Tan cerca, y sin embargo, discriminados

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Artículo publicado por Carmen Prada

 

En los últimos tiempos se están llevando a cabo movilizaciones de todo tipo, unas con más o menos criterio (en lo que ahora no voy a profundizar…), pero olvidándonos y dejando a un lado “algo” que para mí sí resulta desalentador y que precisamente no mueve masas…

Cada vez son más las PERSONAS que llegan a mí, ya bien sea a través de mi trabajo, amigos, conocidos, o mensajes vía RR.SS., sobre la discriminación que están sufriendo las PERSONAS mayores de 45 años dentro del mundo laboral.
Cierto, no estoy en esa franja de edad, pero al igual aún no estoy jubilada, y también me preocupa el futuro de las pensiones.

Me causa mucha frustración, decepción e incluso me siento impotente.
Sí, ¡yo tengo trabajo! Soy emprendedora, y dado que hago esta mención, aprovecho para decir que nuestra situación como autónomos tampoco es que esté para hacer fuegos artificiales.

Estamos en tiempos de mirarnos el ombligo, de montarnos en trenes en marcha pensando que si los vagones están prácticamente llenos es que vamos a buen destino…, sin parar a valorar otras cuestiones.

Voy a ir más allá, no solo las personas mayores de 45 años están teniendo tremendas dificultades para que se les dé una oportunidad laboral. No, también existen esas personas que sea cual sea su invalidez, luchan diariamente para tener un lugar en la sociedad, con la frustración por medio y las propias inseguridades que esta situación puede generar. Derivando todo ello en su propia batalla personal a la que se enfrentan con gran entereza y valentía en muchos casos y que desde luego cuentan con toda mi admiración.

Puede que conozcas a alguien en esta situación de dificultad para incorporarse al mundo laboral por esta cuestión.

¿Qué significa para mí profesionalmente este talento perdido? Precisamente eso, talento que muchas empresas están desperdiciando únicamente porque no se han parado a analizar lo mucho que puede aportar esa mezcla, por un lado de veteranía y por otra de entusiasmo renovador.

En los últimos meses, hemos pasado por reivindicaciones en todo el territorio nacional, y en algunos casos, mezclando muchos temas a la vez, pero sin un hilo conductor claro. ¿Por qué no se muestra ese apoyo tan ferviente a este sector de población tan maltratado?

Entiendo, puede que no seas mayor de 45 años, pero he decirte que quizá tu padre, madre, un amigo, hermano… lo sea, y quizá cada año que pasa te queda menos para llegar a esa edad crucial, que ha dejado de ser el momento de “madurez plena” para ser considerado ahora como “edad avanzada…”

¿Tampoco eres emprendedor y no sabes qué es comenzar cada mes con todos los gastos a los que tienes que hacer frente, antes de contar con los ingresos que suelen ser muy variables? Me vuelvo a repetir, ¡observa a tu alrededor! ¿Quién te dice que en algún momento de tu vida, que ésta da muchas vueltas, llegues a este punto en el que seas tu propio dueño? Y es que para esto, tampoco hay un manual…

¿Te sientes afortunado porque tú no padeces ningún tipo de trastorno y como algo ajeno a ti? Otra vez, ¡date una vuelta por tu barrio, ciudad o pueblo! Visita alguna de las asociaciones que prestan ayuda, profesionalidad y entrega para hacer posible a base de una lucha constante integrar a estas personas en el mundo laboral.

Todos somos motores para el cambio, para el crecimiento y recuperación de valores.

 

Claro que las empresas tienen su parte de responsabilidad ante dos de las tres situaciones que planteo, pero sin duda la Administración Pública desempeña un papel vital, y todos en conjunto podemos lograr avanzar en este tipo de situaciones.

 

Ojalá nuestro grito, nuestras palabras, nuestros objetivos…, vayan acompañados de acciones, acciones que logren derribar barreras y construir puentes.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional
*Fuente de la fotografía, Pinterest.es

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Y yo, ¿qué hago ahora con mi vida?

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Artículo publicado por Carmen Prada

 

Te comprendo, quieres y no puedes. ¿Y entonces?

Prácticamente, todos nosotros nos hemos encontrado en momentos en los que ni nuestro cuerpo avanza, literalmente, y a la vez nuestra mente se queda totalmente bloqueada.

