La trastienda de las redes sociales

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Gracias a la VIDA por regalarme personas como tú, Amparo. A los que ya conocéis a esta enorme profesional y admirable persona, os felicito por ello. Y a todos, os animo a disfrutar  y reflexionar con la lectura del siguiente artículo suyo.

¡Mil gracias por tu transparencia!

 

Por Amparo Donaire.

Me siento muy contenta ya mi querida Carmen Prada, a la que por cierto he desvirtualizado hace poco, me ha permitido entrar en su casa, su blog Las estrellas brillan por ti y estamos cómodamente sentadas en su salón para charlar y compartir experiencias y aprendizajes.

Los que pasamos bastante tiempo en nuestro escaparate virtual, el mundo on line, sabemos de la importancia de manejar lo virtual pero de forma realista, con los pies bien firmes en la tierra. Sabemos que la vida está hecha de pequeños momentos, de respeto y de personas que nos acompañan en el camino. Y Carmen es una de ellas. Me acompaña con sus posts y con su voz, reflexiones y buena música en su programa de radio. ¡Todo un descubrimiento! Recomiendo que no os perdáis sus programas llenos de sentimientos y buena música. ¡Gracias por tu motivación, tus inquietudes y la ilusión y ganas que le pones a todo lo que haces!

Carmen, como buena anfitriona, me ha pedido que me presente, así que antes que nada, para aquellos que no me conocéis, voy a hablaros un poco de mí.

Mi nombre es Amparo Donaire. Soy observadora y curiosa por naturaleza. Siempre inquieta y en aprendizaje continuo, porque, ¿el aprendizaje es cuestión de edad? Para mí, no. Me gusta escuchar y conectar con la esencia y las emociones de las personas. ¿Una vida sin nuevos retos que afrontar? He de confesaros que sería un aburrimiento, al menos en mi caso. Si quieres mantenerte en un mundo altamente cambiante y competitivo te va a tocar reinventarte ¿por qué no hacerlo? ¿Te vas a quedar parado viendo la vida pasar?

En cuanto a mi trayectoria profesional, está centrada en la gestión de la formación, desarrollo de estrategias de  marketing, publicidad y comunicación.  En estos últimos años, dado que la tecnología está cambiando de forma radical nuestra vida y nuestra forma de hacer negocios, mi ámbito de especialización principal se centra en los nuevos medios de comunicación social, la Netiqueta, Protocolo Social, Protocolo Institucional, Relaciones Públicas, Negociación y en procesos para mejora de la imagen y posicionamiento  de marca mediante una comunicación 2.0 efectiva. He descubierto que compartir con los demás todo lo que he aprendido es una de las mejores satisfacciones que puedo tener a nivel profesional

Si queréis saber más de mí, podéis encontrarme en LinkedinTwitterG+Pinterest e Instagram

Hasta hace algunos años, las redes sociales eran un área totalmente desconocida para mí. Recuerdo bien que cuando me planteaban estar presente o abrir algún perfil decía ¡Eso no es para mí! ¡Yo prefiero estar en el anonimato! Y mira por donde, hoy por hoy, mi actividad es más intensa cada día. Puedo decir que las RRSS me han aportado mucho, seguridad, aprendizajes, conocimientos, relaciones profesionales y personas que han venido para quedarse en mi vida. Verdaderamente  se ha abierto para mí, un nuevo mundo de posibilidades y sobre todo de poder comunicar que es lo que me gusta. Son muchos los beneficios frente a las desventajas, algún susto sí que me he llevado pero todo es subsanable y de  estas situaciones siempre podemos aprender.

Las Redes Sociales puedes enfocarlas a tu gusto, de forma profesional, personal, divertida, de negocios, pero tienes que tener en cuenta que todo lo que comuniques va a tener unas consecuencias. Lo que se vierte en las Redes allí se queda. Como decía Teresa de Calcuta “Las palabras amables pueden ser cortas y fáciles de decir, pero sus ecos son realmente infinitos”.

Carmen y yo mantuvimos una charla en la que hablábamos de los aspectos importantes de tener presencia en distintas RRSS y además de destacar sus ventajas y diferentes finalidades, desde la meramente profesional hasta la de compartir ocio, conocimientos, buscar información, mejorar la comunicación, también comentamos la otra cara, la de las desventajas, menos amable, más incómoda, más transgresora, lo que yo vengo a llamar la trastienda de las redes.

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Como usuarias de estos nuevos canales de comunicación, compartí con Carmen estas preguntas

  • ¿Hay algún comportamiento que te preocupe y que veas últimamente con más frecuencia en RRSS?

