Estoy desesperado, ya no sé qué hacer…

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Artículo publicado por Carmen Prada

 

“Estoy desesperado, ya no sé qué más puedo hacer”, frase de una gran cantidad de los más de 3 millones de desempleados en España, según datos del cierre de diciembre de 2017.

Sinceramente, me ha llevado a escribir este post el verme cada vez más rodeada de personas, amigos y familiares que caminan con los hombros caídos.

Evidentemente, nos podemos encontrar con diferentes tipos de personas, pero lo que más tristeza me causa es que en mi caso son personas que llevan una vida entera trabajando y de pronto se encuentran en una situación completamente desconocida para ellos.

Hace escasos días conversaba con un amigo sobre esta situación que está viviendo desde hace muy poco tiempo. Su edad ronda los 50 años y toda su vida ha estado en activo. Mientras conversábamos, hubo un momento que le pregunté; “pero, y tú, ¿cómo te sientes?”

Sus palabras fueron escasas, pero me dijeron mucho; “Carmen, me está pasando algo que antes no me había sucedido. Por menos de nada me pongo a llorar”.

Y lo cierto es que con la desesperación, llega la desilusión, la forma de ser de cada uno varía, la tristeza empieza a aparecer y el color que tiñe la realidad es el negro.

Cuando uno se encuentra de pronto sin trabajo, puede llegar a dar la sensación de que has estado compitiendo en una carrera de fondo toda tu vida y de pronto, justo antes de llegar a la meta, tropiezas.

Y lo cierto es que las palabras de consuelo, de ayuda…, hasta se repiten; “no te preocupes, verás que esta será la tuya”, “pronto llegará”, “no te desesperes, pronto encontrarás algo”…

Ante esta situación he llegado a pensar, ¿son precisamente palabras lo que necesitan?

Necesitamos, ¡hechos! ¡Movimiento! ¡Colaboración! ¡Implicación!

¿Qué quiero decir con esto? El consuelo ayuda, pero sin duda hay que pasar a la acción si realmente queremos ayudarles.

 

  • Si te lo permite, ¡grita a los cuatro vientos que tu amigo o familiar está buscando empleo!
  • Quizá sea el mejor momento para estar a su lado y que hable y se desahogue. ¡Escuchemos!

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  • Las reformas en el ámbito laboral han de llegar, unamos fuerzas para que esto suceda.
  • Recomienda a esa persona a través de las RR.SS. cuando veas una oferta de empleo.
  • Habla con tus contactos, puede que alguien necesite incorporar personal.
  • No seas cómplice de la discriminación que sufren los trabajadores por la condición de edad o sexo. ¡No te quedes callado!
  • Ayúdale a ver que ese camino en el que en estos momentos solo ve piedras, pronto brotará hierba. ¡Hazle sentir que no está solo!
  • Anímale a que acuda a talleres, ponencias, presentaciones… ¡A que practique el netwórking y amplíe su red de contactos!
  • En muchas ocasiones se encierran en ellos mismos y no son capaces de ver qué podrían hacer para trabajar, ya que siempre han trabajado en el mismo sector o actividad y no hay manera de sacarles de esa zona de confort. Habla con él y que te hable de sus habilidades, puede que descubra facetas de él mismo que hasta ahora desconocía.

 

Es duro ver cómo tanto talento se está desaprovechando, cómo la experiencia ha dejado de ser un grado y cómo las oportunidades laborales cada vez son más precarias.

 

  • Una persona mayor de 45 años, ¡aporta experiencia!, entre otras muchas cosas más.

 

  • Un madre, una gran capacidad de sacrificio.

 

  • Un joven, creatividad y frescura.

¿Por qué no apostar por una variedad de perfiles de trabajadores que nos lleve al crecimiento de las empresas, y de este modo a crear más puestos de trabajo?

Para ti, si estás en la búsqueda de empleo:

  • Cree en ti y en tus posibilidades.
  • Vuélvete más inconformista que nunca.
  • Lucha y sin vergüenza por un trabajo digno.
  • Para poder reinventarte, ¡más bien descúbrete a ti mismo!
  • Habla de tu situación con naturalidad y siempre que puedas, eso puede ser igual a oportunidades.
  • No ocultes tus emociones, eso solo hará que te sientas peor.
  • Rodéate de personas que te aporten y te quieran, en estos momentos te darás cuenta de quién está a tu lado.

Y cuando encuentres ese empleo por el que tanto has luchado, ¡celébralo por todo lo alto! Has estado trabajando duro durante un tiempo para conseguirlo, ¡te lo mereces!

