Esos golpes me hacen más fuerte

 

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Artículo publicado por Carmen Prada

 

La única forma de no despertar envidia es no destacando. Si quieres destacar, acostúmbrate a ella.

¿Qué provocan los celos y la envidia en el mundo laboral? Un estrés derivado de la competitividad insana, habitual en el ámbito profesional.

El celoso o envidioso es un perdedor nato, con falta de personalidad y valores, sabe de antemano que tiene la batalla perdida y, ¿esto qué provoca? Un desagradable sentimiento de frustración y carencia.

Hace escasos días me vi envuelta en algo así, ¿por qué lo quiero compartir con vosotros? Sencillamente para mostraros mi actitud, no digo que sea la más correcta, pero os hablo de mis emociones en ese mismo momento y en mi reacción posterior al hecho.

Alguien escondido cobardemente tras un perfil falso en la Red Social más conocida y popular, me difamó y calumnió gravemente con respecto a mi desempeño profesional, publicando las mismas infames acusaciones en varias de las publicaciones que tengo en mi perfil profesional. Inconvenientes que tienen las Redes Sociales y a los que una sabe que está expuesta…

Hace escasamente poco más de un mes he comenzado mi propio proyecto, volcada totalmente en mi pasión, las PERSONAS. Trabajando con las empresas y profesionales la formación, el liderazgo, la resolución de conflictos, técnicas de ventas, gestión de equipos, selección de personal… Pero también con las PERSONAS que están en búsqueda activa de empleo. Desde que comencé, he sido consciente de que el camino no sería fácil, pero en esta vida apuestas por todo o eres perdedor. Esta última opción jamás la he barajado.

Mi ciudad, Ponferrada, es pequeña, y con un poco de ruido que hagas, ¡saltan todas las alarmas! ¿Dónde? En aquellos que viven en una inseguridad y miedo permanentes.

Reconozco que cuando vi tales difamaciones, no daba crédito. Lo cierto es que mi incredulidad alcanzaba tal punto que no era capaz de concebir que alguien pudiese hacer algo así.

Mis sentimientos fueron de tristeza, decepción, rabia, impotencia…, pero a medida que las horas iban pasando y me di un tiempo para reflexionar, me dije, ¡no has de temer nada, Carmen, si confías en ti plenamente! ¡Crees en lo que haces! ¡Vives por y para las personas!

Llegaron a mi mente frases como “si eres envidiada no tienes la culpa, será que las cosas las estás haciendo bien y eso escuece”.

Podría haber eliminado esos dañinos comentarios y ya estaba, pero después de reflexionar y con la mente fría, me dije: “lo vas a hacer público, que sean las personas que realmente te conocen personal y profesionalmente las que hablen por ti”. ¡Y así lo hice!

Solo tengo palabras de agradecimiento a los cientos de personas que de un modo u otro me apoyaron, me hicieron sentirme arropada, me valoraron y algunos de ellos con gran contundencia denunciaron tales hechos. Esta emoción no la puedo describir con palabras, pero no faltaron las lágrimas y en abundancia…

¿Cómo reaccioné a tal indignante hecho? Creciéndome, convirtiendo este acontecimiento tan desagradable en una gran oportunidad, levantándome y con elegancia, no dando opción al desánimo ni al abandono. Sé que sin duda la clave está en que creo plenamente en mí y en mi honestidad.

Me queda mucho camino que recorrer, pero mientras lo estoy realizando, no dejo de potenciar la autoestima, además de confiar en mis capacidades.

De este hecho he sacado muchas conclusiones, que te deseen mal y te intenten dañar no es culpa de uno, no está de nuestra mano, sino es responsabilidad únicamente de la otra persona. Con lo que si vas por la vida de frente, con honestidad, honradez, fiel a unos determinados valores…, no debes sentirte culpable por las carencias demostradas por otras personas.

No sé si con esta experiencia personal voy a poder ayudar a alguien a cómo afrontar estos reveses de la vida. Aun así, me gustaría dirigirme a dos tipos de personas:

 

  • si sientes celos o envidia, me atrevo a decirte que esos sentimientos no harán nada bueno de ti, salvo hacerte sentir más mezquino, vivir aún más estresado y a disgusto con la vida.

 

  • Si tú eres la víctima, no te sientas mal. No tienes la culpa de hacer las cosas bien.

 

 

Aprovecha los golpes para convertirlos en oportunidades. De esa forma, los que quieren hundirte verán cómo sus canalladas no hacen más que servirte de impulso.

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional

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A mi manera… La tuya, ¿cuál es?

