Más vale poco de muchos que mucho de uno

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Artículo publicado por Carmen Prada

¿Si te planteasen tener en tu empresa o en tu equipo de trabajo al mejor vendedor que hayas conocido, le harías un hueco aun teniendo completa la plantilla? Estoy convencida que muchos alzarían las manos, pidiéndolo sin demora.

Lo cierto es que en un equipo comercial, a priori este gran vendedor puede salvar “muchas vidas”, pero, ¿durante qué periodo de tiempo?, ¿cuál sería el modo de actuar para alcanzar tales números?, ¿qué repercusión tendría en el resto del equipo?

Evidentemente, a un “comercial 10 en ventas” muchas empresas se lo rifarían independientemente de pensar más allá. Realmente es todo un filón para un negocio. Sobre todo para el mando intermedio, ya que le maquillaría los números cada mes, cerraría los trimestres con nota, haría de tirita en el caso de bajo rendimiento de otros compañeros, sería un referente a tener en cuenta para continuamente recordárselo al resto del equipo, las comisiones subirían como la bolsa en días de bonanza… Quizá más bien sería un remiendo momentáneo, según mi parecer.

Esta figura que se lleva todos los reconocimientos por parte de la empresa y ante sus compañeros, y al que todo se le concede porque lo tiene “más que merecido”, es ese profesional del que dependes, así de claro. Dirigir a un equipo comercial es una tarea de presente, pero sin duda de siembra para el futuro. Y la siembra en el mundo comercial es lo más complicado a lo que uno se tiene que enfrentar, si quiere tener una buena recogida.

Siempre he tenido claro mi punto de vista con respecto a este tema y mi modo de actuar. He dirigido equipos de trabajo, equipos comerciales, y lo cierto es que la única premisa que colocaba encima de la mesa era la de que mi equipo lo monto yo, y del mismo modo que es mi responsabilidad la contratación del mismo, asumo las consecuencias. Porque en esta vida, hay que ser coherente y congruente. Y siempre he preferido dar cuenta de mis decisiones, para lo bueno y lo malo, que tener que responder por decisiones que otros han tomado incluso sin ni siquiera consultarme. Si después había que echar balones fuera, estaba claro que en la portería me iba a encontrar yo, pero lo asumía.

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He de decir a favor de todos los jefes que he tenido, que nunca ninguno me impuso un equipo de personas y me dijo “esto es lo que hay, y es con lo que tienes que trabajar”.

Quizá a muchas personas, en cambio, esa postura impositiva por parte de la empresa les resulte más cómoda, porque la responsabilidad no va a recaer sobre ellos al 100%, y además no se tienen que romper la cabeza al montar un equipo de trabajo, que no es tarea fácil.

En mi caso, he evitado a toda costa tener entre mi gente a un “ crack de comercial” que me diera los números que necesitaba y que además lo hiciese “a costa de lo que fuese…”, he evitado mirar hacia otro lado sin importarme el modo de cómo consiguiese esos números, y desde luego he evitado dejar que ese supervendedor “fuera por libre” mientras el resto del equipo “ni fu, ni fa”, con cambio de cromos continuamente y sin la motivación suficiente como para darle un giro a sus números. Soy consciente de que hay equipos que funcionan así, y como los números, en sentido colectivo, van saliendo, pues así se tapa la realidad.

Mi postura siempre ha sido la misma. Obviamente, no rechazo tener un excelente profesional en mi equipo, sería como decir que no quiero al mejor delantero del mundo en mi querida S.D.Ponferradina, pero la experiencia me lleva a ser muy cuidadosa, pues hay “cracks” que basan sus números en prácticas comerciales poco éticas, otros pecan de egocentrismo y cualquier planteamiento de trabajo en equipo les resbala, y otros piensan que presentar buenos números es patente de corso para hacer lo que les dé la gana. Ahora bien, doy la bienvenida al que a una habilidad comercial excelente, una la honestidad, la disciplina, el respeto, la humildad y la calidad humana suficientes para poder trabajar en equipo y aportar a los demás todo aquello que les pueda ayudar.

