La actitud ante el cambio, clave de tu futuro profesional

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Publicado por Carmen Prada

 

El optimista dice: “puede ser difícil, pero es posible”. El pesimista dice: “puede ser posible, pero es muy difícil”. Anónimo.

Sin lugar a duda, podemos llegar a ser nuestro mejor aliado, pero del mismo modo, nuestro peor enemigo.

Cada día en nuestro puesto de trabajo nos toca tomar decisiones, ser nuestro propio motivador y tener la capacidad de decir que “esto no puede conmigo”.

Cuando encima comienzas tu andadura en el apasionante y dinámico mundo comercial, son bastantes los días en los que los noes predominan, tanto que puede que haya días en el que no te encuentres con un . Llegado este punto, tienes en tus manos comenzar a ponerte la primera excusa para no continuar, con la famosa frase de “creo que esto no es para mí”. ¿No crees que comienzas con un implícito, “esto es muy difícil?

Claro que habrá casos en los que realmente sea cierto y tu camino no sea éste, y de sabios y humildes es reconocerlo, pero intenta haber quemado antes todas las balas para que seas capaz de decirte a ti mismo, “por no intentarlo no ha sido”.

Algunas de las diferencias entre el optimista y el pesimista:

  • donde el pesimista ve dificultades, el optimista ve oportunidades;

 

  • donde el pesimista ve un único camino, el optimista busca esa senda que le dé más posibilidades;

 

  • donde el pesimista se viene abajo, el optimista se crece para lograr su objetivo sí o sí;

 

  • donde el pesimista no ve salidas, el optimista las busca convencido de que existen;

 

  • donde el pesimista puede llegar a contagiar a sus compañeros de tanta negatividad, el optimista es capaz de transmitir esa positividad convirtiéndola incluso en motivación.

 

Anteriormente he mencionado a las personas que dan comienzo a su carrera profesional en el mundo de las ventas. Pero,  ¿y si ahora hablamos de aquellas que llevan toda una vida haciendo esto mismo?

Sin duda, hay enormes profesionales. Profesionales que han tenido la capacidad de evolucionar en las técnicas de venta, cierres, el tener en cuenta los cambios en los paradigmas de los nuevos tipos de clientes, encontrar la utilidad a las nuevas tecnologías… En definitiva, renovarse o morir.

Si tienes un profesional como éste en tu equipo, ¡ponle cláusula de rescisión! Tienes una joya. Al profesional que muestra esta capacidad de reciclaje y aprendizaje, sin temer a los cambios, ¡cuídalo como a un tesoro!

Pero también hay que decir que existe el otro tipo de profesional. Ese que con el paso de los años va adquiriendo manías, rígidas costumbres, vicios… Su capacidad de transformación a “los nuevos tiempos” es mucho más compleja. Evidentemente, el tiempo pasa como antes mencionaba y con él muchas cosas…

Es inadecuado seguir vendiendo del mismo modo y por muchos motivos:

  • el cliente está más informado;
  • la competencia está mejor preparada, tienes que conocerla;
  • los tipos de clientes se han diversificado y perfilado y más;
  • las objeciones que existen en este momento son múltiples, aunque gane por goleada la de “es que es muy caro…”;
  • existe una gama más amplia de productos, a la vez que éstos se renuevan con nuevas características a una velocidad mayor;
  • uno llega a acomodarse a su red de contactos y clientes en cartera, sin pensar en la posibilidad de buscar más alternativas como puede ser trabajar el netwórking, acudir a eventos, presentaciones, reuniones de profesionales del mismo sector…;
  • han entrado con fuerza las nuevas tecnologías, una herramienta más y muy válida para las ventas.

 

Una de las consecuencias de los motivos que enumero y me quedo corta, es que llegue el momento en el que lo que antes era un reto profesional y además satisfactorio, se vuelva una rutina y algo mecánico. Llegará la perdida de ilusión, la frustración, la impotencia…

Si has podido vivir del mundo comercial durante tantos años y además eres de los afortunados que disfrutaba de lo que hacía, ¿por qué no te renuevas como tenemos que hacerlo con “el carnet de conducir” cada ciertos años?

