Tu marca personal, ¿sabes cuál es?

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Artículo publicado por Carmen Prada

 

Son numerosas las ocasiones en las que nos hacemos la siguiente pregunta, ¿qué está haciendo “el vecino” para que le vaya mejor que a mí? Quizá la pregunta que nos deberíamos hacer no es esa, sino; ¿qué no estoy haciendo yo? La autocrítica siempre es dura, pero muy necesaria.

En mi ciudad, Ponferrada, segundo municipio por población de la provincia de León, la crisis nos ha azotado con gran fuerza. Son importantes las empresas de renombre, con historia y un volumen importante de trabajadores, que se han visto obligadas a cerrar sus puertas, o al menos a reducir su plantilla. A día de hoy, nos estamos reinventando a fuerza de tesón, y empiezan a aflorar las figuras de los profesionales independientes o microempresas, siendo éste casi el único modo de buscar una salida ante tanta destrucción de empleo.

Soy una persona con muchas inquietudes y siempre en búsqueda de respuestas, y éstas solo las encuentras cuando te relaciones social y profesionalmente, ya que en el intercambio todos sumamos, se da una aportación recíproca aunque en ocasiones no seamos conscientes de ello.

Tengo la gran suerte de formar parte de un grupo de networking que os quiero presentar, y es Cornatel/Club de empresas. Más o menos todos a día de hoy, sabemos qué significa esta filosofía de negocio y es tan simple como; el establecimiento de una red de contactos que nos permite darnos a conocer a nosotros mismos y a nuestro negocio, escuchar y aprender de los demás, encontrar posibles colaboradores, socios o inversores.

Desde mi humilde punto de vista, esto ha existido siempre, lo que sucede es que no le habíamos puesto nombre…

Quizá hay profesionales que creen que practicar networking es simplemente presentar tu empresa (como si lo estuvieses haciendo con un amigo…), entregar y recibir unas tarjetas y ya está, ¡el negocio hecho! Sinceramente, así no se va a conseguir nada.

En mi opinión el pilar para que uno practique esta filosofía profesional y obtenga resultados, sin lugar a duda es el ser proactivo. Aquí obtenemos la respuesta a la pregunta con la que inicié el artículo. ¡Hazlo diferente!:

  • Presenta tu empresa o a ti mismo con empatía, credibilidad, profesionalidad… Contagia a tus contactos.

 

  • Lleva tus tarjetas, entrégalas y recoge las del resto de igual modo, pero sería ideal que detrás de las que recibes hicieses “pequeñas anotaciones…”, estoy segura que en algún momento te van ayudar.

 

  • No intentes hacer tu negocio solo dentro de tu red de contactos del grupo. Si es tu principal propósito, sinceramente, poco vas hacer. Tu negocio está fundamentalmente fuera, eso sí, a través del grupo. ¡Gánate su confianza!

 

  • Hagámonos por un momento esta pregunta, ¿tú recomendarías un libro que no has leído? Seguramente no. Pues esto es lo mismo, es importante darse a conocer, interactuar con el resto de los componentes del grupo, establecer relaciones fuera del mismo, mostrarnos tal y como somos y ante todo con una actitud profesional. Que alguien te recomiende, va mucho más allá de eso, esa persona de una manera indirecta puede salir perjudicada o beneficiada, no la dejes en mal lugar.

 

  • No te acomodes en los desayunos o eventos que se celebran. Uno debe aportar, y aportar no es solo actuar con la crítica, que esa es fácil, sino dar soluciones, proponer cambios, ideas, alternativas. Fichar para criticar no ayuda a nadie, y menos a uno mismo. La crítica constructiva siempre es buena, pero acompañada de soluciones…

 

  • Un punto importante es la humildad, honestidad, honradez con la que se practique. Empápate de todo lo que pueda ayudarte a crecer en tu negocio. Déjate guiar, escucha alternativas para poder mejorar su marcha. Colabora e incluso pide formación para hacer un camino distinto al que ya has recorrido. Hoy por hoy son inmensas las alternativas para ello, vuelvo a incidir; solo hay que ser proactivo.

 

Hay algo que siempre he tenido muy claro, y es que el negocio no llama a la puerta, como el trabajo para alguien que está parado. Uno debe salir de su zona de confort y dejar de utilizar esa recurrente frase de; “es que estoy todo el día trabajando y no tengo tiempo”. Disculpad, me he perdido algo; ¿que no tienes tiempo para hacer crecer tu negocio? Entonces tampoco recurras a la frase del momento, que es esa que dice; “es que, todo está fatal, ya no sabe uno qué hacer…” ¡Pues quizá toque ser proactivo! No creas que hacer crecer tu negocio, es solo cuando “estás con las manos en la masa”.

