Tan cerca, y sin embargo, discriminados

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Artículo publicado por Carmen Prada

 

En los últimos tiempos se están llevando a cabo movilizaciones de todo tipo, unas con más o menos criterio (en lo que ahora no voy a profundizar…), pero olvidándonos y dejando a un lado “algo” que para mí sí resulta desalentador y que precisamente no mueve masas…

Cada vez son más las PERSONAS que llegan a mí, ya bien sea a través de mi trabajo, amigos, conocidos, o mensajes vía RR.SS., sobre la discriminación que están sufriendo las PERSONAS mayores de 45 años dentro del mundo laboral.
Cierto, no estoy en esa franja de edad, pero al igual aún no estoy jubilada, y también me preocupa el futuro de las pensiones.

Me causa mucha frustración, decepción e incluso me siento impotente.
Sí, ¡yo tengo trabajo! Soy emprendedora, y dado que hago esta mención, aprovecho para decir que nuestra situación como autónomos tampoco es que esté para hacer fuegos artificiales.

Estamos en tiempos de mirarnos el ombligo, de montarnos en trenes en marcha pensando que si los vagones están prácticamente llenos es que vamos a buen destino…, sin parar a valorar otras cuestiones.

Voy a ir más allá, no solo las personas mayores de 45 años están teniendo tremendas dificultades para que se les dé una oportunidad laboral. No, también existen esas personas que sea cual sea su invalidez, luchan diariamente para tener un lugar en la sociedad, con la frustración por medio y las propias inseguridades que esta situación puede generar. Derivando todo ello en su propia batalla personal a la que se enfrentan con gran entereza y valentía en muchos casos y que desde luego cuentan con toda mi admiración.

Puede que conozcas a alguien en esta situación de dificultad para incorporarse al mundo laboral por esta cuestión.

¿Qué significa para mí profesionalmente este talento perdido? Precisamente eso, talento que muchas empresas están desperdiciando únicamente porque no se han parado a analizar lo mucho que puede aportar esa mezcla, por un lado de veteranía y por otra de entusiasmo renovador.

En los últimos meses, hemos pasado por reivindicaciones en todo el territorio nacional, y en algunos casos, mezclando muchos temas a la vez, pero sin un hilo conductor claro. ¿Por qué no se muestra ese apoyo tan ferviente a este sector de población tan maltratado?

Entiendo, puede que no seas mayor de 45 años, pero he decirte que quizá tu padre, madre, un amigo, hermano… lo sea, y quizá cada año que pasa te queda menos para llegar a esa edad crucial, que ha dejado de ser el momento de “madurez plena” para ser considerado ahora como “edad avanzada…”

¿Tampoco eres emprendedor y no sabes qué es comenzar cada mes con todos los gastos a los que tienes que hacer frente, antes de contar con los ingresos que suelen ser muy variables? Me vuelvo a repetir, ¡observa a tu alrededor! ¿Quién te dice que en algún momento de tu vida, que ésta da muchas vueltas, llegues a este punto en el que seas tu propio dueño? Y es que para esto, tampoco hay un manual…

¿Te sientes afortunado porque tú no padeces ningún tipo de trastorno y como algo ajeno a ti? Otra vez, ¡date una vuelta por tu barrio, ciudad o pueblo! Visita alguna de las asociaciones que prestan ayuda, profesionalidad y entrega para hacer posible a base de una lucha constante integrar a estas personas en el mundo laboral.

Todos somos motores para el cambio, para el crecimiento y recuperación de valores.

 

Claro que las empresas tienen su parte de responsabilidad ante dos de las tres situaciones que planteo, pero sin duda la Administración Pública desempeña un papel vital, y todos en conjunto podemos lograr avanzar en este tipo de situaciones.

 

Ojalá nuestro grito, nuestras palabras, nuestros objetivos…, vayan acompañados de acciones, acciones que logren derribar barreras y construir puentes.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional
*Fuente de la fotografía, Pinterest.es

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“ERE” o no eres, esa es la cuestión

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Artículo publicado por Carmen Prada

 

Comienzo desde la más absoluta sinceridad. Había comenzado a escribir un tema para hoy de gran carga emocional, pero de repente, los planes han cambiado. Sí, como en la propia vida, de manera imprevista uno se encuentra con situaciones que le llevan a variar sobre la marcha, y al final voy a tocar un tema totalmente diferente.

