Mima a tu equipo si aspiras a la excelencia

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Artículo publicado por Carmen Prada

 

Son varias las ocasiones en las me he acercado a una pyme o un profesional, y me han confesado que ya no saben cómo hacer para motivar a su equipo de trabajo.

Si eres seguidor de mi blog, y si no aprovecho a invitarte a que lo seas, a menudo hablo de una figura vital y motor de muchos cambios dentro de una empresa, el líder.

La responsabilidad de éste es mucha, por ese motivo es tan importante acertar con la decisión de a quién se le va a otorgar este rol. Hoy no me voy a centrar específicamente en esta figura, pero sí en la importancia que tiene sobre su equipo, y además la ardua tarea de saber cómo motivar al mismo, para evitar caer en la apatía.

Para que el desarrollo de nuestro trabajo vaya viento en popa y todo llegue a buen fin, se necesita:

– una unión que desde la cúspide de la empresa pase por los mandos intermedios y llegue a cada uno de los trabajadores;

 

– unos objetivos claros y concisos. La coordinación y la determinación dentro de la propia empresa debe estar bien delimitada. Esto ayuda a que el trabajador no tenga dudas respecto al desempeño de sus funciones;

– que el ambiente de trabajo sea óptimo, o por lo menos aproximarse a ello, además de saludable. Trabajar a gusto no tiene por qué significar que el trabajador se llegue a acomodar;

– que se respire la calidad humana dentro de la propia organización. ¡Los trabajadores no son meros números, son PERSONAS!;

que las promesas y acuerdos se lleven a cabo, y no se los lleve el viento. Si la empresa quiere tener credibilidad, ésta pasa por los hechos. No exijas, si tú no eres el ejemplo a seguir;

que las personas que integran el equipo tengan protagonismo. Hacerles partícipes interesándose por sus opiniones antes de tomar ciertas decisiones es fundamental para que sientan que son importante dentro de la organización;

– romper con barreras que se arrastran en la actualidad y están a la orden del día. Combínense los ingredientes de juventud y madurez, experiencia y energía, pues se complementan entre sí. Intenta hacer excelentes a todos, que unos se nutran de otros;

– la puesta en práctica del salario emocional. Evidentemente, un trabajador trabaja por dinero, pero si se logra que además lo haga con pasión, todos saldrán ganando. Una palabra agradable a tiempo, un “gracias”, “enhorabuena”, “gran trabajo”, “te mereces un descanso”…;

la profesionalidad de tu equipo en gran medida depende de los principios y valores sobre los que se basa la propia empresa. No alimentes reptiles, sino hormigas…

 

Tratar a todas las personas por igual es la mayor injusticia que podemos practicar. Trabajamos con personas, cada uno de nosotros tenemos una personalidad diferente, la gestión de emociones está más trabajada en unos que en otros, nuestra vidas personal es única y nos condiciona para bien y para mal…

Entonces, si realmente así somos y nos comportamos en nuestra vida personal y profesional, ¿por qué dentro de las empresas se tiene un mismo patrón para tratar a unos y a otros?

Es evidente que si lo que deseamos es que la empresa roce la excelencia, en gran medida, este hecho depende de las personas que hacen realidad una idea.

Me dirijo a ti si estás leyendo este post y eres empresario. “Puede que tengas una idea, dinero para comenzar con ella, pero… ¿y si no tuvieses eso tan importante que es el capital humano, qué harías con todos los medios que tienes?”

Se invierte en nuevas tecnologías, en obsequios en Navidad para los clientes, en que las instalaciones sean la envidia de la competencia, en campañas en busca de mayor visibilidad, en publicidad para alcanzar la atención de nuestros clientes potenciales, comidas desmesuradas para impresionar a estos últimos…, pero se está olvidando algo muy importante. ¿Le has preguntado a las personas que llevan sobre sus hombros el peso de tu negocio si necesitan algo o se sienten compensados, y no solo económicamente?

Estamos viviendo actualmente una situación precaria en el mercado laboral. Y digo esto, porque la precariedad viene provocada por varias partes.

Se espanta al talento porque éste se puede percibir peligroso según la empresa de la que hablemos y de las personas con responsabilidad.

