Mima a tu equipo si aspiras a la excelencia

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Artículo publicado por Carmen Prada

 

Son varias las ocasiones en las me he acercado a una pyme o un profesional, y me han confesado que ya no saben cómo hacer para motivar a su equipo de trabajo.

Si eres seguidor de mi blog, y si no aprovecho a invitarte a que lo seas, a menudo hablo de una figura vital y motor de muchos cambios dentro de una empresa, el líder.

La responsabilidad de éste es mucha, por ese motivo es tan importante acertar con la decisión de a quién se le va a otorgar este rol. Hoy no me voy a centrar específicamente en esta figura, pero sí en la importancia que tiene sobre su equipo, y además la ardua tarea de saber cómo motivar al mismo, para evitar caer en la apatía.

Para que el desarrollo de nuestro trabajo vaya viento en popa y todo llegue a buen fin, se necesita:

– una unión que desde la cúspide de la empresa pase por los mandos intermedios y llegue a cada uno de los trabajadores;

 

– unos objetivos claros y concisos. La coordinación y la determinación dentro de la propia empresa debe estar bien delimitada. Esto ayuda a que el trabajador no tenga dudas respecto al desempeño de sus funciones;

– que el ambiente de trabajo sea óptimo, o por lo menos aproximarse a ello, además de saludable. Trabajar a gusto no tiene por qué significar que el trabajador se llegue a acomodar;

– que se respire la calidad humana dentro de la propia organización. ¡Los trabajadores no son meros números, son PERSONAS!;

que las promesas y acuerdos se lleven a cabo, y no se los lleve el viento. Si la empresa quiere tener credibilidad, ésta pasa por los hechos. No exijas, si tú no eres el ejemplo a seguir;

que las personas que integran el equipo tengan protagonismo. Hacerles partícipes interesándose por sus opiniones antes de tomar ciertas decisiones es fundamental para que sientan que son importante dentro de la organización;

– romper con barreras que se arrastran en la actualidad y están a la orden del día. Combínense los ingredientes de juventud y madurez, experiencia y energía, pues se complementan entre sí. Intenta hacer excelentes a todos, que unos se nutran de otros;

– la puesta en práctica del salario emocional. Evidentemente, un trabajador trabaja por dinero, pero si se logra que además lo haga con pasión, todos saldrán ganando. Una palabra agradable a tiempo, un “gracias”, “enhorabuena”, “gran trabajo”, “te mereces un descanso”…;

la profesionalidad de tu equipo en gran medida depende de los principios y valores sobre los que se basa la propia empresa. No alimentes reptiles, sino hormigas…

 

Tratar a todas las personas por igual es la mayor injusticia que podemos practicar. Trabajamos con personas, cada uno de nosotros tenemos una personalidad diferente, la gestión de emociones está más trabajada en unos que en otros, nuestra vidas personal es única y nos condiciona para bien y para mal…

Entonces, si realmente así somos y nos comportamos en nuestra vida personal y profesional, ¿por qué dentro de las empresas se tiene un mismo patrón para tratar a unos y a otros?

Es evidente que si lo que deseamos es que la empresa roce la excelencia, en gran medida, este hecho depende de las personas que hacen realidad una idea.

Me dirijo a ti si estás leyendo este post y eres empresario. “Puede que tengas una idea, dinero para comenzar con ella, pero… ¿y si no tuvieses eso tan importante que es el capital humano, qué harías con todos los medios que tienes?”

Se invierte en nuevas tecnologías, en obsequios en Navidad para los clientes, en que las instalaciones sean la envidia de la competencia, en campañas en busca de mayor visibilidad, en publicidad para alcanzar la atención de nuestros clientes potenciales, comidas desmesuradas para impresionar a estos últimos…, pero se está olvidando algo muy importante. ¿Le has preguntado a las personas que llevan sobre sus hombros el peso de tu negocio si necesitan algo o se sienten compensados, y no solo económicamente?

Estamos viviendo actualmente una situación precaria en el mercado laboral. Y digo esto, porque la precariedad viene provocada por varias partes.

Se espanta al talento porque éste se puede percibir peligroso según la empresa de la que hablemos y de las personas con responsabilidad.

Se han levantado grandes muros para personas con mucha experiencia, ¿esto qué significa? Personas que llevan muchos años en el mercado laboral y tienen mucho que aportar a un negocio. Su experiencia y capacidad para el trabajo se está haciendo invisible. Invisible para los ciegos.