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A mi manera…

 

Por Carmen Prada

 

Hace escasos días, una tarde en la que la temperatura acompañaba para sentarse en uno de los bancos que hay a la orilla del Rio Sil y buscando un poco de paz entre tanto estrés, hubo un momento en los que cerré los ojos para sentir la leve brisa que acariciaba placenteramente mi rostro, escuchar la melodía del cauce del Sil y el canto de los pájaros… Intentando experimentar profundamente estos momentos, me vino a la cabeza una reflexión que a menudo me planteo, ¿sabemos vivir los momentos felices y placenteros con la misma intensidad con la que nos afectan el dolor y los reveses de la vida? Difícil pregunta, pero yo creo que son complicados vivir tanto unos como otros.

En las situaciones difíciles, estresantes, agobiantes, ante malas noticias…, todo se nos cae encima, parece que el mundo se acaba, que nada tiene sentido y a veces nos desplomamos. No siempre tenemos la entereza, la fuerza, el empuje necesario para afrontarlo, plantarle cara y automedicarnos con la fórmula de… ¡tiro para adelante porque yo lo valgo, vamos que si lo hago!

Pero es que cuando nos evadimos de la rutina, huimos del estrés del día a día, de los ruidos, los conflictos, las preocupaciones por nuestro trabajo, desconectamos de los proyectos pendientes, una necesidad que no llegas a cubrir, un desencuentro, o simplemente de la vida de “la masa”, y nos sumergimos – bien porque se haya programado o simplemente porque surge de manera espontánea – en una experiencia de paz, de tranquilidad, de oxigenar los pulmones, de una grata compañía, de un solemne y embriagador silencio, cuando piensas que nada malo puede sucederte en ese instante, cuando deseas que ese momento no termine nunca…

Hasta en esos momentos que creemos estar viviendo en toda su plenitud, ¡es que ni en esos, lo hemos hecho! Y estarás pensando, ¿cómo qué no? A las pocas horas, en pocos días y a medida que más tiempo pasa desde esa vivencia que nos hizo ver el cielo, nos damos cuenta que habríamos sido capaces de disfrutar más, de exprimirlo de una forma que no lo hicimos, de haber hecho o dicho algo que no llegamos a realizar…

Después de todo esto, ¿seguís creyendo que sabemos vivir en su plenitud los momentos de felicidad? ¡No! Ni sabemos vivir con el dolor, ni sabemos vivir con la felicidad.

 

Nuestra memoria es selectiva, muchas veces es dañina para con nosotros, siempre recordamos todo aquello que nos hizo daño, que nos causó dolor, aquello que no podemos borrar de nuestra cabeza por el mal que nos hizo, y rápidamente tenemos lagunas para recordar lo que sí nos hizo olvidar todo eso por momentos.

Para que esto no me suceda, y tras una vivencia como la que os he comentado o cualquier otra que me saque de la rutina y me acerque a la plenitud, intento escuchar una canción que me recuerde o inspire VIDA y de este modo ser consciente que los gratos momentos también existe y además, debemos provocarlos.

Cada uno estamos hechos de diferente pasta, cada uno afrontamos la vida a nuestra manera y algo sí puedo decir; “intento viajar por todos los caminos, enfrentándolo todo, asumo los golpes e intento arrepentirme lo menos posible”… Y todo ello, “a mi manera”. A mi manera vivo, río, lloro, sueño, disfruto, tomo decisiones, afronto, gozo, me apasiono, amo, interpreto unas palabras, asumo una postura, cultivo una amistad… Y es cierto, a mi manera.

 

Siempre he dicho que ante estas circunstancias lo peor que puede suceder es el arrepentimiento, un arrepentimiento que nos acompañe y sume otro y otro y otro de diferentes índoles por lo que hemos dejado pendiente… Y los vayamos coleccionando como cromos… Juega un papel importante el no dar lugar a ellos, y si llegan, que estemos preparados para afrontarlos, prepararnos como guerreros para plantarles cara. Cada uno lo hará a su manera… No hay una fórmula universal, impuesta, simplemente cada uno debemos tener la nuestra, la nuestra como marca personal…

¿Tú sabes cuál es tu manera? Piénsalo, y mientras lo vives todo a tu manera, afronta las penas y aprende a exprimir la felicidad, pero no dejes que nadie te diga cómo, solo hazlo “a tu manera”.

 

 

Os dejo con La Voz, envuelto entre las estrellas con más brillo,  el gran Frank Sinatra cantando My way. No tiene desperdicio.

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional

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A mí también me sucede… No eres un extraterrestre

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Artículo publicado por Carmen Prada

“Que no te vendan humo, todos tenemos días basura. Lo que nos diferencia es cómo cada cual los afronta, nada más”, Carmen Prada

Sí, hoy la cita no es de un personaje célebre, es de servidora. ¡Qué le vamos hacer!