 

Nunca sabemos lo suficiente en la vida. Tampoco estaremos preparados para lo que creemos estar haciendo bien si no nos reciclamos continuamente. Solo debemos con humildad recuperar la ilusión a través del aprendizaje continuo.

 

 

 

 

 

 

 

 

*Fuente de la fotografía, Pinterest.com

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional

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El silencio del buen amigo

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Por Carmen Prada

 

“Un amigo es alguien con quien se puede no hacer nada y disfrutar de ello”. Anónimo.

 

No, no me he vuelto loca.  Hace pocos días, estuve hablando con unos amigos acerca de este tema, y al yo referirme a la cita con la que empieza el post, y que comparto totalmente,  se extrañaron. “¿Cómo puede ser posible eso, Carmen?”

Tengo claro que habrá opiniones de todos los tipos, pero para mí la amistad es una de las cosas más valiosas y a la vez gratuitas que la vida te puede regalar.

La amistad no es incompatible ni con la pareja ni con la familia, y tampoco debería serlo entre sí, es decir, unos amigos pueden conocer a otros a través de ti, y eso puede enriquecer a todas las partes. En el amor soy 100% monógama, pero en la amistad no hay que pretender ser monopolizador ni absorbente, pues la genuina amistad respeta la libertad y no busca satisfacer el ego siendo el centro de atención de los demás.

A menudo comparo la amistad con el amor, pues hay amistades que lo son a primera vista, otras ves que nunca llegarán a terminar de cuajar, otras relaciones a las que les cuesta madurar, pero que a base de adversidades y buenos momentos se hacen eternas. De todos modos, cuando alguien me dice que la verdadera amistad es la que lleva años de recorrido, perdonadme que dude que a la amistad haya que ponerle unos límites de tiempo para denominarla o no como tal.

Algunos ingredientes que ha de tener: confianza, confidencialidad, alegrías, lágrimas, lealtad, música…, pero también silencio.

Cuando me refiero al silencio, lo hago porque hay momentos en los que las palabras o los gestos sobran, lo más importante es el saber estar ahí. Es más, puede que incluso en ese preciso momento no tengamos a esa persona a nuestro lado, pero solo con saber que está, que existe, nos sentimos más tranquilos.

Claro que hay momentos para disfrutar de la amistad de diferentes modos, y quizás se esté abusando de la palabra en cuestión, tal vez haya en muchas personas una gran necesidad por mostrar emociones. Curiosamente, aunque las distancias se acorten en nuestros días gracias a los avances tecnológicos, la sensación de soledad en muchas personas aumenta, y enseguida, habitualmente de forma precipitada, se pasa de decir “conocido” a amigo.

No voy a ser yo la que juzgue esta necesidad, pero sí creo que otorgar o no esa etiqueta depende de cada uno de nosotros.

Hay amistades que son largas en el tiempo, que existe una distancia geográfica, pero que cuando una vez cada mucho escuchas su voz por teléfono, es como si el tiempo se hubiese parado y todo siguiese en el mismo punto. ¡Es eterna, es incondicional!

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También existe esa en la que solo necesitas su compañía mientras te desahogas con el llanto. Aunque las lágrimas recorran tus mejillas, puedes decir que eres afortunada, pues alguien importante y a quien necesitas en ese momento está a tu lado.

Podría poner más ejemplos, pero creo que son suficientes para explicar mi idea de lo que realmente es disfrutar y sentirse bien sin hacer nada cuando un amigo está a tu lado.

¡No hace falta hacer nada extraordinario para seguir disfrutando de la verdadera amistad!

No permitas que nada ni nadie te aleje de ese amigo que de un modo u otro, cada uno a su manera, te acompaña.

Tampoco te dejes condicionar por tu situación personal de pareja, por el sexo de la persona con la que tengas esa amistad, ya que ésta no entiende ni de celos ni de prejuicios.

El mejor amigo que he tenido y tengo es el hombre que es mi esposo. Y siempre, antes y después de casarnos, ha respetado con total confianza y naturalidad que pueda tener amistad con otras personas de ambos sexos.

Siempre hay alguien dispuesto para salir por la noche, tomarse unas cañas o irse de cena… Te hago una pregunta, ¿esos son los que te acompañan cuando las fuerzas fallan y necesitas hablar? Porque si es así, ¡tienes un tesoro! Si simplemente están para lo primero, dale más valor a eso que se llama AMISTAD, y no se lo llames a cualquier cosa.