La integración de la mujer al mundo laboral sigue siendo lamentable. No nos engañemos, lo que no ha evolucionado es la mentalidad con respecto a este tema.

Y qué decir de la discriminación que sufren las personas con algún tipo de incapacidad o limitación. Solo se les ve como oportunidad de subvención. ¡Muchas lecciones nos podrían dar a cualquiera!

 

Si deseas marcar la diferencia en tu negocio, crea una Marca Personal con tu capital humano. Dales el valor que se merecen y será entonces cuando tu empresa empezará a ser diferente a la de la competencia, arriesgándote a que no sea una empresa “moderna”, sino con valores de verdadero progreso.

 

 

 

 

 

 

 

Carmen Prada – Consultora  de Desarrollo Personal y Profesional

Imagen, Pinterest.es

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¿Quieres ser feliz o políticamente correcto?

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Artículo publicado por Carmen Prada

Pues sí, una buena pregunta para comenzar. Y a la que doy personalmente respuesta, quiero ser yo y a la vez feliz.

Os estaréis preguntado, ¿pero qué significa esto? Para dar respuestas a preguntas, no hay nada más veraz que responder a base de las experiencias vividas y experimentadas.

El pasado 19 de octubre se celebró en Alcalá de Henares, organizado por Alcalá Desarrollo y de la mano de La Nueva Ruta del Empleo, un evento  repleto de profesionales de distintas partes de España, entre ellos servidora, que tenía por objetivo tratar los temas de Desarrollo Profesional y Personal, el Empleo, y cómo no, el Emprendimiento. Podéis imaginar que me sentía en mi salsa.

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Aprovecho para felicitar a la organización porque el trabajo de fondo fue inmenso. ¡Enhorabuena!

Cuando me invitaron a participar en el evento y el tema qué trataría, “qué tener en cuenta antes de emprender…”, y me comentaron, “Carmen, vamos a hacer algo diferente, vamos a olvidarnos de las ponencias tradicionales”, reconozco que me dio un subidón.

¿Y por qué no? ¿Por qué hacer siempre lo que está considerado políticamente correcto sin pensar en qué quizá esto último no llega a lo más profundo de las personas porque quizá no vean una base real que sustente una charla determinada?

A veces alguien te habla sobre temas de los anteriormente mencionados o cualquier otro de diferente índole, y uno puede llegar a percibir que es teoría todo lo que nos muestran, sin estar avalado por experiencias en sus propias carnes. Parecen palabras vacías, sin fondo, ¡ya que quizá necesitamos más realidades palpables, ejemplos concretos!

También es cierto que en estos tiempos tenemos multitud de temarios, manuales, canales de YouTube… Y hasta amigos y familiares que se atreven a decirnos qué pautas debemos seguir, pero también a desmoralizarnos con el tema del emprendimiento. Parece que hoy en día, ¡todos sabemos de todo!

Tuve claro desde un inicio cómo se iba a desarrollar mi ponencia, ¡fuera teoría!, ¡no más manuales!, ¡adiós a las frases hechas! Y así fue, hablé sencillamente de mi propia experiencia.

La canción, “Oye, abre tus ojos” del cantante Chayanne, abrió mi intervención, y ya desde el minuto 1 las personas que llenaban la sala y a las que agradezco inmensamente su presencia, creo se dieron cuenta que lo políticamente correcto no iba a tener cabida…

Los pilares sobre los que la basé fueron sustentados por los pasos que yo misma seguí en mi desarrollo profesional hasta el día de hoy, para de este modo emprender sin tirarme a una piscina vacía.

1º.- ¿Tienes una idea clara de lo que deseas hacer y la experiencia necesaria para liderar tu propio proyecto?

2º.- Habla mucho contigo mismo, debes conocerte. A veces este ejercicio es doloroso, ya que nos encontramos con cosas que nos duelen, pero es a éstas a las que hay que hacer frente. El autoconocimiento es VITAL.

3º.- Ve trabajando tu Marca Personal, mediante un blog, las distintas Redes Sociales, acudir a eventos, practicar Netwórking…

4º.- Eso sí, si estás trabajando para el proyecto de otra persona, debes tener claro que tu esfuerzo y sacrificio se deben duplicar, ya que no debes abandonar éste, el punto anterior debe ir a la par con el desempeño de tus funciones en el trabajo que estés desarrollando en estos momentos.

5º.- Rodearse de personas no tóxicas es muy importante. Intenta que en este camino tus acompañantes confíen en tus posibilidades y transmitan positividad.

6º.- Ve sembrando, has de tener paciencia y ser consciente de que el recorrido no va a ser cómodo.

