¿Tienes más de 45 años? ¡Sin duda estás en el mercado laboral!

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Artículo publicado por Carmen Prada

“No hay nada mejor que el ejemplo de alguien cercano, para darse cuenta de que los imposibles no existen.”   Carmen Prada.

 

Pues sí, otra de mis frases. No soy alguien importante, pero la deseo compartir con vosotros, a medida que vayáis leyendo entenderéis el fondo de ella.

Ya tenía ganas de tocar este tema, y hoy es el momento ideal para hacerlo, y la “culpable” de que así sea es nada más y nada menos que… ¡mi madre!

Os preguntaréis, ¿por qué? Porque hace escasas semanas tomó la valiente DECISIÓN de disfrutar profesionalmente de algo que le encanta, y es eso de “andar con las manos en las masa”, emprendiendo su propio negocio. En concreto, una churrería, en la que los clientes ya han empezado a acudir asiduamente a degustar un rico chocolate con churros, u otras cosas que allí se sirven con cariño y cercanía.

Ella para mí siempre ha sido un ejemplo en muchos sentidos. Y lo cierto es que en el tema profesional solo tenía dos opciones. O ir dando vueltas de trabajo en trabajo, empleando todo su saber hacer para otros, de algún modo optando por la “comodidad” de ser asalariada, o trabajar para ella misma. Esta última opción, la elegida, ha traído consigo, entre otras cosas:

  • Disfrutar con su trabajo.

  • Ser administradora de su tiempo.

  • Ser responsable de lo bueno y también de lo susceptible de mejora.

  • No rendir cuentas ante nadie más que ante sí misma.

  • No tener que pedir permiso para innovar o tomar decisiones.

  • Tener la satisfacción personal y profesional de estar haciendo lo que verdaderamente ha decidido hacer…

Rosario, que así se llama, no es una jovencita emprendedora, ni solo tiene 45 años. ¡Tiene 57! Anteriormente he resaltado la palabra DECISIÓN, y lo he hecho porque todos tenemos opciones, pero lo más complejo e importante es tomar decisiones. Apostar por un camino conlleva inevitablemente dejar de lado otros, y hay que hacerlo con ilusión, conocimiento, valentía, prudencia, determinación y pasión por lo que se hace.

Con 57 años, tiene muchos de experiencia laboral, y es muy válida para lo que hace ahora y para otros muchos trabajos posibles. Alguno de vosotros estará pensando, y lo entiendo, “Carmen, qué nos vas a decir si es tu madre”. ¡Cierto…, lo es! Pero este artículo no es sobre ella en realidad, sino sobre cualquier PERSONA con una edad madura que no sepa por dónde encauzar su vida laboral.

Mi postura es clara ante la idea de diversificación de perfiles profesionales por edad, caracteres, habilidades, creatividad… dentro de las empresas.  Lo veo algo vital. Todos aportan a todos, con lo que todos contribuyen o deberían hacerlo al desarrollo de la propia empresa.

Hace pocas semanas, siguiendo la recomendación de una amiga, alquilé en el videoclub y pude ver la película “El becario”. Un breve adelanto sobre la temática del film. “La joven dueña de un exitoso negocio online dedicado a la moda acepta a regañadientes que la compañía contrate, como parte de un programa laboral, a un hombre de setenta años como becario senior. Sin embargo, poco a poco irá dándose cuenta de lo indispensable que puede volverse para la empresa”.

Pequeñas conclusiones  y enseñanzas que pude extraer al verla, más allá de que sea muy recomendable por motivos puramente cinematográficos, con el inmenso Roberto De Niro como protagonista:

  • estas personas gozan de una “experiencia natural”, esa experiencia que solo te da la vida con el paso de los años.

  • Las ganas de no quedarse atrás, de hacer ver que son tan válidos como cualquiera de nosotros, independientemente de la edad.

  • El haber pasado personalmente o con terceros por muchos altibajos emocionales y llegar a saber gestionarlos mejor.

  • La tenacidad y capacidad de sacrificio que han tenido que desarrollar en varios momentos de su vida profesional y personal.

  • La madurez para afrontar determinadas situaciones y poder con ésta ayudar a otros.

  • La lealtad que tienen hacia la empresa es mucho mayor que en otros perfiles profesionales con otra edad.

