Lo que el I Congreso de la Mujer me regaló

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Artículo publicado por Carmen Prada

 

El pasado 10 de octubre tuve el honor de participar como ponente en el I Congreso de la Mujer. La mesa redonda en la que participé fue en la de Desarrollo Profesional Estratégico. Y todo gracias a la invitación y la confianza de la Asociación Española Multisectorial de Microempresas (AEMME). Lo tengo claro, sin ella nada hubiese sido posible. Y cuando digo nada, es nada…

Y os preguntaréis las personas que por un motivo u otro ese día no pudisteis asistir a Caixa Fórum en Madrid, ¿a qué te refieres, Carmen, con que nada hubiese sido posible? A continuación lo intentaré explicar.

Una cada día ha de hacer frente como emprendedora a cantidad de dudas, experiencias nuevas, decisiones que apenas tienen margen de error, virajes inesperados e incluso a la propia sociedad, ante la que sin duda más desprotegidas nos podemos sentir.

Es cierto, lo confieso, yo me he encontrado en varias ocasiones en un mismo día sola, con un montón de responsabilidades, ¿cuántas veces te has sentido tú en esta situación? ¡Seguro que varias!

Y no simple y literalmente porque seas tú la persona que lleve el timón de tu negocio, o porque en un momento dado apostaste por un todo o nada, o simplemente porque lo que un día era un sueño se ha convertido en realidad, sino porque cuando tomaste la decisión al respecto, en algún momento se te pudo pasar por la cabeza que pasase lo que pasase en tu nueva aventura, tú eras la principal y mayor responsable de la misma.

Hay factores que nos pueden ayudar a sentirnos más tranquilas y seguras, pero hemos de tener claro que en el emprendimiento siempre hay que asumir riesgos, no podemos tener la seguridad absoluta, y hay que aceptar que para jugar la partida es preciso no dejarnos dominar por los miedos paralizantes.

El 10 de octubre me impregné de un aprendizaje que apenas puedo explicar en palabras.

La organización en nuestra propia vida personal y profesional, esa organización y sincronización que sentí ese día por AEMME me llevó a reflexionar mucho al respecto. ¿Por qué temer que algo salga fuera de lo normal cuando la planificación ha sido determinante?

 

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Cuando conversas, escuchas, intercambias opiniones, reflexionas sobre ciertos temas con personas con las que ese día pude disfrutar, al igual que con grandes profesionales que me acompañaron en ese proceso de aprendizaje, te das cuenta que esa soledad que en tu día a día sientes como profesional está lejos de tal sentimiento.

Somos muchas las mujeres valientes, con poder y capacidad, con un desarrollo personal que viene heredado de nuestros hogares, familias, de cánones sociales que quiero ver o sentir nos han hecho más fuertes. Somos muchas las que nos aliamos, las que creemos en la fuerza de la unión, las que tenemos un sexto sentido para persuadir y saltar obstáculos. Somos una inmensidad las que ante muchas adversidades hemos crecido porque además era lo que nuestro cuerpo y mente nos pendían. Somos esas que de una posibilidad, exprimimos hasta la última gota.

Siempre he creído que la unión hace la fuerza y en el Congreso escuché muchas voces que me llevaron a recordar algo que siempre ha estado presente en mi persona, y es que las alianzas nos hacen llegar más lejos y más fuertes. ¡Bendita competencia cuando la vemos como aliada!

Si fuiste de las afortunadas y pudiste acudir al Congreso, a lo que añadir y en voz muy alta que también los hombres tuvieron acto de presencia y sin duda ese es el camino, te habrás dado cuenta que ninguna de las que en un sillón protagonista nos sentamos te dijimos que el camino iba a ser sencillo, pero sí placentero en la medida en lo que tú lo proyectases.

De hecho, yo fui una de las ponentes que hizo hincapié en que no hay que embarcarse en lo que no te apasionase. ¿Y por qué? Porque cada día debe ser un día de pasión, de reivindicación, de entrega, de ilusión, de ganas por lo que ha sido tu sueño.

No te sientas minúscula, insignificante, en decadencia… ¡Lucha y hazlo con todas tus fuerzas! Vendrán momentos de dudas, de debilidad, de temor, de mandarlo todo a la porra…, pero, ¿sabes qué te digo? En todo ese camino te habrás encontrado contigo misma y con tus metas. Quizá puede que el desarrollo de las mismas necesiten una revisión o quizá algún cambio de visión, pero nada de esto hará que tus metas dejen de ser las tuyas.

Hace escasos días, escuché a una mujer consolidada en su negocio decirme que “con lo que tenía le bastaba, ya que creía que no era necesario sacrificar su vida personal”. No sé tú que me estás leyendo, pero yo confieso que lo he tenido que hacer en varias ocasiones. Cuando navegas por un mar en dificultades por momentos y en otros en calma, y tienes que realizar grandes sacrificios por ambición sana, ahí es cuando descubres si estás verdaderamente acompañada o más bien sola.

 

Todo desarrollo, crecimiento y vuelo necesita plenamente de nosotras. ¿Tú estás dispuesta a disfrutar y ser compañera de tu sueño? Si necesitas ayuda, no lo dudes, “haz de tu vida un sueño y de tu sueño una realidad”. Estaré encantada de poder contribuir a tu felicidad personal y profesional. Todos tenemos mucho que aportarnos.

 

 

 

 

 

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional

Imagen propia

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