*Fuente de la fotografía, Pixabay.com

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional

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¿Eres consciente desde qué momento tienes opciones en la búsqueda de empleo?

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Artículo publicado por Carmen Prada

 

Me gustaría compartir con vosotros una reflexión a la que llevo días dándole vueltas.

Cuando una persona está en búsqueda activa de empleo (porque así me gusta denominarla) y, no “parada”, ¿realmente llega a ser consciente de sus propios objetivos y de lo que está dispuesto a hacer para alcanzarlos?

A la hora de hacer una selección de personal, una se encuentra con casos sorprendentes, o quizá sea mejor decir actitudes que no dejan de resultarme curiosas.

La situación de búsqueda de empleo para mí siempre ha sido como sacarse un curso, ya que hasta para esto hay que estar preparados.

¿Hemos pensado en ello alguna vez? O por el contrario, ¿solo nos limitamos a postularnos a todas las ofertas de empleo que encontramos, esperando “algo”?

Desde el mismo momento que nos ponemos “manos a la obra” debemos tener claro ciertos puntos previos a obtener esa entrevista de trabajo con la que soñamos, ya que con ella debemos visualizar ¡posibilidad de empleo!

Y sí, digo bien, puntos previos. A menudo hablamos de cómo hacer frente a una entrevista de trabajo y conseguir el objetivo de ser el elegido para el puesto que nos hemos postulado, pero hoy quiero hablar de antes de otras cosas también importantes.

Hay actitudes que descuidamos, a las que no se les da la importancia que tienen. Si queremos marcar la diferencia entre los demás aspirantes, hagámoslo desde el minuto uno:

  • pongamos atención y mucho detalle a cómo hacemos llegar a la empresa para la que nos postulamos nuestro C.V. Si lo haces por correo electrónico no te olvides del “asunto” y por supuesto, el cuerpo del correo nos da la oportunidad para hacer mención de nuestra Carta de Presentación, la cual debe tener algo atractivo para que les dé pie a interesarse por tu C.V.

 

  • Prestemos atención a la redacción y las faltas de ortografía. Puede ser a primera vista lo que nos descarte con respecto a los demás aspirantes. Cuidemos nuestra fotografía del C.V., ¡nada de selfie! Hagámonos una foto en la que aparezcamos naturales. Eso significa que evitemos bares y fiestas. Algo neutro pero que transmita la que somos. ¡Algo natural!

  • En el momento en el que en nuestro teléfono aparezca un número desconocido, contestemos con ganas, con simpatía, entonación… Eso significa que, ¡da igual la hora del día! Estamos trabajando por nuestro proyecto, ¿o no?

  • Tenemos la fortuna de ser la persona seleccionada, y me pregunto, ¿y si nos preparamos para el momento? Olvidémonos de los pantalones cortos y las sandalias los hombres y las mujeres, utilicemos la elegancia combinada con la comodidad. Sin perder nuestro propio estilo. La seguridad en nosotros mismos nos da un plus… ¡Aprovechémoslo!

  • Seamos puntuales, no hagamos esperar a la persona que va a decidir si participamos en el desarrollo de la empresa o no. No lleguemos tampoco muy temprano, con cinco minutos antes de la hora en la que hemos quedado es suficiente.

  • Bajo ningún concepto faltemos a la cita, solo por este hecho nos estamos cerrando muchas puertas. Los reclutadores no solo buscan candidatos en las RR.SS., en las postulaciones que le llegan mediante correo electrónico…, sino que el boca a boca sigue funcionando. Como funciona en el mundo comercial.

