¿Te había dicho que la vida es bella?

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Artículo publicado por Carmen Prada

 

“Cuando dañas a las personas, comienzan a quererte menos. Eso lo provocan las palabras descuidadas, los juicios atrevidos y severos, los gestos desmedidos. No solo pierdes el cariño y respeto de los demás, sin darte cuenta te estás perdiendo a ti mismo”. Carmen Prada

Puede que por los tiempos que corren de egoísmo, reacciones en ciertas personas de nuestro entorno, cambios emocionales, actitudes incomprensibles, silencios dañinos…, se llegue a la conclusión que cada cual mira a su ombligo sin alzar la vista al frente y mirar en todas las direcciones y ver la realidad de la vida, esa realidad humana que se nos está olvidando.

Es cierto que hay personas que sin querer, por circunstancias extraordinarias, hacen daño y causan dolor a terceros. Cuando esto sucede, uno sabe que este hecho es un indicativo de que algo en esa persona no va bien. ¿Queremos ayudarla? Escuchémosla.

Pero después están esas que por imprudencia, por aburrimiento o por pura maldad, llevan a flor de piel lo peor de la condición humana. Son personas que con una inteligencia dañina saben elegir muy bien a quién manipular, utilizan la mentira y la hipocresía como algo natural, su distorsión de la realidad llega a tal punto que son capaces de hacer de una víctima un verdugo.

Antes mencioné inteligencia dañina, ¡evidentemente!, puesto que hacen de los demás sus propias marionetas. ¿Por qué hablo de inteligencia? Porque hay que tener una cierta habilidad para lograr que esas otras personas ni se den cuenta de que están siendo utilizadas en beneficio únicamente del manipulador.

Por desgracia, esta “figura” nos la podemos encontrar en cualquier ámbito de nuestra vida. En el personal, profesional, familiar…

Su daño no alcanza únicamente a esa persona a la que maneja a su antojo, sino también a aquellas que lo perciben y observan.

  • No creo en las verdades a medias.
  • No creo en las apariencias.
  • Huyo de todo aquello que me impide o me limita ser yo misma.
  • El fin no justifica los medios, en absoluto.
  • Tengo muy presente que gano más estando sola que mal acompañada.
  • No soporto la soberbia ni la fanfarronería, y menos aún cuando están acompañadas de materialismo y superficialidad, que es casi siempre.
  • Pese a todo, no dejo de creer en la bondad natural del ser humano y su grandeza.

¿Por qué todo esto y más?

Me cuesta entender que haya personas que disfruten  jugando con las vidas de otras. La sociedad está siendo un auténtico criadero de personas carentes de valores fundamentales. La única crisis que importa es la económica, cuando ésta hunde sus raíces en otra mucho más profunda y de la que ningún gobierno se ocupa, por lo que será inevitable que las desigualdades e injusticias vayan a más, como así sucede de forma imparable. Y en esta selva, sálvese quien pueda. Sociedad desestructurada para personas y familias desestructuradas.

Evitemos rodearnos de personas tóxicas, esas que nos pueden dañar a nosotros, pero también a todos aquellos que queremos y vemos peligrar. El renegar “por momentos” de ciertos valores es peligroso, así se empieza, por relativizarlo todo, tanto que podemos olvidarnos de ellos. Es importante tener “buena memoria”, una memoria que te recuerde con hechos vividos dónde está la línea roja del bien y del mal. Es necesario buscar momentos para estar con nosotros mismos y valorar qué personas queremos que formen parte de nuestra vida.

La vida es demasiado bella para perder el tiempo. Tiempo perdido es tiempo que ya nunca podremos recuperar. Está en nuestra mano construir puentes y renovar valores. Todo aquello que sea teñir la vida de uno mismo y la de otras personas de un color oscuro, es perdernos a nosotros mismos. Ahí fuera hay gente maravillosa, cuyo trato y amistad nos enriquecerá y nos ayudará a ser felices, pero no olvidemos que se ha de empezar por uno mismo, a quererse, a cuidarse, a darse valor.

Os dejo varias preguntas para que reflexionéis en relación a todo lo anteriormente mencionado:

  • ¿existe un distanciamiento con un familiar?
  • ¿Has perdido una amistad?
  • ¿Estás viendo cómo a alguien que conoces le están manipulando?
  • ¿Te has llevado una decepción últimamente con una persona que creías conocer?

Se me ocurren muchas más, pero creo sinceramente que son más que suficientes.

Si estás pasando por algo así, no permitas que el tiempo corra, utiliza como herramienta la comunicación y dile bajito y al oído que le quieres y siempre estarás ahí.

¡No permitamos que la oscuridad se adueñe de nuestra vida!

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional

Imagen de Pixabay

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