No te engañes, el día es hoy

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Por Carmen Prada

 

Lo prometido es deuda, y cómo no, ¡ya estoy aquí de nuevo!

Hoy finaliza el Tiempo de Navidad y parece que tras ello todo vuelve a su rutina. A algunos les costará más que a otros hacerse a ella, pero después de algún que otro exceso no hay más remedio.

Tenemos por delante todo un año, que a buen seguro llega cargado de oportunidades. Cada día se nos presentarán, por ese motivo debemos estar bien atentos para no dejar pasar ninguna y darle a cada una el valor que merece.

¿Eres de esas personas que cuando comienza un nuevo año se marca nuevos propósitos?

¿Y por qué tenemos esa tendencia en estos momentos del calendario?

Mentalmente hacemos un recorrido por todo lo acontecido durante esos 365 días, nos vienen a la memoria retos que no llegamos a alcanzar, circunstancias que nos gustaría cambiar, momentos u oportunidades que no aprovechamos… También hay que tener muy presente todo lo bueno vivido y alcanzado, pues nuestra vida acostumbra a ser una sucesión de grises en la que se intercalan las luces y las sombras. Hay que quedarse con lo bueno y aprender de lo que es susceptible de mejora. Todo esto nos lleva a decirnos “para este nuevo año me voy a proponer…”

Está bien empezar el nuevo año con propósitos tales como:

  • Voy a dejar de fumar;
  • voy a dedicarle más tiempo a mi familia;
  • quiero aprender inglés;
  • voy a cambiar de trabajo;
  • sí o sí, comienzo en el gimnasio…

Todos estos son a modo de ejemplo, y estoy segura a ti se te ocurrirá alguno más pero, ¿por qué en la mayoría de los casos se quedan simplemente en buenos deseos? Sí, y digo bien, parece que con planteárnoslos es suficiente.

Pues no, hay que dar pasitos. Partamos de la base que si con alguien somos condescendientes, es con nosotros mismos. Nos refugiamos en excusas, en miedos, en postergaciones… Y al final, lo único que estamos haciendo es autoengañarnos. A medida que va pasando el tiempo y vemos que ni con nosotros mismos nos podemos comprometer, llegan estados tales como la frustración, la decepción, el desengaño…

A menudo compartimos estos nuevos retos que nos proponemos y sin darnos cuenta hacemos partícipes a otros también de esas promesas que se quedaron por el camino. ¿Crees que esto puede decir bastante de nuestra persona? ¿Podríamos llegar a perder credibilidad con respecto a las personas que nos rodean? ¡Sin duda!

¿Qué podemos hacer para que nuestros propósitos se conviertan en realidades?

  • Es importante que éstos sean realistas. No podemos pretender pasar más tiempo con nuestros hijos si realmente llegamos a casa de trabajar a las 23 horas. Pero quizá sí podamos comprometernos a hacerlo durante el fin de semana, por ejemplo.
  • También deben ser concretos. Está muy bien eso de proponernos empezar en el gimnasio, pero si no lo concretamos más, es muy posible que la cosa se quede en agua de borrajas. Voy a comenzar a ir a tal gimnasio el lunes 8 de enero, además iré porque así me lo permite el trabajo los lunes, miércoles y viernes, en el horario de 20.00 a 22.00 horas. Y el bono que compraré será el anual.

¡Perfecto, hemos concretado todo!

  • Deben ser medibles o evaluables. Tanto es así que yo aconsejaría anotar en una libreta o cuaderno todo aquello que como objetivo me he propuesto para este nuevo año. De este modo podré ir repasando cómo van las cosas.

Tengamos en cuenta que tendemos a hacer estos balances de modo anual y siempre coinciden en las mismas fechas, finalización e inicio de año. Eso está bien, pero ¡los balances deberían ser más frecuentes durante el año! Sería ideal hacer un pequeño balance semanal, y más profundamente cada mes, aunque la periodicidad recomendable también dependerá del tipo de objetivo…

 

  • Algo que debemos tener en cuenta es que los propósitos deben ser nuestros, han debido salir de nosotros mismos, y si salen de fuera de nosotros, hay que hacerlos verdaderamente nuestros, que sean consecuencia de una decisión que hemos tomado con nosotros mismos de manera franca y honesta. En ocasiones podemos caer en el error de hacer promesas para complacer a otras personas, ¡será un fracaso!

 

  • La motivación desempeña un papel vital. Podemos disponer de todos los medios para llevar a cabo los objetivos, pero si no nos encontramos motivados para ello no se harán realidad. Por este motivo debemos conocernos, tener claro lo que vamos hacer y hacernos preguntas tales como:

 

* ¿Es realmente lo que quiero hacer?

