Trabajar en familia y no morir en el intento

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Artículo publicado por Carmen Prada

En algún momento lo leí, y es que dicen las estadísticas que la primera generación levanta una empresa, la segunda la administra y la tercera la dilapida.

Hace escasos días escuché un programa de radio en el cual se planteaba la siguiente pregunta: “¿trabajaría usted con su pareja o con algún familiar?” Lo cierto es que la respuesta abrumadoramente mayoritaria era ¡no! Así de sencillo.

Son muchas las cosas a tener en cuenta, y depende en gran medida de la personalidad y carisma de las personas que lideran el proyecto.

Hay negocios generacionales, la primera generación quizá no poseía los mismos recursos o preparación académica que la segunda y tercera generación, pero es cierto algo, y es que la formación es muy importante, pero el empuje y la fe y la pasión por lo que uno crea y ve florecer pesa más.

Reconozco haber trabajado con el que ahora es mi esposo, pero en aquel entonces novio, y yo ejercía un cargo de responsabilidad dentro de un equipo comercial del que él formaba parte. Lo teníamos claro, a partir de tal hora somos profesionales, y después de la jornada laboral otra vez pareja. Reconozco que pocas personas entendían cómo podíamos hacerlo, pero la verdad es que nunca tuvimos problema alguno al respecto.

Delimitar y alejar de tu vida personal la profesional nunca es fácil, y es más, puede llevar a rupturas sentimentales, familiares o a distanciamientos con amistades.

Lo más complejo de todo cuando tu trabajo lo compartes con un familiar es saber dónde y cuándo finalizan las relaciones personales y las profesionales. Al final, es como una relación de amor/odio, ya que gestionar las emociones cuando existe un vínculo de confianza tan fuerte hace por momentos que ambos midan sus fuerzas llegando al máximo.

La situación actual en el país hace que muchas personas se planteen cuestiones como puede ser el poner en marcha una empresa familiar. De esa idea, evidentemente empiezan a surgir diversas preguntas, tales como:  ¿qué hacemos entonces?, ¿trabajamos en familia o mejor buscamos nuestro propio camino?

Sin duda, cada persona es un mundo y un caso particular, pero el tema de las empresas familiares puede parecer algo más sencillo de gestionar, ya que “al final todo queda en familia”, pero tiene más inconvenientes que ventajas, y es que sin duda no es oro todo lo que reluce.

Existe cuestiones básicas que toda empresa de este tipo, que no deja de estar formada por personas, debe plantearse:

  • ¿lo voy a hacer por necesidad? Con lo cual, el grado de responsabilidad, implicación y desempeño de tus funciones, va a ser proporcional a esa necesidad, que sin duda no tiene por qué estar reñida con que además disfrutes con tu trabajo.
  • ¿Lo voy a hacer por compromiso? La respuesta que doy a esta última pregunta es simple. Llegará un momento en que se tome otro camino diferente, ya que ni uno mismo se identifica con lo que hace. ¡No existe una necesidad que haga que luches por el negocio!

Para mí, las empresas familiares son empresas, sin añadir “familiares”. Porque si nos ponemos a pensar, ¿cuál es el fin de cualquier empresa? Obtener una rentabilidad económica. Debemos tener claro que una empresa no es una ONG, y a partir de aquí, ¡nadie trabaja por pasar el rato! De ahí la importancia, como siempre digo, de la sana ambición. El conformismo tiene que estar muy lejos de cualquier profesional, y más si cabe en estos casos.

Yo tampoco me conformo con los inconvenientes de hacerlo, y voy a intentar buscar soluciones para que la situación sea más gratificante, en muchos sentidos:

  • en cualquier empresa familiar es aconsejable definir horarios estrictos y reales de trabajo, días de descanso, tareas repartidas y a las que cada cual se compromete, objetivos claramente definidos, sin olvidarnos de algo tan básico como es la innovación dentro de un negocio.
  • Déjese claro desde el inicio el porcentaje a repartir de las ganancias, como ha tenido que quedar claro el de las responsabilidades.
  • Algo básico es saber separar el terreno personal del profesional, respetando siempre dichos ámbitos. Tanta confianza en la mayoría de las ocasiones perjudica más que beneficia, de ahí que muchas veces se abuse de ella…

 

  • Mantener el autocontrol juega un papel muy importante. Como mencioné anteriormente, la confianza nos puede llevar al abuso o incluso a situaciones límite que además de finalizar con ese compromiso profesional, pueda limar y dañar la relación familiar o de amistad.

 

  • Si ya cuando tenemos trabajadores a nuestro cargo es importante una buena comunicación, sobra decir que en este caso debe ser abundante. Una de las herramientas más valiosas para el buen funcionamiento de la empresa, sin duda.

Os quiero dejar una breve reflexión.

“Que lo que no ha separado la sangre que corre por las venas de una familia o por el vínculo tan estrecho que existe en una pareja, no lo separe algo tan material como una lucha de poder y egos…” Carmen Prada.

