“ERE” o no eres, esa es la cuestión

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Artículo publicado por Carmen Prada

 

Comienzo desde la más absoluta sinceridad. Había comenzado a escribir un tema para hoy de gran carga emocional, pero de repente, los planes han cambiado. Sí, como en la propia vida, de manera imprevista uno se encuentra con situaciones que le llevan a variar sobre la marcha, y al final voy a tocar un tema totalmente diferente.

Hace muy pocos días, mientras disfrutaba del café mañanero, una persona conocida se acercó a mí. En la mano llevaba un buen paquete de papeles, y con los ojos vidriosos me confesó; “Carmen, llevo trabajando toda mi vida para la misma empresa, me quedan únicamente 5 años para la jubilación y me acaban de entregar los papeles en los que me comunican que la empresa prescinde de mí porque se encuentra en una situación de ERE. Ahora me toca ir a ver con los años que tengo cotizados cómo quedaría mi situación de prejubilación, menos mal que me lo han pagado todo…”

Mi respuesta trató de ser consecuente con el momento que intuía esta persona podía estar pasando. “Lo siento mucho. Antes de nada, me gustaría decirte que no sientas vergüenza por esta situación y no la vivas en silencio. Sé por lo que puedes estar pasando, yo me vi inmersa en una situación algo similar, porque a mí me debía tanto dinero la empresa, que ni el Fondo de Garantía Salarial (FOGASA)  llegó a cubrir el montante. Perdí mucho dinero”.

Su cara fue un poema ante mi confesión, y sobre todo por algo que le dije y le llamó mucho la atención, ¡no sientas vergüenza al decirlo!

Y es que reconozco haber sido hace unos años una de esas muchas personas a las que le tocó vivir esta situación. Todo comenzó con un ERE que afectó a parte de la plantilla de la empresa, y casi sin darme cuenta, llega al colectivo. En medio del proceso, hasta ser una de las últimas personas afectadas, uno tiene varias opciones, o por lo menos así lo pensé yo en aquellos momentos:

  • vivir de ilusiones construidas en castillos de papel, pensando que todo lo que has dado por la empresa, seguramente lo tendrán en cuenta y serás la única persona a la que no le afectará…

  • Aceptar esta circunstancia con resignación, sumido en una mayúscula tristeza, pensando que jamás te habías imaginado engordar las ya abundantes listas del INEM.

  • O por otro lado, está esa persona que se anticipa a sumarse a la cola antes mencionada, y no deja de trabajar en la búsqueda de nuevas posibilidades, para seguir desarrollando así su vida laboral.

Ni viví inmersa en castillos de papel, ni bajo ningún concepto asumí lo que sucedía con resignación, sino que lo que hice fue anteponerme a lo que se veía estaba por venir.

Está claro que la postura que tomes al respecto depende de muchas cosas, pero si de algo pende y mucho, es de la confianza que uno tenga en sí mismo. En esos momentos en los que te sientes perdido, sin rumbo, a la espera de no sabes muy bien qué… ¡Toca ser más inquieto que nunca, y en todos los sentidos!

 

Si eres de los que el certificado de extinción de contrato te llega por correo, y estando al tanto del cierre próximo de la empresa, ¿te has antepuesto con un plan B?

¿Qué puedes hacer ante esta situación o una similar que es la de estar en búsqueda activa de empleo? No queda otra que ser más proactivo que nunca, llamar a todas las “puertas y ventanas”, preparar a las personas que te rodean de la situación que está por venir, hacérselo saber a tus contactos… Ahora te hago otra pregunta con respecto a esta última acción, ¿te has preocupado de generarlos? ¿Estás haciendo algo para salir de tu hábitat natural-laboral, ante un posible cambio de actividad? ¿Has sido proactivo?

 

Y es que sin darte cuenta ha llegado la situación de desempleo. Puedes estar pensando, si me lo permites, ¡qué fácil es decirlo Carmen!, pero si has leído todo el post, te habrás dado cuenta de que en todo momento sé de lo que te hablo. Y podría añadir la coletilla de “y por desgracia…”, pero no lo voy a hacer, y ¿sabes por qué?, porque esa situación dura, crítica, emocionalmente agotadora…, me hizo sacar la mejor versión de mí, que confieso, a veces he dudado de si la conocía, y la viví con optimismo, sin dudar que nuevas oportunidades se iban a presentar.

El realismo ha de acompañarte en todo momento, hay que tomar decisiones y ponerlas en marcha, activar a toda velocidad la capacidad de reacción, moverse por ámbitos que te generen nuevos contactos, participar en talleres, en grupos de netwórking, reuniones de emprendedores, moverse con destreza por las redes sociales y darse a conocer… ¡Infinidad de acciones que vengan promovidas por tu inconformismo!

 

En el mundo laboral no siempre comienza a trabajar la persona más preparada o con más experiencia, sino la que ha sido capaz de llamar a puertas y prestarse aun cuando no había un puesto disponible. A veces se consigue meter la cabeza porque se ha mostrado ser una persona inquieta y con ganas. Hay que ser como los buenos delanteros en el fútbol, tener buen olfato goleador y estar en el momento justo en el lugar preciso para simplemente meter el balón en la red.

