La trastienda de las redes sociales

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Gracias a la VIDA por regalarme personas como tú, Amparo. A los que ya conocéis a esta enorme profesional y admirable persona, os felicito por ello. Y a todos, os animo a disfrutar  y reflexionar con la lectura del siguiente artículo suyo.

¡Mil gracias por tu transparencia!

 

Por Amparo Donaire.

Me siento muy contenta ya mi querida Carmen Prada, a la que por cierto he desvirtualizado hace poco, me ha permitido entrar en su casa, su blog Las estrellas brillan por ti y estamos cómodamente sentadas en su salón para charlar y compartir experiencias y aprendizajes.

Los que pasamos bastante tiempo en nuestro escaparate virtual, el mundo on line, sabemos de la importancia de manejar lo virtual pero de forma realista, con los pies bien firmes en la tierra. Sabemos que la vida está hecha de pequeños momentos, de respeto y de personas que nos acompañan en el camino. Y Carmen es una de ellas. Me acompaña con sus posts y con su voz, reflexiones y buena música en su programa de radio. ¡Todo un descubrimiento! Recomiendo que no os perdáis sus programas llenos de sentimientos y buena música. ¡Gracias por tu motivación, tus inquietudes y la ilusión y ganas que le pones a todo lo que haces!

Carmen, como buena anfitriona, me ha pedido que me presente, así que antes que nada, para aquellos que no me conocéis, voy a hablaros un poco de mí.

Mi nombre es Amparo Donaire. Soy observadora y curiosa por naturaleza. Siempre inquieta y en aprendizaje continuo, porque, ¿el aprendizaje es cuestión de edad? Para mí, no. Me gusta escuchar y conectar con la esencia y las emociones de las personas. ¿Una vida sin nuevos retos que afrontar? He de confesaros que sería un aburrimiento, al menos en mi caso. Si quieres mantenerte en un mundo altamente cambiante y competitivo te va a tocar reinventarte ¿por qué no hacerlo? ¿Te vas a quedar parado viendo la vida pasar?

En cuanto a mi trayectoria profesional, está centrada en la gestión de la formación, desarrollo de estrategias de  marketing, publicidad y comunicación.  En estos últimos años, dado que la tecnología está cambiando de forma radical nuestra vida y nuestra forma de hacer negocios, mi ámbito de especialización principal se centra en los nuevos medios de comunicación social, la Netiqueta, Protocolo Social, Protocolo Institucional, Relaciones Públicas, Negociación y en procesos para mejora de la imagen y posicionamiento  de marca mediante una comunicación 2.0 efectiva. He descubierto que compartir con los demás todo lo que he aprendido es una de las mejores satisfacciones que puedo tener a nivel profesional

Si queréis saber más de mí, podéis encontrarme en LinkedinTwitterG+Pinterest e Instagram

Hasta hace algunos años, las redes sociales eran un área totalmente desconocida para mí. Recuerdo bien que cuando me planteaban estar presente o abrir algún perfil decía ¡Eso no es para mí! ¡Yo prefiero estar en el anonimato! Y mira por donde, hoy por hoy, mi actividad es más intensa cada día. Puedo decir que las RRSS me han aportado mucho, seguridad, aprendizajes, conocimientos, relaciones profesionales y personas que han venido para quedarse en mi vida. Verdaderamente  se ha abierto para mí, un nuevo mundo de posibilidades y sobre todo de poder comunicar que es lo que me gusta. Son muchos los beneficios frente a las desventajas, algún susto sí que me he llevado pero todo es subsanable y de  estas situaciones siempre podemos aprender.

Las Redes Sociales puedes enfocarlas a tu gusto, de forma profesional, personal, divertida, de negocios, pero tienes que tener en cuenta que todo lo que comuniques va a tener unas consecuencias. Lo que se vierte en las Redes allí se queda. Como decía Teresa de Calcuta “Las palabras amables pueden ser cortas y fáciles de decir, pero sus ecos son realmente infinitos”.

Carmen y yo mantuvimos una charla en la que hablábamos de los aspectos importantes de tener presencia en distintas RRSS y además de destacar sus ventajas y diferentes finalidades, desde la meramente profesional hasta la de compartir ocio, conocimientos, buscar información, mejorar la comunicación, también comentamos la otra cara, la de las desventajas, menos amable, más incómoda, más transgresora, lo que yo vengo a llamar la trastienda de las redes.