En la diversidad todos podemos enriquecernos, por lo que he preferido tener siempre grupos con cierta heterogeneidad, que unos profesionales se pudiesen nutrir de los otros, evidentemente alguno siempre despunta y eso es bueno, porque para el resto es un ejemplo a seguir, pero lo que puede ser fatídico es que de uno solo dependa todo el equipo, y mucho menos yo como responsable del mismo.

Si eres capaz de completar un grupo de personas con valores y profesionalidad, el resto lo tienes muy sencillo. Pero llegar a ese punto reconozco que no es fácil.

A mí me importa el modo de trabajar de la gente que tengo a mi cargo, que lo hagan con honradez y seriedad, y no quiero que lo hagan de cualquier manera para llegar a ser un “10”. Me gusta la competitividad sana dentro del propio grupo, y eso se consigue con personas  que trabajen con pasión, a gusto pero con la presión necesaria, con capacidad de sacrificio, en un buen ambiente de trabajo, y con posibilidades reales de crecimiento individual y colectivo.

Y os estaréis preguntando, ¿por qué motivo no quieres a alguien que despunte claramente en tu equipo de trabajo y te pueda ayudar a alcanzar los objetivos más fácilmente? Lo quiero si va acompañado de valores, porque ayudará al resto. No lo quiero si solo va a lo suyo, ¡es pan para hoy y hambre para mañana! Esa situación no creará buen ambiente, y si el equipo depende demasiado de sus ventas, ¿qué pasará si un buen día decide dejar de formar parte de la empresa? ¡Sería un desastre! No tengo ninguna duda de que es mejor, a medio o largo plazo, haber apostado por varios que sumen, aunque menos individualmente, que confiarlo todo a una carta.

En cambio, si el grupo está unido y comprometido, no tardará en descubrir los beneficios de trabajar en equipo, sacando de cada uno lo mejor, premiando los logros en público, hablando en privado de posibles errores a mejorar y logrando el respeto de todos, además de que los números serán constantes y en aumento, (en eso deberíamos trabajar), nunca jugaremos con fuego.

¡Claro que es un desafío personal!

¡Por supuesto que es difícil!

 ¡Evidentemente que toda la responsabilidad la tendrás que asumir para lo bueno y para lo malo!

Pero si eres un líder y no te dan miedo los retos, tu mayor satisfacción será cuando llegue la época de recogida, porque has trabajado en el tiempo de siembra.

 

 

 

 

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional

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5 comentarios en “Más vale poco de muchos que mucho de uno

  1. Carmen!!!! Me encanta tu post!!! La mayor satisfacción que he tenido en mis equipos es llegar a ellos y tener miembros “del montón” o incluso del “furgón de cola”. Dar confianza, emponderar al equipo y sumar y no restar son claves para descubrir un equipo plagado de craxks!!! Me encantan las personas NORMALES, así, en mayúsculas, que son capaces de reaccionar, de ver sus debilidades pero sobretodo que son conscientes de sus fortalezas. Así crece un equipo. Al igual que tu, no me gustaría tener al crack… porque probablemente ya lo tengamos en los equipos.
    Enhorabuena por tu gran artículo Carmen!!!

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  2. ¡¡Muchísimas gracias a ti Luis por tus palabras! Como has podido ver soy de las tuyas.
    Es una premisa que siempre he puesto cuando me han encomendado una tarea de responsabilidad y puedo decir y doy fe, que es un reto personal pero muy satisfactorio.
    A mí también me encantan las personas NORMALES, de éstas ya saldrá con ayuda de todos, grandes profesionales.

    ¡¡Siempre es un honor tenerte por aquí!!

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  3. Hola Carmen un gran artículo!! no tengo experiencia como comercial, pero me doy cuenta lo díficil y complicado que es formar un buen equipo, como en el futbol, para que funcione correctamente, y tener un buen líder que te guie en ese camino.
    ¡enhorabuena por el cambio de tu blog es fantastico, me encanta, un aspecto muy profesional!! y gracias por nombrarme entre los blogs que te gustan, eres un sol.
    Un fuerte abrazo
    María Juanes

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