 

Si me lo permites, busca tu oportunidad, no te quedes parado, sé inquieto, no te conformes, no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy, ve por lo que te propongas y sin duda… ¡busca esa oportunidad provocada por una desgracia!

 

 

 

 

 

 

*Fuente de la fotografía, Pinterest.com

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional

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La actitud ante el cambio, clave de tu futuro profesional

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Publicado por Carmen Prada

 

El optimista dice: “puede ser difícil, pero es posible”. El pesimista dice: “puede ser posible, pero es muy difícil”. Anónimo.

Sin lugar a duda, podemos llegar a ser nuestro mejor aliado, pero del mismo modo, nuestro peor enemigo.

Cada día en nuestro puesto de trabajo nos toca tomar decisiones, ser nuestro propio motivador y tener la capacidad de decir que “esto no puede conmigo”.

Cuando encima comienzas tu andadura en el apasionante y dinámico mundo comercial, son bastantes los días en los que los noes predominan, tanto que puede que haya días en el que no te encuentres con un . Llegado este punto, tienes en tus manos comenzar a ponerte la primera excusa para no continuar, con la famosa frase de “creo que esto no es para mí”. ¿No crees que comienzas con un implícito, “esto es muy difícil?

Claro que habrá casos en los que realmente sea cierto y tu camino no sea éste, y de sabios y humildes es reconocerlo, pero intenta haber quemado antes todas las balas para que seas capaz de decirte a ti mismo, “por no intentarlo no ha sido”.

Algunas de las diferencias entre el optimista y el pesimista:

  • donde el pesimista ve dificultades, el optimista ve oportunidades;

 

  • donde el pesimista ve un único camino, el optimista busca esa senda que le dé más posibilidades;

 

  • donde el pesimista se viene abajo, el optimista se crece para lograr su objetivo sí o sí;

 

  • donde el pesimista no ve salidas, el optimista las busca convencido de que existen;

 

  • donde el pesimista puede llegar a contagiar a sus compañeros de tanta negatividad, el optimista es capaz de transmitir esa positividad convirtiéndola incluso en motivación.

 

Anteriormente he mencionado a las personas que dan comienzo a su carrera profesional en el mundo de las ventas. Pero,  ¿y si ahora hablamos de aquellas que llevan toda una vida haciendo esto mismo?

Sin duda, hay enormes profesionales. Profesionales que han tenido la capacidad de evolucionar en las técnicas de venta, cierres, el tener en cuenta los cambios en los paradigmas de los nuevos tipos de clientes, encontrar la utilidad a las nuevas tecnologías… En definitiva, renovarse o morir.

Si tienes un profesional como éste en tu equipo, ¡ponle cláusula de rescisión! Tienes una joya. Al profesional que muestra esta capacidad de reciclaje y aprendizaje, sin temer a los cambios, ¡cuídalo como a un tesoro!

Pero también hay que decir que existe el otro tipo de profesional. Ese que con el paso de los años va adquiriendo manías, rígidas costumbres, vicios… Su capacidad de transformación a “los nuevos tiempos” es mucho más compleja. Evidentemente, el tiempo pasa como antes mencionaba y con él muchas cosas…

Es inadecuado seguir vendiendo del mismo modo y por muchos motivos:

  • el cliente está más informado;
  • la competencia está mejor preparada, tienes que conocerla;
  • los tipos de clientes se han diversificado y perfilado y más;
  • las objeciones que existen en este momento son múltiples, aunque gane por goleada la de “es que es muy caro…”;
  • existe una gama más amplia de productos, a la vez que éstos se renuevan con nuevas características a una velocidad mayor;
  • uno llega a acomodarse a su red de contactos y clientes en cartera, sin pensar en la posibilidad de buscar más alternativas como puede ser trabajar el netwórking, acudir a eventos, presentaciones, reuniones de profesionales del mismo sector…;
  • han entrado con fuerza las nuevas tecnologías, una herramienta más y muy válida para las ventas.

 

Una de las consecuencias de los motivos que enumero y me quedo corta, es que llegue el momento en el que lo que antes era un reto profesional y además satisfactorio, se vuelva una rutina y algo mecánico. Llegará la perdida de ilusión, la frustración, la impotencia…

Si has podido vivir del mundo comercial durante tantos años y además eres de los afortunados que disfrutaba de lo que hacía, ¿por qué no te renuevas como tenemos que hacerlo con “el carnet de conducir” cada ciertos años?

 

Nunca sabemos lo suficiente en la vida. Tampoco estaremos preparados para lo que creemos estar haciendo bien si no nos reciclamos continuamente. Solo debemos con humildad recuperar la ilusión a través del aprendizaje continuo.

 

 

 

 

 

 

 

 

*Fuente de la fotografía, Pinterest.com

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional

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¿Eres consciente desde qué momento tienes opciones en la búsqueda de empleo?