  • La amplia red de contactos con que cuentan, ¡llevan practicando Networking gran parte de su vida y sin enterarse en muchos de los casos!

Son motivos más que suficientes como para confiar en personas que con más de 45 años están en el mercado laboral y no se les dan oportunidades, y nos pueden dar a los que somos más jóvenes lecciones de vida. Pero también tenemos que tener la humildad de reconocer que podemos y debemos aprender de todo el mundo, y especialmente de quienes han ido y siguen yendo por delante de nosotros en la mejor universidad, que es la de la vida y la necesidad.

Mi suegra tiene 64 años y es la más veterana con diferencia en su lugar de trabajo. Ha escuchado más de una vez comentarios relativos a que está impidiendo a otra persona más joven acceder al mercado laboral. Pero lo cierto es que habitualmente compañeros de su entorno profesional se nutren de su experiencia y consejos, y son mayoría absoluta los que la valoran como un activo muy destacado para el colectivo, por su juventud de espíritu, su capacidad para adaptarse y renovarse continuamente, y su pasión vocacional que le lleva a ir cada mañana al trabajo con la ilusión de una veinteañera.

No pongamos excusas baratas, ni dos dejemos engañar por prejuicios o etiquetas.
Cada persona tiene grandes cosas que aportar, si sabemos mirar más allá de los fríos datos de un currículum.
Lo más importante de los llamados Recursos Humanos es precisamente eso, que somos seres humanos.
Y muchas veces no lo son.

Carmen Prada | Asesora de Desarrollo Personal y Profesional

Imagen, Pixabay

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¿Quieres empleados o personas productivas?

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Artículo publicado por Carmen Prada

 

 

“El dinero mueve al dinero, para todo lo demás se necesita mucho más”. Carmen Prada.

 

Sí, otra frase de esas mías. No quedarán para la historia, pero en ocasiones veo que son utilizadas por otros contactos y con eso me doy por más que satisfecha. Y es que hace poco, alguien me dijo que “granito a granito de arena se construye una playa…” Estoy totalmente de acuerdo con esta última frase.

A partir de ahora entenderéis la frase con la que comienzo el post. Si alguno se ha incorporado recientemente o no me sigue con frecuencia, he de decirle que una de mis pasiones es el fútbol. Y es curioso, pero en él encuentro muchos ejemplos o paralelismos con temas como el liderazgo, gestión de equipos, resolución de conflictos… Pero sin duda, también veo y existen en ese mundillo las figuras de empresario y trabajador.

No os voy a hablar de fútbol, no os preocupéis. A muchos de vosotros no os tiene que interesar, y mucho menos gustar, pero ahora entenderéis a que me refiero.

La creciente profesionalización del deporte rey ha hecho que hoy en día casi todos los clubes de fútbol profesionales hayan pasado a ser sociedades anónimas deportivas, S.A.D., lo que significa que ya no son de los socios, como antaño, sino de accionistas particulares, vinculados o no a la afición, y al ser simple y llanamente empresas, son comprados, vendidos y gestionados como tales, al margen del romanticismo de los hinchas que durante décadas han acompañado, con sus alegrías y sus penas, al equipo de su corazón.

Habitualmente, cuando una de estas empresas sufre serios problemas económicos, y su futuro es negro y aparentemente inviable, surge de la nada un empresario que cargado de euros o últimamente de petrodólares o yuanes se hace con la mayoría del accionariado y es aclamado por las masas, que ven en él a su mesiánico salvador, sin caer en la cuenta de que para ese desconocido el club es una mera inversión, y que quizá incluso los que pasan a dirigirlo no han visto un balón en su vida.

Es cierto que los trabajadores comienzan a cobrar los atrasos de sus remuneraciones, los espacios de trabajo se mejoran, en muchas ocasiones se purga y renueva la plantilla de arriba a abajo con algún que otro fichaje exótico o rimbombante, en busca del aplauso fácil y la ilusión pasajera.

Aquí comienza el problema, uno puede tener mucho dinero y simplemente moverlo, pero sin saber cómo gestionar ni el capital monetario ni el humano. Que al final, se mire por donde se mire, los proyectos, las empresas, los planes…, son PERSONAS.

