Tu marca personal, ¿sabes cuál es?

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Artículo publicado por Carmen Prada

 

Son numerosas las ocasiones en las que nos hacemos la siguiente pregunta, ¿qué está haciendo “el vecino” para que le vaya mejor que a mí? Quizá la pregunta que nos deberíamos hacer no es esa, sino; ¿qué no estoy haciendo yo? La autocrítica siempre es dura, pero muy necesaria.

En mi ciudad, Ponferrada, segundo municipio por población de la provincia de León, la crisis nos ha azotado con gran fuerza. Son importantes las empresas de renombre, con historia y un volumen importante de trabajadores, que se han visto obligadas a cerrar sus puertas, o al menos a reducir su plantilla. A día de hoy, nos estamos reinventando a fuerza de tesón, y empiezan a aflorar las figuras de los profesionales independientes o microempresas, siendo éste casi el único modo de buscar una salida ante tanta destrucción de empleo.

Soy una persona con muchas inquietudes y siempre en búsqueda de respuestas, y éstas solo las encuentras cuando te relaciones social y profesionalmente, ya que en el intercambio todos sumamos, se da una aportación recíproca aunque en ocasiones no seamos conscientes de ello.

Tengo la gran suerte de formar parte de un grupo de networking que os quiero presentar, y es Cornatel/Club de empresas. Más o menos todos a día de hoy, sabemos qué significa esta filosofía de negocio y es tan simple como; el establecimiento de una red de contactos que nos permite darnos a conocer a nosotros mismos y a nuestro negocio, escuchar y aprender de los demás, encontrar posibles colaboradores, socios o inversores.

Desde mi humilde punto de vista, esto ha existido siempre, lo que sucede es que no le habíamos puesto nombre…

Quizá hay profesionales que creen que practicar networking es simplemente presentar tu empresa (como si lo estuvieses haciendo con un amigo…), entregar y recibir unas tarjetas y ya está, ¡el negocio hecho! Sinceramente, así no se va a conseguir nada.

En mi opinión el pilar para que uno practique esta filosofía profesional y obtenga resultados, sin lugar a duda es el ser proactivo. Aquí obtenemos la respuesta a la pregunta con la que inicié el artículo. ¡Hazlo diferente!:

  • Presenta tu empresa o a ti mismo con empatía, credibilidad, profesionalidad… Contagia a tus contactos.

 

  • Lleva tus tarjetas, entrégalas y recoge las del resto de igual modo, pero sería ideal que detrás de las que recibes hicieses “pequeñas anotaciones…”, estoy segura que en algún momento te van ayudar.

 

  • No intentes hacer tu negocio solo dentro de tu red de contactos del grupo. Si es tu principal propósito, sinceramente, poco vas hacer. Tu negocio está fundamentalmente fuera, eso sí, a través del grupo. ¡Gánate su confianza!

 

  • Hagámonos por un momento esta pregunta, ¿tú recomendarías un libro que no has leído? Seguramente no. Pues esto es lo mismo, es importante darse a conocer, interactuar con el resto de los componentes del grupo, establecer relaciones fuera del mismo, mostrarnos tal y como somos y ante todo con una actitud profesional. Que alguien te recomiende, va mucho más allá de eso, esa persona de una manera indirecta puede salir perjudicada o beneficiada, no la dejes en mal lugar.

 

  • No te acomodes en los desayunos o eventos que se celebran. Uno debe aportar, y aportar no es solo actuar con la crítica, que esa es fácil, sino dar soluciones, proponer cambios, ideas, alternativas. Fichar para criticar no ayuda a nadie, y menos a uno mismo. La crítica constructiva siempre es buena, pero acompañada de soluciones…

 

  • Un punto importante es la humildad, honestidad, honradez con la que se practique. Empápate de todo lo que pueda ayudarte a crecer en tu negocio. Déjate guiar, escucha alternativas para poder mejorar su marcha. Colabora e incluso pide formación para hacer un camino distinto al que ya has recorrido. Hoy por hoy son inmensas las alternativas para ello, vuelvo a incidir; solo hay que ser proactivo.

 

Hay algo que siempre he tenido muy claro, y es que el negocio no llama a la puerta, como el trabajo para alguien que está parado. Uno debe salir de su zona de confort y dejar de utilizar esa recurrente frase de; “es que estoy todo el día trabajando y no tengo tiempo”. Disculpad, me he perdido algo; ¿que no tienes tiempo para hacer crecer tu negocio? Entonces tampoco recurras a la frase del momento, que es esa que dice; “es que, todo está fatal, ya no sabe uno qué hacer…” ¡Pues quizá toque ser proactivo! No creas que hacer crecer tu negocio, es solo cuando “estás con las manos en la masa”.