7º.- Marca la diferencia en algo, pero márcala desde el minuto 1. Tu idea apasionará más.

8º.- La ambición es fundamental, debes estar dispuesto a salir de tu zona de confort y ser consciente de que no debes ponerte límites, ni que nadie lo haga.

.- Cuando te sientas preparado para dar el salto, hazlo, pero intenta minimizar gastos. Puedes compartir oficina, gastos. Dependiendo de la actividad puedes comenzar desde casa. Adquiere lo básico y necesario para comenzar, evita lo superfluo o secundario. Prioriza en tus inversiones…

10º.- Si has seguido estos pasos y te han resultado, ¡enhorabuena, porque estarás liderando tu SUEÑO! ¡Habrás conseguido tus Metas! Que no te frene el miedo a las caídas, si las superas con determinación encontrarás muchas recompensas. Y es que la piscina ya tenía un poco de agua…

Estos has sido los pasos que yo he seguido y mi proyecto está en marcha. No me pongo límites, soy ambiciosa y me apasiona lo que hago. Tanto, que no quiero ser políticamente correcta, deseo ser feliz y hacer feliz a los demás.

Ah, mi ponencia no pudo tener un broche final más idóneo, volvió a sonar otra canción, y en este caso la elegida fue “Color esperanza” de Diego Torres. Esa con la que comienzo y finalizo mi programa de radio los miércoles de 18 a 19 en www.radiocima.com. El título del programa no podía ser otro, “Actívate con Carmen Prada”.

Después de todo esto, ¿quieres saber cómo terminó mi ponencia? Todos bailando y cantando y con alguna lagrimilla de emoción. Y es que las emociones mueven el mundo…

 

Un pequeño tesoro para siempre…

 

 

 

 

 

 

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional

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“ERE” o no eres, esa es la cuestión

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Artículo publicado por Carmen Prada

 

Comienzo desde la más absoluta sinceridad. Había comenzado a escribir un tema para hoy de gran carga emocional, pero de repente, los planes han cambiado. Sí, como en la propia vida, de manera imprevista uno se encuentra con situaciones que le llevan a variar sobre la marcha, y al final voy a tocar un tema totalmente diferente.

Hace muy pocos días, mientras disfrutaba del café mañanero, una persona conocida se acercó a mí. En la mano llevaba un buen paquete de papeles, y con los ojos vidriosos me confesó; “Carmen, llevo trabajando toda mi vida para la misma empresa, me quedan únicamente 5 años para la jubilación y me acaban de entregar los papeles en los que me comunican que la empresa prescinde de mí porque se encuentra en una situación de ERE. Ahora me toca ir a ver con los años que tengo cotizados cómo quedaría mi situación de prejubilación, menos mal que me lo han pagado todo…”

Mi respuesta trató de ser consecuente con el momento que intuía esta persona podía estar pasando. “Lo siento mucho. Antes de nada, me gustaría decirte que no sientas vergüenza por esta situación y no la vivas en silencio. Sé por lo que puedes estar pasando, yo me vi inmersa en una situación algo similar, porque a mí me debía tanto dinero la empresa, que ni el Fondo de Garantía Salarial (FOGASA)  llegó a cubrir el montante. Perdí mucho dinero”.

Su cara fue un poema ante mi confesión, y sobre todo por algo que le dije y le llamó mucho la atención, ¡no sientas vergüenza al decirlo!

Y es que reconozco haber sido hace unos años una de esas muchas personas a las que le tocó vivir esta situación. Todo comenzó con un ERE que afectó a parte de la plantilla de la empresa, y casi sin darme cuenta, llega al colectivo. En medio del proceso, hasta ser una de las últimas personas afectadas, uno tiene varias opciones, o por lo menos así lo pensé yo en aquellos momentos:

  • vivir de ilusiones construidas en castillos de papel, pensando que todo lo que has dado por la empresa, seguramente lo tendrán en cuenta y serás la única persona a la que no le afectará…

  • Aceptar esta circunstancia con resignación, sumido en una mayúscula tristeza, pensando que jamás te habías imaginado engordar las ya abundantes listas del INEM.

  • O por otro lado, está esa persona que se anticipa a sumarse a la cola antes mencionada, y no deja de trabajar en la búsqueda de nuevas posibilidades, para seguir desarrollando así su vida laboral.

Ni viví inmersa en castillos de papel, ni bajo ningún concepto asumí lo que sucedía con resignación, sino que lo que hice fue anteponerme a lo que se veía estaba por venir.