A mí personalmente, formar parte del grupo de networking que os he mencionado, me ha hecho corroborar algo que ya tenía claro y es que; “si puedes dar negocio, hazlo sin esperar nada a cambio, en algún momento llegará tu turno. Soy de las que digo que el fruto no se recoge en el momento de la siembra, hay que tener paciencia y si no eres capaz, reflexiona con humildad y además con mucha…

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional

Imagen, Pixabay

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Trabajar en familia y no morir en el intento

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Artículo publicado por Carmen Prada

En algún momento lo leí, y es que dicen las estadísticas que la primera generación levanta una empresa, la segunda la administra y la tercera la dilapida.

Hace escasos días escuché un programa de radio en el cual se planteaba la siguiente pregunta: “¿trabajaría usted con su pareja o con algún familiar?” Lo cierto es que la respuesta abrumadoramente mayoritaria era ¡no! Así de sencillo.

Son muchas las cosas a tener en cuenta, y depende en gran medida de la personalidad y carisma de las personas que lideran el proyecto.

Hay negocios generacionales, la primera generación quizá no poseía los mismos recursos o preparación académica que la segunda y tercera generación, pero es cierto algo, y es que la formación es muy importante, pero el empuje y la fe y la pasión por lo que uno crea y ve florecer pesa más.

Reconozco haber trabajado con el que ahora es mi esposo, pero en aquel entonces novio, y yo ejercía un cargo de responsabilidad dentro de un equipo comercial del que él formaba parte. Lo teníamos claro, a partir de tal hora somos profesionales, y después de la jornada laboral otra vez pareja. Reconozco que pocas personas entendían cómo podíamos hacerlo, pero la verdad es que nunca tuvimos problema alguno al respecto.

Delimitar y alejar de tu vida personal la profesional nunca es fácil, y es más, puede llevar a rupturas sentimentales, familiares o a distanciamientos con amistades.

Lo más complejo de todo cuando tu trabajo lo compartes con un familiar es saber dónde y cuándo finalizan las relaciones personales y las profesionales. Al final, es como una relación de amor/odio, ya que gestionar las emociones cuando existe un vínculo de confianza tan fuerte hace por momentos que ambos midan sus fuerzas llegando al máximo.

La situación actual en el país hace que muchas personas se planteen cuestiones como puede ser el poner en marcha una empresa familiar. De esa idea, evidentemente empiezan a surgir diversas preguntas, tales como:  ¿qué hacemos entonces?, ¿trabajamos en familia o mejor buscamos nuestro propio camino?

Sin duda, cada persona es un mundo y un caso particular, pero el tema de las empresas familiares puede parecer algo más sencillo de gestionar, ya que “al final todo queda en familia”, pero tiene más inconvenientes que ventajas, y es que sin duda no es oro todo lo que reluce.

Existe cuestiones básicas que toda empresa de este tipo, que no deja de estar formada por personas, debe plantearse:

  • ¿lo voy a hacer por necesidad? Con lo cual, el grado de responsabilidad, implicación y desempeño de tus funciones, va a ser proporcional a esa necesidad, que sin duda no tiene por qué estar reñida con que además disfrutes con tu trabajo.
  • ¿Lo voy a hacer por compromiso? La respuesta que doy a esta última pregunta es simple. Llegará un momento en que se tome otro camino diferente, ya que ni uno mismo se identifica con lo que hace. ¡No existe una necesidad que haga que luches por el negocio!

Para mí, las empresas familiares son empresas, sin añadir “familiares”. Porque si nos ponemos a pensar, ¿cuál es el fin de cualquier empresa? Obtener una rentabilidad económica. Debemos tener claro que una empresa no es una ONG, y a partir de aquí, ¡nadie trabaja por pasar el rato! De ahí la importancia, como siempre digo, de la sana ambición. El conformismo tiene que estar muy lejos de cualquier profesional, y más si cabe en estos casos.

Yo tampoco me conformo con los inconvenientes de hacerlo, y voy a intentar buscar soluciones para que la situación sea más gratificante, en muchos sentidos:

  • en cualquier empresa familiar es aconsejable definir horarios estrictos y reales de trabajo, días de descanso, tareas repartidas y a las que cada cual se compromete, objetivos claramente definidos, sin olvidarnos de algo tan básico como es la innovación dentro de un negocio.
  • Déjese claro desde el inicio el porcentaje a repartir de las ganancias, como ha tenido que quedar claro el de las responsabilidades.
  • Algo básico es saber separar el terreno personal del profesional, respetando siempre dichos ámbitos. Tanta confianza en la mayoría de las ocasiones perjudica más que beneficia, de ahí que muchas veces se abuse de ella…

 

  • Mantener el autocontrol juega un papel muy importante. Como mencioné anteriormente, la confianza nos puede llevar al abuso o incluso a situaciones límite que además de finalizar con ese compromiso profesional, pueda limar y dañar la relación familiar o de amistad.

