Hagan hueco, les presento al talento

0a8c7e70efaab8d58f118d724baa897b

 

Artículo publicado por Carmen Prada

Son innumerables las veces que escuchamos o nosotros mismos hemos pronunciado la famosa frase que dice: “nadie es indispensable…” La podemos aplicar a nuestra vida personal y también en el terreno profesional o empresarial.

Sí es cierto que en el personal, si quien nos falta es un familiar muy allegado o un amigo íntimo, es natural sentir su ausencia, pues quizá nadie puede llenar ese vacío. Pero también es cierto que la vida continuamente nos da oportunidades de volver a comenzar, encontrar nuevas amistades, volver a creer en el amor cuando ya creías que no era posible, descubrir que afrontar la existencia con un espíritu positivo siempre termina mereciendo la pena, aunque muchas veces vengan mal dadas. No es difícil, si se quiere, encontrar poderosos motivos para no resignarse y seguir adelante.

 Y es que en esta vida, ni todo es blanco ni todo es negro. Cuando como profesional escuchas esta frase repetitiva, y en algunas ocasiones pronunciada con maldad, uno no se detiene a reflexionar al respecto.

Es cierto que hay personas que cuando dejan un hueco en una empresa, equipo deportivo, organización, grupo… muchas veces llegas a pensar, “ya estaba tardando, porque mira que las ha preparado…”, y es que a veces hay personas que se van demasiado tarde. Cuando sucede esto, el sentimiento no es de pesar, sino de alivio, “ya era hora…”

Pero después están las otras, las que se van en busca de una mejora profesional, un ascenso, un reconocimiento del que se percata todo el mundo menos el que debe, una remuneración económica acorde con su valía, una oportunidad de crecer. En definitiva, un lugar donde se reconozca y valore su talento.

¡Es muy triste, pero real como la vida misma! ¿Realmente hay casos en los que podemos llegar a ser de algún modo indispensables? ¡Suena a locura! Evidentemente hay empresas que no saben gestionar el talento, lo infravaloran en vez de cuidarlo, lo constriñen en lugar de potenciarlo, terminan ahuyentándolo cuando deberían acogerlo y amamantarlo.

Ser un empresario capaz de gestionar talentos no se consigue solo con conocimientos técnicos, sin duda fundamentales para dirigir un negocio, hace falta olfato e intuición, mano izquierda, generosidad, incentivar, atreverse a confiar y saber muy bien en quién poder hacerlo.

 

Los profesionales de sobresaliente valía por supuesto que dejan huella, huecos que en muchas ocasiones a las empresas les cuesta llenar (en el caso de que lo logren), supone también tiempo, y tiempo para una empresa se traduce en dinero. Los valores y la personalidad de las personas talentosas, los hace mejor cuando además son capaces de trasmitirlo a un equipo de trabajo, contagiando su entusiasmo a otros, así como la pasión y habilidades que les caracterizan.

Con lo que la empresa no solo pierde al profesional con ese talento por excelencia  y lo que aportaba por sí mismo, sino que hay que poner un nuevo capitán en el barco, asumir el riesgo de que no encaje, y cuidado si quien se ha ido lo ha hecho por no sentirse valorado, porque ese mensaje tan negativo puede calar en otros miembros del equipo y tener un efecto dominó…

Si, por el contrario, ese profesional que dirige un equipo de trabajo se siente valorado por su empresa, tendrá confianza para tomar las decisiones difíciles que considere necesarias, podrá a su vez motivar e incentivar a sus subordinados, será más difícil que escuche los cantos de sirena que le lleguen de otros sitios, y su implicación en el proyecto arrastrará a otros a dar lo mejor de sí mismos, con el lógico beneficio que eso supone para poder conseguir los objetivos deseados.

Samuel Langhorne Clemens, fue un estadounidense del siglo XVIII, consiguió un gran éxito como orador y escritor, pero realmente carecía de visión financiera y, aunque ganó mucho dinero con sus escritos y conferencias, lo malgastó en varias empresas y se vio obligado a declararse en bancarrota. Con la ayuda del empresario y filántropo Henry Huttleston Rogers finalmente resolvió sus problemas financieros. Toda esta situación que le rodeó y en la que se embarcó sin tener conocimientos para ello, le dio la legitimidad de pronunciar una sabia frase: “Aléjate de la gente que trata de empequeñecer tus ambiciones. La gente pequeña siempre hace eso, pero la gente realmente grande, te hace sentir que tú también puedes ser grande”.