Quizá el cambio de estación, los altibajos en las temperatura, virus diversos… nos estén afectando a todos de un modo u otro. Confieso que he pasado unos días de interiorización, reflexión, hablar mucho conmigo misma… Y siempre que cambias de armario, hay alguna prenda de la que prescindir, porque ya no la utilizas o  quizá ya no te sirva.
Según cómo nos encontremos emocionalmente, aceptamos como respuesta un “no hay problema, el tiempo pasa y listo” o “menuda mierda de vida (disculpad por la expresión, pero seguro que todos la hemos escuchado o incluso dicho en algún mal momento)”.

Acostumbro bien temprano cada mañana a salir a caminar por la orilla del río Sil, que surca y dibuja más bella mi ciudad, Ponferrada. Hace unos días, mientras llevaba “mi pinganillo” al oído y en la radio sonaba la canción “Siendo uno mismo”, de Manuel Carrasco, me dejé llevar por su melodía y letra, y sin darme cuenta me arranqué a cantar, pero a todo trapo. Me paré, me reí de mí misma y pensé, menudo día de mierda tuve ayer y hoy a primera hora de la mañana estoy riéndome de mí misma”.

¡Cuánto bien nos hace reírnos de nosotros mismos!

“Día de mierda”, con el permiso de mi gran amiga Susana Álvarez, porque abiertamente un día así los bautizó. ¿Por qué no llamar a las cosas por su nombre?

Hablando desde la más absoluta sinceridad, el humo sale de las chimeneas, con lo que éste no se debe comprar, sencillamente porque no se debería vender…

Las palmeras son árboles formados en su parte superior por la corona o copa, ésta la componen el conjunto de sus hojas. Son muy apetecibles para resguardarnos de la sombra, pero vivir rodeados de “palmeros” que nos eviten el sol en la cabeza, nos impide sentir que el dolor de cabeza también existe y es natural.

Y traduzco, la vida no está dibujada de color rosa, ni siempre debemos buscar a aquellos que nos digan lo que necesitamos oír o hacer.

Toda persona tiene su historia, su vida, sus cicatrices, sus retos. ¡Yo también tengo vida, y es como la tuya, ni más ni menos!

Todos en algún momento queremos mandar todo a la porra, nos sale por la boca lo que se puede decir y hasta lo que no se debe, llegamos a negociar con valores, pensamos que nada merece la pena, que no se ve la luz al final del túnel… ¿Pero crees que eso solo te sucede a ti? Puede que me digas, “no me sirve de consuelo”, y quizá tengas tu parte de razón pero, si la vida no es toda de color rosa, ¿crees que el negro entonces es su color? ¡Tampoco!

Todo va marcado por el color del filtro a través del que miramos ese recorrido vital en el que simplemente somos un caminante más.

Cómo no, también influye cómo se encuentre nuestro corazón, si su latido es normal y no está demasiado afectado por el estrés, la tristeza, la ansiedad…
Tal como hace la naturaleza, es preciso distinguir entre aquellas hojas caducas, que caen porque su ciclo ha terminado, y las que son perennes, y resisten el paso del tiempo y de las estaciones. Así es, en nuestro devenir existencial hay proyectos y personas que quizá sean pasajeros, y no han de ser otra cosa, mientras que otros son los que verdaderamente configuran nuestra historia personal. No confundirnos al respecto es muy importante, y eso pasa por alejarnos de personas tóxicas e ideas estériles que provocan en nosotros culpabilidad y baja autoestima. Claro que tanto unas hojas como las otras dejan huella, y además aprendizaje. Pero es fundamental distinguir cuál es cuál.

Mientras escuchaba la canción que antes os comenté, corrían mis piernas más de lo habitual, y no dudé en compartir con todos esa sencilla experiencia. ¿Y sabéis por qué?

  • No somos ejemplares, todos tenemos nuestras miserias.

  • Debemos querernos como somos para querer a los demás como se merecen. ¡Empecemos la casa por los cimientos!

  • Nunca olvidemos que un día fuimos fuertes. ¡Y no hay que dejar de intentarlo, pues conocemos esa sensación!

  • La vida pasa ante nuestros ojos, no dejemos que en ella abunden los “días de mierda” sobre los gratos. Recordad, ¡esos “días de mierda” los tenemos todos, no hay que avergonzarse por ello!