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional

Imagen, Pixabay

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Desaprende y podrás seguir creciendo

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Artículo publicado por Carmen Prada

Cuando en determinadas ofertas de trabajo encontramos entre los requisitos, “no es necesario tener experiencia”, uno de modo inconsciente puede llegar a pensar que “este trabajo no parece muy profesional, ¡no es necesario experiencia!”, o nos inclinamos por otra conclusión, “aquí van a pagar una miseria, pues no valoran la experiencia…”. Evidentemente nunca llueve a gusto de todos, pero por qué no pensar ¡esta es mi oportunidad! En esta vida nunca se sabe… (Y doy fe de ello.)

Y lo digo porque yo misma en varias ocasiones he optado como persona responsable para cubrir vacantes en equipos comerciales en distintas empresas en las que he trabajado, que el personal a formar parte de la plantilla en esa ocasión no tuviese experiencia.

Siempre planteo mis reflexiones sobre mi propia experiencia, y las estrategias que he llevado a cabo en los distintos puestos de trabajo que he desempeñado me han enseñado a manejar este tipo de situaciones, y a saber cuándo es preciso arriesgar.

Os preguntaréis en mi caso por qué lo hacía, y estoy segura que no soy la única que ha llevado esta práctica para la contratación de nuevo personal, aunque en la mayoría de las ocasiones no se argumente el por qué.

En mi opinión hay determinadas profesiones en las que en muchas ocasiones se obtiene mejor rendimiento por parte de la persona que comienza e incluso del equipo al que se va a integrar cuando la experiencia en el sector es prácticamente nula. ¿Por qué? Porque sobre todo en el mundo comercial, los vicios que se llegan a adquirir son tremendos. Entre los que a uno le acompañan de su trayectoria profesional y los que se pueden contagiar, una empresa puede llegar a tener “clones” de comerciales formados todos por el mismo patrón, y no es habitual que el patrón sea el soñado…

¿Por qué no mezclar, savia nueva con cosecha añeja? Volviendo al comienzo de las líneas, ¿por qué no postularse entonces para este tipo de puestos de trabajo? Es un buen momento para que lo reflexionemos.

La savia nueva tiene que tener una capacidad de aprendizaje devoradora, ilusión, ganas, capacidad de sacrificio, de trabajo en equipo, brotes de liderazgo, creatividad, actitud, proactividad, pero hago la siguiente pregunta, ¿por qué a la cosecha añeja no se le propone “desaprender” cuando sea preciso?

¿No debería darse el caso de aprender y reciclarse con la misma facilidad?

En muchas ocasiones, las personas responsables o los propios empresarios se encuentran con personal que forman parte de su equipo de trabajo desde hace muchos años, lo que conlleva tener gran experiencia, o por lo menos así debería de ser, pero no poseen la capacidad de reciclarse, “desaprender”, y eso también debe formar parte de tu experiencia en adaptabilidad. Los tiempos cambian, las prácticas de llevar a cabo un trabajo también, el aprendizaje de nuevas técnicas de ventas nos pueden ayudar, la tipología de los clientes ya no es la misma que hace años, el propio cliente actúa de modos diferentes, las objeciones también se han “renovado”… ¡Las costumbres en muchas ocasiones no son la mejor opción!

Entonces, ¿qué opináis de este combinado en un equipo de trabajo?

Cuando decidía hacer esta combinación de profesionales los motivos eran:

  • fomentar el trabajo en equipo;
  • la automotivación;
  • combinación entre la experiencia y las ganas del principiante;
  • la proactividad se contagia, por lo que unos tirarán de los otros inconscientemente;
  • medir la capacidad de aprendizaje del nuevo personal y las resistencias ante el cambio del personal más veterano.

Tener la capacidad de autorrenovarse día a día, sin anclarse en la idea de “con la experiencia que tengo…”, es una gran virtud y una actitud a tener en consideración. Cuando uno está en cargos de responsabilidad, debe tener el criterio suficiente como para valorar y premiar este tipo de acciones y adaptabilidades, porque en muchas ocasiones y a ciertos años resulta un poco más complicado, en estos casos la motivación juega un papel importantísimo con estos profesionales.

En mi opinión, no creo en los grupos formados con los mismos patrones de perfil profesional, creo en aquellos en los que el equipo es heterogéneo y de lo más variopinto. Y además para el empresario, un gran medidor de capacidad de gestión de un equipo de trabajo para la persona responsable del mismo.

A mí no todas mis amistades me aportan lo mismo, porque nadie es igual y además ni lo pretendo. Cada una es peculiar, diferente, pero hay algo que todos tienen en común, y es lo mucho que me aportan independientemente de sus características.

La vida es una continua ruleta de aprendizaje y desaprendizaje, el que no aguante el movimiento, se bajará en la próxima parada…

Carmen Prada | Asesora de Desarrollo Personal y Profesional

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Mejorar la atención al cliente

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Artículo publicado por Carmen Prada

 

Como ya escribí la pasada semana, he vuelto de vacaciones con las pilas cargadas, tras haber descargado piedras de la mochila, y regresar con la misma también llena, pero en este caso de reflexiones e ideas, algunas producto de experiencias concretas vividas en esos días. Y creo humildemente que es una pena dejar de compartir alguna de ellas.