* ¿Estoy dispuesto a asumir las consecuencias?

* ¿Estoy dispuesto a sacrificar otras cosas por ello?

 

  • Como todavía estamos al inicio del año y estamos fijando nuestros retos para éste, caemos en la tentación de acumular demasiados. Puede que haya alguno que suponga además un gran esfuerzo. Por este motivo, podemos llevarlos a cabo mediante una subdivisión dentro del mismo, pequeños objetivos parciales.

 

  • Nuestros objetivos deben ser ambiciosos, deben hacer que salgamos de nuestra zona de confort y que realmente para nosotros supongan un esfuerzo de superación.

 

  • En vez de hacer un listado casi interminable de propósitos, los cuales en su mayoría se quedarán en nada, es preferible dividir nuestra vida en diferentes áreas, y señalar solo un par de propósitos en cada una de ellas, y que cumplan con los requisitos ya referidos. Evitaremos la dispersión, el pronto abandono producto de la frustración, trabajaremos todos los aspectos de nuestra existencia, y ya habrá tiempo de marcarnos nuevos propósitos conforme se vayan alcanzando los primeros.
  • Hay que marcarse plazos de balance y cumplimiento. Y naturalmente, ser fieles a dichos plazos. Un propósito solo se convierte en un verdadero objetivo cuando le ponemos fecha. De lo contrario, podemos pasarnos la vida aplazando y engañándonos perpetuamente.
  • Hay que tener la suficiente humildad para acudir a un especialista en determinados momentos y en según qué casos para que nos oriente, acompañe y evalúe.

Si estoy 20 kilogramos por encima de mi peso ideal, conviene acudir al médico o al dietista, pues podemos hacer cosas contraproducentes para nuestra salud, y el remedio termina siendo peor que la enfermedad. Igualmente en temas de pareja,

familia, situación profesional…

              Pero al igual que hemos de ser exigentes y no complacientes con nosotros mismos, hemos de querernos y mimarnos cuando lo hacemos bien. Darnos pequeños premios, ponernos puntuales incentivos para conseguir algo concreto nos ayudará a disfrutar de los logros alcanzados, y fortalecerá el convencimiento de que el esfuerzo merece la pena. Pero ojo, sin abusar, que hay que continuar el camino y ser constante…

 

Os deseo a todos los que me seguís un año 2018 cargado de buenos propósitos y de toda la ilusión y alegría necesarias para hacerlos realidad. Estaré encantada de ayudaros en lo que sea posible, comenzando por este post inaugural del año. ¡¡ Mucho ánimo, amigos!!

 

 

 

 

 

 

 

 

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional

*Fuente de la fotografía, Pinterest.es

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El coraje es una decisión

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Artículo publicado por Carmen Prada

A menudo me llegan ofertas de empleo y colaboraciones por diferentes medios cada semana. Pero he de reconocer de muchos de los proyectos que me presentan no creo en ellos, con lo cual aceptar algo en lo que no veo una  lógica, sería  incompatible con mi coherencia, por otro lado llegan ofertas con tintes lejos de lo profesional… Otras, que “la carta de presentación”, en sí de la empresa deja mucho que desear, y también es cierto que otros los voy dejando porque quizá no es el momento pero nunca los descarto…

Hace varias semanas, contacto conmigo una persona que así se considera antes que empresario, interesado en mí profesionalmente. Desde el inicio le hice saber que el proyecto me parecía atractivo, le veía cosas, maneras…

 Durante unos días hemos intercambiado aun si caben más dudas, reflexiones, opiniones, sugerencias… Y es en ésta, cuando hemos hablado del proyecto con mayor profundidad. Me comentó algo que me hizo saber el porqué, de que este proyecto sintiese que tenía algo diferente al resto y lo que me dijo fue; “soy humilde pero muy honrado”. Puede sonar a frase hecha pero tras saber cómo su idea nació, las dificultades que se ha podido encontrar, desencuentros, decepciones… Y que vaya por delante, -no tiene cualquier cosa-, sino nada más y nada menos que un proyecto inteligente, de futuro, y con un logro muy importante que es, la confianza y unión de las personas que como reitera; “son una parte muy importante de él”.

Como a muchos por desgracia, la crisis le azotó y fue una crisis en muchos sentidos – económica, social, familiar, enfermedad…- Y lo cierto es que en algunos casos, y -no hablo en concreto de éste- cuando uno está en lo alto, cuando piensa que el bien material lo tiene cubierto, cuando no hay necesidades por cumplir, y los euros tapan “otras miserias”… Nada nos parece tan grave.

