La gratitud como marca personal

gracias

 

Artículo publicado por Carmen Prada

 

Hace escasos días, tuve que ir a la peluquería. Además, quería canjear mi regalo por ganar el premio de la mejor networker de abril. Puede resultar extraño, pero las visitas a la peluquería me incomodan, no soy de esas mujeres que van y disfrutan del hecho. Yo lo entiendo como algo necesario, y voy simplemente por eso, no por el cotilleo ni por las revistas del corazón.

La peluquera, Trini, una gran profesional y persona. Hace unos meses tomó una decisión importante en su vida, que fue dar el salto, salir de una zona de confort que la estaba paralizando, y crear su propio negocio. Es cierto que su gran carrera profesional la avala, pero todos sabemos que muchas veces se necesita más que esto, y ella lo tiene.

Y os preguntaréis, ¿qué es lo que tiene para que su sueño esté siendo fructífero? ¡Sobre todo y ante todo, actitud! Ella reconoce que es feliz con lo que hace y eso, como siempre reitero, se nota, el gran entusiasmo en lo que hace, cómo lo hace, la labor anterior que ha debido hacer para que sus clientes la sigan, que no es más que la fidelización de los mismos, su sonrisa permanente, el sentirse orgullosa de lo que ha hecho y no temer a pronunciarlo, reconocer que esa decisión que llevaba mucho tiempo rondando en su cabeza y que por miedo no había llevado a cabo, un día de repente sucedió algo que le empujó a decir ¡ahora es el momento!, la empatía con la que trata a los clientes, la creatividad y el inconformismo…

Reconozco que esa tarde, en la peluquería, disfruté. Una vez más, ratifiqué que el trabajo bien hecho viene de la mano del cariño y la felicidad con lo que lo lleves a cabo.

Para crecer en la vida, personal y profesionalmente, tienes que dar mucho, e incluso a veces dejar de ganar dinero para poder llegar a alcanzar muchas metas, pero sobre todo para sentirte a gusto contigo mismo, satisfecho, recompensado… ¡Sí, recompensado! Habéis leído bien, ¿recompensado aunque dejes de ganar económicamente? ¡Exacto! Quizá muchos de vosotros esta teoría no la compartís. Yo lo he experimentado en ciertas ocasiones, y me he dado cuenta que no soy la única persona.

La recompensa va más allá de obtener un cliente, prestarle el servicio y ya estar pensando en la ganancia. Muchas veces la recompensa es emocional, para sentir ese gran empujón que ayuda a continuar y además disfrutar haciendo lo que te gusta, intentar mejorar cada día. La satisfacción de un “te lo agradezco mucho”, “nunca me habían tratado así, volveré”, “sin duda, hablaré de ti, gracias por todo”, “no estabas obligada a ello y aun así lo has hecho…”

Con el tiempo, la vida te lo devuelve todo. El orgullo por el trabajo bien hecho, es algo que no se paga con dinero, pero también destacar por un modo concreto de trabajar y tratar al cliente tiene, más pronto que tarde, su recompensa económica. Los buenos clientes no son solo los que nos hacen las más grandes o frecuentes compras, sino los que hablan bien de nosotros a otras personas, y nos generan otros clientes. Es con estos clientes con los que hay que tener una atención especial, porque se convierten sin pretenderlo ellos en nuestros mejores embajadores.

De la misma manera, y por los mismos motivos, una mala praxis profesional puede hacer mucho daño, pues un cliente ofendido o decepcionado muy probablemente no se va a guardar su disgusto para sí, sino que va a hablar mal de nosotros, y por cómo es la naturaleza humana, sabemos que la mala fama se extiende con mucha mayor velocidad que la buena, al igual que ganarse la confianza de un cliente lleva su tiempo, mientras que perderla puede ser cuestión de un momento.

No caigamos en el engaño de pensar que para triunfar en la vida hay que ser interesado, ruin y materialista. Poder mirar a todo el mundo a los ojos, sembrar confianza, bondad y honradez, puede ser a veces un mal negocio en términos monetarios, pero será una excelente inversión para caminar por la senda del auténtico éxito, el que se construye con relaciones humanas sanas, en las que abunde la gratitud, y un desempeño profesional transparente y ejemplar, que genere verdadera confianza en cuantos nos conocen u oigan hablar de nosotros.

 

El agradecimiento es la parte principal de un hombre de bien.

Francisco de Quevedo

 

 

 

Carmen Prada | Asesora de Desarrollo Personal y Profesional

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5 comentarios en “La gratitud como marca personal

  1. Perdi dijo:

    PUES QUE DECIR ANTE TAN EXPLÉNDIDA EXPRESION, SENCILLA, AUTÉNTICA…Y VIABLE…¡ FELICITACIONES CARMEN!
    SATISFACIÓN POR EL TRABAJO BIEN,…
    ” PERDER” PARA GANAR Y UNA ATENCIÓN Y CUIDADO. ESMERADO… HUMANO DE LOS CLIENTES, SOLO TRAE RESULTADOS POSUTIVOS.

    Le gusta a 1 persona

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