¿Dónde está la transparencia en el mundo laboral?

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Artículo publicado por Carmen Prada

Siempre que buscamos o vemos una oferta laboral, los ojos se nos van a los múltiples requisitos que solicitan para optar a ella. No solo hay que ser diplomado o tener un máster, hablar varios idiomas, tener años de experiencia en la profesión para la que te quieres postular, que además piden un largo historial de conocimientos de la actividad sobre la que ésta se basa, y si puedes tener cartera de clientes mejor que mejor. Y no quiero entrar en lo que se refiere al tema de la edad, porque eso daría para otro post exclusivamente.

Después de haber leído el historial de requisitos uno llega a creer, “¿pero cómo he podido hacerlo tan mal a lo largo de mi vida profesional?”, “¡llevo trabajando media vida y me da la sensación que no valgo para nada!” ¡Fuera alarmas, tu experiencia y valía hay que pagarlas!

Después de leer mucho acerca de la situación laboral, de las necesidades de las empresas, de personas que están desesperadas en la búsqueda de una oportunidad laboral, he llegado a la conclusión, y seguro que no soy la única, que existe una regla proporcional en cuanto a que al aumentar el número de personas paradas, ya que las empresas han disminuido o han recortado plantilla afectadas por la crisis, muchas otras empresas han optado por estos filtros que a mí personalmente me dicen poco de un profesional o apenas nada.

En este sentido, los profesionales ante tanta exigencia se siguen formando, porque así creen tener mayores opciones, pero también es cierto que está llegando un punto en el que el aspirante a un cambio profesional o aquel que vuelca todo su esfuerzo en la inserción laboral lo hace en muchas ocasiones dando tumbos y sin un punto de partida ni de llegada claro ante su objetivo, que es conseguir un empleo digno.

Muchas personas en esa búsqueda no se postulan ante multitud de este tipo de ofertas de trabajo, simplemente porque ven imposible alcanzar ni la mitad de lo que se requiere para optar a ellas, y en lo que no están pensado las empresas es que con tantas exigencias están perdiendo personas, no solo profesionales, con:

  • talento sin explotar;
  • liderazgo potencial sin darse a conocer;
  • gran capacidad de trabajo;
  • actitud y proactividad;
  • carisma y personalidad;
  • grandes dotes de creatividad;
  • muchas ganas de trabajar…

Por ese motivo a veces pienso que en los requisitos que se solicitan para un aspirante se podría incluir de igual modo la meta que la empresa quiere alcanzar con el puesto que está ofreciendo,  y a partir de ahí, además de valorar su experiencia y formación – cosa razonable, claro está-, que se llegara a valorar muy mucho su persona y las aportaciones que puede hacer a la empresa para alcanzar los logros. Resumiendo, valores.

Pero metas claras, objetivos concisos por parte de las empresas, y a partir de ahí poder valorar a la persona/profesional (porque debe ir unido) para saber si encaja en el perfil que están buscando.

¿Por qué entonces no incluir en las ofertas de trabajo además de “requisitos” y “se ofrece”, “objetivos de la empresa”?

Las empresas saben lo que quieren de un profesional antes de comunicar “estás dentro del proceso de selección”, tienen claro o deberían tenerlo cuál es el objetivo de esa contratación. Hoy en día toda empresa, a través de las distintas Redes Sociales, tiene a mano nuestros perfiles profesionales, cada uno de nuestros movimientos, postulaciones ante un tema determinado, comportamientos… Me pregunto, ¿por qué no utilizar la transparencia por ambas partes? Creo que sería la mejor opción.

¿Por qué no optar por una buena práctica como puede ser que los gerentes de empresas y responsables de RRHH valoren del empleado su capacidad profesional, pero a la par, valoren considerablemente la honestidad y transparencia de los actos y palabras de sus trabajadores? Y por otro lado, el trabajador ha de ser transparente del mismo modo, pues facilitar información errónea o falsa es la peor estrategia que un profesional puede utilizar, la mentira no se puede mantener indefinidamente, y solo habla mal de quien la practica. Es mucho más sensato, y obviamente más noble, cubrir las posibles “carencias” curriculares haciendo énfasis en aquello que todos hemos de tener si de verdad queremos crecer y triunfar, aun cuando las circunstancias de nuestra vida no nos hayan permitido estudiar todo lo que hubiéramos querido, y me refiero a los valores humanos que, trasladados al ámbito profesional, son sin duda un bagaje que cualquier empresa debería tener en cuenta, pues lo más valioso de una empresa, de una plantilla laboral, son las personas, y éstas, si son buenas, sinceras, honestas, no tienen precio, y serán la mejor carta de presentación de esa empresa. Pero para que esto pueda entenderse y llevarse a cabo, primero hay que considerar el concepto de empresa como un proyecto común, en el que los trabajadores no sean mera “mano de obra” que trabaja para el Sr. Fulanito, sino piedras vivas del edificio, que tienen mucho que decir y aportar para construir y desarrollar ese proyecto común.

Pero esto, mis queridos amigos y lectores, es un tema sin duda apasionante para otro artículo que espero compartir en un futuro cercano.

Ser honesto, como este mundo va, es ser un hombre escogido entre diez mil.

William Shakespeare

Carmen Prada | Asesora de Desarrollo Personal y Profesional

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2 comentarios en “¿Dónde está la transparencia en el mundo laboral?

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