Tu marca personal, ¿sabes cuál es?

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Artículo publicado por Carmen Prada

 

Son numerosas las ocasiones en las que nos hacemos la siguiente pregunta, ¿qué está haciendo “el vecino” para que le vaya mejor que a mí? Quizá la pregunta que nos deberíamos hacer no es esa, sino; ¿qué no estoy haciendo yo? La autocrítica siempre es dura, pero muy necesaria.

En mi ciudad, Ponferrada, segundo municipio por población de la provincia de León, la crisis nos ha azotado con gran fuerza. Son importantes las empresas de renombre, con historia y un volumen importante de trabajadores, que se han visto obligadas a cerrar sus puertas, o al menos a reducir su plantilla. A día de hoy, nos estamos reinventando a fuerza de tesón, y empiezan a aflorar las figuras de los profesionales independientes o microempresas, siendo éste casi el único modo de buscar una salida ante tanta destrucción de empleo.

Soy una persona con muchas inquietudes y siempre en búsqueda de respuestas, y éstas solo las encuentras cuando te relaciones social y profesionalmente, ya que en el intercambio todos sumamos, se da una aportación recíproca aunque en ocasiones no seamos conscientes de ello.

Tengo la gran suerte de formar parte de un grupo de networking que os quiero presentar, y es Cornatel/Club de empresas. Más o menos todos a día de hoy, sabemos qué significa esta filosofía de negocio y es tan simple como; el establecimiento de una red de contactos que nos permite darnos a conocer a nosotros mismos y a nuestro negocio, escuchar y aprender de los demás, encontrar posibles colaboradores, socios o inversores.

Desde mi humilde punto de vista, esto ha existido siempre, lo que sucede es que no le habíamos puesto nombre…

Quizá hay profesionales que creen que practicar networking es simplemente presentar tu empresa (como si lo estuvieses haciendo con un amigo…), entregar y recibir unas tarjetas y ya está, ¡el negocio hecho! Sinceramente, así no se va a conseguir nada.

En mi opinión el pilar para que uno practique esta filosofía profesional y obtenga resultados, sin lugar a duda es el ser proactivo. Aquí obtenemos la respuesta a la pregunta con la que inicié el artículo. ¡Hazlo diferente!:

  • Presenta tu empresa o a ti mismo con empatía, credibilidad, profesionalidad… Contagia a tus contactos.

 

  • Lleva tus tarjetas, entrégalas y recoge las del resto de igual modo, pero sería ideal que detrás de las que recibes hicieses “pequeñas anotaciones…”, estoy segura que en algún momento te van ayudar.

 

  • No intentes hacer tu negocio solo dentro de tu red de contactos del grupo. Si es tu principal propósito, sinceramente, poco vas hacer. Tu negocio está fundamentalmente fuera, eso sí, a través del grupo. ¡Gánate su confianza!

 

  • Hagámonos por un momento esta pregunta, ¿tú recomendarías un libro que no has leído? Seguramente no. Pues esto es lo mismo, es importante darse a conocer, interactuar con el resto de los componentes del grupo, establecer relaciones fuera del mismo, mostrarnos tal y como somos y ante todo con una actitud profesional. Que alguien te recomiende, va mucho más allá de eso, esa persona de una manera indirecta puede salir perjudicada o beneficiada, no la dejes en mal lugar.

 

  • No te acomodes en los desayunos o eventos que se celebran. Uno debe aportar, y aportar no es solo actuar con la crítica, que esa es fácil, sino dar soluciones, proponer cambios, ideas, alternativas. Fichar para criticar no ayuda a nadie, y menos a uno mismo. La crítica constructiva siempre es buena, pero acompañada de soluciones…

 

  • Un punto importante es la humildad, honestidad, honradez con la que se practique. Empápate de todo lo que pueda ayudarte a crecer en tu negocio. Déjate guiar, escucha alternativas para poder mejorar su marcha. Colabora e incluso pide formación para hacer un camino distinto al que ya has recorrido. Hoy por hoy son inmensas las alternativas para ello, vuelvo a incidir; solo hay que ser proactivo.

 

Hay algo que siempre he tenido muy claro, y es que el negocio no llama a la puerta, como el trabajo para alguien que está parado. Uno debe salir de su zona de confort y dejar de utilizar esa recurrente frase de; “es que estoy todo el día trabajando y no tengo tiempo”. Disculpad, me he perdido algo; ¿que no tienes tiempo para hacer crecer tu negocio? Entonces tampoco recurras a la frase del momento, que es esa que dice; “es que, todo está fatal, ya no sabe uno qué hacer…” ¡Pues quizá toque ser proactivo! No creas que hacer crecer tu negocio, es solo cuando “estás con las manos en la masa”.

