“ERE” o no eres, esa es la cuestión

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Artículo publicado por Carmen Prada

 

Comienzo desde la más absoluta sinceridad. Había comenzado a escribir un tema para hoy de gran carga emocional, pero de repente, los planes han cambiado. Sí, como en la propia vida, de manera imprevista uno se encuentra con situaciones que le llevan a variar sobre la marcha, y al final voy a tocar un tema totalmente diferente.

Hace muy pocos días, mientras disfrutaba del café mañanero, una persona conocida se acercó a mí. En la mano llevaba un buen paquete de papeles, y con los ojos vidriosos me confesó; “Carmen, llevo trabajando toda mi vida para la misma empresa, me quedan únicamente 5 años para la jubilación y me acaban de entregar los papeles en los que me comunican que la empresa prescinde de mí porque se encuentra en una situación de ERE. Ahora me toca ir a ver con los años que tengo cotizados cómo quedaría mi situación de prejubilación, menos mal que me lo han pagado todo…”

Mi respuesta trató de ser consecuente con el momento que intuía esta persona podía estar pasando. “Lo siento mucho. Antes de nada, me gustaría decirte que no sientas vergüenza por esta situación y no la vivas en silencio. Sé por lo que puedes estar pasando, yo me vi inmersa en una situación algo similar, porque a mí me debía tanto dinero la empresa, que ni el Fondo de Garantía Salarial (FOGASA)  llegó a cubrir el montante. Perdí mucho dinero”.

Su cara fue un poema ante mi confesión, y sobre todo por algo que le dije y le llamó mucho la atención, ¡no sientas vergüenza al decirlo!

Y es que reconozco haber sido hace unos años una de esas muchas personas a las que le tocó vivir esta situación. Todo comenzó con un ERE que afectó a parte de la plantilla de la empresa, y casi sin darme cuenta, llega al colectivo. En medio del proceso, hasta ser una de las últimas personas afectadas, uno tiene varias opciones, o por lo menos así lo pensé yo en aquellos momentos:

  • vivir de ilusiones construidas en castillos de papel, pensando que todo lo que has dado por la empresa, seguramente lo tendrán en cuenta y serás la única persona a la que no le afectará…

  • Aceptar esta circunstancia con resignación, sumido en una mayúscula tristeza, pensando que jamás te habías imaginado engordar las ya abundantes listas del INEM.

  • O por otro lado, está esa persona que se anticipa a sumarse a la cola antes mencionada, y no deja de trabajar en la búsqueda de nuevas posibilidades, para seguir desarrollando así su vida laboral.

Ni viví inmersa en castillos de papel, ni bajo ningún concepto asumí lo que sucedía con resignación, sino que lo que hice fue anteponerme a lo que se veía estaba por venir.

Está claro que la postura que tomes al respecto depende de muchas cosas, pero si de algo pende y mucho, es de la confianza que uno tenga en sí mismo. En esos momentos en los que te sientes perdido, sin rumbo, a la espera de no sabes muy bien qué… ¡Toca ser más inquieto que nunca, y en todos los sentidos!

 

Si eres de los que el certificado de extinción de contrato te llega por correo, y estando al tanto del cierre próximo de la empresa, ¿te has antepuesto con un plan B?

¿Qué puedes hacer ante esta situación o una similar que es la de estar en búsqueda activa de empleo? No queda otra que ser más proactivo que nunca, llamar a todas las “puertas y ventanas”, preparar a las personas que te rodean de la situación que está por venir, hacérselo saber a tus contactos… Ahora te hago otra pregunta con respecto a esta última acción, ¿te has preocupado de generarlos? ¿Estás haciendo algo para salir de tu hábitat natural-laboral, ante un posible cambio de actividad? ¿Has sido proactivo?

 

Y es que sin darte cuenta ha llegado la situación de desempleo. Puedes estar pensando, si me lo permites, ¡qué fácil es decirlo Carmen!, pero si has leído todo el post, te habrás dado cuenta de que en todo momento sé de lo que te hablo. Y podría añadir la coletilla de “y por desgracia…”, pero no lo voy a hacer, y ¿sabes por qué?, porque esa situación dura, crítica, emocionalmente agotadora…, me hizo sacar la mejor versión de mí, que confieso, a veces he dudado de si la conocía, y la viví con optimismo, sin dudar que nuevas oportunidades se iban a presentar.

