Déjame vivir, ¡porque quiero ser feliz!

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Por Carmen Prada

 

Ya queda muy poquito para que finalice el Tiempo de Navidad, una época muy especial para mi familia y que también yo vivo con un gozo renovado cada año. Con la llegada de 2017, es momento de tener las pilas bien cargadas de ilusión y entusiasmo para comenzar con fuerza el camino hacia la consecución de las metas propuestas.

En estas semanas señaladas del calendario se escuchan comentarios de todo tipo y bien dispares, como “en las navidades todo parece maravilloso”, “me parecen fechas demasiado hipócritas, porque en estos días todo el mundo se desea lo mejor y después el resto del año…”, “los regalos se pueden hacer en cualquier momento, no tiene por qué ser ahora”.

Desde mi humilde punto de vista, creo que hay algo de verdad en cada uno de los comentarios mencionados.

¿Todo parece maravilloso? Bueno, es que algo dentro de nosotros necesita de momentos que den un aliento a nuestra vida. Nos sobran los momentos en el día a día para ver el tono más gris de ella. Momentos de ilusiones, de emociones, de sentimientos, nos hacen una especie de lavado o limpieza interior y nos renuevan para afrontar de mejor modo un nuevo inicio. ¿Por qué no vivir de sueños por momentos?, ¿por qué no mostrar lo mejor de nosotros en instantes en los que se respira paz y darnos ese gusto?

Todo se ve dependiendo de los ojos con los que se mire. Y ya no solo en estas fechas, la cuestión es que el filtro de esos ojos nos acompaña el resto del año, y si nos resistimos a cambiarlo aunque sea solo de vez en cuando, lo veremos todo siempre del mismo tono… ¡Eso es lo triste!

Sinceramente, vivimos una vida cargada de hipocresía, y esa nuestra realidad social y personal no es cosa solo de unos días al año, ojalá. Quien se crea de verdad libre de ese pecado, tan consustancial a nuestra especie, que se atreva a tirar la primera piedra. Pero curiosamente en esta época es cuando más oigo voces que denuncian la falsedad. Siendo así, la propia denuncia es un acto de hipocresía de la misma forma, porque también habría que decirlo el resto del año, ¿no es cierto? Quizá podamos utilizar estas fechas para reflexionar al respecto sobre este tema y preguntarnos, ¿qué me impide hacer frente a la falsedad? ¿Por qué no cambiar para cambiar el mundo?

Puede que en estas fechas parezca que se olvidan los malos recuerdos, las relaciones enfriadas se templan, recibimos saludos que en otras épocas del año no recibimos, o también hay un trato más cordial con familiares con los que en otros momentos quizá ni exista trato…

¿Y por qué no verlo como una oportunidad para poner a prueba todas estas relaciones? Todos merecemos segundas oportunidades, ¿no puede ser un buen momento para ello? ¿Por qué no hablar de eso que un día marcó un antes y un después en esa relación? ¿Por qué no dejar hablar y expresarnos nosotros? ¡Fuera orgullo! Pienso que cualquier momento es bueno para reencontrarnos con los demás y con nosotros mismos. Quizá en algún momento fuimos nosotros los que nos perdimos… Después de todo esto, ya habremos obtenido la respuesta que necesitábamos para saber quién tiene hueco en nuestra vida, pero no lo hagamos antes.

La vida está llena de oportunidades, para nosotros y para todos.

Existe una noche mágica en estas fechas. Una noche que para mí ¡sí es la noche de Reyes! Cada uno le da el valor que le quiera dar a esta noche y al día que le sigue. Me considero una persona detallista, cualquier momento del año es bueno para dar una sorpresa o hacer un regalo. Pero es una noche preciosa para los niños, y como tal me siento yo. ¡Me niego a perder esa parte que existe en mi interior de niña! Parece una frase hecha, pero es cierto, todos llevamos un niño dentro de nosotros. Puede ser que la diferencia esté en que algunos le damos rienda suelta y otros lo mantienen muy atado.

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Esa mirada de niña que nunca se pierda

Los regalos, los detalles… No debe ser una competición de quién da el más valioso. Para mí recibir un pequeño detalle, independientemente del valor material, significa que esa persona me ha tenido en mente y se ha preocupado por pensar en aquello que me podría hacer ilusión.

Todo, como dije anteriormente, se puede ver del color que uno desee e incluso convenga. Pero,

  • ¿por qué condicionar con nuestros actos o comentarios la vida de otras personas?

 

  • ¿Por qué no respetar los momentos de felicidad que muchas personas viven en fechas determinadas?

Nos pasamos toda la vida lamentándonos, echando de menos muchas cosas, viéndola siempre con un tono oscuro, pensando que todo lo malo nos toca a nosotros… En definitiva, ¡siendo víctimas de nosotros mismos!

¿Por qué pretendemos contagiar nuestros prejuicios a otras personas?

Conmigo no contéis, amigos, para pintar la vida de color gris, ni para fustigarme, ni siquiera para competir en superficialidad, tampoco para dejar a un lado esa niña que llevo dentro…

Tenéis las puertas abiertas de mi humilde morada en este 2017 para vivir y soñar, siempre con grandes dosis de esa proactividad que todo lo puede hacer posible.

 

¡Nunca dejemos de ser niños!

 

Son mis ilusiones infantiles las que todavía me hacen decir si percibo una fisura en la coraza de un hombre: no todo está perdido, hace falta poco para hacer palpitar a ese corazón detenido.

Elias Canetti

 

 

 

 

 

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional

Imágenes de, Google y Pixabay

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4 comentarios en “Déjame vivir, ¡porque quiero ser feliz!

  1. elimpulsodelasemociones dijo:

    Esta es la grandeza de la vida, la multiplicidad de opiniones. Tú post y el mío, dos versiones distintas pero nunca contrapuestas pues se basan en los pilares del respeto. ¡Grande!

    Le gusta a 1 persona

    • Gracias una vez más por mostrar la gran persona que eres, Susana.
      La grandeza de la vida, el crecimiento personal a través de las diversas opiniones.
      Como ambas comentamos en muchas ocasiones y un pilar fundamental para las dos, siempre desde el respeto.

      ¡Enorme tú, mi querida Susana!

      Le gusta a 1 persona

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