A mí personalmente, formar parte del grupo de networking que os he mencionado, me ha hecho corroborar algo que ya tenía claro y es que; “si puedes dar negocio, hazlo sin esperar nada a cambio, en algún momento llegará tu turno. Soy de las que digo que el fruto no se recoge en el momento de la siembra, hay que tener paciencia y si no eres capaz, reflexiona con humildad y además con mucha…

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional

Imagen, Pixabay

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Trabajar en familia y no morir en el intento

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Artículo publicado por Carmen Prada

En algún momento lo leí, y es que dicen las estadísticas que la primera generación levanta una empresa, la segunda la administra y la tercera la dilapida.

Hace escasos días escuché un programa de radio en el cual se planteaba la siguiente pregunta: “¿trabajaría usted con su pareja o con algún familiar?” Lo cierto es que la respuesta abrumadoramente mayoritaria era ¡no! Así de sencillo.

Son muchas las cosas a tener en cuenta, y depende en gran medida de la personalidad y carisma de las personas que lideran el proyecto.

Hay negocios generacionales, la primera generación quizá no poseía los mismos recursos o preparación académica que la segunda y tercera generación, pero es cierto algo, y es que la formación es muy importante, pero el empuje y la fe y la pasión por lo que uno crea y ve florecer pesa más.

Reconozco haber trabajado con el que ahora es mi esposo, pero en aquel entonces novio, y yo ejercía un cargo de responsabilidad dentro de un equipo comercial del que él formaba parte. Lo teníamos claro, a partir de tal hora somos profesionales, y después de la jornada laboral otra vez pareja. Reconozco que pocas personas entendían cómo podíamos hacerlo, pero la verdad es que nunca tuvimos problema alguno al respecto.

Delimitar y alejar de tu vida personal la profesional nunca es fácil, y es más, puede llevar a rupturas sentimentales, familiares o a distanciamientos con amistades.

Lo más complejo de todo cuando tu trabajo lo compartes con un familiar es saber dónde y cuándo finalizan las relaciones personales y las profesionales. Al final, es como una relación de amor/odio, ya que gestionar las emociones cuando existe un vínculo de confianza tan fuerte hace por momentos que ambos midan sus fuerzas llegando al máximo.

La situación actual en el país hace que muchas personas se planteen cuestiones como puede ser el poner en marcha una empresa familiar. De esa idea, evidentemente empiezan a surgir diversas preguntas, tales como:  ¿qué hacemos entonces?, ¿trabajamos en familia o mejor buscamos nuestro propio camino?

Sin duda, cada persona es un mundo y un caso particular, pero el tema de las empresas familiares puede parecer algo más sencillo de gestionar, ya que “al final todo queda en familia”, pero tiene más inconvenientes que ventajas, y es que sin duda no es oro todo lo que reluce.

Existe cuestiones básicas que toda empresa de este tipo, que no deja de estar formada por personas, debe plantearse:

  • ¿lo voy a hacer por necesidad? Con lo cual, el grado de responsabilidad, implicación y desempeño de tus funciones, va a ser proporcional a esa necesidad, que sin duda no tiene por qué estar reñida con que además disfrutes con tu trabajo.
  • ¿Lo voy a hacer por compromiso? La respuesta que doy a esta última pregunta es simple. Llegará un momento en que se tome otro camino diferente, ya que ni uno mismo se identifica con lo que hace. ¡No existe una necesidad que haga que luches por el negocio!

Para mí, las empresas familiares son empresas, sin añadir “familiares”. Porque si nos ponemos a pensar, ¿cuál es el fin de cualquier empresa? Obtener una rentabilidad económica. Debemos tener claro que una empresa no es una ONG, y a partir de aquí, ¡nadie trabaja por pasar el rato! De ahí la importancia, como siempre digo, de la sana ambición. El conformismo tiene que estar muy lejos de cualquier profesional, y más si cabe en estos casos.

Yo tampoco me conformo con los inconvenientes de hacerlo, y voy a intentar buscar soluciones para que la situación sea más gratificante, en muchos sentidos:

  • en cualquier empresa familiar es aconsejable definir horarios estrictos y reales de trabajo, días de descanso, tareas repartidas y a las que cada cual se compromete, objetivos claramente definidos, sin olvidarnos de algo tan básico como es la innovación dentro de un negocio.
  • Déjese claro desde el inicio el porcentaje a repartir de las ganancias, como ha tenido que quedar claro el de las responsabilidades.
  • Algo básico es saber separar el terreno personal del profesional, respetando siempre dichos ámbitos. Tanta confianza en la mayoría de las ocasiones perjudica más que beneficia, de ahí que muchas veces se abuse de ella…

 

  • Mantener el autocontrol juega un papel muy importante. Como mencioné anteriormente, la confianza nos puede llevar al abuso o incluso a situaciones límite que además de finalizar con ese compromiso profesional, pueda limar y dañar la relación familiar o de amistad.