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Como usuarias de estos nuevos canales de comunicación, compartí con Carmen estas preguntas

  • ¿Hay algún comportamiento que te preocupe y que veas últimamente con más frecuencia en RRSS?

El simple hecho de poseer un perfil en redes sociales nos expone a los ataques de nuestros detractores. Ni todo el mundo nos cae bien, ni nosotros caemos bien a todos. Encontrarte con personas que vierten  de forma sistemática mensajes negativos entorno a una persona o una marca puede ser una verdadera pesadilla. Actuar con calma, valorar la respuesta y, dependiendo de la repercusión dirigirnos a los espacios adecuados de denuncia, van a ser nuestra mejor baza.

Además de estos detractores de los que hemos hablado, me causan mucha preocupación  las nuevas formas de delinquir que ha traído el crecimiento del mundo virtual. Además de la suplantación de identidad, con las graves consecuencias en cuanto a contraseñas, delitos económicos y de ciberseguridad, están además de la adicción, el acceso a contenidos inapropiados, el ciberacoso o la vulneración de la intimidad. Podemos acceder a contenidos pornográficos o violentos, denigrar a personas, transmitir mensajes racistas, fomentar la anorexia o incitar al suicidio entre otros.

Cada vez nos estamos acostumbrando más a oír términos como sexting, ciberbullying, grooming, que designan prácticas que tienen que ver con un distorsionado concepto de «privacidad» sobre todo en el caso de jóvenes. Los usuarios, en muchas ocasiones, no valoran el espacio íntimo y comparten fotografías y datos personales sin pudor alguno. ¿Nos estamos enfrentando a una pérdida de respeto y valores? No soporto la cobardía, amparados en avatares anónimos se esconden personas que insultan, menosprecian y humillan sin dar la cara.

En redes sociales se vierten muchas opiniones acerca de todos los temas. Sí, podemos opinar, pero por favor desde el respeto, la sensatez y la coherencia. No saquemos de quicio las cosas y nos convirtamos en un troll de nosotros mismos por estar detrás de una pantalla.

  • Una disciplina como el protocolo ¿es aplicable en el mundo virtual?

Aunque hemos avanzado mucho en ese sentido, siempre me hace gracia cuando me preguntan sobre protocolo y todavía me encuentro con reacciones o pensamientos que asocian el protocolo como algo antiguo, algo rígido y rancio.  No, el protocolo no es tomar el té con los reyes y ya estamos cansados de leer tantas veces aquello de “saltarse el protocolo”. El protocolo es un elemento facilitador de las relaciones con los demás, una ciencia multidisciplinar y de ahí la importancia que tiene valorar los diferentes ámbitos en los que el protocolo es elemento fundamental de la comunicación institucional, empresarial, oficial, etc.

¿Redes sociales y protocolo? Por supuesto que sí. Demuestra la adaptación de esta disciplina a los nuevos tiempos. Tenemos suerte porque el protocolo a través de las RRSS adquiere mayor visibilidad mediante la publicación de contenidos que ayudan a transmitir su importancia y sirven como ejemplo de conocimientos, incluso en el propio uso de ellas también aparece reflejado.

El protocolo “virtual” o netiqueta, asigna unos procedimientos de actuación y comunicación, basados en la cortesía, la educación y el respeto mutuo. Muy importante tenerlos en cuenta y un plus para nuestra marca personal.

  • Coméntanos alguna práctica que observas en RRS y que en tu caso no aplicarías

Seguramente hay muchas más de las que puedo comentar aquí, porque haríamos entonces otro post. Me disgusta bastante que contacten conmigo y después de haber aceptado la solicitud, directamente me manden un mensaje vendiendo un producto o servicio. Si piensas que las redes sociales son un canal donde puedes hacer marketing sin ton ni son, pues olvídalo. Seguramente lo que vas a conseguir es no alcanzar los objetivos que te has marcado.

Criticar a la competencia, en lugar de describir nuestro producto o servicio remarcando sus beneficios y qué aspectos son diferenciadores.

Recibir mensajes vendiéndome seguidores, todavía no le he encontrado sentido a engordar una cifra por el simple hecho de engordarla.