El simple hecho de poseer un perfil en redes sociales nos expone a los ataques de nuestros detractores. Ni todo el mundo nos cae bien, ni nosotros caemos bien a todos. Encontrarte con personas que vierten  de forma sistemática mensajes negativos entorno a una persona o una marca puede ser una verdadera pesadilla. Actuar con calma, valorar la respuesta y, dependiendo de la repercusión dirigirnos a los espacios adecuados de denuncia, van a ser nuestra mejor baza.

Además de estos detractores de los que hemos hablado, me causan mucha preocupación  las nuevas formas de delinquir que ha traído el crecimiento del mundo virtual. Además de la suplantación de identidad, con las graves consecuencias en cuanto a contraseñas, delitos económicos y de ciberseguridad, están además de la adicción, el acceso a contenidos inapropiados, el ciberacoso o la vulneración de la intimidad. Podemos acceder a contenidos pornográficos o violentos, denigrar a personas, transmitir mensajes racistas, fomentar la anorexia o incitar al suicidio entre otros.

Cada vez nos estamos acostumbrando más a oír términos como sexting, ciberbullying, grooming, que designan prácticas que tienen que ver con un distorsionado concepto de «privacidad» sobre todo en el caso de jóvenes. Los usuarios, en muchas ocasiones, no valoran el espacio íntimo y comparten fotografías y datos personales sin pudor alguno. ¿Nos estamos enfrentando a una pérdida de respeto y valores? No soporto la cobardía, amparados en avatares anónimos se esconden personas que insultan, menosprecian y humillan sin dar la cara.

En redes sociales se vierten muchas opiniones acerca de todos los temas. Sí, podemos opinar, pero por favor desde el respeto, la sensatez y la coherencia. No saquemos de quicio las cosas y nos convirtamos en un troll de nosotros mismos por estar detrás de una pantalla.

  • Una disciplina como el protocolo ¿es aplicable en el mundo virtual?

Aunque hemos avanzado mucho en ese sentido, siempre me hace gracia cuando me preguntan sobre protocolo y todavía me encuentro con reacciones o pensamientos que asocian el protocolo como algo antiguo, algo rígido y rancio.  No, el protocolo no es tomar el té con los reyes y ya estamos cansados de leer tantas veces aquello de “saltarse el protocolo”. El protocolo es un elemento facilitador de las relaciones con los demás, una ciencia multidisciplinar y de ahí la importancia que tiene valorar los diferentes ámbitos en los que el protocolo es elemento fundamental de la comunicación institucional, empresarial, oficial, etc.

¿Redes sociales y protocolo? Por supuesto que sí. Demuestra la adaptación de esta disciplina a los nuevos tiempos. Tenemos suerte porque el protocolo a través de las RRSS adquiere mayor visibilidad mediante la publicación de contenidos que ayudan a transmitir su importancia y sirven como ejemplo de conocimientos, incluso en el propio uso de ellas también aparece reflejado.

El protocolo “virtual” o netiqueta, asigna unos procedimientos de actuación y comunicación, basados en la cortesía, la educación y el respeto mutuo. Muy importante tenerlos en cuenta y un plus para nuestra marca personal.

  • Coméntanos alguna práctica que observas en RRS y que en tu caso no aplicarías

Seguramente hay muchas más de las que puedo comentar aquí, porque haríamos entonces otro post. Me disgusta bastante que contacten conmigo y después de haber aceptado la solicitud, directamente me manden un mensaje vendiendo un producto o servicio. Si piensas que las redes sociales son un canal donde puedes hacer marketing sin ton ni son, pues olvídalo. Seguramente lo que vas a conseguir es no alcanzar los objetivos que te has marcado.

Criticar a la competencia, en lugar de describir nuestro producto o servicio remarcando sus beneficios y qué aspectos son diferenciadores.

Recibir mensajes vendiéndome seguidores, todavía no le he encontrado sentido a engordar una cifra por el simple hecho de engordarla.

Que me pidan seguimiento en otras Redes Sociales, ¿no será mejor que nos sigan por nuestro trabajo o porque estemos interesados en lo que se comparte?

La falta de feedback, Me gusta pensar que siempre hay personas a las que les puede interesar lo que tú compartes y aportas. Y que hay alguien que conversa contigo en cada interacción. Trabajo intensamente en este aspecto, el feedback me resulta imprescindible.

Los hilos de conversaciones y las conversaciones a horas intempestivas. Sobre todo lo veo y a veces lo padezco en Twitter. Aquellos mensajes que mencionan a muchos usuarios y cada usuario dan una respuesta a uno por uno. Se me hace interminable y en ocasiones aunque parezca de mala educación no respondo. En cuanto a los horarios… piensa que ciertas horas privadas deben respetarse siempre.

