¡¡Triunfal Deportiva, adelante y arriba!!

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Por Carmen Prada

Este sábado el cuerpo solo me pide, Carmen en estado puro. Hoy no toca hablar de Técnicas de Ventas, Motivación, Trabajo, Liderazgo… Y es que sin duda este instante me ha venido a la cabeza en varios momentos durante esta semana, por ese motivo lo deseo compartir.

Ya anochecía en El Toralín esa tarde del 23 de mayo de 2010, cuando nos jugábamos el ascenso a 2ª División, el Sant Andreu no nos lo puso fácil, era todo o nada, un sueño que se podía hacer realidad.

Yo estaba sentada -por decir algo-  en mi lugar de costumbre, y a mi lado las incondicionales que cada domingo me acompañaban y lo siguen haciendo después de 6 años, mi hermana Rebeca y mis amigas Mary y Manoli. Pasaban los minutos y el calor ese día era agobiante, y no sé por qué pero a medida que iba transcurriendo el partido, aun más… Parecía que la ventaja que traíamos 0-1 del partido de ida podía jugar muy a favor, pero en el fútbol nada se gana hasta el pitido final. Y ese día parecía que el reloj no corriera…

Cada ocasión de gol del contrario era un suplicio, y recuerdo hubo demasiadas, no dejaba de comerme las uñas, cosa que nunca suelo hacer, cada ocasión fallada por el ataque adversario provocaba en mí un resoplido de alivio, cada poco preguntaba, “Rebe, ¿cuánto queda?”, y es que en El Toralín por aquel entonces aun no había marcador electrónico, y la angustia me carcomía. Lo peor sucedió, y el Sant Andreu marcó el gol que igualaba la eliminatoria.

Nunca olvidaré cómo estaba el estadio, mi gente, el sonido de fondo, El Toralín se vestía de luces, estaba completamente lleno, el orgullo que sentía por mi equipo y la afición no se puede expresar. Cuando peor se puso el partido, más subieron los decibelios de ánimo al equipo.

¡Lo que faltaba, prórroga! Apenas podía mirar al campo, y las voces y resoplidos me lo decían todo. Nos jugábamos mucho, más bien todo y nadie se lo quiso perder. Pasaban los minutos y sufríamos demasiado, solo quería que terminase pero se me hacía eterno. Cuando después de 120’ el árbitro pitó el final de la prórroga… mis piernas ya no respondían, mi hermana y yo nos mirábamos sin decirnos nada y nos los decíamos todo, Mary apoyaba sus codos en las rodillas, sujetando sus manos el rostro, yo cogí mi bufanda de la que nunca me separo y la apreté entre mis manos con más fuerza que nunca…

Llegó el momento más agónico que he vivido con la S.D. Ponferradina. Reconozco que el corazón se me salía del pecho y solo deseaba que todo acabase. No fui capaz de ver ninguno de los penaltis que tiramos nosotros, que no fueron pocos… nada más y nada menos que 9. Nadie fallaba, pero yo tenía gran fe en nuestro portero, en esa temporada Mackay, en segundos me vino a la cabeza todo lo bueno que había hecho durante toda la campaña y sabía que llegaría su momento. Me puse en pie, di la espalda al terreno de juego y simplemente esperaba la reacción del público y la respuesta de mi hermana.

Llegó el 9º,  y aun a pesar de que me había colocado la bufanda a lo largo de mi cabeza para cubrir los oídos, pude escuchar la reacción de todos, de mi hermana que no la olvidaré jamás, nos abrazamos mientras llorábamos como niñas, a este llanto incontrolado se unieron Mary y Manoli y con un abrazo nos lo dijimos todo… El esfuerzo y sacrificio de todos durante la temporada había merecido la pena. ¡Ese 23 de mayo de 2010 la Ponferradina subía a la División de Plata!

¿Y después de toda esa tensión que vino? ¡Fiesta! ¡Os lo podéis imaginar!

Os estaréis preguntando, ¿por qué os he soltado todo esto? Simplemente porque hoy sábado, a las 20.30 horas, mi equipo se juega todo lo contrario, salvarnos del descenso… ¡Nos vuelve a tocar sufrir! Las lágrimas, pase lo que pase regresarán, la gente no fallará, la unión se lleva palpando semanas, y solo puedo decir que suceda lo que suceda, esté donde esté mi equipo la próxima temporada, allí estaré yo. Llevo toda la semana esperando impaciente a que llegue el partido, y me ayuda a calmar la ansiedad recordar aquella tarde, hace 6 años, en la que tanto sufrí y en la que tanto gocé con mi gente, en el estadio, con la ciudad volcada. Ojalá hoy el final sea también feliz.

Doy por hecho que muchos quizá no seáis futboleros y todo esto os parezca una locura, pero una cosa sí os puedo decir, en los momentos más delicados es cuando más cuenta te das de lo que es capaz de conseguir un escudo, unos colores y tu gente. El fútbol es capaz de unir a las personas, y eso es lo más hermoso.

Un día para tener fe y quedarse afónico animando, cantando y, ojalá, celebrando.

El próximo sábado en mi post sabréis lo acontecido, y cómo lo he vivido. Os emplazo a ello…

 

Carmen Prada/ Socia y Seguidora de la S.D. Ponferradina

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2 comentarios en “¡¡Triunfal Deportiva, adelante y arriba!!

    • Seremos muchos los que hoy sufriremos, Luís. Pero ojalá tenga que viajar nuevamente a ver a mi Ponferradina a Santander, como sucedió el pasado año, porque ambos hayamos cumplido nuestro objetivo, ¡Estar en 2ªDivisión!
      ¡Muchas gracias Luís! Te deseo lo mismo.

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