 

Prepárate antes de embarcarte en grandes proyectos si careces de capacidades para comenzar, pero por otro lado, tú que tienes talento, no dejes que te contagien aquellas personas que te rodean y carecen de él. ¡Vuela!

 

 

 

 

 

 

Carmen Prada – Consultora  de Desarrollo Personal y Profesional

Imagen de, Pinterest.es

SI TE GUSTAN MIS ESCRITOS NO DEJES DE COMPARTIRLOS, TODOS PONEMOS NUESTRO GRANITO DE ARENA.

Anuncios

Desaprende y podrás seguir creciendo

school-1223877_1920

 

Artículo publicado por Carmen Prada

Cuando en determinadas ofertas de trabajo encontramos entre los requisitos, “no es necesario tener experiencia”, uno de modo inconsciente puede llegar a pensar que “este trabajo no parece muy profesional, ¡no es necesario experiencia!”, o nos inclinamos por otra conclusión, “aquí van a pagar una miseria, pues no valoran la experiencia…”. Evidentemente nunca llueve a gusto de todos, pero por qué no pensar ¡esta es mi oportunidad! En esta vida nunca se sabe… (Y doy fe de ello.)

Y lo digo porque yo misma en varias ocasiones he optado como persona responsable para cubrir vacantes en equipos comerciales en distintas empresas en las que he trabajado, que el personal a formar parte de la plantilla en esa ocasión no tuviese experiencia.

Siempre planteo mis reflexiones sobre mi propia experiencia, y las estrategias que he llevado a cabo en los distintos puestos de trabajo que he desempeñado me han enseñado a manejar este tipo de situaciones, y a saber cuándo es preciso arriesgar.

Os preguntaréis en mi caso por qué lo hacía, y estoy segura que no soy la única que ha llevado esta práctica para la contratación de nuevo personal, aunque en la mayoría de las ocasiones no se argumente el por qué.

En mi opinión hay determinadas profesiones en las que en muchas ocasiones se obtiene mejor rendimiento por parte de la persona que comienza e incluso del equipo al que se va a integrar cuando la experiencia en el sector es prácticamente nula. ¿Por qué? Porque sobre todo en el mundo comercial, los vicios que se llegan a adquirir son tremendos. Entre los que a uno le acompañan de su trayectoria profesional y los que se pueden contagiar, una empresa puede llegar a tener “clones” de comerciales formados todos por el mismo patrón, y no es habitual que el patrón sea el soñado…

¿Por qué no mezclar, savia nueva con cosecha añeja? Volviendo al comienzo de las líneas, ¿por qué no postularse entonces para este tipo de puestos de trabajo? Es un buen momento para que lo reflexionemos.

La savia nueva tiene que tener una capacidad de aprendizaje devoradora, ilusión, ganas, capacidad de sacrificio, de trabajo en equipo, brotes de liderazgo, creatividad, actitud, proactividad, pero hago la siguiente pregunta, ¿por qué a la cosecha añeja no se le propone “desaprender” cuando sea preciso?

¿No debería darse el caso de aprender y reciclarse con la misma facilidad?

En muchas ocasiones, las personas responsables o los propios empresarios se encuentran con personal que forman parte de su equipo de trabajo desde hace muchos años, lo que conlleva tener gran experiencia, o por lo menos así debería de ser, pero no poseen la capacidad de reciclarse, “desaprender”, y eso también debe formar parte de tu experiencia en adaptabilidad. Los tiempos cambian, las prácticas de llevar a cabo un trabajo también, el aprendizaje de nuevas técnicas de ventas nos pueden ayudar, la tipología de los clientes ya no es la misma que hace años, el propio cliente actúa de modos diferentes, las objeciones también se han “renovado”… ¡Las costumbres en muchas ocasiones no son la mejor opción!

Entonces, ¿qué opináis de este combinado en un equipo de trabajo?

Cuando decidía hacer esta combinación de profesionales los motivos eran:

  • fomentar el trabajo en equipo;
  • la automotivación;
  • combinación entre la experiencia y las ganas del principiante;
  • la proactividad se contagia, por lo que unos tirarán de los otros inconscientemente;
  • medir la capacidad de aprendizaje del nuevo personal y las resistencias ante el cambio del personal más veterano.

