Estoy desesperado, ya no sé qué hacer…

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Artículo publicado por Carmen Prada

 

“Estoy desesperado, ya no sé qué más puedo hacer”, frase de una gran cantidad de los más de 3 millones de desempleados en España, según datos del cierre de diciembre de 2017.

Sinceramente, me ha llevado a escribir este post el verme cada vez más rodeada de personas, amigos y familiares que caminan con los hombros caídos.

Evidentemente, nos podemos encontrar con diferentes tipos de personas, pero lo que más tristeza me causa es que en mi caso son personas que llevan una vida entera trabajando y de pronto se encuentran en una situación completamente desconocida para ellos.

Hace escasos días conversaba con un amigo sobre esta situación que está viviendo desde hace muy poco tiempo. Su edad ronda los 50 años y toda su vida ha estado en activo. Mientras conversábamos, hubo un momento que le pregunté; “pero, y tú, ¿cómo te sientes?”

Sus palabras fueron escasas, pero me dijeron mucho; “Carmen, me está pasando algo que antes no me había sucedido. Por menos de nada me pongo a llorar”.

Y lo cierto es que con la desesperación, llega la desilusión, la forma de ser de cada uno varía, la tristeza empieza a aparecer y el color que tiñe la realidad es el negro.

Cuando uno se encuentra de pronto sin trabajo, puede llegar a dar la sensación de que has estado compitiendo en una carrera de fondo toda tu vida y de pronto, justo antes de llegar a la meta, tropiezas.

Y lo cierto es que las palabras de consuelo, de ayuda…, hasta se repiten; “no te preocupes, verás que esta será la tuya”, “pronto llegará”, “no te desesperes, pronto encontrarás algo”…

Ante esta situación he llegado a pensar, ¿son precisamente palabras lo que necesitan?

Necesitamos, ¡hechos! ¡Movimiento! ¡Colaboración! ¡Implicación!

¿Qué quiero decir con esto? El consuelo ayuda, pero sin duda hay que pasar a la acción si realmente queremos ayudarles.

 

  • Si te lo permite, ¡grita a los cuatro vientos que tu amigo o familiar está buscando empleo!
  • Quizá sea el mejor momento para estar a su lado y que hable y se desahogue. ¡Escuchemos!

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  • Las reformas en el ámbito laboral han de llegar, unamos fuerzas para que esto suceda.
  • Recomienda a esa persona a través de las RR.SS. cuando veas una oferta de empleo.
  • Habla con tus contactos, puede que alguien necesite incorporar personal.
  • No seas cómplice de la discriminación que sufren los trabajadores por la condición de edad o sexo. ¡No te quedes callado!
  • Ayúdale a ver que ese camino en el que en estos momentos solo ve piedras, pronto brotará hierba. ¡Hazle sentir que no está solo!
  • Anímale a que acuda a talleres, ponencias, presentaciones… ¡A que practique el netwórking y amplíe su red de contactos!
  • En muchas ocasiones se encierran en ellos mismos y no son capaces de ver qué podrían hacer para trabajar, ya que siempre han trabajado en el mismo sector o actividad y no hay manera de sacarles de esa zona de confort. Habla con él y que te hable de sus habilidades, puede que descubra facetas de él mismo que hasta ahora desconocía.

 

Es duro ver cómo tanto talento se está desaprovechando, cómo la experiencia ha dejado de ser un grado y cómo las oportunidades laborales cada vez son más precarias.

 

  • Una persona mayor de 45 años, ¡aporta experiencia!, entre otras muchas cosas más.

 

  • Un madre, una gran capacidad de sacrificio.

 

  • Un joven, creatividad y frescura.

¿Por qué no apostar por una variedad de perfiles de trabajadores que nos lleve al crecimiento de las empresas, y de este modo a crear más puestos de trabajo?

Para ti, si estás en la búsqueda de empleo:

  • Cree en ti y en tus posibilidades.
  • Vuélvete más inconformista que nunca.
  • Lucha y sin vergüenza por un trabajo digno.
  • Para poder reinventarte, ¡más bien descúbrete a ti mismo!
  • Habla de tu situación con naturalidad y siempre que puedas, eso puede ser igual a oportunidades.
  • No ocultes tus emociones, eso solo hará que te sientas peor.
  • Rodéate de personas que te aporten y te quieran, en estos momentos te darás cuenta de quién está a tu lado.