 

 

 

 

 

 

 

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional

*Fuente de la fotografía, Pinterest.es

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“ERE” o no eres, esa es la cuestión

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Artículo publicado por Carmen Prada

 

Comienzo desde la más absoluta sinceridad. Había comenzado a escribir un tema para hoy de gran carga emocional, pero de repente, los planes han cambiado. Sí, como en la propia vida, de manera imprevista uno se encuentra con situaciones que le llevan a variar sobre la marcha, y al final voy a tocar un tema totalmente diferente.

Hace muy pocos días, mientras disfrutaba del café mañanero, una persona conocida se acercó a mí. En la mano llevaba un buen paquete de papeles, y con los ojos vidriosos me confesó; “Carmen, llevo trabajando toda mi vida para la misma empresa, me quedan únicamente 5 años para la jubilación y me acaban de entregar los papeles en los que me comunican que la empresa prescinde de mí porque se encuentra en una situación de ERE. Ahora me toca ir a ver con los años que tengo cotizados cómo quedaría mi situación de prejubilación, menos mal que me lo han pagado todo…”

Mi respuesta trató de ser consecuente con el momento que intuía esta persona podía estar pasando. “Lo siento mucho. Antes de nada, me gustaría decirte que no sientas vergüenza por esta situación y no la vivas en silencio. Sé por lo que puedes estar pasando, yo me vi inmersa en una situación algo similar, porque a mí me debía tanto dinero la empresa, que ni el Fondo de Garantía Salarial (FOGASA)  llegó a cubrir el montante. Perdí mucho dinero”.

Su cara fue un poema ante mi confesión, y sobre todo por algo que le dije y le llamó mucho la atención, ¡no sientas vergüenza al decirlo!

Y es que reconozco haber sido hace unos años una de esas muchas personas a las que le tocó vivir esta situación. Todo comenzó con un ERE que afectó a parte de la plantilla de la empresa, y casi sin darme cuenta, llega al colectivo. En medio del proceso, hasta ser una de las últimas personas afectadas, uno tiene varias opciones, o por lo menos así lo pensé yo en aquellos momentos:

  • vivir de ilusiones construidas en castillos de papel, pensando que todo lo que has dado por la empresa, seguramente lo tendrán en cuenta y serás la única persona a la que no le afectará…

  • Aceptar esta circunstancia con resignación, sumido en una mayúscula tristeza, pensando que jamás te habías imaginado engordar las ya abundantes listas del INEM.

  • O por otro lado, está esa persona que se anticipa a sumarse a la cola antes mencionada, y no deja de trabajar en la búsqueda de nuevas posibilidades, para seguir desarrollando así su vida laboral.

Ni viví inmersa en castillos de papel, ni bajo ningún concepto asumí lo que sucedía con resignación, sino que lo que hice fue anteponerme a lo que se veía estaba por venir.

Está claro que la postura que tomes al respecto depende de muchas cosas, pero si de algo pende y mucho, es de la confianza que uno tenga en sí mismo. En esos momentos en los que te sientes perdido, sin rumbo, a la espera de no sabes muy bien qué… ¡Toca ser más inquieto que nunca, y en todos los sentidos!

 

Si eres de los que el certificado de extinción de contrato te llega por correo, y estando al tanto del cierre próximo de la empresa, ¿te has antepuesto con un plan B?

¿Qué puedes hacer ante esta situación o una similar que es la de estar en búsqueda activa de empleo? No queda otra que ser más proactivo que nunca, llamar a todas las “puertas y ventanas”, preparar a las personas que te rodean de la situación que está por venir, hacérselo saber a tus contactos… Ahora te hago otra pregunta con respecto a esta última acción, ¿te has preocupado de generarlos? ¿Estás haciendo algo para salir de tu hábitat natural-laboral, ante un posible cambio de actividad? ¿Has sido proactivo?

 

Y es que sin darte cuenta ha llegado la situación de desempleo. Puedes estar pensando, si me lo permites, ¡qué fácil es decirlo Carmen!, pero si has leído todo el post, te habrás dado cuenta de que en todo momento sé de lo que te hablo. Y podría añadir la coletilla de “y por desgracia…”, pero no lo voy a hacer, y ¿sabes por qué?, porque esa situación dura, crítica, emocionalmente agotadora…, me hizo sacar la mejor versión de mí, que confieso, a veces he dudado de si la conocía, y la viví con optimismo, sin dudar que nuevas oportunidades se iban a presentar.

