¿Sabes descansar?

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Artículo publicado por Carmen Prada

 

Disfrutar con lo que uno hace ayuda mucho a no estar pensando demasiado tiempo en los fines de semana, los puentes y las vacaciones, y es cierto, a mí me sucede. Pero cuando llegan estas fechas, próximas a la celebración de Semana Santa, en las que arrasan en los escaparates o en las RRSS las ofertas de las agencias de viaje, las fotos de la gente allá donde se ha ido cada cual, y la famosa pregunta que se repite tanto en esta época, “¿no te vas algún sitio esos días?,”  parece que la mente y el cuerpo se ponen de acuerdo para emitir señales que te llegan con claridad, “descanso”, “desconexión”, “cambio de aires”…

Y claro, uno se da cuenta que ¡las pilas hay que cargarlas!, con lo que si pretendes seguir a un ritmo acelerado, hay que hacer un alto en el camino. También pienso que si me encanta lo que hago, ¿voy a saber cómo descansar? Pues os confieso que cada año me sucede lo mismo, el cambiar mi ritmo de vida me cuesta, ¡pero hay que hacerlo!

Pero realmente me pregunto, ¿es necesario o casi inevitable que haya factores externos, épocas determinadas o costumbres en el tiempo, que sean los que nos marquen nuestros tiempos de descanso?

Cada uno de nosotros vive a ritmos diferentes, somos únicos, nuestras vidas no siguen las mismas rutinas. Con lo que, ¿por qué estandarizar hasta los momentos en los que nuestro cuerpo y mente necesitan reponerse?

¿Qué me aporta el descanso?

  • Desconexión, olvidarme de la rutina, los horarios, las agendas, planes… Simplemente estar conmigo misma y disfrutar de la grata compañía de mi esposo. Momentos que tanto echamos de menos durante el año…
  • Reconozco que me encanta cocinar, pero ¡fuera previsión de comidas!, toca optar por una total despreocupación por la lista de la compra y cuadrante de comidas para la semana. Me apetece descubrir, dejarme sorprender por la gastronomía de la zona que visitamos, y reconozco que en ese sentido soy muy agradecida.
  • ¡Prohibido despertador! Cada mañana me despierto con la misma canción, Human, de Christina Perri, ¡vacaciones también para ella! Es indiferente la hora, no hay horarios, solo me dedico a descansar y disfrutar.

 

  • Claro que me podía dejar llevar por una de mis pasiones, la escritura pero… ¡puede esperar! Eso sí, no voy a poder evitar llevar mi pequeña libreta de anotaciones para quedarme con instantes, palabras, situaciones, reflexiones. Pero únicamente porque para mí, sea la época del año que sea, esta práctica es una afición que me entusiasma, quizá más que eso, es una forma de vida.

 

  • Es un momento del año en el que, con toda relajación, aprovecho para reflexionar, leer, valorar, resetearme interiormente, hablar conmigo misma, y casi sin darme cuenta, regreso con decisiones importantes casi o del todo tomadas. Realmente, cuando se está relajado se ven las cosas de modo diferente.

 

Por todos estos motivos y algunos más, considero necesario y saludable hacer de vez en cuando un parón, pues ello trae consigo beneficios que también forman parte del proceso de crecimiento personal y profesional.

Cada uno vive los momentos de desconexión de modo diferente, no son necesarios muchos días, ni siquiera un gran hotel, o moverte unos cuantos kilómetros de tu hogar… Únicamente, haz todo aquello que no hagas durante el año, porque aprovechar las vacaciones no solo es algo que te mereces, sino que ha de servir para cargar bien las pilas de cara a futuros y apasionantes retos. A algún exitoso entrenador de fútbol le he oído decir que saber descansar es también parte importante de la preparación para alcanzar los objetivos, y estoy segura de que así es.

Podemos disfrutar de tal estado de desconexión en cualquier momento. El cuerpo es sabio, emite señales que en muchas ocasiones no percibimos porque vivimos demasiado acelerados como para observar de qué color está nuestro propio semáforo.

