¿Tienes más de 45 años? ¡Sin duda estás en el mercado laboral!

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Artículo publicado por Carmen Prada

“No hay nada mejor que el ejemplo de alguien cercano, para darse cuenta de que los imposibles no existen.”   Carmen Prada.

 

Pues sí, otra de mis frases. No soy alguien importante, pero la deseo compartir con vosotros, a medida que vayáis leyendo entenderéis el fondo de ella.

Ya tenía ganas de tocar este tema, y hoy es el momento ideal para hacerlo, y la “culpable” de que así sea es nada más y nada menos que… ¡mi madre!

Os preguntaréis, ¿por qué? Porque hace escasas semanas tomó la valiente DECISIÓN de disfrutar profesionalmente de algo que le encanta, y es eso de “andar con las manos en las masa”, emprendiendo su propio negocio. En concreto, una churrería, en la que los clientes ya han empezado a acudir asiduamente a degustar un rico chocolate con churros, u otras cosas que allí se sirven con cariño y cercanía.

Ella para mí siempre ha sido un ejemplo en muchos sentidos. Y lo cierto es que en el tema profesional solo tenía dos opciones. O ir dando vueltas de trabajo en trabajo, empleando todo su saber hacer para otros, de algún modo optando por la “comodidad” de ser asalariada, o trabajar para ella misma. Esta última opción, la elegida, ha traído consigo, entre otras cosas:

  • Disfrutar con su trabajo.

  • Ser administradora de su tiempo.

  • Ser responsable de lo bueno y también de lo susceptible de mejora.

  • No rendir cuentas ante nadie más que ante sí misma.

  • No tener que pedir permiso para innovar o tomar decisiones.

  • Tener la satisfacción personal y profesional de estar haciendo lo que verdaderamente ha decidido hacer…

Rosario, que así se llama, no es una jovencita emprendedora, ni solo tiene 45 años. ¡Tiene 57! Anteriormente he resaltado la palabra DECISIÓN, y lo he hecho porque todos tenemos opciones, pero lo más complejo e importante es tomar decisiones. Apostar por un camino conlleva inevitablemente dejar de lado otros, y hay que hacerlo con ilusión, conocimiento, valentía, prudencia, determinación y pasión por lo que se hace.

Con 57 años, tiene muchos de experiencia laboral, y es muy válida para lo que hace ahora y para otros muchos trabajos posibles. Alguno de vosotros estará pensando, y lo entiendo, “Carmen, qué nos vas a decir si es tu madre”. ¡Cierto…, lo es! Pero este artículo no es sobre ella en realidad, sino sobre cualquier PERSONA con una edad madura que no sepa por dónde encauzar su vida laboral.

Mi postura es clara ante la idea de diversificación de perfiles profesionales por edad, caracteres, habilidades, creatividad… dentro de las empresas.  Lo veo algo vital. Todos aportan a todos, con lo que todos contribuyen o deberían hacerlo al desarrollo de la propia empresa.

Hace pocas semanas, siguiendo la recomendación de una amiga, alquilé en el videoclub y pude ver la película “El becario”. Un breve adelanto sobre la temática del film. “La joven dueña de un exitoso negocio online dedicado a la moda acepta a regañadientes que la compañía contrate, como parte de un programa laboral, a un hombre de setenta años como becario senior. Sin embargo, poco a poco irá dándose cuenta de lo indispensable que puede volverse para la empresa”.

Pequeñas conclusiones  y enseñanzas que pude extraer al verla, más allá de que sea muy recomendable por motivos puramente cinematográficos, con el inmenso Roberto De Niro como protagonista:

  • estas personas gozan de una “experiencia natural”, esa experiencia que solo te da la vida con el paso de los años.

  • Las ganas de no quedarse atrás, de hacer ver que son tan válidos como cualquiera de nosotros, independientemente de la edad.

  • El haber pasado personalmente o con terceros por muchos altibajos emocionales y llegar a saber gestionarlos mejor.

  • La tenacidad y capacidad de sacrificio que han tenido que desarrollar en varios momentos de su vida profesional y personal.

  • La madurez para afrontar determinadas situaciones y poder con ésta ayudar a otros.

  • La lealtad que tienen hacia la empresa es mucho mayor que en otros perfiles profesionales con otra edad.

  • La amplia red de contactos con que cuentan, ¡llevan practicando Networking gran parte de su vida y sin enterarse en muchos de los casos!