Se han levantado grandes muros para personas con mucha experiencia, ¿esto qué significa? Personas que llevan muchos años en el mercado laboral y tienen mucho que aportar a un negocio. Su experiencia y capacidad para el trabajo se está haciendo invisible. Invisible para los ciegos.

La integración de la mujer al mundo laboral sigue siendo lamentable. No nos engañemos, lo que no ha evolucionado es la mentalidad con respecto a este tema.

Y qué decir de la discriminación que sufren las personas con algún tipo de incapacidad o limitación. Solo se les ve como oportunidad de subvención. ¡Muchas lecciones nos podrían dar a cualquiera!

 

Si deseas marcar la diferencia en tu negocio, crea una Marca Personal con tu capital humano. Dales el valor que se merecen y será entonces cuando tu empresa empezará a ser diferente a la de la competencia, arriesgándote a que no sea una empresa “moderna”, sino con valores de verdadero progreso.

 

 

 

 

 

 

 

Carmen Prada – Consultora  de Desarrollo Personal y Profesional

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Si estás triste, te regalo una sonrisa

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Artículo publicado por Carmen Prada

 

Llevo días reflexionando sobre el tema que voy a abordar hoy. Cada vez son las personas que observo, conozco y a llegan a mí con un denominador común, la tristeza.

¿Será uno de los grandes males de esta sociedad?

La tristeza es una de las seis emociones básicas (no natales) del ser humano, según Paul Ekman, junto con el miedo, la ira, el asco, la felicidad y la sorpresa. Es una clase de dolor emocional o estado afectivo provocado por un decaimiento espiritual, y expresado a menudo mediante el llanto, el rostro abatido, la falta de apetito, la laxitud, etc. A menudo nos sentimos tristes cuando nuestras expectativas no se ven cumplidas o cuando las circunstancias de la vida son más dolorosas que alegres. El sentimiento opuesto es la alegría.

 

Estar sumido en la tristeza trae consigo varios síntomas que nos pueden alertar de que la estamos la estamos sufriendo:

  • insomnio;
  • desánimo y decaimiento;
  • aislamiento y falta de vida social;
  • Frustración e ira;
  • falta de apetito;
  • fatiga y pérdida de energía;
  • sentimiento de culpabilidad;
  • llanto, sin motivo aparente para ello.

 

Pero no todo lo que la tristeza nos hace llegar es negativo. Ésta es una emoción útil que nos puede ayudar a crecer y desarrollarnos. Puede ser el motor, aunque parezca extraño, para percibir nuestros errores y llegar a corregirlos. Paradójicamente, la presencia de un poco de tristeza en la vida puede resultar sana, eso sí, sin llegar al estado de depresión. Porque hemos de aclarar que estar triste no significa estar depresivo.

Quizá muchas veces no nos damos cuenta de que hay personas muy cercanas a nosotros que están pasando por un momento desagradable, incluso grave, puede que incluso emocionalmente se sientan como una noria.
Sería bueno en nuestra vida parar de vez en cuando, y mirar a nuestro alrededor.

Profesionalmente, acostumbro a trabajar la motivación y ayudar a madurar una autoestima sana, cuando me encuentro con este tipo de personas.

Pero, ¿y cuándo hablamos de amigos o familiares? Sin duda, es cuando más nos necesitan, aunque a veces no se percaten de ello, y también es cuando más debemos estar a su lado.

Es necesario identificar por qué sentimos esta emoción, ponerle padre y madre. Cuando en ocasiones cerca de mí hay una persona que pasa por un momento así, le hago la siguiente pregunta, “¿qué es lo que te causa tristeza?”, “¿qué te impide sonreír?”. En algunos casos sabemos el por qué, en otros muchos la respuesta es “no lo sé”, y a veces esa es la respuesta a ambas preguntas.

Acompañarles en este momento no significa avasallar su intimidad, va más allá de todo esto.

Va de respetar los momentos de silencio, de espacio, de reflexión…, de esa amiga/o que tienes, aunque a veces a uno se le haga duro ver como ella/él pasa por esta situación y además sin tener muchas noticias al respecto.