Que me pidan seguimiento en otras Redes Sociales, ¿no será mejor que nos sigan por nuestro trabajo o porque estemos interesados en lo que se comparte?

La falta de feedback, Me gusta pensar que siempre hay personas a las que les puede interesar lo que tú compartes y aportas. Y que hay alguien que conversa contigo en cada interacción. Trabajo intensamente en este aspecto, el feedback me resulta imprescindible.

Los hilos de conversaciones y las conversaciones a horas intempestivas. Sobre todo lo veo y a veces lo padezco en Twitter. Aquellos mensajes que mencionan a muchos usuarios y cada usuario dan una respuesta a uno por uno. Se me hace interminable y en ocasiones aunque parezca de mala educación no respondo. En cuanto a los horarios… piensa que ciertas horas privadas deben respetarse siempre.

  • ¿Qué actitud te incomoda o te molesta ver en ciertos perfiles sociales?

Una de las múltiples ventajas de las redes sociales es permitir la socialización con personas nuevas y que pueden ser afines o no en cuanto a áreas en las que nos desenvolvemos profesionalmente. Este contacto constante con otras personas facilita que la gente se conozca y mejoremos nuestras habilidades sociales.

Lo que se construye son relaciones basadas en sentimientos y emociones que necesitan tiempo, y éste es un recurso limitado y complejo. Observo y trato con perfiles de todo tipo, porque esa es la función que yo considero básica de las redes sociales, cooperar y compartir, aportar valor y conocimientos. Cada perfil es distinto y enfocado a unos fines, cada uno debe enfocar su visibilidad como mejor le parezca.

Ahora, si hay un perfil que me llama mucho la atención es el de aquellas personas que muestran una autoconfianza a rebosar, no sé si llamarlo autoconfianza o ego. Dicen que la autoconfianza es el camino del éxito y si primeramente no confiamos en nosotros mismos no podremos transmitir grandes cosas.

Pero veo con perplejidad perfiles altivos, que hablan siempre de lo bien que lo hacen y sientan cátedra, son como un gremio reducido (no quiero que se me entienda mal, si uno tiene conocimiento de algo ha de demostrarlo, no ha de dejar de aportar valor).

A esto le unes el que siempre alaban a las mismas personas de su entorno y parece que están  sometidas a la dictadura del “si te halago y te quiero quizá me vas a dar trabajo”. He observado también que tú puedes hacerles comentarios o interactuar  y… ¿no existes? ¿por qué no hay feedback?. Una simple frase o comentario dice mucho de tu interlocutor y demuestra tu interés hacia las personas.

No se trata de hacer una crítica al afán de protagonismo, al postureo o la autoridad que tenemos para hablar de uno u otro tema, no confundamos visibilidad con falta de humildad. La visibilidad cada uno la gestiona como mejor le parece. La humildad es un valor que nos hemos de replantear

Ahí lo dejo, es lo que más me choca.

¡Mil gracias por esta charla tan productiva y por otras que espero que tengamos en breve!

 

 

 

Amparo Donaire Amparo.jpg| Merece la pena que la conozcas
*Fuente de la fotografía, Propia

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Hablemos de lo “prohibido”

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Por Carmen Prada

 

En los inicios de mi escritura, ya bien fuese en revistas, blogs diferentes al mío, publicaciones en las RR.SS., o incluso en el programa de radio que cada miércoles realizo, siempre me han insistido en lo siguiente: “Carmen, es importante que tengas en cuenta que en la medida de lo posible no se puede hablar de política ni religión…” Nunca he estado de acuerdo, aunque a regañadientes lo he ido aceptando porque hay muchos otros temas ciertamente importantes de qué tratar.

Con el paso del tiempo, y más en los últimos días, me he dado cuenta que la falta de pronunciamiento por parte de muchos de nosotros, ante intereses comunes, nos está perjudicando a todos como nación.

Cuando estéis leyendo esto, habrá llegado un día muy señalado por aquellos que anteponen sus codicias al respeto a la legalidad por la que se rige nuestra convivencia.