Son motivos más que suficientes como para confiar en personas que con más de 45 años están en el mercado laboral y no se les dan oportunidades, y nos pueden dar a los que somos más jóvenes lecciones de vida. Pero también tenemos que tener la humildad de reconocer que podemos y debemos aprender de todo el mundo, y especialmente de quienes han ido y siguen yendo por delante de nosotros en la mejor universidad, que es la de la vida y la necesidad.

Mi suegra tiene 64 años y es la más veterana con diferencia en su lugar de trabajo. Ha escuchado más de una vez comentarios relativos a que está impidiendo a otra persona más joven acceder al mercado laboral. Pero lo cierto es que habitualmente compañeros de su entorno profesional se nutren de su experiencia y consejos, y son mayoría absoluta los que la valoran como un activo muy destacado para el colectivo, por su juventud de espíritu, su capacidad para adaptarse y renovarse continuamente, y su pasión vocacional que le lleva a ir cada mañana al trabajo con la ilusión de una veinteañera.

No pongamos excusas baratas, ni dos dejemos engañar por prejuicios o etiquetas.
Cada persona tiene grandes cosas que aportar, si sabemos mirar más allá de los fríos datos de un currículum.
Lo más importante de los llamados Recursos Humanos es precisamente eso, que somos seres humanos.
Y muchas veces no lo son.

Carmen Prada | Asesora de Desarrollo Personal y Profesional

Imagen, Pixabay

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Un pedacito de todos nosotros

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Por Carmen Prada

 

Me gustaría compartir en el día de hoy un sentimiento, una emoción que quizá en algún momento para muchos de vosotros haya sido al mismo tiempo un pesar.

Cada vez estoy más segura de que “uno no sabe lo que tiene hasta que lo pierde”. ¡Es cierto! Y en ocasiones, hay pérdidas que no volveremos a recuperar, al menos en mucho tiempo.

Y os estaréis preguntando, “¿pero todo esto a que viene, Carmen?”

En mi zona, la comarca del Bierzo, disfrutamos gracias a Dios de bienes tan preciados como la cultura gastronómica y enológica, histórica y monumental, y cómo no, de unos parajes y paisajes que son nuestro orgullo. Los amantes de la naturaleza, tanto turistas como cualquier persona que desee respirar aire puro, pueden disfrutar y perderse en nuestro paraíso poblado de numerosa y variada flora y fauna.

Hoy os quiero presentar uno del que durante años y años hemos gozado y disfrutado, El Valle del Silencio. ¿Cómo describirlo para que podáis sentir su frescura?

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Imagen de Javier Martínez Ponte – Antes

“Un río de cristalinas aguas serpentea a lo largo de un valle angosto, sinuoso y de fuertes pendientes, y deja paso a un paisaje perfecto para el viajero sin prisas, donde disfrutar de la tranquilidad y la naturaleza.

El paraje de Tebaida Berciana es un lugar de ermitaños. Fructuoso y Genadio son sus primeras señas de identidad y quienes fundaron monasterios en Compludo, San Pedro de Montes o Santiago de Peñalba, lugares repoblados espiritualmente durante los siguientes siglos. El Valle del Silencio guarda la magia del bosque, de sus pueblos y de una cultura que permanece en la memoria.

En esta ruta se pueden visitar: la Cueva de San Genadio, el Monasterio de San Pedro de Montes, la Ermita de Santa Cruz, el Monasterio Iglesia de Santiago de Peñalba y la Herrería de Compludo”.

¿Por qué todo esto? Porque a primera hora de este pasado miércoles, se inició un pavoroso y dramático incendio en nuestro Valle del Silencio, donde miles de hectáreas han sido arrasadas dejando una imagen de desolación donde poco antes había un secular vergel.

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Javier Martínez Ponte – Ahora

Desolados estamos todos los bercianos que por él llevamos días llorando. Son lágrimas de impotencia, de rabia, de incomprensión… ¿Incomprensión? ¡Sin duda!

Incomprensión por no entender cómo hay personas capaces de estar tan vacías en su interior para llegar a provocar catástrofes tan crueles como ésta. Se me ocurren muchos calificativos, pero no los voy a utilizar. Los que realmente amamos nuestra tierra, con sus riquezas, pero también con sus pobrezas, no debemos permitir que personas que además de tener el interior negro, sucio e insípido, nos quiten a la gente de bien las ganas y el orgullo de defender y cuidar lo que hemos heredado de generaciones pasadas, para podérselo entregar del mejor modo a las futuras.

También es cierto que la autocrítica en estos momentos no está de más… No se actúa hasta que algo así llega. No se toman las medidas necesarias para cuidar lo que presumimos tener, y yo me pregunto, ¿y ahora qué lugar ocupará nuestro Valle cuando se nos llenaba la boca hablando lejos del Bierzo de él?