Todos en algún momento hemos pasado por sentir tristeza, ¡sin ir más lejos yo misma! Por eso soy conocedora de la importancia que tiene disponer de tiempo para estar con uno mismo, ¡cómo no lo voy a entender!

Pero eso sí, cuando tengas cerca a alguien en ese momento delicado, y quizá piense que no es la mejor compañía en ese momento, que resulta un estorbo, que no quiere aburrirte, hazle ver que lo que necesita más que nunca es alguien con quien charlar, que le escuche y compartir.

Debemos levantar la vista, caminar por la vida con atención, no mirarnos tanto el ombligo, saber escuchar, estar más atentos…, porque puede que haya alguien a nuestro alrededor que nos pueda estar necesitando.

 

Es el momento de charlar, tomar un café y respetar sus lágrimas, es el mejor regalo que a alguien le podemos hacer en estos momentos de tristeza y apatía. Quizá siga sin saber por qué se encuentra así, pero lo que sí tendrá claro, es que no está solo.
¡Eso sí, preguntémosle si le apetece! Porque sus espacios y momentos, son necesarios. Y su libertad, innegociable.

 

¿Tomamos un café y te regalo una sonrisa?

 

 

 

 

Carmen Prada – Consultora  de Desarrollo Personal y Profesional

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Hagan hueco, les presento al talento

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Artículo publicado por Carmen Prada

Son innumerables las veces que escuchamos o nosotros mismos hemos pronunciado la famosa frase que dice: “nadie es indispensable…” La podemos aplicar a nuestra vida personal y también en el terreno profesional o empresarial.

Sí es cierto que en el personal, si quien nos falta es un familiar muy allegado o un amigo íntimo, es natural sentir su ausencia, pues quizá nadie puede llenar ese vacío. Pero también es cierto que la vida continuamente nos da oportunidades de volver a comenzar, encontrar nuevas amistades, volver a creer en el amor cuando ya creías que no era posible, descubrir que afrontar la existencia con un espíritu positivo siempre termina mereciendo la pena, aunque muchas veces vengan mal dadas. No es difícil, si se quiere, encontrar poderosos motivos para no resignarse y seguir adelante.

 Y es que en esta vida, ni todo es blanco ni todo es negro. Cuando como profesional escuchas esta frase repetitiva, y en algunas ocasiones pronunciada con maldad, uno no se detiene a reflexionar al respecto.

Es cierto que hay personas que cuando dejan un hueco en una empresa, equipo deportivo, organización, grupo… muchas veces llegas a pensar, “ya estaba tardando, porque mira que las ha preparado…”, y es que a veces hay personas que se van demasiado tarde. Cuando sucede esto, el sentimiento no es de pesar, sino de alivio, “ya era hora…”

Pero después están las otras, las que se van en busca de una mejora profesional, un ascenso, un reconocimiento del que se percata todo el mundo menos el que debe, una remuneración económica acorde con su valía, una oportunidad de crecer. En definitiva, un lugar donde se reconozca y valore su talento.

¡Es muy triste, pero real como la vida misma! ¿Realmente hay casos en los que podemos llegar a ser de algún modo indispensables? ¡Suena a locura! Evidentemente hay empresas que no saben gestionar el talento, lo infravaloran en vez de cuidarlo, lo constriñen en lugar de potenciarlo, terminan ahuyentándolo cuando deberían acogerlo y amamantarlo.

Ser un empresario capaz de gestionar talentos no se consigue solo con conocimientos técnicos, sin duda fundamentales para dirigir un negocio, hace falta olfato e intuición, mano izquierda, generosidad, incentivar, atreverse a confiar y saber muy bien en quién poder hacerlo.

 

Los profesionales de sobresaliente valía por supuesto que dejan huella, huecos que en muchas ocasiones a las empresas les cuesta llenar (en el caso de que lo logren), supone también tiempo, y tiempo para una empresa se traduce en dinero. Los valores y la personalidad de las personas talentosas, los hace mejor cuando además son capaces de trasmitirlo a un equipo de trabajo, contagiando su entusiasmo a otros, así como la pasión y habilidades que les caracterizan.