Resulta una sensación extraña, un querer y no poder. Y no hablo de pereza, ni zanganería, sino más bien de un estado de bloqueo que no nos permite muchas cosas en nuestra vida y entre éstas, la toma de decisiones.

Cuando alcanzamos este estado, no es porque de repente un buen día amanece y de pronto, ¡no sé qué hacer con mi vida! Cuando esto nos sucede y de algún modo lo queremos compartir con los demás, la definición exacta de lo que nos está pasando, ¡no la encontramos! ¿Acaso existe? Y si por un casual podemos conversar con una persona que al menos intente comprender nuestro estado, muy probablemente las preguntas que nos haga sean del tipo de:

  • ¿por qué te pasa algo así?;

 

  • ¿has tenido algún problema en concreto?;

 

  • ¿hay algo que no me has dicho?;

 

  • ¿ha sucedido algo grave?

 

¡Pues seguramente ninguna de estas preguntas por separado dan respuesta a un estado de bloqueo! Muchas veces, la situación es compleja.

Cuando no avanzamos, no podemos, algo nos lo impide, comienza el pesimismo, la frustración, nos encerramos en nosotros mismos, comenzamos a perder la esperanza… Todo ello es prueba de que llevamos mucho acumulado, sin que tenga que ser el motivo únicamente uno, incluso sin llegar a saber el desencadenante que ha originado este estado.

Os voy a poner un ejemplo, que habitualmente es la mejor manera de que algo se entienda claramente.

  • Después de encontrarnos muchos años trabajando, puede que en la misma empresa y en el mismo sector, un buen día nos comunican que se ven obligados a prescindir de nuestros servicios, ya que el plan de acción de la empresa va por otros derroteros, y en éstos, nosotros no encajamos…

 

Evidentemente, el mundo se nos viene encima en ese mismo momento. Son muchas las preguntas que a la cabeza nos vienen, pero eso sí, ¡respuesta ninguna!

No toca otra que recomponer a estas alturas nuestra vida, una vida que llegado este caso va más allá de lo profesional.

La economía de la casa se ve afectada, empezamos a hacer números, a prescindir de cosas, nuestra vida social merma… ¡Y encima hazlo saber!

Después de este proceso, surge la pregunta: “¿y ahora qué voy hacer con mi vida?”

Claro, comienza el pesimismo. “Yo no sé hacer otra cosa”, “¿dónde me van a contratar a mí y encima con la edad que tengo?”

Comenzamos a postularnos en diferentes ofertas de empleo, pero en nuestra cabeza empieza a estar presente la martilleante idea: “otra entrevista más, no sé para qué ir si no me van a llamar”, “anda que no hay personas con más estudios que yo, aun a pesar de la experiencia que tengo”, “seguro que están buscando gente joven…”

 

La apatía se hace presente, comienza la falta de confianza en nosotros mismos, la situación se alarga, empezamos a no encontrar explicaciones, a sentirnos pequeños, por momentos, ridículos… Y de pronto, ¡llega el momento del bloqueo!

 

Pues te voy a decir varias cosas por si todavía no las habías leído en esos libros de “auto-ayuda”.

  • ¡La vida no termina aquí, de hecho comienza otra y puede ser mejor que la anterior!

 

  • Tú no eres el culpable de que algo así haya irrumpido en tu vida como un tormento. Dale la vuelta y piensa en que es cierto que hay puertas que se cierran, pero, ¿y si buscas una que se abra y además esté rotulada con tu nombre?

 

  • Pues llegado este punto, pongámonos manos a la obra. Valora todas las aptitudes de las que dispones y que ni tan siquiera de muchas eras consciente, y piensa en cuántas profesiones podrías llevar a cabo por las distintas funciones que desempeñabas en tu anterior trabajo. Eso sí, ¡escríbelas en un papel!

 

  • Recuerda que somos unos aprendices toda nuestra vida. Ten inquietudes, cultívate y no te sientas por ello acomplejado. ¡Recíclate, nunca es tarde!

 

  • ¡Fuera el victimismo! Eso hará que te alejes de ti mismo y de las personas que te rodean. Precisamente estás en un momento en el que rodearte de personas sanas es un gran aporte para ti. Que se te empiece a ver por lugares diferentes, acude a reuniones de networking, a charlas, talleres… La vida social siempre es muy importante, pero en estos casos doblemente, aunque pensemos que en estos momentos no estamos para esto…

 

  • No te auto-descartes de ninguna oferta laboral antes de que lo hagan las personas a las que le corresponda tomar la decisión. ¡Apúntate a un bombardeo! Recuerda, el no ya lo tienes.

