La falsa valentía te desnuda

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Artículo publicado por Carmen Prada

No voy a cuestionar si profesionalmente utilizamos las RRSS bien o mal, porque lo cierto es que este tema dará, en su momento, para un post específico. Pero voy a lanzar una pregunta al aire, con la cual me gustaría que cada uno interiormente haga su propia autocrítica, ¿hacemos buen uso de las RRSS en el ámbito personal? En mi humilde opinión, ¡estamos muy lejos de ello!

Quizá algunas personas no son muy conscientes del grado de transparencia que muestran sobre su persona, y no de un modo positivo, precisamente… No se miden los límites, ni las consecuencias de las malas prácticas, ni siquiera pensamos a corto o medio plazo en esas consecuencias, ya que dejamos huellas, mostramos con ellas en muchas ocasiones nuestras carencias (en muchos sentidos) y sin darnos cuenta uno se llega a mostrar tal y como es realmente, alejándose mucho de lo que conocen de él las personas que le rodean. A veces, incluso, se produce un cambio camaleónico. Existe un grado de atrevimiento para ciertos vaivenes… porque no hay nadie mirándote a los ojos, sino que lo que tienes para desahogarte es una pantalla de móvil u ordenador.

Uno en las RRSS, como se suele decir de los niños y los borrachos, siempre dice la verdad, muestra, dice, comparte, opina, juzga, todo aquello que en otras condiciones no haría. ¿Y cuál podría ser el motivo? Personalmente, después de ver en auge estas conductas en personas conocidas, he llegado a la conclusión de que puede ser por:

  • inseguridad en su persona;
  • baja autoestima;
  • necesidad de llamar la atención;
  • personalidad frágil;
  • vacío interior;
  • carencia de valores básicos;
  • cobardía;
  • ausencia notable de autocrítica.

Aun con todo esto, no me deja de sorprender la transformación que sufren muchas personas a través de las RR.SS., ¡a mí me llegan a confundir por momentos! Realmente a veces es muy complicado llegar a saber quién es la persona y quién el personaje.

En un párrafo anterior decía que no se miden las consecuencias de muchos de estos actos, ni a corto, ni a medio, ni a largo plazo, y aun hablando de estas prácticas en el ámbito personal, los problemas o inconvenientes con los que uno se puede encontrar no se quedan solo en lo personal, sino que transciende más de lo que podemos llegar a pensar, en lo profesional. Hoy, no te afectan, por el motivo que sea, pero el problema es que esta vida da muchas vueltas. Ha habido personas que han perdido grandes oportunidades profesionales porque la empresa que les iba a contratar, al rastrear el perfil del candidato, ha encontrado alguna “lindeza” que ha supuesto el descarte por parte de la empresa. Incluso le ha ocurrido a varios futbolistas, que tras cerrar su fichaje, se ha descubierto que ofendieron en el pasado al club en cuestión en sus RRSS, e inmediatamente fueron descartados o despedidos sin ni siquiera debutar. No escupas hacia el cielo, que nunca sabes en la que te vas a ver…

En todas las formaciones, y sobre todo en aquellas en las cuales tengo delante de mí a personas desempleadas, con ilusión y ganas de encontrar trabajo, les reitero mucho el hecho de cuidar su imagen en las redes sociales, y aun más si cabe en la condición de desempleado, ya que uno tiene que ser coherente y consecuente con lo que dice y predica y después muestra. Ya no os digo nada, cuando uno es un profesional.

Está claro que las tecnologías están siendo una válvula de escape para muchos, pero no precisamente una válvula de la que se desprendan olores atrayentes.

Existen las primeras impresiones, y creo que ya lo he dicho en alguna ocasión, que en persona podemos cambiar, cuando tenemos a la persona ante nuestros ojos y ya hemos tenido esa primera impresión, pero con el transcurrir de la conversación o en sucesivos encuentros la podemos cambiar. Igualmente, nosotros podemos cambiar la impresión que damos a los demás, pero ojo, ¡intentemos que sea para bien, y no precisamente al revés! Cuando la primera impresión de alguien la tenemos a través de las RR.SS., lo tenemos bastante más complicado, por no decir imposible. Aun en ambos casos, para bien o para mal, la impresión de una persona puede cambiar abismalmente.

Esconder, camuflarse, juzgar, atreverse, ofender, mostrar vacío interior, falta de generosidad, de empatía… detrás de una pantalla, solo se puede decir que es de cobardes. ¿Por qué no practicamos más la comunicación directa? ¿Por qué hemos dejado de lado la buena práctica del tú a tú? ¿No nos damos cuenta que con ciertos actos uno puede perder y no recuperar nunca lo perdido? ¿Por qué tememos tanto mostrarnos como somos en la realidad y no tanto en la pantalla?

Las RRSS abren muchas puertas, doy fe de ello. Tengo que decir que estoy enormemente agradecida a éstas, evidentemente hay que trabajarlas, mimarlas, cuidarlas, disfrutarlas… pero hay algo por encima de todo que tengo muy claro, y es que lo que muestro en mis RRSS, es consecuente con lo que muestro en mi vida personal y profesional. Con mis defectos e imperfecciones, soy totalmente transparente, te invito a que lo compruebes.

¡No mal utilices las RRSS como si fuera la pócima del Dr. Jekyll y te muestres como Mr.Hyde, porque perderás toda tu credibilidad!

 

 

 

 

Carmen Prada | Asesora de Desarrollo Personal y Profesional

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