Y cuando encuentres ese empleo por el que tanto has luchado, ¡celébralo por todo lo alto! Has estado trabajando duro durante un tiempo para conseguirlo, ¡te lo mereces!

 

 

 

 

 

 

 

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional

*Fuente de la fotografía, Pinterest.es

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No temas sacar lo mejor que hay en ti

 

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No temas volar…

 

 

Artículo publicado por Carmen Prada

Hoy no voy a comenzar con una gran cita de alguien célebre, sino con la de una humilde servidora. Una reflexión envuelta en cita en la que creo firmemente y es la siguiente, “hay mucho más talento oculto y tímido, que el que se divulga o presume”.

¡Sin duda así lo creo! A mi alrededor y a lo largo de mi vida, si hago memoria me vienen a la cabeza personas inteligentes, capacitadas, creativas y resolutivas. Lo que es lo mismo, talentosas. En muchos casos aún no han llegado a explotar todas esas aptitudes, y quizá la mayoría no lo hagan nunca, simplemente porque no se lo creen y su conformismo les lleva a no salir de su hábitat natural. Se pueden copiar o plagiar muchas cosas, el talento personal, jamás.

Con talento se nace, eso es cierto, pero el talento se trabaja, se cultiva día a día para poder llegar a alcanzar metas u objetivos brillantes. Las personas exitosas son aquellas que consiguen desarrollar sus potencialidades innatas, no son autocomplacientes por saberse capacitadas para algo en particular, sino que utilizan esas capacidades para crecer, mejorar, sacar lo mejor de sí mismas y alcanzar cumbres personales y profesionales que sin ese proceso no alcanzarían, lo cual supondría echar a perder los dones que la naturaleza les ha otorgado.

No te conformes con ser uno más de un grupo de trabajo, uno más en el mismo puesto que llevas ocupando años, uno más que siempre se postula en lo que estima la mayoría, que se suma sin abrir la boca a lo que el resto acepta, no seas de los que piensa que “es mejor lo malo conocido que lo bueno por conocer”… ¡Sencillamente no seas uno más, cuando puedes ser “lo más”!

Recuerda, se pueden copiar o plagiar muchas cosas, el talento personal, jamás.

Si crees que no eres una persona con las características antes mencionadas, piensa por un momento y contéstate a ti mismo, sin miedo y con humildad.

  • ¿Eres de los que se muerde la lengua porque cree que hay posibilidades en un nuevo proyecto, en un reto marcado y el camino tomado no es el correcto?
  • ¿Has creído en tus posibilidades o en las de un compañero o equipo y no te pronuncias porque crees que de nada serviría?
  • ¿Eres de los que conoces tus limitaciones y las tienes claras, pero temes decir “no” a una propuesta por si dejan de creer en tus posibilidades?
  • ¿Crees que el no echar “balones fuera” es la mejor opción, y por ese motivo te valorarán más por asumir tus errores?
  • ¿Escuchas en vez de oír porque lo ves como la mejor opción para comunicarte con los demás, además de creer que es la más efectiva?
  • ¿Acostumbras a creer en el trabajo en equipo ya que sientes que con él se llega más lejos y se alcanzan mejor y antes los objetivos?

 

Si las respuestas a estas preguntas son afirmativas, disculpa que te diga que ya es hora de que salgas de “tu escondrijo” y empieces a sacar la cabeza y poco a poco cada una de las partes de tu cuerpo, ya que te estás perdiendo lo mejor de ti. ¿Qué es lo mejor de ti?