A mí personalmente, formar parte del grupo de networking que os he mencionado, me ha hecho corroborar algo que ya tenía claro y es que; “si puedes dar negocio, hazlo sin esperar nada a cambio, en algún momento llegará tu turno. Soy de las que digo que el fruto no se recoge en el momento de la siembra, hay que tener paciencia y si no eres capaz, reflexiona con humildad y además con mucha…

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional

Imagen, Pixabay

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Un pedacito de todos nosotros

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Por Carmen Prada

 

Me gustaría compartir en el día de hoy un sentimiento, una emoción que quizá en algún momento para muchos de vosotros haya sido al mismo tiempo un pesar.

Cada vez estoy más segura de que “uno no sabe lo que tiene hasta que lo pierde”. ¡Es cierto! Y en ocasiones, hay pérdidas que no volveremos a recuperar, al menos en mucho tiempo.

Y os estaréis preguntando, “¿pero todo esto a que viene, Carmen?”

En mi zona, la comarca del Bierzo, disfrutamos gracias a Dios de bienes tan preciados como la cultura gastronómica y enológica, histórica y monumental, y cómo no, de unos parajes y paisajes que son nuestro orgullo. Los amantes de la naturaleza, tanto turistas como cualquier persona que desee respirar aire puro, pueden disfrutar y perderse en nuestro paraíso poblado de numerosa y variada flora y fauna.

Hoy os quiero presentar uno del que durante años y años hemos gozado y disfrutado, El Valle del Silencio. ¿Cómo describirlo para que podáis sentir su frescura?

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Imagen de Javier Martínez Ponte – Antes

“Un río de cristalinas aguas serpentea a lo largo de un valle angosto, sinuoso y de fuertes pendientes, y deja paso a un paisaje perfecto para el viajero sin prisas, donde disfrutar de la tranquilidad y la naturaleza.

El paraje de Tebaida Berciana es un lugar de ermitaños. Fructuoso y Genadio son sus primeras señas de identidad y quienes fundaron monasterios en Compludo, San Pedro de Montes o Santiago de Peñalba, lugares repoblados espiritualmente durante los siguientes siglos. El Valle del Silencio guarda la magia del bosque, de sus pueblos y de una cultura que permanece en la memoria.

En esta ruta se pueden visitar: la Cueva de San Genadio, el Monasterio de San Pedro de Montes, la Ermita de Santa Cruz, el Monasterio Iglesia de Santiago de Peñalba y la Herrería de Compludo”.

¿Por qué todo esto? Porque a primera hora de este pasado miércoles, se inició un pavoroso y dramático incendio en nuestro Valle del Silencio, donde miles de hectáreas han sido arrasadas dejando una imagen de desolación donde poco antes había un secular vergel.

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Javier Martínez Ponte – Ahora

Desolados estamos todos los bercianos que por él llevamos días llorando. Son lágrimas de impotencia, de rabia, de incomprensión… ¿Incomprensión? ¡Sin duda!

Incomprensión por no entender cómo hay personas capaces de estar tan vacías en su interior para llegar a provocar catástrofes tan crueles como ésta. Se me ocurren muchos calificativos, pero no los voy a utilizar. Los que realmente amamos nuestra tierra, con sus riquezas, pero también con sus pobrezas, no debemos permitir que personas que además de tener el interior negro, sucio e insípido, nos quiten a la gente de bien las ganas y el orgullo de defender y cuidar lo que hemos heredado de generaciones pasadas, para podérselo entregar del mejor modo a las futuras.

También es cierto que la autocrítica en estos momentos no está de más… No se actúa hasta que algo así llega. No se toman las medidas necesarias para cuidar lo que presumimos tener, y yo me pregunto, ¿y ahora qué lugar ocupará nuestro Valle cuando se nos llenaba la boca hablando lejos del Bierzo de él?

Para todos los que amamos el Bierzo, no solo el Valle del Silencio está de luto, nosotros como bercianos también…

Seguro que muchos de los que estáis leyendo estas palabras que salen de lo más profundo de mi ser, habéis lamentado sucesos similares en vuestra tierra, pues se trata de una lacra muy extendida. Una mayor concienciación medioambiental desde la escuela, junto con una menor tolerancia a comportamientos irresponsables que frecuentemente se dan en determinados ámbitos, no solo en el rural, son carencias sociales que necesitan ser impulsadas y gestionadas convenientemente por el poder público, pero también por la conciencia personal de cada ciudadano.

La unión de las personas, la responsabilidad firmada por determinados cargos de la administración, y sin duda una dura condena a comportamientos incomprensibles y repugnantes, han de ser  la base del trabajo por el bien común y la riqueza – en cualquier sentido – de nuestro país.

Hoy siento tristeza e indignación, pero no nos rindamos nunca. La naturaleza volverá a florecer, estemos siempre de parte de la vida. También eso es vivir confiadamente el Tiempo Pascual.

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional

Imagen, Google

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Nuevo año, ¿avanzas tú o “te avanzan” como una marioneta que se cree libre?

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Artículo publicado por Carmen Prada

Uno de mis deseos para este año que está dando sus primeros pasos, es que los que me seguís habitualmente continuéis haciéndolo y aportando, y a las nuevas incorporaciones, ¡bienvenidos a vuestra casa!