Son muchos los empresarios y profesionales que han tocado la cima en momentos de bonanza, que el camino hacia ella les ha acompañado, sin ser conscientes  de que la soberbia, la altanería, el egocentrismo, egoísmo… Han sido sus compañeros de viaje y han podido hacer en ellos estragos ya han vivido una vida que no les ha presentado la otra realidad de ésta que también existe que es, la dureza.

Es muy fácil subir, mirar por encima del hombro, llegar a creerse Dioses y tratar a los que están a su alrededor con un despotismo desmesurado sin darse cuenta que el recorrido de la vida es largo y acabas encontrándote con muchos cruces y en ellos, personas que conocías…

Son pocos o casi nadie, y os aseguro que conozco unos cuantos… Que siguen sin aceptar que su pedestal ya no es el mismo, el nivel no lo pueden mantener, que quizás deban de llamar a puertas que antes ellos tenían que abrir y ahora tendrían que esperar lo contrario, son incapaces de someterse a una conversión de humildad, su corazón aunque sufra no lo muestran sino todo lo contrario, siguen viviendo una vida irreal, la soberbia la siguen llevando por bandera… Y no son conscientes, de mirar atrás, verse a tiempo real y hacer una autocrítica, levantar la mirada de la zona ombligo o mantenerla a la altura de los ojos de la persona que tienes en frente porque señores, en esta vida hay que saber ganar pero también aceptar una derrota y es que tanto el éxito como el fracaso hay que equiparse de mucha, mucha humildad.

Este acto, seguramente no sea fácil pero sin duda estoy segura que te tiene que hacer crecer, valorar situaciones, momentos, acciones, sensaciones… En los que antes ni se reparaba. De estos actos, nacen nuevas personas, valores, sentimientos… Y es que la persona que me ha inspirado a escribir esto, me ha hecho creer y es que lo necesitaba que la humildad desde el todo hasta el poco, sigue existiendo. Que de ella nacen ilusiones, pasiones, proyectos, metas, caídas y vueltas e empezar, amar todo aquello que te rodea… Y es que en este caso las fuerzas, se las han dado sus hijos, su familia, amigos, “algo que no se ve pero se siente”…, y es que cuando por momentos quieres tirar la toalla te das cuenta que existen un montón de motivos por los que seguir, y  por los que seguir luchando.

Claro que hay que luchar, pegarse cada día con la vida, patalear, caerse, sudar… Pero, ¿quién nos dice que de todo sufrimiento y dolor no va a nacer algo bonito? ¿Qué la vida nos va a enseñar algo nuevo?

A mí me has dado una lección, me has hecho ver que hasta las derrotas más crueles se pueden vestir de colores y no sé, cual será mi camino… Pero algo si puedo decir y es que, todo proyecto que nace desde la humildad del corazón, tiene éxito garantizado y para mí, ya has llegado a ese podio.

Os dejo con esta breve reflexión; el miedo es una reacción y el coraje una decisión… ¡Podría estar hecha a medida de los hombres coraje, como tú!

 

 

 

 

 

 

 

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional

Imagen, Pixabay

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¿Te comportas como un tigre o como un colibrí?

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Esta es mi opción, ¿y la tuya?

 

Artículo publicado por Carmen Prada

 

Hoy no voy a comenzar con una cita célebre o una de esas que vienen de la mente de “servidora”, pues no, hoy quiero hacerlo con un personaje público que me gusta escuchar por su sabiduría de vida, que es inmensa, y por su interior con grandes valores humanos. Es el famoso actor  Antonio Banderas, cuando hace unas semanas en una emisora de radio recordó una anécdota que da pie al tema que hoy quiero tratar.

El malagueño explicaba que un día se le acercó un individuo para felicitarle en la fiesta de celebración de los premios Oscar, y le dijo: “¿sabes quién soy?” Banderas no le conocía, así que  el chico le dijo que era el fundador de Uber, una de las empresas más exitosas de los últimos años, y le confesó que se había caído una y otra vez antes de triunfar, y que antes de que todo le saliera bien, debía mucho dinero. Ese chico nunca perdió la esperanza y siguió adelante, a pesar de los fracasos.

Y es cierto, en la vida ninguna decisión es gratuita. Y antes de tomarla, debemos ser conscientes de si estamos preparados y dispuestos a pagar el precio, y además hacerlo gustosamente.

Podríamos en ocasiones hacer paralelismos entre diferentes tipos de personas y los propios animales. Puede sonar extraño, pero no lo es tanto…

Por un lado, podríamos hablar del tigre, que es todo fortaleza aun sin moverse, simplemente por la mirada de sus ojos. Y en el polo opuesto, podría encontrar al colibrí, un ave preciosa por sus múltiples colores, pequeñita de tamaño y con un vuelo limpio, capaz de dar giros en todos los sentidos a una velocidad vertiginosa, adaptándose y aprovechando en su favor los cambios de las corrientes de aire.