El realismo ha de acompañarte en todo momento, hay que tomar decisiones y ponerlas en marcha, activar a toda velocidad la capacidad de reacción, moverse por ámbitos que te generen nuevos contactos, participar en talleres, en grupos de netwórking, reuniones de emprendedores, moverse con destreza por las redes sociales y darse a conocer… ¡Infinidad de acciones que vengan promovidas por tu inconformismo!

 

En el mundo laboral no siempre comienza a trabajar la persona más preparada o con más experiencia, sino la que ha sido capaz de llamar a puertas y prestarse aun cuando no había un puesto disponible. A veces se consigue meter la cabeza porque se ha mostrado ser una persona inquieta y con ganas. Hay que ser como los buenos delanteros en el fútbol, tener buen olfato goleador y estar en el momento justo en el lugar preciso para simplemente meter el balón en la red.

 

Si me lo permites, busca tu oportunidad, no te quedes parado, sé inquieto, no te conformes, no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy, ve por lo que te propongas y sin duda… ¡busca esa oportunidad provocada por una desgracia!

 

 

 

 

 

 

*Fuente de la fotografía, Pinterest.com

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional

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Líderes de nada, esclavos de si mismos

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Artículo publicado por Carmen Prada

Miras a un lado, miras al otro y da igual el color o la ideología, todos quieren pasar por encima de sus adversarios. Lamentablemente, España sufre un mal cada vez mayor, los sectarismos ideológicos quieren tener el poder a costa de lo que sea y de quien sea.

Me hace gracia – porque no gano nada con indignarme – la docilidad de la ciudadanía ante un sistema electoral y político que está diseñado para que los políticos jueguen groseramente con las voluntades de los votantes, planteando o rechazando según convenga pactos de lo más variopinto, regalando senadores que no han sido elegidos por los electores, tomando posesión de cargos sin respetar la ley en el mismo momento de la toma…

Hay muchas maneras de insultar al pueblo, pero lo peor es que al pueblo parece darle lo mismo, por lo que a veces pienso que no merecemos algo distinto a lo que hay. Lo de la búsqueda del bien común suena muy bonito, como la deportividad en el fútbol, pero a la hora de la verdad cada cual mira única y exclusivamente por sus intereses, y los debates políticos son sustituidos por broncas taberneras, la altura de miras y el sentido de estado por el afán de poder y la ambición personal, y la ciudadanía agacha la cerviz, quizá porque los ciudadanos, individualmente, en su vida privada, no son menos mezquinos ni más honrados que aquellos que nos pretenden gobernar.

Que cada sociedad tiene los gobernantes que se merece, es un dicho del que cada día estoy más convencida. Percibo en mi vida cotidiana un creciente individualismo en la gente, un progresivo deterioro en valores, por lo que no me sorprende que el nivel intelectual y ético de los líderes políticos sea a la par cada vez más pobre. No veo capacitado a ninguno para acelerar cualquier solución presente o futura, sino más bien, están buscando sus intereses presentes y futuros… Es triste que el poder se vea como un triunfo, que tras unas elecciones todos reivindiquen la victoria como si eso fuera lo que realmente importa. No hace falta ocupar ningún sillón ministerial en especial si lo que se quiere de verdad es servir a la sociedad, a tus semejantes, a los más necesitados…

El poder puede ser tentador, suculento y confuso. Sin duda, siempre peligroso. Ocurre lo mismo con el dinero. No conozco a nadie a quien el poder o el dinero haya transformado positivamente, haciendo de esa persona alguien más cercano, humano, humilde, fraterno, honesto, brillante… En cambio, creo que todos conocemos a alguien a quien el poder o el dinero lo ha llevado a ser más altivo, materialista, egoísta, corrupto, hipócrita y embustero… y en algunos casos un perfecto imbécil. Afortunadamente, no siempre ocurre, pero el riesgo está ahí.

En el mundo profesional, y muy concretamente en el sector comercial el conozco muy bien por mi larga trayectoria en él, también ocurre a menudo que toca convivir con gente “trepa” capaz de cualquier cosa por conseguir un puesto determinado, o con quien ya lo ha conseguido y se vanagloria de ello humillando a sus subordinados. Confiar un puesto de responsabilidad a alguien, exige no solo una capacitación profesional, o unos méritos constatables, sino también calidad humana que genere corriente positiva en el trabajo, como compañerismo, honestidad, afán de superación, reconocimiento, respeto, sentido de equipo… Aunque sin duda puede ayudar, en absoluto es imprescindible que las personas se lleven bien o tengan formas de ver la vida similares para trabajar juntas de forma exitosa. Es perfectamente posible hacer equipo y que la labor sea fecunda cuando las prioridades y los objetivos se tienen claros y no pasan por mirarse el ombligo, aunque los puntos de vista difieran en ciertos aspectos.