Quizá Sus Majestades los Reyes Magos hayan sido generosos con muchos de vosotros. Entre los regalos más cotizados y solicitados siempre están la ropa, joyas, una pequeña escapada, unas gafas de sol nuevas… Pero por encima de todos, las nuevas tecnologías. Las tabletas, los ordenadores, y cómo no, los teléfonos móviles.

Como habéis podido observar, todos esos regalos son bienes materiales, tangibles, de esos de los que pronto nos cansamos o echamos a un lado. Hay algunos que no tardan en pasar de moda, y estos últimos que he nombrado, además de ser frágiles, hay una alta probabilidad de que pronto los cambiemos o se nos estropeen, pues están diseñados para ello.

Y yo me pregunto, ¿nosotros nos renovamos también, o solo lo hacemos con las cosas materiales?

Con el comienzo de un nuevo año:

  • ¿hemos buscado el momento más idóneo para hacerlo?
  • ¿Nos hemos atrevido a mirarnos por dentro con franqueza?
  • ¿Hemos analizado lo que hemos visto en nuestro mundo interior?
  • ¿Te vas a atrever ahora a dar el paso que debas dar para crecer en los aspectos de tu vida que más necesitas, aunque no sea cómodo?
  • ¿Aunque el año no ha hecho más que comenzar, ya has dado pasitos quizá cortos pero firmes, o te sigues engañando a ti mismo?

Vuelvo por un momento a las nuevas tecnologías, que es una reflexión que creo es el momento idóneo para ponerla sobre el papel. Por ejemplo, los teléfonos móviles, avanzan a pasos agigantados. Para nosotros, y más como profesionales, éstos deben estar siempre a la última ante cualquier necesidad que nos surja, ya que nos facilita mucho nuestro día a día. En ocasiones, aun sin tener ciertas necesidades ya tenemos en nuestras manos lo último de lo último. Tanto, que se ha hecho un protagonista imprescindible en nuestras vidas.

A menudo escucho a personas o conocidos que comentan, “no sé qué le sucede al móvil, llevo 5 años con él y nunca me ha dado ningún problema, y ahora de repente me aparece continuamente el aviso de memoria llena”.

Durante muchos años he sido Asesora comercial durante años, y orgullosa de ello, como muchos de vosotros ya sabéis, y además durante bastante tiempo mi actividad ha estado vinculada a las telecomunicaciones. Por lo que cuando alguna de estas personas me lo comenta, y además sorprendidas de lo que les está sucediendo, siempre les digo lo mismo. “Los móviles tienen una memoria determinada, de hecho la misma ahora que el día que lo estrenaste. Las aplicaciones que tienes instaladas, dices que son las mismas, ¡y no lo dudo! Pero lo que no es lo mismo es lo que pesan –para que todos me entendáis- las aplicaciones, puesto que las actualizaciones de las mismas, que además nos encantan… son las que hacen más pesadas éstas que siempre hemos tenido.”

 

¿A qué viene todo este rollo que os he soltado? ¡A que las nuevas tecnologías están en un continuo desarrollo vertiginoso!

¿Y nosotros, evolucionamos del mismo modo? ¿Nos desarrollamos y reseteamos con la necesidad que lo hacen los ordenadores, los teléfonos móviles…?

Me da la sensación en muchas ocasiones, prácticamente todos los días, que su desarrollo se convierte en nuestra involución como personas. Nuestros juguetitos son año a año más sofisticados, pero yo no percibo que las personas sean igualmente año a año más rebosantes de valores humanos como la honestidad, la generosidad o empatía. Ni siquiera mejor educadas, y ya se sabe, la buena educación supone media virtud. Pues yo no veo esos avances.

Anteriormente hice una pregunta, ¿nosotros nos renovamos por dentro?

 

  • Debemos ser conscientes de que nuestro desarrollo personal también necesita de “actualizaciones” de vez en cuando. Nosotros mismos debemos encontrar el mejor lugar y momento para llevar a cabo este proceso. Estos momentos de encuentro con nuestro yo más íntimo son necesarios para descubrir el camino a seguir, o incluso advertir que pueden existir varias sendas que nos llevan a la misma meta pero sin el mismo desgaste.

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  • Cierto, puede ser que cuando observemos nuestro interior nos demos cuenta que hay demasiadas piezas sueltas. Piezas imprescindibles para que nuestra vida se desarrolle del modo más óptimo posible. ¡Ya hemos encontrado algo, es un buen comienzo!

 

  • De poco sirve darnos cuenta que debemos evolucionar, renovarnos, desarrollarnos, crecer personal y profesionalmente, si no hacemos nada para ello. Seguiremos estancados en una “versión antigua”, con lo que después no lamentemos que otras personas nos adelanten por la derecha…

 

  • Llegado este punto, nos entra el miedo en el cuerpo. Apuramos al máximo nuestras oportunidades y en ocasiones ya es tarde. ¡Si cumples contigo mismo, lo harás con tus metas! Empieza con la descarga de todas las “actualizaciones” y ponte al día. Fija tu meta, tu objetivo, tu sueño y da el primer paso. ¡Esto solo depende de ti!