Sinceramente, ¿buscamos trabajo? ¿En que mente cabe que faltemos a una entrevista laboral cuando ni siquiera conocemos la oferta ni las condiciones? La reacción dice mucho de nosotros…

Creo que gran parte del problema se debe a que cuando la gente busca trabajo, la mayoría de las personas simplemente buscan un empleo, y ya está. Y algunos hasta se permiten el lujo de hacerlo en sus ratos libres, o ponen sorprendentemente un sinfín de trabas para acudir a una entrevista. Falta mentalidad realmente ambiciosa y profesional. Falta ambición en aquellas personas que en vez de diseñar su propio plan profesional y enfocar su búsqueda en una dirección concreta, están a expensas “de lo que salga”, con lo cual se convierten en marionetas de coyunturas ajenas, en vez de dueños de su propio destino. Y falta mentalidad profesional en aquellas personas que no caen en la cuenta de que si lo que quieres de verdad es un trabajo a jornada completa, deberías dedicar al menos 8 horas al día a la búsqueda activa de empleo, porque has de plantearte que ese es tu trabajo actual. Y así, además de tener más opciones de encontrarlo, ya te verás obligado a una rutina y organización personal que te prepararán de manera inmejorable para comenzar a trabajar en cualquier momento.

 

Un ejemplo muy concreto. Tienes 2 niños, y desde que fuiste madre no has trabajado, y deseas volverlo a hacer. ¿Buscas trabajo en tus escasos ratos libres o dedicas a esa búsqueda las mismas horas que quieres trabajar? Hace poco supe de una chica que estaba en esa situación. Comenzó a trabajar, y a los 3 días lo dejó al descubrir que no podía compatibilizar su jornada laboral con el cuidado de sus hijos.

Falta de mentalidad, pues esa situación ya la tenía y conocía, pero no había utilizado su situación de desempleo para hacer una verdadera evaluación de sus posibilidades. Hay que analizar con cuidado y objetividad, con realismo, adelantarse a las adversidades actuando con previsión, tener visión en vez de improvisar sobre la marcha, no perder tiempo ni hacérselo perder a nadie. A todo esto y más me refiero con que estar en situación de desempleo no es lo mismo que estar parado. Estar parado es, literalmente, no estar haciendo nada. Para eso existen las vacaciones. Si lo tuyo es situación de desempleo con  verdaderas ganas de cambiar de situación, no estés parado, trabaja la búsqueda activa de empleo con profesionalidad, no como si fuera una afición de ratos sueltos, aprovecha las oportunidades de formarte, y desde luego no te rindas ni dejes de llamar a todas las puertas posibles, trabaja tu desarrollo personal y profesional, déjate ayudar para descubrir aspectos desconocidos de ti mismo, sé analítico y crítico contigo mismo, y no dudes que estar desempleado no está reñido con seguir creciendo cada día.

 

 

 

 

 

 

 

 

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional

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Haz silencio y escúchate

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Artículo publicado por Carmen Prada

 

 

Hoy no voy a comenzar con ninguna cita, ni de alguien ilustre ni mía propia. Prefiero ir directamente al grano.

Si alguna vez te has propuesto entender los diversos comportamientos de las personas que te rodean, me atrevería a decirte que ¡no lo intentes! Y que conste que no es para desanimarte, pero las personas somos seres demasiados complejos…

Siempre me he considerado una defensora acérrima de pararnos y buscar esos momentos de soledad íntima, con el propósito de hallar en nuestro interior respuestas a preguntas que prácticamente todos nos deberíamos hacer, a la vez que defiendo esta circunstancia como un crecimiento y desarrollo para con nosotros. Soy consciente que llegar a interiorizar en nosotros mismos, y encontrar respuestas que quizá no sean de nuestro agrado, puede llegar a resultar doloroso y en ocasiones difícil de asimilar.

El día a día nos hace olvidarnos o dejar a un lado en ocasiones de manera inconsciente, la persona que verdaderamente somos. Llegado un momento, podemos llegar a desconocernos, dejándonos arrastrar por el ambiente que nos rodea o incluso por el ritmo de vida.

Y es que la práctica de interiorizar debemos tenerla por higiene mental, pues al final te ves influenciado por diferentes personas y dependiente de opiniones de los demás, de comportamientos ajenos que te acaban arrastrando, con el riesgo que eso comporta a la hora de la toma de decisiones…

 

Me considero practicante de estar conmigo misma y seguir conociéndome a lo largo de mi vida, pero eso sí, sin escapar de los problemas y sin esconderlos bajo el felpudo, tampoco huir de situaciones extremas o que te obligan a hacer frente a emociones o decisiones que en momentos determinados tenemos que afrontar.