Yo soy formadora comercial, de ventas, de gestión de equipos…, pero no considero honesto ni profesional prestarme a realizar una labor para que la que no estoy preparada. Nadie sabe de todo. Yo tampoco. Y el dinero, creedme, no hace milagros.

Que un empresario tenga mucho dinero no significa que pueda gestionar cualquier empresa, y mucho menos una empresa de un sector totalmente desconocido para él. El dinero es un sustento muy importante en un negocio, ¡sin duda! Pero, ¿no creéis que se necesita mucho más que dinero?

¡Desde luego que sí! Vuelvo a hacer una pequeña referencia al fútbol, ya que hay clubes a los que para poco o nada les está sirviendo o les ha servido…

Y es que a veces me pregunto, ¿realmente quieres empleados o personas productivas?

¡Para mí, hay grandes diferencias!

¿Por qué no empezar la casa por los cimientos sin entrar en la misma como un elefante en una cacharrería?

Claro que el dinero es muy importante, pero si lo sabemos gestionar dentro de nuestra propia empresa, con nuestro equipo de trabajo, facilitándole día a día el desempeño de sus funciones y haciéndole la vida “un poquito más agradable”.

Alguno estaréis diciendo, “qué sencillo lo ves, Carmen, pero esto es una empresa”. Y yo te digo, – por eso mismo debes sacar el máximo rendimiento de ella y el dinero no lo hace solo, éste simplemente ayuda. Alíate con tu equipo y encontrarás la herramienta para el crecimiento de tu empresa -.

  • Sería un buen comienzo el saber delegar. Busca a las personas idóneas o a ese otro profesional que te ayude a encontrarlas.

 

  • Seas solvente económicamente o estés pasándolo difícil, da prioridad a tener al corriente de pago a tu equipo de trabajo. Ellos también necesitan cubrir sus necesidades personales y básicas después de una jornada de trabajo.

 

  • Procura que se sientan implicados, haz que sientan la empresa como suya. Trabaja mucho la motivación con ellos.

 

  • No debes dejar que se acomoden y dejen la ambición a un lado. La ambición sana les servirá para alcanzar objetivos y metas profesionales, pero también en su vida personal.

 

  • Dales todas las herramientas necesarias para que se sientan capacitados y preparados para el desempeño de sus funciones. Lo contrario crea confusión e inseguridad.

 

  • Si quieres personas productivas, negocia con ellas los horarios. La flexibilidad de éstos, les ayudará a conciliar su vida personal con la laboral. ¿Alguna vez te has preguntado lo mucho que te gustaría a ti y el bien que te haría? Tienes la oportunidad de probarlo en otros. Quizá te sirva a ti para buscar el equilibrio, quién sabe…

 

  • El que se sientan valorados fomenta el trabajo en equipo, al igual que es un buen aliciente para superarse día a día.

 

 

Puede que sin darte cuenta y sin usar mucho la caja de caudales, tu empresa crezca en “felicidad”.

La humildad es un valor que toda persona debería abanderar, si con algo no podemos o nos vemos superados, pidamos ayuda. En ocasiones pensamos que pedir ayuda es igual a ser incompetente o fracasado… ¡Nada que ver! Es igual a crecimiento personal y profesional.

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional

Imagen de Pixabay

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¿Vales para ser empresario?

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Artículo publicado por Carmen Prada

La situación que llevamos arrastrando en el país en los campos de la economía y el empleo ha provocado que los emprendedores salgan hasta de debajo de las piedras. Está claro que la precariedad laboral y las necesidades derivadas de este hecho son la causa de tanto autoempleo.

Pero también es cierto que hay un dato muy significativo al respecto, y es que actualmente el número de empresas y negocios que se cierran es mayor al que comienzan su andadura. ¿Cuál puede ser uno de los motivos principales de este balance?

Me gustaría comenzar el tema de hoy con unas preguntas al aire. ¿Qué es ser empresario? ¿Existen características especiales que poseen estas personas? ¿Todos podemos ser empresarios? ¿Las aptitudes que poseo son las necesarias y adecuadas para convertirme en un buen empresario?

Peter Drucker, reconocido investigador, autor de diversos libros sobre administración, indica que el empresario no posee características especiales, y que en sí éstas no son necesarias; que él personalmente ha sido testigo de cientos de casos en los cuales personas comunes se han desenvuelto de muy buena forma como empresarios.

