Sigue corriendo, te estás quedando atrás

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Artículo publicado por Carmen Prada

 

Si hasta ahora lo has hecho, continúa. No pares, no vayas a perder el tiempo en mirar a tu alrededor y distraerte de tu camino y meta.

Si hasta ahora has caminado a buen paso, si por momentos te ha faltado el aliento y no has dejado de mirar el reloj ya que el tiempo apremia, ¿por qué cambiar?

Puede ser que tampoco hayas buscado un momento para pensar si algo te está persiguiendo. Aunque es normal, el tiempo pasa. No deseas llegar tarde a nada, tus compromisos son más poderosos que tus necesidades. Siempre has aspirado a la perfección, porque por tu mente nunca ha pasado otra cosa, aunque sabes el peaje que por ello pagas, pero bueno, siempre has estado dispuesto… Pero, ¿hasta cuándo? Quizá tampoco te lo has planteado… Es otra de las cosas en la vida que ya has asumido.

Llevas muchos años corriendo tu propio maratón personal.

Partamos de un punto, y es que en un maratón propiamente dicho, existe una distancia considerable de recorrido. Por otro lado, las personas que participan en esta modalidad deportiva se preparan durante un largo periodo de tiempo, tanto física como mentalmente.

Las horas de sueño y descanso forman una parte importante de su entrenamiento. La alimentación y la vida saludable, también es preciso tenerlas en cuenta. Y todo ello con un objetivo y meta clara, y para ello hay que calzarse los deportivos más adecuados para hacer frente a este evento deportivo, junto con la ropa idónea para hacer frente a lo que durante tanto tiempo llevan preparando. El alcanzar la meta, así como el llegar antes o después depende de cada participante.

Eso sí, en tu particular carrera llevas todo lo necesario y además algo muy importante que es esa pesada mochila. Es la única con el poder suficiente como para poder pararte o por lo menos hacer que tu ritmo no sea tan frenético. No tiene fin, es como si ésta estuviese rasgada, rota, sin fin… En ella se van acumulando todas las caídas, contratiempos, miedos, cargas diarias, emociones, sentimientos… Sin percatarte que llegará un momento en el que tus prisas de nada servirán porque no estás atendiendo al peso que tienes sobre tus hombros.

Quizá ha llegado el momento de que te pares, frenes en seco, alces la mirada y te des cuenta de todo lo que te has perdido y te estás perdiendo. Aún estás a tiempo de mirar al futuro con otro brío, con ojos de esperanza, de ilusión, con una mirada fresca.

La sociedad, la rutina, las costumbres, las obligaciones…, nos llevan a tener que caminar por la vida sin permitir que nos deleitemos del recorrido. Evidentemente que durante el mismo nos encontraremos de todo, cosas que nuestra memoria recordará positivamente y por otro lado, experiencias que no serán tan gratas.

Nos pasamos la vida planeando, marcando fechas, estableciendo horarios, agendando, pero, ¿en algo de todo lo anterior estamos nosotros como protagonistas? Nosotros siempre podemos esperar…

¡No, no debemos hacerlo! Puede resultar duro, pero es la única realidad, venimos al mundo con una garantía final que nos espera, que es la muerte.

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Es una pena que en muchos casos nos demos cuenta del gran tesoro del que disfrutamos, la vida, cuando por algún motivo ésta corre riesgo. Es entonces cuando cuestionamos muchas de nuestras actitudes ante determinados acontecimientos o cuando nos damos cuenta del valor que han tenido otras.

Lo bueno es que siempre estamos a tiempo de enmendar nuestras carencias, estamos a tiempo si nos paramos, analizamos y actuamos en consecuencia.

  • Puede que no tengas el trabajo con el que habías soñado, o ni tan siquiera el que te mereces.
  • Las circunstancias te han llevado a atravesar una situación económica delicada.
  • Quizá alguien a quien querías mucho ha dejado este mundo y te sientes “huérfano”.
  • Puede que seas de esas personas que en el amor no hayas sido afortunada.
  • Tus habilidades sociales no son todo lo satisfactorias que te gustarían, y la frustración y el apocamiento estén presentes en tu día a día.
  • Las etiquetas y los prejuicios son protagonistas en tu vida. Tanto, que condicionan totalmente tu día a día…

¡No pienses que eres diferente! ¡Que vives en un mundo en el que eres un extraño! ¡Que no hay alternativa!

¡Actúa! En tus manos está cambiar la realidad de tu vida.

  • Comienza por soltar esa pesada mochila que no te deja avanzar.
  • ¡Conócete! Aprende a vivir contigo mismo, quiérete con tus defectos y virtudes.
  • Da, pero hazlo por generosidad. Cuando regalamos a otras personas, nuestra autoestima aumenta, nos sentimos a gusto con nosotros mismos.
  • Pregúntate de dónde vienes, en qué punto te encuentras y hacia dónde desear ir. Tener objetivos y metas realistas en la vida nos mantiene activos.
  • Si algo te disgusta, algo con lo que no estés conforme, haz algo para darle la vuelta. El inmovilismo es uno de nuestros mayores enemigos.
  • Practica el perdón, cuando perdonamos a los demás, nos volvemos generosos, sale a relucir nuestra parte más humana. ¡Perdona para que te puedan perdonar!
  • Enfréntate a la muerte con la vida. Vive con amor, ama con plenitud, regala amistad, exprime los segundos, no temas al mañana.