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¿A dónde quiero llegar? Muchas veces, tenemos ante nosotros a personas que por su apariencia, que en ocasiones es desdibujada, muestran su lado “tigre”, ya que de este modo se sienten más protegidas ante las dificultades y de cara a otras personas. Las vemos como personas que todo lo pueden, fuertes, con carisma, personalidad, autoridad…,  y en el fondo son personas con grandes problemas de autoestima y falta de confianza en sí mismas. Dependen cada mañana de “vestir ese traje” que por momentos no es de su talla.

Les observas, y ves que todo es simple apariencia, ya que cualquier dificultad que se les presenta se vuelve un mundo para ellos, ya que carecen de capacidad de reacción, y sobre todo de esa verdadera personalidad que hace a uno diferente. Llega la hora de apretar los dientes, y en vez de eso se rinden fácilmente, no se sienten capaces.

Está claro que no hay dos personas iguales en el mundo. Cada uno de nosotros es único y excepcional. ¿Qué es lo que nos diferencia? El equilibrio entre las fortalezas personales.

¿Quién nos dice a cualquiera de nosotros que esa fortaleza mental no se puede encontrar en las personas que menos lo aparentan? ¡Los colibrís!

¡Sí! Esas personas que, aunque aparentemente frágiles, son las que aparecen en los momentos precisos, esas que muchos buscan cuando necesitan ser escuchados, y aquellas en las que otras muchas personas se quieren reflejar… Y todo, ¿por qué?

* Porque son personas que se conocen mucho, su relación con los demás la viven de manera más eficiente.

* Mentalmente fuertes, son compasivas consigo mismas y se quieren pase lo que pase.

* Confían en sí mismas, y esto les permite superar la gran mayoría de retos que se proponen.

* Aprenden de sus fracasos, lo que les permite crecer. Solo visualizan el mirar para adelante.

* No buscan caer bien a todo el mundo, eso es imposible. Tienen su propio estilo.

* Aceptan las críticas constructivas y las aprovechan para aprender.

* Tienen muy claro quiénes son y hacia dónde quieren ir.

* Afrontan los miedos y retos, sin ser parásitos en su propia zona de confort.

* Su mentalidad siempre es positiva pase lo que pase, algo que llega a contagiar a las personas que tienen alrededor.

* Son personas capaces de hacer frente a las adversidades de la vida y salir fortalecidas de ellas.

 

Es importante que tengamos en cuenta que por más ogros que parezcamos, más alto hablemos y más miedo impongamos, de nada nos va a servir para reponernos de los fracasos e ir sin tregua a por los éxitos.

Otras personas y de modo acertado, optan por construir en silencio, adaptarse a las dificultades sin llegar ni siquiera a plantearse abandonar, porque creen en sus cualidades y capacidades.

 

No puede impedirse el viento. Pero pueden construirse molinos. Proverbio holandés.

*Fuente de la fotografía, Pixabay.com

Carmen Prada | Asesora de Desarrollo Personal y Profesional

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Cuando estás vendiendo tu idea, te estás vendiendo tú

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Artículo publicado por Carmen Prada

Cuando estás vendiendo tu idea, te estás vendiendo tú, con lo que cuida el modo de vender tu idea, porque éste hablará de ti”. Carmen Prada.

 

En ocasiones, y no sé si en primera persona os ha sucedido alguna vez, en las que te encuentras hablando con alguien que acabas de conocer y te pregunte, “¿y tú a que te dedicas?”, ¿nos explayamos? Arriesgado…

Vamos a situarnos en otro supuesto, eres Asesor Comercial y hoy es tu día, llegas donde un cliente y parece que todo sale redondo:

  • está receptivo.
  • Te pregunta qué le puedes ofrecer.
  • Y parece que tiene tiempo para atenderte con calma.

¡Perfecto! Nos frotamos las manos y a pasar con él parte de la mañana, ¡esta venta no se escapa!

Pero, ¿y si no se da ninguno de los tres anteriores supuestos? ¿Y si no tenemos apenas tiempo para poder presentarnos y mucho menos hacerle ver lo que le queremos ofrecer? ¡Sin duda tienes que estar preparado sí o sí para este momento, que es el más habitual!

¿Queremos que nuestro negocio crezca?

¿Acaso no necesitamos ser los mejores embajadores de nuestra propia empresa y persona?

¿Acaso no debemos tener claro y en mente el cómo vender nuestro proyecto, idea, producto, servicio, aquello que nos diferencia del resto?

¿Deseamos que nuestra red de contactos se expanda?

 

¡Sin duda debes prepararte para ello!