El realismo ha de acompañarte en todo momento, hay que tomar decisiones y ponerlas en marcha, activar a toda velocidad la capacidad de reacción, moverse por ámbitos que te generen nuevos contactos, participar en talleres, en grupos de netwórking, reuniones de emprendedores, moverse con destreza por las redes sociales y darse a conocer… ¡Infinidad de acciones que vengan promovidas por tu inconformismo!

 

En el mundo laboral no siempre comienza a trabajar la persona más preparada o con más experiencia, sino la que ha sido capaz de llamar a puertas y prestarse aun cuando no había un puesto disponible. A veces se consigue meter la cabeza porque se ha mostrado ser una persona inquieta y con ganas. Hay que ser como los buenos delanteros en el fútbol, tener buen olfato goleador y estar en el momento justo en el lugar preciso para simplemente meter el balón en la red.

 

Si me lo permites, busca tu oportunidad, no te quedes parado, sé inquieto, no te conformes, no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy, ve por lo que te propongas y sin duda… ¡busca esa oportunidad provocada por una desgracia!

 

 

 

 

 

 

*Fuente de la fotografía, Pinterest.com

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional

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Cinco de marzo, ha sido niña

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Por Carmen Prada

 

Os preguntaréis, ¿qué tiene de especial esta fecha en la que hoy estamos? Bueno, pues para mí mucho, pues tal día como hoy de hace cuarenta años mi madre sufrió dolores de parto para traerme al mundo, y eso fue solo el preludio de los desvelos que pasó en mi más tierna infancia para calmar mi llanto y hacerme comer. Reconozco que es algo que aún arrastro, lo del apetito un poco escaso, aunque lo del llanto, según el momento, los sigue habiendo, pero también a veces de felicidad. Desahogarse siempre ayuda, en las duras y en las maduras…

Fui una jovencita de fuerte personalidad, con ideas muy firmes y difícil de manipular. Como todo el mundo, he pasado por momentos más complicados y más fáciles de gestionar, pero por mi forma de ser, la fórmula rápida no ha sido la elegida habitualmente.

Reconozco que me he equivocado un montón de veces, pero los errores procuro utilizarlos como fuente de aprendizaje y trampolín para crecer. Mi familia ha sido el gran pilar, el punto de apoyo sobre el que madurar, mi gran inspiración en tantos momentos…

Jamás he perdido el norte, con orgullo puedo decir que provengo de una familia humilde y que jamás lo olvidaré, porque así es mi corazón y mi forma de vida. De ella he heredado la capacidad de sacrificio para alcanzar todo aquello que uno desea. También es cierto que a veces la vida te pone a prueba de sinsabores, pero al final aprendes que la capacidad de adaptación a estas situaciones te ayuda a crecer.

Recuerdo que con mi primer empleo, recién acabados mis estudios, y a la vez que trabajaba duro nueve horas y media de lunes a sábado, obtuve mi permiso de conducción. Apenas podía dedicarle tiempo, pero desde el principio tuve claro que lo sacaría a la primera, y todo por el sacrificio que en ello ponía cada día después de una jornada intensa de trabajo.

Conseguí comprar mi primer coche, ¡evidentemente de segunda mano!, pero no por ello me sentí menos orgullosa. Mis horas interminables de trabajo, en ese momento como Jefe de Administración, daban sus frutos, y es que siempre fui como una hormiguita.

Con el paso de los años, la experiencia de la vida te enseña muchas cosas. Entre ellas a luchar por lo que se quiere, a saber en quién sí y en quién no confiar, a enfrentarse a los miedos, a amar, a creer con realismo en uno mismo y en los demás, a disfrutar de momentos inesperados, a conocer personas que marcarán tu vida de un modo u otro…, pero sobre todo la necesidad de quererte, respetarte y que los demás lo hagan.

Amo cada día que la vida me regala, soy consciente que nada es fácil y os aseguro que sé de lo que hablo, pero tengo la gran suerte de haber nacido en el seno de una familia luchadora y humilde, lo cual me ha ayudado a tener siempre los pies en el suelo y tener claro de dónde vengo, en qué punto estoy y hacia dónde voy.

Para mí cada día es un regalo, una oportunidad y un reto. Sentir todo esto me hace sentir viva, algo que necesito como el aire que respiro.

¡Cierto, cumplo 40 años! ¿Y qué? Feliz de vivir con pasión muchos momentos, de disfrutar de las alegrías, de saber llorar las penas, de hacerme más fuerte con las frustraciones, de ser conocedora de mis valores, de tener cada vez más claros mis principios, y de atreverme a tomar decisiones, acertadas o no.

Intento día a día crecer personal y profesionalmente sin perder el horizonte, no olvidarme de lo que soy. Una mujer honesta consigo misma y con los demás, demasiado transparente tal vez, pero así lo prefiero.