 

  • Lleva una vida sana, haz ejercicio y cuida tu alimentación. El descanso es muy importante en este estado.

 

  • Dedícate tiempo, préstate atención. No descuides tu cuidado, aunque pueda parecer increíble, con estados emocionales como este, nuestro cuidado personal y el sentirnos bien con nosotros mismos nos ayuda a valorarnos.

 

  • Las personas tóxicas en tu entorno no deben tener lugar. Necesitas optimismo, escucha activa, apoyo…

 

Recuerda algo e intenta hacerlo siempre, nunca olvides de dónde vienes. Esto te ayudará a entender en qué punto te encuentras y poder hacerle frente. Y lo mejor de todo, hacia dónde quieres ir, porque te habrás encontrado.

 

 

 

 

 

 

 

 

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional
*Fuente de la fotografía, Pinterest.es

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¿Sabes descansar?

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Artículo publicado por Carmen Prada

 

Disfrutar con lo que uno hace ayuda mucho a no estar pensando demasiado tiempo en los fines de semana, los puentes y las vacaciones, y es cierto, a mí me sucede. Pero cuando llegan estas fechas, próximas a la celebración de Semana Santa, en las que arrasan en los escaparates o en las RRSS las ofertas de las agencias de viaje, las fotos de la gente allá donde se ha ido cada cual, y la famosa pregunta que se repite tanto en esta época, “¿no te vas algún sitio esos días?,”  parece que la mente y el cuerpo se ponen de acuerdo para emitir señales que te llegan con claridad, “descanso”, “desconexión”, “cambio de aires”…

Y claro, uno se da cuenta que ¡las pilas hay que cargarlas!, con lo que si pretendes seguir a un ritmo acelerado, hay que hacer un alto en el camino. También pienso que si me encanta lo que hago, ¿voy a saber cómo descansar? Pues os confieso que cada año me sucede lo mismo, el cambiar mi ritmo de vida me cuesta, ¡pero hay que hacerlo!

Pero realmente me pregunto, ¿es necesario o casi inevitable que haya factores externos, épocas determinadas o costumbres en el tiempo, que sean los que nos marquen nuestros tiempos de descanso?

Cada uno de nosotros vive a ritmos diferentes, somos únicos, nuestras vidas no siguen las mismas rutinas. Con lo que, ¿por qué estandarizar hasta los momentos en los que nuestro cuerpo y mente necesitan reponerse?

¿Qué me aporta el descanso?

  • Desconexión, olvidarme de la rutina, los horarios, las agendas, planes… Simplemente estar conmigo misma y disfrutar de la grata compañía de mi esposo. Momentos que tanto echamos de menos durante el año…
  • Reconozco que me encanta cocinar, pero ¡fuera previsión de comidas!, toca optar por una total despreocupación por la lista de la compra y cuadrante de comidas para la semana. Me apetece descubrir, dejarme sorprender por la gastronomía de la zona que visitamos, y reconozco que en ese sentido soy muy agradecida.
  • ¡Prohibido despertador! Cada mañana me despierto con la misma canción, Human, de Christina Perri, ¡vacaciones también para ella! Es indiferente la hora, no hay horarios, solo me dedico a descansar y disfrutar.

 

  • Claro que me podía dejar llevar por una de mis pasiones, la escritura pero… ¡puede esperar! Eso sí, no voy a poder evitar llevar mi pequeña libreta de anotaciones para quedarme con instantes, palabras, situaciones, reflexiones. Pero únicamente porque para mí, sea la época del año que sea, esta práctica es una afición que me entusiasma, quizá más que eso, es una forma de vida.

 

  • Es un momento del año en el que, con toda relajación, aprovecho para reflexionar, leer, valorar, resetearme interiormente, hablar conmigo misma, y casi sin darme cuenta, regreso con decisiones importantes casi o del todo tomadas. Realmente, cuando se está relajado se ven las cosas de modo diferente.

 

Por todos estos motivos y algunos más, considero necesario y saludable hacer de vez en cuando un parón, pues ello trae consigo beneficios que también forman parte del proceso de crecimiento personal y profesional.