Es indiferente tu condición profesional, puedes ser abogado, farmacéutico, mecánico de automóviles, psicólogo, peluquero, consultor, fontanero… ¡Necesitas venderte y rápido, en ocasiones no disponemos de mucho tiempo!

Prepara un buen speech, un discurso breve. Mientras los practicas mirándote al espejo, hazte las siguientes preguntas y tú mismo las respuestas:

1.- ¿quién eres? (Breve introducción.)
2.- ¿Cuál es tu objetivo profesional?
3.- ¿Qué te diferencia de la competencia?
4.- ¿Qué puedes aportar a quien te escucha, basándote en logros profesionales alcanzados?

¡Todo lo anterior te hará ganar seguridad!

Si regresamos a las preguntas que mencioné antes de llegar a tu breve discurso, hay una práctica que resaltaría por encima de otras, es el Speed Networking.

  • Consiste en encuentros bilaterales sucesivos, en los que cada participante conversa 2-3 minutos con otro y a la inversa, y tras los cuales cambia de sitio cuando se avisa de que el tiempo ha transcurrido. En ese periodo, de 5 minutos aproximadamente, se intercambian tarjetas, se habla sobre los respectivos productos y servicios, e incluso se llega a acuerdos comerciales simbolizándolo con un buen apretón de manos. Los cruces finalizan cuando todos los participantes se han encontrado entre sí.

Claro está que para llegar a este punto y resulte todo un éxito este evento, previamente vamos a tener que prepararlo, este hecho nos servirá de gran ayuda en nuestro día a día y buen desempeño profesional.

¿Cómo deberíamos prepararlo? ¡Pensemos que es esta ocasión o ninguna, y pongámonos manos a la obra!

–  Sé natural y directo.

–  Diferénciate. Busca la originalidad.

–  Es importante causar buena impresión y utilizar una buena vocalización.

–  El mensaje debe ser claro, breve, conciso e impactante. Si es necesario llévalo escrito.

–  Respóndete a las preguntas más obvias que te puedan realizar, como; quién eres, qué experiencia tienes, en qué mercado te mueves, etc.

–  Tu mirada y escucha activa juegan un papel importante. Empatiza y presta atención al mensaje de la persona que tienes enfrente .

–  No te olvides de ir bien servido de tarjetas. Entrégalas a todas aquellas personas con las que interactúes.

–  Haz el seguimiento de los contactos que más te han interesado y no te quedes solo en la presentación de los 4 minutos.

–  Evita hablar del futuro, a las personas les gusta centrarse en el presente.

–  Evita coletillas y la repetición de palabras, busca palabras que  definan a la perfección tu “yo autónomo”.

– Transmite pasión y satisfacción por tu trabajo, es vital.

 

No busquemos excusas lamentándonos de la situación actual por la que estamos cada uno atravesando. Éstas solo nos ayudarán a acomodarnos en nuestra zona de confort, de autofustigamiento. Busquemos SOLUCIONES, y lo más importante, tomemos DECISIONES.

¡Vamos a  ganarnos a la persona que tenemos en frente en 10 segundos!

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional

Imagen de Pixabay

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¿Tu siembra ha sido la correcta?

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Artículo publicado por Carmen Prada

En el post que publiqué el pasado miércoles hacía mención a la importancia del Reconocimiento dentro del mundo laboral, y cómo no, a nivel personal de igual modo.

El reconocimiento se puede recibir de muchos modos, pero no siempre tiene que coincidir con ese que nosotros esperamos, y por diversos motivos. En muchas ocasiones no somos objetivos, creemos que nuestro esfuerzo merece recompensas que observamos reciben otros compañeros. Y habitualmente no lo entendemos.

Puede ser que nuestro reconocimiento por el esfuerzo, el sacrificio, la honradez…, venga implícito de otro modo en nuestra persona como trabajador.

Para que me podáis entender, se me ha ocurrido contar una historia que podría incluso tener más versiones, estoy segura que cada uno sacará sus propias conclusiones. ¡Pero me encanta que así sea!

Abramos la mente y toca ¡reflexionar!

“Antonio Álvarez desde hace cuatro años trabaja para una empresa que es líder en maquinaria industrial.

Antonio es un trabajador muy bien preparado, recibe un buen sueldo, del cual nunca se ha quejado, y está a gusto en la empresa.

Pero un buen día decide dirigirse al gerente general.

  • Sr. García, – le dice-, llevo trabajando en la empresa cuatro largos años. Creo haber dado lo mejor de mí mismo; pero pienso que soy ignorado a la hora de los ascensos, porque el Sr. Suárez, que llegó a la empresa hace menos de un año, ya ha sido promovido al cargo de supervisor.
  • Sí, es cierto, –le contesta el gerente general-, pero antes de responderle quiero que me ayude en un pequeño problema. La empresa ha decidido dar de postre naranjas en la comida de hoy.