  • ¿Qué actitud te incomoda o te molesta ver en ciertos perfiles sociales?

Una de las múltiples ventajas de las redes sociales es permitir la socialización con personas nuevas y que pueden ser afines o no en cuanto a áreas en las que nos desenvolvemos profesionalmente. Este contacto constante con otras personas facilita que la gente se conozca y mejoremos nuestras habilidades sociales.

Lo que se construye son relaciones basadas en sentimientos y emociones que necesitan tiempo, y éste es un recurso limitado y complejo. Observo y trato con perfiles de todo tipo, porque esa es la función que yo considero básica de las redes sociales, cooperar y compartir, aportar valor y conocimientos. Cada perfil es distinto y enfocado a unos fines, cada uno debe enfocar su visibilidad como mejor le parezca.

Ahora, si hay un perfil que me llama mucho la atención es el de aquellas personas que muestran una autoconfianza a rebosar, no sé si llamarlo autoconfianza o ego. Dicen que la autoconfianza es el camino del éxito y si primeramente no confiamos en nosotros mismos no podremos transmitir grandes cosas.

Pero veo con perplejidad perfiles altivos, que hablan siempre de lo bien que lo hacen y sientan cátedra, son como un gremio reducido (no quiero que se me entienda mal, si uno tiene conocimiento de algo ha de demostrarlo, no ha de dejar de aportar valor).

A esto le unes el que siempre alaban a las mismas personas de su entorno y parece que están  sometidas a la dictadura del “si te halago y te quiero quizá me vas a dar trabajo”. He observado también que tú puedes hacerles comentarios o interactuar  y… ¿no existes? ¿por qué no hay feedback?. Una simple frase o comentario dice mucho de tu interlocutor y demuestra tu interés hacia las personas.

No se trata de hacer una crítica al afán de protagonismo, al postureo o la autoridad que tenemos para hablar de uno u otro tema, no confundamos visibilidad con falta de humildad. La visibilidad cada uno la gestiona como mejor le parece. La humildad es un valor que nos hemos de replantear

Ahí lo dejo, es lo que más me choca.

¡Mil gracias por esta charla tan productiva y por otras que espero que tengamos en breve!

 

 

 

Amparo Donaire Amparo.jpg| Merece la pena que la conozcas
*Fuente de la fotografía, Propia

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¿Te has encontrado?

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Artículo publicado por Carmen Prada

Busca ese lugar que te acerque a ti mismo, ese que solo sea tuyo porque un día así lo decidiste, aunque aún no conozcas el motivo.

No hay excusas, alguien te necesita y precisa estar contigo. Eres tú mismo. Haz una parada en el camino. Has de recuperar la calma y la serenidad.

¿En cuántas ocasiones nos olvidamos de nosotros mismos? Demasiadas…

En muchas ocasiones no nos damos tregua. Nuestra velocidad de crucero en el día a día es demasiado estresante. Pensamos que sin nosotros “esto o aquello”, porque siempre tenemos una excusa, no saldría del mismo modo. Pensamos que somos imprescindibles. Cargamos con mochilas pesadas que no nos corresponden. Nos empeñamos en hacer nuestros los sueños y metas de otros. ¿Solidaridad o afán de protagonismo? Aunque sea lo primero, habrá quien nos juzgue como si fuera lo segundo, es inevitable. Buscar la superación es bueno, pero obsesionarse con la perfección es tan inútil como agotador.

Por el mundo hay muchas personas buenas. Se dan tanto que se vacían, se entregan sin esperar nada a cambio…

Y si realmente eres de esa clase de personas altruistas y generosas, te felicito. Pero también permíteme que te advierta de no olvidarte de alguien muy importante. ¿Sabes de quién? ¡Pues de ti mismo!

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La felicidad, ese estado tan deseado, son momentos. Momentos que nos los genera otro motor, que es nuestro interior. ¿Cómo podemos percatarnos de que realmente nos estamos queriendo?

  • El brillo de nuestros ojos, nuestra mirada generosa.
  • La sonrisa, pero no cualquiera, esa que sin darnos cuenta lucimos a menudo y siempre hay personas que nos la recuerdan, porque les llega, es contagiosa, es auténtica.
  • El optimismo como forma de vida, capaz de transmitir a los demás, pero sin dejar de tocar el suelo.
  • La capacidad de levantarse ante “un accidente”. Gestionar las emociones, las frustraciones y los desengaños, son herramientas que te acompañan en este pedregoso caminar.
  • No esperar nada de nadie. Si das, ¡hazlo sin más!
  • Eres consciente de que en la vida se cometen errores, ¡porque no somos perfectos! Pero éstos son los mejores medidores para poder observar de algún modo tu desarrollo personal.