 

  • Si ya cuando tenemos trabajadores a nuestro cargo es importante una buena comunicación, sobra decir que en este caso debe ser abundante. Una de las herramientas más valiosas para el buen funcionamiento de la empresa, sin duda.

Os quiero dejar una breve reflexión.

“Que lo que no ha separado la sangre que corre por las venas de una familia o por el vínculo tan estrecho que existe en una pareja, no lo separe algo tan material como una lucha de poder y egos…” Carmen Prada.

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional

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¿Quieres empleados o personas productivas?

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Artículo publicado por Carmen Prada

 

 

“El dinero mueve al dinero, para todo lo demás se necesita mucho más”. Carmen Prada.

 

Sí, otra frase de esas mías. No quedarán para la historia, pero en ocasiones veo que son utilizadas por otros contactos y con eso me doy por más que satisfecha. Y es que hace poco, alguien me dijo que “granito a granito de arena se construye una playa…” Estoy totalmente de acuerdo con esta última frase.

A partir de ahora entenderéis la frase con la que comienzo el post. Si alguno se ha incorporado recientemente o no me sigue con frecuencia, he de decirle que una de mis pasiones es el fútbol. Y es curioso, pero en él encuentro muchos ejemplos o paralelismos con temas como el liderazgo, gestión de equipos, resolución de conflictos… Pero sin duda, también veo y existen en ese mundillo las figuras de empresario y trabajador.

No os voy a hablar de fútbol, no os preocupéis. A muchos de vosotros no os tiene que interesar, y mucho menos gustar, pero ahora entenderéis a que me refiero.

La creciente profesionalización del deporte rey ha hecho que hoy en día casi todos los clubes de fútbol profesionales hayan pasado a ser sociedades anónimas deportivas, S.A.D., lo que significa que ya no son de los socios, como antaño, sino de accionistas particulares, vinculados o no a la afición, y al ser simple y llanamente empresas, son comprados, vendidos y gestionados como tales, al margen del romanticismo de los hinchas que durante décadas han acompañado, con sus alegrías y sus penas, al equipo de su corazón.

Habitualmente, cuando una de estas empresas sufre serios problemas económicos, y su futuro es negro y aparentemente inviable, surge de la nada un empresario que cargado de euros o últimamente de petrodólares o yuanes se hace con la mayoría del accionariado y es aclamado por las masas, que ven en él a su mesiánico salvador, sin caer en la cuenta de que para ese desconocido el club es una mera inversión, y que quizá incluso los que pasan a dirigirlo no han visto un balón en su vida.

Es cierto que los trabajadores comienzan a cobrar los atrasos de sus remuneraciones, los espacios de trabajo se mejoran, en muchas ocasiones se purga y renueva la plantilla de arriba a abajo con algún que otro fichaje exótico o rimbombante, en busca del aplauso fácil y la ilusión pasajera.

Aquí comienza el problema, uno puede tener mucho dinero y simplemente moverlo, pero sin saber cómo gestionar ni el capital monetario ni el humano. Que al final, se mire por donde se mire, los proyectos, las empresas, los planes…, son PERSONAS.

Yo soy formadora comercial, de ventas, de gestión de equipos…, pero no considero honesto ni profesional prestarme a realizar una labor para que la que no estoy preparada. Nadie sabe de todo. Yo tampoco. Y el dinero, creedme, no hace milagros.

Que un empresario tenga mucho dinero no significa que pueda gestionar cualquier empresa, y mucho menos una empresa de un sector totalmente desconocido para él. El dinero es un sustento muy importante en un negocio, ¡sin duda! Pero, ¿no creéis que se necesita mucho más que dinero?

¡Desde luego que sí! Vuelvo a hacer una pequeña referencia al fútbol, ya que hay clubes a los que para poco o nada les está sirviendo o les ha servido…

Y es que a veces me pregunto, ¿realmente quieres empleados o personas productivas?

¡Para mí, hay grandes diferencias!

¿Por qué no empezar la casa por los cimientos sin entrar en la misma como un elefante en una cacharrería?

Claro que el dinero es muy importante, pero si lo sabemos gestionar dentro de nuestra propia empresa, con nuestro equipo de trabajo, facilitándole día a día el desempeño de sus funciones y haciéndole la vida “un poquito más agradable”.