Tener la capacidad de autorrenovarse día a día, sin anclarse en la idea de “con la experiencia que tengo…”, es una gran virtud y una actitud a tener en consideración. Cuando uno está en cargos de responsabilidad, debe tener el criterio suficiente como para valorar y premiar este tipo de acciones y adaptabilidades, porque en muchas ocasiones y a ciertos años resulta un poco más complicado, en estos casos la motivación juega un papel importantísimo con estos profesionales.

En mi opinión, no creo en los grupos formados con los mismos patrones de perfil profesional, creo en aquellos en los que el equipo es heterogéneo y de lo más variopinto. Y además para el empresario, un gran medidor de capacidad de gestión de un equipo de trabajo para la persona responsable del mismo.

A mí no todas mis amistades me aportan lo mismo, porque nadie es igual y además ni lo pretendo. Cada una es peculiar, diferente, pero hay algo que todos tienen en común, y es lo mucho que me aportan independientemente de sus características.

La vida es una continua ruleta de aprendizaje y desaprendizaje, el que no aguante el movimiento, se bajará en la próxima parada…

 

 

 

 

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional

SI TE GUSTAN MIS ESCRITOS NO DEJES DE COMPARTIRLOS, TODOS PONEMOS NUESTRO GRANITO DE ARENA.

 

 

Detrás de mis escritos hay una persona

_MG_9787c.JPG

 

Por Carmen Prada

 

Quizá mis escritos hablen por mí, ese es claramente mi objetivo, aunque nada me garantiza que así sea.

A menudo me preguntan, “Carmen, ¿trabajas con empresas?” Algo a lo que siempre respondo del mismo modo, – las empresas están formadas siempre, siempre por personas, son con las personas con las que trabajo, con el fin de ayudar a las empresas –.

En muchas ocasiones nos olvidamos de lo que acabo de mencionar, el capital humano, es la parte más importante que tiene una empresa y es por este motivo por el que se debería invertir más en ello, y hablo de invertir en muchos sentidos. Tanto en beneficios económicos, sociales, de conciliación, retribuciones emocionales, reconocimientos, igualdad de oportunidades, para todas esas personas de cuyo buen hacer depende el crecimiento de un negocio.

Detrás de los escritos de mi blog, “Las estrellas brillan por ti”, y por supuesto detrás de mi consultoría, “Consigue tus Metas con Carmen Prada”, está una servidora. Una mujer normal y corriente, con defectos y alguna que otra virtud, y que vive con, por y para las personas. Una pasión que desde hace muchos años estaba en mi interior, y un buen día, después de mucha introspección, descubrí y  me decidí a enfocar en ese sentido mi actividad profesional.

Cuando pensé en el nombre que daría forma a mi marca e imagen personal, tenía algo claro y es que, en esa marca, debía aparecer mi nombre. Soy persona de palabra, consecuente con los compromisos. ¡De ahí el valor que le doy a las personas! Y es las personas somos el motor de todo lo que a nuestro alrededor se mueve.

Podemos tener una idea, el dinero suficiente, el poder y las influencias necesarias, pero si no tenemos la determinación suficiente para que todo ello entre en funcionamiento, nada de lo anterior servirá. E incluso nuestra idea se quedaría en nada. Y el motor somos cada uno de nosotros.

Hoy me gustaría que me conocieseis un poquito más, y lo hicieseis a través del vídeo que me presenta en mi Canal de YouTube,  Carmen Prada.

 

Me gustaría que, si te apetece, me hicieses preguntas. Todas esas que se te pasen por la cabeza, ya que deseo que detrás de la profesional, se profundice en la propia persona. ¡Estaré encantada!

Y si lo deseas y te parece interesante, te agradecería que fueras seguidor de mi Canal para que te lleguen todas mis reflexiones, en las que intento transmitir lo que es mi propia persona.

 

¡Gracias a todos por ayudarme a crecer!

 

 

 

 

 

 

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional

*Fuente de la fotografía, Juanjo Segovia

SI TE GUSTAN MIS ESCRITOS NO DEJES DE COMPARTIRLOS, TODOS PONEMOS NUESTRO GRANITO DE ARENA.

Estoy desesperado, ya no sé qué hacer…

65c0172793aca9e632ff116f306dab19

Artículo publicado por Carmen Prada

 

“Estoy desesperado, ya no sé qué más puedo hacer”, frase de una gran cantidad de los más de 3 millones de desempleados en España, según datos del cierre de diciembre de 2017.