 

  • Si ya cuando tenemos trabajadores a nuestro cargo es importante una buena comunicación, sobra decir que en este caso debe ser abundante. Una de las herramientas más valiosas para el buen funcionamiento de la empresa, sin duda.

Os quiero dejar una breve reflexión.

“Que lo que no ha separado la sangre que corre por las venas de una familia o por el vínculo tan estrecho que existe en una pareja, no lo separe algo tan material como una lucha de poder y egos…” Carmen Prada.

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional

Imagen, Pixabay

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¿Te consideras aprendiz o empresario?

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Artículo publicado por Carmen Prada

 

Peter Drucker, reconocido investigador, autor de diversos libros sobre administración, indica que el empresario no posee características especiales, y, en sí, estas no son necesarias; dice que él personalmente ha sido testigo de cientos de casos en los cuales personas comunes se han desenvuelto de muy buena forma como empresarios.

Según se encuentra el mercado laboral, la precariedad del mismo y las pocas alternativas que se presentan, los emprendedores salen hasta de debajo de las piedras.

También es cierto que hay un dato significativo, son más el número de empresas y negocios que cierran, que los que comienzan su andadura. ¿Alguna vez os habéis preguntado el porqué? ¿Cuál puede ser el motivo? ¡Yo sí lo he hecho!

Es cierta y acertada en mi humilde opinión la cita de Peter Ducker, “empresario puede ser cualquiera”, no se necesitan unas capacidades extraordinarias para ello, pero lo que sí me cuestiono es, ¿el poseer ciertas capacidades puede condicionar el camino al éxito o al fracaso de la empresa? ¡Sin duda creo que sí!

En muchas ocasiones, conversando con personas con las que quizá no tenga un contacto tan directo o recién acabo de conocer, surge la siguiente pregunta: “¿y tú a qué te dedicas?” La respuesta es instantánea, “empresario”.

¿Realmente existe esa vocación empresarial?

Creo humildemente que sí, y además es algo que se huele, se siente, se palpa, es como una vena que no le sale a todas las personas. He conocido a muchos de los que se denominan “empresarios”, pero con esa vena pocos.

Hace escasos días encontré por casualidad un post que muestro a continuación y que para mí tiene mucho significado.

El ser empresario no lo otorga un título, ni es algo que compres. Es una arriesgada y apasionante decisión, pero a la hora de la verdad no todos valen para esta faena. Tengo muy claro que esta figura debe tener unos rasgos que no muchos poseen.

Puede ser que muchos de vosotros os hayáis encontrado con esta respuesta, “de profesión, empresario”, o incluso os estéis planteando emprender. Si os encontráis en cualquiera de los dos casos anteriores, os invito a que planteéis u os planteéis las siguientes cuestiones:

  • ¿Posees una gran capacidad para dirigir?

La mayor parte de la responsabilidad de alcanzar los objetivos marcados sin duda es tuya como empresario. Eres la persona que tiene la última palabra en las decisiones, y para ello tienes que saber marcar el camino a seguir. Debes tener el potencial necesario para sacar a flote las habilidades del personal que tú mismo has elegido para que te acompañe en tu andadura.

Nada puedes dejar al azar, debes tener un plan, no ir a salto de mata.

  • Este es tu objetivo, ¿pero sabes cuál es tu meta?

¡La pregunta del millón! Dejemos a un lado los objetivos mensuales, trimestrales, por empleado… No, estamos hablando del camino a seguir para alcanzar tu meta. No te puedes permitir dar palos de ciego. Tan claro la tienes que tener que debes hacérsela llegar con la mayor transparencia posible a las personas que están a tu alrededor. Debes llegar a seducirlas con tu idea, ya que si tú no lo tienes claro, los objetivos estarán difusos, y será complicado que los balances sean satisfactorios, y el riesgo será mayor de que el proyecto no tenga éxito ni continuidad en el tiempo. Y no solo tú pagarás las consecuencias. ¡No hagas víctima a los demás de tus errores!

  • ¿Estás dispuesto a asumir riesgos?

Debes saber asumir riesgos para crecer, pero antes de ello debes ser consciente de los pros y contras de cada disyuntiva, y mantener los pies en el suelo y la cabeza sobre los hombros… Esto último es muy importante, no te busques problemas, no se los busques a otros.

  • ¿Posees capacidad de decisión?

Eres la persona que más decisiones vas a tomar en tu organización. Como cualquier otra persona, unas veces acertarás y otras errarás. No caigas en el error de “echar balones fuera” cuando cometas un error. Es lo más recurrente y lo más sencillo a corto plazo, pero a medio o largo, estarás a la deriva y solo.

  • ¿Tienes esa vena y carisma entonces?

Solo ese empresario del que hablo, sí, ese que tiene vena y carisma es capaz de sacar de los que tiene alrededor lo mejor de cada uno.