Cada uno vive los momentos de desconexión de modo diferente, no son necesarios muchos días, ni siquiera un gran hotel, o moverte unos cuantos kilómetros de tu hogar… Únicamente, haz todo aquello que no hagas durante el año, porque aprovechar las vacaciones no solo es algo que te mereces, sino que ha de servir para cargar bien las pilas de cara a futuros y apasionantes retos. A algún exitoso entrenador de fútbol le he oído decir que saber descansar es también parte importante de la preparación para alcanzar los objetivos, y estoy segura de que así es.

Podemos disfrutar de tal estado de desconexión en cualquier momento. El cuerpo es sabio, emite señales que en muchas ocasiones no percibimos porque vivimos demasiado acelerados como para observar de qué color está nuestro propio semáforo.

 

 

¡Disfruta! ¡Descansa! ¡Haz lo que te apetezca! ¡Sal de la rutina! ¡Descubre cosas y lugares diferentes! ¡Búscate y encuéntrate! ¡Goza con tu familia y amistades! ¡Déjate llevar por los sonidos y sensaciones de cada momento…!

 

Simplemente, haz lo que te apetezca sin que nadie te diga el qué.

 

 

 

 

 

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional

Imagen, Pinterest.com

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Si eres madre, tienes un plus

 

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Artículo publicado por Carmen Prada

 

Mientras muchos de vosotros estéis leyendo este post, yo habré vivido en primer lugar, un taller dirigido y organizado por mi compañera y amiga Noema Fernández (Psicóloga Perinatal y Familiar) y una servidora. El tema, “El emprendimiento y la maternidad”.

¿Por qué este tema? Porque estamos encantadas de aportar nuestro granito de arena a un tema tan complejo y a la vez socialmente asimilado y no del modo que nos gustaría…, como es el hecho de ser madre y estar en el mundo laboral.

Por supuesto que todas las mujeres, siendo o no madres, luchamos día a día por demostrar ese plus que se nos exige para ganar una de las batallas aún pendientes en este siglo XXI. La mujer en el mundo laboral y la situación que ocupa es un tema en el que hoy me voy a mojar al respecto.

Son muchos los prejuicios con los que una mujer camina por la vida, los roles que en determinados momentos se presupone debe desempeñar. Pero, ¿y si empezamos a asumir que parte de ellos los llevamos cargando hace años también nosotras y en ocasiones poco hacemos para cambiarlos? Sí, lo habéis leído bien, ¡poco hacemos entre todas!

Una mujer no tiene por qué ser madre porque venga casi impuesto por la historia que nos precede y seguimos consintiendo, pues hay circunstancias diversas como problemas de salud, situaciones familiares o económicas, o simplemente el hecho de haber decidido que ese no era su camino en la vida. “Pero, y los niños, ¿para cuándo?”; “ahora que os habéis casado, pronto vendrá el pequeñín, ¿verdad?” Qué manía de meter el hocico en la vida de los demás…

 

A mi alrededor, hay amigas y conocidas que cuando hablamos del tema de la maternidad, me han llegado a confesar más de una vez que “si no soy madre nunca me sentiré realizada”, y esta es una de las consecuencias de la manía social de marcarle el camino “políticamente correcto” a las personas.

Por otro lado, está esa mujer que sí quiere ser madre, pero los miedos le hacen dudar, y algunas dudas están derivadas de situaciones complejas con respecto al trabajo;

  • tienen miedo a perder el actual;

 

  • piensan que si se decantan por ello, les va a resultar muy difícil regresar a posteriori al mundo laboral…

 

 

¿Os dais cuenta, chicas, que hay mucho camino por recorrer?

Está claro que el mundo laboral ya está difícil de por sí, pero no construyamos  más obstáculos nosotras mismas en vez de desmontar esos mitos que llevamos años heredando de la mujer, maternidad y dificultades laborales.

¡Seamos inteligentes, chicas!, y es que la ciencia nos avala, cuando una toma una decisión con tanta responsabilidad como es la de traer un nuevo ser al mundo, es capaz de muchas cosas. ¡Solo nos queda colocar esas cualidades encima de la mesa, pero además con estilo!

Últimamente escucho a menudo que “según están los tiempos, o montas algo por tu cuenta o no haces nada”. Lucho cada día porque no se vea el emprendimiento como la única alternativa, sino como una alternativa más, aunque personalmente opine que es la más apasionante. Pero no el único camino.