Está claro que la postura que tomes al respecto depende de muchas cosas, pero si de algo pende y mucho, es de la confianza que uno tenga en sí mismo. En esos momentos en los que te sientes perdido, sin rumbo, a la espera de no sabes muy bien qué… ¡Toca ser más inquieto que nunca, y en todos los sentidos!

 

Si eres de los que el certificado de extinción de contrato te llega por correo, y estando al tanto del cierre próximo de la empresa, ¿te has antepuesto con un plan B?

¿Qué puedes hacer ante esta situación o una similar que es la de estar en búsqueda activa de empleo? No queda otra que ser más proactivo que nunca, llamar a todas las “puertas y ventanas”, preparar a las personas que te rodean de la situación que está por venir, hacérselo saber a tus contactos… Ahora te hago otra pregunta con respecto a esta última acción, ¿te has preocupado de generarlos? ¿Estás haciendo algo para salir de tu hábitat natural-laboral, ante un posible cambio de actividad? ¿Has sido proactivo?

 

Y es que sin darte cuenta ha llegado la situación de desempleo. Puedes estar pensando, si me lo permites, ¡qué fácil es decirlo Carmen!, pero si has leído todo el post, te habrás dado cuenta de que en todo momento sé de lo que te hablo. Y podría añadir la coletilla de “y por desgracia…”, pero no lo voy a hacer, y ¿sabes por qué?, porque esa situación dura, crítica, emocionalmente agotadora…, me hizo sacar la mejor versión de mí, que confieso, a veces he dudado de si la conocía, y la viví con optimismo, sin dudar que nuevas oportunidades se iban a presentar.

El realismo ha de acompañarte en todo momento, hay que tomar decisiones y ponerlas en marcha, activar a toda velocidad la capacidad de reacción, moverse por ámbitos que te generen nuevos contactos, participar en talleres, en grupos de netwórking, reuniones de emprendedores, moverse con destreza por las redes sociales y darse a conocer… ¡Infinidad de acciones que vengan promovidas por tu inconformismo!

 

En el mundo laboral no siempre comienza a trabajar la persona más preparada o con más experiencia, sino la que ha sido capaz de llamar a puertas y prestarse aun cuando no había un puesto disponible. A veces se consigue meter la cabeza porque se ha mostrado ser una persona inquieta y con ganas. Hay que ser como los buenos delanteros en el fútbol, tener buen olfato goleador y estar en el momento justo en el lugar preciso para simplemente meter el balón en la red.

 

Si me lo permites, busca tu oportunidad, no te quedes parado, sé inquieto, no te conformes, no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy, ve por lo que te propongas y sin duda… ¡busca esa oportunidad provocada por una desgracia!

 

 

 

 

 

 

*Fuente de la fotografía, Pinterest.com

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional

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Líderes de nada, esclavos de si mismos

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Artículo publicado por Carmen Prada

Miras a un lado, miras al otro y da igual el color o la ideología, todos quieren pasar por encima de sus adversarios. Lamentablemente, España sufre un mal cada vez mayor, los sectarismos ideológicos quieren tener el poder a costa de lo que sea y de quien sea.

Me hace gracia – porque no gano nada con indignarme – la docilidad de la ciudadanía ante un sistema electoral y político que está diseñado para que los políticos jueguen groseramente con las voluntades de los votantes, planteando o rechazando según convenga pactos de lo más variopinto, regalando senadores que no han sido elegidos por los electores, tomando posesión de cargos sin respetar la ley en el mismo momento de la toma…

Hay muchas maneras de insultar al pueblo, pero lo peor es que al pueblo parece darle lo mismo, por lo que a veces pienso que no merecemos algo distinto a lo que hay. Lo de la búsqueda del bien común suena muy bonito, como la deportividad en el fútbol, pero a la hora de la verdad cada cual mira única y exclusivamente por sus intereses, y los debates políticos son sustituidos por broncas taberneras, la altura de miras y el sentido de estado por el afán de poder y la ambición personal, y la ciudadanía agacha la cerviz, quizá porque los ciudadanos, individualmente, en su vida privada, no son menos mezquinos ni más honrados que aquellos que nos pretenden gobernar.