Alguno estaréis diciendo, “qué sencillo lo ves, Carmen, pero esto es una empresa”. Y yo te digo, – por eso mismo debes sacar el máximo rendimiento de ella y el dinero no lo hace solo, éste simplemente ayuda. Alíate con tu equipo y encontrarás la herramienta para el crecimiento de tu empresa -.

  • Sería un buen comienzo el saber delegar. Busca a las personas idóneas o a ese otro profesional que te ayude a encontrarlas.

 

  • Seas solvente económicamente o estés pasándolo difícil, da prioridad a tener al corriente de pago a tu equipo de trabajo. Ellos también necesitan cubrir sus necesidades personales y básicas después de una jornada de trabajo.

 

  • Procura que se sientan implicados, haz que sientan la empresa como suya. Trabaja mucho la motivación con ellos.

 

  • No debes dejar que se acomoden y dejen la ambición a un lado. La ambición sana les servirá para alcanzar objetivos y metas profesionales, pero también en su vida personal.

 

  • Dales todas las herramientas necesarias para que se sientan capacitados y preparados para el desempeño de sus funciones. Lo contrario crea confusión e inseguridad.

 

  • Si quieres personas productivas, negocia con ellas los horarios. La flexibilidad de éstos, les ayudará a conciliar su vida personal con la laboral. ¿Alguna vez te has preguntado lo mucho que te gustaría a ti y el bien que te haría? Tienes la oportunidad de probarlo en otros. Quizá te sirva a ti para buscar el equilibrio, quién sabe…

 

  • El que se sientan valorados fomenta el trabajo en equipo, al igual que es un buen aliciente para superarse día a día.

 

 

Puede que sin darte cuenta y sin usar mucho la caja de caudales, tu empresa crezca en “felicidad”.

La humildad es un valor que toda persona debería abanderar, si con algo no podemos o nos vemos superados, pidamos ayuda. En ocasiones pensamos que pedir ayuda es igual a ser incompetente o fracasado… ¡Nada que ver! Es igual a crecimiento personal y profesional.

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional

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Cuando estás vendiendo tu idea, te estás vendiendo tú

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Artículo publicado por Carmen Prada

Cuando estás vendiendo tu idea, te estás vendiendo tú, con lo que cuida el modo de vender tu idea, porque éste hablará de ti”. Carmen Prada.

 

En ocasiones, y no sé si en primera persona os ha sucedido alguna vez, en las que te encuentras hablando con alguien que acabas de conocer y te pregunte, “¿y tú a que te dedicas?”, ¿nos explayamos? Arriesgado…

Vamos a situarnos en otro supuesto, eres Asesor Comercial y hoy es tu día, llegas donde un cliente y parece que todo sale redondo:

  • está receptivo.
  • Te pregunta qué le puedes ofrecer.
  • Y parece que tiene tiempo para atenderte con calma.

¡Perfecto! Nos frotamos las manos y a pasar con él parte de la mañana, ¡esta venta no se escapa!

Pero, ¿y si no se da ninguno de los tres anteriores supuestos? ¿Y si no tenemos apenas tiempo para poder presentarnos y mucho menos hacerle ver lo que le queremos ofrecer? ¡Sin duda tienes que estar preparado sí o sí para este momento, que es el más habitual!

¿Queremos que nuestro negocio crezca?

¿Acaso no necesitamos ser los mejores embajadores de nuestra propia empresa y persona?

¿Acaso no debemos tener claro y en mente el cómo vender nuestro proyecto, idea, producto, servicio, aquello que nos diferencia del resto?

¿Deseamos que nuestra red de contactos se expanda?

 

¡Sin duda debes prepararte para ello!

Es indiferente tu condición profesional, puedes ser abogado, farmacéutico, mecánico de automóviles, psicólogo, peluquero, consultor, fontanero… ¡Necesitas venderte y rápido, en ocasiones no disponemos de mucho tiempo!

Prepara un buen speech, un discurso breve. Mientras los practicas mirándote al espejo, hazte las siguientes preguntas y tú mismo las respuestas:

1.- ¿quién eres? (Breve introducción.)
2.- ¿Cuál es tu objetivo profesional?
3.- ¿Qué te diferencia de la competencia?
4.- ¿Qué puedes aportar a quien te escucha, basándote en logros profesionales alcanzados?

¡Todo lo anterior te hará ganar seguridad!

Si regresamos a las preguntas que mencioné antes de llegar a tu breve discurso, hay una práctica que resaltaría por encima de otras, es el Speed Networking.