 

Desde bien pequeña entendí que todos los españoles formábamos una sociedad variopinta y diversa, pero con unos rasgos comunes que nos unen, y esto es algo fácilmente comprobable a poco que se viaje por nuestra geografía. A medida que mi vida ha ido avanzando, y he podido conocer diferentes gentes y lugares de España y otros países, estoy más convencida de que las fronteras son algo habitualmente ficticio, lo cual no está en absoluto reñido con reconocer que la variedad de tradiciones, lenguas e identidades es algo real y enriquecedor, de lo que podemos sentirnos orgullosos, y además disfrutar de ello. Y precisamente por ello yo entiendo y siento mi identidad española en clave de diversidad, pues me siento tan española con el botillo de mi tierra berciana, como con el cocido gallego, la ensaimada mallorquina o las migas aragonesas, por hablar de gastronomía. Pero de la misma manera, me fascina la diversidad patria si hablamos de paisajes, lenguas, climatología, etc. Y toda esa herencia secular de la que hoy puedo disfrutar sin fronteras ni aduanas, me gustaría que las próximas generaciones la puedan heredar también aumentada y mejorada. Así entiendo yo el patriotismo, sin fanatismos ni imposiciones, sino con un sentido de agradecimiento y responsabilidad, con un ojo hacia el pasado, pues un pueblo que desconoce su historia no es consciente de sus raíces, errores y logros, y otro hacia el futuro, que se construye día a día y entre todos.

Las cosas se pueden hacer bien, regular o fatal, pero no entiendo una España dividida, y menos una España quebrantada como sociedad. No deseo enfrentamientos entre las personas que forman parte de nuestra gran nación. Hay ideologías diferentes, claro que sí, con diversidad de opiniones, con puntos de vista dispares…, pero siempre y ante todo debe primar el respeto, a las personas y a la legalidad vigente, la cual se puede cambiar, si procede, pero por los cauces establecidos.

 

Hay demasiados miedos a la hora de pronunciarse con respecto a este tema, y mucha carga emocional, y aunque por deformación profesional nunca dejo de lado las emociones, también creo que éstas hay que gestionarlas adecuadamente de forma que no solapen a la razón ni a la verdad.

 

No me sirve el argumento de las supuestas mayorías, ni las mareas populares, ni la reiterada utilización torticera y falsaria de la historia y los datos. Afortunadamente, vivimos en uno de los países más civilizados de los aproximadamente 200 que hay en el mundo, más allá de las muchas cosas mejorables que naturalmente también existen, y aunque la principal labor de los políticos ha de ser la de sentarse a hablar para encontrar solución a los problemas, y esto se hace poco, no se debe dar ni una mínima esperanza a los que quieren saltarse la ley, y esto es lo que ocurriría si los representantes políticos que defienden el respeto a la Constitución se sentaran a “negociar” con los que empecinadamente desobedecen las leyes y a los jueces. O sea, con los delincuentes. Porque un político que se salta la ley e incita a los ciudadanos a que hagan lo propio, es simple y llanamente un delincuente. Y si España fuese, además de un país civilizado, un país serio, que no es lo mismo, más de uno que se pasea entre vítores y banderas rupturistas ya estaría entre rejas. Porque la talla de un político nunca puede ser medida por su afán desafiante y desobediente, sino por su capacidad para tender puentes, defender la verdad por encima de intereses electoralistas y partidistas, y convencer con argumentos hasta el punto de conseguir cualquier lícito objetivo político sin saltarse las reglas del juego.

 

Pero claro, si en España hubiera políticos de verdad, otro gallo nos cantaría. Quizá tengamos lo que nos merecemos, porque hay que ver qué fácil es ver a miles, millones, seguir como un rebaño a personajes de diversos colores e ideologías que entre todos no hacen uno, pues impera la mediocridad y la mezquindad, el partidismo y la mentira. Quizá porque precisamente la mediocridad sea una de las más fuertes señas de identidad de nuestra actual sociedad, tan desnortada y manipulable, apoltronada y anestesiada, convencida de que no merece la pena molestarse demasiado por causa alguna.

 

Si usted ve el fraude, y no dice fraude, usted es un fraudeNassim Taleb.

 

 

 

 

 

 

*Fuente de la fotografía, Pinterest.com

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional

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Práctico entre tú y yo, arriesgado si somos muchos

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Artículo publicado por Carmen Prada

“La naturaleza nos dio dos ojos, dos orejas y una boca para que pudiéramos observar y escuchar el doble de lo que hablamos”. Epícteto.