          Disfruta y goza con la sana competencia con otros profesionales, como lo hacen las grandes              y conocidas marcas derivadas de la tecnología.

 

  • Ahora sí, renovado y actualizado seguro que ves las cosas de manera diferente. Muchos de los miedos van a desaparecer, puesto que todo tu potencial se ha activado y vas a por todas.

Muchas veces nos dejamos llevar por la corriente sin pararnos a reflexionar sobre nuestra creciente dependencia de las máquinas, y llegamos a estar a su servicio, cuando nunca debería dejar de ser a la inversa, pues son meras herramientas. La máquina por excelencia somos nosotros mismos, nuestro cuerpo y especialmente nuestro cerebro. Y esa maquinaria, la única realmente valiosa e insustituible que tenemos, la debemos mimar y potenciar. No nos podemos permitir el lujo de que nuestro entorno profesional, el desempeño de nuestras tareas diarias, la falta de adaptabilidad, la inadecuada comunicación, los miedos a los cambios repentinos… nos superen.

No digo que sea fácil, pues exige capacidad de introspección, disciplina, sinceridad con uno mismo y la suficiente inquietud como para no acomodarse y fiarlo todo a los avances tecnológicos, esos que nos hacen la vida más fácil, pero que también pueden llegar a idiotizarnos si no estamos alerta.

¿Avanzas tú o “te avanzan” mientras te dejas llevar?

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional

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¿Empatizas o solo intentas endosar?

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Encontrada por las calles de Madrid

 

Artículo publicado por Carmen Prada

A menudo me encuentro profesionales que conocen bien y saben exponer las virtudes de su producto o servicio. Lo lógico sería llegar a alcanzar su objetivo, que no es otro que realizar la venta, pero me doy cuenta que muchas veces no es así.

Podríamos pensar que si tienen las herramientas más importantes para poder lograr su objetivo, ¿qué es lo que falla, pues no lo consiguen? Hagamos un ejercicio de reflexión al respecto.

Realmente no solo necesitamos conocer y dominar todo lo anterior, sino que debemos lograr lo que es más importante, según mi humilde opinión y experiencia, que es empatizar con el cliente.

Llegar a la venta es un proceso largo.

  • Debemos conocer en profundidad el producto o servicio, la propia empresa, las ventajas y también los posibles puntos débiles de lo que vendemos. Cómo no, conocer también a la competencia, algo en lo que muchas ocasiones no se repara.
  • Es importante conocer nuestros clientes potenciales, hacer un estudio de candidatos y de este modo no dar tumbos ni tener la sensación por momentos de no saber qué dirección tomar o de estar perdiendo el tiempo.
  • Debemos conocer nuestras limitaciones y áreas de mejora dentro de nuestras propias funciones, ser humildes en este aspecto y por otro lado focalizar nuestros esfuerzos en las debilidades. No seamos cabezones y orgullosos al pensar “¡yo llevo vendiendo así toda mi vida, no voy a cambiar ahora!”. ¡Pues sí, quizá lo debas hacer! Los tiempos cambian y con ellos nosotros también debemos hacerlo.
  • Cada uno debe tener su marca personal a la hora de vender. Debemos ser camaleónicos en este sentido, cada cliente es único y diferente, no es él el que se debe amoldar a nosotros, sino nosotros tener la capacidad de conocer el tipo de cliente que tenemos enfrente y de este modo poder tratarlo.
  • Dejemos de pensar como hace 15 años, hoy por hoy el cliente es más exigente, y no porque conozca más el producto concreto, pero sí tiene más conocimiento del mercado.
  • Debemos encontrar el medio de llegar a él. Lo cierto que concertar una entrevista personal con el cliente dará valor a nuestra profesionalidad.

¿Cómo llego al cliente si tengo que saltar un montón de obstáculos?

Utiliza la imaginación, la creatividad, pero también… ¡vuelve a empatizar! ¿Con quién? Con la secretaria, que cada vez que llamas te dice que en ese momento no está, o te suelta la repetitiva frase hecha de “está reunido”. Empieza por ganarte con ingenio a tu primer interlocutor –tema a tratar en otro post.- Superado esto, ya tienes medio camino recorrido. Pero entonces, “¿cuál es el que me queda ahora?” El plato fuerte, llegar en el más amplio sentido de la palabra al propio cliente.

Hasta aquí tenemos toda la teoría muy clara, o casi, te has aprendido el guión de memoria pero… ¡Llegó el momento de saltar al ruedo y torear en la plaza!

Si queremos vender, con la teoría no es suficiente. Debemos saber identificar el tipo de cliente  y tener además la capacidad de adaptarnos a él, según el perfil del mismo. Existen varios perfiles, pero si tienes la experiencia necesaria -y no hablo de la teoría- te darás cuenta en cuestión de momentos cómo debes afrontar esa entrevista.