  • Consiste en encuentros bilaterales sucesivos, en los que cada participante conversa 2-3 minutos con otro y a la inversa, y tras los cuales cambia de sitio cuando se avisa de que el tiempo ha transcurrido. En ese periodo, de 5 minutos aproximadamente, se intercambian tarjetas, se habla sobre los respectivos productos y servicios, e incluso se llega a acuerdos comerciales simbolizándolo con un buen apretón de manos. Los cruces finalizan cuando todos los participantes se han encontrado entre sí.

Claro está que para llegar a este punto y resulte todo un éxito este evento, previamente vamos a tener que prepararlo, este hecho nos servirá de gran ayuda en nuestro día a día y buen desempeño profesional.

¿Cómo deberíamos prepararlo? ¡Pensemos que es esta ocasión o ninguna, y pongámonos manos a la obra!

–  Sé natural y directo.

–  Diferénciate. Busca la originalidad.

–  Es importante causar buena impresión y utilizar una buena vocalización.

–  El mensaje debe ser claro, breve, conciso e impactante. Si es necesario llévalo escrito.

–  Respóndete a las preguntas más obvias que te puedan realizar, como; quién eres, qué experiencia tienes, en qué mercado te mueves, etc.

–  Tu mirada y escucha activa juegan un papel importante. Empatiza y presta atención al mensaje de la persona que tienes enfrente .

–  No te olvides de ir bien servido de tarjetas. Entrégalas a todas aquellas personas con las que interactúes.

–  Haz el seguimiento de los contactos que más te han interesado y no te quedes solo en la presentación de los 4 minutos.

–  Evita hablar del futuro, a las personas les gusta centrarse en el presente.

–  Evita coletillas y la repetición de palabras, busca palabras que  definan a la perfección tu “yo autónomo”.

– Transmite pasión y satisfacción por tu trabajo, es vital.

 

No busquemos excusas lamentándonos de la situación actual por la que estamos cada uno atravesando. Éstas solo nos ayudarán a acomodarnos en nuestra zona de confort, de autofustigamiento. Busquemos SOLUCIONES, y lo más importante, tomemos DECISIONES.

¡Vamos a  ganarnos a la persona que tenemos en frente en 10 segundos!

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional

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Queridos Reyes Magos…

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Artículo publicado por Carmen Prada

“Haz de tu vida un sueño y de tu sueño una realidad para este 2017” – Carmen Prada

Con este post inauguro el año 2017 en mi blog, y pienso que una buena forma es expresando mis mejores deseos para este nuevo año.

Es cierto, parece que es el momento del año por excelencia para hacer recuento de lo positivo que nos ha regalado y lo que no ha sido tanto… Tampoco soy muy partidaria de esperar todo un año para hacerse preguntas, reproches o darse palmaditas en la espalda. ¿Por qué no hacerlo más a menudo? En el día a día son demasiadas las cosas que posponemos para otro momento “porque no nos corren prisa”.

Parad un momento a pensar. ¿De verdad no os habéis planteado que quizá en muchas ocasiones las cosas nos podrían ir mejor si hiciésemos reflexión de lo que acontece en nuestro día a día sin llegar a final de año? ¡Venga, lo reconozco! Soy de las que llevo a la práctica ese refrán que viene a decir que “no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy”, pero eso no significa que quien quiera no pueda hacer su “balance de cuentas” de forma anual.

Llega la Navidad, y con ella comienza una época curiosamente de buenos deseos, felicitaciones, reencuentros, celebraciones… De hecho, hasta llegamos a intercambiar palabras con personas que hace tiempo hemos alejado o nos han alejado de sus vidas y todo, ¡porque es Navidad! Todo son abrazos, besos, alegría, pero sin querer aguar la fiesta a nadie, detrás de tanta actividad social, ¿realmente llegamos a proponernos cambios para el próximo año que se avecina?

Escucho a muchas personas proclamar propósitos y promesas para el año que comienza, tales como:

  • dejar de fumar;
  • comenzar a hacer ejercicio;
  • estudiar inglés;
  • bajar esos kilos que sobran…

Creo que estos son los más típicos que todos hemos escuchado. ¿Sinceramente? En la mayoría de los casos se quedan en propósitos, y en gran parte porque no estamos convencidos de ellos. Únicamente los utilizamos como auto-motivación, pero una auto-motivación vacía. Los hechos son los que marcan nuestras vidas, las palabras solo son intenciones sin fondo.

Por eso confieso que soy de las que creen en las acciones y no en las promesas.

Aunque, ¿por qué no?, y aprovechando la circunstancia y que Sus Majestades los Reyes Magos nos van a visitar próximamente, sí me atrevo a cambiar de terreno y escribirles una carta, con deseos acompañados de instrucciones para su posible cumplimiento por las empresas y profesionales:

Queridos Reyes Magos.