 

 

¡Disfruta! ¡Descansa! ¡Haz lo que te apetezca! ¡Sal de la rutina! ¡Descubre cosas y lugares diferentes! ¡Búscate y encuéntrate! ¡Goza con tu familia y amistades! ¡Déjate llevar por los sonidos y sensaciones de cada momento…!

 

Simplemente, haz lo que te apetezca sin que nadie te diga el qué.

 

 

 

 

 

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional

Imagen, Pinterest.com

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No vuelve a la realidad quien no huye de ella

 

 

Artículo publicado por Carmen Prada

 

Aún estaréis de puente muchos cuando estéis leyendo estas frases. Puedo decir que yo también tuve la gran fortuna de poder perderme y disfrutar descubriendo la segoviana comarca Tierra de Pinares. Un lugar entrañable con una riqueza monumental y gastronómica que no hay que dejar de conocer. Y cómo no, por las fechas en las que estamos, la sensación por todas partes de que la Navidad ya está cerca.

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Un lugar para perderse

Estos recesos en nuestra rutina, alejados del día a día y sus cargas, hacen que uno valore más todavía estos momentos. Pero no nos quedemos aquí simplemente, vayamos más allá, intentando hacer lo mismo con la propia rutina. Sé que puede parecer extraño lo que acabo de apuntar, pero por lo menos así lo siento yo.

Seguramente, en tu próxima salida no recuerdes esta pequeña reflexión, pero te invito a que en medio de esos días o momentos de placer y desconexión, te pares un instante a recordar tu día a día, ¡no te pares tampoco mucho en ello!, solo lo suficiente para darte cuenta que tus emociones son distintas a las habituales.

En mi caso, reconozco que descanso mejor por las noches, no me pesa tanto el final del día, el reloj no existe – y lo cierto es que este hecho es el que más agradezco-, las prisas desaparecen, el despertador no suena a horas en las que aún el día está comenzando a nacer…

Como podéis observar por lo que acabo de mencionar, soy de las que aprovecho al máximo estos descansos, pero, ¿para desconectar? Puede… ¿Y de qué? Quizá de las responsabilidades diarias que nos llegan a ahogar. Si nos paramos un instante a pensar, nuestra vida no está construida con piezas de diferentes colores y tamaños, que no encajan entre ellas. ¡Nuestra vida tiene una única realidad! Y os preguntaréis, ¿qué realidad es esa? ¡Nosotros mismos en nuestro conjunto!

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¿Por qué he llegado a esta conclusión personal y que no tiene por qué ser compartida? Porque probablemente vosotros mismos o alguien de vuestro entorno,  hayáis pronunciado la frase “otra vez de vuelta a la realidad”. El estado emocional en el que nos encontramos al pronunciarla es de frustración, nostalgia, tristeza… Sin darnos cuenta que nuestra vida la construyen todos los momentos por los que pasamos.

En muchas ocasiones podemos llegar a pensar “ya me gustaría no tener problemas y vivir a lo grande”. ¿Qué es no tener problemas? ¿Crees que no los tendrías si pudieses vivir a lo grande? ¿Qué quiero decir con esto? Que todo lo que conforma nuestra vida, son los grandes momentos y también los que no son tan gratos. Y quizá nuestra existencia sería más agradable si lográramos amar lo cotidiano, degustar las pequeñas cosas de cada día, exprimir y llevar a cabo con ilusión cada uno de nuestros quehaceres más humildes. Si nos paramos un momento a reflexionar, tal vez tengamos que reconocer que perdemos mucho tiempo y energía en resignarnos, lamentarnos, y anhelar bienes materiales superfluos, en vez de vivir con pasión cada segundo y poner los medios para desarrollar todo nuestro potencial, lo cual nos llevaría a conseguir metas nunca antes alcanzadas, que a su vez se traducirían seguramente en mayor calidad de vida y satisfacción personal.