Que cada sociedad tiene los gobernantes que se merece, es un dicho del que cada día estoy más convencida. Percibo en mi vida cotidiana un creciente individualismo en la gente, un progresivo deterioro en valores, por lo que no me sorprende que el nivel intelectual y ético de los líderes políticos sea a la par cada vez más pobre. No veo capacitado a ninguno para acelerar cualquier solución presente o futura, sino más bien, están buscando sus intereses presentes y futuros… Es triste que el poder se vea como un triunfo, que tras unas elecciones todos reivindiquen la victoria como si eso fuera lo que realmente importa. No hace falta ocupar ningún sillón ministerial en especial si lo que se quiere de verdad es servir a la sociedad, a tus semejantes, a los más necesitados…

El poder puede ser tentador, suculento y confuso. Sin duda, siempre peligroso. Ocurre lo mismo con el dinero. No conozco a nadie a quien el poder o el dinero haya transformado positivamente, haciendo de esa persona alguien más cercano, humano, humilde, fraterno, honesto, brillante… En cambio, creo que todos conocemos a alguien a quien el poder o el dinero lo ha llevado a ser más altivo, materialista, egoísta, corrupto, hipócrita y embustero… y en algunos casos un perfecto imbécil. Afortunadamente, no siempre ocurre, pero el riesgo está ahí.

En el mundo profesional, y muy concretamente en el sector comercial el conozco muy bien por mi larga trayectoria en él, también ocurre a menudo que toca convivir con gente “trepa” capaz de cualquier cosa por conseguir un puesto determinado, o con quien ya lo ha conseguido y se vanagloria de ello humillando a sus subordinados. Confiar un puesto de responsabilidad a alguien, exige no solo una capacitación profesional, o unos méritos constatables, sino también calidad humana que genere corriente positiva en el trabajo, como compañerismo, honestidad, afán de superación, reconocimiento, respeto, sentido de equipo… Aunque sin duda puede ayudar, en absoluto es imprescindible que las personas se lleven bien o tengan formas de ver la vida similares para trabajar juntas de forma exitosa. Es perfectamente posible hacer equipo y que la labor sea fecunda cuando las prioridades y los objetivos se tienen claros y no pasan por mirarse el ombligo, aunque los puntos de vista difieran en ciertos aspectos.

Saber valorar las diferencias como una posibilidad de enriquecimiento compartido puede ser muy provechoso, pero eso exige renunciar a los prejuicios y sectarismos que tienden a etiquetar a las personas, haciendo que nos cerremos a toda la riqueza humana y profesional que el otro puede ofrecer. Caer en este error, no solo es poco inteligente, sino que puede llegar a ser muy costoso, por lo que procuremos rodearnos de personas predispuestas a escuchar y aprender de otras, y  no malgastemos tiempo y energías con quienes levantan alambradas ficticias entre “los que son de los míos” y el resto.

En un equipo, siempre existen distintos carismas profesionales, que si se aprovechan y engarzan harán crecer más y mejor a la empresa, pero la figura de “poder”, si no se ejerce con autoridad moral y sobre todo enfocada a facilitar el desarrollo de las diversas potencialidades, terminará por diluirse en su propia inoperancia o ahogarse por la voracidad de su ego.

 

 

 

 

 

 

 

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional

Imagen, Pixabay

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Di no cuando es no

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Artículo publicado por Carmen Prada

“Un NO dicho con gran convicción es mejor que un SÍ apenas dicho para complacer, o aún peor, para evitar problemas.” Gandhi.

Recuerdo que cuando era una jovencita no entendía cómo las personas eran incapaces de pronunciar un NO, aunque su voz interior lo emitiera, pero por sus labios salía el SÍ. En aquella edad, con 13 años, me viene a la cabeza, por ejemplo, cuando se comenzaba a fumar y muchos de mis amigos nunca supieron decir NO a la invitación, y su respuesta ante mi pregunta, “¿pero por qué lo haces si no te gusta?”, era “porque no quiero parecer tonto y que me echen a un lado”.

Después de pasados bastantes años, me di cuenta de que fue en esa época de la adolescencia cuando comencé a escuchar eso de “SÍ, pero NO”, lo que viene siendo “SÍ, porque no puedo decir NO, ya que carezco de la suficiente personalidad”. ¡Y lo digo claro y alto! Una negativa pronunciada a tiempo, muchas veces es una gran victoria, tanto en nuestra vida personal como profesional. Afortunadamente, la vida te permite madurar y afianzar la personalidad, aunque esto también trae consigo momentos de prueba, a veces duros.

Os voy a poner un ejemplo que seguro a muchos os sonará, porque es una situación que en los momentos actuales está pasando factura a bastantes personas.