Hace muy pocos días, mientras disfrutaba del café mañanero, una persona conocida se acercó a mí. En la mano llevaba un buen paquete de papeles, y con los ojos vidriosos me confesó; “Carmen, llevo trabajando toda mi vida para la misma empresa, me quedan únicamente 5 años para la jubilación y me acaban de entregar los papeles en los que me comunican que la empresa prescinde de mí porque se encuentra en una situación de ERE. Ahora me toca ir a ver con los años que tengo cotizados cómo quedaría mi situación de prejubilación, menos mal que me lo han pagado todo…”

Mi respuesta trató de ser consecuente con el momento que intuía esta persona podía estar pasando. “Lo siento mucho. Antes de nada, me gustaría decirte que no sientas vergüenza por esta situación y no la vivas en silencio. Sé por lo que puedes estar pasando, yo me vi inmersa en una situación algo similar, porque a mí me debía tanto dinero la empresa, que ni el Fondo de Garantía Salarial (FOGASA)  llegó a cubrir el montante. Perdí mucho dinero”.

Su cara fue un poema ante mi confesión, y sobre todo por algo que le dije y le llamó mucho la atención, ¡no sientas vergüenza al decirlo!

Y es que reconozco haber sido hace unos años una de esas muchas personas a las que le tocó vivir esta situación. Todo comenzó con un ERE que afectó a parte de la plantilla de la empresa, y casi sin darme cuenta, llega al colectivo. En medio del proceso, hasta ser una de las últimas personas afectadas, uno tiene varias opciones, o por lo menos así lo pensé yo en aquellos momentos:

  • vivir de ilusiones construidas en castillos de papel, pensando que todo lo que has dado por la empresa, seguramente lo tendrán en cuenta y serás la única persona a la que no le afectará…

  • Aceptar esta circunstancia con resignación, sumido en una mayúscula tristeza, pensando que jamás te habías imaginado engordar las ya abundantes listas del INEM.

  • O por otro lado, está esa persona que se anticipa a sumarse a la cola antes mencionada, y no deja de trabajar en la búsqueda de nuevas posibilidades, para seguir desarrollando así su vida laboral.

Ni viví inmersa en castillos de papel, ni bajo ningún concepto asumí lo que sucedía con resignación, sino que lo que hice fue anteponerme a lo que se veía estaba por venir.

Está claro que la postura que tomes al respecto depende de muchas cosas, pero si de algo pende y mucho, es de la confianza que uno tenga en sí mismo. En esos momentos en los que te sientes perdido, sin rumbo, a la espera de no sabes muy bien qué… ¡Toca ser más inquieto que nunca, y en todos los sentidos!

 

Si eres de los que el certificado de extinción de contrato te llega por correo, y estando al tanto del cierre próximo de la empresa, ¿te has antepuesto con un plan B?

¿Qué puedes hacer ante esta situación o una similar que es la de estar en búsqueda activa de empleo? No queda otra que ser más proactivo que nunca, llamar a todas las “puertas y ventanas”, preparar a las personas que te rodean de la situación que está por venir, hacérselo saber a tus contactos… Ahora te hago otra pregunta con respecto a esta última acción, ¿te has preocupado de generarlos? ¿Estás haciendo algo para salir de tu hábitat natural-laboral, ante un posible cambio de actividad? ¿Has sido proactivo?

 

Y es que sin darte cuenta ha llegado la situación de desempleo. Puedes estar pensando, si me lo permites, ¡qué fácil es decirlo Carmen!, pero si has leído todo el post, te habrás dado cuenta de que en todo momento sé de lo que te hablo. Y podría añadir la coletilla de “y por desgracia…”, pero no lo voy a hacer, y ¿sabes por qué?, porque esa situación dura, crítica, emocionalmente agotadora…, me hizo sacar la mejor versión de mí, que confieso, a veces he dudado de si la conocía, y la viví con optimismo, sin dudar que nuevas oportunidades se iban a presentar.

El realismo ha de acompañarte en todo momento, hay que tomar decisiones y ponerlas en marcha, activar a toda velocidad la capacidad de reacción, moverse por ámbitos que te generen nuevos contactos, participar en talleres, en grupos de netwórking, reuniones de emprendedores, moverse con destreza por las redes sociales y darse a conocer… ¡Infinidad de acciones que vengan promovidas por tu inconformismo!

 

En el mundo laboral no siempre comienza a trabajar la persona más preparada o con más experiencia, sino la que ha sido capaz de llamar a puertas y prestarse aun cuando no había un puesto disponible. A veces se consigue meter la cabeza porque se ha mostrado ser una persona inquieta y con ganas. Hay que ser como los buenos delanteros en el fútbol, tener buen olfato goleador y estar en el momento justo en el lugar preciso para simplemente meter el balón en la red.