 

Reconozco ser poco usuaria de los grupos de WhatsApp, salvo aquellos en los que es indispensable tener presencia, especialmente por motivos profesionales.  Se habla mucho últimamente de ser partidario o no de que las empresas los utilicen como un instrumento más de comunicación.

Mi humilde experiencia al respecto, y me atrevo a decir que seguramente muchos de vosotros ya habréis pasado por lo mismo, es que en dichos grupos están a la orden del día los malentendidos, las interpretaciones erróneas, las frases desconcertantes o ambiguas… Y todo ello, porque no nos esforzamos lo suficiente en empatizar con la persona que tenemos al otro lado del teléfono, y que incluso en algunas ocasiones ni conocemos personalmente. Y es que para llegar a entender realmente a alguien, hay que practicar y bastante la empatía.

Si ya en la mayoría de los casos nos cuesta comunicarnos con claridad en persona, cuando tenemos la posibilidad de observar gestos, movimientos, de poder mirar a los ojos, expresiones, énfasis en ciertos puntos de la conversación… ¡Imagínate en una conversación por WhatsApp!

¿Y cuál puede ser el motivo por el que en varias ocasiones no nos entendemos ni en persona? Sencillamente porque no sabemos escuchar, ¡así de claro! Es más, habréis escuchado muchas veces como respuesta la famosa frase “sí, ya te he oído…” ¡Pues no, no tenemos que oír, sino escuchar!

Esto lo que habitualmente denominamos escucha activa. Para que se me entienda, saber escuchar es tanto o más importante que saber hablar. La escucha activa es un elemento indispensable en la comunicación eficaz, y se refiere a la habilidad de escuchar no sólo lo que la persona está expresando palabra por palabra, sino también los sentimientos, ideas o pensamientos que subyacen a lo que se está diciendo.

Es tan importante, que volviendo al tema del WhatsApp, tenemos que tener la capacidad suficiente como para saber, en este caso, leer con atención y ponernos en el lugar del que está al otro lado. ¿Difícil? No te voy engañar, no siempre es fácil.

Después de todo lo que acabo de decir, ¿de verdad piensas que es un medio de comunicación altamente eficaz? Sin ningún tipo de duda, no es el más propicio, aunque no niego que sí es muy cómodo. La comodidad, algo que ha arraigado en nuestras vidas y de qué manera…No siempre para bien.

Piensa un poco.

¿Cuántas explicaciones te han pedido por una frase que no han sabido interpretar o tú no has expresado correctamente?

¿En cuántas ocasiones has tenido que aclarar que “eso” no era lo que querías decir?

¿Cuántos conocidos o amigos has perdido o te has alejado de ellos por el mal uso de este medio?

¿Tenemos la oportunidad de revertir la situación en todos los casos de las meteduras de pata?

Y en el trabajo, ¿cómo te tomas las órdenes de tu superior por esta red?

¿En cuántas ocasiones la has utilizado para escribir tú la última palabra con el enemigo número 1 que tienes de compañero?

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Y claro, cuando hablamos de grupos en los que son muchas las personas que intervienen, tenemos que tener en cuenta además el carácter de cada uno, sentido o no del humor, conocerlos en profundidad para saber con qué y con qué no se les puedes hacer daño, respetar los turnos de respuesta para no caer en la falta de respeto, no utilizar la ironía o el sarcasmo a través de esta red, acompañar a alguna de las frases con emoticonos que puedan aclarar en mayor medida el sentido que le queremos dar, aprender a escuchar entre líneas, dedicar más tiempo a aquel que tenga mayor problema para comunicarse…

Detrás de cualquier red social, y cómo no de ésta que es el WhatsApp, también se esconde gente tóxica y además con claras intenciones de maldad. Sí, tal cual, ¡maldad! Para muchas de éstas, son medios de comunicación en los cuales enmascaran sus carencias, necesidades y pobrezas, tomando uno de estos dos roles:

  • el que manipula, capaz de tergiversar frases para su bien personal, apropiarse de ideas, insiste empecinadamente en tener siempre la última palabra, no sabe hacer otra cosa que poner a todo trabas en vez de dar soluciones, aparenta ser esa persona que jamás ha sido, tira la piedra y esconde la mano e incluso llega a herir y mucho a personas altamente sensibles.