Vaya un momento al supermercado de la esquina e infórmese si tienen naranjas.

Diez minutos más tarde estaba Antonio de vuelta del supermercado.

  • ¿Qué información tiene para mí, Sr. Álvarez?
  • Sí tienen naranjas.
  • ¿Y cuánto cuestan?
  • ¡Ah, no pregunté!
  • ¿Preguntó si tenían la cantidad suficiente para todos?
  • No se me ocurrió.
  • Aparte de las naranjas, ¿tienen otras frutas?
  • No lo sé, señor…

El gerente mandó llamar al Sr. Suárez, a quien solicitó el mismo mandado. Al cabo de varios minutos estaba de vuelta.

  • Bien, Sr. Suárez ¿qué información me trae?
  • Señor, tienen muy buen surtido de naranjas, suficientes para todo el personal. También tienen manzanas y plátanos. Los plátanos están a muy buen precio. El precio de la naranja es 1,50€ el Kilo; la manzana está a 1,15 y los plátanos a 1,10€ Kilo. Y si pide por cantidades hay un descuento. Dejé encargadas las naranjas, pero si deseamos cambiar, debemos avisar lo antes posible.
  • Muchas gracias, Sr. Suárez.

Y dirigiéndose al Sr. Álvarez, le dice:

  • Sr. Álvarez, ¿qué me decía?
  • Nada, señor… Con su permiso me retiro”.

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En ocasiones, nos acomodamos a determinadas situaciones, pensamos que quizá por la trayectoria que tenemos en el tiempo dentro de la propia empresa o por los títulos académicos que hemos ido acumulando nos deben un reconocimiento determinado, y es el que creemos merecer.

Hay capacidades que forman parte importante del éxito de cada uno, pero no se puede dudar que la constancia, el método y la organización son la clave para llegar a la cima de lo que queremos alcanzar.

Ser capaces de anticiparnos a las necesidades, trabajar con proactividad, buscando el bien de todos dentro de la empresa y dando lo mejor de uno mismo sin pensar que hay un mañana, nos llevarán directamente a una meta la cual quizá ni se nos había pasado por la cabeza.

Seamos guerreros, seamos luchadores, no nos conformemos nunca con la que ya tenemos. Busquemos objetivos cada día, trabajamos en ellos. Una vez los alcancemos, marquémonos otros, pero sin pensar en nada ni en nadie, solo en nuestra propia satisfacción por ir alcanzando y dando pequeños pasos. Poco a poco nos daremos cuenta que este es el modo de poder alcanzar metas, y con la bandera colgada del inconformismo, un inconformismo sano pero vivo.

¿Qué pudiera ser envidiable y objeto de reflexión del Sr. Suárez?

  • Su espíritu de equipo.
  • Su colaboración.
  • Ser respetuoso.
  • Su lealtad.
  • Asumir responsabilidades.
  • Su inconformismo.
  • Su amplitud de miras.

Y sobre todo, su DISCIPLINA.

La disciplina uno de los caminos más rápidos hacia el éxito, ¿solo tuyo? ¡No, de la empresa!

*Fuente de la fotografía, Pixabay.com

Carmen Prada | Asesora de Desarrollo Personal y Profesional

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Practica el reconocimiento y abrirás camino al éxito en tu empresa

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Artículo publicado por Carmen Prada

 

“El éxito no se logra solo con cualidades especiales. Es sobre todo un trabajo de constancia, de método y de organización”, Jean-Pierre Sergent.

Hace unos días acudí a dar una formación para trabajar al Cliente Interno. Fueron dos los trabajadores con los que mantuve la formación, reconozco que pronto empatizamos y se estableció una especie de intercambio de opiniones, el cual me ayudó mucho a llevar a cabo el proyecto. Siempre intento quedarme con frases, gestos, reacciones, y en este caso quiero resaltar una que me parece muy interesante.

En un momento en el cual intercambiaba con ellos preguntas y respuestas, una de las preguntas que les hice fue, “después de la trayectoria profesional que tenéis, ¿qué es lo que más hubieseis valorado y no lo habéis tenido?” La respuesta llegó enseguida por parte de los dos y además fue la misma; “la falta de reconocimiento al esfuerzo y a lo alcanzado”.

En mi etapa de trabajadora por cuenta ajena ya era consciente que el reconocimiento por el buen trabajo realizado, el esfuerzo, el sacrificio, la dedicación, difícilmente me llegaría, pues no hay cultura de algo así.