Si no puedes volar entonces corre, si no puedes correr entonces camina, si no puedes caminar entonces arrástrate, pero sea lo que hagas, sigue moviéndote hacia delante. (Martin Luther King Jr.)

 

 

 

 

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional

Imagen, Pinterest.es

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¿Y qué hago? Toma decisiones

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Por Carmen Prada

 

“Todo conflicto crea nuevas barreras. Si sientes temor y comienzas a hacer algo al respecto, aparece una nueva clase de miedo: el miedo al miedo”, Osho.

Muchas personas cuando dan por finalizadas las vacaciones, el periodo de verano y la llegada del mes de septiembre, se plantean tomar decisiones. Las principales que solemos tomar se refieren al ámbito laboral.

Quizá un cambio de trabajo buscando la conciliación familiar. Un nuevo puesto que nos aporte más económicamente. Incluso la posibilidad de emprender y trabajar en un proyecto propio…

Es evidente que hay decisiones y decisiones, unas tienen mayor prioridad que otras. Unas pueden ser más trascendentales para nuestra vida. Y hay simplemente otras que es necesario tomar porque van surgiendo en el día a día.

Está claro que no se puede valorar del mismo modo el hecho de plantearse emprender y dejar atrás el trabajo que teníamos hasta el momento, que decidir si nos decantamos por hacer pilates o mejor running con la llegada del otoño. La repercusión que una u otra tendrán en nuestra vida será de muy distinto alcance.

Tomamos decisiones a menudo, en muchas ocasiones no nos damos cuenta que lo hacemos, pero en otras las debemos tomar y nos quedamos paralizados. Aparece el miedo a la toma, a la equivocación… Y realmente el mayor de los errores es no tomarlas.

El inmovilismo nos lleva al conformismo, a establecer barreras limitantes, a negarnos al desarrollo personal y profesional e incluso a seguir sumergidos en situaciones que nos ahogan cada día.

Tenemos que tener claro que con la toma de decisiones:

  • nada ni nadie nos garantiza el éxito;

  • quizá con el tiempo haya que corregir el rumbo inicial;

  • debemos estar preparados para seguir tomando más decisiones, ya que la inicial solo es la primera de muchas más.

No todas las personas tienen la misma facilidad para la toma de decisiones, y en este punto influye mucho la autoconfianza, la buena gestión de nuestras emociones, el nivel de autoestima, la capacidad de liderazgo, la capacidad de reacción y adaptación a los imprevistos… Todos estos aspectos constituyen, junto a otros, nuestra personalidad.

¿A qué me refiero? Las decisiones deben ser personales e intransferibles. Solo uno participa en lo que nos aporta o lo que nos resta. Que otras personas influyan demasiado en ellas, nos puede llevar a embarcarnos en un proyecto que ni nos ilusione ni sintamos nuestro.

¡Claro que es arriesgado decidirse en la vida y que hagamos diana! Pero más triste es no hacerlo porque el miedo se apodere de nosotros.

El hecho de equivocarnos no significa que hayamos fracasado. Dentro de la toma de decisiones influyen muchos factores externos que nosotros no podemos dominar, y además tampoco debemos obcecarnos con ello. Esto nos podría llevar al desgaste y la frustración.

  • Ve en busca de ideas claras y concisas. Esto te ayudará a tener más claro que camino que debes tomar.

 

  • Busca tu autoría en tu proyecto de vida, debes creer en todo aquello que lleves a cabo. Tú serás el mejor embajador a la hora de vender tu idea.

 

  • Sé realista. Debes analizar las ventajas y desventajas que tu proyecto puede acarrearte.

 

  • Debes tener capacidad de reacción. Habrá momentos en los que nos tengamos que desviar del camino previsto, sin que esto nos paralice.

 

  • Cuenta con un plan de acción. No puedes ir improvisando, es importante ir evaluando cómo se va desarrollando todo. Tampoco busquemos resultados inmediatos, debemos tener paciencia. Llegará el momento de plantearse una lista de satisfacción.

Piensa por un momento en tu vida, en este preciso momento por el que estás pasando. Quizá sea el momento idóneo para pensar en cambios. Para encontrarnos. Para tener momentos de intimidad con nosotros mismos y conocernos. Saber lo que deseamos en nuestra vida y lo que no. Podemos mirar alrededor, ser espectadores de nuestra vida por un instante y darnos cuenta que quizá hay personas o circunstancias que no son favorables para nuestro propio desarrollo personal.

No permitamos que nadie reste en nuestra vida, intentemos buscar la suma. Solo de nosotros depende tener claro qué deseamos y decidir qué personas nos acompañen.

 

 

Cree en ti y no te pongas límites, la vida está diseñada para arriesgar y no quedarnos con la duda de si pudimos hacer algo más en ella.

 

 

 

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional
*Fuente de la fotografía, Pinterest.com

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La trastienda de las redes sociales

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Gracias a la VIDA por regalarme personas como tú, Amparo. A los que ya conocéis a esta enorme profesional y admirable persona, os felicito por ello. Y a todos, os animo a disfrutar  y reflexionar con la lectura del siguiente artículo suyo.