  • O ese otro que va dando lástima y continuamente utiliza el victimismo para llamar la atención.

Nunca olvidemos que usemos el medio que usemos para comunicarnos, del otro lado siempre hay una PERSONA.

Una PERSONA con diferentes estados emocionales, con días más sensibles que otros, personas que para abrirse necesitan estos medios y así poder expresarse, personas que están pasando por momentos en su vida complicados, personas con momentos de tristeza y añoranza, personas con altibajos… En definitiva, no es un número de teléfono que tienes agendado con un nombre, quizá puede ser esa persona que por falta de comunicación o un malentendido, pase de ser una gran amistad a algo irrecuperable.

 

 

¿Grupo de WhatsApp como medio de comunicación en el trabajo? ¡Sin duda, yo lo evitaría! Este punto da para mucho.

 Una última cosa, evita un burofax en tu buzón por una conversación por este medio…

 

 

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional

Imagen de Pixabay

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La falsa valentía te desnuda

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Artículo publicado por Carmen Prada

No voy a cuestionar si profesionalmente utilizamos las RRSS bien o mal, porque lo cierto es que este tema dará, en su momento, para un post específico. Pero voy a lanzar una pregunta al aire, con la cual me gustaría que cada uno interiormente haga su propia autocrítica, ¿hacemos buen uso de las RRSS en el ámbito personal? En mi humilde opinión, ¡estamos muy lejos de ello!

Quizá algunas personas no son muy conscientes del grado de transparencia que muestran sobre su persona, y no de un modo positivo, precisamente… No se miden los límites, ni las consecuencias de las malas prácticas, ni siquiera pensamos a corto o medio plazo en esas consecuencias, ya que dejamos huellas, mostramos con ellas en muchas ocasiones nuestras carencias (en muchos sentidos) y sin darnos cuenta uno se llega a mostrar tal y como es realmente, alejándose mucho de lo que conocen de él las personas que le rodean. A veces, incluso, se produce un cambio camaleónico. Existe un grado de atrevimiento para ciertos vaivenes… porque no hay nadie mirándote a los ojos, sino que lo que tienes para desahogarte es una pantalla de móvil u ordenador.

Uno en las RRSS, como se suele decir de los niños y los borrachos, siempre dice la verdad, muestra, dice, comparte, opina, juzga, todo aquello que en otras condiciones no haría. ¿Y cuál podría ser el motivo? Personalmente, después de ver en auge estas conductas en personas conocidas, he llegado a la conclusión de que puede ser por:

  • inseguridad en su persona;
  • baja autoestima;
  • necesidad de llamar la atención;
  • personalidad frágil;
  • vacío interior;
  • carencia de valores básicos;
  • cobardía;
  • ausencia notable de autocrítica.

Aun con todo esto, no me deja de sorprender la transformación que sufren muchas personas a través de las RR.SS., ¡a mí me llegan a confundir por momentos! Realmente a veces es muy complicado llegar a saber quién es la persona y quién el personaje.

En un párrafo anterior decía que no se miden las consecuencias de muchos de estos actos, ni a corto, ni a medio, ni a largo plazo, y aun hablando de estas prácticas en el ámbito personal, los problemas o inconvenientes con los que uno se puede encontrar no se quedan solo en lo personal, sino que transciende más de lo que podemos llegar a pensar, en lo profesional. Hoy, no te afectan, por el motivo que sea, pero el problema es que esta vida da muchas vueltas. Ha habido personas que han perdido grandes oportunidades profesionales porque la empresa que les iba a contratar, al rastrear el perfil del candidato, ha encontrado alguna “lindeza” que ha supuesto el descarte por parte de la empresa. Incluso le ha ocurrido a varios futbolistas, que tras cerrar su fichaje, se ha descubierto que ofendieron en el pasado al club en cuestión en sus RRSS, e inmediatamente fueron descartados o despedidos sin ni siquiera debutar. No escupas hacia el cielo, que nunca sabes en la que te vas a ver…

En todas las formaciones, y sobre todo en aquellas en las cuales tengo delante de mí a personas desempleadas, con ilusión y ganas de encontrar trabajo, les reitero mucho el hecho de cuidar su imagen en las redes sociales, y aun más si cabe en la condición de desempleado, ya que uno tiene que ser coherente y consecuente con lo que dice y predica y después muestra. Ya no os digo nada, cuando uno es un profesional.