Evidentemente, cuando hablamos de hechos en concreto, no se debe generalizar, y además son apreciaciones personales que no pretendo sean compartidas, ni mucho menos tener la razón absoluta al respecto. Pero sí es cierto que son situaciones a veces repetitivas, lo que inevitablemente te hace pensar.

Cuando uno viaja habitualmente, ya bien sea por trabajo o por ocio y lo hace por carretera, según las costumbres de cada uno y el trayecto que se va a recorrer, lo recomendable es hacer alguna parada en el camino, por varios motivos pero entre otros, el descanso.

En estas pasadas vacaciones y el fin de semana siguiente también, paré a descansar en un área de servicio, la misma en ambas ocasiones, en la cual desayuné. Lo cierto es que es una en la que suelo parar con frecuencia.

Una vez dentro, pedí café con leche con algo salado. Por educación, siempre me dirijo a quien atiende con un “buenos días” y un “por favor”, “gracias…” En cambio, del otro lado de la barra no se estila ni “buenos días”, ni “¿qué desea?”, ni “gracias”, ni “hasta pronto”…, en fin, lo que viene siendo una atención al cliente en toda regla o por lo menos una intentona.

En esta ocasión, como mi mente iba muy despejada, en cuanto salí del local me pregunté,  ¿por qué la atención al cliente propiamente dicha, está lejos de existir en este tipo de negocios?

Obtuve rápidamente mis conclusiones, y reconozco que es un caso que siempre me ha llamado la atención pero en el que no me había puesto a reflexionar. En una posterior conversación con una persona, le hice esta misma pregunta para obtener una opinión diferente, y me respondió que “puede ser que como es un negocio en el cual los clientes están de paso, no se preocupan de fidelizar al cliente…”. ¡Pues no, mal hecho, al cliente se le ha de intentar fidelizar siempre! Y digo que mal hecho, a los empresarios de estos locales y como caras visibles a los trabajadores.

A un cliente se le fideliza no simplemente para que te siga adquiriendo productos, o solicitando servicios, sino que esto va mucho más allá, hay que cuidar la imagen, y no descuidar nunca el conocido “boca a boca”. ¿De verdad que yo con estas malas prácticas voy a recomendar el área de servicio de la que hablo? Tengo que hacer parada casi obligatoria en varias de ellas en diversos trayectos, pero tristemente tengo que reconocer que no me encuentro con ninguna en la que realmente “descanse”.

Estamos quizá cansados de describir y detallar las buenas prácticas para una excelente atención al cliente y hoy, ¡no voy a tratar el tema por ese lado, ya que de eso se habla mucho y muy bien!, sino de lo que he apreciado y reflexionado al respecto, y no son otras que las circunstancias que pueden llevar a estas malas prácticas en la atención al cliente por parte de los empleados.

Esto podría ser una carta muy escueta a los responsables, encargados, y  empresarios de las áreas de servicio en carretera. Voy a intentar no extenderme.

A la att. De todos los nombrados anteriormente:

  • No estaría de más formar a los empleados en técnicas de venta, además de trabajo en equipo y por supuesto atención al cliente. Entre otras muchas cosas…
  • Quizá sería bueno que los empleados no trabajasen más de 8 horas, y disfrutasen de sus días y momentos de descanso reglamentarios, porque acostumbro a ver siempre a los mismos y a cualquier hora, y eso ayuda a entender la mala cara que tienen.
  • Muy importante en este tipo de trabajo es mantener al empleado motivado, ya que por la parte económica puede ser que no venga esta motivación tan necesaria. Se me ocurre, oportunidades de promoción, hablar de cómo se encuentran dentro de la empresa, hacer que se sientan valorados, pedirles opinión sobre algún tema, un regalo ocasional no estaría mal, etc.
  • En un local de tanto tránsito y parada de clientes, que por momentos es hasta agobiante para las personas que paramos allí, no ayuda escatimar en personal, ya que hay barras en las que 1 ó 2 personas es imposible que lleguen a abarcar toda la clientela. ¿Qué lograrán de este modo? Que los trabajadores, en vez de servirnos un café hirviendo, nos lo pongan templado, como lo hemos pedido.
  • Con la mejora del trabajo en equipo los trabajadores estarían bien coordinados para cubrir las necesidades de sus clientes, y con la gestión de emociones se evitarían situaciones violentas para el propio consumidor, cuando ve cómo dos compañeros detrás de la barra están discutiendo, dándoles igual que de aquello se esté percatando toda la clientela.

Podría continuar, y lo haré seguramente en otro post, aunque con solo esto se podría empezar a trabajar, ya que para que el trabajador dé lo mejor sí mismo, debe sentirse a gusto en su trabajo.

Les dejo la siguiente pregunta para reflexionar,  y lo ideal sería llevarla a cabo. Yo me sentaría con mis empleados y les preguntaría, ¿te sientes motivado? Una vez lo haya hecho y observe su cara, ésta se lo dirá todo. Y después le haría otra, ¿qué necesitarías para sentirte motivado?

 ¡Sería un buen comienzo!

Carmen Prada | Asesora de Desarrollo Personal y Profesional

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