 

Si me lo permites, busca tu oportunidad, no te quedes parado, sé inquieto, no te conformes, no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy, ve por lo que te propongas y sin duda… ¡busca esa oportunidad provocada por una desgracia!

 

 

 

 

 

 

*Fuente de la fotografía, Pinterest.com

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional

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El coraje es una decisión

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Artículo publicado por Carmen Prada

 

A menudo me llegan ofertas de empleo y propuestas de colaboración por diferentes medios. Pero he de reconocer que en muchos de los proyectos que se me presentan no creo, con lo cual, aceptar algo en lo que no veo una  lógica, sería  incoherente por mi parte. Por otro lado, llegan ofertas con tintes que están lejos de la seriedad profesional… Otras, que la carta de presentación en sí de la empresa deja mucho que desear, y también es cierto que otras las voy dejando porque quizá no es el momento, pero nunca las descarto…

Hace algún tiempo, contactó conmigo una persona, que así se considera antes que empresario, interesada en mí profesionalmente. Desde el inicio le hice saber que el proyecto me parecía atractivo, le veía cosas interesantes, tenía muy buena pinta…

 Durante unos días, intercambiamos dudas, reflexiones, opiniones, sugerencias… Y progresivamente hablamos del proyecto con mayor profundidad. Me comentó algo que me hizo ver el porqué este proyecto tenía algo diferente al resto, y lo que me dijo fue “soy humilde pero muy honrado”. Puede sonar a frase hecha, pero tras saber cómo su idea nació, las dificultades que se ha podido encontrar, desencuentros, decepciones, estoy convencida de que es así. Y no tiene cualquier cosa, sino un proyecto inteligente, de futuro, y con un logro muy importante, que es la confianza y unión de las personas, que reitera “son una parte muy importante del proyecto”.

Como a muchos, por desgracia la crisis le azotó, y fue una crisis en muchos sentidos, económica, social, familiar, de salud…  Y lo cierto es que en algunos casos, -y no hablo en concreto de éste-, cuando uno está en lo alto, cuando uno piensa que las necesidades materiales las tiene sobradamente cubiertas, se corre el riesgo de que los euros tapen “otras miserias”…

Son muchos los empresarios y profesionales que han tocado la cima en momentos de bonanza, y a menudo –no siempre, claro-, sin ser conscientes, la soberbia, la altanería, el egocentrismo, el egoísmo… han sido sus compañeros de viaje, y han podido hacer en ellos estragos, ya que han vivido una vida alejados de esa otra realidad que también existe,  que es la de la precariedad y las dificultades para llegar a fin de mes.

Es muy fácil subir, mirar por encima del hombro, llegar a creerse dioses y tratar a los que están a su alrededor con un despotismo desmesurado, sin darse cuenta que el recorrido de la vida es largo, y acabas encontrándote con muchos cruces de caminos, y en ellos, personas que conocías…

No son pocos, y lo digo porque conozco casos concretos, los que siguen sin aceptar que su pedestal ya no es el mismo, el nivel no lo pueden mantener, que quizá deban llamar a puertas que antes ellos tenían que abrir, y ahora tendrían que esperar lo contrario, son incapaces de someterse a una conversión de humildad, su corazón aunque sufra no lo muestran, sino todo lo contrario, siguen viviendo una vida irreal, la soberbia la siguen llevando por bandera… Y no son capaces de mirar atrás, verse a tiempo real y hacer una autocrítica, levantar la mirada de la zona del ombligo o mantenerla a la altura de los ojos de la persona que tienes en frente, porque en esta vida hay que saber ganar, pero también aceptar una derrota, y es que tanto en el éxito como en el fracaso hay que equiparse de mucha humildad.

Seguramente no sea fácil, pero estoy segura que te tiene que hacer crecer el valorar situaciones, momentos, acciones, sensaciones…, en los que antes ni se reparaba. De estos actos nacen nuevas personas, valores, sentimientos… Y es que la persona que me ha inspirado a escribir esto, me ha hecho creer que la humildad desde el todo hasta el poco sigue existiendo. Que de ella nacen ilusiones, pasiones, proyectos, metas, caídas y vueltas a empezar, amar todo aquello que te rodea… Y es que en este caso las fuerzas se las han dado sus hijos, su familia, amigos, “algo que no se ve pero se siente”…, y es que cuando por momentos quieres tirar la toalla, te das cuenta que existen un montón de motivos por los que seguir luchando.