Saber valorar las diferencias como una posibilidad de enriquecimiento compartido puede ser muy provechoso, pero eso exige renunciar a los prejuicios y sectarismos que tienden a etiquetar a las personas, haciendo que nos cerremos a toda la riqueza humana y profesional que el otro puede ofrecer. Caer en este error, no solo es poco inteligente, sino que puede llegar a ser muy costoso, por lo que procuremos rodearnos de personas predispuestas a escuchar y aprender de otras, y  no malgastemos tiempo y energías con quienes levantan alambradas ficticias entre “los que son de los míos” y el resto.

En un equipo, siempre existen distintos carismas profesionales, que si se aprovechan y engarzan harán crecer más y mejor a la empresa, pero la figura de “poder”, si no se ejerce con autoridad moral y sobre todo enfocada a facilitar el desarrollo de las diversas potencialidades, terminará por diluirse en su propia inoperancia o ahogarse por la voracidad de su ego.

 

 

 

 

 

 

 

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional

Imagen, Pixabay

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Di no cuando es no

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Artículo publicado por Carmen Prada

“Un NO dicho con gran convicción es mejor que un SÍ apenas dicho para complacer, o aún peor, para evitar problemas.” Gandhi.

Recuerdo que cuando era una jovencita no entendía cómo las personas eran incapaces de pronunciar un NO, aunque su voz interior lo emitiera, pero por sus labios salía el SÍ. En aquella edad, con 13 años, me viene a la cabeza, por ejemplo, cuando se comenzaba a fumar y muchos de mis amigos nunca supieron decir NO a la invitación, y su respuesta ante mi pregunta, “¿pero por qué lo haces si no te gusta?”, era “porque no quiero parecer tonto y que me echen a un lado”.

Después de pasados bastantes años, me di cuenta de que fue en esa época de la adolescencia cuando comencé a escuchar eso de “SÍ, pero NO”, lo que viene siendo “SÍ, porque no puedo decir NO, ya que carezco de la suficiente personalidad”. ¡Y lo digo claro y alto! Una negativa pronunciada a tiempo, muchas veces es una gran victoria, tanto en nuestra vida personal como profesional. Afortunadamente, la vida te permite madurar y afianzar la personalidad, aunque esto también trae consigo momentos de prueba, a veces duros.

Os voy a poner un ejemplo que seguro a muchos os sonará, porque es una situación que en los momentos actuales está pasando factura a bastantes personas.

CÓMO DECIR NO (Ejemplo)

Una joven, la cual llevaba trabajando 9 horas al día de lunes a sábado desde que hacía un tiempo había dejado de estudiar, y con un claro sueño que era tener su propia casa, desde el comienzo de su vida laboral se empeñó en ahorrar como una hormiguita para llegado el momento poder dar un importante y deseado paso.

La joven visitó varias entidades bancarias, en las que recabó información y consiguió resolver dudas, aunque otras a su vez afloraron en el proceso. Era consciente del paso que iba a dar y quería tenerlo todo bien atado. Después de reflexionar y hacer números, a lo que acostumbraba por su trabajo como contable, tomó la decisión de volver a la última sucursal que había visitado.

Se plantó ante un empleado que se veía “suelto” en estas labores, tomó asiento y le expuso lo que quería: “como usted ya sabe, quiero comprar un pequeño adosado y necesito financiación para ello, pero solo una pequeña parte de lo que éste me cuesta.” De inmediato él empezó a formular preguntas, pero también a dejar caer sugerencias, daba la impresión de que este era su modus operandi habitual. El banco no solo estaba dispuesto a financiar lo poco que ella necesitaba para hacer realidad su sueño, sino que la oferta incluía una golosa suma para amueblar la casa, comprar un coche nuevo ,y además un remanente para “ por si acaso “.

A todo ese dinero extra la joven dijo no. Puede resultar curioso, pero desde ese momento se empezó a sentir más segura y orgullosa de sí misma.

