Si eres madre, tienes un plus

 

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Artículo publicado por Carmen Prada

 

Mientras muchos de vosotros estéis leyendo este post, yo habré vivido en primer lugar, un taller dirigido y organizado por mi compañera y amiga Noema Fernández (Psicóloga Perinatal y Familiar) y una servidora. El tema, “El emprendimiento y la maternidad”.

¿Por qué este tema? Porque estamos encantadas de aportar nuestro granito de arena a un tema tan complejo y a la vez socialmente asimilado y no del modo que nos gustaría…, como es el hecho de ser madre y estar en el mundo laboral.

Por supuesto que todas las mujeres, siendo o no madres, luchamos día a día por demostrar ese plus que se nos exige para ganar una de las batallas aún pendientes en este siglo XXI. La mujer en el mundo laboral y la situación que ocupa es un tema en el que hoy me voy a mojar al respecto.

Son muchos los prejuicios con los que una mujer camina por la vida, los roles que en determinados momentos se presupone debe desempeñar. Pero, ¿y si empezamos a asumir que parte de ellos los llevamos cargando hace años también nosotras y en ocasiones poco hacemos para cambiarlos? Sí, lo habéis leído bien, ¡poco hacemos entre todas!

Una mujer no tiene por qué ser madre porque venga casi impuesto por la historia que nos precede y seguimos consintiendo, pues hay circunstancias diversas como problemas de salud, situaciones familiares o económicas, o simplemente el hecho de haber decidido que ese no era su camino en la vida. “Pero, y los niños, ¿para cuándo?”; “ahora que os habéis casado, pronto vendrá el pequeñín, ¿verdad?” Qué manía de meter el hocico en la vida de los demás…

 

A mi alrededor, hay amigas y conocidas que cuando hablamos del tema de la maternidad, me han llegado a confesar más de una vez que “si no soy madre nunca me sentiré realizada”, y esta es una de las consecuencias de la manía social de marcarle el camino “políticamente correcto” a las personas.

Por otro lado, está esa mujer que sí quiere ser madre, pero los miedos le hacen dudar, y algunas dudas están derivadas de situaciones complejas con respecto al trabajo;

  • tienen miedo a perder el actual;

 

  • piensan que si se decantan por ello, les va a resultar muy difícil regresar a posteriori al mundo laboral…

 

 

¿Os dais cuenta, chicas, que hay mucho camino por recorrer?

Está claro que el mundo laboral ya está difícil de por sí, pero no construyamos  más obstáculos nosotras mismas en vez de desmontar esos mitos que llevamos años heredando de la mujer, maternidad y dificultades laborales.

¡Seamos inteligentes, chicas!, y es que la ciencia nos avala, cuando una toma una decisión con tanta responsabilidad como es la de traer un nuevo ser al mundo, es capaz de muchas cosas. ¡Solo nos queda colocar esas cualidades encima de la mesa, pero además con estilo!

Últimamente escucho a menudo que “según están los tiempos, o montas algo por tu cuenta o no haces nada”. Lucho cada día porque no se vea el emprendimiento como la única alternativa, sino como una alternativa más, aunque personalmente opine que es la más apasionante. Pero no el único camino.

Ya has demostrado al decidir ser madre que eres capaz de tomar decisiones importantes. Pues además, he de decirte que mediante el proceso de crianza de tu hijo, puedes adquirir o perfeccionar los siguientes puntos fuertes:

  • buena gestora del tiempo, sí o sí necesitas una organización minuciosa del día a día;

  • te toca desempeñar a lo largo del día varios roles, con lo que tienes una capacidad de adaptabilidad extraordinaria;

  • ser líder, tus hijos ven en ti a su principal referente, y sabes que no hay mejor método de enseñanza que el buen ejemplo;

  • capacidad para mediar y resolver conflictos, a menudo a través de la negociación. “Si haces esto…, a cambio…”;

 

  • gran administradora de los recursos, ya que cuando la familia crece, en la economía hay que priorizar;

 

  • de oratoria y comunicación verbal, ¡nada que dudar! El modo que utilizas para que tus hijos te comprendan y sigan el camino que les marcas, debe ser claramente entendible a la vez que conciso;

 

  • está claro que el miedo a asumir riesgos, es una asignatura que ya aprobaste y con sobresaliente. ¡Sácale partido!

 

El número de mujeres en puestos de responsabilidad en medianas y grandes empresas está empezando a crecer. Eso es buen síntoma, es una de las consecuencias de la lucha de esas mujeres que tienen las ideas claras, sin miedos, capaces de mostrar su valía, ambiciosas…, y todo porque todas estamos en la misma carrera.

 

Cuando te sientes frente a un entrevistador, recuerda que ya has optado por un proyecto de vida, y hazle ver todas las competencias que éste te ha otorgado, y además, ¡hazlo con orgullo!

Si antes o después de ser madre decides emprender, enumera de cabeza o escríbelas una por una esas destrezas que has adquirido, y decántate por un nuevo proyecto, en este caso laboral.