Para todos los que amamos el Bierzo, no solo el Valle del Silencio está de luto, nosotros como bercianos también…

Seguro que muchos de los que estáis leyendo estas palabras que salen de lo más profundo de mi ser, habéis lamentado sucesos similares en vuestra tierra, pues se trata de una lacra muy extendida. Una mayor concienciación medioambiental desde la escuela, junto con una menor tolerancia a comportamientos irresponsables que frecuentemente se dan en determinados ámbitos, no solo en el rural, son carencias sociales que necesitan ser impulsadas y gestionadas convenientemente por el poder público, pero también por la conciencia personal de cada ciudadano.

La unión de las personas, la responsabilidad firmada por determinados cargos de la administración, y sin duda una dura condena a comportamientos incomprensibles y repugnantes, han de ser  la base del trabajo por el bien común y la riqueza – en cualquier sentido – de nuestro país.

Hoy siento tristeza e indignación, pero no nos rindamos nunca. La naturaleza volverá a florecer, estemos siempre de parte de la vida. También eso es vivir confiadamente el Tiempo Pascual.

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional

Imagen, Google

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Trabajar en familia y no morir en el intento

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Artículo publicado por Carmen Prada

En algún momento lo leí, y es que dicen las estadísticas que la primera generación levanta una empresa, la segunda la administra y la tercera la dilapida.

Hace escasos días escuché un programa de radio en el cual se planteaba la siguiente pregunta: “¿trabajaría usted con su pareja o con algún familiar?” Lo cierto es que la respuesta abrumadoramente mayoritaria era ¡no! Así de sencillo.

Son muchas las cosas a tener en cuenta, y depende en gran medida de la personalidad y carisma de las personas que lideran el proyecto.

Hay negocios generacionales, la primera generación quizá no poseía los mismos recursos o preparación académica que la segunda y tercera generación, pero es cierto algo, y es que la formación es muy importante, pero el empuje y la fe y la pasión por lo que uno crea y ve florecer pesa más.

Reconozco haber trabajado con el que ahora es mi esposo, pero en aquel entonces novio, y yo ejercía un cargo de responsabilidad dentro de un equipo comercial del que él formaba parte. Lo teníamos claro, a partir de tal hora somos profesionales, y después de la jornada laboral otra vez pareja. Reconozco que pocas personas entendían cómo podíamos hacerlo, pero la verdad es que nunca tuvimos problema alguno al respecto.

Delimitar y alejar de tu vida personal la profesional nunca es fácil, y es más, puede llevar a rupturas sentimentales, familiares o a distanciamientos con amistades.

Lo más complejo de todo cuando tu trabajo lo compartes con un familiar es saber dónde y cuándo finalizan las relaciones personales y las profesionales. Al final, es como una relación de amor/odio, ya que gestionar las emociones cuando existe un vínculo de confianza tan fuerte hace por momentos que ambos midan sus fuerzas llegando al máximo.

La situación actual en el país hace que muchas personas se planteen cuestiones como puede ser el poner en marcha una empresa familiar. De esa idea, evidentemente empiezan a surgir diversas preguntas, tales como:  ¿qué hacemos entonces?, ¿trabajamos en familia o mejor buscamos nuestro propio camino?

Sin duda, cada persona es un mundo y un caso particular, pero el tema de las empresas familiares puede parecer algo más sencillo de gestionar, ya que “al final todo queda en familia”, pero tiene más inconvenientes que ventajas, y es que sin duda no es oro todo lo que reluce.

Existe cuestiones básicas que toda empresa de este tipo, que no deja de estar formada por personas, debe plantearse:

  • ¿lo voy a hacer por necesidad? Con lo cual, el grado de responsabilidad, implicación y desempeño de tus funciones, va a ser proporcional a esa necesidad, que sin duda no tiene por qué estar reñida con que además disfrutes con tu trabajo.
  • ¿Lo voy a hacer por compromiso? La respuesta que doy a esta última pregunta es simple. Llegará un momento en que se tome otro camino diferente, ya que ni uno mismo se identifica con lo que hace. ¡No existe una necesidad que haga que luches por el negocio!

Para mí, las empresas familiares son empresas, sin añadir “familiares”. Porque si nos ponemos a pensar, ¿cuál es el fin de cualquier empresa? Obtener una rentabilidad económica. Debemos tener claro que una empresa no es una ONG, y a partir de aquí, ¡nadie trabaja por pasar el rato! De ahí la importancia, como siempre digo, de la sana ambición. El conformismo tiene que estar muy lejos de cualquier profesional, y más si cabe en estos casos.