Claro que hay que luchar, pegarse cada día con la vida, patalear, caerse, sudar… Pero, ¿quién nos dice que de todo sufrimiento y dolor no va a nacer algo bonito, que la vida nos va a enseñar algo nuevo?

A mí me has dado una lección, me has hecho ver que hasta las derrotas más crueles se pueden vestir de colores, y no sé cuál será mi camino, pero algo sí puedo decir, y es que todo proyecto que nace desde la humildad del corazón tiene el éxito garantizado, y valoro y agradezco que lo hayas querido compartir conmigo.

El éxito no es el final, el fracaso no es fatal: es el coraje para continuar lo que cuenta.

                                                                                                      WINSTON CHURCHILL

*Fuente de la fotografía, Pixabay.com

Carmen Prada | Asesora de Desarrollo Personal y Profesional

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Asesora comercial durante años, y orgullosa de ello

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Artículo publicado por Carmen Prada

Cuando me encuentro o escucho a menudo a personas que no se sienten a gusto con su trabajo, me gustaría llegar a cada una de ellas y ofrecerles una pequeña dosis de ilusión por lo que yo siento con el mío.

Son tiempos recios, en los que a menudo las circunstancias llevan a contentarse con poco, o a valorar como mucho lo que no pasa de ser un trabajo precario que apenas da para sobrevivir. Sin embargo, todos los días llegan a mi correo ofertas de empleo de diferentes sectores del área comercial, que es donde yo me he movido laboralmente. Cierto es que muchas de esas propuestas no son muy ilusionantes, pero sí hay oportunidades interesantes, si se buscan. Me sorprende que todavía mucha gente ni siquiera se plantee esa posibilidad de futuro, sin duda los prejuicios y los miedos son aún grandes, o quizá la crisis no le ha servido a mucha gente para salir de su zona de confort y autolamentación… Siempre decía que soy asesora comercial, y orgullosa de ello,  porque amaba lo que hacía, me apasiona esta profesión aunque muchas veces sea difícil, agotadora e incluso decepcionante… pero también es de las que más aporta económica y personalmente por los logros que se pueden obtener.

Independientemente del sector al que te dediques, la categoría o cargo dentro de la empresa en la que desempeñes tu carrera profesional, es un mundo en el que permanentemente hay que ser valiente y hacerse valer. A veces hay que dar un golpe encima de la mesa para mostrar  carisma, personalidad e implicación…  Pocas veces me ha temblado el pulso, pero eso sí, siempre desde el respeto y la educación, y con una argumentación coherente para defender mi criterio con firmeza y humildad, mucha humildad, pues la soberbia es el virus maligno de la profesión.

Cuando comentaba a lo que me dedicaba, siempre obtenía las mismas respuestas y eran: “yo no valdría”, “es muy complicado”, “con lo que debes aguantar”… Cada una de estas afirmaciones tienen una parte de verdad. No cualquiera tiene perfil comercial, es cierto que es difícil por lo que el día a día te exige,  inconvenientes que uno puede encontrar y también las ocasiones en las que uno no puede expresar todo lo que en un momento dado se le pasa por la cabeza. Pero las ventajas siempre han sido superiores a los inconvenientes y todas estas complicaciones quedan compensadas por la satisfacción de un cliente, de un trabajo bien hecho, por un regalo inesperado o una llamada de teléfono para tomar un café simplemente para agradecer el trato profesional ofrecido, el beneficio económico por lo hecho, el saber que los resultados dependen sobre todo de una misma, el dinamismo del día a día, que evita caer en la monotonía, el tener un sueño al que aspirar y con opción a alcanzar…

Mi experiencia se ha forjado a base de tesón, perseverancia, amor por lo que hago, mostrar personalidad, levantarme después de cada caída, quedarme con lo bueno de las vivencias y de la gente, automotivación continuada y haberme rodeado de personas que me han acompañado en este proceso y me han aportado mucho. Cuando se disfruta de lo que se hace, todo es más sencillo, el salir a la calle  a visitar clientes, el contacto telefónico con ellos,  trabajar bajo mucha presión, pasar frío o calor, recibir contestaciones a veces poco elegantes… Pero cuando se pone todo el empeño y lo mejor de una en la tarea, lo normal es que llegue la recompensa, el reconocimiento, los cargos de responsabilidad, el crecimiento profesional en el que cada cual marca sus propias metas.