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Artículo publicado por Carmen Prada

 

Me gustaría compartir con vosotros una reflexión a la que llevo días dándole vueltas.

Cuando una persona está en búsqueda activa de empleo (porque así me gusta denominarla) y, no “parada”, ¿realmente llega a ser consciente de sus propios objetivos y de lo que está dispuesto a hacer para alcanzarlos?

A la hora de hacer una selección de personal, una se encuentra con casos sorprendentes, o quizá sea mejor decir actitudes que no dejan de resultarme curiosas.

La situación de búsqueda de empleo para mí siempre ha sido como sacarse un curso, ya que hasta para esto hay que estar preparados.

¿Hemos pensado en ello alguna vez? O por el contrario, ¿solo nos limitamos a postularnos a todas las ofertas de empleo que encontramos, esperando “algo”?

Desde el mismo momento que nos ponemos “manos a la obra” debemos tener claro ciertos puntos previos a obtener esa entrevista de trabajo con la que soñamos, ya que con ella debemos visualizar ¡posibilidad de empleo!

Y sí, digo bien, puntos previos. A menudo hablamos de cómo hacer frente a una entrevista de trabajo y conseguir el objetivo de ser el elegido para el puesto que nos hemos postulado, pero hoy quiero hablar de antes de otras cosas también importantes.

Hay actitudes que descuidamos, a las que no se les da la importancia que tienen. Si queremos marcar la diferencia entre los demás aspirantes, hagámoslo desde el minuto uno:

  • pongamos atención y mucho detalle a cómo hacemos llegar a la empresa para la que nos postulamos nuestro C.V. Si lo haces por correo electrónico no te olvides del “asunto” y por supuesto, el cuerpo del correo nos da la oportunidad para hacer mención de nuestra Carta de Presentación, la cual debe tener algo atractivo para que les dé pie a interesarse por tu C.V.

 

  • Prestemos atención a la redacción y las faltas de ortografía. Puede ser a primera vista lo que nos descarte con respecto a los demás aspirantes. Cuidemos nuestra fotografía del C.V., ¡nada de selfie! Hagámonos una foto en la que aparezcamos naturales. Eso significa que evitemos bares y fiestas. Algo neutro pero que transmita la que somos. ¡Algo natural!

  • En el momento en el que en nuestro teléfono aparezca un número desconocido, contestemos con ganas, con simpatía, entonación… Eso significa que, ¡da igual la hora del día! Estamos trabajando por nuestro proyecto, ¿o no?

  • Tenemos la fortuna de ser la persona seleccionada, y me pregunto, ¿y si nos preparamos para el momento? Olvidémonos de los pantalones cortos y las sandalias los hombres y las mujeres, utilicemos la elegancia combinada con la comodidad. Sin perder nuestro propio estilo. La seguridad en nosotros mismos nos da un plus… ¡Aprovechémoslo!

  • Seamos puntuales, no hagamos esperar a la persona que va a decidir si participamos en el desarrollo de la empresa o no. No lleguemos tampoco muy temprano, con cinco minutos antes de la hora en la que hemos quedado es suficiente.

  • Bajo ningún concepto faltemos a la cita, solo por este hecho nos estamos cerrando muchas puertas. Los reclutadores no solo buscan candidatos en las RR.SS., en las postulaciones que le llegan mediante correo electrónico…, sino que el boca a boca sigue funcionando. Como funciona en el mundo comercial.

Sinceramente, ¿buscamos trabajo? ¿En que mente cabe que faltemos a una entrevista laboral cuando ni siquiera conocemos la oferta ni las condiciones? La reacción dice mucho de nosotros…

Creo que gran parte del problema se debe a que cuando la gente busca trabajo, la mayoría de las personas simplemente buscan un empleo, y ya está. Y algunos hasta se permiten el lujo de hacerlo en sus ratos libres, o ponen sorprendentemente un sinfín de trabas para acudir a una entrevista. Falta mentalidad realmente ambiciosa y profesional. Falta ambición en aquellas personas que en vez de diseñar su propio plan profesional y enfocar su búsqueda en una dirección concreta, están a expensas “de lo que salga”, con lo cual se convierten en marionetas de coyunturas ajenas, en vez de dueños de su propio destino. Y falta mentalidad profesional en aquellas personas que no caen en la cuenta de que si lo que quieres de verdad es un trabajo a jornada completa, deberías dedicar al menos 8 horas al día a la búsqueda activa de empleo, porque has de plantearte que ese es tu trabajo actual. Y así, además de tener más opciones de encontrarlo, ya te verás obligado a una rutina y organización personal que te prepararán de manera inmejorable para comenzar a trabajar en cualquier momento.

 

Un ejemplo muy concreto. Tienes 2 niños, y desde que fuiste madre no has trabajado, y deseas volverlo a hacer. ¿Buscas trabajo en tus escasos ratos libres o dedicas a esa búsqueda las mismas horas que quieres trabajar? Hace poco supe de una chica que estaba en esa situación. Comenzó a trabajar, y a los 3 días lo dejó al descubrir que no podía compatibilizar su jornada laboral con el cuidado de sus hijos.