 

Pero sobre todo y ante todo, y aunque muchas veces nos duela lo que encontramos, busquemos ser nosotros mismos, estemos donde estemos y nos acompañe quien hayamos decidido.
Para terminar, os dejo la canción que me ha inspirado, no dejéis de escucharla, e incluso cantarla a pleno pulmón, que un poco de locura no está de más.

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional

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Déjame vivir, ¡porque quiero ser feliz!

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Por Carmen Prada

 

Ya queda muy poquito para que finalice el Tiempo de Navidad, una época muy especial para mi familia y que también yo vivo con un gozo renovado cada año. Con la llegada de 2017, es momento de tener las pilas bien cargadas de ilusión y entusiasmo para comenzar con fuerza el camino hacia la consecución de las metas propuestas.

En estas semanas señaladas del calendario se escuchan comentarios de todo tipo y bien dispares, como “en las navidades todo parece maravilloso”, “me parecen fechas demasiado hipócritas, porque en estos días todo el mundo se desea lo mejor y después el resto del año…”, “los regalos se pueden hacer en cualquier momento, no tiene por qué ser ahora”.

Desde mi humilde punto de vista, creo que hay algo de verdad en cada uno de los comentarios mencionados.

¿Todo parece maravilloso? Bueno, es que algo dentro de nosotros necesita de momentos que den un aliento a nuestra vida. Nos sobran los momentos en el día a día para ver el tono más gris de ella. Momentos de ilusiones, de emociones, de sentimientos, nos hacen una especie de lavado o limpieza interior y nos renuevan para afrontar de mejor modo un nuevo inicio. ¿Por qué no vivir de sueños por momentos?, ¿por qué no mostrar lo mejor de nosotros en instantes en los que se respira paz y darnos ese gusto?

Todo se ve dependiendo de los ojos con los que se mire. Y ya no solo en estas fechas, la cuestión es que el filtro de esos ojos nos acompaña el resto del año, y si nos resistimos a cambiarlo aunque sea solo de vez en cuando, lo veremos todo siempre del mismo tono… ¡Eso es lo triste!

Sinceramente, vivimos una vida cargada de hipocresía, y esa nuestra realidad social y personal no es cosa solo de unos días al año, ojalá. Quien se crea de verdad libre de ese pecado, tan consustancial a nuestra especie, que se atreva a tirar la primera piedra. Pero curiosamente en esta época es cuando más oigo voces que denuncian la falsedad. Siendo así, la propia denuncia es un acto de hipocresía de la misma forma, porque también habría que decirlo el resto del año, ¿no es cierto? Quizá podamos utilizar estas fechas para reflexionar al respecto sobre este tema y preguntarnos, ¿qué me impide hacer frente a la falsedad? ¿Por qué no cambiar para cambiar el mundo?

Puede que en estas fechas parezca que se olvidan los malos recuerdos, las relaciones enfriadas se templan, recibimos saludos que en otras épocas del año no recibimos, o también hay un trato más cordial con familiares con los que en otros momentos quizá ni exista trato…

¿Y por qué no verlo como una oportunidad para poner a prueba todas estas relaciones? Todos merecemos segundas oportunidades, ¿no puede ser un buen momento para ello? ¿Por qué no hablar de eso que un día marcó un antes y un después en esa relación? ¿Por qué no dejar hablar y expresarnos nosotros? ¡Fuera orgullo! Pienso que cualquier momento es bueno para reencontrarnos con los demás y con nosotros mismos. Quizá en algún momento fuimos nosotros los que nos perdimos… Después de todo esto, ya habremos obtenido la respuesta que necesitábamos para saber quién tiene hueco en nuestra vida, pero no lo hagamos antes.

La vida está llena de oportunidades, para nosotros y para todos.

Existe una noche mágica en estas fechas. Una noche que para mí ¡sí es la noche de Reyes! Cada uno le da el valor que le quiera dar a esta noche y al día que le sigue. Me considero una persona detallista, cualquier momento del año es bueno para dar una sorpresa o hacer un regalo. Pero es una noche preciosa para los niños, y como tal me siento yo. ¡Me niego a perder esa parte que existe en mi interior de niña! Parece una frase hecha, pero es cierto, todos llevamos un niño dentro de nosotros. Puede ser que la diferencia esté en que algunos le damos rienda suelta y otros lo mantienen muy atado.

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Esa mirada de niña que nunca se pierda

Los regalos, los detalles… No debe ser una competición de quién da el más valioso. Para mí recibir un pequeño detalle, independientemente del valor material, significa que esa persona me ha tenido en mente y se ha preocupado por pensar en aquello que me podría hacer ilusión.

Todo, como dije anteriormente, se puede ver del color que uno desee e incluso convenga. Pero,

  • ¿por qué condicionar con nuestros actos o comentarios la vida de otras personas?