Para este año 2017 me gustaría que el color de las pupilas de los empresarios y profesionales tomaran tonos diferentes en función de determinadas decisiones. Ustedes mejor que nadie son conocedores de la situación tan precaria que estamos pasando aquí en España a nivel laboral, y que ésta a su vez condiciona el personal.

Hay familias pasando dificultades económicas y sociales muy graves, personas en búsqueda de empleo desde hace años, otras han perdido sus hogares, es difícil encontrar la estabilidad emocional en muchas de ellas, y además todo esto está afectando a valores importantes en nuestra sociedad. Valores innegociables con los que se está comenzando a especular.

Con lo que me gustaría que las empresas que pueden proporcionar mayor bienestar tengan en cuenta los siguientes propósitos, llevándolos a cabo por su propio bien y el de los trabajadores:

  • comenzar a seleccionar y contratar a personas con ideas innovadoras, sin tener en cuenta su edad o condición.
  • Buscar ideas con ayuda de profesionales para solucionar conflictos dentro del trabajo, y además de un modo más rápido y eficaz. Hay grandes profesionales para ello.
  • Incorporar a su plantilla personas con riesgo de exclusión social, que por muchos motivos pueden proporcionar vitalidad y regeneración en su empresa.
  • Trabajar la motivación en los trabajadores, para que éstos a su vez se sientan más a gusto dentro de la empresa y en consecuencia se puedan obtener mejores resultados.
  • Incentivar a los trabajadores de un modo digno, y tener en cuenta que su esfuerzo, dedicación, sacrificio y profesionalidad tienen un precio. ¡Necesitan sentirse valorados!
  • Dejar a un lado las diferencias salariales entre hombres y mujeres en igualdad de condiciones.
  • La familia es importante, que se tenga en cuenta la conciliación entre el trabajo y el hogar. El trabajador necesita horas y momentos para disfrutar de su familia. Esta armonía se la llevará cada mañana al trabajo.
  • Poner en valor la experiencia de trabajadores que después de muchos años en el mercado laboral tienen mucho que aportar a la empresa. ¡La profesionalidad es un valioso bien común!

Seguramente que muchos empresarios puedan llegar a pensar que estas peticiones, o la mayoría de ellas, no pueden llevarse a cabo o tendrían muchas dificultades para ello. Pero Sus Majestades, se lo voy a poner muy fácil y ayudarles para que vean que cuando uno quiere todo puede ser posible.

Claro que toda acción puede acarrear riesgos económicos, pero para avanzar es necesario apostar por un proyecto ilusionante, lleno de energía y tesón. Quizá la clave es comenzar a pensar que la empresa debe de llevar de la mano además del objeto económico también el social. Todo es posible si entre todas las partes se llega a un punto de equilibrio.

¿Año Nuevo? ¿Y por qué no un proyecto nuevo?

Tengo fe y esperanza, Sus Majestades, en que mi carta llegue a su destino y sea acogida con empatía, ilusión, reflexión y conciliación, y de este modo llegar a implementar mis humildes deseos.

Por cierto, ¡no olviden degustar los dulces y bebidas que con todo mi cariño les he dejado junto al árbol de Navidad!

Muchas gracias y Feliz Navidad.

Fdo. “La soñadora, Carmen Prada”

Si sigues haciendo lo mismo, probablemente obtendrás los mismos resultados. Si quieres resultados diferentes, tienes que cambiar algo en tu vida.

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional

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¿Tu siembra ha sido la correcta?

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Artículo publicado por Carmen Prada

En el post que publiqué el pasado miércoles hacía mención a la importancia del Reconocimiento dentro del mundo laboral, y cómo no, a nivel personal de igual modo.

El reconocimiento se puede recibir de muchos modos, pero no siempre tiene que coincidir con ese que nosotros esperamos, y por diversos motivos. En muchas ocasiones no somos objetivos, creemos que nuestro esfuerzo merece recompensas que observamos reciben otros compañeros. Y habitualmente no lo entendemos.

Puede ser que nuestro reconocimiento por el esfuerzo, el sacrificio, la honradez…, venga implícito de otro modo en nuestra persona como trabajador.

Para que me podáis entender, se me ha ocurrido contar una historia que podría incluso tener más versiones, estoy segura que cada uno sacará sus propias conclusiones. ¡Pero me encanta que así sea!

Abramos la mente y toca ¡reflexionar!

“Antonio Álvarez desde hace cuatro años trabaja para una empresa que es líder en maquinaria industrial.

Antonio es un trabajador muy bien preparado, recibe un buen sueldo, del cual nunca se ha quejado, y está a gusto en la empresa.

Pero un buen día decide dirigirse al gerente general.