Falta de mentalidad, pues esa situación ya la tenía y conocía, pero no había utilizado su situación de desempleo para hacer una verdadera evaluación de sus posibilidades. Hay que analizar con cuidado y objetividad, con realismo, adelantarse a las adversidades actuando con previsión, tener visión en vez de improvisar sobre la marcha, no perder tiempo ni hacérselo perder a nadie. A todo esto y más me refiero con que estar en situación de desempleo no es lo mismo que estar parado. Estar parado es, literalmente, no estar haciendo nada. Para eso existen las vacaciones. Si lo tuyo es situación de desempleo con  verdaderas ganas de cambiar de situación, no estés parado, trabaja la búsqueda activa de empleo con profesionalidad, no como si fuera una afición de ratos sueltos, aprovecha las oportunidades de formarte, y desde luego no te rindas ni dejes de llamar a todas las puertas posibles, trabaja tu desarrollo personal y profesional, déjate ayudar para descubrir aspectos desconocidos de ti mismo, sé analítico y crítico contigo mismo, y no dudes que estar desempleado no está reñido con seguir creciendo cada día.

 

 

 

 

 

 

 

 

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional

Imagen, Pinterest.com

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Tu marca personal, ¿sabes cuál es?

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Artículo publicado por Carmen Prada

 

Son numerosas las ocasiones en las que nos hacemos la siguiente pregunta, ¿qué está haciendo “el vecino” para que le vaya mejor que a mí? Quizá la pregunta que nos deberíamos hacer no es esa, sino; ¿qué no estoy haciendo yo? La autocrítica siempre es dura, pero muy necesaria.

En mi ciudad, Ponferrada, segundo municipio por población de la provincia de León, la crisis nos ha azotado con gran fuerza. Son importantes las empresas de renombre, con historia y un volumen importante de trabajadores, que se han visto obligadas a cerrar sus puertas, o al menos a reducir su plantilla. A día de hoy, nos estamos reinventando a fuerza de tesón, y empiezan a aflorar las figuras de los profesionales independientes o microempresas, siendo éste casi el único modo de buscar una salida ante tanta destrucción de empleo.

Soy una persona con muchas inquietudes y siempre en búsqueda de respuestas, y éstas solo las encuentras cuando te relaciones social y profesionalmente, ya que en el intercambio todos sumamos, se da una aportación recíproca aunque en ocasiones no seamos conscientes de ello.

Tengo la gran suerte de formar parte de un grupo de networking que os quiero presentar, y es Cornatel/Club de empresas. Más o menos todos a día de hoy, sabemos qué significa esta filosofía de negocio y es tan simple como; el establecimiento de una red de contactos que nos permite darnos a conocer a nosotros mismos y a nuestro negocio, escuchar y aprender de los demás, encontrar posibles colaboradores, socios o inversores.

Desde mi humilde punto de vista, esto ha existido siempre, lo que sucede es que no le habíamos puesto nombre…

Quizá hay profesionales que creen que practicar networking es simplemente presentar tu empresa (como si lo estuvieses haciendo con un amigo…), entregar y recibir unas tarjetas y ya está, ¡el negocio hecho! Sinceramente, así no se va a conseguir nada.

En mi opinión el pilar para que uno practique esta filosofía profesional y obtenga resultados, sin lugar a duda es el ser proactivo. Aquí obtenemos la respuesta a la pregunta con la que inicié el artículo. ¡Hazlo diferente!:

  • Presenta tu empresa o a ti mismo con empatía, credibilidad, profesionalidad… Contagia a tus contactos.

 

  • Lleva tus tarjetas, entrégalas y recoge las del resto de igual modo, pero sería ideal que detrás de las que recibes hicieses “pequeñas anotaciones…”, estoy segura que en algún momento te van ayudar.

 

  • No intentes hacer tu negocio solo dentro de tu red de contactos del grupo. Si es tu principal propósito, sinceramente, poco vas hacer. Tu negocio está fundamentalmente fuera, eso sí, a través del grupo. ¡Gánate su confianza!

 

  • Hagámonos por un momento esta pregunta, ¿tú recomendarías un libro que no has leído? Seguramente no. Pues esto es lo mismo, es importante darse a conocer, interactuar con el resto de los componentes del grupo, establecer relaciones fuera del mismo, mostrarnos tal y como somos y ante todo con una actitud profesional. Que alguien te recomiende, va mucho más allá de eso, esa persona de una manera indirecta puede salir perjudicada o beneficiada, no la dejes en mal lugar.

 

  • No te acomodes en los desayunos o eventos que se celebran. Uno debe aportar, y aportar no es solo actuar con la crítica, que esa es fácil, sino dar soluciones, proponer cambios, ideas, alternativas. Fichar para criticar no ayuda a nadie, y menos a uno mismo. La crítica constructiva siempre es buena, pero acompañada de soluciones…

 

  • Un punto importante es la humildad, honestidad, honradez con la que se practique. Empápate de todo lo que pueda ayudarte a crecer en tu negocio. Déjate guiar, escucha alternativas para poder mejorar su marcha. Colabora e incluso pide formación para hacer un camino distinto al que ya has recorrido. Hoy por hoy son inmensas las alternativas para ello, vuelvo a incidir; solo hay que ser proactivo.