 

  • ¿Por qué no respetar los momentos de felicidad que muchas personas viven en fechas determinadas?

Nos pasamos toda la vida lamentándonos, echando de menos muchas cosas, viéndola siempre con un tono oscuro, pensando que todo lo malo nos toca a nosotros… En definitiva, ¡siendo víctimas de nosotros mismos!

¿Por qué pretendemos contagiar nuestros prejuicios a otras personas?

Conmigo no contéis, amigos, para pintar la vida de color gris, ni para fustigarme, ni siquiera para competir en superficialidad, tampoco para dejar a un lado esa niña que llevo dentro…

Tenéis las puertas abiertas de mi humilde morada en este 2017 para vivir y soñar, siempre con grandes dosis de esa proactividad que todo lo puede hacer posible.

 

¡Nunca dejemos de ser niños!

 

Son mis ilusiones infantiles las que todavía me hacen decir si percibo una fisura en la coraza de un hombre: no todo está perdido, hace falta poco para hacer palpitar a ese corazón detenido.

Elias Canetti

 

 

 

 

 

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional

Imágenes de, Google y Pixabay

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Haz de tu vida un sueño y de tu sueño una realidad, en este próximo 2017

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Recuerdos y sueños de este 2016, ¡gracias a todos ellos y a las personas que me han acompañado!

 

Por Carmen Prada

 

En estos días ya tan cercanos a la Navidad, empiezan a recorrer por nuestra mente un montón de recuerdos, situaciones vividas, personas… que han pasado de un modo u otro por nuestra existencia a lo largo de este año 2016 que está presto a finalizar.

Es curioso, pero parece que estas últimas semanas del año las vemos como las más propicias para hacer un recuento de todo lo acontecido. Y digo curioso, porque quizá lo más acertado sería hacer un balance por “momentos”, y dejar a un lado el que hacemos, que suele ser “anual”.

¿Qué conseguiríamos de este modo?

  • Subsanar fallos cometidos con mayor rapidez, al ser antes conscientes de ellos.
  • Mejorar situaciones personales, con amigos, familiares y profesionales, con una mejor perspectiva de reconciliación.
  • Tomar decisiones en los momentos propicios para ello.
  • Tener un mayor desarrollo como personas en el día a día.
  • Dar ese abrazo o decir “te quiero” en el momento que se precisa y necesita.
  • Recordar a personas que ya no están entre nosotros, viviendo con esperanza y mayor gratitud ese sentimiento de ausencia cada vez que su recuerdo nos invada.
  • Pasar más y mejores momentos en familia.

Podría extenderme más, pero, ¿para qué?, si estoy segura que en este mismo momento ya estáis pensando vosotros en más ventajas.

Llevar a cabo nuestro propio balance es vital, pero si lo hacemos regularmente nos quitaríamos muchos pesos de encima que llevamos soportando durante todo un año, y también llevarnos alegrías y momentos de felicidad sin necesidad de esperar a estas fechas.

Cómo no, finaliza el año y viene la lista de propósitos para este año próximo 2017. Si somos sinceros con nosotros mismos, la mayoría de estos “retos” no llegan a consumarse. Como escucho en muchas ocasiones, “la intención es lo que cuenta”… ¡Pues realmente lo que cuentan son los hechos, sin lugar a duda!

Ha pasado todo un año y sois muchas las personas que durante este 2016 me habéis acompañado a través de la pantalla, da igual si es un ordenador, una tablet o el propio teléfono, pero he sentido que habéis estado ahí.

Reconozco que soy la que hago los balances por “momentos”, quizá ya os hayáis dado cuenta de ello, pues aunque diga en ocasiones algunas de las cosas que a continuación os voy a mencionar, no quiero dejar de hacerlo por si alguna “estrella” se ha unido recientemente y no le ha dado tiempo a hacer un repaso por el que siempre denomino “el blog de todos”, Las estrellas brillan por ti.

 

“Soy la mujer que soy, y escribo lo que os llega de mi puño y letra gracias a todos vosotros. La fuente de inspiración es inagotable porque las personas son mi debilidad, son mi alimento. Todos y cada uno de vosotros hacéis posible que mis escritos lleguen más lejos.

Hace poco hice mención a algo que me parece importante y para reflexionar. Yo solo escribo, pero lo más bello y lo que más me gustaría es poder veros a cada uno de vosotros por un pequeño agujero y observar vuestros gestos. ¿Por qué haría eso? ¡Porque yo solo escribo, lo importante es como lo recibís cada uno de vosotros!