Con lo que la empresa no solo pierde al profesional con ese talento por excelencia  y lo que aportaba por sí mismo, sino que hay que poner un nuevo capitán en el barco, asumir el riesgo de que no encaje, y cuidado si quien se ha ido lo ha hecho por no sentirse valorado, porque ese mensaje tan negativo puede calar en otros miembros del equipo y tener un efecto dominó…

Si, por el contrario, ese profesional que dirige un equipo de trabajo se siente valorado por su empresa, tendrá confianza para tomar las decisiones difíciles que considere necesarias, podrá a su vez motivar e incentivar a sus subordinados, será más difícil que escuche los cantos de sirena que le lleguen de otros sitios, y su implicación en el proyecto arrastrará a otros a dar lo mejor de sí mismos, con el lógico beneficio que eso supone para poder conseguir los objetivos deseados.

Samuel Langhorne Clemens, fue un estadounidense del siglo XVIII, consiguió un gran éxito como orador y escritor, pero realmente carecía de visión financiera y, aunque ganó mucho dinero con sus escritos y conferencias, lo malgastó en varias empresas y se vio obligado a declararse en bancarrota. Con la ayuda del empresario y filántropo Henry Huttleston Rogers finalmente resolvió sus problemas financieros. Toda esta situación que le rodeó y en la que se embarcó sin tener conocimientos para ello, le dio la legitimidad de pronunciar una sabia frase: “Aléjate de la gente que trata de empequeñecer tus ambiciones. La gente pequeña siempre hace eso, pero la gente realmente grande, te hace sentir que tú también puedes ser grande”.

 

Prepárate antes de embarcarte en grandes proyectos si careces de capacidades para comenzar, pero por otro lado, tú que tienes talento, no dejes que te contagien aquellas personas que te rodean y carecen de él. ¡Vuela!

 

 

 

 

 

 

Carmen Prada – Consultora  de Desarrollo Personal y Profesional

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El sexo débil, eso dicen por ahí…

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Artículo publicado por Carmen Prada

Desde el mismo momento en que mi madre se puso de parto y vi por primera vez la luz, quién me iba a decir a mí que las cosas no iban a ser del todo sencillas, cuando lo único a lo que recurría, de forma un tanto inconsciente, era a llorar para que se cumpliesen mis caprichos.

Desde luego que, por lo menos a mi madre, y menos en aquel entonces, nadie le regaló un manual de instrucciones para todo lo que se le venía encima, pero con los años yo también me di cuenta que carecía de ese mismo manual para afrontar las diversas adversidades que la vida me iba a presentar por el hecho de ser mujer, ¡y además ser trabajadora!

 

  • No voy a entrar en si hay desigualdades salariares entre hombres y mujeres, ¡que las hay!

 

  • Tampoco en la discriminación laboral por el hecho de ser madre o plantearse serlo.

 

  • Una mujer apta para desempeñar un trabajo determinado no siempre recibe el mismo trato que se le da a un hombre. En muchos casos somos sometidas a entrevistas de trabajo en las que se hacen preguntas de índole personal que es extraño hacer a los hombres: si tienen novio, si piensan casarse y quedarse embarazadas, qué método anticonceptivo utilizas…, o directamente no nos contratan si confesamos que estamos embarazadas.

 

  • Claro, ¿y qué me decís de que las mujeres tengan doble jornada laboral? Hacen sus horas pertinentes en su trabajo, y teniendo en cuenta la poco equitativa repartición de las tareas del hogar… ¿Quién se lleva la mayor parte? ¡Pues sí, la misma!

 

Como comenté anteriormente, no quiero tocar en profundidad el tema de la desigualdad salarial entre el hombre y la mujer, ya que es algo que últimamente me está agotando.

Lo que sí he de decir es que todos estos enfrentamientos en los que en muchos casos rema cada uno en sentido contrario, provocan violencia. Una violencia que en la mayoría de los casos es sufrida por las mujeres, aunque tampoco me quiero olvidar de los hombres que la sufren, pues también son víctimas, habitualmente ocultas y ocultadas.