 

Hay algo que siempre he tenido muy claro, y es que el negocio no llama a la puerta, como el trabajo para alguien que está parado. Uno debe salir de su zona de confort y dejar de utilizar esa recurrente frase de; “es que estoy todo el día trabajando y no tengo tiempo”. Disculpad, me he perdido algo; ¿que no tienes tiempo para hacer crecer tu negocio? Entonces tampoco recurras a la frase del momento, que es esa que dice; “es que, todo está fatal, ya no sabe uno qué hacer…” ¡Pues quizá toque ser proactivo! No creas que hacer crecer tu negocio, es solo cuando “estás con las manos en la masa”.

A mí personalmente, formar parte del grupo de networking que os he mencionado, me ha hecho corroborar algo que ya tenía claro y es que; “si puedes dar negocio, hazlo sin esperar nada a cambio, en algún momento llegará tu turno. Soy de las que digo que el fruto no se recoge en el momento de la siembra, hay que tener paciencia y si no eres capaz, reflexiona con humildad y además con mucha…

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional

Imagen, Pixabay

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Trabajar en familia y no morir en el intento

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Artículo publicado por Carmen Prada

En algún momento lo leí, y es que dicen las estadísticas que la primera generación levanta una empresa, la segunda la administra y la tercera la dilapida.

Hace escasos días escuché un programa de radio en el cual se planteaba la siguiente pregunta: “¿trabajaría usted con su pareja o con algún familiar?” Lo cierto es que la respuesta abrumadoramente mayoritaria era ¡no! Así de sencillo.

Son muchas las cosas a tener en cuenta, y depende en gran medida de la personalidad y carisma de las personas que lideran el proyecto.

Hay negocios generacionales, la primera generación quizá no poseía los mismos recursos o preparación académica que la segunda y tercera generación, pero es cierto algo, y es que la formación es muy importante, pero el empuje y la fe y la pasión por lo que uno crea y ve florecer pesa más.

Reconozco haber trabajado con el que ahora es mi esposo, pero en aquel entonces novio, y yo ejercía un cargo de responsabilidad dentro de un equipo comercial del que él formaba parte. Lo teníamos claro, a partir de tal hora somos profesionales, y después de la jornada laboral otra vez pareja. Reconozco que pocas personas entendían cómo podíamos hacerlo, pero la verdad es que nunca tuvimos problema alguno al respecto.

Delimitar y alejar de tu vida personal la profesional nunca es fácil, y es más, puede llevar a rupturas sentimentales, familiares o a distanciamientos con amistades.

Lo más complejo de todo cuando tu trabajo lo compartes con un familiar es saber dónde y cuándo finalizan las relaciones personales y las profesionales. Al final, es como una relación de amor/odio, ya que gestionar las emociones cuando existe un vínculo de confianza tan fuerte hace por momentos que ambos midan sus fuerzas llegando al máximo.

La situación actual en el país hace que muchas personas se planteen cuestiones como puede ser el poner en marcha una empresa familiar. De esa idea, evidentemente empiezan a surgir diversas preguntas, tales como:  ¿qué hacemos entonces?, ¿trabajamos en familia o mejor buscamos nuestro propio camino?

Sin duda, cada persona es un mundo y un caso particular, pero el tema de las empresas familiares puede parecer algo más sencillo de gestionar, ya que “al final todo queda en familia”, pero tiene más inconvenientes que ventajas, y es que sin duda no es oro todo lo que reluce.

Existe cuestiones básicas que toda empresa de este tipo, que no deja de estar formada por personas, debe plantearse:

  • ¿lo voy a hacer por necesidad? Con lo cual, el grado de responsabilidad, implicación y desempeño de tus funciones, va a ser proporcional a esa necesidad, que sin duda no tiene por qué estar reñida con que además disfrutes con tu trabajo.
  • ¿Lo voy a hacer por compromiso? La respuesta que doy a esta última pregunta es simple. Llegará un momento en que se tome otro camino diferente, ya que ni uno mismo se identifica con lo que hace. ¡No existe una necesidad que haga que luches por el negocio!

Para mí, las empresas familiares son empresas, sin añadir “familiares”. Porque si nos ponemos a pensar, ¿cuál es el fin de cualquier empresa? Obtener una rentabilidad económica. Debemos tener claro que una empresa no es una ONG, y a partir de aquí, ¡nadie trabaja por pasar el rato! De ahí la importancia, como siempre digo, de la sana ambición. El conformismo tiene que estar muy lejos de cualquier profesional, y más si cabe en estos casos.

