¡Porque tú lo vales!

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Artículo publicado por Carmen Prada

El pasado domingo, mientras disfrutaba de una de mis pasiones, que a veces me hace sufrir un poquito más de la cuenta, como es acudir a los partidos de fútbol de mi equipo, una de mis amigas e incondicional de la S.D. Ponferradina en las alegrías y en las penas, Mary, me pidió que le hiciera una fotografía.

Una vez la pudo ver, no me extrañó su reacción por su vitalidad, modo de ver la vida, disfrutarla sanamente al máximo, involucrarse en aquello en lo que se le necesita… Su respuesta para mí era predecible, aunque no deja de ser sorprendente al escucharlo en una mujer. Ella dijo, “¡he quedado guapísima!” Yo le sonreí y le contesté, “¡olé, tú no necesitas madrina, así me gusta!”

Su siguiente respuesta fue un testimonio fehaciente de quererse a uno mismo y estar a gusto con su persona. Su respuesta a mi olé fue “Carmen, si yo no me lo digo y no me quiero, ¿quién lo va hacer por mí?” Ahora y en público, Mary, te vuelvo a decir ¡olé, olé y olé!

Cuánta carga de verdad y sabiduría en sus palabras. En esta vida hay de todo, está claro, pero tendemos más al castigo que al premio. Vemos pasar la vida ante nuestros ojos esperando y necesitando que alguien nos valore, nos aprecie, nos quiera, nos respete, y a partir de ahí parece que ya tenemos “licencia” para querernos, cuidarnos, mimarnos, decirnos palabras bonitas y como en muchas ocasiones digo, darnos besitos.

Parece que es necesario el visto bueno de alguien para sentirnos bien con nosotros mismos. ¡Grave error!

Porque del mismo modo que comenzamos así a querernos, con los gestos y buenas palabras de otros, nos martirizamos por las maldades que nos acechan, y éstas lo hacen cada día…

Me gustaría observar que hay personas que no necesitan tapar nuestro brillo para que ellas mismas luzcan, pero lamentablemente no todas las personas utilizan como principales armas en su vida la generosidad y honradez. También es cierto que ese brillo malicioso acaba por esfumarse poco a poco, dejando en evidencia a la verdadera persona.

Por este motivo, quererse a uno mismo y mostrarlo nos hace más fuerte ante los demás. Evitemos a esas personas tóxicas que solo alcanzan momentos placenteros cuando observan que nuestro brazos están caídos. No seamos la carne de cañón que ellas necesitan para alimentarse…

Como comenté anteriormente, la vida pasa demasiado deprisa. No nos da tiempos extras. Desconoce nuestra pérdida de ocasiones. No tiene en cuenta si la estamos aprovechando o no. Simplemente pasa, y con el tiempo nos lo recuerdan las cicatrices.

¿Cómo podemos empezar a valorarnos y querernos?

  • Al comenzar el día y mientras te aseas busca un espejo. Habla en voz alta contigo mismo y empieza la mañana gustándote. No pienses en agradar a nadie, es indiferente tu estado civil, no busques complacer a otras personas, vístete, maquíllate, ponte o no tacones… pero que el resultado final sea “¡cómo me gusto!” Verás que este simple hecho hará que te sientas poco a poco más seguro de ti mismo.
  • ¡Prémiate! Date algún capricho, hazte algún regalo. ¿No lo haces con las personas a las que quieres?
  • Ser vanidosas de nada nos sirve, todo lo contrario, pero, ¿por qué no echarnos algún piropo para reforzar la autoestima?
  • No caigas en el error de dejar en manos de otros tu fortaleza emocional, mima y entrena esa fortaleza. Alcanzamos esa fortaleza cuando somos capaces de afrontar miedos, frustraciones, tristezas… ¡Tiremos de personalidad y seguridad en nosotros mismos!
  • Utiliza frases, en privado pero también en público, tales como: ¡me gusto!, ¡me lo merezco!, ¡me lo he ganado!, ¡me siento estupenda con este nuevo corte de pelo…! No temamos hacerlo, espantemos a esas personas que quieren tapar nuestra luz.
  • Reflexiona, profundiza en ti mismo, respeta tus tiempos pero también haz caso a todo aquello que sale de ti y te habla…

Podría seguir y seguir, pero este puede ser un buen comienzo. Nunca pronuncies que no vales, que te queda grande, que el problema eres tú, que eres la más fea de tus amistades, que te gustaría parecerte físicamente a…, que es normal que no te quieran… JAMÁS pronuncies nada de esto porque, ¿quieres que te diga algo y no te conozco? Bueno, en esta ocasión te lo va a decir alguien que ha dejado un gran legado. “Si has nacido sin alas, no hagas nada por impedir que te crezcan.” – Coco Chanel-

En honor a Bimba Bosé, con carisma y luchadora…

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional

Imagen de Pixabay

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