Potencia a los subordinados, dedica el conveniente tiempo y dinero a su continua formación y a la tuya propia, debes saber delegar en ellos, haciendo que se sientan importantes y respetados como personas, ayuda a obtener la mejor implicación del conjunto de la plantilla. Se echa en falta dentro de las empresas ciertas palabras como “gracias”, “disculpa”, “de nada”, “buenos días”, “enhorabuena”, “gran esfuerzo”, “magnífico”, “te lo agradezco”… ¡Empieza tú a marcar la diferencia!

Eso sí, se escuchan más a menudo “que no vuelva a suceder”, “un grave error”, “que sea la última vez”, “esto es un ultimátum”… No llegues a utilizar el autoritarismo, si no piensa que en algo estás fallando.

Una cosa importante, ¡los errores y fallos, se corrigen en privado!

Nunca olvidemos que trabajamos con PERSONAS, personas con vidas, con necesidades, inquietudes, historias… No eres nada sin ellas. Tu organización la compone un grupo humano, del cual te guste o no dependes. No arrastres, no humilles, no arañes, no dañes, no prives de libertad y mucho menos juegues con el pan de nadie.

También quiero recordar que abusar de la necesidad de otros, empequeñece… Tú como empresario no serías nada sin los trabajadores, solo tendrías una idea. Para alcanzar esa meta necesitas de los demás. Los trabajadores deben tener claro su papel, pero no caigas en la tentación de la vanidad, llegando a pronunciar “sin mí, no serías nada…”

 

Fomentemos los valores humanos, las sanas relaciones entre
personas dentro de las empresas, para que todos se sientan
implicados en un proyecto común y orgullosos del mismo. En
un equipo es importante que haya un buen capitán y líder, pero
todos han de sentirse útiles, respetados y reconocidos, pues los
éxitos dependen de la suma eficiente de todos. Quien está a la
cabeza, ha de mantener siempre la humildad, y servir a los
demás como ejemplo profesional y personal.

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional

*Fuente de la fotografía, Pixabay.com y Google

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¿Te has preguntado si vales para ser Asesor Comercial?

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Artículo publicado por Carmen Prada

 

Es una pregunta que cualquiera que se dedique o lo vaya a hacer a este apasionante mundo se debería cuestionar, pero sinceramente, ¿crees que son muchas las personas que lo hacen?

Hace unos meses plasmé en uno de los artículos otra pregunta parecida, pero en este caso, ¿Vales para ser empresario? Un tema que también da para mucho…

Pero hoy me quiero centrar en si te has preguntado si vales para ser Asesor comercial.

La situación actual en el terreno laboral esta complicada. En algunos casos hay personas que se han dedicado media vida a lo mismo y reconocen sentirse perdidos, porque no saben qué camino tomar ante tantas negativas. Otras buscan alternativas, ya que la situación en casa lo requiere, y es que ¡realmente solo quieren trabajar y les da igual en qué, porque lo necesitan! Existen esas otras personas que son como pajarillos, nunca están contentos en ningún lugar, y van picoteando de un lado para otro…

Todas estas circunstancias y más, son las causas para que se recurra al mundo comercial, es una de las profesiones punteras en oferta laboral, y por otro lado en muchos de los casos no se pide experiencia. No sé si alguno de vosotros en alguna ocasión habéis tenido la oportunidad de hacer las preguntas que a continuación detallo, yo sí las he llevado a cabo y en entrevistas de trabajo, te dicen mucho de la persona que tienes ante ti.

P.-  ¿Sabes algo del mundo comercial?

R.- No, pero para vender no hace falta saber mucho.

 

P.- ¿Pero te gusta?

R.- Ni lo sé, pero mientras no salga otra cosa…

 

P.- ¿Te han dicho que algún mes puede que no cobres aunque trabajes?

R.- No lo creo, yo he escuchado que en esto se gana dinero.

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P.- ¿Y a qué aspiras?

R.- A pasar esta mala racha y después ya veremos…

 

Os aseguro que he hecho éstas y más, y las respuestas obtenidas en bastantes de los casos son las que menciono o muy similares.

Una vez obtenido este resultado, mi pregunta final es, “¿alguien te ha dicho lo duro y difícil que es este mundo aún para aquellos que lo amamos, te puedes imaginar para alguien que no sabe nada de él?” Y la respuesta más habitual, “no es algo que me apasione, pero quién sabe, también me han dicho que se gana mucho dinero”.

Llegados a este punto, solo me queda puntualizar humildemente que:

  • para empezar a trabajar en este mundillo, debes conocer muy mucho sus pros y contras. No es una profesión cualquiera. Y si estás dispuesto a asumirlos, ¡adelante!

  • No te dediques a esto sin saber si te gusta o no, porque serás un amargado y vivirás tu escaso paso por este mundo con una carga extra de frustración. Existe ya una cola demasiado larga de personas que no quieren ni oír hablar de este mundillo, porque un día se les ocurrió probar…

  • Si has escuchado que no es necesario tener experiencia y que para esto vale “cualquiera”, te sugiero que le des importancia a la fuente que te lo ha transmitido. ¡No vale cualquiera!, solo los profesionales. No menospreciemos está profesión, por favor.

