¿Tu siembra ha sido la correcta?

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Artículo publicado por Carmen Prada

En el post que publiqué el pasado miércoles hacía mención a la importancia del Reconocimiento dentro del mundo laboral, y cómo no, a nivel personal de igual modo.

El reconocimiento se puede recibir de muchos modos, pero no siempre tiene que coincidir con ese que nosotros esperamos, y por diversos motivos. En muchas ocasiones no somos objetivos, creemos que nuestro esfuerzo merece recompensas que observamos reciben otros compañeros. Y habitualmente no lo entendemos.

Puede ser que nuestro reconocimiento por el esfuerzo, el sacrificio, la honradez…, venga implícito de otro modo en nuestra persona como trabajador.

Para que me podáis entender, se me ha ocurrido contar una historia que podría incluso tener más versiones, estoy segura que cada uno sacará sus propias conclusiones. ¡Pero me encanta que así sea!

Abramos la mente y toca ¡reflexionar!

“Antonio Álvarez desde hace cuatro años trabaja para una empresa que es líder en maquinaria industrial.

Antonio es un trabajador muy bien preparado, recibe un buen sueldo, del cual nunca se ha quejado, y está a gusto en la empresa.

Pero un buen día decide dirigirse al gerente general.

  • Sr. García, – le dice-, llevo trabajando en la empresa cuatro largos años. Creo haber dado lo mejor de mí mismo; pero pienso que soy ignorado a la hora de los ascensos, porque el Sr. Suárez, que llegó a la empresa hace menos de un año, ya ha sido promovido al cargo de supervisor.
  • Sí, es cierto, –le contesta el gerente general-, pero antes de responderle quiero que me ayude en un pequeño problema. La empresa ha decidido dar de postre naranjas en la comida de hoy.

Vaya un momento al supermercado de la esquina e infórmese si tienen naranjas.

Diez minutos más tarde estaba Antonio de vuelta del supermercado.

  • ¿Qué información tiene para mí, Sr. Álvarez?
  • Sí tienen naranjas.
  • ¿Y cuánto cuestan?
  • ¡Ah, no pregunté!
  • ¿Preguntó si tenían la cantidad suficiente para todos?
  • No se me ocurrió.
  • Aparte de las naranjas, ¿tienen otras frutas?
  • No lo sé, señor…

El gerente mandó llamar al Sr. Suárez, a quien solicitó el mismo mandado. Al cabo de varios minutos estaba de vuelta.

  • Bien, Sr. Suárez ¿qué información me trae?
  • Señor, tienen muy buen surtido de naranjas, suficientes para todo el personal. También tienen manzanas y plátanos. Los plátanos están a muy buen precio. El precio de la naranja es 1,50€ el Kilo; la manzana está a 1,15 y los plátanos a 1,10€ Kilo. Y si pide por cantidades hay un descuento. Dejé encargadas las naranjas, pero si deseamos cambiar, debemos avisar lo antes posible.
  • Muchas gracias, Sr. Suárez.

Y dirigiéndose al Sr. Álvarez, le dice:

  • Sr. Álvarez, ¿qué me decía?
  • Nada, señor… Con su permiso me retiro”.

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En ocasiones, nos acomodamos a determinadas situaciones, pensamos que quizá por la trayectoria que tenemos en el tiempo dentro de la propia empresa o por los títulos académicos que hemos ido acumulando nos deben un reconocimiento determinado, y es el que creemos merecer.

Hay capacidades que forman parte importante del éxito de cada uno, pero no se puede dudar que la constancia, el método y la organización son la clave para llegar a la cima de lo que queremos alcanzar.

Ser capaces de anticiparnos a las necesidades, trabajar con proactividad, buscando el bien de todos dentro de la empresa y dando lo mejor de uno mismo sin pensar que hay un mañana, nos llevarán directamente a una meta la cual quizá ni se nos había pasado por la cabeza.

Seamos guerreros, seamos luchadores, no nos conformemos nunca con la que ya tenemos. Busquemos objetivos cada día, trabajamos en ellos. Una vez los alcancemos, marquémonos otros, pero sin pensar en nada ni en nadie, solo en nuestra propia satisfacción por ir alcanzando y dando pequeños pasos. Poco a poco nos daremos cuenta que este es el modo de poder alcanzar metas, y con la bandera colgada del inconformismo, un inconformismo sano pero vivo.

¿Qué pudiera ser envidiable y objeto de reflexión del Sr. Suárez?

  • Su espíritu de equipo.
  • Su colaboración.
  • Ser respetuoso.
  • Su lealtad.
  • Asumir responsabilidades.
  • Su inconformismo.
  • Su amplitud de miras.

Y sobre todo, su DISCIPLINA.

La disciplina uno de los caminos más rápidos hacia el éxito, ¿solo tuyo? ¡No, de la empresa!

*Fuente de la fotografía, Pixabay.com

Carmen Prada | Asesora de Desarrollo Personal y Profesional

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2 comentarios en “¿Tu siembra ha sido la correcta?

    • ¡Muchas gracias María! Estoy segura que eres de las que siembra y duramente. Solo hay que estar un poco a tu lado, aunque sea en la distancia, para darse cuenta de algo así.
      ¡Llegará el momento de recoger frutos, no lo dudes!

      Gracias por estar siempre del otro lado…

      ¡Un abrazo inmenso y buen fin de semana!

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