¡Mil gracias por tu transparencia!

 

Por Amparo Donaire.

Me siento muy contenta ya mi querida Carmen Prada, a la que por cierto he desvirtualizado hace poco, me ha permitido entrar en su casa, su blog Las estrellas brillan por ti y estamos cómodamente sentadas en su salón para charlar y compartir experiencias y aprendizajes.

Los que pasamos bastante tiempo en nuestro escaparate virtual, el mundo on line, sabemos de la importancia de manejar lo virtual pero de forma realista, con los pies bien firmes en la tierra. Sabemos que la vida está hecha de pequeños momentos, de respeto y de personas que nos acompañan en el camino. Y Carmen es una de ellas. Me acompaña con sus posts y con su voz, reflexiones y buena música en su programa de radio. ¡Todo un descubrimiento! Recomiendo que no os perdáis sus programas llenos de sentimientos y buena música. ¡Gracias por tu motivación, tus inquietudes y la ilusión y ganas que le pones a todo lo que haces!

Carmen, como buena anfitriona, me ha pedido que me presente, así que antes que nada, para aquellos que no me conocéis, voy a hablaros un poco de mí.

Mi nombre es Amparo Donaire. Soy observadora y curiosa por naturaleza. Siempre inquieta y en aprendizaje continuo, porque, ¿el aprendizaje es cuestión de edad? Para mí, no. Me gusta escuchar y conectar con la esencia y las emociones de las personas. ¿Una vida sin nuevos retos que afrontar? He de confesaros que sería un aburrimiento, al menos en mi caso. Si quieres mantenerte en un mundo altamente cambiante y competitivo te va a tocar reinventarte ¿por qué no hacerlo? ¿Te vas a quedar parado viendo la vida pasar?

En cuanto a mi trayectoria profesional, está centrada en la gestión de la formación, desarrollo de estrategias de  marketing, publicidad y comunicación.  En estos últimos años, dado que la tecnología está cambiando de forma radical nuestra vida y nuestra forma de hacer negocios, mi ámbito de especialización principal se centra en los nuevos medios de comunicación social, la Netiqueta, Protocolo Social, Protocolo Institucional, Relaciones Públicas, Negociación y en procesos para mejora de la imagen y posicionamiento  de marca mediante una comunicación 2.0 efectiva. He descubierto que compartir con los demás todo lo que he aprendido es una de las mejores satisfacciones que puedo tener a nivel profesional

Si queréis saber más de mí, podéis encontrarme en LinkedinTwitterG+Pinterest e Instagram

Hasta hace algunos años, las redes sociales eran un área totalmente desconocida para mí. Recuerdo bien que cuando me planteaban estar presente o abrir algún perfil decía ¡Eso no es para mí! ¡Yo prefiero estar en el anonimato! Y mira por donde, hoy por hoy, mi actividad es más intensa cada día. Puedo decir que las RRSS me han aportado mucho, seguridad, aprendizajes, conocimientos, relaciones profesionales y personas que han venido para quedarse en mi vida. Verdaderamente  se ha abierto para mí, un nuevo mundo de posibilidades y sobre todo de poder comunicar que es lo que me gusta. Son muchos los beneficios frente a las desventajas, algún susto sí que me he llevado pero todo es subsanable y de  estas situaciones siempre podemos aprender.

Las Redes Sociales puedes enfocarlas a tu gusto, de forma profesional, personal, divertida, de negocios, pero tienes que tener en cuenta que todo lo que comuniques va a tener unas consecuencias. Lo que se vierte en las Redes allí se queda. Como decía Teresa de Calcuta “Las palabras amables pueden ser cortas y fáciles de decir, pero sus ecos son realmente infinitos”.

Carmen y yo mantuvimos una charla en la que hablábamos de los aspectos importantes de tener presencia en distintas RRSS y además de destacar sus ventajas y diferentes finalidades, desde la meramente profesional hasta la de compartir ocio, conocimientos, buscar información, mejorar la comunicación, también comentamos la otra cara, la de las desventajas, menos amable, más incómoda, más transgresora, lo que yo vengo a llamar la trastienda de las redes.

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Como usuarias de estos nuevos canales de comunicación, compartí con Carmen estas preguntas

  • ¿Hay algún comportamiento que te preocupe y que veas últimamente con más frecuencia en RRSS?

El simple hecho de poseer un perfil en redes sociales nos expone a los ataques de nuestros detractores. Ni todo el mundo nos cae bien, ni nosotros caemos bien a todos. Encontrarte con personas que vierten  de forma sistemática mensajes negativos entorno a una persona o una marca puede ser una verdadera pesadilla. Actuar con calma, valorar la respuesta y, dependiendo de la repercusión dirigirnos a los espacios adecuados de denuncia, van a ser nuestra mejor baza.

Además de estos detractores de los que hemos hablado, me causan mucha preocupación  las nuevas formas de delinquir que ha traído el crecimiento del mundo virtual. Además de la suplantación de identidad, con las graves consecuencias en cuanto a contraseñas, delitos económicos y de ciberseguridad, están además de la adicción, el acceso a contenidos inapropiados, el ciberacoso o la vulneración de la intimidad. Podemos acceder a contenidos pornográficos o violentos, denigrar a personas, transmitir mensajes racistas, fomentar la anorexia o incitar al suicidio entre otros.