Me queda mucho camino que recorrer, mis sueños los tengo claros, pero el trayecto es largo.

Más allá de las dificultades y complicaciones que se nos presentan en la vida, ésta merece la pena. Son muchos los momentos de felicidad, solo debemos estar atentos para apreciarlos, y me sentiré eternamente agradecida a todas las personas que me acompañan día a día de un modo u otro y tanto me aportan sin pedir nada a cambio.

Muy especialmente doy las gracias a mis padres, cuyo cariño nunca me ha faltado, y que con sus valores me han enseñado el camino de la vida.

 

Y cómo no, a la persona que cada día, en los buenos y en los no tan buenos momentos me acompaña, me saca una sonrisa, me hace sentir viva, es el mejor antídoto contra cualquier atisbo de “crisis de edad” por sus continuos cariños y tiernos piropos, está a mi lado de modo incondicional y es el acompañante en ese tren llamado amor. Gracias Roary, gracias mi amado esposo.

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional

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¿Quieres empleados o personas productivas?

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Artículo publicado por Carmen Prada

 

 

“El dinero mueve al dinero, para todo lo demás se necesita mucho más”. Carmen Prada.

 

Sí, otra frase de esas mías. No quedarán para la historia, pero en ocasiones veo que son utilizadas por otros contactos y con eso me doy por más que satisfecha. Y es que hace poco, alguien me dijo que “granito a granito de arena se construye una playa…” Estoy totalmente de acuerdo con esta última frase.

A partir de ahora entenderéis la frase con la que comienzo el post. Si alguno se ha incorporado recientemente o no me sigue con frecuencia, he de decirle que una de mis pasiones es el fútbol. Y es curioso, pero en él encuentro muchos ejemplos o paralelismos con temas como el liderazgo, gestión de equipos, resolución de conflictos… Pero sin duda, también veo y existen en ese mundillo las figuras de empresario y trabajador.

No os voy a hablar de fútbol, no os preocupéis. A muchos de vosotros no os tiene que interesar, y mucho menos gustar, pero ahora entenderéis a que me refiero.

La creciente profesionalización del deporte rey ha hecho que hoy en día casi todos los clubes de fútbol profesionales hayan pasado a ser sociedades anónimas deportivas, S.A.D., lo que significa que ya no son de los socios, como antaño, sino de accionistas particulares, vinculados o no a la afición, y al ser simple y llanamente empresas, son comprados, vendidos y gestionados como tales, al margen del romanticismo de los hinchas que durante décadas han acompañado, con sus alegrías y sus penas, al equipo de su corazón.

Habitualmente, cuando una de estas empresas sufre serios problemas económicos, y su futuro es negro y aparentemente inviable, surge de la nada un empresario que cargado de euros o últimamente de petrodólares o yuanes se hace con la mayoría del accionariado y es aclamado por las masas, que ven en él a su mesiánico salvador, sin caer en la cuenta de que para ese desconocido el club es una mera inversión, y que quizá incluso los que pasan a dirigirlo no han visto un balón en su vida.

Es cierto que los trabajadores comienzan a cobrar los atrasos de sus remuneraciones, los espacios de trabajo se mejoran, en muchas ocasiones se purga y renueva la plantilla de arriba a abajo con algún que otro fichaje exótico o rimbombante, en busca del aplauso fácil y la ilusión pasajera.

Aquí comienza el problema, uno puede tener mucho dinero y simplemente moverlo, pero sin saber cómo gestionar ni el capital monetario ni el humano. Que al final, se mire por donde se mire, los proyectos, las empresas, los planes…, son PERSONAS.

Yo soy formadora comercial, de ventas, de gestión de equipos…, pero no considero honesto ni profesional prestarme a realizar una labor para que la que no estoy preparada. Nadie sabe de todo. Yo tampoco. Y el dinero, creedme, no hace milagros.

Que un empresario tenga mucho dinero no significa que pueda gestionar cualquier empresa, y mucho menos una empresa de un sector totalmente desconocido para él. El dinero es un sustento muy importante en un negocio, ¡sin duda! Pero, ¿no creéis que se necesita mucho más que dinero?

¡Desde luego que sí! Vuelvo a hacer una pequeña referencia al fútbol, ya que hay clubes a los que para poco o nada les está sirviendo o les ha servido…

Y es que a veces me pregunto, ¿realmente quieres empleados o personas productivas?

¡Para mí, hay grandes diferencias!

¿Por qué no empezar la casa por los cimientos sin entrar en la misma como un elefante en una cacharrería?