  • Tu objetivo lo tienes claro, tan claro como cuál es el camino a recorrer y la meta a alcanzar. Nadie te va a despistar y además los que te rodean lo saben.
  • Eres optimista, asumes los desafíos porque crees que sin retos no hay éxito. Crees en tus posibilidades, en las de la gente que te rodea y ese es el motivo que te hace seguir adelante.
  • Eres una persona realista a la vez que humilde, conoces tus limitaciones y no vas a asumir aquello para lo que no te ves capaz. ¡Vas a ganar mucho a corto y medio plazo! Solo el tiempo te lo devolverá.
  • Eres perseverante, no pones excusas ni justificas tus errores. No te rindes y luchas todos los días por eso que te has propuesto. ¡Pronto tendrás tu recompensa!
  • No entiendes tu vida sin una buena comunicación. Eres una persona que sabes ofrecer tu ayuda, pero de forma clara, sin esperar nada a cambio, sabes pedir, sabes decir que no, y sobre todas las cosas, sabes escuchar. ¡Es un pilar básico en tu vida!
  • Fomentas compromiso en un equipo de trabajo, crees que es la mejor herramienta para llegar mejor y más rápido a la meta.

 

En resumen, ¿por qué tienes miedo a mostrar tu talento? No pongas excusas, no es demasiado tarde. No digas que a estas alturas no te servirá de nada. No seas vergonzoso y que esto te lleve al estancamiento. La humildad es una gran virtud y cuando se potencia con otras hace a uno más grande. No temas solapar a tu compañero, poner a la defensiva a tu superior por esa capacidad que él no tiene pero sí presume, porque al final al que estás perjudicando es a ti mismo. Si piensas que alguien te va a decir “eres el mejor candidato para el puesto por tu talento”, olvídalo,  porque aunque lo tengas no lo estás mostrando…

Solo veo dos posibilidades por las que no lo explotes, porque temes salir de tu zona de confort o simplemente porque no te lo crees.

Si es la primera, ¡fuera de ella! ¿Es que no te das cuenta que son muchas las personas que pagarían por lo que tú tienes? No lo deseches, o quizá cuando te arrepientas sí sea verdaderamente demasiado tarde…

Si es la segunda, quizá estás rodeado de personas que tampoco lo han apreciado, o puede que “tampoco les convenga”, confía en ti, eres inteligente… También te digo que sería bueno el hecho de que trabajaras tu autoestima, ¡créetelo, tienes algo que no está al alcance de cualquiera!

Y tú, empresario, cargo intermedio, responsable de RR.HH., ¿percibes el talento de tus trabajadores, colaboradores o posibles candidatos a ello? ¿Lo aprecias y premias? ¿Intentas potenciarlo para que esté en todo su esplendor y se pueda contagiar? ¿Sabes sacar lo mejor de una persona talentosa? ¿O eres de los que las dejas ir?

 

«Nadie respeta un talento que está oculto».

                                                             Erasmo de Róterdam

*Autora de la fotografía, Carmen Prada

Carmen Prada | Asesora de Desarrollo Personal y Profesional

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El talento, piedra angular de un proyecto

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Artículo publicado por Carmen Prada

Son innumerables las veces que escuchamos o nosotros mismos hemos pronunciado la famosa frase que dice: “nadie es indispensable…” La podemos aplicar a nuestra vida personal y también en el terreno profesional o empresarial.

Sí es cierto que en el personal, si quien nos falta es un familiar muy allegado o un amigo íntimo, es natural sentir su ausencia, pues quizá nadie puede llenar ese vacío. Pero también es cierto que la vida continuamente nos da oportunidades de volver a comenzar, encontrar nuevas amistades, volver a creer en el amor cuando ya creías que no era posible, descubrir que afrontar la existencia con un espíritu positivo siempre termina mereciendo la pena, aunque muchas veces vengan mal dadas. No es difícil, si se quiere, encontrar poderosos motivos para no resignarse y seguir adelante.

 Y es que en esta vida, ni todo es blanco ni todo es negro. Cuando como profesional escuchas esta frase repetitiva, y en algunas ocasiones pronunciada con maldad, uno no se detiene a reflexionar al respecto.

Es cierto que hay personas que cuando dejan un hueco en una empresa, equipo deportivo, organización, grupo… muchas veces llegas a pensar, “ya estaba tardando, porque mira que las ha preparado…”, y es que a veces hay personas que se van demasiado tarde. Cuando sucede esto, el sentimiento no es de pesar, sino de alivio, “ya era hora…”

Pero después están las otras, las que se van en busca de una mejora profesional, un ascenso, un reconocimiento del que se percata todo el mundo menos el que debe, una remuneración económica acorde con su valía, una oportunidad de crecer. En definitiva, un lugar donde se reconozca y valore su talento.