Cada vez nos estamos acostumbrando más a oír términos como sexting, ciberbullying, grooming, que designan prácticas que tienen que ver con un distorsionado concepto de «privacidad» sobre todo en el caso de jóvenes. Los usuarios, en muchas ocasiones, no valoran el espacio íntimo y comparten fotografías y datos personales sin pudor alguno. ¿Nos estamos enfrentando a una pérdida de respeto y valores? No soporto la cobardía, amparados en avatares anónimos se esconden personas que insultan, menosprecian y humillan sin dar la cara.

En redes sociales se vierten muchas opiniones acerca de todos los temas. Sí, podemos opinar, pero por favor desde el respeto, la sensatez y la coherencia. No saquemos de quicio las cosas y nos convirtamos en un troll de nosotros mismos por estar detrás de una pantalla.

  • Una disciplina como el protocolo ¿es aplicable en el mundo virtual?

Aunque hemos avanzado mucho en ese sentido, siempre me hace gracia cuando me preguntan sobre protocolo y todavía me encuentro con reacciones o pensamientos que asocian el protocolo como algo antiguo, algo rígido y rancio.  No, el protocolo no es tomar el té con los reyes y ya estamos cansados de leer tantas veces aquello de “saltarse el protocolo”. El protocolo es un elemento facilitador de las relaciones con los demás, una ciencia multidisciplinar y de ahí la importancia que tiene valorar los diferentes ámbitos en los que el protocolo es elemento fundamental de la comunicación institucional, empresarial, oficial, etc.

¿Redes sociales y protocolo? Por supuesto que sí. Demuestra la adaptación de esta disciplina a los nuevos tiempos. Tenemos suerte porque el protocolo a través de las RRSS adquiere mayor visibilidad mediante la publicación de contenidos que ayudan a transmitir su importancia y sirven como ejemplo de conocimientos, incluso en el propio uso de ellas también aparece reflejado.

El protocolo “virtual” o netiqueta, asigna unos procedimientos de actuación y comunicación, basados en la cortesía, la educación y el respeto mutuo. Muy importante tenerlos en cuenta y un plus para nuestra marca personal.

  • Coméntanos alguna práctica que observas en RRS y que en tu caso no aplicarías

Seguramente hay muchas más de las que puedo comentar aquí, porque haríamos entonces otro post. Me disgusta bastante que contacten conmigo y después de haber aceptado la solicitud, directamente me manden un mensaje vendiendo un producto o servicio. Si piensas que las redes sociales son un canal donde puedes hacer marketing sin ton ni son, pues olvídalo. Seguramente lo que vas a conseguir es no alcanzar los objetivos que te has marcado.

Criticar a la competencia, en lugar de describir nuestro producto o servicio remarcando sus beneficios y qué aspectos son diferenciadores.

Recibir mensajes vendiéndome seguidores, todavía no le he encontrado sentido a engordar una cifra por el simple hecho de engordarla.

Que me pidan seguimiento en otras Redes Sociales, ¿no será mejor que nos sigan por nuestro trabajo o porque estemos interesados en lo que se comparte?

La falta de feedback, Me gusta pensar que siempre hay personas a las que les puede interesar lo que tú compartes y aportas. Y que hay alguien que conversa contigo en cada interacción. Trabajo intensamente en este aspecto, el feedback me resulta imprescindible.

Los hilos de conversaciones y las conversaciones a horas intempestivas. Sobre todo lo veo y a veces lo padezco en Twitter. Aquellos mensajes que mencionan a muchos usuarios y cada usuario dan una respuesta a uno por uno. Se me hace interminable y en ocasiones aunque parezca de mala educación no respondo. En cuanto a los horarios… piensa que ciertas horas privadas deben respetarse siempre.

  • ¿Qué actitud te incomoda o te molesta ver en ciertos perfiles sociales?

Una de las múltiples ventajas de las redes sociales es permitir la socialización con personas nuevas y que pueden ser afines o no en cuanto a áreas en las que nos desenvolvemos profesionalmente. Este contacto constante con otras personas facilita que la gente se conozca y mejoremos nuestras habilidades sociales.

Lo que se construye son relaciones basadas en sentimientos y emociones que necesitan tiempo, y éste es un recurso limitado y complejo. Observo y trato con perfiles de todo tipo, porque esa es la función que yo considero básica de las redes sociales, cooperar y compartir, aportar valor y conocimientos. Cada perfil es distinto y enfocado a unos fines, cada uno debe enfocar su visibilidad como mejor le parezca.

Ahora, si hay un perfil que me llama mucho la atención es el de aquellas personas que muestran una autoconfianza a rebosar, no sé si llamarlo autoconfianza o ego. Dicen que la autoconfianza es el camino del éxito y si primeramente no confiamos en nosotros mismos no podremos transmitir grandes cosas.