Estar a solas es absolutamente necesario, y todos deberíamos tener una dosis diaria de soledad para pensar, analizar y crear. Un momento diario de retirada y de vuelta al mundo real, un entrar y salir pero no para evadirse, sino para cargar pilas y regresar con más fuerza, perspectiva y claridad.

Llegado este punto me planteo algo, ¿se puede llegar a utilizar la famosa frase de “necesito estar solo y desconectar de todo” como excusa para “no quiero saber nada del mundo”? No sé si conocéis casos de este tipo, que pasan de necesitar buscar respuestas a preguntas importantes, a literalmente escapar de ellos mismos.

 

Tenemos dos opciones para afrontar a la vida:

  • mirar a la vida de frente y actuar con valentía, con la compañía sana de nuestras pobrezas y riquezas interiores. Para ello es vital que nos conozcamos, que nos miremos al espejo y nos reconozcamos en él, ser consciente de nuestras limitaciones pero aplaudir nuestras virtudes, porque a ambas las debemos conocer.

 

  • Llenarnos de excusas a causa de distintos miedos para impedir que nos desarrollemos. Vivir en un continuo desequilibrio entre esa persona que deseamos alcanzar ser y lo que somos, y simplemente alejarnos de este objetivo por el temor a darnos cuenta y afrontar nuestras carencias.

Esta última opción es la más dañina, sin duda nuestro peor enemigo somos nosotros mismos, de ahí que necesitemos alejarnos por momentos de la realidad, viajando constantemente a nuestro propio mundo.

Ser conscientes de aquello que nos separa de nuestra propia superación, de marcarnos unos objetivos, de creer en nosotros mismos y en nuestras posibilidades nos puede ayudar sin duda a percatarnos de la zona de confort en la que vivimos. Una peligrosa zona pantanosa en la que nos acomodamos.

 

No sé si te has percatado de ello, pero en ocasiones da la sensación de que conocemos más a las personas con las que nos relacionamos que a nosotros mismos, y eso es porque por distintos motivos estamos más pendientes de sus movimientos que de los nuestros propios. Vivimos la vida de otras personas, llegamos a asentar con la cabeza decisiones que no son nuestras, compartimos momentos en los que no estamos ni presentes, y hasta deciden otros por nosotros cuándo es el momento ideal para llevar a cabo algo.

 

¿Te has llegado a plantear que pueden denotar en ti falta de personalidad? Quizá estés pensando, – pues no sé por qué dices eso, Carmen –.  Pues muy sencillo.

  • En primer lugar, puedes llegar a dar muestras de falta de auto-conocimiento, y caer en notorias incoherencias.

 

  • Y segundo, puedes llegar a dar la impresión de ser una persona fácilmente manejable.

 

 

“Construye tu propia vida, escúchate y quiérete, corrige todo aquello que emita señales de peligro, disfruta del recorrido, y por encima de todo, sé dueño de tus propios pasos”. Carmen Prada

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional

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Solo hay una opción sensata en la vida, vivirla

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Por Carmen Prada

A menudo he escuchado decir que cuando una persona sufre una enfermedad o un accidente y su vida corre peligro, parece que aquellos que le quieren están más preparados para asumir su pérdida… Reconozco que lo dudo, aunque también es cierto que las personas más queridas que me han dejado, ha sido en todos los casos de manera inesperada. Y puedo decir que las emociones se manifiestan como un huracán que llega a absorber todo tu ser y sentimientos.

Es duro levantarse un día, y que de una manera inesperada alguien te diga que una persona muy cercana y querida ha fallecido. Este hecho lo he vivido hace muy pocos meses, cuando me comunicaron el fallecimiento de uno de mis mejores amigos, alguien muy próximo en lo personal y profesional, un gran apoyo, en quien yo confiaba.

Cuando pronuncias la palabra muerte, las caras que percibes alrededor son de que se trata de un tema tabú, y mi opinión es que tratar algo tan evidente e inevitable, como también lo es la vida, con tanto terror e inmadurez, nos hace alejarnos de la realidad.

Es como si algo dentro de nosotros se partiese en varios pedacitos, el dolor se centra en el pecho y las lágrimas se hacen presentes como nuestras compañeras de camino. Algo cotidiano en lo que esa persona habitualmente estaba presente, nos hace recordar una y otra vez que ya no está, que no nos acompaña…

Aunque puedo decir que son innumerables las ocasiones en las que con el paso de los días me doy cuenta que esas personas están más presentes en mi vida quizá que en otros momentos lo hayan estado.