El tener delante al cliente, en muchos casos hace que uno se sienta desnudo. ¿Cuáles pueden ser los motivos?

  • El producto lo tenemos claro, pero quizá la seguridad en nosotros mismos no la tenemos tan potenciada.
  • Quizá nos cuesta romper el hielo. No vayas directamente al grano, muéstrate cercano. Busca a tu alrededor mientras le esperas algo que se repita de un modo u otro en su decoración, que parezca que despierta interés en el propio cliente, sus aficiones… y utiliza ese argumento para no empezar con la venta precipitadamente y sacar ese tema y conectar con él antes de comenzar.
  • Te bloqueas una vez lo tienes enfrente. No pasa nada, salúdale con un apretón de manos firme, no rehúyas la mirada, pero tampoco seas agresivo con ella. Sonríe, si para ello necesitas un motivo, piensa que tienes en ese momento una oportunidad ante ti. No muestres una sonrisa forzada, quizá la debas practicar. ¡Es el momento sin duda de empezar a empatizar!
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Fotografía Pixabay.com

 

 

 

  • Debes mostrarte tranquilo aunque te cueste. Transmite seguridad, no recules en tus afirmaciones, no peques de hablar demasiado, da la información precisa, la que el propio cliente te pida. No le pises la palabra, deja que el cliente te dé pistas sobre lo que desea o incluso de lo que necesita y aún no sabe… Es muy importante que seas observador y practiques la escucha activa, quédate con todos los detalles.
  • Caemos en el error de incluir en el argumentario atacar a la competencia. Evita por todos los medios hablar mal de ella, le estarás haciendo publicidad gratuita y darás la impresión de que tu producto o servicio no es gran cosa, pues si lo fuera no haría falta traer a colación a otros. Sé listo si el cliente te pone a prueba en este sentido. Nunca menosprecies a la competencia, no hables mal de ella, y si puedes ni la nombres. ¡No caigamos en este grave error, que por desgracia es muy común! ¡Somos profesionales!

 

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Solo conozcámosla…

  • ¿En el cierre sientes que te atascas? Esta es la parte más personal del comercial, la que distingue del normalito al realmente bueno. Al igual que hay diversos tipo de clientes, cada comercial por su carisma y preparación trabaja cierres diferentes. Por eso es muy importante que tengas claro qué tipo de cliente tienes enfrente. No te muestres impaciente, evita parecer que imperiosamente quieres vender, (aunque en el fondo ambos sepáis que es así), es un momento para volver a trabajar la empatía. Es el cliente más importante que en este momento existe para ti, házselo ver.

 

Si superas el ser un Asesor Comercial más, si has mostrado que sus preocupaciones como cliente son las tuyas, que no necesitas hablar de nadie para darle valor a tu producto o servicio, y que además has sido transparente y honesto con él, no creo que te cueste alcanzar la venta. Quizá le tengas que hacer una segunda visita, aprovecha para trabajar lo que has anotado en tu agenda sobre el cliente, tanto dudas que le han hecho pensárselo, como pequeños comentarios de su vida personal, que has de utilizar para conectar con él de nuevo.  Porque si has logrado que hable de esta última, sin duda lo has conseguido, ¡has empatizado!

Vete con el pedido preparado para la siguiente visita…

Puede que te hayas ganado un cliente, o más…

Carmen Prada | Asesora de Desarrollo Personal y Profesional

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¿Optas por ser el mejor en todo o te conformas?

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Artículo publicado por Carmen Prada

Puede parecer una historia, y sin duda lo es, pero real…

Después de unos días fuera de mi localidad se produjo la vuelta. La realicé en autocar, con su pertinente trasbordo, un viaje que podría haber sido la mitad de duradero de haberlo realizado en mi propio coche. Como tantas otras veces, mi compañera de viaje era la maleta en la que voy poniendo pegatinas de diferentes lugares que visito.

Una maleta que, además de venir cargada de un montón de cosas que, siendo sincera, después no utilizo ni la mitad, como siempre venía repleta de ideas, proyectos en mente, momentos, reflexiones…

Cuando llegué a Ponferrada, no sentía ni un músculo de mi cuerpo. Al día siguiente, ese malestar muscular se había multiplicado, como era de esperar, y he tenido que ir a visitar a mi querida fisioterapeuta. ¿Qué os puedo decir que no sepáis de lo que supone ir a darse un masaje descontracturante? Claro está que lo sabréis los que ya lo hayáis sufrido en vuestras propias carnes, y a los que no, no pasa nada, ¡que no tengáis que pasar por ello!