Sinceramente, me ha llevado a escribir este post el verme cada vez más rodeada de personas, amigos y familiares que caminan con los hombros caídos.

Evidentemente, nos podemos encontrar con diferentes tipos de personas, pero lo que más tristeza me causa es que en mi caso son personas que llevan una vida entera trabajando y de pronto se encuentran en una situación completamente desconocida para ellos.

Hace escasos días conversaba con un amigo sobre esta situación que está viviendo desde hace muy poco tiempo. Su edad ronda los 50 años y toda su vida ha estado en activo. Mientras conversábamos, hubo un momento que le pregunté; “pero, y tú, ¿cómo te sientes?”

Sus palabras fueron escasas, pero me dijeron mucho; “Carmen, me está pasando algo que antes no me había sucedido. Por menos de nada me pongo a llorar”.

Y lo cierto es que con la desesperación, llega la desilusión, la forma de ser de cada uno varía, la tristeza empieza a aparecer y el color que tiñe la realidad es el negro.

Cuando uno se encuentra de pronto sin trabajo, puede llegar a dar la sensación de que has estado compitiendo en una carrera de fondo toda tu vida y de pronto, justo antes de llegar a la meta, tropiezas.

Y lo cierto es que las palabras de consuelo, de ayuda…, hasta se repiten; “no te preocupes, verás que esta será la tuya”, “pronto llegará”, “no te desesperes, pronto encontrarás algo”…

Ante esta situación he llegado a pensar, ¿son precisamente palabras lo que necesitan?

Necesitamos, ¡hechos! ¡Movimiento! ¡Colaboración! ¡Implicación!

¿Qué quiero decir con esto? El consuelo ayuda, pero sin duda hay que pasar a la acción si realmente queremos ayudarles.

 

  • Si te lo permite, ¡grita a los cuatro vientos que tu amigo o familiar está buscando empleo!
  • Quizá sea el mejor momento para estar a su lado y que hable y se desahogue. ¡Escuchemos!

5c56eaeffbda94d3d4e111056e01ff85.jpg

  • Las reformas en el ámbito laboral han de llegar, unamos fuerzas para que esto suceda.
  • Recomienda a esa persona a través de las RR.SS. cuando veas una oferta de empleo.
  • Habla con tus contactos, puede que alguien necesite incorporar personal.
  • No seas cómplice de la discriminación que sufren los trabajadores por la condición de edad o sexo. ¡No te quedes callado!
  • Ayúdale a ver que ese camino en el que en estos momentos solo ve piedras, pronto brotará hierba. ¡Hazle sentir que no está solo!
  • Anímale a que acuda a talleres, ponencias, presentaciones… ¡A que practique el netwórking y amplíe su red de contactos!
  • En muchas ocasiones se encierran en ellos mismos y no son capaces de ver qué podrían hacer para trabajar, ya que siempre han trabajado en el mismo sector o actividad y no hay manera de sacarles de esa zona de confort. Habla con él y que te hable de sus habilidades, puede que descubra facetas de él mismo que hasta ahora desconocía.

 

Es duro ver cómo tanto talento se está desaprovechando, cómo la experiencia ha dejado de ser un grado y cómo las oportunidades laborales cada vez son más precarias.

 

  • Una persona mayor de 45 años, ¡aporta experiencia!, entre otras muchas cosas más.

 

  • Un madre, una gran capacidad de sacrificio.

 

  • Un joven, creatividad y frescura.

¿Por qué no apostar por una variedad de perfiles de trabajadores que nos lleve al crecimiento de las empresas, y de este modo a crear más puestos de trabajo?

Para ti, si estás en la búsqueda de empleo:

  • Cree en ti y en tus posibilidades.
  • Vuélvete más inconformista que nunca.
  • Lucha y sin vergüenza por un trabajo digno.
  • Para poder reinventarte, ¡más bien descúbrete a ti mismo!
  • Habla de tu situación con naturalidad y siempre que puedas, eso puede ser igual a oportunidades.
  • No ocultes tus emociones, eso solo hará que te sientas peor.
  • Rodéate de personas que te aporten y te quieran, en estos momentos te darás cuenta de quién está a tu lado.

Y cuando encuentres ese empleo por el que tanto has luchado, ¡celébralo por todo lo alto! Has estado trabajando duro durante un tiempo para conseguirlo, ¡te lo mereces!