Yo tampoco me conformo con los inconvenientes de hacerlo, y voy a intentar buscar soluciones para que la situación sea más gratificante, en muchos sentidos:

  • en cualquier empresa familiar es aconsejable definir horarios estrictos y reales de trabajo, días de descanso, tareas repartidas y a las que cada cual se compromete, objetivos claramente definidos, sin olvidarnos de algo tan básico como es la innovación dentro de un negocio.
  • Déjese claro desde el inicio el porcentaje a repartir de las ganancias, como ha tenido que quedar claro el de las responsabilidades.
  • Algo básico es saber separar el terreno personal del profesional, respetando siempre dichos ámbitos. Tanta confianza en la mayoría de las ocasiones perjudica más que beneficia, de ahí que muchas veces se abuse de ella…

 

  • Mantener el autocontrol juega un papel muy importante. Como mencioné anteriormente, la confianza nos puede llevar al abuso o incluso a situaciones límite que además de finalizar con ese compromiso profesional, pueda limar y dañar la relación familiar o de amistad.

 

  • Si ya cuando tenemos trabajadores a nuestro cargo es importante una buena comunicación, sobra decir que en este caso debe ser abundante. Una de las herramientas más valiosas para el buen funcionamiento de la empresa, sin duda.

Os quiero dejar una breve reflexión.

“Que lo que no ha separado la sangre que corre por las venas de una familia o por el vínculo tan estrecho que existe en una pareja, no lo separe algo tan material como una lucha de poder y egos…” Carmen Prada.

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional

Imagen, Pixabay

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¿Te consideras aprendiz o empresario?

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Artículo publicado por Carmen Prada

 

Peter Drucker, reconocido investigador, autor de diversos libros sobre administración, indica que el empresario no posee características especiales, y, en sí, estas no son necesarias; dice que él personalmente ha sido testigo de cientos de casos en los cuales personas comunes se han desenvuelto de muy buena forma como empresarios.

Según se encuentra el mercado laboral, la precariedad del mismo y las pocas alternativas que se presentan, los emprendedores salen hasta de debajo de las piedras.

También es cierto que hay un dato significativo, son más el número de empresas y negocios que cierran, que los que comienzan su andadura. ¿Alguna vez os habéis preguntado el porqué? ¿Cuál puede ser el motivo? ¡Yo sí lo he hecho!

Es cierta y acertada en mi humilde opinión la cita de Peter Ducker, “empresario puede ser cualquiera”, no se necesitan unas capacidades extraordinarias para ello, pero lo que sí me cuestiono es, ¿el poseer ciertas capacidades puede condicionar el camino al éxito o al fracaso de la empresa? ¡Sin duda creo que sí!

En muchas ocasiones, conversando con personas con las que quizá no tenga un contacto tan directo o recién acabo de conocer, surge la siguiente pregunta: “¿y tú a qué te dedicas?” La respuesta es instantánea, “empresario”.

¿Realmente existe esa vocación empresarial?

Creo humildemente que sí, y además es algo que se huele, se siente, se palpa, es como una vena que no le sale a todas las personas. He conocido a muchos de los que se denominan “empresarios”, pero con esa vena pocos.

Hace escasos días encontré por casualidad un post que muestro a continuación y que para mí tiene mucho significado.

El ser empresario no lo otorga un título, ni es algo que compres. Es una arriesgada y apasionante decisión, pero a la hora de la verdad no todos valen para esta faena. Tengo muy claro que esta figura debe tener unos rasgos que no muchos poseen.

Puede ser que muchos de vosotros os hayáis encontrado con esta respuesta, “de profesión, empresario”, o incluso os estéis planteando emprender. Si os encontráis en cualquiera de los dos casos anteriores, os invito a que planteéis u os planteéis las siguientes cuestiones:

  • ¿Posees una gran capacidad para dirigir?

La mayor parte de la responsabilidad de alcanzar los objetivos marcados sin duda es tuya como empresario. Eres la persona que tiene la última palabra en las decisiones, y para ello tienes que saber marcar el camino a seguir. Debes tener el potencial necesario para sacar a flote las habilidades del personal que tú mismo has elegido para que te acompañe en tu andadura.

Nada puedes dejar al azar, debes tener un plan, no ir a salto de mata.

  • Este es tu objetivo, ¿pero sabes cuál es tu meta?

