Por favor, trabaja para mí casi regalado…

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Artículo publicado por Carmen Prada

Nunca me cansaré de repetir lo mucho que me han aportado las RRSS. Proyectos, oportunidades, crecimiento profesional y personal, inquietudes, intercambio de opiniones, consejos de otros profesionales y muchos, muchos “amigos virtuales,” que aun sin conocerlos en persona parece que llevamos años de relación.

Esta misma semana, uno de ellos me escribió para pedirme opinión acerca de algo que le había sucedido ese día, y que lo tenía totalmente confundido y perturbado. ¡Y no me extraña! Porque hay situaciones y circunstancias que, preocupantemente, ya han pasado a parecernos normales, y os aseguro que ¡no lo son! Gracias a Dios, esta persona es de las que cree que no son normales…

Os pongo en situación. Una empresa vinculada al mundo de las telecomunicaciones quiere ampliar mercado pero en otro sector bien distinto. Por la experiencia profesional de mi amigo, éste les encaja perfectamente para el proyecto, el cual se lo han pintado de colores muy bonitos y alegres…

Al finalizar todo el proceso de selección, que duró varios días, le llamaron para comunicarle que se habían decantado por su persona para comenzar, ¡eso sí!, algo ya había cambiado –que se acostumbra mucho a ello…- y eran las condiciones del contrato en su conjunto. ¡Lo que inicialmente se había hablado, ya se había esfumado!

El puesto a desempeñar sería Jefe de Equipo Comercial. Consigo, conllevaba  la creación de un equipo, formación, seguimiento, etc. ¡Todo ello por el módico precio de un contrato a media jornada durante 3 meses! Ah, y bajo la contratación de una ETT. Sí, habéis escuchado bien. ¡¡4 horas al día para desempeñar de “cualquier forma” esta gran responsabilidad!! Aunque no hay problema, porque como se suele estilar, te contrato por 4 horas pero tú trabajas 8, o 10…

Y él aun tenía remordimientos por haber rechazado una “oferta de trabajo” en la cual hay un proyecto de por medio. Una empresa que contrata a través de una ETT por 3 meses y después ya veremos,  para este puesto de responsabilidad y media jornada…

¿Realmente creen en su propio proyecto?

¿Esto es un proyecto serio?

¿Por qué estamos llegando a situaciones tan desalentadoras?

¿La crisis laboral y económica le está viniendo de perlas a muchos?

¿Es que ya vale todo? ¿No hay escrúpulos de ningún tipo?

¿Y si mañana llamas tú a la puerta de alguien al que le has tomado el pelo?

¿Por qué los profesionales en muchos casos se tienen hasta que sentir culpables de decir no?

Mi amigo me consultó textualmente: ¿crees que hice bien en rechazar? Mi candidatura les encantó desde el principio, pero no me parece que me lo hayan demostrado con la oferta”. Y digo yo, ¡desde luego que no te lo han demostrado! Han demostrado otras muchas cosas…

Ya está bien de jugar con las necesidades de las personas, con las ilusiones y esperanzas, de tratar a los profesionales como “conejillos de indias”, de decir “si lo quieres, bien, y si no…”

¿Y si no qué? ¿Buscamos a otros que no puedan decir no, porque no tienen nada que llevarse a la boca? Eso tiene un calificativo, pero no lo voy a utilizar.

Estos abusos los debemos ir cambiando entre todos, no podemos seguir soportando y escuchando estas “súperofertas” como si encima nos estuvieran haciendo un favor, empecemos a respetarnos a nosotros mismos, hagamos que nos vean como su única opción, no como una más, empecemos a ser un poco selectivos y a decidir dónde sí y dónde no estamos dispuestos a darlo todo, hagamos ver que nuestros conocimientos y nuestra experiencia tienen el mismo valor o más que su oferta de trabajo… Y ojalá llegue un momento en el que las condiciones se pacten entre ambas partes.

Una vez más vuelvo a recordar que en un puesto de trabajo hay dos partes que se necesitan recíprocamente, quien ofrece un servicio o producto para trabajarlo, y quien acepta llevar a cabo esa labor. ¡Uno sin el otro no haríamos nada!

Ya sabes mi opinión, porque te la he dado. Ellos han perdido un gran profesional, y se quedan con un proyecto por el que no muestran ninguna confianza, amén de que ni siquiera han sabido cuidar su propia imagen al ser tan poco serios. ¿Demasiado ambiciosos o demasiado perdidos? Como no los conozco, evito sentenciar al respecto, pero ninguna de las dos opciones invita a embarcarse. Hay trenes que pasan solo una vez en la vida, cierto, pero hay otros que cuando llegan ya van descarrilados.

Los líderes inteligentes solo creen la mitad de lo que les cuentan. Los líderes con discernimiento saben qué mitad creer.

¡Muchas gracias por pensar en mí, espero haberte ayudado!

Carmen Prada | Asesora de Desarrollo Personal y Profesional

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