Pero veo con perplejidad perfiles altivos, que hablan siempre de lo bien que lo hacen y sientan cátedra, son como un gremio reducido (no quiero que se me entienda mal, si uno tiene conocimiento de algo ha de demostrarlo, no ha de dejar de aportar valor).

A esto le unes el que siempre alaban a las mismas personas de su entorno y parece que están  sometidas a la dictadura del “si te halago y te quiero quizá me vas a dar trabajo”. He observado también que tú puedes hacerles comentarios o interactuar  y… ¿no existes? ¿por qué no hay feedback?. Una simple frase o comentario dice mucho de tu interlocutor y demuestra tu interés hacia las personas.

No se trata de hacer una crítica al afán de protagonismo, al postureo o la autoridad que tenemos para hablar de uno u otro tema, no confundamos visibilidad con falta de humildad. La visibilidad cada uno la gestiona como mejor le parece. La humildad es un valor que nos hemos de replantear

Ahí lo dejo, es lo que más me choca.

¡Mil gracias por esta charla tan productiva y por otras que espero que tengamos en breve!

 

 

 

Amparo Donaire Amparo.jpg| Merece la pena que la conozcas
*Fuente de la fotografía, Propia

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Y yo, ¿qué hago ahora con mi vida?

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Artículo publicado por Carmen Prada

 

Te comprendo, quieres y no puedes. ¿Y entonces?

Prácticamente, todos nosotros nos hemos encontrado en momentos en los que ni nuestro cuerpo avanza, literalmente, y a la vez nuestra mente se queda totalmente bloqueada.

Resulta una sensación extraña, un querer y no poder. Y no hablo de pereza, ni zanganería, sino más bien de un estado de bloqueo que no nos permite muchas cosas en nuestra vida y entre éstas, la toma de decisiones.

Cuando alcanzamos este estado, no es porque de repente un buen día amanece y de pronto, ¡no sé qué hacer con mi vida! Cuando esto nos sucede y de algún modo lo queremos compartir con los demás, la definición exacta de lo que nos está pasando, ¡no la encontramos! ¿Acaso existe? Y si por un casual podemos conversar con una persona que al menos intente comprender nuestro estado, muy probablemente las preguntas que nos haga sean del tipo de:

  • ¿por qué te pasa algo así?;

 

  • ¿has tenido algún problema en concreto?;

 

  • ¿hay algo que no me has dicho?;

 

  • ¿ha sucedido algo grave?

 

¡Pues seguramente ninguna de estas preguntas por separado dan respuesta a un estado de bloqueo! Muchas veces, la situación es compleja.

Cuando no avanzamos, no podemos, algo nos lo impide, comienza el pesimismo, la frustración, nos encerramos en nosotros mismos, comenzamos a perder la esperanza… Todo ello es prueba de que llevamos mucho acumulado, sin que tenga que ser el motivo únicamente uno, incluso sin llegar a saber el desencadenante que ha originado este estado.

Os voy a poner un ejemplo, que habitualmente es la mejor manera de que algo se entienda claramente.

  • Después de encontrarnos muchos años trabajando, puede que en la misma empresa y en el mismo sector, un buen día nos comunican que se ven obligados a prescindir de nuestros servicios, ya que el plan de acción de la empresa va por otros derroteros, y en éstos, nosotros no encajamos…

 

Evidentemente, el mundo se nos viene encima en ese mismo momento. Son muchas las preguntas que a la cabeza nos vienen, pero eso sí, ¡respuesta ninguna!

No toca otra que recomponer a estas alturas nuestra vida, una vida que llegado este caso va más allá de lo profesional.

La economía de la casa se ve afectada, empezamos a hacer números, a prescindir de cosas, nuestra vida social merma… ¡Y encima hazlo saber!

Después de este proceso, surge la pregunta: “¿y ahora qué voy hacer con mi vida?”

Claro, comienza el pesimismo. “Yo no sé hacer otra cosa”, “¿dónde me van a contratar a mí y encima con la edad que tengo?”

Comenzamos a postularnos en diferentes ofertas de empleo, pero en nuestra cabeza empieza a estar presente la martilleante idea: “otra entrevista más, no sé para qué ir si no me van a llamar”, “anda que no hay personas con más estudios que yo, aun a pesar de la experiencia que tengo”, “seguro que están buscando gente joven…”

 

La apatía se hace presente, comienza la falta de confianza en nosotros mismos, la situación se alarga, empezamos a no encontrar explicaciones, a sentirnos pequeños, por momentos, ridículos… Y de pronto, ¡llega el momento del bloqueo!

 

Pues te voy a decir varias cosas por si todavía no las habías leído en esos libros de “auto-ayuda”.

  • ¡La vida no termina aquí, de hecho comienza otra y puede ser mejor que la anterior!

 

  • Tú no eres el culpable de que algo así haya irrumpido en tu vida como un tormento. Dale la vuelta y piensa en que es cierto que hay puertas que se cierran, pero, ¿y si buscas una que se abra y además esté rotulada con tu nombre?

 

  • Pues llegado este punto, pongámonos manos a la obra. Valora todas las aptitudes de las que dispones y que ni tan siquiera de muchas eras consciente, y piensa en cuántas profesiones podrías llevar a cabo por las distintas funciones que desempeñabas en tu anterior trabajo. Eso sí, ¡escríbelas en un papel!