Claro que el dinero es muy importante, pero si lo sabemos gestionar dentro de nuestra propia empresa, con nuestro equipo de trabajo, facilitándole día a día el desempeño de sus funciones y haciéndole la vida “un poquito más agradable”.

Alguno estaréis diciendo, “qué sencillo lo ves, Carmen, pero esto es una empresa”. Y yo te digo, – por eso mismo debes sacar el máximo rendimiento de ella y el dinero no lo hace solo, éste simplemente ayuda. Alíate con tu equipo y encontrarás la herramienta para el crecimiento de tu empresa -.

  • Sería un buen comienzo el saber delegar. Busca a las personas idóneas o a ese otro profesional que te ayude a encontrarlas.

 

  • Seas solvente económicamente o estés pasándolo difícil, da prioridad a tener al corriente de pago a tu equipo de trabajo. Ellos también necesitan cubrir sus necesidades personales y básicas después de una jornada de trabajo.

 

  • Procura que se sientan implicados, haz que sientan la empresa como suya. Trabaja mucho la motivación con ellos.

 

  • No debes dejar que se acomoden y dejen la ambición a un lado. La ambición sana les servirá para alcanzar objetivos y metas profesionales, pero también en su vida personal.

 

  • Dales todas las herramientas necesarias para que se sientan capacitados y preparados para el desempeño de sus funciones. Lo contrario crea confusión e inseguridad.

 

  • Si quieres personas productivas, negocia con ellas los horarios. La flexibilidad de éstos, les ayudará a conciliar su vida personal con la laboral. ¿Alguna vez te has preguntado lo mucho que te gustaría a ti y el bien que te haría? Tienes la oportunidad de probarlo en otros. Quizá te sirva a ti para buscar el equilibrio, quién sabe…

 

  • El que se sientan valorados fomenta el trabajo en equipo, al igual que es un buen aliciente para superarse día a día.

 

 

Puede que sin darte cuenta y sin usar mucho la caja de caudales, tu empresa crezca en “felicidad”.

La humildad es un valor que toda persona debería abanderar, si con algo no podemos o nos vemos superados, pidamos ayuda. En ocasiones pensamos que pedir ayuda es igual a ser incompetente o fracasado… ¡Nada que ver! Es igual a crecimiento personal y profesional.

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional

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Cuando estás vendiendo tu idea, te estás vendiendo tú

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Artículo publicado por Carmen Prada

Cuando estás vendiendo tu idea, te estás vendiendo tú, con lo que cuida el modo de vender tu idea, porque éste hablará de ti”. Carmen Prada.

 

En ocasiones, y no sé si en primera persona os ha sucedido alguna vez, en las que te encuentras hablando con alguien que acabas de conocer y te pregunte, “¿y tú a que te dedicas?”, ¿nos explayamos? Arriesgado…

Vamos a situarnos en otro supuesto, eres Asesor Comercial y hoy es tu día, llegas donde un cliente y parece que todo sale redondo:

  • está receptivo.
  • Te pregunta qué le puedes ofrecer.
  • Y parece que tiene tiempo para atenderte con calma.

¡Perfecto! Nos frotamos las manos y a pasar con él parte de la mañana, ¡esta venta no se escapa!

Pero, ¿y si no se da ninguno de los tres anteriores supuestos? ¿Y si no tenemos apenas tiempo para poder presentarnos y mucho menos hacerle ver lo que le queremos ofrecer? ¡Sin duda tienes que estar preparado sí o sí para este momento, que es el más habitual!

¿Queremos que nuestro negocio crezca?

¿Acaso no necesitamos ser los mejores embajadores de nuestra propia empresa y persona?

¿Acaso no debemos tener claro y en mente el cómo vender nuestro proyecto, idea, producto, servicio, aquello que nos diferencia del resto?

¿Deseamos que nuestra red de contactos se expanda?

 

¡Sin duda debes prepararte para ello!

Es indiferente tu condición profesional, puedes ser abogado, farmacéutico, mecánico de automóviles, psicólogo, peluquero, consultor, fontanero… ¡Necesitas venderte y rápido, en ocasiones no disponemos de mucho tiempo!

Prepara un buen speech, un discurso breve. Mientras los practicas mirándote al espejo, hazte las siguientes preguntas y tú mismo las respuestas:

1.- ¿quién eres? (Breve introducción.)
2.- ¿Cuál es tu objetivo profesional?
3.- ¿Qué te diferencia de la competencia?
4.- ¿Qué puedes aportar a quien te escucha, basándote en logros profesionales alcanzados?