Quizá os estéis preguntado y no me extraña, ¿y todo esto…? Todo esto para hacer la siguiente pregunta, ¿creéis que tenemos la misma capacidad de sacrificio que antaño? ¿No pensáis que hoy por hoy tendemos a quejarnos por demasiadas cosas? ¿Soportamos del mismo modo la frustración que hace unos años? Podría seguir, pero tampoco es el caso…

Y pongo fecha en el tiempo, y la coloco en antes de la crisis que azota este país. Muchas veces tendemos a echar balones fuera por hechos que son consecuencia de acciones nuestras, la frustración se ha vuelto nuestro acompañante en ese “viaje programado” en el cual nos quedamos en el camino, culpabilizamos de muchos de nuestros errores a compañeros, jefes, amigos, políticos… Y quizá la cuestión es que ante situaciones adversas no hayamos el modo de automotivarnos. Ojo, como reitero en muchas ocasiones, ¡no esperemos que otros lo hagan por nosotros!

El hecho de automotivarnos nos hace reponernos antes de lo que nos afecta, hace que pasemos por encima de lo que nos ha vencido anteriormente, supone una dosis de adrenalina, hace que nos sintamos capaces de superarnos, de ver las cosas desde otra perspectiva, nos dota de positivismo y sin duda saca lo mejor de nosotros.

Sinceramente, a mí no me quedo otra mientras estaba en la “camilla del sufrimiento” -que así la he bautizado hace tiempo- que automotivarme. Y no me costó mucho, porque de repente me vinieron a la cabeza los JJ.OO. de Río de Janeiro 2016. ¡Sí, ni más ni menos! Entonces empecé a pensar en ellos…

Oro:

  • MIREIA BELMONTE Natación, 200 m mariposa
  • MAIALEN CHOURRAUT Piragüismo, slálom K1
  • RAFAEL NADAL y MARC LÓPEZ Tenis, Dobles
  • MARCUS COOPER WALZ Piragüismo, sprint K1 1.000 m
  • SAÚL CRAVIOTTO y CRISTIAN TORO Piragüismo, sprint K2 200 m.
  • CAROLINA MARÍN Bádminton
  • RUTH BEITIA Atletismo, Salto de altura

Plata:

  • ORLANDO ORTEGA Atletismo, 110 metros vallas
  • EVA CALVO Taekwondo, -57 kg.
  • SELECCIÓN FEMENINA Baloncesto
  • CONJUNTO ESPAÑOL Gimnasia rítmica, Concurso Completo

Bronce:

  • MIREIA BELMONTE Natación, 400 m estilos
  • LIDIA VALENTÍN Halterofilia, -75 kg.
  • JOEL GONZÁLEZ Taekwondo, -68 kg.
  • SAÚL CRAVIOTTO Piragüismo, sprint K1 200 m
  • SELECCIÓN MASCULINA Baloncesto
  • CARLOS COLOMA Bicicleta de montaña

 

Y me dije, ¡increíble, qué no habrán soportado estos fenómenos durante cuatro años y en los propios JJ.OO.! Estoy segura que mucho esfuerzo, sacrificio, muchas caídas que trajeron consigo el volver a levantarse, dedicación, horas y horas de entrenamiento, dolores, en muchos casos lesiones que les tuvieron en vilo a expensas de saber si podrían llegar a poder disfrutar de su sueño, de la meta y objetivo de cada uno de estos medallistas, pero de igual modo de todos y cada uno de los integrantes españoles que han participado en este evento.

Para mí todos son ganadores, y lo son porque han llegado salvando muchos obstáculos, pero sobre todo, porque no han dejado de confiar en ellos y en su sueño. Evidentemente que seguro ha habido instantes de pensar en tirar la toalla, de miedos, de cansancio, de pensar en el virus zika, frustraciones y seguro que se habrán lamentado, pero sus ganas han podido más que todos los inconvenientes y ahí han estado, ¡luchando por su sueño!

Ellos son profesionales del deporte, nosotros cada uno de nuestra profesión. Nadie dijo que el camino fuese fácil y mucho menos que no nos íbamos a encontrar piedras, pero dejemos de lamentarnos tanto y tengamos la vista fijada en nuestro objetivo. Si aún no lo os hecho, sería buen momento para ello.

Quiero finalizar con un breve párrafo que he leído y lo dice todo de una luchadora como es Carolina Marín. Hace dos meses, antes de la lesión, Pablo (psicólogo de Carolina) le preguntó si quería ser campeona del mundo y pasar a la historia o seguir trabajando y mejorando. La respuesta de Carolina fue: “yo quiero ser la mejor en todo”. Y esa frase se la imprimió para recordársela.

¡Impleméntala en tu vida!

*Autora de la fotografía, Carmen Prada

Carmen Prada | Asesora de Desarrollo Personal y Profesional

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Desaprende y podrás seguir creciendo

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Artículo publicado por Carmen Prada

Cuando en determinadas ofertas de trabajo encontramos entre los requisitos, “no es necesario tener experiencia”, uno de modo inconsciente puede llegar a pensar que “este trabajo no parece muy profesional, ¡no es necesario experiencia!”, o nos inclinamos por otra conclusión, “aquí van a pagar una miseria, pues no valoran la experiencia…”. Evidentemente nunca llueve a gusto de todos, pero por qué no pensar ¡esta es mi oportunidad! En esta vida nunca se sabe… (Y doy fe de ello.)