Ciertamente, hay algo que nadie puede hacer por nosotros, y es precisamente vivir nuestra propia vida, sin quejas estériles, sino con una sonrisa hacia los demás y la alegría interior de quien intenta sacar lo mejor de cada momento, ya sea en el trabajo, en el hogar, o disfrutando de las bien merecidas vacaciones.

En el partido de tu vida, tú decides si juegas todos los minutos de titular o, por el contrario, otros juegan tu vida y tú te limitas a verla desde el banquillo o la grada, o incluso te vas.

No desaproveches ni un segundo, este partido tiene duración imprevisible y no existe la posibilidad de jugar la vuelta, así que juega para ganar aquí y ahora.

La mayor rémora de la vida es la espera del mañana y la pérdida del día de hoy.

SÉNECA.

*Fuente de la fotografía, Pixabay.com y Carmen Prada

Carmen Prada | Asesora de Desarrollo Personal y Profesional

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Sin noticias del síndrome postvacacional

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Artículo publicado por Carmen Prada

La espera no se ha hecho tan larga, solo me he ausentado un par de semanas, las suficientes para cargar pilas. Pero ¡ya estoy de nuevo aquí!

Puedo decir que los días de descanso me han dado aliento y mucho, por ese motivo –además de ser necesarios para todos- , he llegado a la conclusión de que deberían ser obligatorios, no solo desde una perspectiva ociosa, sino porque son importantes para el propio crecimiento. No hace falta viajar kilómetros, o descubrir parajes nuevos, dejarte caer por calas paradisíacas… lo que sí hace falta es hacer un viaje al interior de uno mismo y encontrarse.

El alejarse del día a día que nos acompaña todo el año, olvidarse de responsabilidades, eliminar alarmas, no llevar reloj, dar igual la hora de la comida o simplemente vivir intensamente cada uno de los momentos que estos días te regale, es más que suficiente para:

  • cargar las pilas;
  • encontrar respuestas a preguntas que no sabías ni cómo formular;
  • dejar la mente en blanco, pues esto hace que seamos capaces de percatarnos de pequeños detalles o instantes que con el estrés pasaríamos por alto;
  • disfrutar con los demás, pero lo más importante, con uno mismo, ya que en muchas ocasiones nos olvidamos de sonreír y disfrutar con y de la vida;
  • descargar las piedras con las que cargamos en la mochila durante el año, y sustituirlas por objetivos ilusionantes;
  • tener el tiempo necesario para asumir o gestionar situaciones delicadas, pues no todas las respuestas que vas a encontrar van a ser fáciles, pero lo mejor es no tener ya esas incertidumbres.

Claro, después de tanto “mar en calma”, llega el momento de la vuelta, de regresar a nuestra vida diaria, a la rutina, a las responsabilidades, trabajo, casa, comidas…

Cuando uno es consciente de que han finalizado los días de descanso y vienes de vuelta, ¿cuál es el estado de ánimo en el que nos sumergimos? ¿Sientes presión en el pecho? ¿Demasiada nostalgia por momentos? ¿Eres de los que piensan que la reacción es la misma en todas las personas?

Quizá una inmensa mayoría de las personas puede haber optado por pronunciar un “sí” a varias de las preguntas anteriores, con lo que probablemente como consecuencia, habréis pronunciado alguna frase como:

  • ¡si me tocara la lotería podría disfrutar de esto cuando quisiese!
  • ¡Soy un fracasado, otra vez a lo mismo!
  • ¡Otra vez a aguantar al jefe y con lo que encima me paga!
  • Mi trabajo está pendiente de un hilo, y no sé qué será de mí.
  • Si en su momento, hubiese tomado la decisión que no tomé…
  • Cada año me digo lo mismo, y no soy capaz de tomar ninguna decisión.