¡Todo lo anterior te hará ganar seguridad!

Si regresamos a las preguntas que mencioné antes de llegar a tu breve discurso, hay una práctica que resaltaría por encima de otras, es el Speed Networking.

  • Consiste en encuentros bilaterales sucesivos, en los que cada participante conversa 2-3 minutos con otro y a la inversa, y tras los cuales cambia de sitio cuando se avisa de que el tiempo ha transcurrido. En ese periodo, de 5 minutos aproximadamente, se intercambian tarjetas, se habla sobre los respectivos productos y servicios, e incluso se llega a acuerdos comerciales simbolizándolo con un buen apretón de manos. Los cruces finalizan cuando todos los participantes se han encontrado entre sí.

Claro está que para llegar a este punto y resulte todo un éxito este evento, previamente vamos a tener que prepararlo, este hecho nos servirá de gran ayuda en nuestro día a día y buen desempeño profesional.

¿Cómo deberíamos prepararlo? ¡Pensemos que es esta ocasión o ninguna, y pongámonos manos a la obra!

–  Sé natural y directo.

–  Diferénciate. Busca la originalidad.

–  Es importante causar buena impresión y utilizar una buena vocalización.

–  El mensaje debe ser claro, breve, conciso e impactante. Si es necesario llévalo escrito.

–  Respóndete a las preguntas más obvias que te puedan realizar, como; quién eres, qué experiencia tienes, en qué mercado te mueves, etc.

–  Tu mirada y escucha activa juegan un papel importante. Empatiza y presta atención al mensaje de la persona que tienes enfrente .

–  No te olvides de ir bien servido de tarjetas. Entrégalas a todas aquellas personas con las que interactúes.

–  Haz el seguimiento de los contactos que más te han interesado y no te quedes solo en la presentación de los 4 minutos.

–  Evita hablar del futuro, a las personas les gusta centrarse en el presente.

–  Evita coletillas y la repetición de palabras, busca palabras que  definan a la perfección tu “yo autónomo”.

– Transmite pasión y satisfacción por tu trabajo, es vital.

 

No busquemos excusas lamentándonos de la situación actual por la que estamos cada uno atravesando. Éstas solo nos ayudarán a acomodarnos en nuestra zona de confort, de autofustigamiento. Busquemos SOLUCIONES, y lo más importante, tomemos DECISIONES.

¡Vamos a  ganarnos a la persona que tenemos en frente en 10 segundos!

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional

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Práctico entre tú y yo, arriesgado si somos muchos

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Artículo publicado por Carmen Prada

“La naturaleza nos dio dos ojos, dos orejas y una boca para que pudiéramos observar y escuchar el doble de lo que hablamos”. Epícteto.

 

Reconozco ser poco usuaria de los grupos de WhatsApp, salvo aquellos en los que es indispensable tener presencia, especialmente por motivos profesionales.  Se habla mucho últimamente de ser partidario o no de que las empresas los utilicen como un instrumento más de comunicación.

Mi humilde experiencia al respecto, y me atrevo a decir que seguramente muchos de vosotros ya habréis pasado por lo mismo, es que en dichos grupos están a la orden del día los malentendidos, las interpretaciones erróneas, las frases desconcertantes o ambiguas… Y todo ello, porque no nos esforzamos lo suficiente en empatizar con la persona que tenemos al otro lado del teléfono, y que incluso en algunas ocasiones ni conocemos personalmente. Y es que para llegar a entender realmente a alguien, hay que practicar y bastante la empatía.

Si ya en la mayoría de los casos nos cuesta comunicarnos con claridad en persona, cuando tenemos la posibilidad de observar gestos, movimientos, de poder mirar a los ojos, expresiones, énfasis en ciertos puntos de la conversación… ¡Imagínate en una conversación por WhatsApp!

¿Y cuál puede ser el motivo por el que en varias ocasiones no nos entendemos ni en persona? Sencillamente porque no sabemos escuchar, ¡así de claro! Es más, habréis escuchado muchas veces como respuesta la famosa frase “sí, ya te he oído…” ¡Pues no, no tenemos que oír, sino escuchar!

Esto lo que habitualmente denominamos escucha activa. Para que se me entienda, saber escuchar es tanto o más importante que saber hablar. La escucha activa es un elemento indispensable en la comunicación eficaz, y se refiere a la habilidad de escuchar no sólo lo que la persona está expresando palabra por palabra, sino también los sentimientos, ideas o pensamientos que subyacen a lo que se está diciendo.