 

  • Recuerda que somos unos aprendices toda nuestra vida. Ten inquietudes, cultívate y no te sientas por ello acomplejado. ¡Recíclate, nunca es tarde!

 

  • ¡Fuera el victimismo! Eso hará que te alejes de ti mismo y de las personas que te rodean. Precisamente estás en un momento en el que rodearte de personas sanas es un gran aporte para ti. Que se te empiece a ver por lugares diferentes, acude a reuniones de networking, a charlas, talleres… La vida social siempre es muy importante, pero en estos casos doblemente, aunque pensemos que en estos momentos no estamos para esto…

 

  • No te auto-descartes de ninguna oferta laboral antes de que lo hagan las personas a las que le corresponda tomar la decisión. ¡Apúntate a un bombardeo! Recuerda, el no ya lo tienes.

 

  • Lleva una vida sana, haz ejercicio y cuida tu alimentación. El descanso es muy importante en este estado.

 

  • Dedícate tiempo, préstate atención. No descuides tu cuidado, aunque pueda parecer increíble, con estados emocionales como este, nuestro cuidado personal y el sentirnos bien con nosotros mismos nos ayuda a valorarnos.

 

  • Las personas tóxicas en tu entorno no deben tener lugar. Necesitas optimismo, escucha activa, apoyo…

 

Recuerda algo e intenta hacerlo siempre, nunca olvides de dónde vienes. Esto te ayudará a entender en qué punto te encuentras y poder hacerle frente. Y lo mejor de todo, hacia dónde quieres ir, porque te habrás encontrado.

 

 

 

 

 

 

 

 

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional
*Fuente de la fotografía, Pinterest.es

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No perdamos el sabor de lo auténtico

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Artículo publicado por Carmen Prada

 

En muchas ocasiones nos sentimos solos entre el bullicio.

Caminamos por las calles rodeados de personas, a algunas las conocemos, otras son desconocidas para nosotros.

¿Pero realmente por qué nos podemos llegar a sentir solos en las calles rodeados de tantas personas? Quizá porque caminamos por la vida enfrascados en nuestros propios pensamientos. Nos perdemos y nos encontramos en ellos, pero, ¿el mejor lugar para hacerlo es rodeados del bullicio? ¡Permitidme que lo dude!

En los tiempos que corren, siempre nos acompañan las nuevas tecnologías.

Hace unas semanas tuve el placer de acudir a Valladolid para poder disfrutar de una conferencia de Víctor Küppers. He de decir que no me sorprendió salir encantada de dicho evento, porque desde hace tiempo me parece uno de los mejores trasmisores de la psicología positiva y la motivación.

Durante mi estancia en esa bella ciudad, pude disfrutar de dos días sin prisas, sin agenda, sin tareas que no podían esperar… Ha sido como un doble regalo a mí misma. Fue entonces cuando puse en práctica una prueba en la que llevaba tiempo pensando. ¿Por qué no apagar mi móvil y sentarme a observar como actuamos las personas en un día normal y corriente?

Efectivamente, ¡tampoco me sorprendieron los resultados! Fue en la Plaza Mayor donde me senté, busqué un banco que me pudiese facilitar una visión amplia del lugar para observar los comportamientos de las personas que transitaban por ese lugar, un lugar por el que caminan muchas personas a lo largo de un día.

¿Qué observé?

  • En primer lugar, perdemos demasiado tiempo en nuestro día a día con la mirada perdida.

 

  • Hemos cambiado los saludos por ir conectados a unos cascos que lo único que nos aportan es ruido en nuestras vidas para no enfrentarnos a pensamientos y preocupaciones.

 

  • Tomar un café viene acompañado de consultarlo todo por tableta, pc o móvil. Hemos perdido hasta el contacto con el papel. ¡Queremos todo práctico y ya! El olor a papel es algo del pasado.

 

  • Vamos conectados a las RR.SS. hasta cuando caminamos. Tanto que en ocasiones nuestra salud y la de otros puede correr peligro. Ni cuando cruzamos en un paso de peatones desconectamos.

 

  • No caminamos para llegar a nuestros destinos, vamos prácticamente al trote. Vivimos casi sin aire en los pulmones, corriendo de un lugar a otro, olvidándonos en muchas ocasiones de lo que realmente es importante en la vida.

 

  • Las relaciones interpersonales han pasado a ser secundarias, y han sido sustituidas en gran medida por las distintas RR.SS.

 

¿Qué nos está sucediendo? Lo deseamos todo para ya, sin pensar que la vida tiene un camino que recorrer. Sin darnos cuenta que además no es necesario que lo hagamos solos, podemos optar por ir acompañados y por personas de carne y hueso.

Disfrutar del paisaje del camino hace que nuestra meta u objetivo diario sea más gratificante y además nos sintamos orgullosos de los charcos que hemos salvado para llegar a la meta.

Mantener todos nuestros sentidos al 100%, hace que mermen mucho las posibilidades de que pasemos de puntillas por la vida. La vida pasa más rápido de lo que creemos, pensamos que mañana tendremos otra nueva oportunidad y lo cierto es que nos podemos quedar sin ella.