Y lo digo porque yo misma en varias ocasiones he optado como persona responsable para cubrir vacantes en equipos comerciales en distintas empresas en las que he trabajado, que el personal a formar parte de la plantilla en esa ocasión no tuviese experiencia.

Siempre planteo mis reflexiones sobre mi propia experiencia, y las estrategias que he llevado a cabo en los distintos puestos de trabajo que he desempeñado me han enseñado a manejar este tipo de situaciones, y a saber cuándo es preciso arriesgar.

Os preguntaréis en mi caso por qué lo hacía, y estoy segura que no soy la única que ha llevado esta práctica para la contratación de nuevo personal, aunque en la mayoría de las ocasiones no se argumente el por qué.

En mi opinión hay determinadas profesiones en las que en muchas ocasiones se obtiene mejor rendimiento por parte de la persona que comienza e incluso del equipo al que se va a integrar cuando la experiencia en el sector es prácticamente nula. ¿Por qué? Porque sobre todo en el mundo comercial, los vicios que se llegan a adquirir son tremendos. Entre los que a uno le acompañan de su trayectoria profesional y los que se pueden contagiar, una empresa puede llegar a tener “clones” de comerciales formados todos por el mismo patrón, y no es habitual que el patrón sea el soñado…

¿Por qué no mezclar, savia nueva con cosecha añeja? Volviendo al comienzo de las líneas, ¿por qué no postularse entonces para este tipo de puestos de trabajo? Es un buen momento para que lo reflexionemos.

La savia nueva tiene que tener una capacidad de aprendizaje devoradora, ilusión, ganas, capacidad de sacrificio, de trabajo en equipo, brotes de liderazgo, creatividad, actitud, proactividad, pero hago la siguiente pregunta, ¿por qué a la cosecha añeja no se le propone “desaprender” cuando sea preciso?

¿No debería darse el caso de aprender y reciclarse con la misma facilidad?

En muchas ocasiones, las personas responsables o los propios empresarios se encuentran con personal que forman parte de su equipo de trabajo desde hace muchos años, lo que conlleva tener gran experiencia, o por lo menos así debería de ser, pero no poseen la capacidad de reciclarse, “desaprender”, y eso también debe formar parte de tu experiencia en adaptabilidad. Los tiempos cambian, las prácticas de llevar a cabo un trabajo también, el aprendizaje de nuevas técnicas de ventas nos pueden ayudar, la tipología de los clientes ya no es la misma que hace años, el propio cliente actúa de modos diferentes, las objeciones también se han “renovado”… ¡Las costumbres en muchas ocasiones no son la mejor opción!

Entonces, ¿qué opináis de este combinado en un equipo de trabajo?

Cuando decidía hacer esta combinación de profesionales los motivos eran:

  • fomentar el trabajo en equipo;
  • la automotivación;
  • combinación entre la experiencia y las ganas del principiante;
  • la proactividad se contagia, por lo que unos tirarán de los otros inconscientemente;
  • medir la capacidad de aprendizaje del nuevo personal y las resistencias ante el cambio del personal más veterano.

Tener la capacidad de autorrenovarse día a día, sin anclarse en la idea de “con la experiencia que tengo…”, es una gran virtud y una actitud a tener en consideración. Cuando uno está en cargos de responsabilidad, debe tener el criterio suficiente como para valorar y premiar este tipo de acciones y adaptabilidades, porque en muchas ocasiones y a ciertos años resulta un poco más complicado, en estos casos la motivación juega un papel importantísimo con estos profesionales.

En mi opinión, no creo en los grupos formados con los mismos patrones de perfil profesional, creo en aquellos en los que el equipo es heterogéneo y de lo más variopinto. Y además para el empresario, un gran medidor de capacidad de gestión de un equipo de trabajo para la persona responsable del mismo.

A mí no todas mis amistades me aportan lo mismo, porque nadie es igual y además ni lo pretendo. Cada una es peculiar, diferente, pero hay algo que todos tienen en común, y es lo mucho que me aportan independientemente de sus características.

La vida es una continua ruleta de aprendizaje y desaprendizaje, el que no aguante el movimiento, se bajará en la próxima parada…

Carmen Prada | Asesora de Desarrollo Personal y Profesional

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Mejorar la atención al cliente

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Artículo publicado por Carmen Prada

 

Como ya escribí la pasada semana, he vuelto de vacaciones con las pilas cargadas, tras haber descargado piedras de la mochila, y regresar con la misma también llena, pero en este caso de reflexiones e ideas, algunas producto de experiencias concretas vividas en esos días. Y creo humildemente que es una pena dejar de compartir alguna de ellas.

Evidentemente, cuando hablamos de hechos en concreto, no se debe generalizar, y además son apreciaciones personales que no pretendo sean compartidas, ni mucho menos tener la razón absoluta al respecto. Pero sí es cierto que son situaciones a veces repetitivas, lo que inevitablemente te hace pensar.