 

Uno mira al cielo en las noches estrelladas y busca cuál es la que más brillo tiene, porque sin duda, esa es la de cada uno.

 

Entonces dudas de todo, sobre todo de uno mismo. ¿Le dije todo lo que quería decirle? ¿Por qué no hice todo lo posible por verle el último día en el que quedamos para vernos? ¿De verdad sabía lo mucho que le quería y siempre le querré? ¿Le di ese tipo de abrazos que hacen crujir todo el cuerpo? ¿Estuve siempre que me necesitó? Qué sé yo, infinidad de preguntas nos inundan…

Y si éstas nos surgen con dolor, ¿será que algo nos estamos “perdiendo”? Podemos seguir toda la vida de luto, con lágrimas constantes, con recuerdos que nos alejan de toda realidad, fustigándonos por lo que dejamos sin hacer o eso pensamos… O, ¿por qué no aprovechamos estos azotes que nos da la vida para valorar todo lo bueno vivido y aprender de los posibles errores, para no volver a cometerlos con los que aún están en este mundo?

Hay personas a tu alrededor que te necesitan, que te extrañan en los momentos en los que estás ausente, viven tu dolor como suyo, cada lágrima que derramas salpica sus corazones, son testigos de tus desvelos, quisieran poder pulsar un interruptor y transformar tu llanto en tu mejor sonrisa. Pero no es tan sencillo, lo sé.

Él ya no está físicamente a tu lado. Pero sabes que le gustaría verte feliz, afrontando la vida con entusiasmo, contagiando tu alegría por doquier, algo que en ti es muy natural, pues es tu marca personal.

No te sientas mal por sentirte mal, tienes derecho a esos momentos, pero no olvides que a tu alrededor estamos personas que te queremos, que te comprendemos, pero que no renunciaremos a volver a reír contigo, pues eso también le gustará a él, allá donde esté. Muchos besos.

 

 

 

 

 

 

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional

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K-Thar-Sys, más que un trabajo en equipo…

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Con cariño por Carmen Prada

Servidora, Tacones Cercanos. Detrás de este avatar hay uno de mis sueños hecho realidad.

Todo comenzó siendo una aventura sin importar el ¿por qué?, ¿cómo?, ¿cuál es la finalidad? Todo ello junto a unos fantásticos compañeros de viaje. A estas alturas, tengo la sensación de que nos conocemos de toda la vida, y lo cierto es que no conozco a ninguno en persona, pero para mí ya son amigos.

No ha sido fácil, y no me refiero al hecho en sí de escribir K-THAR-SYS, sino por la metodología que hubimos de utilizar para lograr que hoy la novela esté ya en papel y a la venta:

K-Thar-Sys Novela en Amazon

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Orgullosos, salvamos dificultades, sacrificamos momentos, el apoyo de muchos de ellos fue fundamental, la comprensión jugó un papel importante…, y no os voy a engañar, desencuentros también existieron.

Este es un sueño hecho realidad en el que hemos trabajado muchos profesionales que nos hemos entregado a la aventura, no me quiero olvidar de ninguno, y es que con ellos he conocido muy de cerca y de modo diferente lo que es el trabajo en equipo, y salvando distancias abismales en todos los sentidos.

Estos son los artífices que me ayudaron a saber lo que es remar todos en el mismo sentido:

A continuación, os hago llegar las palabras que pertenecen al Prólogo de K-THAR-SYS, escrito por parte de uno de los compis, Manuel Calle.

“Las mejores cosas de la Vida surgen sin avisar, sin planificarlas, sin darte cuenta, de forma espontánea y natural. Y se desarrollan como si llevasen meses planificándose. A veces, las entendemos como “locuras”.

¿Por qué será?

Llegan de repente, sin previo aviso, y no las controlas, están fueran de nuestro alcance y
control.

¿Locura o experiencia? ¿Nos arriesgamos, probamos y nos dejamos llevar o nos
quedamos en nuestro mismo sitio de siempre?

Esto fue lo que pensé cuando decidí embarcarme en esta “loca” y encantadora aventura
de escribir una novela.