Pero no nos desviemos, en la vida es conveniente acordarnos a menudo de algo muy importante, y es que en muchas ocasiones nos olvidamos de nosotras mismas.

La sociedad tiende a ser muy exigente con la mujer, hasta tal punto que llegamos a pensar que no podemos fallar en nada, que debemos dar todo lo que esperan de nosotras y más. Los hijos adquieren un lugar prioritario cuando los tenemos, como es lógico, absorbiendo uno los mayores tesoros que tenemos, que es el tiempo, que no regresa.

Pero, ¿tenemos tiempo para querernos? ¿Reservamos tiempo para cuidar nuestra vida interior? ¿Nos dedicamos tiempo a nosotras mismas? ¿En cuántas ocasiones dejamos de pronunciar un NO rotundo por miedo?

Y respecto a las emociones más íntimas, ¿nos permitimos llorar sin que nos digan “pero por qué lloras si no tienes motivos”? No, y no lo hacemos porque tememos mostrarnos frágiles y eso tampoco está bien visto.

¿Y por qué no disfrutamos más de la vida y nos dedicamos más a intentar ser felices y no perfectas?

La mujer es bella por su interior, algo que se refleja en su día a día. Hay una búsqueda continua de una hermosura efímera, esa que se nos escapa entre los dedos de las manos con el paso de los años, y al final nos damos cuenta que lo que realmente mantenemos son nuestras propias convicciones, nuestra personalidad, y por qué no, nuestra elegancia femenina.

Si deseas luchar contra la corriente, hazlo con valor.

Si culpabilizar a los demás de los obstáculos que te encuentras en la vida te hace sentir mejor, estás perdiendo el tiempo. ¡Con hechos se tumban muros!

Si no entiendes otro modo de vida que buscar la perfección, ¡te pasarás el resto de tus días frustrada!

Si crees que tu mayor enemigo son los hombres, ¡todos vamos en el mismo barco!

 

Solo uno mismo decide cómo quiere vivir la vida, ¿Tú ya sabes cómo crecer para poder hacerlo?

 

 

 

 

 

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional
*Fuente de la fotografía, Pinterest.es

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Todos somos vendedores, ¿o acaso crees que no?

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Artículo publicado por Carmen Prada

“No quieras comenzar por el final, primero consigue venderte tú al cliente a través de la confianza y honestidad, y después comienza con la venta del producto”. Carmen Prada

 

En muchas de las ocasiones, únicamente vemos como vendedores a esos que identificamos cuando entran por la puerta y van vestidos como un pincel, ya que su aspecto personal es claramente refinado. Pero también a los que siempre llaman por teléfono en el momento menos oportuno, y que en cinco segundos hemos despachado, y en algunas ocasiones con muy poca educación…
Claro, en ambos casos hablamos de vendedores, esos que son famosamente conocidos como comerciales.
Y me atrevo a lanzar la pregunta. ¿Para ti realmente los únicos que tienen interés por vender son ellos? ¡Para mí lo somos todos!

Yo en mi profesión intento venderme como profesional, captar clientes y fidelizarlos. Pero quizá sea por mi perfil comercial que tantos años disfruté y sudé, que me doy cuenta de que no todas las personas, empresas y profesionales que están en el mundo laboral, tienen esa perspectiva.

Sí, tú puedes estar detrás de un mostrador. Y puedes estar “ofreciéndome” unas sábanas ya que he decidido renovar mi ropa de cama. También puede que quiera hacer un regalo y me dirija después a una joyería para adquirir un reloj, y luego he quedado para ir a tomar algo con mis amigos. Si tu mostrador es el la tienda de ajuar doméstico, el de la joyería o el de la cafetería, ¿realmente no crees que tú eres también un vendedor?

Yo me doy cuenta que no, que no existe ese concepto cuando me dirijo a un punto de venta o a un establecimiento, sea el que sea. No sé vosotros, pero han sido múltiples las ocasiones en las que yo me he encontrado con esta afirmación: “yo no salgo a vender, ni a buscar los clientes. ¡Son ellos los que vienen a comprar!”. Este realmente es el gran problema que tenemos en España, o al menos en mi zona, la falta de conciencia clara de lo que es un vendedor.

