conocemos prácticamente todos pero, ¿cómo salimos de este círculo vicioso? ¿Conocemos prácticas o herramientas que nos pueden ayudar a ello?

 

  • Si no promovemos cambios en nuestra vida, no lograremos ver resultados.
  • Debemos intentar que en nuestro diccionario la palabra imposible no exista.
  • Un exceso de auto-exigencia y auto-crítica nos puede llevar a perder confianza en nosotros mismos. Es importante darnos una tregua, sería bueno recopilar momentos gratos, ilusionantes, esperanzadores y aferrarnos a ellos.
  • Nadie ha dicho que la vida fuese fácil, el caminar por ella con una sonrisa hace que ésta nos ayude a afrontar situaciones de un modo más positivo.
  • Debemos ser agradecidos por lo que tenemos, por lo que la vida nos regala, quizá de este modo nos demos cuenta de lo mucho que tenemos y lo poco que agradecemos este regalo.
  • ¡Claro que a veces lo vemos todo negro! Pero de nosotros depende dar el primer paso para cambiarlo de color.
  • Rodearnos de personas positivas y alegres hace que el ambiente que se genera sea emocionalmente positivo. Debemos renunciar tajantemente al aislamiento social.
  • El sentirnos útiles y ayudar a personas que pueden precisar de nosotros, nos ayuda a encontrarnos con nosotros mismos, pero también a encontrar razones para que los demás piensen en nosotros como una luz a la que dirigirse.
  • Que no nos condicionen lo que los demás piensen de nosotros. La envidia es mala compañera de viaje, no permitas que nadie con este perfil se cuele en tu equipaje.

 

Lo sé, pueden parecer frases hechas, mucha teoría en ella y estar preguntándoos, ¿un ejemplo real?

 

Hace poco, durante varias semanas, una persona muy cercana a mí ha pasado por unos problemas de salud importantes. Han sido días de espera, de oscuridad, de ansias porque esta situación terminase, momentos de angustia.

Quizá hubiese sido más práctico en mi día a día, dejarme llevar por esta situación y dejar de disfrutar de mi trabajo o negar el tipo de persona que soy, a las personas que me rodean.

Claro que ha habido momentos de todo tipo, y hablo de mí emocionalmente, pero, ¿por qué dejarme llevar por la apatía y la desilusión? Realmente no tenía motivos, amo lo que hago, mi familia ha estado unida ante esta situación, me ha hecho ver la calidad y cantidad de amistades y personas que me quieren y además me ha servido para medir mi capacidad de sufrimiento.

 

Y repito, ha habido picos emocionales de todo tipo, pero mi motor es la pasión que siento por las personas, y es la que ha marcado mi camino hacia la luz y la esperanza.

 

 

 

 

 

 

*Fuente de la fotografía, Pinterest.com

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional

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K-Thar-Sys, más que un trabajo en equipo…

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Con cariño por Carmen Prada

Servidora, Tacones Cercanos. Detrás de este avatar hay uno de mis sueños hecho realidad.

Todo comenzó siendo una aventura sin importar el ¿por qué?, ¿cómo?, ¿cuál es la finalidad? Todo ello junto a unos fantásticos compañeros de viaje. A estas alturas, tengo la sensación de que nos conocemos de toda la vida, y lo cierto es que no conozco a ninguno en persona, pero para mí ya son amigos.

No ha sido fácil, y no me refiero al hecho en sí de escribir K-THAR-SYS, sino por la metodología que hubimos de utilizar para lograr que hoy la novela esté ya en papel y a la venta:

K-Thar-Sys Novela en Amazon

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Orgullosos, salvamos dificultades, sacrificamos momentos, el apoyo de muchos de ellos fue fundamental, la comprensión jugó un papel importante…, y no os voy a engañar, desencuentros también existieron.

Este es un sueño hecho realidad en el que hemos trabajado muchos profesionales que nos hemos entregado a la aventura, no me quiero olvidar de ninguno, y es que con ellos he conocido muy de cerca y de modo diferente lo que es el trabajo en equipo, y salvando distancias abismales en todos los sentidos.

Estos son los artífices que me ayudaron a saber lo que es remar todos en el mismo sentido:

A continuación, os hago llegar las palabras que pertenecen al Prólogo de K-THAR-SYS, escrito por parte de uno de los compis, Manuel Calle.