  • Sr. García, – le dice-, llevo trabajando en la empresa cuatro largos años. Creo haber dado lo mejor de mí mismo; pero pienso que soy ignorado a la hora de los ascensos, porque el Sr. Suárez, que llegó a la empresa hace menos de un año, ya ha sido promovido al cargo de supervisor.
  • Sí, es cierto, –le contesta el gerente general-, pero antes de responderle quiero que me ayude en un pequeño problema. La empresa ha decidido dar de postre naranjas en la comida de hoy.

Vaya un momento al supermercado de la esquina e infórmese si tienen naranjas.

Diez minutos más tarde estaba Antonio de vuelta del supermercado.

  • ¿Qué información tiene para mí, Sr. Álvarez?
  • Sí tienen naranjas.
  • ¿Y cuánto cuestan?
  • ¡Ah, no pregunté!
  • ¿Preguntó si tenían la cantidad suficiente para todos?
  • No se me ocurrió.
  • Aparte de las naranjas, ¿tienen otras frutas?
  • No lo sé, señor…

El gerente mandó llamar al Sr. Suárez, a quien solicitó el mismo mandado. Al cabo de varios minutos estaba de vuelta.

  • Bien, Sr. Suárez ¿qué información me trae?
  • Señor, tienen muy buen surtido de naranjas, suficientes para todo el personal. También tienen manzanas y plátanos. Los plátanos están a muy buen precio. El precio de la naranja es 1,50€ el Kilo; la manzana está a 1,15 y los plátanos a 1,10€ Kilo. Y si pide por cantidades hay un descuento. Dejé encargadas las naranjas, pero si deseamos cambiar, debemos avisar lo antes posible.
  • Muchas gracias, Sr. Suárez.

Y dirigiéndose al Sr. Álvarez, le dice:

  • Sr. Álvarez, ¿qué me decía?
  • Nada, señor… Con su permiso me retiro”.

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En ocasiones, nos acomodamos a determinadas situaciones, pensamos que quizá por la trayectoria que tenemos en el tiempo dentro de la propia empresa o por los títulos académicos que hemos ido acumulando nos deben un reconocimiento determinado, y es el que creemos merecer.

Hay capacidades que forman parte importante del éxito de cada uno, pero no se puede dudar que la constancia, el método y la organización son la clave para llegar a la cima de lo que queremos alcanzar.

Ser capaces de anticiparnos a las necesidades, trabajar con proactividad, buscando el bien de todos dentro de la empresa y dando lo mejor de uno mismo sin pensar que hay un mañana, nos llevarán directamente a una meta la cual quizá ni se nos había pasado por la cabeza.

Seamos guerreros, seamos luchadores, no nos conformemos nunca con la que ya tenemos. Busquemos objetivos cada día, trabajamos en ellos. Una vez los alcancemos, marquémonos otros, pero sin pensar en nada ni en nadie, solo en nuestra propia satisfacción por ir alcanzando y dando pequeños pasos. Poco a poco nos daremos cuenta que este es el modo de poder alcanzar metas, y con la bandera colgada del inconformismo, un inconformismo sano pero vivo.

¿Qué pudiera ser envidiable y objeto de reflexión del Sr. Suárez?

  • Su espíritu de equipo.
  • Su colaboración.
  • Ser respetuoso.
  • Su lealtad.
  • Asumir responsabilidades.
  • Su inconformismo.
  • Su amplitud de miras.

Y sobre todo, su DISCIPLINA.

La disciplina uno de los caminos más rápidos hacia el éxito, ¿solo tuyo? ¡No, de la empresa!

*Fuente de la fotografía, Pixabay.com

Carmen Prada | Asesora de Desarrollo Personal y Profesional

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Practica el reconocimiento y abrirás camino al éxito en tu empresa

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Artículo publicado por Carmen Prada

 

“El éxito no se logra solo con cualidades especiales. Es sobre todo un trabajo de constancia, de método y de organización”, Jean-Pierre Sergent.

Hace unos días acudí a dar una formación para trabajar al Cliente Interno. Fueron dos los trabajadores con los que mantuve la formación, reconozco que pronto empatizamos y se estableció una especie de intercambio de opiniones, el cual me ayudó mucho a llevar a cabo el proyecto. Siempre intento quedarme con frases, gestos, reacciones, y en este caso quiero resaltar una que me parece muy interesante.

En un momento en el cual intercambiaba con ellos preguntas y respuestas, una de las preguntas que les hice fue, “después de la trayectoria profesional que tenéis, ¿qué es lo que más hubieseis valorado y no lo habéis tenido?” La respuesta llegó enseguida por parte de los dos y además fue la misma; “la falta de reconocimiento al esfuerzo y a lo alcanzado”.