  • ¿Que se gana mucho dinero? ¡Claro que sí! Pero eso depende de muchas de las cosas que he mencionado anteriormente. Piensa que en ningún trabajo el dinero lo regalan, y mucho menos en éste. Supone mucho esfuerzo y sacrificio, además de momentos amargos.

  • Quizá necesites conocer otro dato, y es que trabajas prácticamente 12 horas al día y de lunes a domingo. ¿Tampoco te lo habían comentado? Toda recompensa merece su parte de esfuerzo.

  • ¿Y que te vas a encontrar con malas caras, desplantes, “no porque no”, “sois unos pesados”, “otro que solo me quiere engañar”…? Debes saber gestionar tus emociones, vas a depender mucho de ellas y de tu personalidad.

  • También decirte que la silla la vas a tener que utilizar poco, o así debería ser, ¡el trabajo está en la calle, donde pasarás frío y calor! Debes sembrar mucho para poder recoger algo.

  • Puede ser que haya momentos en los que pienses que no merece la pena, porque no haces otra cosa que vivir en una tensión permanente. Vas a trabajar con una presión externa contínua, pero además tú mismo te acabarás generando la tuya.

Puede resultar bastante duro e incluso desmotivador, pero hay que recordarlo de vez en cuando.

Nos dedicamos a hablar de “técnicas de venta”, “trabajo en equipo”, “gestión emocional para comerciales”, “cómo afrontar las frustraciones”… ¿No estaría bien empezar la casa por los cimientos? Después de todo lo dicho, ¿te atreves?

Pros, ¡muchísimos!

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Si te digo todo esto es porque he trabajado y con pasión en este mundillo. Un mundo al que le debo mucho y bueno. Es cierto que el camino no es fácil. También tengo que confesarte que cuando comencé lo hice por decisión propia y sin presión, ya que yo en ese momento tenía un puesto de trabajo y bastante acomodado, pero mi cuerpo y mente me pedían ¡movimiento! El trato con los proveedores en mi anterior trabajo lo llevaba yo, y me picaba el gusanillo, quería tener la sensación de sentirme orgullosa de cada uno de los euros que ganase. Esa presión me motivaba, se acabó transformando en auto-motivación. El saber que el trabajo, el sacrificio y el tesón te llevan en esta profesión a disfrutar de una motivación extra que no tienen otras.

Según el último Estudio ManpowerGroup sobre Escasez de Talento 2016/2017, entre los 10 perfiles más difíciles de encontrar en España se encuentra el de “Comercial”, (ejecutivos comerciales, asesores comerciales y personal de venta al por menor). La escasez proviene de los “Comerciales Profesionales”.

¿Y por qué Profesionales? ¡Porque cualquier persona no vale para ello!

Por este motivo te pregunto, ¿gozas de las siguientes capacidades?

-Puntualidad

-Educación

-Empatía

-Seguridad

-Conocimientos del producto o servicio

-Constancia

-De reacción y adaptación

-De negociación

-De cierre

Si te fijas, P-R-O-F-E-S-I-O-N-A-L-I-D-A-D.

 

Pero a estas capacidades debemos sumar sin duda unos valores, que para mí son vitales.

 

  • Honradez
  • Humildad
  • Sinceridad
  • Generosidad
  • Espíritu de sacrificio

 

 

Si después de todo lo anterior, consideras que sí puedes dedicarte a este apasionante mundo, ¡te doy la bienvenida! La bienvenida al crecimiento personal y profesional, al enriquecimiento de valores que ni tú mismo serás consciente, a gozar de la satisfacción por cada objetivo logrado, a que tu recompensa dependa de tu esfuerzo, del orgullo de tu propio trabajo, de la capacidad que vas a adquirir de automotivación, de un aprendizaje continuado que te llevará a poder alcanzar otros objetivos en un futuro… ¡Este mundillo te devolverá mucho!

 

Un buen día me arriesgué, y hoy por hoy le debo mucho, en lo profesional y también en la esfera más personal. Sin duda, no sería la misma.

¡Gracias por tanto!

 

 

 

 

 

 

 

*Fuente de la fotografía, Pixabay.com

Carmen Prada | Asesora de Desarrollo Personal y Profesional

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¿Dónde está la transparencia en el mundo laboral?

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Artículo publicado por Carmen Prada

Siempre que buscamos o vemos una oferta laboral, los ojos se nos van a los múltiples requisitos que solicitan para optar a ella. No solo hay que ser diplomado o tener un máster, hablar varios idiomas, tener años de experiencia en la profesión para la que te quieres postular, que además piden un largo historial de conocimientos de la actividad sobre la que ésta se basa, y si puedes tener cartera de clientes mejor que mejor. Y no quiero entrar en lo que se refiere al tema de la edad, porque eso daría para otro post exclusivamente.