Muchos os estaréis preguntando, ¿pero qué nos lleva a que pronunciar esta palabra de tan solo dos letras resulte a veces tan difícil? En mi humilde opinión, hay rasgos que pueden ser el detonante:

  • baja autoestima, es la persona que coloquialmente se conoce como “bienqueda”. Realmente nunca llegas a saber cuál es su postura.
  • Déficit en la capacidad de expresión.
  • Ansiedad, tristeza, irritabilidad.
  • Terror a la soledad, necesidad imperiosa de sentirse rodeada de gente.
  • Falta de personalidad.
  • Sentimiento de culpabilidad ante la incapacidad para expresar libremente sus deseos.
  • Personalidad manipulable por parte de los demás, al ser conocedores de su debilidad.

Si no eres capaz de pronunciar un NO, entonces te falta carisma, personalidad, criterio, autoridad… Como profesional, ¿te crees sinceramente válido para ser un líder? ¿Piensas que las empresas no tienen en cuenta estos valores? ¿No lo crees necesario para seguir creciendo en tu vida profesional? ¿Eres inconformista pero lo ves compatible? Pues debo decirte… ¡Qué ya puedes ir cambiando el chip! Las empresas buscan esto en un profesional y, ¿por qué? Porque no le gustan los “bienqueda”.

En tu vida personal eres carne de cañón para esas personas que son todo lo contrario. Estas últimas buscan los “bienqueda” para poder manejarlos a su antojo, tomar la palabra por ellos, sentirse más atrevidos y gallitos a su lado, menospreciarlos en cuanto tengan la más mínima ocasión, atribuirse méritos que no les corresponden… ¡Ya toman ellos por ti las decisiones que no tomas tú! Pero no pasa nada, ¡tú te adaptas!

Entonces, ¿qué te obstaculiza para cambiar? ¿Me permites el atrevimiento de darte mi opinión? ¡Pronunciar el primer NO! Y te puedo decir que en el momento que lo hagas, sentirás un alivio inenarrable, un orgullo como antes no habías sentido y lo más importante, el seguir pronunciando NOES cuando lo precises.

¡Atrévete a pronunciar un NO a tiempo!

*Fuente de la fotografía, Pixabay.com

Carmen Prada | Asesora de Desarrollo Personal y Profesional

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No me identifico con ese supuesto liderazgo complaciente

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Artículo publicado por Carmen Prada

La pasada semana pude disfrutar de un taller que trataba sobre “Liderazgo enfocado para obtener mejores resultados dentro de la empresa”. Tengo que decir que haga lo que haga, participe en lo que participe, todo me aporta, aunque como es lógico en unas ocasiones más que en otras.

Durante este taller, impartido por una coach, escuché de su boca una frase que para mí no pasó desapercibida, y fue “me callo lo que pienso y digo lo que quieren oír”. Y la nombro porque me lleva a muchas situaciones que se dan tanto en nuestra vida profesional como en la personal.

Enseguida me vino a la cabeza el ejemplo de una entrevista de trabajo. Siempre he pensado y la he descrito como “una conversación entre dos o más personas, en las que se callan lo que piensan en muchas ocasiones y dicen lo que el otro necesita escuchar, en otras tantas”.

Otra situación que me vino a la cabeza, una conversación entre un jefe y un trabajador, en la cual el trabajador asume una sinrazón por parte del jefe. Muchas veces, el trabajador piensa para sí, “no le voy a llevar la contraria, mejor le doy la razón, no vaya a ser que me ponga de patitas en la calle…”

Otro ejemplo más. En nuestro equipo de trabajo hay una persona que por alguna razón en concreto, y puede ser por su falta de conocimientos o de actitud, no es fácil hablar con ella de modo constructivo, y convendría hacerle ver que si todos remamos en el mismo sentido, todo será más sencillo. Pero por el contrario, nos callamos, no vaya a ser que después encima nos coja manía.

Y si nos vamos a la vida personal, ¿en cuántas ocasiones seguimos al rebaño y sin levantar las orejas por si acaso? ¿Cuántas veces por no llevar la contraria y no tener enfrentamientos o perder amistades que no son tales, no decimos lo que pensamos?

“Me callo lo que pienso y digo lo que quieren oír”, la resumiría en tres palabras, “falta de personalidad”.

¿Por qué dejamos de ser nosotros? Muy sencillo, ¡por miedo! Claro que el miedo es una emoción necesaria y primaria, no es vergonzoso sentirlo. El problema es cuando se nos escapa de las manos y nos bloquea.