“Las mejores cosas de la Vida surgen sin avisar, sin planificarlas, sin darte cuenta, de forma espontánea y natural. Y se desarrollan como si llevasen meses planificándose. A veces, las entendemos como “locuras”.

¿Por qué será?

Llegan de repente, sin previo aviso, y no las controlas, están fueran de nuestro alcance y
control.

¿Locura o experiencia? ¿Nos arriesgamos, probamos y nos dejamos llevar o nos
quedamos en nuestro mismo sitio de siempre?

Esto fue lo que pensé cuando decidí embarcarme en esta “loca” y encantadora aventura
de escribir una novela.

La idea surgió durante una conversación por whatshapp. Cada mañana, como de costumbre, antes de que el gallo anuncie la llegada oficial de un nuevo día, me dispongo
a dar mi particular saludo de buenos días en algunos grupos de whatsapp a los que
pertenezco.

Pero hubo un día, que a diferencia de los otros, una persona desde el otro lado, inició una conversación. Conversación que terminó derivando en una “descabellada” idea….escribir una novela multiautor.
Ya sé que muchos pensaréis, ¿descabellada?, no sois ni los primeros ni seréis los últimos
en escribir una novela de este tipo.

¡Cierto! Pero lo que hace especial a esta novela es que el elenco de autores que participan
en la misma no se conocen físicamente, al vivir cada uno, en una zona geográfica distinta de España (Madrid, Benicássim, Málaga, Ponferrada, Almería, San Lorenzo de El Escorial, Vitoria, Gijón, El Entrego y Cádiz……..) e incluso de América (Costa Rica – San José- y Argentina -Córdoba-), por lo que las relaciones, reuniones y coordinación se realizó exclusivamente por dos vías: whatsapp y mails.

De esta manera, un grupo de veinte personas decidimos embarcarnos en la apasionante
aventura de escribir una novela multiautor. Pero no cualquier novela, sino una que fuese original e innovadora, y para ello, nada mejor que escribirla sin un argumento
predeterminado.

¡Sí, tal y como estás leyendo!

El argumento de esta novela iría surgiendo de la imaginación de cada escritor a medida
que se escribiese cada capítulo, con el único límite de continuar lo que se hubiese escrito
en el capítulo anterior, intentando no caer en incoherencias ni contradicciones con lo anteriormente publicado, aunque se podían dar todos los giros que se quisieran a la historia.

¿Qué pretendíamos o a donde queríamos llegar?

¡¡¡A donde fuese!!!! La idea era no ponernos límites y disfrutar haciéndolo, entre todos los que finalmente se apuntasen a esta aventura.

Teniendo en cuenta que ninguno de los participantes en la novela es escritor profesional,
esto suponía un reto aún mayor.

Y como lo mejor de la vida no atiende a planes o programaciones, sino que basta con
dejarnos llevar, con permitir que las cosas sucedan por sí mismas, con la sutileza de la
causalidad, con la apertura de quién es humilde y no espera nada, así nació la novela K-THAR-SYS.

Novela donde todos sus autores escribieron bajo seudónimo y mediante un avatar. Cuyos
capítulos se publicaron en Internet, TODOS los días (fines de semana incluidos) a las
12:00 horas del mediodía y donde cada autor, tenía de tiempo para escribir su capítulo,
desde ese momento en el que se publica el último capítulo, hasta las 22:00 horas de ese
mismo día. Hora máxima en la que se entregaría el capítulo a la persona encargada de
programar su publicación en el Blog.

K-THAR-SYS tiene todos los alcances y límites de haber sido elaborada desde el amor que todos sus creadores sienten por la creatividad en su estado más puro y libre. Una novela que es una incitación a pensar, a reflexionar y a disfrutar con cada capítulo.

El libro que más sorpresas me ha deparado y gracias al cual comencé a sentir que se hacía realidad ese sueño casi dormido y que alentaba en mi infancia: llegar a ser algún día escritor.

Me gustaría que recorrieras y visualizaras estas páginas junto a cada Avatar y que te
sumerjas de lleno en el mundo de

K-THAR-SYS,

pero siempre teniendo en cuenta una premisa fundamental en toda esta historia: NADA ES LO QUE PARECE”.