El blog ha ido creciendo durante este año, y no hablo de estadísticas, ni número de publicaciones, ni alcances, ni siquiera de personas que lo siguen, no. Para mí lo verdaderamente importe es todo lo que me hacéis llegar, vuestras palabras, comentarios, mensajes… Todo esto es mi medidor personal que me dice que este es el camino, que mire hacia adelante y que siga con dedicación y en ese continuo aprendizaje que la vida me regala y yo tomo encantada.

Solo os quiero dar las gracias una vez más por permitirme seguir soñando, algo de lo que no puedo prescindir y lo hago gracias al empuje de todos vosotros.

¡Sois fantásticos!”

 

¡Ya! No me pongo más melancólica. Solo os pido algunas pequeñas cositas para este 2017, seguid soñando. Id dando pasitos hacia adelante. No dejéis nada para dentro de un rato. Hablad mucho con vosotros mismos. Buscad esa paz interior y exterior que necesitamos para desarrollarnos. Sed predispuestos para con los demás, que nadie os quite “una locura” de la cabeza, ¿por qué no intentarlo? Buscaros y encontraros. Amad. Sembrad valores, que nos hacen mucha falta… Y nuevamente, seguid soñando.

Ah, y por supuesto, el propósito a cumplir para este nuevo año de estar aquí, acompañándome y siendo mi alimento. En el año 2017, ¡sigo contando con vosotros!

¡¡GRACIAS, GRACIAS Y MIL MILLONES DE GRACIAS!!

Os deseo de corazón una feliz y santa Navidad.

 

Y para finalizar, hoy no hay vídeo de un famoso, o de un cantante espléndido, ni tampoco de un genio. Finalizo con uno de cosecha propia, Carmen Prada.

*Fuente de la fotografía, Carmen Prada

Carmen Prada | Asesora de Desarrollo Personal y Profesional

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Cambia para cambiar el mundo, ¡da el primer paso!

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Por Carmen Prada

 

Conozco un libro cuyo prólogo comienza así:

Conocí a Héctor en marzo de 2008 cuando el desarrollo de

personas era sólo un aspecto tangencial en nuestro quehacer

profesional.

Fui, por tanto, testigo presencial de su quiebre en el año 2009.

Utilizo ahora palabras elegidas por él para describir su estado de

aquel entonces. Perdido, toqué fondo, mi autoconfianza por los

suelos, fuertes inseguridades, no me veía capaz de hacer nada

bien, no tenía ni idea de cómo encarrilar mi vida, incapaz de dar

el primer paso…”

 

Ojo, no es el prólogo de cualquier libro, sino de Cambia para Cambiar el Mundo, y su autor es Héctor Trinidad. No soy de libros de autoayuda, (en las que ésta escasas veces llega), podríamos decir que tampoco de “vende humos”. Por eso, cuando un buen día llegó a mi bandeja de entrada un correo de Héctor con el asunto “Te necesito para el Blog-Tour de mi libro: Cambia…para Cambiar el Mundo”, al abrirlo observé el texto y me llamaron profundamente la atención las siguientes frases, pero aún más algunas palabras en concreto:

“¿Qué te cuento del mismo? Que ha sido un SUEÑO para mí, después de mucho tiempo, dar forma a algo que tenía dentro y que sabía que tenía que “regalarle” al mundo.

 

Se trata de una obra escrita desde lo más profundo de mi SER, en la que intento ayudar a todo aquel que se encuentre en un momento vital en el que no le gusta lo que hace, o que las circunstancias le han puesto en serias dificultades y no sabe cómo reorientar su vida”.

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Pasión pura, Héctor Trinidad

“Sueño”, “regalarle”, “profundo”, “ser”, “ayudar”, “vida”. Todas estas palabras envuelven su libro.

 Tengo que decir que a este gran hombre no lo conozco en persona, no tengo ese placer de momento… Pero ambos colaboramos en La Nueva Ruta del Empleo y nos seguimos a través de las distintas redes sociales. Os cuento todo esto para que os deis cuenta de lo que alguien puede lograr cuando lo que se propone lo hace con tanta pasión y confianza en uno mismo.

Ha confiado en unos 70 “Ángeles”, que así nos hemos denominado un poco entre todos para empaparnos de sus palabras y poder llevarlas a otros.

De esos 70 “Ángeles”, personalmente conozco a muy pocos, casi todos mediante las RRSS, pero ha sido tan increíble el vínculo que se ha creado que no lo podría explicar con palabras.

Yo he sentido generosidad, complicidad, gratitud, emociones, ayuda… Pero sobre todo, mucha unión con un fin común. Un sueño que alguien un día tuvo y no cesó hasta que lo consiguió. Y es que tanto bien se acaba contagiando.