¡Es muy triste, pero real como la vida misma! ¿Realmente hay casos en los que podemos llegar a ser de algún modo indispensables? ¡Suena a locura! Evidentemente hay empresas que no saben gestionar el talento, lo infravaloran en vez de cuidarlo, lo constriñen en lugar de potenciarlo, terminan ahuyentándolo cuando deberían acogerlo y amamantarlo.

Ser un empresario capaz de gestionar talentos no se consigue solo con conocimientos técnicos, sin duda fundamentales para dirigir un negocio, hace falta olfato e intuición, mano izquierda, generosidad, incentivar, atreverse a confiar y saber muy bien en quién poder hacerlo.

Los profesionales de sobresaliente valía por supuesto que dejan huella, huecos que en muchas ocasiones a las empresas les cuesta llenar (en el caso de que lo logren), supone también tiempo, y tiempo para una empresa se traduce en dinero. Los valores y la personalidad de las personas talentosas, los hace mejor cuando además son capaces de trasmitirlo a un equipo de trabajo, contagiando su entusiasmo a otros, así como la pasión y habilidades que les caracterizan. Con lo que la empresa no solo pierde al profesional con ese talento por excelencia  y lo que aportaba por sí mismo, sino que hay que poner un nuevo capitán en el barco, asumir el riesgo de que no encaje, y cuidado si quien se ha ido lo ha hecho por no sentirse valorado, porque ese mensaje tan negativo puede calar en otros miembros del equipo y tener un efecto dominó…

Si, por el contrario, ese profesional que dirige un equipo de trabajo se siente valorado por su empresa, tendrá confianza para tomar las decisiones difíciles que considere necesarias, podrá a su vez motivar e incentivar a sus subordinados, será más difícil que escuche los cantos de sirena que le lleguen de otros sitios, y su implicación en el proyecto arrastrará a otros a dar lo mejor de sí mismos, con el lógico beneficio que eso supone para poder conseguir los objetivos deseados.

Samuel Langhorne Clemens, fue un estadounidense del siglo XVIII, consiguió un gran éxito como orador y escritor, pero realmente carecía de visión financiera y, aunque ganó mucho dinero con sus escritos y conferencias, lo malgastó en varias empresas y se vio obligado a declararse en bancarrota. Con la ayuda del empresario y filántropo Henry Huttleston Rogers finalmente resolvió sus problemas financieros. Toda esta situación que le rodeó y en la que se embarcó sin tener conocimientos para ello, le dio la legitimidad de pronunciar una sabia frase: “Aléjate de la gente que trata de empequeñecer tus ambiciones. La gente pequeña siempre hace eso, pero la gente realmente grande, te hace sentir que tú también puedes ser grande”.

Prepárate antes de embarcarte en grandes proyectos si careces de capacidades para comenzar, pero por otro lado, tú que tienes talento, no dejes que te contagien aquellas personas que te rodean y carecen de él. ¡Vuela!

 

Carmen Prada | Asesora de Desarrollo Personal y Profesional

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Apostar por el talento, una sabia inversión

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Artículo publicado por Carmen Prada

Las empresas gastan mucho dinero en materiales, infraestructuras, departamentos diversos, viajes, cestas de Navidad… Y digo gastan, porque en muchos casos seguramente podrían racionalizar mejor los recursos en aras de una mayor eficiencia. Y también en muchos casos se hace dejando a un lado inversiones, porque así se denominan, inversiones en pos de un mejor funcionamiento de toda su estructura de personal.

Estaréis pensando, ¿pero qué puede ser tan importante que dependa de esa inversión? Sin duda el área de Recursos Humanos, el hecho de tener profesionales especializados en ello. A veces es el Jefe de Ventas, o el Supervisor de zona, quizá el Coordinador de compras… quien se dedica a esta estratégica acción. Su importancia radica en que de ahí debe salir la mejor selección de profesionales que la empresa pueda alcanzar. Pensemos que cualquiera de las figuras anteriormente mencionadas puede ser muy buena en sus funciones como tal pero, sinceramente, ¿eso supone también tener la capacidad de seleccionar el personal en función de los muchos factores que es preciso tener en cuenta?