 

¡No lo dudes, hazte valer! ¡SER MADRE ES UN PLUS!

 

 

 

 

 

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional

*Fuente de la fotografía, Pinterest.es

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Por las lágrimas de tantas mujeres

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Artículo publicado por Carmen Prada

Sin duda, hoy se celebra un gran día, el Día Internacional de la Mujer Trabajadora. ¿Que alguien no se había enterado? No me lo creo… Llevamos una semana viendo como en las RRSS se mueven imágenes, frases, reflexiones… acerca de este día.

Pero me da la sensación de que es una celebración sin continuidad, ni en las formas ni en el contenido. Hoy todos estamos con las mujeres trabajadoras, muy bien. ¿Y el resto del año?

Aunque también he de decir que escucho frases como, ¿y por qué no existe el día del hombre trabajador? Perdonadme, pero es un jardín en el que no me quiero poner a podar en esta ocasión.

El mayor ejemplo de mujer trabajadora lo tengo cerca, pues crecí al lado de una. Mi madre ha sido una mujer con una capacidad de sacrificio como pocas he conocido. Aún recuerdo cuando de madrugada se iba a trabajar y no regresaba de su larga y dura jornada entre escobas y fregonas hasta el mediodía. Y por la tarde, apenas después de comer, otra vez a la tarea. Soy la mayor de tres hermanas. Jamás nos dejó al cuidado de nadie, aún a día de hoy recordamos cómo se las arreglaba para que la educación de sus hijas no recayese en nadie más que en ella y mi padre, que por motivos laborales también se pasaba viajando toda la semana.

Mi madre, una mujer que cumple con todos los requisitos de Mujer Trabajadora. Y digo bien cumple, porque año tras año observo cómo para ser considerada Mujer Trabajadora debes cumplir tres requisitos:

  • ser mujer, evidentemente.
  • Trabajar fuera de casa.
  • Ser madre.

 

Con lo que quizá, algunas mujeres que no cumplen con los tres, entre ellas yo, se estén planteando, ¿hoy es mi día? Es una reflexión que dejo en el aire, y que cada uno la conteste según lo crea oportuno.

Por todos estos motivos, y durante muchos momentos del año, nos olvidamos de otro tipo de MUJERES, de las que hoy me quiero acordar.

Son esas mujeres que he podido conocer sobre todo en los últimos años, por mi profesión. Esas que su autoestima está lastimada, su esperanza tocada, su orgullo dañado. Os estaréis preguntando, ¿pero de qué mujeres estás hablando, Carmen? Quizá alguna de vosotras ya se haya percatado de qué perfil de mujer hablo.

Son esas que, con lágrimas en los ojos y una mirada desgarradora me confiesan:

  • buscaban una chica más joven;
  • no cumplía con los requisitos de buena presencia que pedían;
  • me han descartado cuando me han preguntado si tenía hijos, y ya sabes que los tengo;
  • mi físico no es el adecuado según el perfil que buscan;
  • cuando respondí que sí deseaba tener hijos, terminó la entrevista;
  • me han echado de mi puesto de trabajo porque no cedí a las insinuaciones del jefe;
  • me he quedado embarazada, y después de darlo todo por la empresa, me han echado a la calle;
  • estoy desesperada, me siento una inútil, nadie me da una oportunidad.

Claro que son mujeres y que algunas de ellas tendrán hijos, otras no, pero se sienten incompletas por no disponer de oportunidades para dar lo mejor de ellas fuera de su hogar.

Para muchos de nosotros estas mujeres son y en mayúscula MUJERES TRABAJADORAS, atienden su casa y  cuidan de sus hijos, las que los tienen, pero de algún modo la sociedad está vendiendo un tipo de mujer que causa la estigmatización de otras muchas.

Yo no tengo hijos, pero trabajo y tengo la responsabilidad de mi casa. Otras, en cambio, sí son madres y amas de casa, ese es su trabajo. Y otras, son madres, atienden sus responsabilidades domésticas y además trabajan o buscan trabajo fuera del hogar. Sea cual sea tu situación, no dejes que nadie te minusvalore, ¡siéntete orgullosa, Mujer!

Si eres una de esas mujeres que antes mencionaba, que no ves la luz para que tus lágrimas se sequen y la esperanza aparezca en tu vida, piensa en todo aquello que aportas en tu hogar, a tus hijos, amigos. Hazte valer como persona sin temer a levantar la mano y decir “estoy en búsqueda activa de empleo y orgullosa de no rendirme”.

Nunca te olvides de tus habilidades, de tus valores, de tu capacidad de sacrificio en los peores momentos, todo esto y más es el gran tesoro que en un momento determinado te dará más valor para ser esa profesional que muchas empresas ahora se están perdiendo, pero alguna te está buscando y vuestros caminos se encontrarán.

 

La mujer no solo merece un día para honrarla, sino toda una vida para amarla.

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional

Imagen de Pixabay

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