Yo tampoco me conformo con los inconvenientes de hacerlo, y voy a intentar buscar soluciones para que la situación sea más gratificante, en muchos sentidos:

  • en cualquier empresa familiar es aconsejable definir horarios estrictos y reales de trabajo, días de descanso, tareas repartidas y a las que cada cual se compromete, objetivos claramente definidos, sin olvidarnos de algo tan básico como es la innovación dentro de un negocio.
  • Déjese claro desde el inicio el porcentaje a repartir de las ganancias, como ha tenido que quedar claro el de las responsabilidades.
  • Algo básico es saber separar el terreno personal del profesional, respetando siempre dichos ámbitos. Tanta confianza en la mayoría de las ocasiones perjudica más que beneficia, de ahí que muchas veces se abuse de ella…

 

  • Mantener el autocontrol juega un papel muy importante. Como mencioné anteriormente, la confianza nos puede llevar al abuso o incluso a situaciones límite que además de finalizar con ese compromiso profesional, pueda limar y dañar la relación familiar o de amistad.

 

  • Si ya cuando tenemos trabajadores a nuestro cargo es importante una buena comunicación, sobra decir que en este caso debe ser abundante. Una de las herramientas más valiosas para el buen funcionamiento de la empresa, sin duda.

Os quiero dejar una breve reflexión.

“Que lo que no ha separado la sangre que corre por las venas de una familia o por el vínculo tan estrecho que existe en una pareja, no lo separe algo tan material como una lucha de poder y egos…” Carmen Prada.

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional

Imagen, Pixabay

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¿Te consideras aprendiz o empresario?

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Artículo publicado por Carmen Prada

 

Peter Drucker, reconocido investigador, autor de diversos libros sobre administración, indica que el empresario no posee características especiales, y, en sí, estas no son necesarias; dice que él personalmente ha sido testigo de cientos de casos en los cuales personas comunes se han desenvuelto de muy buena forma como empresarios.

Según se encuentra el mercado laboral, la precariedad del mismo y las pocas alternativas que se presentan, los emprendedores salen hasta de debajo de las piedras.

También es cierto que hay un dato significativo, son más el número de empresas y negocios que cierran, que los que comienzan su andadura. ¿Alguna vez os habéis preguntado el porqué? ¿Cuál puede ser el motivo? ¡Yo sí lo he hecho!

Es cierta y acertada en mi humilde opinión la cita de Peter Ducker, “empresario puede ser cualquiera”, no se necesitan unas capacidades extraordinarias para ello, pero lo que sí me cuestiono es, ¿el poseer ciertas capacidades puede condicionar el camino al éxito o al fracaso de la empresa? ¡Sin duda creo que sí!

En muchas ocasiones, conversando con personas con las que quizá no tenga un contacto tan directo o recién acabo de conocer, surge la siguiente pregunta: “¿y tú a qué te dedicas?” La respuesta es instantánea, “empresario”.

¿Realmente existe esa vocación empresarial?

Creo humildemente que sí, y además es algo que se huele, se siente, se palpa, es como una vena que no le sale a todas las personas. He conocido a muchos de los que se denominan “empresarios”, pero con esa vena pocos.

Hace escasos días encontré por casualidad un post que muestro a continuación y que para mí tiene mucho significado.

El ser empresario no lo otorga un título, ni es algo que compres. Es una arriesgada y apasionante decisión, pero a la hora de la verdad no todos valen para esta faena. Tengo muy claro que esta figura debe tener unos rasgos que no muchos poseen.

Puede ser que muchos de vosotros os hayáis encontrado con esta respuesta, “de profesión, empresario”, o incluso os estéis planteando emprender. Si os encontráis en cualquiera de los dos casos anteriores, os invito a que planteéis u os planteéis las siguientes cuestiones:

  • ¿Posees una gran capacidad para dirigir?

La mayor parte de la responsabilidad de alcanzar los objetivos marcados sin duda es tuya como empresario. Eres la persona que tiene la última palabra en las decisiones, y para ello tienes que saber marcar el camino a seguir. Debes tener el potencial necesario para sacar a flote las habilidades del personal que tú mismo has elegido para que te acompañe en tu andadura.

Nada puedes dejar al azar, debes tener un plan, no ir a salto de mata.

  • Este es tu objetivo, ¿pero sabes cuál es tu meta?

¡La pregunta del millón! Dejemos a un lado los objetivos mensuales, trimestrales, por empleado… No, estamos hablando del camino a seguir para alcanzar tu meta. No te puedes permitir dar palos de ciego. Tan claro la tienes que tener que debes hacérsela llegar con la mayor transparencia posible a las personas que están a tu alrededor. Debes llegar a seducirlas con tu idea, ya que si tú no lo tienes claro, los objetivos estarán difusos, y será complicado que los balances sean satisfactorios, y el riesgo será mayor de que el proyecto no tenga éxito ni continuidad en el tiempo. Y no solo tú pagarás las consecuencias. ¡No hagas víctima a los demás de tus errores!

  • ¿Estás dispuesto a asumir riesgos?

Debes saber asumir riesgos para crecer, pero antes de ello debes ser consciente de los pros y contras de cada disyuntiva, y mantener los pies en el suelo y la cabeza sobre los hombros… Esto último es muy importante, no te busques problemas, no se los busques a otros.