Es tan importante, que volviendo al tema del WhatsApp, tenemos que tener la capacidad suficiente como para saber, en este caso, leer con atención y ponernos en el lugar del que está al otro lado. ¿Difícil? No te voy engañar, no siempre es fácil.

Después de todo lo que acabo de decir, ¿de verdad piensas que es un medio de comunicación altamente eficaz? Sin ningún tipo de duda, no es el más propicio, aunque no niego que sí es muy cómodo. La comodidad, algo que ha arraigado en nuestras vidas y de qué manera…No siempre para bien.

Piensa un poco.

¿Cuántas explicaciones te han pedido por una frase que no han sabido interpretar o tú no has expresado correctamente?

¿En cuántas ocasiones has tenido que aclarar que “eso” no era lo que querías decir?

¿Cuántos conocidos o amigos has perdido o te has alejado de ellos por el mal uso de este medio?

¿Tenemos la oportunidad de revertir la situación en todos los casos de las meteduras de pata?

Y en el trabajo, ¿cómo te tomas las órdenes de tu superior por esta red?

¿En cuántas ocasiones la has utilizado para escribir tú la última palabra con el enemigo número 1 que tienes de compañero?

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Y claro, cuando hablamos de grupos en los que son muchas las personas que intervienen, tenemos que tener en cuenta además el carácter de cada uno, sentido o no del humor, conocerlos en profundidad para saber con qué y con qué no se les puedes hacer daño, respetar los turnos de respuesta para no caer en la falta de respeto, no utilizar la ironía o el sarcasmo a través de esta red, acompañar a alguna de las frases con emoticonos que puedan aclarar en mayor medida el sentido que le queremos dar, aprender a escuchar entre líneas, dedicar más tiempo a aquel que tenga mayor problema para comunicarse…

Detrás de cualquier red social, y cómo no de ésta que es el WhatsApp, también se esconde gente tóxica y además con claras intenciones de maldad. Sí, tal cual, ¡maldad! Para muchas de éstas, son medios de comunicación en los cuales enmascaran sus carencias, necesidades y pobrezas, tomando uno de estos dos roles:

  • el que manipula, capaz de tergiversar frases para su bien personal, apropiarse de ideas, insiste empecinadamente en tener siempre la última palabra, no sabe hacer otra cosa que poner a todo trabas en vez de dar soluciones, aparenta ser esa persona que jamás ha sido, tira la piedra y esconde la mano e incluso llega a herir y mucho a personas altamente sensibles.

  • O ese otro que va dando lástima y continuamente utiliza el victimismo para llamar la atención.

Nunca olvidemos que usemos el medio que usemos para comunicarnos, del otro lado siempre hay una PERSONA.

Una PERSONA con diferentes estados emocionales, con días más sensibles que otros, personas que para abrirse necesitan estos medios y así poder expresarse, personas que están pasando por momentos en su vida complicados, personas con momentos de tristeza y añoranza, personas con altibajos… En definitiva, no es un número de teléfono que tienes agendado con un nombre, quizá puede ser esa persona que por falta de comunicación o un malentendido, pase de ser una gran amistad a algo irrecuperable.

 

 

¿Grupo de WhatsApp como medio de comunicación en el trabajo? ¡Sin duda, yo lo evitaría! Este punto da para mucho.

 Una última cosa, evita un burofax en tu buzón por una conversación por este medio…

 

 

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional

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Asesora comercial durante años, y orgullosa de ello

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Artículo publicado por Carmen Prada

Cuando me encuentro o escucho a menudo a personas que no se sienten a gusto con su trabajo, me gustaría llegar a cada una de ellas y ofrecerles una pequeña dosis de ilusión por lo que yo siento con el mío.

Son tiempos recios, en los que a menudo las circunstancias llevan a contentarse con poco, o a valorar como mucho lo que no pasa de ser un trabajo precario que apenas da para sobrevivir. Sin embargo, todos los días llegan a mi correo ofertas de empleo de diferentes sectores del área comercial, que es donde yo me he movido laboralmente. Cierto es que muchas de esas propuestas no son muy ilusionantes, pero sí hay oportunidades interesantes, si se buscan. Me sorprende que todavía mucha gente ni siquiera se plantee esa posibilidad de futuro, sin duda los prejuicios y los miedos son aún grandes, o quizá la crisis no le ha servido a mucha gente para salir de su zona de confort y autolamentación… Siempre decía que soy asesora comercial, y orgullosa de ello,  porque amaba lo que hacía, me apasiona esta profesión aunque muchas veces sea difícil, agotadora e incluso decepcionante… pero también es de las que más aporta económica y personalmente por los logros que se pueden obtener.