Manuel Calle Mena
6 de Junio de 2017

Más de una vez, en las numerosísimas conversaciones que teníamos en el grupo de WhatsApp, Héctor Trinidad, cuando mencioné emocionada que ya tenía la novela entre mis manos, me dijo: – hay tres cosas en la vida que si alcanzas a hacer, uno ya se puede sentir realizado. Una es plantar un árbol, otra tener hijos y la última escribir un libro -.

 

Reconozco que el árbol lo planté cuando aun era una niña en una de esas excursiones que teníamos con el cole. Los hijos no los he tenido. Y el libro, ¡lo he logrado escribir! Aun así, he de decir que los árboles hay que cuidarlos para que no se mueran, a los hijos hay que alimentarlos y educarlos, y el libro…, he de conseguir que lo leas.

¿Nos ayudas con tu lectura?

¿Te animas a #NadaEsloqueParece?

 

 

 

 

 

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional

Imagen, propia

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¡Las destructivas etiquetas!

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Artículo publicado por Carmen Prada

 

Quizá lo que escriba a continuación sea un intento de mostrar sensatez y sensibilidad, o más bien, ¿una necesidad imperiosa de dar un grito al aire y expresar mis emociones y sentimientos hacia una realidad social atroz?

Hace poco me encontré en una red social lo que una joven de 14 años había compartido en su muro. Os puedo decir que me partió el alma, pero esta es la realidad en muchos adolescentes y jóvenes, y no la que muchas familias quieren mostrar, o lo que es más grave, desconocen.

“Querida sociedad:
Has cambiado bastante. ¿Por qué? ¿Por qué ahora todos me juzgan? Ellos no saben nada de mí ni de mi vida, ellos no me conocen. Si me visto de una forma, soy una hípster y si me visto de otra voy de moderna. Si twitteo mi vida soy una gilipollas que piensa que a todo el mundo le importa lo que me pase y si no twitteo nada soy una aburrida. Si tengo trece años tengo que fumar, beber alcohol y ser una puta. Y si tengo dieciséis soy una inmadura que no sabe nada. Si soy rubia, soy tonta, si me tiño soy una teñida de mierda. Si me gusta el heavy soy emo, si me gusta el pop soy infantil. Si apruebo todas soy una empollona, si suspendo soy imbécil. Si me gusta un videojuego soy una friki. Si soy fan de un cantante o grupo soy una obsesionada. Si digo palabrotas soy una mal hablada y si no las digo soy una aburrida. Si estoy delgada, estoy anoréxica. Si estoy gorda, estoy obesa…..
Yo creo que ya basta con las etiquetas. Hay gente que le puede dar igual lo que le llame, pero a otra mucha le puede doler muchísimo y puede llegar a hacer cosas horribles y tan solo por culpa de unas estúpidas etiquetas. Cada persona es como es, y eso es lo que la hace única, perfecta y especial. Ser ella misma”.

¡Malditas etiquetas! ¡Dichosos juicios! Lo deja claro en la frase que he resaltado en negrita.

¿Hacer cosas horribles? ¡Claro que sí, y le creo! Y le creo porque cada vez más estamos viendo cómo hay niños que no viven esa etapa, jóvenes que viven una vida que aún no es la que le corresponde, y adultos que no se dan cuenta de nada porque “ya bastante tienen con su propia vida”, para qué molestarles.

Os puedo decir que las tentaciones han existido siempre, las maldades también, pero también es cierto que la forma de afrontar todo ello no es la misma.

Recuerdo que en mi adolescencia muchos de mis amigos empezaron a fumar, ¡siempre dije NO! En el colegio sufrí con una compañera su superioridad física y despotismo, lo intenté afrontar con la mayor entereza posible, aunque una nunca lo olvida. Respecto a los dichosos botellones que tan de moda están ahora, solo participé en dos, y fueron inocentes veladas en la orilla de la playa cuando iba a veranear con mis padres a un cámping, nada que ver con el desmadre actual. Mi hora de llegada aún con 17 años los fines de semana eran las 22 horas, y cuando salía en mi bolsillo solo había 500 pesetas, lo suficiente para pagarme la entrada a la discoteca y comprarme a la salida unas chuches, ¡no daba para más!