Muchas veces la vida y determinadas circunstancias nos hacen pensar que vivimos en un mundo egoísta, cargado de intereses, y no seré yo la que os diga que esto no es así. Pero os puedo asegurar que cuando a alguien le hablas de emociones, de sentimientos, te acabas dando cuenta que éstos son capaces de mover el mundo.

Si me dedico a esta profesión, es sin duda porque creo en la personas, para mí éstas lo son todo, necesito crear a mi alrededor empatía, rodearme de sonrisas, llorar cuando toque, porque sin duda no debemos tener temor a hacerlo, y al final no puedo pensar en otra cosa que en la generosidad.

A mí me hablan de sueños y ¡¡me encandilan fácilmente!!, no concibo la vida sin ellos. De hecho, en ocasiones cuando hablo de la importancia de ellos, muchas de las personas me responden con, “solo son eso”, “son imposibles”. Y nuevamente tengo que decir que ¡no lo son! Al igual que tengo que decir que ¡tampoco son fáciles de alcanzar! No os voy a engañar, pero para lograrlos, lo mínimo que tenemos que ponernos es en camino.

Debes creer en ti, en tus posibilidades, encauzar ese camino a recorrer que marca la meta, es importante conocer que es posible encontrarse con la frustración, con miedo a la derrota, mostrarlo con pasión, pero sin duda, si no lo intentamos jamás sabremos si nuestro sueño era de los fácilmente alcanzables o de los más arduos y complicados.

Rodearte de personas que crean en ti, en tus capacidades, que sean capaces de sacar lo mejor de ti, que sean realistas y sensatas, e incluso, por qué no, capaces de llamarte loco atrevido. E importantísimo, que sientan la pasión y la seguridad con la que tú vives tu proyecto de vida.

Hay un texto que me encanta del libro, y es cuando Héctor comenta que un buen amigo suyo un día le dijo:

“La vida es como el Tour de Francia, está llena de

etapas, unas largas, llanas, aburridas, pero sin sobresaltos.

Otras de montaña, con grandes subidas, pero también

con grandes bajadas y tú eliges qué tipo de etapas

quieres vivir (si no lo haces, otros lo elegirán por ti)”

 

Estoy totalmente de acuerdo con su amigo, ¡nunca dejes que los demás elijan el camino por ti! Sé dueño de tus metas, de tus objetivos, de tus sueños y no dejes que nadie marque tu camino. Lo que sí puedes hacer es compartir y transmitir tu pasión.

El paso adelante para hacer cambios en nuestra vida únicamente depende de nosotros. Cambia para cambiar el mundo, es atreverse a dar ese primer paso al frente, y conseguir que tanto en tu vida como en la de la gente que te rodea, algo cambie.

Este Tour al que hemos sido invitados esos 70 “Ángeles”, ha sido y está siendo para mí un camino con continuos descubrimientos, y sobre todo descubrimientos emocionales.

No puedo dejar de citar una frase que me transmitió mucho, “algunos buscan un mundo más bonito, otros lo crean”. Ojalá tomes la decisión de ser de los que lo quieran crear, no te unas a trenes seguros…

Quiero darte las gracias, Héctor, por la confianza depositada en mí para tu Tour-Blog, que has conseguido con la pasión particular que te caracteriza, hacerlo de muchos y entre ellos una humilde servidora.

 

Por cierto,  me he enganchado a tu libro, Héctor, y como tú  un día hiciste conmigo, no me lo quiero quedar para mí sola. ¡¡¡Lo quiero compartir!!!

*Fuente de la fotografía, Héctor Trinidad y Carmen Prada

Carmen Prada | Asesora de Desarrollo Personal y Profesional

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Permítete el lujo de ser feliz

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Optar por la fortaleza y la felicidad

Por  Carmen Prada

Ha comenzado el otoño y éste va dejando huella. Antes de dar comienzo a la escritura de este post, reconozco que algo me llamó la atención, y es que al mirar por la ventana y teniendo en cuenta la hora que era, 18.37 horas, la luz del día ya nos estaba abandonando.

¿Dónde quedaron esos largos días con la permanente luz del verano, el disfrutar en una terraza de una cafetería después de la cena, los rayos del sol que daban alegría al día, las sandalias y faldas sin medias, esas tardes en la piscina o río y los más privilegiados en la playa, las deseadas vacaciones, los sabrosos helados…? ¡Muchos momentos que quedan grabados en nuestra memoria!

¡Pero no, no quiero vivir de momentos ya pasados! Porque el hoy, también es tanto o más bello y enriquecedor.