La vida es demasiado bella para vivirla con miedos permanentes. Cargando con etiquetas y “trajes” cortados por otros. Por circunstancias que te lleven al desaliento, a perder toda esperanza.

No nos podemos pasar toda la vida sintiéndonos culpables de acontecimientos, desencuentros, experiencias desafortunadas, errores cometidos… Porque hasta el perdón comienza en nosotros. Saber perdonarnos es el punto de partida hacia la mejor versión de nosotros mismos.

La etimología de la palabra regalo no está clara, pero existen tres teorías:

  • del latín regalis, que indica algo propio del rey o de la realeza;
  • del francés, compuesto por re-, que da un valor intensivo a la palabra, y –galo, indicando el pueblo francés, y se refiere a un agasajo por galantería;
  • del francés galer, que significa ‘divertir’.

Sinónimos de regalo son: obsequio, presente, ofrenda, oferta, dádiva, suerte, dicha.

 

Tenemos un regalo que es la vida, devolvámosle a ésta todo lo que ella nos entrega y hagámoslo porque la hayamos aprovechado.

 

 

 

 

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional

*Fuente de la fotografía, Pinterest.com

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Si te quieres, huye de la mediocridad

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Artículo publicado por Carmen Prada

 

“Siempre hay una gran demanda de la mediocridad fresca. En cada generación, el sabor menos cultivado cuenta con el mayor apetito”.    Paul Gauguin.

El diccionario de la RAE define mediocre, en su segunda acepción, relativa a las personas, como aquella que “no tiene un talento especial o no tiene suficiente capacidad para la actividad que realiza.”

Bien, permitidme que primero haga una breve descripción de algunos rasgos que caracterizan habitualmente a los mediocres. Después, procuraré terminar con un mensaje constructivo y que pueda servir de aliento a quien pueda haberse sentido aludido, pues mi intención siempre es meter el dedo en la llaga no para fastidiar, sino para invitar a una sincera autorreflexión que ayude a cada cual a crecer.

En primer lugar, tenemos al “mediocre puro”. Suele tratarse de un individuo carente de ambición, resignado a una gris existencia, cuyas aspiraciones no van mucho más allá de la mera supervivencia. Son aparentemente inofensivos, pero en muchos casos llevan en su interior un poso de resentimiento y envidia hacia quienes puedan demostrar una mínima brillantez, pues se sienten amenazados por todo y todos los que de un modo u otro pudieran trastocar su triste zona de confort, ya que las múltiples inseguridades y el carácter pusilánime les define.

En segundo lugar, el “mediocre tiranuelo”. Se trata de un individuo conocedor de sus limitaciones, pero que no pone su empeño en desarrollarse sanamente como persona y profesional, – dejaría de ser mediocre solo con que esa intención fuera auténtica -, sino que procura medrar a cualquier precio, comúnmente por atajos sembrados de mentiras y pelotilleos, intenta convertirse en imprescindible no por su valía, obviamente, sino porque está dispuestos a venderse y arrastrarse por el fango con tal de alcanzar su meta. Es tenaz y paciente, sabe que no destaca pero que su oportunidad llegará, y el resentimiento no es solo un poso, sino su motor.

El verdadero problema de esta clase de mediocre se da cuando alcanza su meta, su puesto soñado en el que tiene alguna cuota de poder. Ni por asomo se plantea entonces un “renacimiento” integral de su persona, sino que satisfecho por haber logrado su propósito de un modo reptiliano, insiste en su estrategia carente de valores para perpetuarse en su poltrona. Se rodea de acólitos que no puedan hacerle sombra, cuya mediocridad sea mayor y más pura, pues sabe que el puesto le queda grande, y da órdenes muchas veces absurdas e ineficaces, lo cual le obliga a ser despótico, le resulta más fácil hacerse temer que hacerse respetar o admirar, no soporta que se le discuta pues carece de argumentos, aunque siempre encuentra algún “cabeza de turco”, o excusas banales, o la táctica del “y tú también” para no asumir su propia incompetencia. Es un tonto peligroso, al que solo una tragedia personal o una persona a la que ame y respete como nunca antes podrán hacer que se plantee las cosas de otra manera. Difícil, mas no imposible.