Reconozco que en esa etapa de mi vida era una jovencita frágil, pero, ¿sabéis quién me ayudó y me formó para decir NO a muchas cosas? Mis padres, unos padres que no tuvieron la suerte de poder estudiar demasiado, ya que desde muy jovencitos tuvieron que trabajar, pero eso no les ha impedido nunca tener una cultura de valores impresionante.

Vemos en el caso de los adultos noticias que son incomprensibles. Observamos cómo se utiliza la violencia de la manera más irracional, cómo se finge y miente en muchos casos para dañar a otros, estamos infectados de materialismo viviendo en un mundo irreal, cada uno mete la mano en el “saco” en la medida en la que puede, vivimos en una continua tensión por ser mejor que el que tengo al lado, y ya da igual si ese es uno al que llamamos amigo.

¿Y todo esto para qué? ¡Ni idea! ¿Qué intentamos lograr? ¡Ni idea! ¿Por qué tenemos que estar continuamente mostrando un yo monstruoso? ¡Ni idea!

¿Qué estamos haciendo entre todos con esta sociedad? ¡Sí, porque todos estamos colaborando en deshumanizar principios que deberían ser incuestionables! Cada vez parece más “normal” pasar por encima de cualquiera a base de codazos, pisotear los sentimientos y abrir heridas en muchas personas. Incluso hacemos cambiar a base de miedos a determinadas personas porque creemos estar por encima del bien y del mal.

¿Qué estamos consiguiendo? ¡Eso lo tengo claro! Destruir valores, principios y marcar dramáticamente la vida de otras personas.

Los hogares muchas veces son cunas de toda esta deshumanización, ¿qué pretendemos esperar de los más jóvenes?

No comprendo como un chaval de 13 años pueda llevar 50€ en el bolsillo, ¡que a veces ni yo los llevo! Ven con toda normalidad, incluso como un derecho, tener el último móvil que ha salido, bien por no ser menos que sus amigos que ya lo tienen, o bien por poder presumir ante ellos de tenerlo si ellos aún no. Yo no acostumbro a trasnochar, pero cuando lo hago me sorprende ver a las 2 de la madrugada a muchachitos de 13 o 14 años por ahí. Menudo negocio las tiendas de 24 horas, se forman colas los viernes y los sábados ya a media tarde con jóvenes que la mayoría de ellos no tienen la edad permitida para comprar alcohol. Jovencitas maquilladas que quieren aparentar una edad y una vida que todavía no les corresponde vivir. Y podría seguir, pero, ¿para qué? No hay más ciego que el que no quiere ver.

Alguno estará pronunciando la dichosa frase de ¡es que los tiempos han cambiado! Benditos tiempos anteriores, entonces.

¡Basta de hacer daño impune y gratuitamente!

¡Basta de colgar etiquetas que en muchos casos llegan a destrozar vidas!

¡Basta de buscar víctimas vulnerables para satisfacer egos!

¡Basta de juzgar por la talla de vestir o por el color de tez!

 

Es lógico que se sientan perdidos y confundidos si a diario es lo que vemos en la televisión, por la calle, en casa… Pero entonces, ¿no creéis los adultos que debemos de ser nosotros los que los guiemos? ¡Claro que antes tenemos que volver a retomar valores que nosotros mismos hemos perdido y olvidado!

No me importa la edad que tengas, si llevas gafas o no, si eres rubio o moreno, si eres alto o bajito, si estás delgado o un poquito grueso, me es indiferente si tienes algún problema físico o mental, si te gusta el rock o eres más de hip hop… Lo único que te puedo decir y de todo corazón es que nunca dejes de ser tú para pasar a ser una persona que ni conoces. Vive cada momento como te corresponde, disfruta de la vida según tu edad, vive y deja vivir, respeta y no odies, pero sobre todo, ¡nunca dejes de ser tú!

Los que vengan detrás, te lo agradecerán eternamente…

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional

Imagen, Pixabay

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Esos golpes me hacen más fuerte

 

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Artículo publicado por Carmen Prada

 

La única forma de no despertar envidia es no destacando. Si quieres destacar, acostúmbrate a ella.

¿Qué provocan los celos y la envidia en el mundo laboral? Un estrés derivado de la competitividad insana, habitual en el ámbito profesional.