¿Por qué este sentimiento de frustración, de tristeza, de resignación? Dejando a un lado situaciones muy particulares, como por ejemplo el acoso laboral, que no es el tema de este artículo, y refiriéndome a situaciones laborales que pudieran definirse como “normales”, si te ocurre algo así, en mi humilde opinión y sin pelos en la lengua es que sin duda, no eres feliz con lo que haces. Ni más, ni menos. Estamos lejos de sentirnos a gusto con nosotros mismos, y además doblemente. Has tenido la oportunidad de descansar y en estos momentos de relajación, da la sensación de que no has podido replantearte situaciones y parece que simplemente se ha ido uno a la playa a ponerse moreno. ¡Ojo, el hacer este ejercicio lejos de la rutina y quizá de un modo más objetivo, es estar de vacaciones!

¿Creéis que todas las personas reaccionan del mismo modo? En mi opinión, es una grave  equivocación si pensáis así. Aunque también es cierto que nos consolamos pensando en muchas ocasiones que “esto le sucede a todo el mundo, hay que resignarse.” ¡Error!

¿Por qué no intentar decididamente volver de vacaciones y sentirse a gusto con uno mismo en la vuelta al trabajo?

Atrévete a experimentar sensaciones desconocidas para ti en ese contexto, como por ejemplo:

  • ¡venir con las pilas cargadas para hacer frente a lo que se te ponga por delante!
  • Afrontar con ilusión ese proyecto, independientemente del tamaño, que has acabado de perfeccionar mientras hacías nada de nada;
  • sentirte tan fresco que las ideas brotan solas;
  • poner en práctica todas esas reflexiones de las que te has empapado en tus horas de lectura;
  • descubrir que estás preparado, y que te pones con ello;
  • descubrir que volver a la rutina no es ninguna desgracia, sino que cada día es una oportunidad nueva de desarrollo profesional.

Podría seguir, pero si no vas a hacer algo diferente para seguir estando entre el grupo de las personas que regresan peor de lo que se han ido, sería una crueldad por mi parte continuar…

Aun así, cuando sucede, ¿sabes por qué se siente uno tan activo y feliz al regreso?

¡Porque sin duda, disfruta con lo que hace! Tener o luchar por esa sensación, es algo impagable.

¿No te pica el gusanillo por saber qué se siente?

¡Claro que sí! Entonces, ¿qué ocurre?, ¿salir de tu zona de confort te da pereza?

  • Toma decisiones.
  • Equivócate o acierta, pero el inmovilismo no es una opción.
  • Lucha por lo que llevas tiempo soñando.
  • Sé dueño de tus actos y consecuencias.
  • Siente lo que haces como tuyo.
  • Opina y no te quedes rezagado, puede que ese esté siendo uno de tus errores.
  • Sé valiente para que nadie se adueñe de tus metas.
  • No pases por la vida de nadie de puntillas, y mucho menos de la tuya.
  • Que el sacrificio y el esfuerzo de cada día tenga su recompensa…
  • Y sobre todo, ¡disfruta con lo que haces!

Entonces, ¿te pasas al bando de los ganadores?

Has de ser de los de dadme una tarea en la que pueda poner algo de mí mismo y ya no será una tarea; será gozo; es arte. Bliss Carman.

 

Y el próximo año, cuando regreses de tus merecidas vacaciones ya me lo contarás…

 

Solo me queda decir, ¡¡feliz de volver a estar aquí, apasionada con lo que hago!!

 

 

 

 

Carmen Prada | Asesora de Desarrollo Personal y Profesional

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¡Mi reino por una playa!

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Por Carmen Prada

Disfrutar con lo que uno hace ayuda mucho a no estar pensando demasiado tiempo en los fines de semana, los puentes y las vacaciones, y es cierto, a mí me sucede. Pero cuando llegan estas fechas, en las que arrasan en los escaparates o en las RRSS las ofertas de las agencias de viaje, las fotos de la gente allá donde se ha ido cada cual, y la famosa pregunta que se repite tanto en esta época, “¿no te vas de vacaciones?,”  parece que la mente y el cuerpo se ponen de acuerdo para emitir señales que te llegan con claridad, “descanso”, “desconexión”, “cambio de aires”…

Y claro, una se da cuenta que ¡menudo año!, con lo que si se pretende seguir a este ritmo e incluso acelerarlo, hay que hacer un alto en el camino. También pienso, si me encanta lo que hago, ¿voy a saber cómo descansar? Pues os confieso que cada año me sucede lo mismo, el cambiar mi ritmo de vida me cuesta, ¡pero hay que hacerlo!