Cuando hablo de este tema siempre me acuerdo de nuestro país vecino, Portugal. Han sido muchas las ocasiones en las que he tenido la gran suerte de visitarlo, y es ahí donde he visto grandes comerciales, allí lo son hasta los que te hacen una copia de llaves, y es que así debe ser.

Cada vez son más las pymes que se quieren reinventar, los proyectos creativos que nacen, las diversas empresas del mismo sector… Cada vez existe mayor competencia, y además los clientes tienen mayor información sobre los productos o servicios que quieren adquirir, que hasta de esto nos estamos olvidando.
¿Por qué no comenzamos a pensar que vendedores somos todos y no solo los que se nos presentan en el negocio como un pincel y a los que tenemos otorgada la etiqueta de “otro pesado más”?

– Empieza por mostrarte amable, honesto, transparente. Y estés trabajando donde estés, cuida tu imagen.

– Cuida de ese cliente que entra por la puerta como si fuese el más importante, dedícale tiempo y preocúpate por sus necesidades. Para eso tu empatía y escucha activa deben estar presentes.

– ¿No te has planteado que quizá tú juegues con desventaja? Me explico, si tu cliente acude a tu encuentro, de cómo sea tu trato, profesionalidad, honestidad, preocupación por él, depende que éste vuelva, o incluso personas de su entorno. La reputación conseguida desempeña un papel importante.

– Cierto, tú no estás en la calle de un lugar a otro, ¿pero tienes claro cuál es tu reclamo o en que estás marcando la diferencia, si realmente lo estás haciendo, para que los clientes decidan entrar en tu local y no en el de la competencia?

– Es vital que no denigres a la competencia, quizá la tengas muy cerca. Si lo haces para captar a un cliente, pueden suceder dos cosas: que pierdas a ese cliente porque le generes desconfianza, o que le recuerdes que hay competencia y que quizá deba plantearse otras opciones antes de decidirse, por lo que te estás perjudicando a ti mismo. ¡Es hora de ponerse las pilas!

– Quítate de la cabeza que la competencia te perjudica, ésta nos hace estar alerta continuamente y nos obliga a seguir mejorando día a día. Tener buena competencia te lleva a ser más competente, mira el lado bueno de las cosas.

– Cuando logres vender, no te olvides de lo más importante, fideliza a tu cliente. Uno no vive de una venta. Logra que ese cliente regrese, y si por él vienen a tu negocio más personas, ¡será entonces cuándo podrás empezar a decir que estás en el buen camino, en el de la excelencia!

 

Quizá no seas tú la persona que atiende directamente el negocio y tengas empleados para tal fin, pero eso no te exime de transmitirles todo lo que quieres, deseas y exiges para tu mayor tesoro, el cliente.
¿Te das cuenta que no eres tan diferente a esas personas con corbata y maletín o esas otras que llaman por teléfono? Solo necesitas saber a qué te dedicas, conocer bien tu producto o servicio y conectar con tus clientes.

Quizá ahora entendamos un poco mejor que nadie que busque el éxito profesional debe olvidar que para alcanzarlo es preciso tener una actitud comercial, para así generar y aprovechar oportunidades, y ser inconformista en la permanente aspiración a crecer y mejorar.

 

Si te conformas, otros llegarán y te borrarán del mapa, y lo que es aún peor, estarás renunciando a desarrollar todo tu potencial.

 

 

 

 

 

 

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional
*Fuente de la fotografía, Pinterest.es

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¿Te has encontrado?

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Artículo publicado por Carmen Prada

Busca ese lugar que te acerque a ti mismo, ese que solo sea tuyo porque un día así lo decidiste, aunque aún no conozcas el motivo.

No hay excusas, alguien te necesita y precisa estar contigo. Eres tú mismo. Haz una parada en el camino. Has de recuperar la calma y la serenidad.