Ya has demostrado al decidir ser madre que eres capaz de tomar decisiones importantes. Pues además, he de decirte que mediante el proceso de crianza de tu hijo, puedes adquirir o perfeccionar los siguientes puntos fuertes:

  • buena gestora del tiempo, sí o sí necesitas una organización minuciosa del día a día;

  • te toca desempeñar a lo largo del día varios roles, con lo que tienes una capacidad de adaptabilidad extraordinaria;

  • ser líder, tus hijos ven en ti a su principal referente, y sabes que no hay mejor método de enseñanza que el buen ejemplo;

  • capacidad para mediar y resolver conflictos, a menudo a través de la negociación. “Si haces esto…, a cambio…”;

 

  • gran administradora de los recursos, ya que cuando la familia crece, en la economía hay que priorizar;

 

  • de oratoria y comunicación verbal, ¡nada que dudar! El modo que utilizas para que tus hijos te comprendan y sigan el camino que les marcas, debe ser claramente entendible a la vez que conciso;

 

  • está claro que el miedo a asumir riesgos, es una asignatura que ya aprobaste y con sobresaliente. ¡Sácale partido!

 

El número de mujeres en puestos de responsabilidad en medianas y grandes empresas está empezando a crecer. Eso es buen síntoma, es una de las consecuencias de la lucha de esas mujeres que tienen las ideas claras, sin miedos, capaces de mostrar su valía, ambiciosas…, y todo porque todas estamos en la misma carrera.

 

Cuando te sientes frente a un entrevistador, recuerda que ya has optado por un proyecto de vida, y hazle ver todas las competencias que éste te ha otorgado, y además, ¡hazlo con orgullo!

Si antes o después de ser madre decides emprender, enumera de cabeza o escríbelas una por una esas destrezas que has adquirido, y decántate por un nuevo proyecto, en este caso laboral.

 

¡No lo dudes, hazte valer! ¡SER MADRE ES UN PLUS!

 

 

 

 

 

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional

*Fuente de la fotografía, Pinterest.es

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Estoy desesperado, ya no sé qué hacer…

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Artículo publicado por Carmen Prada

 

“Estoy desesperado, ya no sé qué más puedo hacer”, frase de una gran cantidad de los más de 3 millones de desempleados en España, según datos del cierre de diciembre de 2017.

Sinceramente, me ha llevado a escribir este post el verme cada vez más rodeada de personas, amigos y familiares que caminan con los hombros caídos.

Evidentemente, nos podemos encontrar con diferentes tipos de personas, pero lo que más tristeza me causa es que en mi caso son personas que llevan una vida entera trabajando y de pronto se encuentran en una situación completamente desconocida para ellos.

Hace escasos días conversaba con un amigo sobre esta situación que está viviendo desde hace muy poco tiempo. Su edad ronda los 50 años y toda su vida ha estado en activo. Mientras conversábamos, hubo un momento que le pregunté; “pero, y tú, ¿cómo te sientes?”

Sus palabras fueron escasas, pero me dijeron mucho; “Carmen, me está pasando algo que antes no me había sucedido. Por menos de nada me pongo a llorar”.

Y lo cierto es que con la desesperación, llega la desilusión, la forma de ser de cada uno varía, la tristeza empieza a aparecer y el color que tiñe la realidad es el negro.

Cuando uno se encuentra de pronto sin trabajo, puede llegar a dar la sensación de que has estado compitiendo en una carrera de fondo toda tu vida y de pronto, justo antes de llegar a la meta, tropiezas.

Y lo cierto es que las palabras de consuelo, de ayuda…, hasta se repiten; “no te preocupes, verás que esta será la tuya”, “pronto llegará”, “no te desesperes, pronto encontrarás algo”…

Ante esta situación he llegado a pensar, ¿son precisamente palabras lo que necesitan?

Necesitamos, ¡hechos! ¡Movimiento! ¡Colaboración! ¡Implicación!

¿Qué quiero decir con esto? El consuelo ayuda, pero sin duda hay que pasar a la acción si realmente queremos ayudarles.

 

  • Si te lo permite, ¡grita a los cuatro vientos que tu amigo o familiar está buscando empleo!
  • Quizá sea el mejor momento para estar a su lado y que hable y se desahogue. ¡Escuchemos!