¡Y es cierto! El empresario puede ser cualquier persona, no son imprescindibles cualidades excepcionales. Pero, ¿cuáles pueden ser las circunstancias que marcan la diferencia entre el éxito o el fracaso de una empresa?

¡Sin duda, la capacidad del propio empresario! Todos podemos ser empresarios, pero es necesario tener esa vena, esa sangre, esa visión… Yo he conocido a muchos “empresarios”, así se hacen llamar, pero, ¿con vena? ¡Pocos!

El carácter empresarial se siente, se huele, se palpa, se saborea si tienes la suerte de tener alguien así a tu lado, te aportará mucho e incluso puede sin ser consciente estar gestando futuros empresarios.

En ocasiones he escuchado a personas que cuando se les pregunta a qué se dedican, dicen: “soy empresario”. En seguida pienso, “uuufff…, enorme trabajo.” Pero también es cierto que a veces se dice por quedar bien, cuando en realidad la persona no tiene esa vocación.

El ser empresario no lo otorga un título, ni es algo que compres. Es una arriesgada y apasionante decisión, pero a la hora de la verdad no todos valen para esta faena. Tengo muy claro que esta figura debe tener unos rasgos que no muchos poseen:

  • Uno de los rasgos clave es que debe tener una gran capacidad para dirigir. La mayor parte de la responsabilidad de alcanzar los objetivos marcados, sin duda es suya. Es la persona que tiene la última palabra en las decisiones, y para ello tiene que saber marcar el camino a seguir. Debe tener el potencial necesario para sacar a flote las habilidades del personal que él mismo ha elegido para que le acompañe en su andadura.
  • No puede dar palos de ciego. Los objetivos los debe tener claros desde el inicio. Ya no hablo solo de los mensuales, por empleado, por proyecto que asuma, anuales… Sino de la propia empresa, debe hacerse antes de nada la siguiente pregunta, “este es mi proyecto, ¿cuál es mi meta?” Y saber transmitírsela a los demás. Se comete un grave error cuando no se tiene claro, ya que llegada esta circunstancia, la empresa en su conjunto puede navegar a la deriva, lo cual es muy peligroso.
  • Debe saber asumir riesgos para crecer, pero antes de ello debe ser consciente de los pros y contras de cada disyuntiva, y mantener los pies en el suelo y la cabeza sobre los hombros…
  • Sin duda es la persona que más decisiones ha de tomar dentro de la organización. En ocasiones serán acertadas, en otras cometerá errores, pero en este último caso debe ser humilde y asumir los errores, y no “delegarlos a terceros”. Es normal cometerlos, la experiencia hará que cada vez sean menos.
  • Algo que solo un buen empresario con ese carisma y esa vena es capaz, es hacer mejor a los que tiene alrededor. Potenciar a los subordinados, dedicar el conveniente tiempo y dinero a su continua formación y a la suya propia, y saber delegar en ellos, haciendo que se sientan importantes y respetados como personas, ayuda a obtener la mejor implicación del conjunto de la plantilla. Se echa en falta dentro de las empresas ciertas palabras como “gracias”, “disculpa”, “de nada”, “buenos días”, “enhorabuena”, “gran esfuerzo”, “magnífico”, “te lo agradezco”… Eso sí, se escuchan más a menudo “que no vuelva a suceder”, “un grave error”, “que sea la última vez”, “esto es un ultimátum”…

No nos damos cuenta que una empresa está formada, en todos y cada uno de los estamentos de la misma, por personas, y a las personas no se les debe tratar como números o estadísticas, ya que un contrato de trabajo es “un acuerdo entre el trabajador y el empresario, en virtud del cual el trabajador se compromete a prestar sus servicios de forma voluntaria, por cuenta ajena y dentro del ámbito de organización y dirección del empresario, que se compromete al pago de una retribución”. Entonces, ¿juegan y compiten dos equipos entre sí, o solo hay un gran equipo en el que cada cual conoce y desarrolla su labor en pos de una meta común? ¡Así debe ser! De lo contrario, se pierde un gran potencial humano y profesional.

Recuperemos la humildad, la profesionalidad, la honestidad, la generosidad…dentro de las empresas, para que los goles se marquen todos en la misma portería. ¡Es un partido que jugamos todos!

Carmen Prada | Asesora de Desarrollo Personal y Profesional

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