¡La pregunta del millón! Dejemos a un lado los objetivos mensuales, trimestrales, por empleado… No, estamos hablando del camino a seguir para alcanzar tu meta. No te puedes permitir dar palos de ciego. Tan claro la tienes que tener que debes hacérsela llegar con la mayor transparencia posible a las personas que están a tu alrededor. Debes llegar a seducirlas con tu idea, ya que si tú no lo tienes claro, los objetivos estarán difusos, y será complicado que los balances sean satisfactorios, y el riesgo será mayor de que el proyecto no tenga éxito ni continuidad en el tiempo. Y no solo tú pagarás las consecuencias. ¡No hagas víctima a los demás de tus errores!

  • ¿Estás dispuesto a asumir riesgos?

Debes saber asumir riesgos para crecer, pero antes de ello debes ser consciente de los pros y contras de cada disyuntiva, y mantener los pies en el suelo y la cabeza sobre los hombros… Esto último es muy importante, no te busques problemas, no se los busques a otros.

  • ¿Posees capacidad de decisión?

Eres la persona que más decisiones vas a tomar en tu organización. Como cualquier otra persona, unas veces acertarás y otras errarás. No caigas en el error de “echar balones fuera” cuando cometas un error. Es lo más recurrente y lo más sencillo a corto plazo, pero a medio o largo, estarás a la deriva y solo.

  • ¿Tienes esa vena y carisma entonces?

Solo ese empresario del que hablo, sí, ese que tiene vena y carisma es capaz de sacar de los que tiene alrededor lo mejor de cada uno.

Potencia a los subordinados, dedica el conveniente tiempo y dinero a su continua formación y a la tuya propia, debes saber delegar en ellos, haciendo que se sientan importantes y respetados como personas, ayuda a obtener la mejor implicación del conjunto de la plantilla. Se echa en falta dentro de las empresas ciertas palabras como “gracias”, “disculpa”, “de nada”, “buenos días”, “enhorabuena”, “gran esfuerzo”, “magnífico”, “te lo agradezco”… ¡Empieza tú a marcar la diferencia!

Eso sí, se escuchan más a menudo “que no vuelva a suceder”, “un grave error”, “que sea la última vez”, “esto es un ultimátum”… No llegues a utilizar el autoritarismo, si no piensa que en algo estás fallando.

Una cosa importante, ¡los errores y fallos, se corrigen en privado!

Nunca olvidemos que trabajamos con PERSONAS, personas con vidas, con necesidades, inquietudes, historias… No eres nada sin ellas. Tu organización la compone un grupo humano, del cual te guste o no dependes. No arrastres, no humilles, no arañes, no dañes, no prives de libertad y mucho menos juegues con el pan de nadie.

También quiero recordar que abusar de la necesidad de otros, empequeñece… Tú como empresario no serías nada sin los trabajadores, solo tendrías una idea. Para alcanzar esa meta necesitas de los demás. Los trabajadores deben tener claro su papel, pero no caigas en la tentación de la vanidad, llegando a pronunciar “sin mí, no serías nada…”

 

Fomentemos los valores humanos, las sanas relaciones entre
personas dentro de las empresas, para que todos se sientan
implicados en un proyecto común y orgullosos del mismo. En
un equipo es importante que haya un buen capitán y líder, pero
todos han de sentirse útiles, respetados y reconocidos, pues los
éxitos dependen de la suma eficiente de todos. Quien está a la
cabeza, ha de mantener siempre la humildad, y servir a los
demás como ejemplo profesional y personal.

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional

*Fuente de la fotografía, Pixabay.com y Google

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El silencio del buen amigo

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Por Carmen Prada

 

“Un amigo es alguien con quien se puede no hacer nada y disfrutar de ello”. Anónimo.

 

No, no me he vuelto loca.  Hace pocos días, estuve hablando con unos amigos acerca de este tema, y al yo referirme a la cita con la que empieza el post, y que comparto totalmente,  se extrañaron. “¿Cómo puede ser posible eso, Carmen?”

Tengo claro que habrá opiniones de todos los tipos, pero para mí la amistad es una de las cosas más valiosas y a la vez gratuitas que la vida te puede regalar.

La amistad no es incompatible ni con la pareja ni con la familia, y tampoco debería serlo entre sí, es decir, unos amigos pueden conocer a otros a través de ti, y eso puede enriquecer a todas las partes. En el amor soy 100% monógama, pero en la amistad no hay que pretender ser monopolizador ni absorbente, pues la genuina amistad respeta la libertad y no busca satisfacer el ego siendo el centro de atención de los demás.