CÓMO DECIR NO (Ejemplo)

Una joven, la cual llevaba trabajando 9 horas al día de lunes a sábado desde que hacía un tiempo había dejado de estudiar, y con un claro sueño que era tener su propia casa, desde el comienzo de su vida laboral se empeñó en ahorrar como una hormiguita para llegado el momento poder dar un importante y deseado paso.

La joven visitó varias entidades bancarias, en las que recabó información y consiguió resolver dudas, aunque otras a su vez afloraron en el proceso. Era consciente del paso que iba a dar y quería tenerlo todo bien atado. Después de reflexionar y hacer números, a lo que acostumbraba por su trabajo como contable, tomó la decisión de volver a la última sucursal que había visitado.

Se plantó ante un empleado que se veía “suelto” en estas labores, tomó asiento y le expuso lo que quería: “como usted ya sabe, quiero comprar un pequeño adosado y necesito financiación para ello, pero solo una pequeña parte de lo que éste me cuesta.” De inmediato él empezó a formular preguntas, pero también a dejar caer sugerencias, daba la impresión de que este era su modus operandi habitual. El banco no solo estaba dispuesto a financiar lo poco que ella necesitaba para hacer realidad su sueño, sino que la oferta incluía una golosa suma para amueblar la casa, comprar un coche nuevo ,y además un remanente para “ por si acaso “.

A todo ese dinero extra la joven dijo no. Puede resultar curioso, pero desde ese momento se empezó a sentir más segura y orgullosa de sí misma.

Muchos os estaréis preguntando, ¿pero qué nos lleva a que pronunciar esta palabra de tan solo dos letras resulte a veces tan difícil? En mi humilde opinión, hay rasgos que pueden ser el detonante:

  • baja autoestima, es la persona que coloquialmente se conoce como “bienqueda”. Realmente nunca llegas a saber cuál es su postura.
  • Déficit en la capacidad de expresión.
  • Ansiedad, tristeza, irritabilidad.
  • Terror a la soledad, necesidad imperiosa de sentirse rodeada de gente.
  • Falta de personalidad.
  • Sentimiento de culpabilidad ante la incapacidad para expresar libremente sus deseos.
  • Personalidad manipulable por parte de los demás, al ser conocedores de su debilidad.

Si no eres capaz de pronunciar un NO, entonces te falta carisma, personalidad, criterio, autoridad… Como profesional, ¿te crees sinceramente válido para ser un líder? ¿Piensas que las empresas no tienen en cuenta estos valores? ¿No lo crees necesario para seguir creciendo en tu vida profesional? ¿Eres inconformista pero lo ves compatible? Pues debo decirte… ¡Qué ya puedes ir cambiando el chip! Las empresas buscan esto en un profesional y, ¿por qué? Porque no le gustan los “bienqueda”.

En tu vida personal eres carne de cañón para esas personas que son todo lo contrario. Estas últimas buscan los “bienqueda” para poder manejarlos a su antojo, tomar la palabra por ellos, sentirse más atrevidos y gallitos a su lado, menospreciarlos en cuanto tengan la más mínima ocasión, atribuirse méritos que no les corresponden… ¡Ya toman ellos por ti las decisiones que no tomas tú! Pero no pasa nada, ¡tú te adaptas!

Entonces, ¿qué te obstaculiza para cambiar? ¿Me permites el atrevimiento de darte mi opinión? ¡Pronunciar el primer NO! Y te puedo decir que en el momento que lo hagas, sentirás un alivio inenarrable, un orgullo como antes no habías sentido y lo más importante, el seguir pronunciando NOES cuando lo precises.

¡Atrévete a pronunciar un NO a tiempo!

*Fuente de la fotografía, Pixabay.com

Carmen Prada | Asesora de Desarrollo Personal y Profesional

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No me identifico con ese supuesto liderazgo complaciente

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Artículo publicado por Carmen Prada

La pasada semana pude disfrutar de un taller que trataba sobre “Liderazgo enfocado para obtener mejores resultados dentro de la empresa”. Tengo que decir que haga lo que haga, participe en lo que participe, todo me aporta, aunque como es lógico en unas ocasiones más que en otras.

Durante este taller, impartido por una coach, escuché de su boca una frase que para mí no pasó desapercibida, y fue “me callo lo que pienso y digo lo que quieren oír”. Y la nombro porque me lleva a muchas situaciones que se dan tanto en nuestra vida profesional como en la personal.

Enseguida me vino a la cabeza el ejemplo de una entrevista de trabajo. Siempre he pensado y la he descrito como “una conversación entre dos o más personas, en las que se callan lo que piensan en muchas ocasiones y dicen lo que el otro necesita escuchar, en otras tantas”.