En mi etapa de trabajadora por cuenta ajena ya era consciente que el reconocimiento por el buen trabajo realizado, el esfuerzo, el sacrificio, la dedicación, difícilmente me llegaría, pues no hay cultura de algo así.

Tengo que reconocer que me he sentido siempre valorada, y es algo que siempre agradeceré a todas las personas que han pasado a lo largo de mi vida profesional, pero no me he sentido reconocida…

Puede ser que esto suceda porque los empresarios suelen entender que en el salario va implícito ese reconocimiento. Quizá porque creen que con el sueldo saldan todo compromiso, no piensan que hay esfuerzos que merecen algo más. Tampoco hablo de incentivos ni comisiones que vengan de la mano de la consecución de unos objetivos previamente establecidos. Y es que en realidad, ¡no es cuestión de dinero!

  • A un niño le gusta que su padre le dé la enhorabuena y se muestre orgulloso por el gol que marcó en el último partido. “¡Eres un fenómeno!”

 

  • Un ama de casa se siente reconocida cuando el último asado provocó que todos repitiesen y se chupasen los dedos, y dijeran la típica frase de “¡esto está buenísimo!”

 

  • A un amigo que ha pasado horas a tu lado, escuchándote, poniendo su hombro, dejando de lado sus cosas porque lo más importante en esos momentos eres tú, hay que estar dispuesto a decirle esa frase que tanto se aprecia, “gracias por tu amistad, eres una persona muy importante en mi vida”.

 

Son ejemplos a nivel personal, son reconocimientos que no precisan de dinero, sino de emociones, de motivación, de apoyo y de entendimiento.

Frustraciones y miedos existen actualmente en el ámbito profesional.

  • La situación actual por la que estamos pasando hace que las emociones estén a flor de piel.
  • Todos necesitamos sentirnos importantes en todo aquello que realizamos y ser conscientes de que el desempeño de nuestras funciones va por el buen camino.
  • El temor a quedarse sin empleo hace que mucha gente viva en una tremenda tensión.
  • La competitividad dentro de las propias empresas es mayor, y esto produce muchos desencuentros entre los propios trabajadores.
  • Cada vez los objetivos de las propias empresas aumentan, y entiendo que en algunos casos así tenga que ser, pero sin duda este hecho repercute en los propios trabajadores, y al final todo esto produce más presión y desmotivación. En ocasiones los objetivos son inalcanzables, y eso es contraproducente. Han de ser ambiciosos pero realistas.

Todo esto y más, hace que en muchas ocasiones los trabajadores necesiten un reconocimiento por parte del empresario.

Porque lo que es cierto es que las críticas, las llamadas de atención, el poner en conocimiento al trabajador que está en la cuerda floja…, parece que eso se da mejor e incluso, todo esto se llega a practicar ante todo el equipo, en público, sin darse cuenta el empresario que en muchas ocasiones pierde el respeto de sus propios trabajadores y además puede provocar enfrentamientos innecesarios.

En mi humilde opinión y con mi experiencia de por medio, ¡nunca hagas esto! Los reproches y críticas, siempre en privado.

¿Queremos una motivación gratuita y extra? ¡Dale el reconocimiento que se merece!

¿Que no sabes cómo?

  • Hazlo públicamente, que todos participen en él. Lograrás que la persona beneficiada de ello se sienta más orgullosa.
  • De vez en cuando utiliza frases tales como “buen trabajo”, “si no hubiese sido por ti…”
  • No estarían mal pequeños detalles apenas sin valor económico pero sí emocional.
  • Hazle saber que su buen trabajo está beneficiando al rendimiento de la empresa.
  • Transmítele que su opinión también es bien recibida.
  • Aun en los fallos, existe sacrificio y esfuerzo, no dejes de verlo.

 

Todos necesitamos el dinero para llevar una vida digna, nuestro trabajo tiene un valor económico, pero el reconocimiento no figura en una nómina, ni siquiera en las comisiones mensuales o trimestrales, tampoco en las pagas extras o vacaciones.

El reconocimiento laboral es una de las fuentes de satisfacción personal más importantes con las que cuentan las personas para sentirse a gusto con su trabajo, y por extensión con su vida. El reconocimiento del trabajo bien hecho y el esfuerzo personal actúa como una fuerza invisible que estimula la satisfacción y el bienestar de los trabajadores, impulsando a todo el equipo hacia una misma e importante meta: el éxito de la empresa.

¿De verdad dudas en alcanzar el éxito para tu empresa? El camino, el reconocimiento…

*Fuente de la fotografía, Pixabay.com

Carmen Prada | Asesora de Desarrollo Personal y Profesional

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