A menudo comparo la amistad con el amor, pues hay amistades que lo son a primera vista, otras ves que nunca llegarán a terminar de cuajar, otras relaciones a las que les cuesta madurar, pero que a base de adversidades y buenos momentos se hacen eternas. De todos modos, cuando alguien me dice que la verdadera amistad es la que lleva años de recorrido, perdonadme que dude que a la amistad haya que ponerle unos límites de tiempo para denominarla o no como tal.

Algunos ingredientes que ha de tener: confianza, confidencialidad, alegrías, lágrimas, lealtad, música…, pero también silencio.

Cuando me refiero al silencio, lo hago porque hay momentos en los que las palabras o los gestos sobran, lo más importante es el saber estar ahí. Es más, puede que incluso en ese preciso momento no tengamos a esa persona a nuestro lado, pero solo con saber que está, que existe, nos sentimos más tranquilos.

Claro que hay momentos para disfrutar de la amistad de diferentes modos, y quizás se esté abusando de la palabra en cuestión, tal vez haya en muchas personas una gran necesidad por mostrar emociones. Curiosamente, aunque las distancias se acorten en nuestros días gracias a los avances tecnológicos, la sensación de soledad en muchas personas aumenta, y enseguida, habitualmente de forma precipitada, se pasa de decir “conocido” a amigo.

No voy a ser yo la que juzgue esta necesidad, pero sí creo que otorgar o no esa etiqueta depende de cada uno de nosotros.

Hay amistades que son largas en el tiempo, que existe una distancia geográfica, pero que cuando una vez cada mucho escuchas su voz por teléfono, es como si el tiempo se hubiese parado y todo siguiese en el mismo punto. ¡Es eterna, es incondicional!

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También existe esa en la que solo necesitas su compañía mientras te desahogas con el llanto. Aunque las lágrimas recorran tus mejillas, puedes decir que eres afortunada, pues alguien importante y a quien necesitas en ese momento está a tu lado.

Podría poner más ejemplos, pero creo que son suficientes para explicar mi idea de lo que realmente es disfrutar y sentirse bien sin hacer nada cuando un amigo está a tu lado.

¡No hace falta hacer nada extraordinario para seguir disfrutando de la verdadera amistad!

No permitas que nada ni nadie te aleje de ese amigo que de un modo u otro, cada uno a su manera, te acompaña.

Tampoco te dejes condicionar por tu situación personal de pareja, por el sexo de la persona con la que tengas esa amistad, ya que ésta no entiende ni de celos ni de prejuicios.

El mejor amigo que he tenido y tengo es el hombre que es mi esposo. Y siempre, antes y después de casarnos, ha respetado con total confianza y naturalidad que pueda tener amistad con otras personas de ambos sexos.

Siempre hay alguien dispuesto para salir por la noche, tomarse unas cañas o irse de cena… Te hago una pregunta, ¿esos son los que te acompañan cuando las fuerzas fallan y necesitas hablar? Porque si es así, ¡tienes un tesoro! Si simplemente están para lo primero, dale más valor a eso que se llama AMISTAD, y no se lo llames a cualquier cosa.

*Fuente de la fotografía, Pixabay.com

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional

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La más negra realidad es el no verla

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Artículo publicado por Carmen Prada

 

“Peor que ver la realidad negra, es el no verla”Antonio Machado.

 

Cualquier circunstancia o acontecimiento puede servir para distraernos y dejar a un lado la realidad de nuestra vida en un momento determinado. La intentamos evitar o ignorar, como si por darle un tiempo se fuera a olvidar de nosotros. Pero sin duda, ¡es nuestra sombra! Una sombra que se desplaza de lugar, dependiendo de nuestro “posicionamiento” en la vida.

En ocasiones, no nos posicionamos frente a ella, bien sea porque no somos conscientes o porque no nos conviene verla.

Podemos encontrarnos, a modo de ejemplo, ante situaciones como:

  • una enfermedad propia o de alguien a quien queremos.
  • Nuestro negocio cae en picado e intentamos salvar algo insalvable.
  • Una situación de desempleo que escondemos ante la sociedad.
  • El hecho de no aceptar nuestras limitaciones, poniendo en peligro nuestra situación profesional y personal.
  • Una situación de pareja a la que le está fallando alguna de las patas, y se tambalea cada vez más.

Estos ejemplos son más que suficientes, ya que lo único que pretendo es poneros un poco en situación para lo que viene.

Dicen que realidad solo hay una, aunque la podemos colorear de diferentes tonos, pero no deja de ser personal e intransferible.