Lo mismo sucede con las personas que nos rodean, esas que nos acompañan en el día a día. Todos necesitamos de todos, y hay muchas ocasiones en las que la cercanía se hace necesaria. Las familias necesitan su espacio y tiempo para que exista toda la armonía que debe existir para seguir creando familia.

Acompañando a esta reflexión, me hago la siguiente pregunta, ¿nos estamos deshumanizando conscientemente conformándonos en una vida menos complicada?

Estamos criando niños que para comunicarse entre ellos juntos en un banco de una ciudad, están con la mirada fijada en una pantalla, martirizando su dedo pulgar, convirtiendo un diálogo entre ellos en una conversación virtual.

Es cierto que puedes estar pensando que ahora mismo y por muchas circunstancias somos esclavos de las nuevas tecnologías, ¿pero en qué medida estamos permitiendo que éstas ocupen un lugar primordial en nuestras vidas?

Abracémonos, mirémonos a los ojos, escuchémonos y extendamos nuestro brazo. Afortunadamente, aún hay cosas que hoy por hoy no se pueden sustituir por experiencias virtuales. No dejemos de disfrutar del sabor auténtico de la vida.

 

¿Tú deseas ser el protagonista de la tuya?

 

 

 

 

 

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional
*Fuente de la fotografía, Pinterest.es

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Si estás triste, te regalo una sonrisa

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Artículo publicado por Carmen Prada

 

Llevo días reflexionando sobre el tema que voy a abordar hoy. Cada vez son las personas que observo, conozco y a llegan a mí con un denominador común, la tristeza.

¿Será uno de los grandes males de esta sociedad?

La tristeza es una de las seis emociones básicas (no natales) del ser humano, según Paul Ekman, junto con el miedo, la ira, el asco, la felicidad y la sorpresa. Es una clase de dolor emocional o estado afectivo provocado por un decaimiento espiritual, y expresado a menudo mediante el llanto, el rostro abatido, la falta de apetito, la laxitud, etc. A menudo nos sentimos tristes cuando nuestras expectativas no se ven cumplidas o cuando las circunstancias de la vida son más dolorosas que alegres. El sentimiento opuesto es la alegría.

 

Estar sumido en la tristeza trae consigo varios síntomas que nos pueden alertar de que la estamos la estamos sufriendo:

  • insomnio;
  • desánimo y decaimiento;
  • aislamiento y falta de vida social;
  • Frustración e ira;
  • falta de apetito;
  • fatiga y pérdida de energía;
  • sentimiento de culpabilidad;
  • llanto, sin motivo aparente para ello.

 

Pero no todo lo que la tristeza nos hace llegar es negativo. Ésta es una emoción útil que nos puede ayudar a crecer y desarrollarnos. Puede ser el motor, aunque parezca extraño, para percibir nuestros errores y llegar a corregirlos. Paradójicamente, la presencia de un poco de tristeza en la vida puede resultar sana, eso sí, sin llegar al estado de depresión. Porque hemos de aclarar que estar triste no significa estar depresivo.

Quizá muchas veces no nos damos cuenta de que hay personas muy cercanas a nosotros que están pasando por un momento desagradable, incluso grave, puede que incluso emocionalmente se sientan como una noria.
Sería bueno en nuestra vida parar de vez en cuando, y mirar a nuestro alrededor.

Profesionalmente, acostumbro a trabajar la motivación y ayudar a madurar una autoestima sana, cuando me encuentro con este tipo de personas.

Pero, ¿y cuándo hablamos de amigos o familiares? Sin duda, es cuando más nos necesitan, aunque a veces no se percaten de ello, y también es cuando más debemos estar a su lado.

Es necesario identificar por qué sentimos esta emoción, ponerle padre y madre. Cuando en ocasiones cerca de mí hay una persona que pasa por un momento así, le hago la siguiente pregunta, “¿qué es lo que te causa tristeza?”, “¿qué te impide sonreír?”. En algunos casos sabemos el por qué, en otros muchos la respuesta es “no lo sé”, y a veces esa es la respuesta a ambas preguntas.

Acompañarles en este momento no significa avasallar su intimidad, va más allá de todo esto.

Va de respetar los momentos de silencio, de espacio, de reflexión…, de esa amiga/o que tienes, aunque a veces a uno se le haga duro ver como ella/él pasa por esta situación y además sin tener muchas noticias al respecto.

Todos en algún momento hemos pasado por sentir tristeza, ¡sin ir más lejos yo misma! Por eso soy conocedora de la importancia que tiene disponer de tiempo para estar con uno mismo, ¡cómo no lo voy a entender!

Pero eso sí, cuando tengas cerca a alguien en ese momento delicado, y quizá piense que no es la mejor compañía en ese momento, que resulta un estorbo, que no quiere aburrirte, hazle ver que lo que necesita más que nunca es alguien con quien charlar, que le escuche y compartir.

Debemos levantar la vista, caminar por la vida con atención, no mirarnos tanto el ombligo, saber escuchar, estar más atentos…, porque puede que haya alguien a nuestro alrededor que nos pueda estar necesitando.