¿En cuántas ocasiones nos olvidamos de nosotros mismos? Demasiadas…

En muchas ocasiones no nos damos tregua. Nuestra velocidad de crucero en el día a día es demasiado estresante. Pensamos que sin nosotros “esto o aquello”, porque siempre tenemos una excusa, no saldría del mismo modo. Pensamos que somos imprescindibles. Cargamos con mochilas pesadas que no nos corresponden. Nos empeñamos en hacer nuestros los sueños y metas de otros. ¿Solidaridad o afán de protagonismo? Aunque sea lo primero, habrá quien nos juzgue como si fuera lo segundo, es inevitable. Buscar la superación es bueno, pero obsesionarse con la perfección es tan inútil como agotador.

Por el mundo hay muchas personas buenas. Se dan tanto que se vacían, se entregan sin esperar nada a cambio…

Y si realmente eres de esa clase de personas altruistas y generosas, te felicito. Pero también permíteme que te advierta de no olvidarte de alguien muy importante. ¿Sabes de quién? ¡Pues de ti mismo!

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La felicidad, ese estado tan deseado, son momentos. Momentos que nos los genera otro motor, que es nuestro interior. ¿Cómo podemos percatarnos de que realmente nos estamos queriendo?

  • El brillo de nuestros ojos, nuestra mirada generosa.
  • La sonrisa, pero no cualquiera, esa que sin darnos cuenta lucimos a menudo y siempre hay personas que nos la recuerdan, porque les llega, es contagiosa, es auténtica.
  • El optimismo como forma de vida, capaz de transmitir a los demás, pero sin dejar de tocar el suelo.
  • La capacidad de levantarse ante “un accidente”. Gestionar las emociones, las frustraciones y los desengaños, son herramientas que te acompañan en este pedregoso caminar.
  • No esperar nada de nadie. Si das, ¡hazlo sin más!
  • Eres consciente de que en la vida se cometen errores, ¡porque no somos perfectos! Pero éstos son los mejores medidores para poder observar de algún modo tu desarrollo personal.

La vida es demasiado bella para vivirla con miedos permanentes. Cargando con etiquetas y “trajes” cortados por otros. Por circunstancias que te lleven al desaliento, a perder toda esperanza.

No nos podemos pasar toda la vida sintiéndonos culpables de acontecimientos, desencuentros, experiencias desafortunadas, errores cometidos… Porque hasta el perdón comienza en nosotros. Saber perdonarnos es el punto de partida hacia la mejor versión de nosotros mismos.

La etimología de la palabra regalo no está clara, pero existen tres teorías:

  • del latín regalis, que indica algo propio del rey o de la realeza;
  • del francés, compuesto por re-, que da un valor intensivo a la palabra, y –galo, indicando el pueblo francés, y se refiere a un agasajo por galantería;
  • del francés galer, que significa ‘divertir’.

Sinónimos de regalo son: obsequio, presente, ofrenda, oferta, dádiva, suerte, dicha.

 

Tenemos un regalo que es la vida, devolvámosle a ésta todo lo que ella nos entrega y hagámoslo porque la hayamos aprovechado.

 

 

 

 

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional

*Fuente de la fotografía, Pinterest.com

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Carta a mí misma, ejercicio de introspección

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Artículo publicado por Carmen Prada

 

“Sí, me escribo o te escribo, según lo miremos, para recordarte varias cosas que quizá te vengan bien en el futuro.

Aunque también es cierto que las puedes compartir con cuantas personas desees, ya que puede que algunos de los recordatorios le vengan bien a muchas de ellas que ya conoces, o que no, o a esas que conocerás por el camino.

¡Cómo cambia la vida, y cómo lo has hecho tú!

Quiero recordarte tus orígenes, cómo te comportabas siendo niña e incluso adolescente. Todo lo que te regalaron tus padres y cómo no, ¡los palos que en la vida te has llevado!

¿Recuerdas que hablabas para el cuello de la camisa? ¡Sí, quién lo diría! Simplemente te lo quiero recordar porque creo que a estas alturas eres consciente del cambio tan importante que se produjo con respecto a esto en tu trayectoria personal y profesional. Tanto que las amistades no abundaban, que se dijese…, y creo que cada vez que leas ésta, tu carta, seguirás pensando lo mismo que ahora en tu presente. Esa empatía, la cercanía y personalidad que te definen, te han ayudado mucho a relacionarte con muchas personas, y algo aún más importante, a ser capaz de hacerlo de la forma más natural con personas de muy diferentes perfiles sociales, económicos, laborales, humanos…Y sin dejar de ser yo misma, eso nunca.