Después de haber leído el historial de requisitos uno llega a creer, “¿pero cómo he podido hacerlo tan mal a lo largo de mi vida profesional?”, “¡llevo trabajando media vida y me da la sensación que no valgo para nada!” ¡Fuera alarmas, tu experiencia y valía hay que pagarlas!

Después de leer mucho acerca de la situación laboral, de las necesidades de las empresas, de personas que están desesperadas en la búsqueda de una oportunidad laboral, he llegado a la conclusión, y seguro que no soy la única, que existe una regla proporcional en cuanto a que al aumentar el número de personas paradas, ya que las empresas han disminuido o han recortado plantilla afectadas por la crisis, muchas otras empresas han optado por estos filtros que a mí personalmente me dicen poco de un profesional o apenas nada.

En este sentido, los profesionales ante tanta exigencia se siguen formando, porque así creen tener mayores opciones, pero también es cierto que está llegando un punto en el que el aspirante a un cambio profesional o aquel que vuelca todo su esfuerzo en la inserción laboral lo hace en muchas ocasiones dando tumbos y sin un punto de partida ni de llegada claro ante su objetivo, que es conseguir un empleo digno.

Muchas personas en esa búsqueda no se postulan ante multitud de este tipo de ofertas de trabajo, simplemente porque ven imposible alcanzar ni la mitad de lo que se requiere para optar a ellas, y en lo que no están pensado las empresas es que con tantas exigencias están perdiendo personas, no solo profesionales, con:

  • talento sin explotar;
  • liderazgo potencial sin darse a conocer;
  • gran capacidad de trabajo;
  • actitud y proactividad;
  • carisma y personalidad;
  • grandes dotes de creatividad;
  • muchas ganas de trabajar…

Por ese motivo a veces pienso que en los requisitos que se solicitan para un aspirante se podría incluir de igual modo la meta que la empresa quiere alcanzar con el puesto que está ofreciendo,  y a partir de ahí, además de valorar su experiencia y formación – cosa razonable, claro está-, que se llegara a valorar muy mucho su persona y las aportaciones que puede hacer a la empresa para alcanzar los logros. Resumiendo, valores.

Pero metas claras, objetivos concisos por parte de las empresas, y a partir de ahí poder valorar a la persona/profesional (porque debe ir unido) para saber si encaja en el perfil que están buscando.

¿Por qué entonces no incluir en las ofertas de trabajo además de “requisitos” y “se ofrece”, “objetivos de la empresa”?

Las empresas saben lo que quieren de un profesional antes de comunicar “estás dentro del proceso de selección”, tienen claro o deberían tenerlo cuál es el objetivo de esa contratación. Hoy en día toda empresa, a través de las distintas Redes Sociales, tiene a mano nuestros perfiles profesionales, cada uno de nuestros movimientos, postulaciones ante un tema determinado, comportamientos… Me pregunto, ¿por qué no utilizar la transparencia por ambas partes? Creo que sería la mejor opción.

¿Por qué no optar por una buena práctica como puede ser que los gerentes de empresas y responsables de RRHH valoren del empleado su capacidad profesional, pero a la par, valoren considerablemente la honestidad y transparencia de los actos y palabras de sus trabajadores? Y por otro lado, el trabajador ha de ser transparente del mismo modo, pues facilitar información errónea o falsa es la peor estrategia que un profesional puede utilizar, la mentira no se puede mantener indefinidamente, y solo habla mal de quien la practica. Es mucho más sensato, y obviamente más noble, cubrir las posibles “carencias” curriculares haciendo énfasis en aquello que todos hemos de tener si de verdad queremos crecer y triunfar, aun cuando las circunstancias de nuestra vida no nos hayan permitido estudiar todo lo que hubiéramos querido, y me refiero a los valores humanos que, trasladados al ámbito profesional, son sin duda un bagaje que cualquier empresa debería tener en cuenta, pues lo más valioso de una empresa, de una plantilla laboral, son las personas, y éstas, si son buenas, sinceras, honestas, no tienen precio, y serán la mejor carta de presentación de esa empresa. Pero para que esto pueda entenderse y llevarse a cabo, primero hay que considerar el concepto de empresa como un proyecto común, en el que los trabajadores no sean mera “mano de obra” que trabaja para el Sr. Fulanito, sino piedras vivas del edificio, que tienen mucho que decir y aportar para construir y desarrollar ese proyecto común.

Pero esto, mis queridos amigos y lectores, es un tema sin duda apasionante para otro artículo que espero compartir en un futuro cercano.

Ser honesto, como este mundo va, es ser un hombre escogido entre diez mil.