Otra situación que me vino a la cabeza, una conversación entre un jefe y un trabajador, en la cual el trabajador asume una sinrazón por parte del jefe. Muchas veces, el trabajador piensa para sí, “no le voy a llevar la contraria, mejor le doy la razón, no vaya a ser que me ponga de patitas en la calle…”

Otro ejemplo más. En nuestro equipo de trabajo hay una persona que por alguna razón en concreto, y puede ser por su falta de conocimientos o de actitud, no es fácil hablar con ella de modo constructivo, y convendría hacerle ver que si todos remamos en el mismo sentido, todo será más sencillo. Pero por el contrario, nos callamos, no vaya a ser que después encima nos coja manía.

Y si nos vamos a la vida personal, ¿en cuántas ocasiones seguimos al rebaño y sin levantar las orejas por si acaso? ¿Cuántas veces por no llevar la contraria y no tener enfrentamientos o perder amistades que no son tales, no decimos lo que pensamos?

“Me callo lo que pienso y digo lo que quieren oír”, la resumiría en tres palabras, “falta de personalidad”.

¿Por qué dejamos de ser nosotros? Muy sencillo, ¡por miedo! Claro que el miedo es una emoción necesaria y primaria, no es vergonzoso sentirlo. El problema es cuando se nos escapa de las manos y nos bloquea.

Que aparezca el miedo incontrolado en nuestras vidas nos puede llevar a:

  • estados de frustración duraderos en el tiempo;
  • falta de control sobre nosotros mismos;
  • bajo nivel de confianza en uno mismo;
  • emociones negativas, tales como la ansiedad o la angustia;
  • episodios de agresividad e ira.

Y todo ello, porque nos falta carisma y decisión. Eso es, ¡debemos ser coherentes con nosotros mismos guste o no guste a los demás! Eso sí, siempre desde el respeto y con prudencia, hay momentos para hablar y para callar, pero no dejemos que nuestros silencios sean cómplices de nuestra pérdida de dignidad.

Debemos partir de una base, y es que nunca debes decir o hacer algo para complacer a todo el mundo. ¡Quítatelo de la cabeza! Nunca llueve a gusto de todos, y al final uno debe mostrarse como es, lo que es y lo que puede llegar a ser.

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Voy a poner un ejemplo muy claro. Hace más de dos años empecé a escribir. Al principio comencé a hacerlo en el blog “Hablamos de Personas” de Sebas Morelli, en aquel momento un desconocido para mí al que siempre agradeceré su ofrecimiento, y que ahora tengo que reconocer es un gran amigo.

Pocos meses después comencé con ésta, mi casa, “Las estrellas brillan por ti. Siempre he tenido claro que escribo desde mi experiencia, mis emociones, mi recorrido profesional, mi propia persona… Todo esto lo comparto con vosotros, que al final sois quienes alimentáis mi escritura, pero tengo muy claro que no siempre lo hago al gusto de todos, quizá en muchas ocasiones no compartáis puntos de vista, o el enfoque de los temas, o puede ser que alguien haya visitado el blog y por lo que ha podido ver en un momento determinado, no haya vuelto a querer ni verlo en pintura. ¡Pero es que no pretendo convencer a nadie!, ¡ni tan siquiera que todos compartan los mismos puntos de vista!, o pretender tener otra forma de escribir que me aleje de mi personalidad.

Lo único que pretendo es compartir. Sé que estoy expuesta y lo he asumido desde el principio a las críticas, buenas y malas, pero eso no va a conseguir que deje de ser yo.

No busquemos ser complacientes, no queramos honrar a todo el mundo, no callemos nuestras voces, no caigamos en el temor… Porque al final, lo que estamos haciendo es dejar de ser nosotros mismos.

Finalizo con una frase de las que me gustan, cortas pero al grano, “el respeto se debe ganar, y la educación se debe pedir”.

 

 

*Fuente de la fotografía, Pixabay.com y Carmen Prada

Carmen Prada | Asesora de Desarrollo Personal y Profesional

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Pasión por el buen liderazgo

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Artículo publicado por Carmen Prada

 

El día que me invitaron a participar en el evento OVIEDO HACIA LA NUEVA RUTA DEL EMPLEO, celebrado en la capital asturiana el pasado 5 de octubre, con la organización del Ayuntamiento de Oviedo y Empleoviedo, y de la mano de La Nueva Ruta del Empleo, las ideas ya estaban más que claras, y así me lo hicieron saber, “Carmen, lo tuyo es Liderazgo y Gestión de Equipos”. Y ese fue el tema que desarrollé en mi ponencia. Seguramente no lo decidieron al azar, pues tengo que reconocer que es un tema que me apasiona.