 

 

 

 

 

 

 

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional

*Fuente de la fotografía, Pinterest.es

SI TE GUSTAN MIS ESCRITOS NO DEJES DE COMPARTIRLOS, TODOS PONEMOS NUESTRO GRANITO DE ARENA.

 

“ERE” o no eres, esa es la cuestión

8d64d011850ea8bfcea8777a6f506479

Artículo publicado por Carmen Prada

 

Comienzo desde la más absoluta sinceridad. Había comenzado a escribir un tema para hoy de gran carga emocional, pero de repente, los planes han cambiado. Sí, como en la propia vida, de manera imprevista uno se encuentra con situaciones que le llevan a variar sobre la marcha, y al final voy a tocar un tema totalmente diferente.

Hace muy pocos días, mientras disfrutaba del café mañanero, una persona conocida se acercó a mí. En la mano llevaba un buen paquete de papeles, y con los ojos vidriosos me confesó; “Carmen, llevo trabajando toda mi vida para la misma empresa, me quedan únicamente 5 años para la jubilación y me acaban de entregar los papeles en los que me comunican que la empresa prescinde de mí porque se encuentra en una situación de ERE. Ahora me toca ir a ver con los años que tengo cotizados cómo quedaría mi situación de prejubilación, menos mal que me lo han pagado todo…”

Mi respuesta trató de ser consecuente con el momento que intuía esta persona podía estar pasando. “Lo siento mucho. Antes de nada, me gustaría decirte que no sientas vergüenza por esta situación y no la vivas en silencio. Sé por lo que puedes estar pasando, yo me vi inmersa en una situación algo similar, porque a mí me debía tanto dinero la empresa, que ni el Fondo de Garantía Salarial (FOGASA)  llegó a cubrir el montante. Perdí mucho dinero”.

Su cara fue un poema ante mi confesión, y sobre todo por algo que le dije y le llamó mucho la atención, ¡no sientas vergüenza al decirlo!

Y es que reconozco haber sido hace unos años una de esas muchas personas a las que le tocó vivir esta situación. Todo comenzó con un ERE que afectó a parte de la plantilla de la empresa, y casi sin darme cuenta, llega al colectivo. En medio del proceso, hasta ser una de las últimas personas afectadas, uno tiene varias opciones, o por lo menos así lo pensé yo en aquellos momentos:

  • vivir de ilusiones construidas en castillos de papel, pensando que todo lo que has dado por la empresa, seguramente lo tendrán en cuenta y serás la única persona a la que no le afectará…

  • Aceptar esta circunstancia con resignación, sumido en una mayúscula tristeza, pensando que jamás te habías imaginado engordar las ya abundantes listas del INEM.

  • O por otro lado, está esa persona que se anticipa a sumarse a la cola antes mencionada, y no deja de trabajar en la búsqueda de nuevas posibilidades, para seguir desarrollando así su vida laboral.

Ni viví inmersa en castillos de papel, ni bajo ningún concepto asumí lo que sucedía con resignación, sino que lo que hice fue anteponerme a lo que se veía estaba por venir.

Está claro que la postura que tomes al respecto depende de muchas cosas, pero si de algo pende y mucho, es de la confianza que uno tenga en sí mismo. En esos momentos en los que te sientes perdido, sin rumbo, a la espera de no sabes muy bien qué… ¡Toca ser más inquieto que nunca, y en todos los sentidos!

 

Si eres de los que el certificado de extinción de contrato te llega por correo, y estando al tanto del cierre próximo de la empresa, ¿te has antepuesto con un plan B?

¿Qué puedes hacer ante esta situación o una similar que es la de estar en búsqueda activa de empleo? No queda otra que ser más proactivo que nunca, llamar a todas las “puertas y ventanas”, preparar a las personas que te rodean de la situación que está por venir, hacérselo saber a tus contactos… Ahora te hago otra pregunta con respecto a esta última acción, ¿te has preocupado de generarlos? ¿Estás haciendo algo para salir de tu hábitat natural-laboral, ante un posible cambio de actividad? ¿Has sido proactivo?