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  • Las reformas en el ámbito laboral han de llegar, unamos fuerzas para que esto suceda.
  • Recomienda a esa persona a través de las RR.SS. cuando veas una oferta de empleo.
  • Habla con tus contactos, puede que alguien necesite incorporar personal.
  • No seas cómplice de la discriminación que sufren los trabajadores por la condición de edad o sexo. ¡No te quedes callado!
  • Ayúdale a ver que ese camino en el que en estos momentos solo ve piedras, pronto brotará hierba. ¡Hazle sentir que no está solo!
  • Anímale a que acuda a talleres, ponencias, presentaciones… ¡A que practique el netwórking y amplíe su red de contactos!
  • En muchas ocasiones se encierran en ellos mismos y no son capaces de ver qué podrían hacer para trabajar, ya que siempre han trabajado en el mismo sector o actividad y no hay manera de sacarles de esa zona de confort. Habla con él y que te hable de sus habilidades, puede que descubra facetas de él mismo que hasta ahora desconocía.

 

Es duro ver cómo tanto talento se está desaprovechando, cómo la experiencia ha dejado de ser un grado y cómo las oportunidades laborales cada vez son más precarias.

 

  • Una persona mayor de 45 años, ¡aporta experiencia!, entre otras muchas cosas más.

 

  • Un madre, una gran capacidad de sacrificio.

 

  • Un joven, creatividad y frescura.

¿Por qué no apostar por una variedad de perfiles de trabajadores que nos lleve al crecimiento de las empresas, y de este modo a crear más puestos de trabajo?

Para ti, si estás en la búsqueda de empleo:

  • Cree en ti y en tus posibilidades.
  • Vuélvete más inconformista que nunca.
  • Lucha y sin vergüenza por un trabajo digno.
  • Para poder reinventarte, ¡más bien descúbrete a ti mismo!
  • Habla de tu situación con naturalidad y siempre que puedas, eso puede ser igual a oportunidades.
  • No ocultes tus emociones, eso solo hará que te sientas peor.
  • Rodéate de personas que te aporten y te quieran, en estos momentos te darás cuenta de quién está a tu lado.

Y cuando encuentres ese empleo por el que tanto has luchado, ¡celébralo por todo lo alto! Has estado trabajando duro durante un tiempo para conseguirlo, ¡te lo mereces!

 

 

 

 

 

 

 

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional

*Fuente de la fotografía, Pinterest.es

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¿Te consideras aprendiz o empresario?

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Artículo publicado por Carmen Prada

 

Peter Drucker, reconocido investigador, autor de diversos libros sobre administración, indica que el empresario no posee características especiales, y, en sí, estas no son necesarias; dice que él personalmente ha sido testigo de cientos de casos en los cuales personas comunes se han desenvuelto de muy buena forma como empresarios.

Según se encuentra el mercado laboral, la precariedad del mismo y las pocas alternativas que se presentan, los emprendedores salen hasta de debajo de las piedras.

También es cierto que hay un dato significativo, son más el número de empresas y negocios que cierran, que los que comienzan su andadura. ¿Alguna vez os habéis preguntado el porqué? ¿Cuál puede ser el motivo? ¡Yo sí lo he hecho!

Es cierta y acertada en mi humilde opinión la cita de Peter Ducker, “empresario puede ser cualquiera”, no se necesitan unas capacidades extraordinarias para ello, pero lo que sí me cuestiono es, ¿el poseer ciertas capacidades puede condicionar el camino al éxito o al fracaso de la empresa? ¡Sin duda creo que sí!

En muchas ocasiones, conversando con personas con las que quizá no tenga un contacto tan directo o recién acabo de conocer, surge la siguiente pregunta: “¿y tú a qué te dedicas?” La respuesta es instantánea, “empresario”.

¿Realmente existe esa vocación empresarial?

Creo humildemente que sí, y además es algo que se huele, se siente, se palpa, es como una vena que no le sale a todas las personas. He conocido a muchos de los que se denominan “empresarios”, pero con esa vena pocos.

Hace escasos días encontré por casualidad un post que muestro a continuación y que para mí tiene mucho significado.

El ser empresario no lo otorga un título, ni es algo que compres. Es una arriesgada y apasionante decisión, pero a la hora de la verdad no todos valen para esta faena. Tengo muy claro que esta figura debe tener unos rasgos que no muchos poseen.

Puede ser que muchos de vosotros os hayáis encontrado con esta respuesta, “de profesión, empresario”, o incluso os estéis planteando emprender. Si os encontráis en cualquiera de los dos casos anteriores, os invito a que planteéis u os planteéis las siguientes cuestiones:

  • ¿Posees una gran capacidad para dirigir?

