Por las lágrimas de tantas mujeres

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Artículo publicado por Carmen Prada

Sin duda, hoy se celebra un gran día, el Día Internacional de la Mujer Trabajadora. ¿Que alguien no se había enterado? No me lo creo… Llevamos una semana viendo como en las RRSS se mueven imágenes, frases, reflexiones… acerca de este día.

Pero me da la sensación de que es una celebración sin continuidad, ni en las formas ni en el contenido. Hoy todos estamos con las mujeres trabajadoras, muy bien. ¿Y el resto del año?

Aunque también he de decir que escucho frases como, ¿y por qué no existe el día del hombre trabajador? Perdonadme, pero es un jardín en el que no me quiero poner a podar en esta ocasión.

El mayor ejemplo de mujer trabajadora lo tengo cerca, pues crecí al lado de una. Mi madre ha sido una mujer con una capacidad de sacrificio como pocas he conocido. Aún recuerdo cuando de madrugada se iba a trabajar y no regresaba de su larga y dura jornada entre escobas y fregonas hasta el mediodía. Y por la tarde, apenas después de comer, otra vez a la tarea. Soy la mayor de tres hermanas. Jamás nos dejó al cuidado de nadie, aún a día de hoy recordamos cómo se las arreglaba para que la educación de sus hijas no recayese en nadie más que en ella y mi padre, que por motivos laborales también se pasaba viajando toda la semana.

Mi madre, una mujer que cumple con todos los requisitos de Mujer Trabajadora. Y digo bien cumple, porque año tras año observo cómo para ser considerada Mujer Trabajadora debes cumplir tres requisitos:

  • ser mujer, evidentemente.
  • Trabajar fuera de casa.
  • Ser madre.

 

Con lo que quizá, algunas mujeres que no cumplen con los tres, entre ellas yo, se estén planteando, ¿hoy es mi día? Es una reflexión que dejo en el aire, y que cada uno la conteste según lo crea oportuno.

Por todos estos motivos, y durante muchos momentos del año, nos olvidamos de otro tipo de MUJERES, de las que hoy me quiero acordar.

Son esas mujeres que he podido conocer sobre todo en los últimos años, por mi profesión. Esas que su autoestima está lastimada, su esperanza tocada, su orgullo dañado. Os estaréis preguntando, ¿pero de qué mujeres estás hablando, Carmen? Quizá alguna de vosotras ya se haya percatado de qué perfil de mujer hablo.

Son esas que, con lágrimas en los ojos y una mirada desgarradora me confiesan:

  • buscaban una chica más joven;
  • no cumplía con los requisitos de buena presencia que pedían;
  • me han descartado cuando me han preguntado si tenía hijos, y ya sabes que los tengo;
  • mi físico no es el adecuado según el perfil que buscan;
  • cuando respondí que sí deseaba tener hijos, terminó la entrevista;
  • me han echado de mi puesto de trabajo porque no cedí a las insinuaciones del jefe;
  • me he quedado embarazada, y después de darlo todo por la empresa, me han echado a la calle;
  • estoy desesperada, me siento una inútil, nadie me da una oportunidad.

Claro que son mujeres y que algunas de ellas tendrán hijos, otras no, pero se sienten incompletas por no disponer de oportunidades para dar lo mejor de ellas fuera de su hogar.

Para muchos de nosotros estas mujeres son y en mayúscula MUJERES TRABAJADORAS, atienden su casa y  cuidan de sus hijos, las que los tienen, pero de algún modo la sociedad está vendiendo un tipo de mujer que causa la estigmatización de otras muchas.

Yo no tengo hijos, pero trabajo y tengo la responsabilidad de mi casa. Otras, en cambio, sí son madres y amas de casa, ese es su trabajo. Y otras, son madres, atienden sus responsabilidades domésticas y además trabajan o buscan trabajo fuera del hogar. Sea cual sea tu situación, no dejes que nadie te minusvalore, ¡siéntete orgullosa, Mujer!

Si eres una de esas mujeres que antes mencionaba, que no ves la luz para que tus lágrimas se sequen y la esperanza aparezca en tu vida, piensa en todo aquello que aportas en tu hogar, a tus hijos, amigos. Hazte valer como persona sin temer a levantar la mano y decir “estoy en búsqueda activa de empleo y orgullosa de no rendirme”.

Nunca te olvides de tus habilidades, de tus valores, de tu capacidad de sacrificio en los peores momentos, todo esto y más es el gran tesoro que en un momento determinado te dará más valor para ser esa profesional que muchas empresas ahora se están perdiendo, pero alguna te está buscando y vuestros caminos se encontrarán.

 

La mujer no solo merece un día para honrarla, sino toda una vida para amarla.

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional

Imagen de Pixabay

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2 comentarios en “Por las lágrimas de tantas mujeres

  1. Carlos Valenzuela dijo:

    Que pena que solo tengan un día, soy un admirador de las mujeres, en todas sus etapas, estados, edades, niveles educacionales, etc. Tienen toda la dulzura y fortaleza que no logramos dimensionar, hasta que la despliegan y ahí, simplemente no tengo más quererlas.

    Le gusta a 1 persona

    • Preciosas y admirables tus palabras. Personalmente te doy las gracias por esa admiración hacia la mujer.
      Todos los días son días de celebración, no nos podemos quedar únicamente en éste.

      ¡Un fuerte abrazo!

      Me gusta

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