William Shakespeare

Carmen Prada | Asesora de Desarrollo Personal y Profesional

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Networking en estado puro

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Algunos miembros del Grupo Cornatel/HacemosNetworking

Artículo publicado por Carmen Prada

 

El networking es una práctica común en el mundo empresarial y emprendedor. Aunque es una palabra que se viene escuchando de manera más habitual desde hace unos años, el networking es algo que ha existido desde hace milenios, desde que el ser humano comenzó a comerciar, pues no es otra cosa que la creación de una buena red de contactos para generar oportunidades de negocio.

Como digo, con ese nombre se viene realizando desde hace años, y su fin es ampliar nuestro negocio y enriquecernos en muchos sentidos de los contactos que generamos con su práctica. Realmente sin darnos cuenta lo hacemos a diario, en un encuentro con compañeros de profesión, con el propio cliente, tomando un café con los amigos, e incluso hasta en reuniones familiares.

Seguro que algunos ya sabéis que presido un grupo de networking, y hace unas semanas, los miembros del grupo que desarrollamos tareas directivas, comentamos la idea de hacer una jornada de convivencia con todo el grupo. Evidentemente, en este tipo de práctica, cuanto más heterogéneo sea el colectivo, más enriquecedor será para cada uno de los miembros.

Yo quería algo fuera de lo común en este encuentro, no quería simplemente ir a una zona de baño (por la época del año en la que estamos) y posteriormente una comida. ¡No, quería algo diferente!

Sonia, Joaquín, Juanma, José, Javier, que forman parte de la directiva del grupo y son un gran apoyo para mí y a los cuales se lo agradezco públicamente, de inmediato dieron como respuesta que estaría muy bien, y nos pusimos a trabajar en ello.

Quería algo distinto aunque no era sencillo, no quería romper con la filosofía del grupo que es la práctica del networking, pero sí deseaba hacer algo fuera de formalismos y del hábitat natural en el que nos movemos cada vez que nos reunimos. Entonces, ¿por qué no comenzar esta jornada, fijada en un sábado, practicando el paintball? ¡Sin duda fue todo un acierto!

Nos dividimos en dos grupos, algunos compañeros no pudieron acudir por compromisos laborales, pero aun así estuvimos bastantes, y durante media mañana, el trabajo en equipo, la resolución de conflictos, el liderazgo, la estrategia, la competitividad… se trabajó y bastante, y sin darse cuenta,  y es que sin duda, llevamos a cabo un ejercicio de supervivencia en toda regla, jugando varias partidas y cambiando en cada una la modalidad del juego y las posiciones de los equipos. ¿No es esto la propia vida?  ¿No tiene acaso que ver con el día a día de las empresas y profesionales? ¡Claro que tiene que ver, y mucho!

Así se desarrolló la jornada de “competición”, seguida de una amena y distendida comida, y posteriormente relajante tarde piscinera, el calor la verdad es que era sofocante. De todo ello saqué conclusiones de gran interés.

Se dice que grandes directivos, altos cargos… tienen este tipo de encuentros para cerrar negocios y eliminar la ansiedad, la frustración y el estrés.

Un Grupo, una empresa, un equipo, se hace grande  y hace mejores a los que lo rodean cuando se cree en una idea, se tiene claro un objetivo, se mantiene la motivación y se provoca la automotivación. Cuando un proyecto es ilusionante, cuando se cree en él, en las personas que lo acompañan, todo es más sencillo. Y es cierto que en muchas ocasiones el mostrarte como una persona cercana, dejando a un lado la rutina, los problemas, las inseguridades… ayuda a conseguir que en estos ambientes se llegue a conocer aun más a miembros con los que, por un motivo u otro, no tienes la misma empatía, o quizá una de las dos partes se sienta más insegura en las reuniones formales. ¡Y es que es un modo de acercarnos todos a todos!

La creatividad y la innovación en ámbitos empresariales o profesionales con una capacidad más humilde, son motor de movimiento, la gasolina necesaria, alguna de las soluciones para marcar la diferencia en un mercado, el profesional, en el que cada vez nos encontramos con mayores dificultades para salir adelante.

La experiencia en networking es además una cualidad profesional muy valorada en distintos ámbitos profesionales. Las empresas de consultoría, servicios o venta de productos, valoran más a sus empleados capaces de utilizar sus habilidades de networking orientadas a conseguir nuevos clientes para la empresa, o para reclutar a los mejores candidatos. ¿Por qué se ha llegado a esta conclusión? Porque si aprovechamos esta práctica al máximo, creceremos en muchos aspectos como profesionales, no solo incrementando el volumen de negocio, sino también desarrollando y puliendo habilidades que nos ayudarán a ser mejores profesionales, independientemente del sector al que cada cual se dedique.

Nos lo pasamos en grande, nos conocimos mejor, fortalecimos los lazos humanos, sudamos un cuanto, nos reímos, y renovamos nuestra voluntad de seguir “dando guerra” y alcanzar mayores metas.

