Haz silencio y escúchate

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Artículo publicado por Carmen Prada

 

 

Hoy no voy a comenzar con ninguna cita, ni de alguien ilustre ni mía propia. Prefiero ir directamente al grano.

Si alguna vez te has propuesto entender los diversos comportamientos de las personas que te rodean, me atrevería a decirte que ¡no lo intentes! Y que conste que no es para desanimarte, pero las personas somos seres demasiados complejos…

Siempre me he considerado una defensora acérrima de pararnos y buscar esos momentos de soledad íntima, con el propósito de hallar en nuestro interior respuestas a preguntas que prácticamente todos nos deberíamos hacer, a la vez que defiendo esta circunstancia como un crecimiento y desarrollo para con nosotros. Soy consciente que llegar a interiorizar en nosotros mismos, y encontrar respuestas que quizá no sean de nuestro agrado, puede llegar a resultar doloroso y en ocasiones difícil de asimilar.

El día a día nos hace olvidarnos o dejar a un lado en ocasiones de manera inconsciente, la persona que verdaderamente somos. Llegado un momento, podemos llegar a desconocernos, dejándonos arrastrar por el ambiente que nos rodea o incluso por el ritmo de vida.

Y es que la práctica de interiorizar debemos tenerla por higiene mental, pues al final te ves influenciado por diferentes personas y dependiente de opiniones de los demás, de comportamientos ajenos que te acaban arrastrando, con el riesgo que eso comporta a la hora de la toma de decisiones…

 

Me considero practicante de estar conmigo misma y seguir conociéndome a lo largo de mi vida, pero eso sí, sin escapar de los problemas y sin esconderlos bajo el felpudo, tampoco huir de situaciones extremas o que te obligan a hacer frente a emociones o decisiones que en momentos determinados tenemos que afrontar.

Estar a solas es absolutamente necesario, y todos deberíamos tener una dosis diaria de soledad para pensar, analizar y crear. Un momento diario de retirada y de vuelta al mundo real, un entrar y salir pero no para evadirse, sino para cargar pilas y regresar con más fuerza, perspectiva y claridad.

Llegado este punto me planteo algo, ¿se puede llegar a utilizar la famosa frase de “necesito estar solo y desconectar de todo” como excusa para “no quiero saber nada del mundo”? No sé si conocéis casos de este tipo, que pasan de necesitar buscar respuestas a preguntas importantes, a literalmente escapar de ellos mismos.

 

Tenemos dos opciones para afrontar a la vida:

  • mirar a la vida de frente y actuar con valentía, con la compañía sana de nuestras pobrezas y riquezas interiores. Para ello es vital que nos conozcamos, que nos miremos al espejo y nos reconozcamos en él, ser consciente de nuestras limitaciones pero aplaudir nuestras virtudes, porque a ambas las debemos conocer.

 

  • Llenarnos de excusas a causa de distintos miedos para impedir que nos desarrollemos. Vivir en un continuo desequilibrio entre esa persona que deseamos alcanzar ser y lo que somos, y simplemente alejarnos de este objetivo por el temor a darnos cuenta y afrontar nuestras carencias.

Esta última opción es la más dañina, sin duda nuestro peor enemigo somos nosotros mismos, de ahí que necesitemos alejarnos por momentos de la realidad, viajando constantemente a nuestro propio mundo.

Ser conscientes de aquello que nos separa de nuestra propia superación, de marcarnos unos objetivos, de creer en nosotros mismos y en nuestras posibilidades nos puede ayudar sin duda a percatarnos de la zona de confort en la que vivimos. Una peligrosa zona pantanosa en la que nos acomodamos.

 

No sé si te has percatado de ello, pero en ocasiones da la sensación de que conocemos más a las personas con las que nos relacionamos que a nosotros mismos, y eso es porque por distintos motivos estamos más pendientes de sus movimientos que de los nuestros propios. Vivimos la vida de otras personas, llegamos a asentar con la cabeza decisiones que no son nuestras, compartimos momentos en los que no estamos ni presentes, y hasta deciden otros por nosotros cuándo es el momento ideal para llevar a cabo algo.

 

¿Te has llegado a plantear que pueden denotar en ti falta de personalidad? Quizá estés pensando, – pues no sé por qué dices eso, Carmen –.  Pues muy sencillo.

  • En primer lugar, puedes llegar a dar muestras de falta de auto-conocimiento, y caer en notorias incoherencias.

 

  • Y segundo, puedes llegar a dar la impresión de ser una persona fácilmente manejable.

 

 

“Construye tu propia vida, escúchate y quiérete, corrige todo aquello que emita señales de peligro, disfruta del recorrido, y por encima de todo, sé dueño de tus propios pasos”. Carmen Prada

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional

Imagen, Pinterest.com

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