También te digo que desde tu frágil y tímida adolescencia tu personalidad ha evolucionado de forma imprevisible. La de ahora es fuerte como un roble, por momentos inentendible para algunas personas, ¿por qué? Porque en ocasiones alguien que tiene las ideas claras y es consciente de lo que quiere y de lo que no, resulta difícil de encajar. Ah, ¡y no olvides que encima eres mujer!

Hay algo que no cambiará en ti, pues era algo que ya sufrías en tu juventud. El malestar y dolor que te causan las decepciones que recibes por parte de las personas a las que quieres. Aunque has de saber que estás dando grandes pasos con respecto a este punto. Quizá aún a estas alturas no te hayas dado cuenta, porque llevas mucho tiempo teniendo pasión por las personas, y no dejas una y otra vez de creer en ellas.

Has de saber que de las desilusiones y decepciones viene el aprendizaje, y tú que desde siempre has sido un “culo inquieto”, según me recuerda habitualmente mi querida madre, no te ha importado arriesgarte, pues has sido siempre consciente que ese era el modo de superarte y crecer.

Hay algo que no has perdido y jamás perderás, y es la ilusión por soñar. ¿Recuerdas cuando siendo una jovencita te sentabas en ese banco metálico junto al río Boeza y no hacías más que soñar? Vale, es cierto que ni tienes hijos ni vives en una casa acristalada, pero algo sí es verdad, ¡y es que tienes un esposo que te ama con locura! Claro, ¿cómo te van a decir a ti que los sueños no se pueden alcanzar? Te digo que jamás nadie te quitará tal cosa de la cabeza. Pero lo más gracioso es que lo sigues haciendo, y es algo que no dejarás de hacer, lo de buscar un banco cercano a un río y dejarte llevar por tus pensamientos. En muchas ocasiones, en esos momentos tuyos, encuentras respuestas a muchas preguntas…

Siempre dijiste que te querías parecer de mayor a tu madre, porque siempre ha sido un pilar fundamental en tu vida. Por su capacidad de sacrificio, su entrega, el cariño que siempre ha regalado… No te voy a engañar, mi querida Carmen, pero te has puesto el listón muy alto, aunque con lo cabezona que eres tú con todo lo que te propones…

Jamás olvidarás los golpes a los que te has tenido que enfrentar, y no lo harás porque te han servido para saber que ese camino no es el que debes tomar. Y es que cuando eras una adolescente, te dolían algunas palabras con las que otros te definían, como “empollona”, pero con los años te has dado cuenta de que seguir tu propio camino supone pagar el peaje de que muchos te critiquen o te envidien, pues mucha gente quiere que los demás sean tan mediocres como ellos, sin mayor aspiración en la vida que ser uno más del rebaño.

Tu cabello rizado lo sigues manteniendo, y eres una mujer coqueta y femenina, te cuidas y estás a gusto contigo misma, con tu estilo personal ajeno a modas. Tú eres tú, y te arreglas para ti.

Te podría seguir recordando cosas, momentos, instantáneas. Pero no deseo que cada vez que necesites o te apetezca leer esta carta que un buen día como hoy te escribiste, pienses que todo estaba escrito y que no había nada por descubrir.

Tú sabes que cumplir años es un regalo, que cada día trae consigo miles de oportunidades, que la vida está para sacarle todo el jugo que se pueda y que estar rodeada de las personas que tanto quieres es una bendición. También tienes muy claro que eres una gran afortunada, y das gracias cada día a Dios por disfrutar con tanta pasión con tu trabajo. Algo que también siendo niña no dejabas de soñar”.

 

Queridos ruteros, seguid recorriendo vuestro camino, para que cuando en el futuro echéis la vista atrás, no se pueda decir que no habéis hecho DE VUESTRA VIDA UN SUEÑO Y DE VUESTRO SUEÑO, UNA REALIDAD.