Cuando tras empezar desde abajo asumes el rol de dirigir equipos comerciales, te ves obligada a tomar decisiones que van a repercutir en la vida de otros, por ejemplo cuando hay que seleccionar a las personas que pueden estar en tu equipo. Además de motivarte a ti misma,  debes transmitir a ese grupo que de ti depende,  pasas a ser responsable de los resultados de otros compañeros, has de marcar los objetivos colectivos sabiendo que afectarán a los tuyos, dar la cara por esas personas, siempre hay que tener palabras de apoyo y escuchar cuando alguien lo necesita para continuar, también ser crítica y firme en las decisiones y muchas tomarlas dolorosas porque va con el puesto…. Nada de esto me ha pesado, pero sí es cierto que el esfuerzo y la capacidad que una mujer debe mostrar para llegar es mayor. Y es así porque en muchos sectores esta profesión se sigue viendo como “de hombres”.

Me siento muy agradecida a este mundillo, en el que empecé tras trabajar muchos años “en lo mío”, me ha ayudado a conocerme mejor, a sacar a flote lo mejor de mí, a relacionarme con mucha gente buena e interesante, y a no tener que lamentarme nunca por no tener trabajo.

No obstante, todos los días se presenta la tentación de rendirse, pero cuando miro atrás, el presente y lo que puede venir en un futuro – siempre con el afán de superación a flor de piel – me doy cuenta que ha merecido la pena, que soy afortunada por disfrutar con lo que hago,  y siempre me quedaré con que gracias a esta profesión y a las personas que se cruzan cada día en mi camino me desarrollo como mujer y profesional, ahora centrada en ayudar a otros en el desarrollo de su empresa, así como formadora de profesionales y equipos comerciales.

Atrévete a ser tú mismo, hagas lo que hagas, y no permitas que nadie te diga hasta dónde puedes llegar, y menos aún por ser mujer, inmigrante, minusválido, demasiado joven o demasiado mayor, o cualquier otra etiqueta que solo sirve para limitar tus potencialidades.

Di con orgullo a lo que te dedicas, no dejes que nadie te etiquete, vive con pasión lo que haces y no tengas miedo a comerte el mundo.

No mires atrás y preguntes “¿por qué?”, mira adelante y pregúntate “¿por qué no?”.

Carmen Prada | Asesora de Desarrollo Personal y Profesional

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No temas sacar lo mejor que hay en ti

 

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No temas volar…

 

 

Artículo publicado por Carmen Prada

Hoy no voy a comenzar con una gran cita de alguien célebre, sino con la de una humilde servidora. Una reflexión envuelta en cita en la que creo firmemente y es la siguiente, “hay mucho más talento oculto y tímido, que el que se divulga o presume”.

¡Sin duda así lo creo! A mi alrededor y a lo largo de mi vida, si hago memoria me vienen a la cabeza personas inteligentes, capacitadas, creativas y resolutivas. Lo que es lo mismo, talentosas. En muchos casos aún no han llegado a explotar todas esas aptitudes, y quizá la mayoría no lo hagan nunca, simplemente porque no se lo creen y su conformismo les lleva a no salir de su hábitat natural. Se pueden copiar o plagiar muchas cosas, el talento personal, jamás.

Con talento se nace, eso es cierto, pero el talento se trabaja, se cultiva día a día para poder llegar a alcanzar metas u objetivos brillantes. Las personas exitosas son aquellas que consiguen desarrollar sus potencialidades innatas, no son autocomplacientes por saberse capacitadas para algo en particular, sino que utilizan esas capacidades para crecer, mejorar, sacar lo mejor de sí mismas y alcanzar cumbres personales y profesionales que sin ese proceso no alcanzarían, lo cual supondría echar a perder los dones que la naturaleza les ha otorgado.

No te conformes con ser uno más de un grupo de trabajo, uno más en el mismo puesto que llevas ocupando años, uno más que siempre se postula en lo que estima la mayoría, que se suma sin abrir la boca a lo que el resto acepta, no seas de los que piensa que “es mejor lo malo conocido que lo bueno por conocer”… ¡Sencillamente no seas uno más, cuando puedes ser “lo más”!

Recuerda, se pueden copiar o plagiar muchas cosas, el talento personal, jamás.

Si crees que no eres una persona con las características antes mencionadas, piensa por un momento y contéstate a ti mismo, sin miedo y con humildad.