  • ¿Posees capacidad de decisión?

Eres la persona que más decisiones vas a tomar en tu organización. Como cualquier otra persona, unas veces acertarás y otras errarás. No caigas en el error de “echar balones fuera” cuando cometas un error. Es lo más recurrente y lo más sencillo a corto plazo, pero a medio o largo, estarás a la deriva y solo.

  • ¿Tienes esa vena y carisma entonces?

Solo ese empresario del que hablo, sí, ese que tiene vena y carisma es capaz de sacar de los que tiene alrededor lo mejor de cada uno.

Potencia a los subordinados, dedica el conveniente tiempo y dinero a su continua formación y a la tuya propia, debes saber delegar en ellos, haciendo que se sientan importantes y respetados como personas, ayuda a obtener la mejor implicación del conjunto de la plantilla. Se echa en falta dentro de las empresas ciertas palabras como “gracias”, “disculpa”, “de nada”, “buenos días”, “enhorabuena”, “gran esfuerzo”, “magnífico”, “te lo agradezco”… ¡Empieza tú a marcar la diferencia!

Eso sí, se escuchan más a menudo “que no vuelva a suceder”, “un grave error”, “que sea la última vez”, “esto es un ultimátum”… No llegues a utilizar el autoritarismo, si no piensa que en algo estás fallando.

Una cosa importante, ¡los errores y fallos, se corrigen en privado!

Nunca olvidemos que trabajamos con PERSONAS, personas con vidas, con necesidades, inquietudes, historias… No eres nada sin ellas. Tu organización la compone un grupo humano, del cual te guste o no dependes. No arrastres, no humilles, no arañes, no dañes, no prives de libertad y mucho menos juegues con el pan de nadie.

También quiero recordar que abusar de la necesidad de otros, empequeñece… Tú como empresario no serías nada sin los trabajadores, solo tendrías una idea. Para alcanzar esa meta necesitas de los demás. Los trabajadores deben tener claro su papel, pero no caigas en la tentación de la vanidad, llegando a pronunciar “sin mí, no serías nada…”

 

Fomentemos los valores humanos, las sanas relaciones entre
personas dentro de las empresas, para que todos se sientan
implicados en un proyecto común y orgullosos del mismo. En
un equipo es importante que haya un buen capitán y líder, pero
todos han de sentirse útiles, respetados y reconocidos, pues los
éxitos dependen de la suma eficiente de todos. Quien está a la
cabeza, ha de mantener siempre la humildad, y servir a los
demás como ejemplo profesional y personal.

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional

*Fuente de la fotografía, Pixabay.com y Google

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¿Te has preguntado si vales para ser Asesor Comercial?

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Artículo publicado por Carmen Prada

 

Es una pregunta que cualquiera que se dedique o lo vaya a hacer a este apasionante mundo se debería cuestionar, pero sinceramente, ¿crees que son muchas las personas que lo hacen?

Hace unos meses plasmé en uno de los artículos otra pregunta parecida, pero en este caso, ¿Vales para ser empresario? Un tema que también da para mucho…

Pero hoy me quiero centrar en si te has preguntado si vales para ser Asesor comercial.

La situación actual en el terreno laboral esta complicada. En algunos casos hay personas que se han dedicado media vida a lo mismo y reconocen sentirse perdidos, porque no saben qué camino tomar ante tantas negativas. Otras buscan alternativas, ya que la situación en casa lo requiere, y es que ¡realmente solo quieren trabajar y les da igual en qué, porque lo necesitan! Existen esas otras personas que son como pajarillos, nunca están contentos en ningún lugar, y van picoteando de un lado para otro…

Todas estas circunstancias y más, son las causas para que se recurra al mundo comercial, es una de las profesiones punteras en oferta laboral, y por otro lado en muchos de los casos no se pide experiencia. No sé si alguno de vosotros en alguna ocasión habéis tenido la oportunidad de hacer las preguntas que a continuación detallo, yo sí las he llevado a cabo y en entrevistas de trabajo, te dicen mucho de la persona que tienes ante ti.

P.-  ¿Sabes algo del mundo comercial?

R.- No, pero para vender no hace falta saber mucho.

 

P.- ¿Pero te gusta?

R.- Ni lo sé, pero mientras no salga otra cosa…

 

P.- ¿Te han dicho que algún mes puede que no cobres aunque trabajes?

R.- No lo creo, yo he escuchado que en esto se gana dinero.

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P.- ¿Y a qué aspiras?

R.- A pasar esta mala racha y después ya veremos…

 

Os aseguro que he hecho éstas y más, y las respuestas obtenidas en bastantes de los casos son las que menciono o muy similares.

Una vez obtenido este resultado, mi pregunta final es, “¿alguien te ha dicho lo duro y difícil que es este mundo aún para aquellos que lo amamos, te puedes imaginar para alguien que no sabe nada de él?” Y la respuesta más habitual, “no es algo que me apasione, pero quién sabe, también me han dicho que se gana mucho dinero”.

