Sé leal a ti mismo y a lo que amas

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Imagen realizada por Juan Manuel López Gay (Lolo, apasionado también de estos colores)

 

Por Carmen Prada

Así finalizaba el post del pasado sábado: “un día para tener fe y quedarse afónico animando, cantando y, ojalá, celebrando. El próximo sábado en mi post sabréis lo acontecido, y cómo lo he vivido. Os emplazo a ello…” (Recomiendo le deis un repaso, ¡¡Triunfal Deportiva, adelante y arriba!!)

Pues lo prometido es deuda, y aunque lo que tengo que recordar no es muy grato, lo haré brevemente.

Tuve fe, casi me quedo afónica, canté y mucho, y lo único que no pude hacer y era lo más importante es disfrutar de la celebración, y digo no pudo ser  porque todo finalizó de la peor manera posible. Mi equipo ha descendido a la 2ª división B. Al finalizar y aun a pesar del dolor y la tristeza, me levanté y aplaudí a ese equipo que tantas pasiones lleva despertándome durante años.

Reconozco que fue un fin de semana duro, en el que por momentos los ojos fueron los que hablaban y mi rostro era un poema. No solo se ha descendido de categoría balompédica, el hecho de que Ponferrada no esté en el fútbol profesional la próxima temporada tendrá consecuencias sociales y económicas negativas para el club y la ciudad. Toca recomponerse, encarar con nuevas ilusiones y renovados bríos el futuro más inmediato, y luchar como siempre lo hemos hecho para lograr el objetivo la próxima temporada, nuevamente el ascenso. Y por supuesto, seguiré animando al equipo desde mi asiento como lo hago desde hace años.

El deporte es muy grande, si estás atento te aporta mucho, pues es un espacio en el que se refleja lo mejor y peor de cada uno, lo mejor o peor de la sociedad. Va mucho más allá de lo que es simplemente un partido de fútbol.

En el deporte experimentas el compañerismo, el valor del sacrificio, del trabajo en equipo, la importancia de la constancia, conoces mucha gente, haces amistades, viajas, ríes, lloras, aprendes a ganar y a perder, a superarte. Y aunque  no es lo mismo vivirlo como deportista que como hincha, lo cierto es que tanto desde una perspectiva como desde la otra se viven alegrías y decepciones, lealtades e incongruencias. Es una escuela para la vida, pues está a la orden del día que los mismos que hoy elevan a alguien a los altares, mañana lo defenestren. A veces los periodistas, otras muchas los aficionados. Yo que he estado vinculada laboralmente muchos años al sector comercial, continuamente veo paralelismos entre el fútbol y ese mundillo profesional. Habitualmente la gente no tiene mucha memoria, lo que hayas hecho en el último partido es lo que cuenta, y eso muchas veces es muy injusto. A mí me ha dolido que tras decretar el árbitro el final del partido, se hayan escuchado numerosos insultos a los jugadores desde la grada, cuando unos pocos minutos antes solo se oían vítores y ánimos. La frustración, la tristeza y la decepción no justifican nunca la falta de respeto, nadie está obligado a ir al estadio. A mí no se me ocurre hacer tal cosa, porque mi educación no me lo permite, y porque si no estoy de acuerdo con lo que veo tengo toda la libertad para marcharme, el insulto no ayuda ni beneficia a nadie.

Ahora es el momento de estar unidos, de apoyar a la entidad, pues ser hincha de un equipo es un sentimiento, y a quien se quiere se le apoya cuando peor lo está pasando, lo fácil es subirse al carro cuando las cosas van viento en popa. A veces te ves envuelto en conversaciones en las que una intervención por tu parte haría retumbar nuestro precioso castillo templario, por lo tanto tampoco te sientes libre, la memoria recuerda frases que se dijeron un día que ahora solo son eso, palabras, la humildad brilla por su ausencia y no se oye decir “disculpa, he cometido un error…” ¡Esto es fútbol, pero también es la vida!

Vivimos en una continua vorágine de intereses, opciones, ventajismos, el egoísmo hoy por hoy es el deporte que más en auge está. Por eso, no resultaría extraño que algunos le dieran la espalda al equipo…hasta que vuelva a ganar.

No dejes de ser tú mismo por las decepciones, las modas, lo rutinario, la falta de valores, el oportunismo, el materialismo, la carencia de sensibilidad… Y mucho menos te sientas solo cuando llegue ese momento en el que mires a tu alrededor y no veas a los que siempre te han acompañado, pues tendrás el grato e impagado placer de encontrarte de frente contigo mismo. Con el orgullo de dar o intentar dar lo mejor de ti y no guardarte nada.

No te sientas estúpido por ser como eres. No tengas ningún reparo en ir en contra de la masa, vive según lo que crees, según lo que sientes, según lo que amas. Lo más fácil es ser uno más en la masa, y dejarse llevar por la corriente.

 

En la vida no se trata de ser un ganador o un perdedor, sino de ser uno mismo y dar lo mejor de sí.

 

 

Carmen Prada / Apasionada por la vida y por dos colores, el blanco y el azul

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