Tengo que reconocer que me he sentido siempre valorada, y es algo que siempre agradeceré a todas las personas que han pasado a lo largo de mi vida profesional, pero no me he sentido reconocida…

Puede ser que esto suceda porque los empresarios suelen entender que en el salario va implícito ese reconocimiento. Quizá porque creen que con el sueldo saldan todo compromiso, no piensan que hay esfuerzos que merecen algo más. Tampoco hablo de incentivos ni comisiones que vengan de la mano de la consecución de unos objetivos previamente establecidos. Y es que en realidad, ¡no es cuestión de dinero!

  • A un niño le gusta que su padre le dé la enhorabuena y se muestre orgulloso por el gol que marcó en el último partido. “¡Eres un fenómeno!”

 

  • Un ama de casa se siente reconocida cuando el último asado provocó que todos repitiesen y se chupasen los dedos, y dijeran la típica frase de “¡esto está buenísimo!”

 

  • A un amigo que ha pasado horas a tu lado, escuchándote, poniendo su hombro, dejando de lado sus cosas porque lo más importante en esos momentos eres tú, hay que estar dispuesto a decirle esa frase que tanto se aprecia, “gracias por tu amistad, eres una persona muy importante en mi vida”.

 

Son ejemplos a nivel personal, son reconocimientos que no precisan de dinero, sino de emociones, de motivación, de apoyo y de entendimiento.

Frustraciones y miedos existen actualmente en el ámbito profesional.

  • La situación actual por la que estamos pasando hace que las emociones estén a flor de piel.
  • Todos necesitamos sentirnos importantes en todo aquello que realizamos y ser conscientes de que el desempeño de nuestras funciones va por el buen camino.
  • El temor a quedarse sin empleo hace que mucha gente viva en una tremenda tensión.
  • La competitividad dentro de las propias empresas es mayor, y esto produce muchos desencuentros entre los propios trabajadores.
  • Cada vez los objetivos de las propias empresas aumentan, y entiendo que en algunos casos así tenga que ser, pero sin duda este hecho repercute en los propios trabajadores, y al final todo esto produce más presión y desmotivación. En ocasiones los objetivos son inalcanzables, y eso es contraproducente. Han de ser ambiciosos pero realistas.

Todo esto y más, hace que en muchas ocasiones los trabajadores necesiten un reconocimiento por parte del empresario.

Porque lo que es cierto es que las críticas, las llamadas de atención, el poner en conocimiento al trabajador que está en la cuerda floja…, parece que eso se da mejor e incluso, todo esto se llega a practicar ante todo el equipo, en público, sin darse cuenta el empresario que en muchas ocasiones pierde el respeto de sus propios trabajadores y además puede provocar enfrentamientos innecesarios.

En mi humilde opinión y con mi experiencia de por medio, ¡nunca hagas esto! Los reproches y críticas, siempre en privado.

¿Queremos una motivación gratuita y extra? ¡Dale el reconocimiento que se merece!

¿Que no sabes cómo?

  • Hazlo públicamente, que todos participen en él. Lograrás que la persona beneficiada de ello se sienta más orgullosa.
  • De vez en cuando utiliza frases tales como “buen trabajo”, “si no hubiese sido por ti…”
  • No estarían mal pequeños detalles apenas sin valor económico pero sí emocional.
  • Hazle saber que su buen trabajo está beneficiando al rendimiento de la empresa.
  • Transmítele que su opinión también es bien recibida.
  • Aun en los fallos, existe sacrificio y esfuerzo, no dejes de verlo.

 

Todos necesitamos el dinero para llevar una vida digna, nuestro trabajo tiene un valor económico, pero el reconocimiento no figura en una nómina, ni siquiera en las comisiones mensuales o trimestrales, tampoco en las pagas extras o vacaciones.

El reconocimiento laboral es una de las fuentes de satisfacción personal más importantes con las que cuentan las personas para sentirse a gusto con su trabajo, y por extensión con su vida. El reconocimiento del trabajo bien hecho y el esfuerzo personal actúa como una fuerza invisible que estimula la satisfacción y el bienestar de los trabajadores, impulsando a todo el equipo hacia una misma e importante meta: el éxito de la empresa.

¿De verdad dudas en alcanzar el éxito para tu empresa? El camino, el reconocimiento…

*Fuente de la fotografía, Pixabay.com

Carmen Prada | Asesora de Desarrollo Personal y Profesional

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Pasión por el buen liderazgo

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Ser líder de líderes

Artículo publicado por Carmen Prada

 

El día que me invitaron a participar en el evento OVIEDO HACIA LA NUEVA RUTA DEL EMPLEO, celebrado en la capital asturiana el pasado 5 de octubre, con la organización del Ayuntamiento de Oviedo y Empleoviedo, y de la mano de La Nueva Ruta del Empleo, las ideas ya estaban más que claras, y así me lo hicieron saber, “Carmen, lo tuyo es Liderazgo y Gestión de Equipos”. Y ese fue el tema que desarrollé en mi ponencia. Seguramente no lo decidieron al azar, pues tengo que reconocer que es un tema que me apasiona.

