Deja que te encuentre el amor

love-1075476_1920.jpg

 

Artículo publicado por Carmen Prada

 

Nos paseamos por la vida idealizando demasiadas cosas. De repente, un día te das de frente con la realidad, y es cuando conoces en persona a la decepción y a la frustración.

Hay personas que no saben estar solas, necesitan siempre de la compañía o cercanía de otras. No tengo en mente edades determinadas, ni clases sociales, la necesidad de sentirse acompañadas aun sintiendo en el fondo un vacío inmenso puede más que esos filtros. Hay momentos que llenan con rapidez, pero con la misma se desinflan. Cuando se encuentran a sí mismos, en ese preciso momento comienza el vacío, la soledad más absoluta, sin darse cuenta que ni a ellos mismos conocen.

¿A qué pueden temer? ¿A encontrarse?

¿Cuántos miedos y frustraciones superaríamos así? ¡Muchos de ellos! Pero no nos damos esa oportunidad.

Por otro lado, desde bien jovencitos tenemos en mente los cuentos de princesas y príncipes. Creemos que amar o que alguien lo haga con nosotros debe ser obligatorio en esta vida, y además de una forma que nosotros mismos hemos determinado.

Llevamos años imaginándonos a nuestro príncipe azul, hemos desechado lo que no nos gustaría que tuviese, lo hemos hasta vestido y le hemos colocado todo aquello con lo que siempre hemos soñado. ¡Ya tenemos al hombre de nuestra vida!

¡Para nada! La realidad dista de la imaginación. Regresa la frustración.

El amor, el cariño, el respeto, es algo que no podemos suplicar ni pedir, simplemente llega.

A veces como un huracán, nos coge desprevenidos y sin estar preparados para recibirle y simplemente nos dejamos llevar. Esa sensación de sorpresa a veces nos confunde. Nos llegamos a cuestionar el motivo de su aparición si no lo estábamos buscando. ¿Y quién nos dice que éste que aparece como un relámpago no es el propicio?

¿Es que queremos programar nuestro encuentro con el amor?

También nos encontramos el caso contrario. Ese en el que sí o sí necesitamos sentirnos queridos pese a todo. Tenemos la necesidad de ser importante para alguien, aun a pesar de que ese alguien no sea el más adecuado… En el mejor de los casos nos damos cuenta de esas taras, y ese momento en el que queremos cambiar a la persona que tenemos en frente.

No lo intentemos, solo lograremos colocar una tirita. No podemos permitirnos ni tenemos derecho a pedir a alguien que sea la persona que no es. No podemos hacer a nadie según el “molde” que hemos diseñado. ¡Es nuestro problema, lo hemos idealizado nosotros!

¿Nos hemos puesto en el caso contrario? ¿Y si nos lo piden a nosotros?

La reflexión que ahora comienza solo es la mía, pero sí me gustaría invitar a la reflexión a todos los que me leéis.

Llega el 14 de febrero, “San Valentín”, que como todas las celebraciones del calendario litúrgico, el mercado se ha encargado de desvirtuar hasta lo grotesco, con el consentimiento de una sociedad que se deja llevar, claro… Todas hemos tenido la necesidad de sentirnos princesas en muchos momentos. Me considero una persona de pequeños detalles, romanticona, sensible ante el amor, me encantan las películas que finalizan en boda, las sorpresas me derriten… Pero con el paso de los años y con la madurez, una se da cuenta que los verdaderos momentos de demostración de amor y de cariño son esos que cada día y en varios instantes te regalan. Y digo te regalan, porque no los puedes pedir.

Los príncipes azules son protagonistas en los cuentos infantiles, la realidad es otra. Es esa que vivimos en nuestras carnes cada día.

El amor es algo que se siente, que se percibe, que se regala… Amar es darlo todo, a veces viene acompañado de dolor, otras de momentos entrañables.

Amor también es el que siente un padre hacia su hijo, el de una abuela por su nieta, el de dos hermanas, entre amigos, y cómo no, el que surge entre un hombre y una mujer.

Estamos rodeados de amor, pero sin duda el más importante de todos es ese que debemos sentir por nosotros mismos. Querernos, conocernos, aceptarnos es el mejor y único camino para poder entregar a los demás nuestra mejor versión. No podemos exigir amor, solo podemos exigirnos dar lo mejor de nosotros mismos a los demás, y el amor llegará a nuestra vida de múltiples formas.

 

Porque de la misma forma que la violencia engendra violencia, el amor sembrado trae consigo cosecha de amor, aunque el factor sorpresa hace que esa cosecha pueda llegar en el modo y el momento más inesperados.

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional

Imagen de Pixabay

SI TE GUSTAN MIS ESCRITOS NO DEJES DE COMPARTIRLOS, TODOS PONEMOS NUESTRO GRANITO DE ARENA.

 

Anuncios

3 comentarios en “Deja que te encuentre el amor

    • Buenas tardes Don Vito.

      Agradezco tu aportación, el abrirte y comentar a nivel personal el significado que tiene para ti el amor.
      La esperanza es lo último que se pierde. ¡Mucho ánimo! Estamos rodeados de amor…

      Un enorme abrazo y feliz día.

      Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s