 

Como ya he apuntado en el anterior párrafo, el mediocre deja de serlo en el momento en el que reconoce su realidad y se dispone a trabajar con humildad y constancia para poder así crecer en todos los ámbitos de la vida. Porque lo cierto es que cada persona tiene dentro de sí un potencial a explotar, pero habitualmente se queda en el tintero, bien por miedos, por comodidad, o por no tener cerca una persona capaz de ayudar a poner en acto esos talentos, que son los que definirán a la persona que se atreva a dar los pasos necesarios para alcanzar un alto grado de desarrollo.

Nunca hay que cerrar la puerta a nadie, la vida de muchas vueltas, pero sin humildad y ganas de crecer el mediocre lo seguirá siendo, aunque conduzca un superdeportivo gracias a la lotería o a sus negocios sucios, incluida la política o la prensa rosa.

Por el contrario, la persona brillante irradia luz, espera siempre lo máximo de la vida y de los demás, su transparencia agranda su belleza interior, y no es su mayor victoria llegar muy alto o tener mucho capital, sino llegar a lo profundo de los corazones, donde se hallan los tesoros que no pueden comprarse con dinero.

 

 

 

 

 

 

*Fuente de la fotografía, Pinterest.es

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional

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Sé tú, auténtico y sin imitaciones

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Por Carmen Prada

 

A menudo nos quejamos de lo que no tenemos y nos gustaría poseer.

Habitualmente, muchos de nuestros deseos insatisfechos están la línea de lo superficial y material. Cuántas veces hemos escuchado a alguien expresar su deseo de ser más alto, tener una mejor figura, más dinero, mejor coche, una mansión, un premio de lotería…

Imagina por un momento que se te aparece el genio de la lámpara y te concede 3 deseos. Sé sincero, no te engañes, ¿qué le pedirías? Sí, lo del genio es un cuento, claro, pero lo importante no es eso, sino que te sinceres contigo mismo, y concretes por orden tus prioridades. ¡Te invito a este pequeño ejercicio!

Pues os voy a ser sincera, nada de lo que no soy o no tengo, me haría más feliz.

Tenemos que ser conscientes de que en la vida hay cosas y personas que nos acompañan en ésta, porque nosotros mismos lo hemos decidido. Hay situaciones que vienen provocadas por nuestras elecciones en algún  momento dado. ¿Que a veces nos gustaría dar marcha atrás al descubrir las consecuencias? ¡Pues claro! Pero es que el que decide también se equivoca.

Realmente lo único a lo que quiero aspirar es a ser yo misma, natural, auténtica, cercana… Lo demás me sobra.

Podría estar bien, no lo sé, ser rubia, o más alta, o tener un sueldo seguro cada mes… Pero de estas tres opciones que he barajado, ser rubia y tener un sueldo seguro cada mes, ya he decidido con libertad sobre ello. Y es que no me voy a teñir de rubia, sigo siendo morena, y como he emprendido con toda la ilusión mi propio negocio, mi sueldo no está garantizado. Y no me quejo. Sobre lo de ser más alta, anda que no le he sacado yo partido a esto de ser bajita, ¡si es que soy capaz de meterme en cualquier sitio!

 

De verdad, ¿por qué pensar tanto en lo que no somos ni tenemos, en vez de valorar realmente lo que sí?

Mira a tu alrededor, ¿te has parado alguna vez a pensar en todo lo bueno que has construido? Y también, ¿en todos los errores que has cometido para ser mejor?

Hay padres que inducen a los niños desde bien pequeños, de algún modo, a querer ser de mayores como Cristiano Ronaldo, Miley Cyrus… Seguramente, sería más provechoso sentarse con los pequeños y decirles que realmente lo importante es que en un futuro sean nobles y auténticas personas.

 

Sí, es cierto, esos famosos ganan mucho dinero, son personas de éxito, pero todos sabemos que detrás de muchos de ellos se esconden grandes dramas personales e insatisfacciones vitales. Tampoco pueden disfrutar de algo tan hermoso como el anonimato, y en no pocas ocasiones han de seguir un guión preestablecido que les impide ser auténticos, para así no perder contratos o seguidores. Muchas veces, son esclavos de su propio éxito. Algunos no me creerán, pero no siento ninguna envidia por ellos, más allá de que la envidia nunca es sana.

 

Busquemos dentro de nosotros mismos, saquemos a flote todo lo bueno que poseemos y disfrutemos de ello. Seamos conscientes de nuestras limitaciones, aunque a veces resulte duro, pero no nos pasemos la vida persiguiendo la da otras personas, porque entonces lo que estaremos haciendo es perdernos la nuestra propia.