Cuando uno viaja habitualmente, ya bien sea por trabajo o por ocio y lo hace por carretera, según las costumbres de cada uno y el trayecto que se va a recorrer, lo recomendable es hacer alguna parada en el camino, por varios motivos pero entre otros, el descanso.

En estas pasadas vacaciones y el fin de semana siguiente también, paré a descansar en un área de servicio, la misma en ambas ocasiones, en la cual desayuné. Lo cierto es que es una en la que suelo parar con frecuencia.

Una vez dentro, pedí café con leche con algo salado. Por educación, siempre me dirijo a quien atiende con un “buenos días” y un “por favor”, “gracias…” En cambio, del otro lado de la barra no se estila ni “buenos días”, ni “¿qué desea?”, ni “gracias”, ni “hasta pronto”…, en fin, lo que viene siendo una atención al cliente en toda regla o por lo menos una intentona.

En esta ocasión, como mi mente iba muy despejada, en cuanto salí del local me pregunté,  ¿por qué la atención al cliente propiamente dicha, está lejos de existir en este tipo de negocios?

Obtuve rápidamente mis conclusiones, y reconozco que es un caso que siempre me ha llamado la atención pero en el que no me había puesto a reflexionar. En una posterior conversación con una persona, le hice esta misma pregunta para obtener una opinión diferente, y me respondió que “puede ser que como es un negocio en el cual los clientes están de paso, no se preocupan de fidelizar al cliente…”. ¡Pues no, mal hecho, al cliente se le ha de intentar fidelizar siempre! Y digo que mal hecho, a los empresarios de estos locales y como caras visibles a los trabajadores.

A un cliente se le fideliza no simplemente para que te siga adquiriendo productos, o solicitando servicios, sino que esto va mucho más allá, hay que cuidar la imagen, y no descuidar nunca el conocido “boca a boca”. ¿De verdad que yo con estas malas prácticas voy a recomendar el área de servicio de la que hablo? Tengo que hacer parada casi obligatoria en varias de ellas en diversos trayectos, pero tristemente tengo que reconocer que no me encuentro con ninguna en la que realmente “descanse”.

Estamos quizá cansados de describir y detallar las buenas prácticas para una excelente atención al cliente y hoy, ¡no voy a tratar el tema por ese lado, ya que de eso se habla mucho y muy bien!, sino de lo que he apreciado y reflexionado al respecto, y no son otras que las circunstancias que pueden llevar a estas malas prácticas en la atención al cliente por parte de los empleados.

Esto podría ser una carta muy escueta a los responsables, encargados, y  empresarios de las áreas de servicio en carretera. Voy a intentar no extenderme.

A la att. De todos los nombrados anteriormente:

  • No estaría de más formar a los empleados en técnicas de venta, además de trabajo en equipo y por supuesto atención al cliente. Entre otras muchas cosas…
  • Quizá sería bueno que los empleados no trabajasen más de 8 horas, y disfrutasen de sus días y momentos de descanso reglamentarios, porque acostumbro a ver siempre a los mismos y a cualquier hora, y eso ayuda a entender la mala cara que tienen.
  • Muy importante en este tipo de trabajo es mantener al empleado motivado, ya que por la parte económica puede ser que no venga esta motivación tan necesaria. Se me ocurre, oportunidades de promoción, hablar de cómo se encuentran dentro de la empresa, hacer que se sientan valorados, pedirles opinión sobre algún tema, un regalo ocasional no estaría mal, etc.
  • En un local de tanto tránsito y parada de clientes, que por momentos es hasta agobiante para las personas que paramos allí, no ayuda escatimar en personal, ya que hay barras en las que 1 ó 2 personas es imposible que lleguen a abarcar toda la clientela. ¿Qué lograrán de este modo? Que los trabajadores, en vez de servirnos un café hirviendo, nos lo pongan templado, como lo hemos pedido.
  • Con la mejora del trabajo en equipo los trabajadores estarían bien coordinados para cubrir las necesidades de sus clientes, y con la gestión de emociones se evitarían situaciones violentas para el propio consumidor, cuando ve cómo dos compañeros detrás de la barra están discutiendo, dándoles igual que de aquello se esté percatando toda la clientela.

Podría continuar, y lo haré seguramente en otro post, aunque con solo esto se podría empezar a trabajar, ya que para que el trabajador dé lo mejor sí mismo, debe sentirse a gusto en su trabajo.

Les dejo la siguiente pregunta para reflexionar,  y lo ideal sería llevarla a cabo. Yo me sentaría con mis empleados y les preguntaría, ¿te sientes motivado? Una vez lo haya hecho y observe su cara, ésta se lo dirá todo. Y después le haría otra, ¿qué necesitarías para sentirte motivado?

 ¡Sería un buen comienzo!

Carmen Prada | Asesora de Desarrollo Personal y Profesional

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