El coraje es una decisión

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Artículo publicado por Carmen Prada

A menudo me llegan ofertas de empleo y colaboraciones por diferentes medios cada semana. Pero he de reconocer de muchos de los proyectos que me presentan no creo en ellos, con lo cual aceptar algo en lo que no veo una  lógica, sería  incompatible con mi coherencia, por otro lado llegan ofertas con tintes lejos de lo profesional… Otras, que “la carta de presentación”, en sí de la empresa deja mucho que desear, y también es cierto que otros los voy dejando porque quizá no es el momento pero nunca los descarto…

Hace varias semanas, contacto conmigo una persona que así se considera antes que empresario, interesado en mí profesionalmente. Desde el inicio le hice saber que el proyecto me parecía atractivo, le veía cosas, maneras…

Durante unos días hemos intercambiado aun si caben más dudas, reflexiones, opiniones, sugerencias… Y es en ésta, cuando hemos hablado del proyecto con mayor profundidad. Me comentó algo que me hizo saber el porqué, de que este proyecto sintiese que tenía algo diferente al resto y lo que me dijo fue; “soy humilde pero muy honrado”. Puede sonar a frase hecha pero tras saber cómo su idea nació, las dificultades que se ha podido encontrar, desencuentros, decepciones… Y que vaya por delante, -no tiene cualquier cosa-, sino nada más y nada menos que un proyecto inteligente, de futuro, y con un logro muy importante que es, la confianza y unión de las personas que como reitera; “son una parte muy importante de él”.

Como a muchos por desgracia, la crisis le azotó y fue una crisis en muchos sentidos – económica, social, familiar, enfermedad…- Y lo cierto es que en algunos casos, y -no hablo en concreto de éste- cuando uno está en lo alto, cuando piensa que el bien material lo tiene cubierto, cuando no hay necesidades por cumplir, y los euros tapan “otras miserias”… Nada nos parece tan grave.

Son muchos los empresarios y profesionales que han tocado la cima en momentos de bonanza, que el camino hacia ella les ha acompañado, sin ser conscientes  de que la soberbia, la altanería, el egocentrismo, egoísmo… Han sido sus compañeros de viaje y han podido hacer en ellos estragos ya han vivido una vida que no les ha presentado la otra realidad de ésta que también existe que es, la dureza.

Es muy fácil subir, mirar por encima del hombro, llegar a creerse Dioses y tratar a los que están a su alrededor con un despotismo desmesurado sin darse cuenta que el recorrido de la vida es largo y acabas encontrándote con muchos cruces y en ellos, personas que conocías…

Son pocos o casi nadie, y os aseguro que conozco unos cuantos… Que siguen sin aceptar que su pedestal ya no es el mismo, el nivel no lo pueden mantener, que quizás deban de llamar a puertas que antes ellos tenían que abrir y ahora tendrían que esperar lo contrario, son incapaces de someterse a una conversión de humildad, su corazón aunque sufra no lo muestran sino todo lo contrario, siguen viviendo una vida irreal, la soberbia la siguen llevando por bandera… Y no son conscientes, de mirar atrás, verse a tiempo real y hacer una autocrítica, levantar la mirada de la zona ombligo o mantenerla a la altura de los ojos de la persona que tienes en frente porque señores, en esta vida hay que saber ganar pero también aceptar una derrota y es que tanto el éxito como el fracaso hay que equiparse de mucha, mucha humildad.

Este acto, seguramente no sea fácil pero sin duda estoy segura que te tiene que hacer crecer, valorar situaciones, momentos, acciones, sensaciones… En los que antes ni se reparaba. De estos actos, nacen nuevas personas, valores, sentimientos… Y es que la persona que me ha inspirado a escribir esto, me ha hecho creer y es que lo necesitaba que la humildad desde el todo hasta el poco, sigue existiendo. Que de ella nacen ilusiones, pasiones, proyectos, metas, caídas y vueltas e empezar, amar todo aquello que te rodea… Y es que en este caso las fuerzas, se las han dado sus hijos, su familia, amigos, “algo que no se ve pero se siente”…, y es que cuando por momentos quieres tirar la toalla te das cuenta que existen un montón de motivos por los que seguir, y  por los que seguir luchando.

Claro que hay que luchar, pegarse cada día con la vida, patalear, caerse, sudar… Pero, ¿Quién nos dice que de todo sufrimiento y dolor no va a nacer algo bonito? ¿Qué la vida nos va a enseñar algo nuevo?

A mí me has dado una lección, me has hecho ver que hasta las derrotas más crueles se pueden vestir de colores y no sé, cual será mi camino… Pero algo si puedo decir y es que, todo proyecto que nace desde la humildad del corazón, tiene éxito garantizado y para mí, ya has llegado a ese podio.

Os deja con esta breve reflexión; el miedo es una reacción y el coraje una decisión… ¡Podría estar hecha a medida de los hombres coraje, como tú!

 

 

 

 

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional

Imagen, Pixabay

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