 

Es el momento de charlar, tomar un café y respetar sus lágrimas, es el mejor regalo que a alguien le podemos hacer en estos momentos de tristeza y apatía. Quizá siga sin saber por qué se encuentra así, pero lo que sí tendrá claro, es que no está solo.
¡Eso sí, preguntémosle si le apetece! Porque sus espacios y momentos, son necesarios. Y su libertad, innegociable.

 

¿Tomamos un café y te regalo una sonrisa?

 

 

 

 

Carmen Prada – Consultora  de Desarrollo Personal y Profesional

Imagen, Propia

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Hagan hueco, les presento al talento

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Artículo publicado por Carmen Prada

Son innumerables las veces que escuchamos o nosotros mismos hemos pronunciado la famosa frase que dice: “nadie es indispensable…” La podemos aplicar a nuestra vida personal y también en el terreno profesional o empresarial.

Sí es cierto que en el personal, si quien nos falta es un familiar muy allegado o un amigo íntimo, es natural sentir su ausencia, pues quizá nadie puede llenar ese vacío. Pero también es cierto que la vida continuamente nos da oportunidades de volver a comenzar, encontrar nuevas amistades, volver a creer en el amor cuando ya creías que no era posible, descubrir que afrontar la existencia con un espíritu positivo siempre termina mereciendo la pena, aunque muchas veces vengan mal dadas. No es difícil, si se quiere, encontrar poderosos motivos para no resignarse y seguir adelante.

 Y es que en esta vida, ni todo es blanco ni todo es negro. Cuando como profesional escuchas esta frase repetitiva, y en algunas ocasiones pronunciada con maldad, uno no se detiene a reflexionar al respecto.

Es cierto que hay personas que cuando dejan un hueco en una empresa, equipo deportivo, organización, grupo… muchas veces llegas a pensar, “ya estaba tardando, porque mira que las ha preparado…”, y es que a veces hay personas que se van demasiado tarde. Cuando sucede esto, el sentimiento no es de pesar, sino de alivio, “ya era hora…”

Pero después están las otras, las que se van en busca de una mejora profesional, un ascenso, un reconocimiento del que se percata todo el mundo menos el que debe, una remuneración económica acorde con su valía, una oportunidad de crecer. En definitiva, un lugar donde se reconozca y valore su talento.

¡Es muy triste, pero real como la vida misma! ¿Realmente hay casos en los que podemos llegar a ser de algún modo indispensables? ¡Suena a locura! Evidentemente hay empresas que no saben gestionar el talento, lo infravaloran en vez de cuidarlo, lo constriñen en lugar de potenciarlo, terminan ahuyentándolo cuando deberían acogerlo y amamantarlo.

Ser un empresario capaz de gestionar talentos no se consigue solo con conocimientos técnicos, sin duda fundamentales para dirigir un negocio, hace falta olfato e intuición, mano izquierda, generosidad, incentivar, atreverse a confiar y saber muy bien en quién poder hacerlo.

 

Los profesionales de sobresaliente valía por supuesto que dejan huella, huecos que en muchas ocasiones a las empresas les cuesta llenar (en el caso de que lo logren), supone también tiempo, y tiempo para una empresa se traduce en dinero. Los valores y la personalidad de las personas talentosas, los hace mejor cuando además son capaces de trasmitirlo a un equipo de trabajo, contagiando su entusiasmo a otros, así como la pasión y habilidades que les caracterizan.

Con lo que la empresa no solo pierde al profesional con ese talento por excelencia  y lo que aportaba por sí mismo, sino que hay que poner un nuevo capitán en el barco, asumir el riesgo de que no encaje, y cuidado si quien se ha ido lo ha hecho por no sentirse valorado, porque ese mensaje tan negativo puede calar en otros miembros del equipo y tener un efecto dominó…

Si, por el contrario, ese profesional que dirige un equipo de trabajo se siente valorado por su empresa, tendrá confianza para tomar las decisiones difíciles que considere necesarias, podrá a su vez motivar e incentivar a sus subordinados, será más difícil que escuche los cantos de sirena que le lleguen de otros sitios, y su implicación en el proyecto arrastrará a otros a dar lo mejor de sí mismos, con el lógico beneficio que eso supone para poder conseguir los objetivos deseados.

Samuel Langhorne Clemens, fue un estadounidense del siglo XVIII, consiguió un gran éxito como orador y escritor, pero realmente carecía de visión financiera y, aunque ganó mucho dinero con sus escritos y conferencias, lo malgastó en varias empresas y se vio obligado a declararse en bancarrota. Con la ayuda del empresario y filántropo Henry Huttleston Rogers finalmente resolvió sus problemas financieros. Toda esta situación que le rodeó y en la que se embarcó sin tener conocimientos para ello, le dio la legitimidad de pronunciar una sabia frase: “Aléjate de la gente que trata de empequeñecer tus ambiciones. La gente pequeña siempre hace eso, pero la gente realmente grande, te hace sentir que tú también puedes ser grande”.

 

Prepárate antes de embarcarte en grandes proyectos si careces de capacidades para comenzar, pero por otro lado, tú que tienes talento, no dejes que te contagien aquellas personas que te rodean y carecen de él. ¡Vuela!

 

 

 

 

 

 

Carmen Prada – Consultora  de Desarrollo Personal y Profesional

Imagen de, Pinterest.es

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