 

Y es que sin darte cuenta ha llegado la situación de desempleo. Puedes estar pensando, si me lo permites, ¡qué fácil es decirlo Carmen!, pero si has leído todo el post, te habrás dado cuenta de que en todo momento sé de lo que te hablo. Y podría añadir la coletilla de “y por desgracia…”, pero no lo voy a hacer, y ¿sabes por qué?, porque esa situación dura, crítica, emocionalmente agotadora…, me hizo sacar la mejor versión de mí, que confieso, a veces he dudado de si la conocía, y la viví con optimismo, sin dudar que nuevas oportunidades se iban a presentar.

El realismo ha de acompañarte en todo momento, hay que tomar decisiones y ponerlas en marcha, activar a toda velocidad la capacidad de reacción, moverse por ámbitos que te generen nuevos contactos, participar en talleres, en grupos de netwórking, reuniones de emprendedores, moverse con destreza por las redes sociales y darse a conocer… ¡Infinidad de acciones que vengan promovidas por tu inconformismo!

 

En el mundo laboral no siempre comienza a trabajar la persona más preparada o con más experiencia, sino la que ha sido capaz de llamar a puertas y prestarse aun cuando no había un puesto disponible. A veces se consigue meter la cabeza porque se ha mostrado ser una persona inquieta y con ganas. Hay que ser como los buenos delanteros en el fútbol, tener buen olfato goleador y estar en el momento justo en el lugar preciso para simplemente meter el balón en la red.

 

Si me lo permites, busca tu oportunidad, no te quedes parado, sé inquieto, no te conformes, no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy, ve por lo que te propongas y sin duda… ¡busca esa oportunidad provocada por una desgracia!

 

 

 

 

 

 

*Fuente de la fotografía, Pinterest.com

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional

SI TE GUSTAN MIS ESCRITOS NO DEJES DE COMPARTIRLOS, TODOS PONEMOS NUESTRO GRANITO DE ARENA.

 

 

 

La actitud ante el cambio, clave de tu futuro profesional

6dd907d682f83cc5b04c548bd20864df

 

 

 

 

 

 

 

Publicado por Carmen Prada

 

El optimista dice: “puede ser difícil, pero es posible”. El pesimista dice: “puede ser posible, pero es muy difícil”. Anónimo.

Sin lugar a duda, podemos llegar a ser nuestro mejor aliado, pero del mismo modo, nuestro peor enemigo.

Cada día en nuestro puesto de trabajo nos toca tomar decisiones, ser nuestro propio motivador y tener la capacidad de decir que “esto no puede conmigo”.

Cuando encima comienzas tu andadura en el apasionante y dinámico mundo comercial, son bastantes los días en los que los noes predominan, tanto que puede que haya días en el que no te encuentres con un . Llegado este punto, tienes en tus manos comenzar a ponerte la primera excusa para no continuar, con la famosa frase de “creo que esto no es para mí”. ¿No crees que comienzas con un implícito, “esto es muy difícil?

Claro que habrá casos en los que realmente sea cierto y tu camino no sea éste, y de sabios y humildes es reconocerlo, pero intenta haber quemado antes todas las balas para que seas capaz de decirte a ti mismo, “por no intentarlo no ha sido”.

Algunas de las diferencias entre el optimista y el pesimista:

  • donde el pesimista ve dificultades, el optimista ve oportunidades;

 

  • donde el pesimista ve un único camino, el optimista busca esa senda que le dé más posibilidades;

 

  • donde el pesimista se viene abajo, el optimista se crece para lograr su objetivo sí o sí;

 

  • donde el pesimista no ve salidas, el optimista las busca convencido de que existen;

 

  • donde el pesimista puede llegar a contagiar a sus compañeros de tanta negatividad, el optimista es capaz de transmitir esa positividad convirtiéndola incluso en motivación.

 

Anteriormente he mencionado a las personas que dan comienzo a su carrera profesional en el mundo de las ventas. Pero,  ¿y si ahora hablamos de aquellas que llevan toda una vida haciendo esto mismo?

Sin duda, hay enormes profesionales. Profesionales que han tenido la capacidad de evolucionar en las técnicas de venta, cierres, el tener en cuenta los cambios en los paradigmas de los nuevos tipos de clientes, encontrar la utilidad a las nuevas tecnologías… En definitiva, renovarse o morir.

Si tienes un profesional como éste en tu equipo, ¡ponle cláusula de rescisión! Tienes una joya. Al profesional que muestra esta capacidad de reciclaje y aprendizaje, sin temer a los cambios, ¡cuídalo como a un tesoro!