  • ¿Eres de los que se muerde la lengua porque cree que hay posibilidades en un nuevo proyecto, en un reto marcado y el camino tomado no es el correcto?
  • ¿Has creído en tus posibilidades o en las de un compañero o equipo y no te pronuncias porque crees que de nada serviría?
  • ¿Eres de los que conoces tus limitaciones y las tienes claras, pero temes decir “no” a una propuesta por si dejan de creer en tus posibilidades?
  • ¿Crees que el no echar “balones fuera” es la mejor opción, y por ese motivo te valorarán más por asumir tus errores?
  • ¿Escuchas en vez de oír porque lo ves como la mejor opción para comunicarte con los demás, además de creer que es la más efectiva?
  • ¿Acostumbras a creer en el trabajo en equipo ya que sientes que con él se llega más lejos y se alcanzan mejor y antes los objetivos?

 

Si las respuestas a estas preguntas son afirmativas, disculpa que te diga que ya es hora de que salgas de “tu escondrijo” y empieces a sacar la cabeza y poco a poco cada una de las partes de tu cuerpo, ya que te estás perdiendo lo mejor de ti. ¿Qué es lo mejor de ti?

  • Tu objetivo lo tienes claro, tan claro como cuál es el camino a recorrer y la meta a alcanzar. Nadie te va a despistar y además los que te rodean lo saben.
  • Eres optimista, asumes los desafíos porque crees que sin retos no hay éxito. Crees en tus posibilidades, en las de la gente que te rodea y ese es el motivo que te hace seguir adelante.
  • Eres una persona realista a la vez que humilde, conoces tus limitaciones y no vas a asumir aquello para lo que no te ves capaz. ¡Vas a ganar mucho a corto y medio plazo! Solo el tiempo te lo devolverá.
  • Eres perseverante, no pones excusas ni justificas tus errores. No te rindes y luchas todos los días por eso que te has propuesto. ¡Pronto tendrás tu recompensa!
  • No entiendes tu vida sin una buena comunicación. Eres una persona que sabes ofrecer tu ayuda, pero de forma clara, sin esperar nada a cambio, sabes pedir, sabes decir que no, y sobre todas las cosas, sabes escuchar. ¡Es un pilar básico en tu vida!
  • Fomentas compromiso en un equipo de trabajo, crees que es la mejor herramienta para llegar mejor y más rápido a la meta.

 

En resumen, ¿por qué tienes miedo a mostrar tu talento? No pongas excusas, no es demasiado tarde. No digas que a estas alturas no te servirá de nada. No seas vergonzoso y que esto te lleve al estancamiento. La humildad es una gran virtud y cuando se potencia con otras hace a uno más grande. No temas solapar a tu compañero, poner a la defensiva a tu superior por esa capacidad que él no tiene pero sí presume, porque al final al que estás perjudicando es a ti mismo. Si piensas que alguien te va a decir “eres el mejor candidato para el puesto por tu talento”, olvídalo,  porque aunque lo tengas no lo estás mostrando…

Solo veo dos posibilidades por las que no lo explotes, porque temes salir de tu zona de confort o simplemente porque no te lo crees.

Si es la primera, ¡fuera de ella! ¿Es que no te das cuenta que son muchas las personas que pagarían por lo que tú tienes? No lo deseches, o quizá cuando te arrepientas sí sea verdaderamente demasiado tarde…

Si es la segunda, quizá estás rodeado de personas que tampoco lo han apreciado, o puede que “tampoco les convenga”, confía en ti, eres inteligente… También te digo que sería bueno el hecho de que trabajaras tu autoestima, ¡créetelo, tienes algo que no está al alcance de cualquiera!

Y tú, empresario, cargo intermedio, responsable de RR.HH., ¿percibes el talento de tus trabajadores, colaboradores o posibles candidatos a ello? ¿Lo aprecias y premias? ¿Intentas potenciarlo para que esté en todo su esplendor y se pueda contagiar? ¿Sabes sacar lo mejor de una persona talentosa? ¿O eres de los que las dejas ir?

 

«Nadie respeta un talento que está oculto».

                                                             Erasmo de Róterdam

*Autora de la fotografía, Carmen Prada

Carmen Prada | Asesora de Desarrollo Personal y Profesional

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¿Por qué no ir a por el oro en nuestra vida?

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Artículo publicado por  Carmen Prada

No sé cuántas medallas habremos conseguido en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016 hasta el sábado, día en el que veréis la publicación de este artículo, por parte de todos los valientes, soñadores y sacrificados deportistas españoles que ilusionados han preparado con denuedo este gran cita deportiva, la más importante sin duda.