 

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  • Caminemos hacia nuestros propios sueños.
  • Disfrutemos de los pequeños momentos.
  • Tengamos poder de decisión.
  • No busquemos ser una sombra de otra persona.
  • Vivamos nuestra propia vida.
  • No tengamos miedo a errar, nos ayudará en este arduo y largo camino.
  • Contagiemos a los demás de nuestra autenticidad aceptando a cada cual como es.
  • Sepamos agradecer el legado de nuestros mayores, y procuremos dejarle a las generaciones futuras un mundo mejor.

 

 

No negocies tu autenticidad a cambio de una mirada de aprobación. Jorge Bucay.

 

 

 

 

 

*Fuente de la fotografía, Pinterest.com

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¡Se puede conseguir!

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Por Carmen Prada

 

¿Queréis que os diga algo? ¡Se puede conseguir!

¿El qué?, os estaréis preguntando. Me refiero a los objetivos que nos marcamos en la vida.

¿Qué aún no lo has hecho? ¡No dejes de plasmarlos en papel!

 

Hace aproximadamente dos años me marqué algunos de ellos, pero con el paso de los días y las semanas, iban surgiendo nuevos. Necesitaba otros que complementasen a los ya establecidos.

Con algunos me di cuenta, a la vez que iba creciendo personal y profesionalmente en estos dos años, que algunos de los objetivos marcados no estaban hechos para mí, o no sé, quizá yo tampoco para ellos. Pero sin duda, con los errores y los aciertos durante este recorrido y a la hora de dar forma a mi Marca Personal, me he dado cuenta de que me he acercado más a lo que quiero que sea la vida de Carmen.

Es evidente que la vida nos pone muchas pruebas, pruebas en las que a veces caes y te levantas, porque se trata de ser valientes y mirar siempre hacia adelante.

Me considero afortunada, y estoy casi segura  que si reflexionas un poco, ¡tú también lo eres!, y es que las personas que me rodean me han ayudado a madurar profesionalmente, por lo que les doy las gracias, ya que por momentos y sin saberlo han sido mis colaboradores y maestros. Y es que cuando acuden a mí para pedirme un consejo o que les ayude como guía, solicitando mi opinión…, no llegan a ser conscientes de todo lo que me han regalado y lo siguen haciendo.

Mi crecimiento ha ido a la par con mi ambición, esa que no cesa y siempre da un paso hacia adelante por mí. La ambición sana, exenta de avaricias y egoísmos, procuro que sea el motor en mi día a día.

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Siempre he tenido en cuenta que los pasos han de ser cortos pero firmes. Muchas veces, esos pasos, aunque cortos, se nos hacen enormes. Pero con el tiempo y la experiencia me he dado cuenta que en ocasiones son nuestros propios miedos transformados en excusas los que nos alejan de esas metas y objetivos que nos hemos marcados.

Cuando me preguntan las personas que conozco, más cercanas a mí, o aquellas con las que interactúo en las RRSS, ”qué hago para ser capaz de estar presente en tantos lugares a la vez”, porque esa sensación parece que es la que doy, mi respuesta siempre es la misma y es “la pasión que un buen día conocí y ahora es capaz de mover mi vida, ¡las personas!”

 

Con todo este “discurso” no pretendo dirigir la vida de nadie, ¡Dios me libre! Ni tan siquiera señalarte el camino a seguir, porque ese lo debes descubrir solo tú.

Pero la cuestión es, ¿sabes cómo?

  • Escúchate.

 

  • Pregúntate qué te haría feliz.

 

  • Déjate llevar por tu intuición y no por la de otras personas…

 

  • Busca tu propia realización.

 

  • Sé feliz cada día con aquello que hayas elegido para tu vida.

 

 

Por ese motivo, dedícate tiempo, y si después de todo esto, eres capaz de pronunciar cuando te vas a trabajar “voy a disfrutar de lo que hago”, no solo habrás logrado tu objetivo, sino que además serás capaz de seguir superándote mientras disfrutas de lo que haces.

 

 

 

 

 

*Fuente de la fotografía, Pinterest.com

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Y sin embargo, nada va a cambiar…

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Por Carmen Prada

 

Me resistí después del atentado perpetrado en Barcelona el pasado  17 de agosto a ver algún vídeo al respecto, porque era consciente de que me golpearía fuerte, más si cabe… Y reconozco que aún no lo he hecho.