¿Qué me aporta el descanso?

  • Desconexión, olvidarme de la rutina, los horarios, las agendas, planes… Simplemente estar yo conmigo misma y disfrutar de la grata compañía de mi esposo. Momentos que tanto echamos de menos durante el año.

  • Reconozco que me encanta cocinar, pero ¡fuera previsión de comidas!, toca optar por una total despreocupación por la lista de la compra y cuadrante de comidas para la semana. Me apetece descubrir, dejarme sorprender por la gastronomía de la zona que visitamos, y reconozco que en ese sentido soy muy agradecida.

 

  • Otro placer, tirarme como una lagartija en la toalla mientras el sol me broncea, y como música de fondo únicamente escuchar el sonido de las olas, que van y vienen. Introducirme en el mar y cerrar los ojos es uno de mis mayores placeres. Todo se va con el ritmo de las olas, solo estamos el mar y yo. Algo que tanto añoro durante todo el año, y es que a mi querida tierra berciana solo le falta estar en la costa, entonces sería perfecta y la perfección no existe.

  • ¡Prohibido despertador! Cada mañana durante el año me despierto con la misma canción, Human, de Christina Perri, ¡vacaciones también para ella! Es indiferente la hora, no hay horarios, solo me dedico a descansar y disfrutar.

 

  • Claro que me podía dejar llevar por una de mis pasiones, la escritura pero… ¡puede esperar! Eso sí, no voy a poder evitar llevar mi pequeña libreta de anotaciones para quedarme con instantes, palabras, situaciones, reflexiones. Pero únicamente porque para mí, sea la época del año que sea, esta práctica es una afición que me entusiasma, quizá más que eso, es una forma de vida.

 

  • Es un momento del año en el que, con toda relajación, aprovecho para reflexionar, leer, valorar, resetearme interiormente, hablar conmigo misma, y casi sin darme cuenta, regreso con decisiones importantes casi tomadas. Realmente, cuando se está relajado, se ven las cosas de modo diferente.

 

Por todos estos motivos y algunos más, considero necesario y saludable hacer de vez en cuando un parón, pues ello trae consigo beneficios que también forman parte del proceso de crecimiento personal y profesional.

Cada uno vivimos nuestros momentos de desconexión de modo diferente, no son necesarios muchos días, ni siquiera un gran hotel, o moverte unos cuantos kilómetros de tu hogar… Únicamente, haz todo aquello que no hagas durante el año, porque aprovechar las vacaciones no solo es algo que te mereces, sino que ha de servir para cargar bien las pilas de cara a futuros y apasionantes retos. A algún exitoso entrenador de fútbol le he oído decir que saber descansar es también parte importante de la preparación para alcanzar los objetivos, y estoy segura de que así es.

Por un lado, me gustaría pensar que echaréis de menos los escritos de Carmen Prada en su blog, Las estrellas brillan por ti, ya que hasta agosto no regresarán, pero por otro lado… ¡Disfruta! ¡Descansa! ¡Haz lo que te apetezca! ¡Sal de la rutina! ¡Descubre cosas y lugares diferentes! ¡Búscate y encuéntrate! ¡Goza con tu familia y amistades! ¡Déjate llevar por los sonidos y sensaciones del verano…! Simplemente, haz lo que te apetezca sin que nadie te diga el qué.

Me volverás a encontrar por aquí en agosto, quizá más morena y con algún kilito más, -cosa por otro lado que no me importa lo más mínimo-, con las pilas totalmente cargadas y seguro que con proyectos nuevos, pero lo que sí me importa y mucho, es verte a ti nuevamente por aquí.

¡Nos vemos en agosto!

 

 

 

Carmen Prada | Asesora de Desarrollo Personal y Profesional

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