Lo que sí sabré el sábado es lo que la valiente de Lidia Valentín, nacida en Ponferrada el 10 de febrero de 1985, aunque criada en el vecino municipio de Camponaraya, deportista española que compite en halterofilia, y en la cual hemos depositado firmes esperanzas de medalla en estos Juegos, habrá logrado.

Lo cierto es que pase lo que pase, ya es una heroína, y lo que ha conseguido hasta el momento es el respeto, la admiración y el cariño de toda la gente que la apoyamos y nos sentimos orgullos de sus logros. Todo lo anterior es lo más grande a lo que alguien puede aspirar ya no simplemente como profesional, sino como persona.

Con los tiempos que corren en nuestro país, la política patas arriba, los problemas de paro, la situación de violencia que está viviendo el mundo entero, siento como bueno y además necesario que algo nos una como españoles. Especialmente en mi comarca, El Bierzo, que lleva siendo azotada por la crisis años y además duramente. Para todos nosotros, estos JJ.OO. hacen que nos sintamos doblemente orgullosos, por todo el equipo olímpico español y en especial por nuestra campeona, Lidia Valentín. Y vuelvo a repetir, haga lo que haga.

Es cierto que el deporte muchas veces deriva en violencia y enfrentamientos, algo que sobre todo vemos en otros países, pero por otro lado, en momentos en los que parece que todo se ve oscuro, el deporte también ofrece pequeñas ráfagas de luz, parece que por momentos nos hace evadirnos de lo que estamos viviendo y por lo que estamos pasando y hace posible que rememos todos en la misma dirección.

El Bierzo se ha volcado con esta mujer que desde temprana edad ha sacrificado parte de su juventud y por su pasión, la halterofilia. Para todos los bercianos, tener a alguien en nuestra tierra con unos valores tan importantes como la humildad, el sacrificio, esfuerzo, valentía… hace que todos nos unamos para apoyar a la que ya es nuestra campeona.

He oído, observado, sentido, como con el paso de los días, las redes sociales, los periódicos digitales, las noticias en la TV de la zona se han volcado con ella. Por unos días, parece que todo se ha visto color esperanza, dejando entre paréntesis preocupaciones o malestares diarios.

Yo vivo el deporte de cerca durante todo el año, lo practico menos de lo que me gustaría, pero soy una apasionada de él. Veo cómo es capaz de generar amistades, unir a personas, ser un aliciente en muchas vidas, resultar un sacrificio para algunos el poder disfrutarlo, ver aficionados acompañando a sus equipos allá donde se desplacen, hacer que uno se sienta orgulloso de unos colores, celebrar las victorias y también compartir  juntos las penas. Es capaz de hacer de un gran número de personas, una sola voz, un mismo sentimiento…

El deporte es como la vida misma, hay que sacrificar mucho para obtener lo mejor de él, te hace fijar objetivos por los que luchar, es capaz de mantenerte vivo con los sueños, nos toca luchar mucho para obtener algo, llorar por momentos ante un fracaso, disfrutar con gozo de los logros alcanzados y en definitiva, luchar, luchar y volver a luchar.

¿Por qué en la vida nos vamos a conformar con la plata, si podemos optar al oro?

Se escucha a menudo, y sobre todo en estos momentos, que las penas compartidas son menos penas, pero del mismo modo las victorias se hacen mayores.

¡Viva el deporte, porque ha unido en muchas ocasiones a este país! Podemos vernos reflejados en estos deportistas que lo están dando todo y nos están mostrando que con esfuerzo y sacrificio todo se puede lograr.

No bajemos los brazos en ningún momento, y si llega el momento de la pena por una derrota, la hagamos menor porque podamos compartirla, y cuando haya algo que celebrar seamos capaces de disfrutar de ello.

¿Quién dijo que la vida era fácil? ¡Díselo a todos los que están en los JJ.OO. 2016 y a los que con pena ya han tenido que abandonarlos! La vida no regala nada, es para valientes.

Solo me queda decir, “gracias Lidia por ser entre otros muchos, un ejemplo para todos nosotros”.

Carmen Prada | Orgullosa de ser española y berciana

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En cada momento, hay que hacer lo que toca

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Artículo publicado por Carmen Prada

Mi familia proviene de zona rural, con lo que estoy muy acostumbrada a comer productos elaborados en casa, buenos y sanos, porque tanto las verduras, patatas, huevos, carne de cordero, cerdo y pollo son fruto habitualmente del trabajo de mis padres y abuelos. Evidentemente, obtener estos alimentos requiere mucho sacrificio, horas, pasar calor, frío, inversión, y muchas veces saber que lo que estás alimentando o sembrando en un momento dado, no dará su fruto hasta pasado un tiempo, y también habrá algo que se pueda perder. Después de esto, con paciencia, solo queda esperar, pero con la satisfacción de haber hecho el trabajo. Y lo cierto es que espero como un chorro fresco de agua en esta época, todo hay que decirlo, el manjar de un tomate de casa… ¡Ya queda nada!