Que aparezca el miedo incontrolado en nuestras vidas nos puede llevar a:

  • estados de frustración duraderos en el tiempo;
  • falta de control sobre nosotros mismos;
  • bajo nivel de confianza en uno mismo;
  • emociones negativas, tales como la ansiedad o la angustia;
  • episodios de agresividad e ira.

 

Y todo ello, porque nos falta carisma y decisión. Eso es, ¡debemos ser coherentes con nosotros mismos guste o no guste a los demás! Eso sí, siempre desde el respeto y con prudencia, hay momentos para hablar y para callar, pero no dejemos que nuestros silencios sean cómplices de nuestra pérdida de dignidad.

 

Debemos partir de una base, y es que nunca debes decir o hacer algo para complacer a todo el mundo. ¡Quítatelo de la cabeza! Nunca llueve a gusto de todos, y al final uno debe mostrarse como es, lo que es y lo que puede llegar a ser.

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Voy a poner un ejemplo muy claro. Hace más de un año que empecé a escribir. Al principio comencé a hacerlo en el blog “Hablamos de Personas” de Sebas Morelli, en aquel momento un desconocido para mí al que siempre agradeceré su ofrecimiento, y que ahora tengo que reconocer es un gran amigo.

 

 

Pocos meses después comencé con ésta, mi casa, “Las estrellas brillan por ti. Siempre he tenido claro que escribo desde mi experiencia, mis emociones, mi recorrido profesional, mi propia persona… Todo esto lo comparto con vosotros, que al final sois quienes alimentáis mi escritura, pero tengo muy claro que no siempre lo hago al gusto de todos, quizá en muchas ocasiones no compartáis puntos de vista, o el enfoque de los temas, o puede ser que alguien haya visitado el blog y por lo que ha podido ver en un momento determinado, no haya vuelto a querer ni verlo en pintura. ¡Pero es que no pretendo convencer a nadie!, ¡ni tan siquiera que todos compartan los mismos puntos de vista!, o pretender tener otra forma de escribir que me aleje de mi personalidad.

Lo único que pretendo es compartir. Sé que estoy expuesta y lo he asumido desde el principio a las críticas, buenas y malas, pero eso no va a conseguir que deje de ser yo.

 

No busquemos ser complacientes, no queramos honrar a todo el mundo, no callemos nuestras voces, no caigamos en el temor… Porque al final, lo que estamos haciendo es dejar de ser nosotros mismos.

Finalizo con una frase de las que me gustan, cortas pero al grano, “el respeto se debe ganar, y la educación se debe pedir”.

*Fuente de la fotografía, Pixabay.com y Carmen Prada

Carmen Prada | Asesora de Desarrollo Personal y Profesional

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Pasión por el buen liderazgo

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Ser líder de líderes

Artículo publicado por Carmen Prada

 

El día que me invitaron a participar en el evento OVIEDO HACIA LA NUEVA RUTA DEL EMPLEO, celebrado en la capital asturiana el pasado 5 de octubre, con la organización del Ayuntamiento de Oviedo y Empleoviedo, y de la mano de La Nueva Ruta del Empleo, las ideas ya estaban más que claras, y así me lo hicieron saber, “Carmen, lo tuyo es Liderazgo y Gestión de Equipos”. Y ese fue el tema que desarrollé en mi ponencia. Seguramente no lo decidieron al azar, pues tengo que reconocer que es un tema que me apasiona.

A mí me hablan de Liderazgo y Gestión de Equipos y ya estoy visualizando un campo de fútbol.

Hoy no voy a hablar extensamente de este tema en concreto, pero sí dejaré algunas pinceladas sobre algunas ideas que expuse en la ponencia.

Me viene de perlas, ya que en días anteriores a este evento, observé en Linkedln cómo se abría un pequeño debate en el cual no se diferenciaba con claridad la figura del líder y la del jefe, ya que en una misma aportación al debate se utilizaban las dos figuras a la vez como si éstas fuesen la misma. El fondo de todo ello, era la circunstancia en muchas ocasiones de que el empleado se fuese de la empresa no por la empresa, sino por estas figuras.

Veamos, a estas alturas seguro que todos tenemos claro qué es un líder, pero aún así lo voy a aclarar en pocas palabras;

 “Un líder es una persona capaz de influir en otra/s.

¡OJO, PARA BIEN O PARA MAL!