La idea surgió durante una conversación por whatshapp. Cada mañana, como de costumbre, antes de que el gallo anuncie la llegada oficial de un nuevo día, me dispongo
a dar mi particular saludo de buenos días en algunos grupos de whatsapp a los que
pertenezco.

Pero hubo un día, que a diferencia de los otros, una persona desde el otro lado, inició una conversación. Conversación que terminó derivando en una “descabellada” idea….escribir una novela multiautor.
Ya sé que muchos pensaréis, ¿descabellada?, no sois ni los primeros ni seréis los últimos
en escribir una novela de este tipo.

¡Cierto! Pero lo que hace especial a esta novela es que el elenco de autores que participan
en la misma no se conocen físicamente, al vivir cada uno, en una zona geográfica distinta de España (Madrid, Benicássim, Málaga, Ponferrada, Almería, San Lorenzo de El Escorial, Vitoria, Gijón, El Entrego y Cádiz……..) e incluso de América (Costa Rica – San José- y Argentina -Córdoba-), por lo que las relaciones, reuniones y coordinación se realizó exclusivamente por dos vías: whatsapp y mails.

De esta manera, un grupo de veinte personas decidimos embarcarnos en la apasionante
aventura de escribir una novela multiautor. Pero no cualquier novela, sino una que fuese original e innovadora, y para ello, nada mejor que escribirla sin un argumento
predeterminado.

¡Sí, tal y como estás leyendo!

El argumento de esta novela iría surgiendo de la imaginación de cada escritor a medida
que se escribiese cada capítulo, con el único límite de continuar lo que se hubiese escrito
en el capítulo anterior, intentando no caer en incoherencias ni contradicciones con lo anteriormente publicado, aunque se podían dar todos los giros que se quisieran a la historia.

¿Qué pretendíamos o a donde queríamos llegar?

¡¡¡A donde fuese!!!! La idea era no ponernos límites y disfrutar haciéndolo, entre todos los que finalmente se apuntasen a esta aventura.

Teniendo en cuenta que ninguno de los participantes en la novela es escritor profesional,
esto suponía un reto aún mayor.

Y como lo mejor de la vida no atiende a planes o programaciones, sino que basta con
dejarnos llevar, con permitir que las cosas sucedan por sí mismas, con la sutileza de la
causalidad, con la apertura de quién es humilde y no espera nada, así nació la novela K-THAR-SYS.

Novela donde todos sus autores escribieron bajo seudónimo y mediante un avatar. Cuyos
capítulos se publicaron en Internet, TODOS los días (fines de semana incluidos) a las
12:00 horas del mediodía y donde cada autor, tenía de tiempo para escribir su capítulo,
desde ese momento en el que se publica el último capítulo, hasta las 22:00 horas de ese
mismo día. Hora máxima en la que se entregaría el capítulo a la persona encargada de
programar su publicación en el Blog.

K-THAR-SYS tiene todos los alcances y límites de haber sido elaborada desde el amor que todos sus creadores sienten por la creatividad en su estado más puro y libre. Una novela que es una incitación a pensar, a reflexionar y a disfrutar con cada capítulo.

El libro que más sorpresas me ha deparado y gracias al cual comencé a sentir que se hacía realidad ese sueño casi dormido y que alentaba en mi infancia: llegar a ser algún día escritor.

Me gustaría que recorrieras y visualizaras estas páginas junto a cada Avatar y que te
sumerjas de lleno en el mundo de

K-THAR-SYS,

pero siempre teniendo en cuenta una premisa fundamental en toda esta historia: NADA ES LO QUE PARECE”.

Manuel Calle Mena
6 de Junio de 2017

Más de una vez, en las numerosísimas conversaciones que teníamos en el grupo de WhatsApp, Héctor Trinidad, cuando mencioné emocionada que ya tenía la novela entre mis manos, me dijo: – hay tres cosas en la vida que si alcanzas a hacer, uno ya se puede sentir realizado. Una es plantar un árbol, otra tener hijos y la última escribir un libro -.

 

Reconozco que el árbol lo planté cuando aun era una niña en una de esas excursiones que teníamos con el cole. Los hijos no los he tenido. Y el libro, ¡lo he logrado escribir! Aun así, he de decir que los árboles hay que cuidarlos para que no se mueran, a los hijos hay que alimentarlos y educarlos, y el libro…, he de conseguir que lo leas.