A mí me hablan de Liderazgo y Gestión de Equipos y ya estoy visualizando un campo de fútbol.

Hoy no voy a hablar extensamente de este tema en concreto, pero sí dejaré algunas pinceladas sobre algunas ideas que expuse en la ponencia.

Me viene de perlas, ya que en días anteriores a este evento, observé en Linkedln cómo se abría un pequeño debate en el cual no se diferenciaba con claridad la figura del líder y la del jefe, ya que en una misma aportación al debate se utilizaban las dos figuras a la vez como si éstas fuesen la misma. El fondo de todo ello, era la circunstancia en muchas ocasiones de que el empleado se fuese de la empresa no por la empresa, sino por estas figuras.

Veamos, a estas alturas seguro que todos tenemos claro qué es un líder, pero aún así lo voy a aclarar en pocas palabras;

 “Un líder es una persona capaz de influir en otra/s.

¡OJO, PARA BIEN O PARA MAL!

Es alguien que dirige a un grupo con maestría. Mira por el bien común y el crecimiento de cada persona del grupo”

Me podría extender pero este no es el tema…

El primer punto que quiero aclarar es que no todos los líderes son positivos, ya que a menudo, cuando escucho hablar del líder se deja entrever esto, y se comete un grave error.

Realmente existe el Líder Negativo y el Líder Positivo. Y os estaréis preguntando, ¿cómo se come eso? ¡Pues con dos claros ejemplos!

– Líder Negativo, en vez de potenciar somete y anula;

  • Adolf Hitler. Fue un gran orador. Transmitía sus mensajes con tanta pasión y claridad que llegaba al pueblo sin que éste dudara de sus planteamientos. Movía a las masas, pero haciendo mucho daño. Sin duda fue un líder, pero muy negativo, por todas las barbaridades que se llevaron a cabo por su influencia y seguimiento ciego.

 

Líder Positivo, aprecia y potencia las capacidades de sus colaboradores;

 

  • Nelson Mandela. Fue capaz de defender y transmitir sus valores para llevar a su pueblo por el camino del perdón y de la reconciliación, y no por el de la venganza. Su gran liderazgo unió a una gran nación, tan diversa como convulsa, hacia un futuro de paz.

Llegados a este punto, cuando hablamos de un líder es preciso tener claro a qué tipo de líder nos estamos refiriendo.

También mencioné una frase que es de cosecha propia y que sin duda resume un poco lo que un líder positivo no necesita hacer para mostrar su liderazgo a su equipo, y es;

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Un líder no es una persona cualquiera dentro de un grupo, es aquella que ha desarrollado sus capacidades para ser esta figura. Sin duda, un líder positivo no negocia con sus valores. Valores como la honradez, la humildad, el sacrificio, la sensatez, la ambición… Ya que lo que va a querer lograr es el éxito de su equipo, que es el suyo propio a la vez, ya que sin el equipo él no es absolutamente nada.

Por todos estos motivos, para mí la figura de un líder (siempre positivo), es una figura muy valorada. Seríamos injustos al tratar a todos los líderes por igual, cuando él mismo tampoco debe hacer tal cosa con los miembros de su equipo. Cada persona es única, es especial.

Al comenzar la ponencia dejé una pregunta en el aire, que fue; “¿cuántas personas en esta sala se consideran líderes?”

Creedme que pude ver muy pocas manos alzadas…

Cómo no, también os la lanzo a vosotros para que reflexionéis al respecto.

Después de todo lo mencionado, dejo una pregunta para vosotros para que penséis en ella. Ésta se la debéis al debate que mencioné al principio del post;

“mira a tu alrededor, a la persona que te dirige, la que está considerada por todos dentro de la empresa como el líder, ¿es un líder positivo o está más bien tirando a negativo?”

 

Podemos cerrar diciendo que el mayor logro para un líder es alcanzar las metas y objetivos con su equipo. Yo voy más allá, es algo que intento transmitir porque así lo veo y lo vivo, quizá por mi buena ambición, y es que para mí el mayor logro de esta figura es ser LÍDER DE LÍDERES, ayudar a otros a ser también líderes.

¡Sin duda, un gran reto!

 

 

*Fuente de la fotografía, Carmen Prada

Carmen Prada | Asesora de Desarrollo Personal y Profesional

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