La mayor parte de la responsabilidad de alcanzar los objetivos marcados sin duda es tuya como empresario. Eres la persona que tiene la última palabra en las decisiones, y para ello tienes que saber marcar el camino a seguir. Debes tener el potencial necesario para sacar a flote las habilidades del personal que tú mismo has elegido para que te acompañe en tu andadura.

Nada puedes dejar al azar, debes tener un plan, no ir a salto de mata.

  • Este es tu objetivo, ¿pero sabes cuál es tu meta?

¡La pregunta del millón! Dejemos a un lado los objetivos mensuales, trimestrales, por empleado… No, estamos hablando del camino a seguir para alcanzar tu meta. No te puedes permitir dar palos de ciego. Tan claro la tienes que tener que debes hacérsela llegar con la mayor transparencia posible a las personas que están a tu alrededor. Debes llegar a seducirlas con tu idea, ya que si tú no lo tienes claro, los objetivos estarán difusos, y será complicado que los balances sean satisfactorios, y el riesgo será mayor de que el proyecto no tenga éxito ni continuidad en el tiempo. Y no solo tú pagarás las consecuencias. ¡No hagas víctima a los demás de tus errores!

  • ¿Estás dispuesto a asumir riesgos?

Debes saber asumir riesgos para crecer, pero antes de ello debes ser consciente de los pros y contras de cada disyuntiva, y mantener los pies en el suelo y la cabeza sobre los hombros… Esto último es muy importante, no te busques problemas, no se los busques a otros.

  • ¿Posees capacidad de decisión?

Eres la persona que más decisiones vas a tomar en tu organización. Como cualquier otra persona, unas veces acertarás y otras errarás. No caigas en el error de “echar balones fuera” cuando cometas un error. Es lo más recurrente y lo más sencillo a corto plazo, pero a medio o largo, estarás a la deriva y solo.

  • ¿Tienes esa vena y carisma entonces?

Solo ese empresario del que hablo, sí, ese que tiene vena y carisma es capaz de sacar de los que tiene alrededor lo mejor de cada uno.

Potencia a los subordinados, dedica el conveniente tiempo y dinero a su continua formación y a la tuya propia, debes saber delegar en ellos, haciendo que se sientan importantes y respetados como personas, ayuda a obtener la mejor implicación del conjunto de la plantilla. Se echa en falta dentro de las empresas ciertas palabras como “gracias”, “disculpa”, “de nada”, “buenos días”, “enhorabuena”, “gran esfuerzo”, “magnífico”, “te lo agradezco”… ¡Empieza tú a marcar la diferencia!

Eso sí, se escuchan más a menudo “que no vuelva a suceder”, “un grave error”, “que sea la última vez”, “esto es un ultimátum”… No llegues a utilizar el autoritarismo, si no piensa que en algo estás fallando.

Una cosa importante, ¡los errores y fallos, se corrigen en privado!

Nunca olvidemos que trabajamos con PERSONAS, personas con vidas, con necesidades, inquietudes, historias… No eres nada sin ellas. Tu organización la compone un grupo humano, del cual te guste o no dependes. No arrastres, no humilles, no arañes, no dañes, no prives de libertad y mucho menos juegues con el pan de nadie.

También quiero recordar que abusar de la necesidad de otros, empequeñece… Tú como empresario no serías nada sin los trabajadores, solo tendrías una idea. Para alcanzar esa meta necesitas de los demás. Los trabajadores deben tener claro su papel, pero no caigas en la tentación de la vanidad, llegando a pronunciar “sin mí, no serías nada…”

 

Fomentemos los valores humanos, las sanas relaciones entre
personas dentro de las empresas, para que todos se sientan
implicados en un proyecto común y orgullosos del mismo. En
un equipo es importante que haya un buen capitán y líder, pero
todos han de sentirse útiles, respetados y reconocidos, pues los
éxitos dependen de la suma eficiente de todos. Quien está a la
cabeza, ha de mantener siempre la humildad, y servir a los
demás como ejemplo profesional y personal.

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional

*Fuente de la fotografía, Pixabay.com y Google

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Por las lágrimas de tantas mujeres

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Artículo publicado por Carmen Prada

Sin duda, hoy se celebra un gran día, el Día Internacional de la Mujer Trabajadora. ¿Que alguien no se había enterado? No me lo creo… Llevamos una semana viendo como en las RRSS se mueven imágenes, frases, reflexiones… acerca de este día.