Está claro que las tecnologías están siendo una válvula de escape para muchos, pero no precisamente una válvula de la que se desprendan olores atrayentes.

Existen las primeras impresiones, y creo que ya lo he dicho en alguna ocasión, que en persona podemos cambiar, cuando tenemos a la persona ante nuestros ojos y ya hemos tenido esa primera impresión, pero con el transcurrir de la conversación o en sucesivos encuentros la podemos cambiar. Igualmente, nosotros podemos cambiar la impresión que damos a los demás, pero ojo, ¡intentemos que sea para bien, y no precisamente al revés! Cuando la primera impresión de alguien la tenemos a través de las RR.SS., lo tenemos bastante más complicado, por no decir imposible. Aun en ambos casos, para bien o para mal, la impresión de una persona puede cambiar abismalmente.

Esconder, camuflarse, juzgar, atreverse, ofender, mostrar vacío interior, falta de generosidad, de empatía… detrás de una pantalla, solo se puede decir que es de cobardes. ¿Por qué no practicamos más la comunicación directa? ¿Por qué hemos dejado de lado la buena práctica del tú a tú? ¿No nos damos cuenta que con ciertos actos uno puede perder y no recuperar nunca lo perdido? ¿Por qué tememos tanto mostrarnos como somos en la realidad y no tanto en la pantalla?

Las RRSS abren muchas puertas, doy fe de ello. Tengo que decir que estoy enormemente agradecida a éstas, evidentemente hay que trabajarlas, mimarlas, cuidarlas, disfrutarlas… pero hay algo por encima de todo que tengo muy claro, y es que lo que muestro en mis RRSS, es consecuente con lo que muestro en mi vida personal y profesional. Con mis defectos e imperfecciones, soy totalmente transparente, te invito a que lo compruebes.

¡No mal utilices las RRSS como si fuera la pócima del Dr. Jekyll y te muestres como Mr.Hyde, porque perderás toda tu credibilidad!

 

 

 

 

Carmen Prada | Asesora de Desarrollo Personal y Profesional

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Por este oído me entra, y por el otro me sale

 

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Artículo publicado por Carmen Prada

Y vuelta a empezar. Así que nuestros representantes en el Congreso no se han puesto de acuerdo. Todas las voces autorizadas coinciden en señalar que estos meses de incertidumbre no han precisamente ayudado a nuestra economía, pues a muchos empresarios les ha entrado el vértigo por no saber qué iba a ocurrir, y muchas inversiones procedentes del exterior se han quedado en punto muerto, mientras que a sus señorías no les han congelado los sueldos, qué va, ni tampoco van a tener que asumir de su bolsillo ni un céntimo de la millonada que le va a costar a las arcas públicas la repetición de los comicios.

En 1268 murió el papa Clemente IV, y el cónclave que hubo a continuación  en la ciudad de Viterbo duró casi 3 años, el más largo de la historia. Como no había manera de que los cardenales se pusieran de acuerdo, y en aquel entonces eran solo 19, se les aisló en contra de su voluntad, se les racionó la dieta de pan y agua, y hasta se levantó el techo del palacio para que sus eminencias no estuvieran resguardados de la lluvia. Al final de todo este proceso, fue proclamado Gregorio X.

Los tiempos han cambiado, los procedimientos legales en nuestra democracia son los que son, de acuerdo, pero… ¿Os imagináis algo así en el Congreso de los Diputados? ¿Alguien duda de que habría entendimiento en pocas horas?

Quizá no haría falta llegar a ese extremo, seguramente bastaría con que nuestros responsables políticos asumieran en sus carnes el coste de lo que hemos vivido en estos meses y lo que aún está por venir.

No hay más sordo que el que no quiere oír, ni más ciego que el que no quiere ver, y más allá de ideologías y colores, habitualmente desteñidos, lo que es un hecho claro es que los líderes de los principales partidos políticos están dando un curso ya demasiado empalagoso de cómo no contribuir en absoluto a tener una comunicación fluida y constructiva. ¿Y de verdad en manos de estos individuos sí o sí tiene que quedar el gobierno de España? ¿Habríamos llegado a este punto si de verdad se procurara el bien común, y no la defensa a ultranza, por parte de unos y otros, de los propios intereses?