Ya han cambiado los colores en nuestros bosques, vemos las hojas secas en el suelo por la ciudad, ese rayo de sol que se escapa entre las nubes y lo buscamos hasta situarnos bajo su cobijo, los días más cortos que nos hacen ver que las horas pasan y así poder aprovecharlas mejor, ese café que se aprecia a cualquier hora del día, esos fines de semana entre mantas y películas que simplemente busco que me hagan sonreír y salir de la rutina.

Estoy de acuerdo que hay momentos y personas en nuestra memoria que aunque ya no están presentes, jamás nos van a abandonar. Siempre habrá recuerdos que nos harán llorar pero también reír. Lo que no debemos hacer es pensar en lo que fue y ya no es o no puede ser.

La situación actual no acompaña, y casi diariamente me encuentro con personas “perdidas”, buscando no saben muy bien qué. Una y otra vez les vienen a su cabeza aquellos tiempos mejores, su vida es una continua vorágine de malos pensamientos, de tortuosos “podría haber sido si no…” ¡Ya basta, vivamos el ahora! Es doloroso ver cómo se vive en una continua auto-tortura.

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Hace escasos días estuve charlando con una persona que necesitaba de mí, y así me lo hizo saber. Su situación es la de muchos españoles, con miedos, viviendo al día, sin ver luz al final del túnel, dando tumbos, y como mencioné antes, “perdida”. Complicada pregunta me hizo, “¿qué puedo hacer que no estoy haciendo para salir de esta situación que me está machacando?” Difícil de responder… Y ya no os digo nada cuando a una persona así la tienes a escasos centímetros de ti y le estás mirando a los ojos.

Y es que además cuando uno entra en una situación de crisis emocional, todo tiempo fue mejor, la desesperación nos coloca vendas en los ojos, tendemos equivocadamente a tomar decisiones, hace que nos agarremos a clavos ardiendo que después nos dejan huella, y hasta uno se llega a convencer que cualquier capricho o cosa buena que le suceda en la vida, no la merece y además no se puede permitir el lujo de disfrutar.

¡Demasiada dureza con uno mismo!

No sé si la respuesta al consejo que me pidió fue la más apropiada, ni tampoco si le va salvar del abismo actual, tampoco si la llevará a cabo… ¡No sé nada!, pero lo que sí tengo claro es que esos ojos humedecidos necesitaban de claridad.

Pasé un largo rato con ella y, entre otras muchas cosas, le dije con mucho cariño;

  • “debes encontrarte, debes buscar dentro de ti. Todos tenemos un pasado, algo que nos puede torturar, pero ocurra o no solo depende de nosotros. Esa camarera nos ha servido el café con un ¡buenos días! explosivo, el hombre que acaba de pedir el café tiene buena cara, yo misma tengo una sonrisa dibujada, ¿pero realmente crees que ninguno de nosotros tenemos problemas? ¡Claro que sí! Lo único que nos puede diferenciar es nuestra fortaleza emocional, o quizá el disfrutar de lo que hacemos día a día”. Entonces le pregunté, “¿qué te haría feliz en este momento?” Su respuesta fue clara, “disfrutar con algo que me llene en el trabajo, pero tengo muchos miedos, ha habido demasiados cambios en mi vida y tengo que volver a empezar de nuevo”.

Ella misma se había dado respuesta, tenía que olvidarse del pasado y comenzar una vida de la cual ella debe ser su propia dueña. Llegado este momento su gesto cambió, y ante esta respuesta yo le comenté, “¿qué te puede parecer más emocionante que crear tu propia vida desde 0? Date caprichos, y hay caprichos que no cuestan dinero, cambia tu vida social, empieza por hablar contigo misma, quítate esas etiquetas que tanto te están pesando, empieza a pensar que la vida es un reto para todos, que nadie lo tenemos fácil si caminamos por ella con honradez, busca momentos para ti, no tomes decisiones en estos instantes… Pero ante todo, ¡permítete el lujo de pensar que sí mereces ser feliz y trabaja para ello!”.

Todas estas palabras entre otras muchas fue las que intenté transmitirle, pero el mensaje final daba respuesta a su pregunta inicial, ¡permítete el lujo de pensar que sí mereces ser feliz y trabaja para ello!

Hagámoslo todos, y a la vez os invito, como así se lo dije a ella, a que nos hagamos las siguientes preguntas;

  • “¿de dónde vengo?”
  • “¿En qué momento estoy?”
  • “¿Dónde quiero llegar?”

 

 

 

 

 

*Fuente de la fotografía, Carmen Prada y Pixabay.com

Carmen Prada | Asesora de Desarrollo Personal y Profesional

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