P.D.: Un agradecimiento especial al miembro BINATUR, que ejerció de anfitrión y nos ayudó a descubrir los múltiples atractivos de practicar el paintball.

Carmen Prada | Asesora de Desarrollo Personal y Profesional

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El talento, piedra angular de un proyecto

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Artículo publicado por Carmen Prada

Son innumerables las veces que escuchamos o nosotros mismos hemos pronunciado la famosa frase que dice: “nadie es indispensable…” La podemos aplicar a nuestra vida personal y también en el terreno profesional o empresarial.

Sí es cierto que en el personal, si quien nos falta es un familiar muy allegado o un amigo íntimo, es natural sentir su ausencia, pues quizá nadie puede llenar ese vacío. Pero también es cierto que la vida continuamente nos da oportunidades de volver a comenzar, encontrar nuevas amistades, volver a creer en el amor cuando ya creías que no era posible, descubrir que afrontar la existencia con un espíritu positivo siempre termina mereciendo la pena, aunque muchas veces vengan mal dadas. No es difícil, si se quiere, encontrar poderosos motivos para no resignarse y seguir adelante.

 Y es que en esta vida, ni todo es blanco ni todo es negro. Cuando como profesional escuchas esta frase repetitiva, y en algunas ocasiones pronunciada con maldad, uno no se detiene a reflexionar al respecto.

Es cierto que hay personas que cuando dejan un hueco en una empresa, equipo deportivo, organización, grupo… muchas veces llegas a pensar, “ya estaba tardando, porque mira que las ha preparado…”, y es que a veces hay personas que se van demasiado tarde. Cuando sucede esto, el sentimiento no es de pesar, sino de alivio, “ya era hora…”

Pero después están las otras, las que se van en busca de una mejora profesional, un ascenso, un reconocimiento del que se percata todo el mundo menos el que debe, una remuneración económica acorde con su valía, una oportunidad de crecer. En definitiva, un lugar donde se reconozca y valore su talento.

¡Es muy triste, pero real como la vida misma! ¿Realmente hay casos en los que podemos llegar a ser de algún modo indispensables? ¡Suena a locura! Evidentemente hay empresas que no saben gestionar el talento, lo infravaloran en vez de cuidarlo, lo constriñen en lugar de potenciarlo, terminan ahuyentándolo cuando deberían acogerlo y amamantarlo.

Ser un empresario capaz de gestionar talentos no se consigue solo con conocimientos técnicos, sin duda fundamentales para dirigir un negocio, hace falta olfato e intuición, mano izquierda, generosidad, incentivar, atreverse a confiar y saber muy bien en quién poder hacerlo.

Los profesionales de sobresaliente valía por supuesto que dejan huella, huecos que en muchas ocasiones a las empresas les cuesta llenar (en el caso de que lo logren), supone también tiempo, y tiempo para una empresa se traduce en dinero. Los valores y la personalidad de las personas talentosas, los hace mejor cuando además son capaces de trasmitirlo a un equipo de trabajo, contagiando su entusiasmo a otros, así como la pasión y habilidades que les caracterizan. Con lo que la empresa no solo pierde al profesional con ese talento por excelencia  y lo que aportaba por sí mismo, sino que hay que poner un nuevo capitán en el barco, asumir el riesgo de que no encaje, y cuidado si quien se ha ido lo ha hecho por no sentirse valorado, porque ese mensaje tan negativo puede calar en otros miembros del equipo y tener un efecto dominó…

Si, por el contrario, ese profesional que dirige un equipo de trabajo se siente valorado por su empresa, tendrá confianza para tomar las decisiones difíciles que considere necesarias, podrá a su vez motivar e incentivar a sus subordinados, será más difícil que escuche los cantos de sirena que le lleguen de otros sitios, y su implicación en el proyecto arrastrará a otros a dar lo mejor de sí mismos, con el lógico beneficio que eso supone para poder conseguir los objetivos deseados.

Samuel Langhorne Clemens, fue un estadounidense del siglo XVIII, consiguió un gran éxito como orador y escritor, pero realmente carecía de visión financiera y, aunque ganó mucho dinero con sus escritos y conferencias, lo malgastó en varias empresas y se vio obligado a declararse en bancarrota. Con la ayuda del empresario y filántropo Henry Huttleston Rogers finalmente resolvió sus problemas financieros. Toda esta situación que le rodeó y en la que se embarcó sin tener conocimientos para ello, le dio la legitimidad de pronunciar una sabia frase: “Aléjate de la gente que trata de empequeñecer tus ambiciones. La gente pequeña siempre hace eso, pero la gente realmente grande, te hace sentir que tú también puedes ser grande”.

Prepárate antes de embarcarte en grandes proyectos si careces de capacidades para comenzar, pero por otro lado, tú que tienes talento, no dejes que te contagien aquellas personas que te rodean y carecen de él. ¡Vuela!

 

Carmen Prada | Asesora de Desarrollo Personal y Profesional

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