El celoso o envidioso es un perdedor nato, con falta de personalidad y valores, sabe de antemano que tiene la batalla perdida y, ¿esto qué provoca? Un desagradable sentimiento de frustración y carencia.

Hace escasos días me vi envuelta en algo así, ¿por qué lo quiero compartir con vosotros? Sencillamente para mostraros mi actitud, no digo que sea la más correcta, pero os hablo de mis emociones en ese mismo momento y en mi reacción posterior al hecho.

Alguien escondido cobardemente tras un perfil falso en la Red Social más conocida y popular, me difamó y calumnió gravemente con respecto a mi desempeño profesional, publicando las mismas infames acusaciones en varias de las publicaciones que tengo en mi perfil profesional. Inconvenientes que tienen las Redes Sociales y a los que una sabe que está expuesta…

Hace escasamente poco más de un mes he comenzado mi propio proyecto, volcada totalmente en mi pasión, las PERSONAS. Trabajando con las empresas y profesionales la formación, el liderazgo, la resolución de conflictos, técnicas de ventas, gestión de equipos, selección de personal… Pero también con las PERSONAS que están en búsqueda activa de empleo. Desde que comencé, he sido consciente de que el camino no sería fácil, pero en esta vida apuestas por todo o eres perdedor. Esta última opción jamás la he barajado.

Mi ciudad, Ponferrada, es pequeña, y con un poco de ruido que hagas, ¡saltan todas las alarmas! ¿Dónde? En aquellos que viven en una inseguridad y miedo permanentes.

Reconozco que cuando vi tales difamaciones, no daba crédito. Lo cierto es que mi incredulidad alcanzaba tal punto que no era capaz de concebir que alguien pudiese hacer algo así.

Mis sentimientos fueron de tristeza, decepción, rabia, impotencia…, pero a medida que las horas iban pasando y me di un tiempo para reflexionar, me dije, ¡no has de temer nada, Carmen, si confías en ti plenamente! ¡Crees en lo que haces! ¡Vives por y para las personas!

Llegaron a mi mente frases como “si eres envidiada no tienes la culpa, será que las cosas las estás haciendo bien y eso escuece”.

Podría haber eliminado esos dañinos comentarios y ya estaba, pero después de reflexionar y con la mente fría, me dije: “lo vas a hacer público, que sean las personas que realmente te conocen personal y profesionalmente las que hablen por ti”. ¡Y así lo hice!

Solo tengo palabras de agradecimiento a los cientos de personas que de un modo u otro me apoyaron, me hicieron sentirme arropada, me valoraron y algunos de ellos con gran contundencia denunciaron tales hechos. Esta emoción no la puedo describir con palabras, pero no faltaron las lágrimas y en abundancia…

¿Cómo reaccioné a tal indignante hecho? Creciéndome, convirtiendo este acontecimiento tan desagradable en una gran oportunidad, levantándome y con elegancia, no dando opción al desánimo ni al abandono. Sé que sin duda la clave está en que creo plenamente en mí y en mi honestidad.

Me queda mucho camino que recorrer, pero mientras lo estoy realizando, no dejo de potenciar la autoestima, además de confiar en mis capacidades.

De este hecho he sacado muchas conclusiones, que te deseen mal y te intenten dañar no es culpa de uno, no está de nuestra mano, sino es responsabilidad únicamente de la otra persona. Con lo que si vas por la vida de frente, con honestidad, honradez, fiel a unos determinados valores…, no debes sentirte culpable por las carencias demostradas por otras personas.

No sé si con esta experiencia personal voy a poder ayudar a alguien a cómo afrontar estos reveses de la vida. Aun así, me gustaría dirigirme a dos tipos de personas:

 

  • si sientes celos o envidia, me atrevo a decirte que esos sentimientos no harán nada bueno de ti, salvo hacerte sentir más mezquino, vivir aún más estresado y a disgusto con la vida.

 

  • Si tú eres la víctima, no te sientas mal. No tienes la culpa de hacer las cosas bien.

 

 

Aprovecha los golpes para convertirlos en oportunidades. De esa forma, los que quieren hundirte verán cómo sus canalladas no hacen más que servirte de impulso.

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional

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