 

Tras conocer que más de una docena de personas perdieron la vida, junto con la multitud de heridos y algunos de bastante gravedad, las lágrimas aparecieron en mis ojos. Al principio me esforcé en reprimirlas, pero en el transcurrir de los acontecimientos, no puede resistirme. Mi llanto era de dolor, impotencia, tristeza, indignación…

 

Esta vez el terror islamista ha golpeado España, aunque no es la primera vez, y mucho me temo, ojalá me equivoque, no será la última. Sabemos que masacres como la de Barcelona, y aun mucho peores, ocurren prácticamente a diario en algún punto de Siria, Afganistán, Pakistán… Pero lo vemos como algo lejano, ajeno, no se guardan minutos de silencio ni hay concentraciones por esas víctimas. ¿Será que son víctimas de inferior categoría? Es algo tan cotidiano, que no le prestamos atención, y somos tan groseramente ingenuos, que no nos paramos a pensar un poco en ello hasta que el lugar atacado es Berlín, Londres, Niza o París. Caramba, parece que eso ya nos acongoja un poco. Bueno, pues si alguno no terminaba de creérselo, aun después de lo sucedido en Madrid el 11 de marzo de 2004, ahora ha sido Barcelona. ¿Pensáis que alguno de nosotros está completamente a salvo? Evidentemente, no.

 El vello se me pone de punta viendo y escuchando la manifestación celebrada ayer reivindicando la paz y la convivencia entre todos, con una misma frase pronunciada por miles de personas, ¡NO TENGO MIEDO! Son muchos los ciudadanos catalanes y del resto de España los que se han unido alrededor de este grito, haciendo llegar lejos este reclamo de libertad.

No deberíamos necesitar que ocurran masacres en el corazón de Europa para tener presente que cada día en el mundo mueren salvajemente muchísimas personas a manos de estos abominables grupos llamados yihadistas. Mueren simple y llanamente porque no reniegan de su fe, musulmana, cristiana o ninguna en particular, por cómo van vestidos, por no interpretar el Corán del modo fanático y torticero que estos grupos promulgan.

 

No hay nada, absolutamente nada que justifique un acto terrorista, venga de donde venga. Pero ojo, ni siquiera hay que salir de España para encontrar pueblos en los que a los terroristas aun hoy se les ensalza, justifica y admira… Asesinos del pasado relativamente reciente, convertidos ahora en héroes que dan nombre a calles y plazas, sin mostrar en muchos casos el arrepentimiento hacia sus víctimas de ningún modo.

 

Yo, personalmente, no quiero tener relación con quien no desea ni está dispuesto a tener conmigo una relación de igual a igual, basada en los principios de reciprocidad y lealtad. Y a los países llamados occidentales parece no importarles demasiado tener relaciones con países que financian mezquitas en nuestras ciudades, pero no permiten que se construyan iglesias, sinagogas o pagodas en las suyas.

 

Necesitamos su petróleo, sí, pero no menos que ellos nos necesitan a nosotros como clientes. Y me parece bien que haya mezquitas en Madrid, pero solo si puede haber una catedral o una sinagoga en La Meca, por ejemplo.

No seamos ingenuos. Lo que aquí se puede defender como progreso, nuestros enemigos – a ver si nos enteramos que estamos en guerra, aunque distinta de la convencional – lo ven como una debilidad, y se aprovechan continuamente de nuestras bondades democráticas y de nuestro buenismo masoquista. Pues si no permitimos que se aprovechen de nuestras buenas intenciones en nuestra vida personal, tampoco lo aceptemos como sociedad.

Sin duda, es un tema complejo, el mundo actual lo es, y la inmensa mayoría de los musulmanes condenan estas atrocidades, pero no sé si me da más miedo la sed de sangre de esos fanáticos criminales, o la tibieza acostumbrada de la sociedad occidental, que no quiere abrir los ojos mientras renuncia cada vez más a sus raíces y fundamentos, de los que han nacido la democracia y los derechos humanos, conceptos ignorados por sociedades con las que conviene no obstante sellar acuerdos comerciales, patrocinios en camisetas de fútbol…

¡No tengo miedo! Es esa fuerza que nos debe unir a todos, una expresión que debemos y necesitamos transmitir. Pero me gustaría dejar una pregunta en el aire, ¿cómo se puede conjugar el decir que no tenemos miedo cuando a la par nos avergonzamos de los fundamentos de la cultura occidental?

 

Sin lugar a dudas, no debemos temer seguir con nuestras vidas, vivir con intensidad cada día, ser generosos para con los demás, deshacernos de los rencores, respetar a las personas que nos rodean, escuchar más de lo que lo hacemos, unirnos como nación ante la barbarie, que no tenga cabida en nuestras vidas la ira ni la maldad… Pero sobre todo, debemos ser fieles a las raíces de nuestra civilización, porque la historia nos enseña que hasta los más grandes imperios se han desmoronado cuando se han traicionado a sí mismos, y esa decadencia no ha sido percibida por el conjunto de la población hasta que era ya demasiado tarde. ¿Somos tan tontos de no querer aprender y  espabilar? ¿De verdad esperamos que sean los políticos los que muevan ficha? ¡País de papanatas!