Es alguien que dirige a un grupo con maestría. Mira por el bien común y el crecimiento de cada persona del grupo”

Me podría extender pero este no es el tema…

El primer punto que quiero aclarar es que no todos los líderes son positivos, ya que a menudo, cuando escucho hablar del líder se deja entrever esto, y se comete un grave error.

Realmente existe el Líder Negativo y el Líder Positivo. Y os estaréis preguntando, ¿cómo se come eso? ¡Pues con dos claros ejemplos!

– Líder Negativo, en vez de potenciar somete y anula;

  • Adolf Hitler. Fue un gran orador. Transmitía sus mensajes con tanta pasión y claridad que llegaba al pueblo sin que éste dudara de sus planteamientos. Movía a las masas, pero haciendo mucho daño. Sin duda fue un líder, pero muy negativo, por todas las barbaridades que se llevaron a cabo por su influencia y seguimiento ciego.

 

Líder Positivo, aprecia y potencia las capacidades de sus colaboradores;

 

  • Nelson Mandela. Fue capaz de defender y transmitir sus valores para llevar a su pueblo por el camino del perdón y de la reconciliación, y no por el de la venganza. Su gran liderazgo unió a una gran nación, tan diversa como convulsa, hacia un futuro de paz.

Llegados a este punto, cuando hablamos de un líder es preciso tener claro a qué tipo de líder nos estamos refiriendo.

También mencioné una frase que es de cosecha propia y que sin duda resume un poco lo que un líder positivo no necesita hacer para mostrar su liderazgo a su equipo, y es;

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Un líder no es una persona cualquiera dentro de un grupo, es aquella que ha desarrollado sus capacidades para ser esta figura. Sin duda, un líder positivo no negocia con sus valores. Valores como la honradez, la humildad, el sacrificio, la sensatez, la ambición… Ya que lo que va a querer lograr es el éxito de su equipo, que es el suyo propio a la vez, ya que sin el equipo él no es absolutamente nada.

Por todos estos motivos, para mí la figura de un líder (siempre positivo), es una figura muy valorada. Seríamos injustos al tratar a todos los líderes por igual, cuando él mismo tampoco debe hacer tal cosa con los miembros de su equipo. Cada persona es única, es especial.

Al comenzar la ponencia dejé una pregunta en el aire, que fue; “¿cuántas personas en esta sala se consideran líderes?”

Creedme que pude ver muy pocas manos alzadas…

Cómo no, también os la lanzo a vosotros para que reflexionéis al respecto.

Después de todo lo mencionado, dejo una pregunta para vosotros para que penséis en ella. Ésta se la debéis al debate que mencioné al principio del post;

“mira a tu alrededor, a la persona que te dirige, la que está considerada por todos dentro de la empresa como el líder, ¿es un líder positivo o está más bien tirando a negativo?”

 

Podemos cerrar diciendo que el mayor logro para un líder es alcanzar las metas y objetivos con su equipo. Yo voy más allá, es algo que intento transmitir porque así lo veo y lo vivo, quizá por mi buena ambición, y es que para mí el mayor logro de esta figura es ser LÍDER DE LÍDERES, ayudar a otros a ser también líderes.

¡Sin duda, un gran reto!

 

 

*Fuente de la fotografía, Carmen Prada

Carmen Prada | Asesora de Desarrollo Personal y Profesional

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Networking en estado puro

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Algunos miembros del Grupo Cornatel/HacemosNetworking

Artículo publicado por Carmen Prada

 

El networking es una práctica común en el mundo empresarial y emprendedor. Aunque es una palabra que se viene escuchando de manera más habitual desde hace unos años, el networking es algo que ha existido desde hace milenios, desde que el ser humano comenzó a comerciar, pues no es otra cosa que la creación de una buena red de contactos para generar oportunidades de negocio.

Como digo, con ese nombre se viene realizando desde hace años, y su fin es ampliar nuestro negocio y enriquecernos en muchos sentidos de los contactos que generamos con su práctica. Realmente sin darnos cuenta lo hacemos a diario, en un encuentro con compañeros de profesión, con el propio cliente, tomando un café con los amigos, e incluso hasta en reuniones familiares.

Seguro que algunos ya sabéis que presido un grupo de networking, y hace unas semanas, los miembros del grupo que desarrollamos tareas directivas, comentamos la idea de hacer una jornada de convivencia con todo el grupo. Evidentemente, en este tipo de práctica, cuanto más heterogéneo sea el colectivo, más enriquecedor será para cada uno de los miembros.