Pero también hay que decir que existe el otro tipo de profesional. Ese que con el paso de los años va adquiriendo manías, rígidas costumbres, vicios… Su capacidad de transformación a “los nuevos tiempos” es mucho más compleja. Evidentemente, el tiempo pasa como antes mencionaba y con él muchas cosas…

Es inadecuado seguir vendiendo del mismo modo y por muchos motivos:

  • el cliente está más informado;
  • la competencia está mejor preparada, tienes que conocerla;
  • los tipos de clientes se han diversificado y perfilado y más;
  • las objeciones que existen en este momento son múltiples, aunque gane por goleada la de “es que es muy caro…”;
  • existe una gama más amplia de productos, a la vez que éstos se renuevan con nuevas características a una velocidad mayor;
  • uno llega a acomodarse a su red de contactos y clientes en cartera, sin pensar en la posibilidad de buscar más alternativas como puede ser trabajar el netwórking, acudir a eventos, presentaciones, reuniones de profesionales del mismo sector…;
  • han entrado con fuerza las nuevas tecnologías, una herramienta más y muy válida para las ventas.

 

Una de las consecuencias de los motivos que enumero y me quedo corta, es que llegue el momento en el que lo que antes era un reto profesional y además satisfactorio, se vuelva una rutina y algo mecánico. Llegará la perdida de ilusión, la frustración, la impotencia…

Si has podido vivir del mundo comercial durante tantos años y además eres de los afortunados que disfrutaba de lo que hacía, ¿por qué no te renuevas como tenemos que hacerlo con “el carnet de conducir” cada ciertos años?

 

Nunca sabemos lo suficiente en la vida. Tampoco estaremos preparados para lo que creemos estar haciendo bien si no nos reciclamos continuamente. Solo debemos con humildad recuperar la ilusión a través del aprendizaje continuo.

 

 

 

 

 

 

 

 

*Fuente de la fotografía, Pinterest.com

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional

SI TE GUSTAN MIS ESCRITOS NO DEJES DE COMPARTIRLOS, TODOS PONEMOS NUESTRO GRANITO DE ARENA.

 

 

 

¿Eres consciente desde qué momento tienes opciones en la búsqueda de empleo?

7af1fb574ad8c347ccd6d1f9b4980afd

 

Artículo publicado por Carmen Prada

 

Me gustaría compartir con vosotros una reflexión a la que llevo días dándole vueltas.

Cuando una persona está en búsqueda activa de empleo (porque así me gusta denominarla) y, no “parada”, ¿realmente llega a ser consciente de sus propios objetivos y de lo que está dispuesto a hacer para alcanzarlos?

A la hora de hacer una selección de personal, una se encuentra con casos sorprendentes, o quizá sea mejor decir actitudes que no dejan de resultarme curiosas.

La situación de búsqueda de empleo para mí siempre ha sido como sacarse un curso, ya que hasta para esto hay que estar preparados.

¿Hemos pensado en ello alguna vez? O por el contrario, ¿solo nos limitamos a postularnos a todas las ofertas de empleo que encontramos, esperando “algo”?

Desde el mismo momento que nos ponemos “manos a la obra” debemos tener claro ciertos puntos previos a obtener esa entrevista de trabajo con la que soñamos, ya que con ella debemos visualizar ¡posibilidad de empleo!

Y sí, digo bien, puntos previos. A menudo hablamos de cómo hacer frente a una entrevista de trabajo y conseguir el objetivo de ser el elegido para el puesto que nos hemos postulado, pero hoy quiero hablar de antes de otras cosas también importantes.

Hay actitudes que descuidamos, a las que no se les da la importancia que tienen. Si queremos marcar la diferencia entre los demás aspirantes, hagámoslo desde el minuto uno:

  • pongamos atención y mucho detalle a cómo hacemos llegar a la empresa para la que nos postulamos nuestro C.V. Si lo haces por correo electrónico no te olvides del “asunto” y por supuesto, el cuerpo del correo nos da la oportunidad para hacer mención de nuestra Carta de Presentación, la cual debe tener algo atractivo para que les dé pie a interesarse por tu C.V.

 

  • Prestemos atención a la redacción y las faltas de ortografía. Puede ser a primera vista lo que nos descarte con respecto a los demás aspirantes. Cuidemos nuestra fotografía del C.V., ¡nada de selfie! Hagámonos una foto en la que aparezcamos naturales. Eso significa que evitemos bares y fiestas. Algo neutro pero que transmita la que somos. ¡Algo natural!