A veces la realidad duele, ¡pues claro que lo hace! Pero, ¿qué hacemos, escondemos la cabeza bajo tierra? ¡Lo aconsejable y sin otra opción mejor es hacerle frente!

Al final, lo que logramos es que nuestra mochila se vaya cargando de piedras, hasta que llega ese momento en el que explotamos y normalmente con consecuencias colaterales.

Sal de tu zona de confort, porque aunque a veces no se nos pase por la cabeza, el mirar a otro lado puede llegar a convertirse en nuestra forma de vida, en nuestro hábitat natural. De algún modo, nos hace sentirnos protegidos, sin pensar que afrontar las dificultades, las adversidades, los miedos…, es algo que tarde o temprano vamos a tener que hacer.

Dejemos a un lado nuestro orgullo, y llamemos a las cosas por su nombre con alguien de confianza, esa persona que sabes te va a escuchar y se va a interesar por lo que te está sucediendo. Realidades duras vivimos todos, existen en todos y cada uno de nosotros. Verás cómo a esa mochila pesada le va disminuyendo el peso.

Nos pueden dar otra visión, alguna idea, el apoyo que necesitamos, pero también un abrazo, el cual podría complementar todo lo anterior.

Es importante que nos queramos, que nos conozcamos, que no caigamos en la tentación habitual de autoengañarnos. La reflexión en soledad es lo mejor para afrontar eso a lo que tanto tememos. Han sido demasiadas las personas a las que les he escuchado decir que “no hace falta salir de tu hábitat natural para reflexionar”. Me posiciono al respecto en contra, y puedo deciros que continuar con la rutina cotidiana acaba por ser un “no tengo tiempo de nada”. ¿Realmente creéis que es eficaz? ¡Es otra excusa más para no encontrarnos!

Claro está que el que nos queramos depende en gran medida de las personas que nos rodeen. Cuanto uno más débil se muestra o parece, más carne de cañón se vuelve para los “depredadores”. Evita, echa fuera de tu lado a toda persona tóxica que limite tu liberación. Recuerda que las amistades y conocidos los elegimos nosotros, ten criterio para ello.

Recuerda que podemos ser cobardes o tomar decisiones. Sabéis que no soy una vendehúmos, y si alguno de vosotros tuviese la oportunidad de hablar con alguna de mis amistades, y les preguntaseis a cualquiera de ellas, “a Carmen cuando le pides una opinión o un consejo, ¿cómo es su forma de actuar?”, la respuesta sería siempre la misma, -“me dice lo que entiende es lo mejor para mí, nunca me va a decir lo que quiero oír”-. ¡Y así es! ¿Qué ayuda les proporcionaría entonces?

Quizá algunas personas de mi sector profesional difieran con respecto a mi forma de actuar, pronunciándose como en ocasiones he escuchado decir, “para qué decir algo que puede doler y hacer sentirse mal a quien te escucha”. ¡Perdonadme, pero a veces sí lo veo necesario! Con estas pequeñas “ayudas de vendehúmo”, pasamos de decirle “qué mono te queda ese vestido” (cuando realmente le queda horroroso y va haciendo el ridículo), a frivolizar con cosas realmente serias.

Seamos sensatos y honestos, no vendamos humo y sí en cambio dosis de realidad. Con dulzura, con humanidad, con sensibilidad, con cariño, pero siempre con la verdad por delante.

“Puedes seguir poniendo excusas en tu vida, o puedes optar por ir a por el éxito. Pero ten en cuenta que todo comienza en uno mismo”Carmen Prada.

*Fuente de la fotografía, Pixabay.com

Carmen Prada | Asesora de Desarrollo Personal y Profesional

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Convierte los noes en síes

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Artículo publicado por Carmen Prada

“No es la especie más fuerte la que sobrevive, ni la más inteligente, sino la que responde mejor al cambio”. Charles Darwin.

Después de esta gran cita, comienzo con una pregunta: ¿te consideras una persona con dificultades para afrontar cambios y situaciones adversas?

Son bastantes las personas que ante la carga de dificultades y tropiezos en la vida, sufren un incremento de sus miedos. La precaución es conveniente, pero practicarla en exceso, estar demasiado atento al retrovisor y demasiado poco al frente, lo que hace es paralizarnos. Es cierto que estas situaciones de malestar o dolor lo que hacen es modificar nuestro comportamiento, ya que con el paso de los años la experiencia puede ser un grado o un lastre, según como se oriente.