Yo quería algo fuera de lo común en este encuentro, no quería simplemente ir a una zona de baño (por la época del año en la que estamos) y posteriormente una comida. ¡No, quería algo diferente!

Sonia, Joaquín, Juanma, José, Javier, que forman parte de la directiva del grupo y son un gran apoyo para mí y a los cuales se lo agradezco públicamente, de inmediato dieron como respuesta que estaría muy bien, y nos pusimos a trabajar en ello.

Quería algo distinto aunque no era sencillo, no quería romper con la filosofía del grupo que es la práctica del networking, pero sí deseaba hacer algo fuera de formalismos y del hábitat natural en el que nos movemos cada vez que nos reunimos. Entonces, ¿por qué no comenzar esta jornada, fijada en un sábado, practicando el paintball? ¡Sin duda fue todo un acierto!

Nos dividimos en dos grupos, algunos compañeros no pudieron acudir por compromisos laborales, pero aun así estuvimos bastantes, y durante media mañana, el trabajo en equipo, la resolución de conflictos, el liderazgo, la estrategia, la competitividad… se trabajó y bastante, y sin darse cuenta,  y es que sin duda, llevamos a cabo un ejercicio de supervivencia en toda regla, jugando varias partidas y cambiando en cada una la modalidad del juego y las posiciones de los equipos. ¿No es esto la propia vida?  ¿No tiene acaso que ver con el día a día de las empresas y profesionales? ¡Claro que tiene que ver, y mucho!

Así se desarrolló la jornada de “competición”, seguida de una amena y distendida comida, y posteriormente relajante tarde piscinera, el calor la verdad es que era sofocante. De todo ello saqué conclusiones de gran interés.

Se dice que grandes directivos, altos cargos… tienen este tipo de encuentros para cerrar negocios y eliminar la ansiedad, la frustración y el estrés.

Un Grupo, una empresa, un equipo, se hace grande  y hace mejores a los que lo rodean cuando se cree en una idea, se tiene claro un objetivo, se mantiene la motivación y se provoca la automotivación. Cuando un proyecto es ilusionante, cuando se cree en él, en las personas que lo acompañan, todo es más sencillo. Y es cierto que en muchas ocasiones el mostrarte como una persona cercana, dejando a un lado la rutina, los problemas, las inseguridades… ayuda a conseguir que en estos ambientes se llegue a conocer aun más a miembros con los que, por un motivo u otro, no tienes la misma empatía, o quizá una de las dos partes se sienta más insegura en las reuniones formales. ¡Y es que es un modo de acercarnos todos a todos!

La creatividad y la innovación en ámbitos empresariales o profesionales con una capacidad más humilde, son motor de movimiento, la gasolina necesaria, alguna de las soluciones para marcar la diferencia en un mercado, el profesional, en el que cada vez nos encontramos con mayores dificultades para salir adelante.

La experiencia en networking es además una cualidad profesional muy valorada en distintos ámbitos profesionales. Las empresas de consultoría, servicios o venta de productos, valoran más a sus empleados capaces de utilizar sus habilidades de networking orientadas a conseguir nuevos clientes para la empresa, o para reclutar a los mejores candidatos. ¿Por qué se ha llegado a esta conclusión? Porque si aprovechamos esta práctica al máximo, creceremos en muchos aspectos como profesionales, no solo incrementando el volumen de negocio, sino también desarrollando y puliendo habilidades que nos ayudarán a ser mejores profesionales, independientemente del sector al que cada cual se dedique.

Nos lo pasamos en grande, nos conocimos mejor, fortalecimos los lazos humanos, sudamos un cuanto, nos reímos, y renovamos nuestra voluntad de seguir “dando guerra” y alcanzar mayores metas.

P.D.: Un agradecimiento especial al miembro BINATUR, que ejerció de anfitrión y nos ayudó a descubrir los múltiples atractivos de practicar el paintball.

Carmen Prada | Asesora de Desarrollo Personal y Profesional

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El talento, piedra angular de un proyecto

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Artículo publicado por Carmen Prada

Son innumerables las veces que escuchamos o nosotros mismos hemos pronunciado la famosa frase que dice: “nadie es indispensable…” La podemos aplicar a nuestra vida personal y también en el terreno profesional o empresarial.