Llegados a este punto, solo me queda puntualizar humildemente que:

  • para empezar a trabajar en este mundillo, debes conocer muy mucho sus pros y contras. No es una profesión cualquiera. Y si estás dispuesto a asumirlos, ¡adelante!

  • No te dediques a esto sin saber si te gusta o no, porque serás un amargado y vivirás tu escaso paso por este mundo con una carga extra de frustración. Existe ya una cola demasiado larga de personas que no quieren ni oír hablar de este mundillo, porque un día se les ocurrió probar…

  • Si has escuchado que no es necesario tener experiencia y que para esto vale “cualquiera”, te sugiero que le des importancia a la fuente que te lo ha transmitido. ¡No vale cualquiera!, solo los profesionales. No menospreciemos está profesión, por favor.

  • ¿Que se gana mucho dinero? ¡Claro que sí! Pero eso depende de muchas de las cosas que he mencionado anteriormente. Piensa que en ningún trabajo el dinero lo regalan, y mucho menos en éste. Supone mucho esfuerzo y sacrificio, además de momentos amargos.

  • Quizá necesites conocer otro dato, y es que trabajas prácticamente 12 horas al día y de lunes a domingo. ¿Tampoco te lo habían comentado? Toda recompensa merece su parte de esfuerzo.

  • ¿Y que te vas a encontrar con malas caras, desplantes, “no porque no”, “sois unos pesados”, “otro que solo me quiere engañar”…? Debes saber gestionar tus emociones, vas a depender mucho de ellas y de tu personalidad.

  • También decirte que la silla la vas a tener que utilizar poco, o así debería ser, ¡el trabajo está en la calle, donde pasarás frío y calor! Debes sembrar mucho para poder recoger algo.

  • Puede ser que haya momentos en los que pienses que no merece la pena, porque no haces otra cosa que vivir en una tensión permanente. Vas a trabajar con una presión externa contínua, pero además tú mismo te acabarás generando la tuya.

Puede resultar bastante duro e incluso desmotivador, pero hay que recordarlo de vez en cuando.

Nos dedicamos a hablar de “técnicas de venta”, “trabajo en equipo”, “gestión emocional para comerciales”, “cómo afrontar las frustraciones”… ¿No estaría bien empezar la casa por los cimientos? Después de todo lo dicho, ¿te atreves?

Pros, ¡muchísimos!

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Si te digo todo esto es porque he trabajado y con pasión en este mundillo. Un mundo al que le debo mucho y bueno. Es cierto que el camino no es fácil. También tengo que confesarte que cuando comencé lo hice por decisión propia y sin presión, ya que yo en ese momento tenía un puesto de trabajo y bastante acomodado, pero mi cuerpo y mente me pedían ¡movimiento! El trato con los proveedores en mi anterior trabajo lo llevaba yo, y me picaba el gusanillo, quería tener la sensación de sentirme orgullosa de cada uno de los euros que ganase. Esa presión me motivaba, se acabó transformando en auto-motivación. El saber que el trabajo, el sacrificio y el tesón te llevan en esta profesión a disfrutar de una motivación extra que no tienen otras.

Según el último Estudio ManpowerGroup sobre Escasez de Talento 2016/2017, entre los 10 perfiles más difíciles de encontrar en España se encuentra el de “Comercial”, (ejecutivos comerciales, asesores comerciales y personal de venta al por menor). La escasez proviene de los “Comerciales Profesionales”.

¿Y por qué Profesionales? ¡Porque cualquier persona no vale para ello!

Por este motivo te pregunto, ¿gozas de las siguientes capacidades?

-Puntualidad

-Educación

-Empatía

-Seguridad

-Conocimientos del producto o servicio

-Constancia

-De reacción y adaptación

-De negociación

-De cierre

Si te fijas, P-R-O-F-E-S-I-O-N-A-L-I-D-A-D.

 

Pero a estas capacidades debemos sumar sin duda unos valores, que para mí son vitales.

 

  • Honradez
  • Humildad
  • Sinceridad
  • Generosidad
  • Espíritu de sacrificio

 

 

Si después de todo lo anterior, consideras que sí puedes dedicarte a este apasionante mundo, ¡te doy la bienvenida! La bienvenida al crecimiento personal y profesional, al enriquecimiento de valores que ni tú mismo serás consciente, a gozar de la satisfacción por cada objetivo logrado, a que tu recompensa dependa de tu esfuerzo, del orgullo de tu propio trabajo, de la capacidad que vas a adquirir de automotivación, de un aprendizaje continuado que te llevará a poder alcanzar otros objetivos en un futuro… ¡Este mundillo te devolverá mucho!

 

Un buen día me arriesgué, y hoy por hoy le debo mucho, en lo profesional y también en la esfera más personal. Sin duda, no sería la misma.

¡Gracias por tanto!

 

 

 

 

 

 

 

*Fuente de la fotografía, Pixabay.com

Carmen Prada | Asesora de Desarrollo Personal y Profesional

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