Claro que no es sencillo estar saltando piedras a lo largo de nuestro camino, pero esta situación por trágica y cansina que nos parezca nos puede aportar con el paso del tiempo una revolución dentro de nuestra propia persona.

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A menudo me encuentro con personas que me comentan temerosas, “¿y si me dicen que no…?” Y mi contestación ante esta pregunta siempre es la misma: “pero, ¿qué respuesta tienes en este momento?, ¡un no!”

Entonces os pregunto, ¿por qué no cambiamos los noes por los síes? Os estaréis diciendo, “eso es muy fácil decirlo pero, ¿cómo lo hacemos?”

¿Eres tu mejor amigo?

¿Eres tenaz y consciente de que tus logros serán proporcionales a tus sacrificios?

¿Las dificultades las transformas en retos y sacas todo tipo de lecciones y aprendizajes de ellas?

¿Te consideras una persona con una adaptabilidad importante ante los cambios?

¿Eres de los que cree que enfrentarse a los problemas y los miedos, y no esconderlos bajo el felpudo, es la solución más rápida y eficaz para resolverlos?

 

Tengo que decirte que si a todas estas respuestas te has contestado con un SÍ, ¡enhorabuena! Estoy segura que has trabajado mucho en ti para llegar a este punto, y le podrás decir a la gente que se puede conseguir, partiendo de la base de la confianza en uno mismo.

Pero si eres de los que alguna de estas preguntas te han descolocado, o son muchas en las que has contestado con un no, o quizá al responderte has tenido muchas dudas… ¡Pongámonos manos a la obra y trabajemos sobre ello!

  • ¿Cómo se encuentra tu autoestima?

Es algo primordial, la autoestima marcará como las agujas de un reloj el que creamos en nuestras capacidades y posibilidades. Debemos querernos, confiar en nosotros mismos, reafirmarnos en que es posible lograr lo que nos propongamos.

Hace muy poco le transmití a una persona que para ser mejor persona con los demás tenemos que empezar por querernos a nosotros mismos.

¡Busquemos dentro de nosotros! Tenemos motivos para confiar en nuestras posibilidades, no pensemos que siempre hemos sido perdedores. Cometeríamos un grave error.

  • ¿Al sentido del humor lo conoces?

Conozco personas que son realmente impresionantes en este punto, tanto que son capaces de reírse de sus propios problemas. Utilizan esta herramienta para relativizar lo que les sucede y las dificultades con las que se encuentran.

¿Por qué no reírnos de nosotros mismos, antes que lo hagan otros? Todo parecerá menos grande. No pensemos que llorar es de cobardes, porque además en algunos momentos es necesario, es una emoción más pero no abusemos de ello, no nos hagamos mal.

  • ¿Cómo andamos de relaciones sociales?

Cierto es que cuando la autoestima está tocada somos demasiado susceptibles, por eso debemos cuidar y mucho el tipo de personas de las que nos rodeamos.

Pensemos y seamos realistas, son muchas las que disfrutan con el mal ajeno, y si entre tu círculo de amistades o conocidos abundan o tienen presencia las personas tóxicas, puede que en vez de ver tonos grises, y por momentos algún destello de color, pase todo a tener un aspecto negro. ¡Fuera personas tóxicas!

Rodéate de aquellas positivas, optimistas, alegres…

¡Rodéate de gente que te quiera!

  • ¿Conoces la famosa zona de confort?

                                                                            

Hace muy poco lo hablaba con alguien, que en esta vida está claro que atarse la manta a la cabeza cuando uno tiene dificultades para apenas cubrir esas necesidades básicas que todos tenemos, dificulta la posibilidad de dar giros bruscos en la vida de uno. Para hacer malabares, ya habrá tiempo.

Pero no nos confundamos, pequeños objetivos, metas fácilmente alcanzables, actos que nos hagan salir fuera de nuestro hábitat natural, será como un camino de aprendizaje para esa huida de esa zona tan cómoda por la que todos, absolutamente todos, de un modo u otro hemos rondado.

Superar las adversidades y las dificultades, convertir los noes en síes, hace que seamos capaces de lograr grandes cosas. Sin darnos cuenta, dejamos atrás miedos que nos llevan tiempo paralizando y nos sentimos fuertes ante cualquier reto que se nos ponga por delante.

Seguro que en este momento alguna persona, no sé, quizá de tu entorno o cualquier otra conocida por muchos de nosotros te viene a la cabeza a modo de ejemplo e inspiración.

Yo os dejo la mía…

*Fuente de la fotografía, Pixabay.com

Carmen Prada | Asesora de Desarrollo Personal y Profesional

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