Sí es cierto que en el personal, si quien nos falta es un familiar muy allegado o un amigo íntimo, es natural sentir su ausencia, pues quizá nadie puede llenar ese vacío. Pero también es cierto que la vida continuamente nos da oportunidades de volver a comenzar, encontrar nuevas amistades, volver a creer en el amor cuando ya creías que no era posible, descubrir que afrontar la existencia con un espíritu positivo siempre termina mereciendo la pena, aunque muchas veces vengan mal dadas. No es difícil, si se quiere, encontrar poderosos motivos para no resignarse y seguir adelante.

 Y es que en esta vida, ni todo es blanco ni todo es negro. Cuando como profesional escuchas esta frase repetitiva, y en algunas ocasiones pronunciada con maldad, uno no se detiene a reflexionar al respecto.

Es cierto que hay personas que cuando dejan un hueco en una empresa, equipo deportivo, organización, grupo… muchas veces llegas a pensar, “ya estaba tardando, porque mira que las ha preparado…”, y es que a veces hay personas que se van demasiado tarde. Cuando sucede esto, el sentimiento no es de pesar, sino de alivio, “ya era hora…”

Pero después están las otras, las que se van en busca de una mejora profesional, un ascenso, un reconocimiento del que se percata todo el mundo menos el que debe, una remuneración económica acorde con su valía, una oportunidad de crecer. En definitiva, un lugar donde se reconozca y valore su talento.

¡Es muy triste, pero real como la vida misma! ¿Realmente hay casos en los que podemos llegar a ser de algún modo indispensables? ¡Suena a locura! Evidentemente hay empresas que no saben gestionar el talento, lo infravaloran en vez de cuidarlo, lo constriñen en lugar de potenciarlo, terminan ahuyentándolo cuando deberían acogerlo y amamantarlo.

Ser un empresario capaz de gestionar talentos no se consigue solo con conocimientos técnicos, sin duda fundamentales para dirigir un negocio, hace falta olfato e intuición, mano izquierda, generosidad, incentivar, atreverse a confiar y saber muy bien en quién poder hacerlo.

Los profesionales de sobresaliente valía por supuesto que dejan huella, huecos que en muchas ocasiones a las empresas les cuesta llenar (en el caso de que lo logren), supone también tiempo, y tiempo para una empresa se traduce en dinero. Los valores y la personalidad de las personas talentosas, los hace mejor cuando además son capaces de trasmitirlo a un equipo de trabajo, contagiando su entusiasmo a otros, así como la pasión y habilidades que les caracterizan. Con lo que la empresa no solo pierde al profesional con ese talento por excelencia  y lo que aportaba por sí mismo, sino que hay que poner un nuevo capitán en el barco, asumir el riesgo de que no encaje, y cuidado si quien se ha ido lo ha hecho por no sentirse valorado, porque ese mensaje tan negativo puede calar en otros miembros del equipo y tener un efecto dominó…

Si, por el contrario, ese profesional que dirige un equipo de trabajo se siente valorado por su empresa, tendrá confianza para tomar las decisiones difíciles que considere necesarias, podrá a su vez motivar e incentivar a sus subordinados, será más difícil que escuche los cantos de sirena que le lleguen de otros sitios, y su implicación en el proyecto arrastrará a otros a dar lo mejor de sí mismos, con el lógico beneficio que eso supone para poder conseguir los objetivos deseados.

Samuel Langhorne Clemens, fue un estadounidense del siglo XVIII, consiguió un gran éxito como orador y escritor, pero realmente carecía de visión financiera y, aunque ganó mucho dinero con sus escritos y conferencias, lo malgastó en varias empresas y se vio obligado a declararse en bancarrota. Con la ayuda del empresario y filántropo Henry Huttleston Rogers finalmente resolvió sus problemas financieros. Toda esta situación que le rodeó y en la que se embarcó sin tener conocimientos para ello, le dio la legitimidad de pronunciar una sabia frase: “Aléjate de la gente que trata de empequeñecer tus ambiciones. La gente pequeña siempre hace eso, pero la gente realmente grande, te hace sentir que tú también puedes ser grande”.

Prepárate antes de embarcarte en grandes proyectos si careces de capacidades para comenzar, pero por otro lado, tú que tienes talento, no dejes que te contagien aquellas personas que te rodean y carecen de él. ¡Vuela!

 

Carmen Prada | Asesora de Desarrollo Personal y Profesional

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