¿Nos ayudas con tu lectura?

¿Te animas a #NadaEsloqueParece?

 

 

 

 

 

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional

Imagen, propia

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¿Ya has construido tu propio YO?

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Artículo publicado por Carmen Prada

 

Quizá os pueda parecer extraña esta reflexión que os voy a formular hoy pero, después de analizar mucho a las personas, vivir con pasión mi profesión, de ser éstas mi fuente de inspiración y escuchar más que hablar, he llegado a la conclusión de que hay dos momentos muy importantes en nuestra vida.

Os estaréis preguntado, ¿cuáles? Pues no, no hablo de lo que normalmente se comenta, ya sabéis, estudiar una carrera, casarse, tener hijos… ¡No, los tiros no van por ahí! Me explico:

1º.- Infancia. Evidentemente, nos educan a cada uno de un modo diferente. Nuestra educación sin duda va a estar condicionada por nuestra familia, por las costumbres del entorno, los valores culturales que nos inculquen, pero incluso también por los miedos que las personas que tenemos alrededor nos transmitan.

Nacemos casi con un “no llores”, poco a poco vienen los “ten cuidado que te vas a caer”, más tarde “no comas tanto dulce…” Y así podríamos seguir. Bajo ningún concepto dudo de que nuestros padres quieren lo mejor para nosotros, pero… ¿Y nosotros, sabemos lo que realmente queremos?

2º.- El momento de descubrir para qué hemos nacido. ¡Sí, lo que estás leyendo! A medida que vamos creciendo tenemos que tomar decisiones y asumir responsabilidades, en muchas ocasiones, si nos parásemos por un instante no sabríamos ni por qué, ni para qué. Y no, no hablo de tener una bola mágica y predecir el futuro, sino de pararnos frente a un espejo y preguntarnos a nosotros mismos, ¿en qué soy bueno en la vida y por qué?

Pero voy más allá, para ello debemos alejarnos de los miedos que quizá nos han acompañado durante muchos años, tener claro cuál es el punto en el que nos encontramos y hacernos la siguiente pregunta, ¿deseo pasarme toda mi vida en el punto en el que estoy en este momento? Entonces, ¿qué deseo para mi futuro?

Está claro que llegado este 2º punto, tenemos dos opciones:

  • seguir en nuestra zona de confort y quizá quedarnos en esa etapa del “nacimiento”. Y continuar consolándonos con los “por si acaso”, “es que todo está muy difícil”, “más vale malo conocido que bueno por conocer…”

 

  • O por otro lado, construir nuestro propio yo desde dentro hacia fuera. ¿Esto qué significa? “Lo parezco, porque es lo que realmente soy”. Transmitir personalidad, carisma, pero sobre todo seguridad y transparencia a los que nos rodean.

 

Sin duda, todo lo mencionado en el punto anterior es un proyecto, y quizá el proyecto y el reto más grande con el que nos encontremos en nuestra vida, la construcción de nosotros mismos.

 

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Me gustaría hacer mención de una frase de Viktor Frankl que dice mucho, “si tienes un por qué, aguantas casi cualquier cómo”. Y es que realmente este psiquiatra lo pudo experimentar en sus propias carnes y así lo dejó plasmado en su libro, A la vida. Éste narra sus experiencias como recluso de un campo de concentración nazi, lo que le llevó a descubrir la importancia de encontrar sentido en todas las formas de existencia, incluso las más brutales, y por lo tanto, una razón para seguir viviendo.

 

Proponte visualizar tu futuro, no será muy complicado si ya hemos construido nuestro propio Yo. La más ardua tarea vendrá después, cuando realmente tengamos que plasmarlos en palabras escritas como un compromiso vital con nosotros mismos. No valen las excusas ni peros, ya que tenemos claro cuál queremos que sea nuestro propio futuro y que para alcanzarlo debemos dejarnos la piel. ¡Es un todo o nada! ¡Es una apuesta al 100% por nosotros mismos! ¿Crees que existe alguien que pueda hacer una apuesta tan fuerte como tú por tu futuro?

 

 

 

 

 

 

 

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional

Imagen, Pixabay

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