 

 

 

 

 

 

*Fuente de la fotografía, Pinterest.com

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional

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El silencio del buen amigo

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Por Carmen Prada

 

“Un amigo es alguien con quien se puede no hacer nada y disfrutar de ello”. Anónimo.

 

No, no me he vuelto loca.  Hace pocos días, estuve hablando con unos amigos acerca de este tema, y al yo referirme a la cita con la que empieza el post, y que comparto totalmente,  se extrañaron. “¿Cómo puede ser posible eso, Carmen?”

Tengo claro que habrá opiniones de todos los tipos, pero para mí la amistad es una de las cosas más valiosas y a la vez gratuitas que la vida te puede regalar.

La amistad no es incompatible ni con la pareja ni con la familia, y tampoco debería serlo entre sí, es decir, unos amigos pueden conocer a otros a través de ti, y eso puede enriquecer a todas las partes. En el amor soy 100% monógama, pero en la amistad no hay que pretender ser monopolizador ni absorbente, pues la genuina amistad respeta la libertad y no busca satisfacer el ego siendo el centro de atención de los demás.

A menudo comparo la amistad con el amor, pues hay amistades que lo son a primera vista, otras ves que nunca llegarán a terminar de cuajar, otras relaciones a las que les cuesta madurar, pero que a base de adversidades y buenos momentos se hacen eternas. De todos modos, cuando alguien me dice que la verdadera amistad es la que lleva años de recorrido, perdonadme que dude que a la amistad haya que ponerle unos límites de tiempo para denominarla o no como tal.

Algunos ingredientes que ha de tener: confianza, confidencialidad, alegrías, lágrimas, lealtad, música…, pero también silencio.

Cuando me refiero al silencio, lo hago porque hay momentos en los que las palabras o los gestos sobran, lo más importante es el saber estar ahí. Es más, puede que incluso en ese preciso momento no tengamos a esa persona a nuestro lado, pero solo con saber que está, que existe, nos sentimos más tranquilos.

Claro que hay momentos para disfrutar de la amistad de diferentes modos, y quizás se esté abusando de la palabra en cuestión, tal vez haya en muchas personas una gran necesidad por mostrar emociones. Curiosamente, aunque las distancias se acorten en nuestros días gracias a los avances tecnológicos, la sensación de soledad en muchas personas aumenta, y enseguida, habitualmente de forma precipitada, se pasa de decir “conocido” a amigo.

No voy a ser yo la que juzgue esta necesidad, pero sí creo que otorgar o no esa etiqueta depende de cada uno de nosotros.

Hay amistades que son largas en el tiempo, que existe una distancia geográfica, pero que cuando una vez cada mucho escuchas su voz por teléfono, es como si el tiempo se hubiese parado y todo siguiese en el mismo punto. ¡Es eterna, es incondicional!

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También existe esa en la que solo necesitas su compañía mientras te desahogas con el llanto. Aunque las lágrimas recorran tus mejillas, puedes decir que eres afortunada, pues alguien importante y a quien necesitas en ese momento está a tu lado.

Podría poner más ejemplos, pero creo que son suficientes para explicar mi idea de lo que realmente es disfrutar y sentirse bien sin hacer nada cuando un amigo está a tu lado.

¡No hace falta hacer nada extraordinario para seguir disfrutando de la verdadera amistad!

No permitas que nada ni nadie te aleje de ese amigo que de un modo u otro, cada uno a su manera, te acompaña.

Tampoco te dejes condicionar por tu situación personal de pareja, por el sexo de la persona con la que tengas esa amistad, ya que ésta no entiende ni de celos ni de prejuicios.

El mejor amigo que he tenido y tengo es el hombre que es mi esposo. Y siempre, antes y después de casarnos, ha respetado con total confianza y naturalidad que pueda tener amistad con otras personas de ambos sexos.

Siempre hay alguien dispuesto para salir por la noche, tomarse unas cañas o irse de cena… Te hago una pregunta, ¿esos son los que te acompañan cuando las fuerzas fallan y necesitas hablar? Porque si es así, ¡tienes un tesoro! Si simplemente están para lo primero, dale más valor a eso que se llama AMISTAD, y no se lo llames a cualquier cosa.

*Fuente de la fotografía, Pixabay.com

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional

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