A mí me hablan de Liderazgo y Gestión de Equipos y ya estoy visualizando un campo de fútbol.

Hoy no voy a hablar extensamente de este tema en concreto, pero sí dejaré algunas pinceladas sobre algunas ideas que expuse en la ponencia.

Me viene de perlas, ya que en días anteriores a este evento, observé en Linkedln cómo se abría un pequeño debate en el cual no se diferenciaba con claridad la figura del líder y la del jefe, ya que en una misma aportación al debate se utilizaban las dos figuras a la vez como si éstas fuesen la misma. El fondo de todo ello, era la circunstancia en muchas ocasiones de que el empleado se fuese de la empresa no por la empresa, sino por estas figuras.

Veamos, a estas alturas seguro que todos tenemos claro qué es un líder, pero aún así lo voy a aclarar en pocas palabras;

 “Un líder es una persona capaz de influir en otra/s.

¡OJO, PARA BIEN O PARA MAL!

Es alguien que dirige a un grupo con maestría. Mira por el bien común y el crecimiento de cada persona del grupo”

Me podría extender pero este no es el tema…

El primer punto que quiero aclarar es que no todos los líderes son positivos, ya que a menudo, cuando escucho hablar del líder se deja entrever esto, y se comete un grave error.

Realmente existe el Líder Negativo y el Líder Positivo. Y os estaréis preguntando, ¿cómo se come eso? ¡Pues con dos claros ejemplos!

– Líder Negativo, en vez de potenciar somete y anula;

  • Adolf Hitler. Fue un gran orador. Transmitía sus mensajes con tanta pasión y claridad que llegaba al pueblo sin que éste dudara de sus planteamientos. Movía a las masas, pero haciendo mucho daño. Sin duda fue un líder, pero muy negativo, por todas las barbaridades que se llevaron a cabo por su influencia y seguimiento ciego.

 

Líder Positivo, aprecia y potencia las capacidades de sus colaboradores;

 

  • Nelson Mandela. Fue capaz de defender y transmitir sus valores para llevar a su pueblo por el camino del perdón y de la reconciliación, y no por el de la venganza. Su gran liderazgo unió a una gran nación, tan diversa como convulsa, hacia un futuro de paz.

Llegados a este punto, cuando hablamos de un líder es preciso tener claro a qué tipo de líder nos estamos refiriendo.

También mencioné una frase que es de cosecha propia y que sin duda resume un poco lo que un líder positivo no necesita hacer para mostrar su liderazgo a su equipo, y es;

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Un líder no es una persona cualquiera dentro de un grupo, es aquella que ha desarrollado sus capacidades para ser esta figura. Sin duda, un líder positivo no negocia con sus valores. Valores como la honradez, la humildad, el sacrificio, la sensatez, la ambición… Ya que lo que va a querer lograr es el éxito de su equipo, que es el suyo propio a la vez, ya que sin el equipo él no es absolutamente nada.

Por todos estos motivos, para mí la figura de un líder (siempre positivo), es una figura muy valorada. Seríamos injustos al tratar a todos los líderes por igual, cuando él mismo tampoco debe hacer tal cosa con los miembros de su equipo. Cada persona es única, es especial.

Al comenzar la ponencia dejé una pregunta en el aire, que fue; “¿cuántas personas en esta sala se consideran líderes?”

Creedme que pude ver muy pocas manos alzadas…

Cómo no, también os la lanzo a vosotros para que reflexionéis al respecto.

Después de todo lo mencionado, dejo una pregunta para vosotros para que penséis en ella. Ésta se la debéis al debate que mencioné al principio del post;

“mira a tu alrededor, a la persona que te dirige, la que está considerada por todos dentro de la empresa como el líder, ¿es un líder positivo o está más bien tirando a negativo?”

 

Podemos cerrar diciendo que el mayor logro para un líder es alcanzar las metas y objetivos con su equipo. Yo voy más allá, es algo que intento transmitir porque así lo veo y lo vivo, quizá por mi buena ambición, y es que para mí el mayor logro de esta figura es ser LÍDER DE LÍDERES, ayudar a otros a ser también líderes.

¡Sin duda, un gran reto!

 

 

*Fuente de la fotografía, Carmen Prada

Carmen Prada | Asesora de Desarrollo Personal y Profesional

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