Pero claro, esto para muchos empresarios es un “gasto que no se pueden permitir”, o se lo permiten “a su manera”, y me explico. Me permito hablar por experiencias propias,  ocurre a veces que uno se encuentra en situaciones rocambolescas en entrevistas de trabajo. La falta de experiencia y capacidad del reclutador se refleja, por ejemplo, por:

– desconocer totalmente la empresa para la que va hacer la selección, ya que cuando el candidato le hace alguna pregunta al respecto, el entrevistador se muestra perdido y desubicado.

–  Falta de claridad cuando cuestionas (y sucede muy a menudo), por qué en la oferta laboral que te ha llegado por el medio que sea, aparecen unas condiciones y requisitos, y sucede que el entrevistador te está hablando de otros completamente diferentes.

– Hacer preguntas que no salen de un buen reclutador, sino de la cabeza principal de la empresa, sin tener en cuenta lo realmente importante pero, eso sí, valorando muy mucho aspectos como; “¿tiene pensado usted tener hijos?”, “¿cuál es la marca de su vehículo?”, ¿utilizan en sus relaciones sexuales protección?”, “¿tiene tatuajes?”, “¿ha estudiado en una universidad pública o privada?”… Y todo ello, sea el puesto para carretillero, panadero, contable, comercial o recepcionista, da igual. Al mismo tiempo que dan igual las capacidades que realmente uno tiene para ejercer como buen profesional.

– Sospechosa ambigüedad respecto a las condiciones económicas, respondiendo a menudo con “eso lo tendría que preguntar”.

– La típica coletilla de  “si es usted seleccionado, nos pondremos en contacto”.

– Mantener una conversación en todo momento helada y marcando las distancias.

Pero es que esto no se termina aquí. Otro gran error, es seleccionar a los candidatos y pensar que ahí termina todo… ¡Pues no! Por ello es necesario e importantísimo este departamento. Después del proceso de selección hay que tener un guión a seguir, un trato con el personal, un seguimiento, motivación y propuestas de incentivos, una acogida además de un acompañamiento durante un periodo determinado. Hay que percatarse de los  posibles talentos, cultivarlos y regarlos, harán mejor y más fuerte la empresa. El buen ambiente de trabajo es fundamental, y eso se consigue también haciendo que la gente se sienta tratada como lo que son, personas a las que respetar y valorar, así será más fácil que su implicación sea mayor,  que den lo mejor de sí mismos.

¿No sería mejor que el comportamiento por parte de la empresa después de la selección fuese otro? ¿Por qué solo llamar a quien es seleccionado? No se dan cuenta que la gente sufre esos días pensando en el resultado, pues ser cortés y llamar o mandar un correo indicando una resolución u otra sería un gesto de humanidad y delicadeza. Sencillamente, ¡porque debes cuidar la imagen de tu empresa! Y es que en esta vida nunca se sabe.

Esa persona que realiza el proceso de selección, ya sea alguien bien formado y experimentado, o bien un empleado multifunciones, es, señor empresario, quien genera la primera impresión de cómo funciona su empresa, la imagen corporativa en ese preciso momento y lugar. ¿Realmente me dice que esto no es importante?

Es una pena que sean muchos los talentos que se quedan por el camino, y peor los que no se aprecian cuando buscamos en los profesionales sobre todo las partes débiles, sin prestar el debido interés a su posible gran potencial.

Y repito, la figura de reclutador no es cualquier figura dentro de la empresa, es una de las más importantes. Es momento de asumirlo, y si busca la optimización, contrate externamente a alguien formado para tal labor, o emplee a esa persona, que será sin duda la que más mire por los intereses de su empresa. No lo vean como un gasto, puede ser su mejor inversión.

¿Quiere invertir y minimizar riesgos? Invierta en talento, un talento que será contagioso y procreador de otros muchos. Su balance de cuentas se lo agradecerá…

Carmen Prada | Asesora de Desarrollo Personal y Profesional

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