Independientemente del sector al que te dediques, la categoría o cargo dentro de la empresa en la que desempeñes tu carrera profesional, es un mundo en el que permanentemente hay que ser valiente y hacerse valer. A veces hay que dar un golpe encima de la mesa para mostrar  carisma, personalidad e implicación…  Pocas veces me ha temblado el pulso, pero eso sí, siempre desde el respeto y la educación, y con una argumentación coherente para defender mi criterio con firmeza y humildad, mucha humildad, pues la soberbia es el virus maligno de la profesión.

Cuando comentaba a lo que me dedicaba, siempre obtenía las mismas respuestas y eran: “yo no valdría”, “es muy complicado”, “con lo que debes aguantar”… Cada una de estas afirmaciones tienen una parte de verdad. No cualquiera tiene perfil comercial, es cierto que es difícil por lo que el día a día te exige,  inconvenientes que uno puede encontrar y también las ocasiones en las que uno no puede expresar todo lo que en un momento dado se le pasa por la cabeza. Pero las ventajas siempre han sido superiores a los inconvenientes y todas estas complicaciones quedan compensadas por la satisfacción de un cliente, de un trabajo bien hecho, por un regalo inesperado o una llamada de teléfono para tomar un café simplemente para agradecer el trato profesional ofrecido, el beneficio económico por lo hecho, el saber que los resultados dependen sobre todo de una misma, el dinamismo del día a día, que evita caer en la monotonía, el tener un sueño al que aspirar y con opción a alcanzar…

Mi experiencia se ha forjado a base de tesón, perseverancia, amor por lo que hago, mostrar personalidad, levantarme después de cada caída, quedarme con lo bueno de las vivencias y de la gente, automotivación continuada y haberme rodeado de personas que me han acompañado en este proceso y me han aportado mucho. Cuando se disfruta de lo que se hace, todo es más sencillo, el salir a la calle  a visitar clientes, el contacto telefónico con ellos,  trabajar bajo mucha presión, pasar frío o calor, recibir contestaciones a veces poco elegantes… Pero cuando se pone todo el empeño y lo mejor de una en la tarea, lo normal es que llegue la recompensa, el reconocimiento, los cargos de responsabilidad, el crecimiento profesional en el que cada cual marca sus propias metas.

Cuando tras empezar desde abajo asumes el rol de dirigir equipos comerciales, te ves obligada a tomar decisiones que van a repercutir en la vida de otros, por ejemplo cuando hay que seleccionar a las personas que pueden estar en tu equipo. Además de motivarte a ti misma,  debes transmitir a ese grupo que de ti depende,  pasas a ser responsable de los resultados de otros compañeros, has de marcar los objetivos colectivos sabiendo que afectarán a los tuyos, dar la cara por esas personas, siempre hay que tener palabras de apoyo y escuchar cuando alguien lo necesita para continuar, también ser crítica y firme en las decisiones y muchas tomarlas dolorosas porque va con el puesto…. Nada de esto me ha pesado, pero sí es cierto que el esfuerzo y la capacidad que una mujer debe mostrar para llegar es mayor. Y es así porque en muchos sectores esta profesión se sigue viendo como “de hombres”.

Me siento muy agradecida a este mundillo, en el que empecé tras trabajar muchos años “en lo mío”, me ha ayudado a conocerme mejor, a sacar a flote lo mejor de mí, a relacionarme con mucha gente buena e interesante, y a no tener que lamentarme nunca por no tener trabajo.

No obstante, todos los días se presenta la tentación de rendirse, pero cuando miro atrás, el presente y lo que puede venir en un futuro – siempre con el afán de superación a flor de piel – me doy cuenta que ha merecido la pena, que soy afortunada por disfrutar con lo que hago,  y siempre me quedaré con que gracias a esta profesión y a las personas que se cruzan cada día en mi camino me desarrollo como mujer y profesional, ahora centrada en ayudar a otros en el desarrollo de su empresa, así como formadora de profesionales y equipos comerciales.

Atrévete a ser tú mismo, hagas lo que hagas, y no permitas que nadie te diga hasta dónde puedes llegar, y menos aún por ser mujer, inmigrante, minusválido, demasiado joven o demasiado mayor, o cualquier otra etiqueta que solo sirve para limitar tus potencialidades.

Di con orgullo a lo que te dedicas, no dejes que nadie te etiquete, vive con pasión lo que haces y no tengas miedo a comerte el mundo.

No mires atrás y preguntes “¿por qué?”, mira adelante y pregúntate “¿por qué no?”.

Carmen Prada | Asesora de Desarrollo Personal y Profesional

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