Pero me da la sensación de que es una celebración sin continuidad, ni en las formas ni en el contenido. Hoy todos estamos con las mujeres trabajadoras, muy bien. ¿Y el resto del año?

Aunque también he de decir que escucho frases como, ¿y por qué no existe el día del hombre trabajador? Perdonadme, pero es un jardín en el que no me quiero poner a podar en esta ocasión.

El mayor ejemplo de mujer trabajadora lo tengo cerca, pues crecí al lado de una. Mi madre ha sido una mujer con una capacidad de sacrificio como pocas he conocido. Aún recuerdo cuando de madrugada se iba a trabajar y no regresaba de su larga y dura jornada entre escobas y fregonas hasta el mediodía. Y por la tarde, apenas después de comer, otra vez a la tarea. Soy la mayor de tres hermanas. Jamás nos dejó al cuidado de nadie, aún a día de hoy recordamos cómo se las arreglaba para que la educación de sus hijas no recayese en nadie más que en ella y mi padre, que por motivos laborales también se pasaba viajando toda la semana.

Mi madre, una mujer que cumple con todos los requisitos de Mujer Trabajadora. Y digo bien cumple, porque año tras año observo cómo para ser considerada Mujer Trabajadora debes cumplir tres requisitos:

  • ser mujer, evidentemente.
  • Trabajar fuera de casa.
  • Ser madre.

 

Con lo que quizá, algunas mujeres que no cumplen con los tres, entre ellas yo, se estén planteando, ¿hoy es mi día? Es una reflexión que dejo en el aire, y que cada uno la conteste según lo crea oportuno.

Por todos estos motivos, y durante muchos momentos del año, nos olvidamos de otro tipo de MUJERES, de las que hoy me quiero acordar.

Son esas mujeres que he podido conocer sobre todo en los últimos años, por mi profesión. Esas que su autoestima está lastimada, su esperanza tocada, su orgullo dañado. Os estaréis preguntando, ¿pero de qué mujeres estás hablando, Carmen? Quizá alguna de vosotras ya se haya percatado de qué perfil de mujer hablo.

Son esas que, con lágrimas en los ojos y una mirada desgarradora me confiesan:

  • buscaban una chica más joven;
  • no cumplía con los requisitos de buena presencia que pedían;
  • me han descartado cuando me han preguntado si tenía hijos, y ya sabes que los tengo;
  • mi físico no es el adecuado según el perfil que buscan;
  • cuando respondí que sí deseaba tener hijos, terminó la entrevista;
  • me han echado de mi puesto de trabajo porque no cedí a las insinuaciones del jefe;
  • me he quedado embarazada, y después de darlo todo por la empresa, me han echado a la calle;
  • estoy desesperada, me siento una inútil, nadie me da una oportunidad.

Claro que son mujeres y que algunas de ellas tendrán hijos, otras no, pero se sienten incompletas por no disponer de oportunidades para dar lo mejor de ellas fuera de su hogar.

Para muchos de nosotros estas mujeres son y en mayúscula MUJERES TRABAJADORAS, atienden su casa y  cuidan de sus hijos, las que los tienen, pero de algún modo la sociedad está vendiendo un tipo de mujer que causa la estigmatización de otras muchas.

Yo no tengo hijos, pero trabajo y tengo la responsabilidad de mi casa. Otras, en cambio, sí son madres y amas de casa, ese es su trabajo. Y otras, son madres, atienden sus responsabilidades domésticas y además trabajan o buscan trabajo fuera del hogar. Sea cual sea tu situación, no dejes que nadie te minusvalore, ¡siéntete orgullosa, Mujer!

Si eres una de esas mujeres que antes mencionaba, que no ves la luz para que tus lágrimas se sequen y la esperanza aparezca en tu vida, piensa en todo aquello que aportas en tu hogar, a tus hijos, amigos. Hazte valer como persona sin temer a levantar la mano y decir “estoy en búsqueda activa de empleo y orgullosa de no rendirme”.

Nunca te olvides de tus habilidades, de tus valores, de tu capacidad de sacrificio en los peores momentos, todo esto y más es el gran tesoro que en un momento determinado te dará más valor para ser esa profesional que muchas empresas ahora se están perdiendo, pero alguna te está buscando y vuestros caminos se encontrarán.

 

La mujer no solo merece un día para honrarla, sino toda una vida para amarla.

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional

Imagen de Pixabay

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