¿Y a qué viene esta confesión de la bendita procedencia de algunos de mis alimentos? A que como muchas cosas en la vida, hay que sembrar para recoger.

Hace escasos días estaba conversando con profesionales que confesaban según el sector al que se dedicaban, que el trabajo ha bajado en los últimos 3 meses. Les pregunté que a qué creían que podía ser debido. Algunos a los que le estaba afectando este mal, me apuntaron que quizá estuviese haciendo mella la incertidumbre política que nos acompaña desde hace meses en nuestro país, otros lo achacaban a que estos meses de verano se paraba todo mucho y la gente daba como continua respuesta “a la vuelta del verano”, también que las personas estaban pensando más en los gastos vacacionales…

Llegué entonces a la siguiente conclusión, se para el cliente, ¿me paro yo…?  Con lo que a continuación pregunté pensando que estas situaciones suceden repetidamente cada año y en prácticamente sectores determinados, ¿no hay plan B? ¿Nos paramos nosotros también? ¡No había respuesta!

¿Y por qué no lo dedicamos a la siembra? ¿Por qué no creamos necesidades? ¿Por qué no aprovechamos al mismo tiempo para hacer un repaso de los “deberes” que hemos dejado a medias? ¿No pensáis que la época de llamar a nuestras puertas ya pasó?

¡Está claro!

  • Siembra, vístete con el mejor mono de trabajo y sal a la calle, comenta entre tus amistades, habla con tus clientes potenciales y fidelizados y pídeles referencias, quizá sea el momento de acudir a reuniones con otros profesionales, pensar en colaboraciones, aprovechar el boca a boca. Si tenéis paciencia, llegará el fruto, ¡no lo dudéis!
  • Cread vosotros la necesidad al posible o ya cliente, ¿que no la tiene? ¡Mostrádsela! Si no tenéis desarrolladas las capacidades comerciales, pedid ayuda para formaros y hacerle ver al cliente, eso sí, siempre con honradez y honestidad, lo que le vendría bien y aun no os había solicitado. No dejéis que él sea consciente un buen día de la necesidad y para cubrirla acuda a otro lugar. Entonces, ¡no nos quejemos! Me da igual a lo que os dediquéis, ¡todos somos vendedores, no penséis que esto no va con vosotros!
  • Aprovechad el tiempo para repasar si la ruta de trabajo es la correcta, si estáis optimizando todos los recursos que hoy por hoy tenemos para hacer mejores y mayores nuestros negocios. Haced un repaso de “deberes y haberes”, llevad a cabo una estrategia de trabajo diferente, si queremos “plan B” y demás planes…
  • No esperéis a que os llamen, no tengáis la confianza en que el cliente va a devolver la confirmación que tiene pendiente. Todos somos clientes y con muchas cosas en nuestra cabeza, el recordárselo es cosa nuestra, si lo hacemos con profesionalidad no se tiene por qué molestar. El cliente de ahora está más informado pero no mejor, no dudéis que si el trabajo no lo hacemos nosotros, ya sabe sin moverse dónde debe acudir. Llamad su atención de algún modo, o incluso si ya es cliente, quizá es el momento de volver a hacerle una visita “de cortesía.”

¿Que no tenemos paciencia? ¿Que queremos el dinero rápido? ¿Es perder el tiempo en esta época? ¿Pensamos que no necesitamos plan B? ¿La recogida se nos hace larga?

Si como respuestas a estas preguntas obtenemos más Síes que Noes, ¡tenemos un grave problema! Y es que quizá te debas replantear si estás en condiciones de ser profesional o quizá tu papel encaje más en el de empleado.

Algo sí tengo claro, y es que para el que siembra y tiene paciencia para recoger, los frutos serán abundantes, y además el sabor de boca que va a dejar será de cosecha propia, y todo en casa sabe mejor…

Siembra un acto y cosecharás un hábito. Siembra un hábito y cosecharás un carácter. Siembra un carácter y cosecharás un destino.

Charles Reade

Carmen Prada | Asesora de Desarrollo Personal y Profesional

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