  • En el momento en el que en nuestro teléfono aparezca un número desconocido, contestemos con ganas, con simpatía, entonación… Eso significa que, ¡da igual la hora del día! Estamos trabajando por nuestro proyecto, ¿o no?

  • Tenemos la fortuna de ser la persona seleccionada, y me pregunto, ¿y si nos preparamos para el momento? Olvidémonos de los pantalones cortos y las sandalias los hombres y las mujeres, utilicemos la elegancia combinada con la comodidad. Sin perder nuestro propio estilo. La seguridad en nosotros mismos nos da un plus… ¡Aprovechémoslo!

  • Seamos puntuales, no hagamos esperar a la persona que va a decidir si participamos en el desarrollo de la empresa o no. No lleguemos tampoco muy temprano, con cinco minutos antes de la hora en la que hemos quedado es suficiente.

  • Bajo ningún concepto faltemos a la cita, solo por este hecho nos estamos cerrando muchas puertas. Los reclutadores no solo buscan candidatos en las RR.SS., en las postulaciones que le llegan mediante correo electrónico…, sino que el boca a boca sigue funcionando. Como funciona en el mundo comercial.

Sinceramente, ¿buscamos trabajo? ¿En que mente cabe que faltemos a una entrevista laboral cuando ni siquiera conocemos la oferta ni las condiciones? La reacción dice mucho de nosotros…

Creo que gran parte del problema se debe a que cuando la gente busca trabajo, la mayoría de las personas simplemente buscan un empleo, y ya está. Y algunos hasta se permiten el lujo de hacerlo en sus ratos libres, o ponen sorprendentemente un sinfín de trabas para acudir a una entrevista. Falta mentalidad realmente ambiciosa y profesional. Falta ambición en aquellas personas que en vez de diseñar su propio plan profesional y enfocar su búsqueda en una dirección concreta, están a expensas “de lo que salga”, con lo cual se convierten en marionetas de coyunturas ajenas, en vez de dueños de su propio destino. Y falta mentalidad profesional en aquellas personas que no caen en la cuenta de que si lo que quieres de verdad es un trabajo a jornada completa, deberías dedicar al menos 8 horas al día a la búsqueda activa de empleo, porque has de plantearte que ese es tu trabajo actual. Y así, además de tener más opciones de encontrarlo, ya te verás obligado a una rutina y organización personal que te prepararán de manera inmejorable para comenzar a trabajar en cualquier momento.

 

Un ejemplo muy concreto. Tienes 2 niños, y desde que fuiste madre no has trabajado, y deseas volverlo a hacer. ¿Buscas trabajo en tus escasos ratos libres o dedicas a esa búsqueda las mismas horas que quieres trabajar? Hace poco supe de una chica que estaba en esa situación. Comenzó a trabajar, y a los 3 días lo dejó al descubrir que no podía compatibilizar su jornada laboral con el cuidado de sus hijos.

Falta de mentalidad, pues esa situación ya la tenía y conocía, pero no había utilizado su situación de desempleo para hacer una verdadera evaluación de sus posibilidades. Hay que analizar con cuidado y objetividad, con realismo, adelantarse a las adversidades actuando con previsión, tener visión en vez de improvisar sobre la marcha, no perder tiempo ni hacérselo perder a nadie. A todo esto y más me refiero con que estar en situación de desempleo no es lo mismo que estar parado. Estar parado es, literalmente, no estar haciendo nada. Para eso existen las vacaciones. Si lo tuyo es situación de desempleo con  verdaderas ganas de cambiar de situación, no estés parado, trabaja la búsqueda activa de empleo con profesionalidad, no como si fuera una afición de ratos sueltos, aprovecha las oportunidades de formarte, y desde luego no te rindas ni dejes de llamar a todas las puertas posibles, trabaja tu desarrollo personal y profesional, déjate ayudar para descubrir aspectos desconocidos de ti mismo, sé analítico y crítico contigo mismo, y no dudes que estar desempleado no está reñido con seguir creciendo cada día.

 

 

 

 

 

 

 

 

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional

Imagen, Pinterest.com

SI TE GUSTAN MIS ESCRITOS NO DEJES DE COMPARTIRLOS, TODOS PONEMOS NUESTRO GRANITO DE ARENA.