Que nadie se soliviante, en realidad no es de política ni de religión de lo que quiero hablar, pero esta anécdota medieval y la actual coyuntura que vivimos en España me sirven para introducir el tema que me ocupa, la calidad –o falta de ella- en la comunicación.

La profesión de periodista, que en mi opinión es de las más nobles, se ve continuamente amenazada por todo tipo de intereses corporativos, ideológicos y lucrativos, y cada vez es más complicado tener acceso a una información veraz, contrastada y no sesgada de forma sectaria, y muchas veces hasta grotesca.

En los planes de estudio tiende a desaparecer la Filosofía, y no escucho a los padres quejarse de que a sus hijos se les prive de profundizar en conceptos vitales como la libertad, la verdad y la ética, necesarios para alcanzar una existencia plena en la que estén  engarzados y equilibrados entre sí, y no desgajados, desfigurados, o sencillamente ignorados.

También es muy preocupante lo mal que se trata a nuestro idioma, patrimonio de todos y que nos identifica, en las conversaciones orales cotidianas, y no digamos en las redes sociales. Muchos no se dan cuenta de que una mala escritura es, además de un obstáculo comunicativo, algo que daña y mucho la imagen de quien la practica.

Es responsabilidad personal de cada uno de nosotros resistirse a ser tratado como mera mercancía, pues somos personas, seres pensantes, y aunque nos quieran reducir a simples consumidores sumisos y anestesiados, también es verdad que cada vez son más los medios existentes para que la verdad de las cosas salga a la luz, para que los ciudadanos se rebelen pacífica y constructivamente, y para que las personas se asocien o colaboren en pro de cualquiera de las muchas causas que merecen la pena.

Pero deberíamos ser más cuidadosos en hacer que nuestras comunicaciones, sean en la forma o en el medio que sean, reflejen con mayor precisión, belleza y fidelidad la verdad que queremos transmitir, pues no solo contribuiremos a evitar malentendidos, por lo que nos comprenderán mejor y nuestro mensaje tendrá más probabilidades de llegar a buen puerto, sino que la imagen que proyectaremos de nosotros mismos será también mucho mejor. Y, si esto es importante en el aspecto personal, mucho más aun en el profesional.

Pero habitualmente donde quizá más fallamos no es en el hablar o escribir, que también, sino en la primera acción necesaria para una comunicación fluida y eficaz, la escucha. Con qué facilidad caemos en el error de sustituir la escucha atenta, activa, interesada, respetuosa, por una actitud que nos lleva a simplemente oír sin escuchar, atropellar en vez de dejar hablar, o en el mejor de los casos esperar a que el otro acabe para soltar nosotros nuestro rollo, sin darnos la oportunidad de siquiera reflexionar un momento sobre lo que nos han querido decir.

No es casualidad, sino un fiel reflejo de la trágica situación de la comunicación en nuestra sociedad, que programas de tertulia en donde los participantes se pisan el turno continuamente, y compiten entre ellos por ver quién chilla más fuerte por encima del resto de voces, tengan importantes audiencias. Y da igual que la tertulia sea de cotilleos del corazón, de política o de fútbol. El panorama es similar. Y que un programa como Lágrimas en la lluvia, con deliciosas tertulias en las que siempre participaban cuatro primeros espadas del tema a tratar, y que ilustraban además de entretener, con educación y elegancia, cada uno aportando su punto de vista especializado, no haya podido tener continuidad en la pequeña pantalla.

Siempre insisto en el valor de la humildad, pues creo que es fundamental para caminar por la vida, en cualquier ámbito o circunstancia. Y seguramente nuestra incapacidad para escuchar atentamente al otro, se debe en parte al hecho de que no terminamos de creer que de cualquiera tenemos mucho que aprender, pensamos que lo sabemos todo, que nuestra verdad es la que vale, que lo importante es que nos escuchen a nosotros.

                          Nada es tan fácil ni tan útil como escuchar mucho.

 

Carmen Prada | Asesora de Desarrollo Personal y Profesional

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