El espacio de trabajo, un aliciente más

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Artículo publicado por Carmen Prada

Cuando una lleva años trabajando siempre en lugares con características comunes, es difícil plantearse si hay otras alternativas al respecto, y es que realmente una se acaba acostumbrando a la rutina habitual.

Digo características comunes porque los lugares en los que yo he desarrollado mis jornadas laborales, son espacios con “cuatro paredes”, algunos de ellos sin ventilación, la luz natural brillaba por su ausencia, con focos de luz que agotaban la vista, no tenía importancia que hubiese ventanas… Te pasabas jornadas continuas sin respirar el aire libre, sin tener un contacto con el exterior, sin saber si llueve o ya ha salido el sol… Eso sí, con tu silla, mesa, ordenador, a veces reposapiés, aire acondicionado en el mejor de los casos, material pertinente… ¿Pero de verdad entendemos por comodidad física de trabajo esto último que he nombrado? ¡Hasta hace bien poco me sumaba a los que también lo creen! Habrá opiniones para todos los gustos, pero recientemente me he dado cuenta que no.

De hecho, últimamente observo por las RRSS, revistas o internet, que se le está dando una vuelta de tuerca a este tema por parte de algunas empresas, ya que han considerado que para obtener un buen ambiente de trabajo y con todo ello mejores resultados, no solo es importante tener un buen equipo de trabajo, un buen ambiente entre los trabajadores, las últimas tecnologías del mercado… Observo que apuestan por espacios a la última moda, con demasiada domótica y practicidad, tendencias futuristas…

Puede que erróneamente pensemos que el sitio donde realizamos nuestro trabajo no influye en la calidad del mismo, pero nada más lejos de la realidad. Un buen espacio de trabajo conseguirá que reduzcamos nuestro estrés, seamos más eficaces y aumentemos nuestra productividad.

La tecnología en la actualidad nos permite que con un simple móvil, una tablet o un portátil y una conexión a internet, la mayoría de los profesionales podamos realizar nuestro trabajo desde prácticamente cualquier localización, y precisamente ahí quiero llegar…

La IV Encuesta Adecco sobre La Felicidad en el Trabajo realizada por Adecco España reveló que casi un 80% de las personas que tienen trabajo consideran que la felicidad laboral está en disfrutar del trabajo que se realiza y estar en un buen ambiente de trabajo. Tanta validez tienen los factores que tienen que ver con disfrutar del trabajo o trabajar en un ambiente de compañerismo para los españoles, que casi un 60% de los encuestados aseguró estar dispuesto a cambiar una parte de su salario por un mayor índice de felicidad laboral, dejando la mejora salarial o el ascenso laboral por debajo en factor de importancia de todos los antes mencionados.

He llegado a plantearme esta reflexión, ¿es importante nuestro lugar de trabajo?, ya que hace pocos meses me he incorporado a un proyecto en el que me encuentro muy a gusto, por el espacio físico y el ambiente.

El sitio donde trabajo por las mañanas y que ocupa una parte de mi jornada laboral, es singular, especial, con unas características muy lejanas a las que estaba acostumbrada a trabajar, pues está en medio de la naturaleza. Veo y huelo el rocío de la mañana, y solo con abrir la puerta me da el sol en el rostro, la luz es totalmente natural, no estoy rodeada de cemento y asfalto, sino que levanto mi cabeza y veo montañas, verde, los únicos sonidos que escucho son los de los animales que por allí andan libres… Mis descansos, los hago sentada al aire libre mientras disfruto de un café o un refresco, o caminar por la pradera, que es otra opción.

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Tengo internet, mesas, sillas, y quizá no sean tan ergonómicas como esas que encontramos en las oficinas que antes mencionaba, pero sí puedo decir que la comodidad, la satisfacción, la motivación en el trabajo, no las encuentro en esas sillas ni en esas mesas, sino en el ambiente que me rodea.

¡Evidentemente que influye el lugar! Una se aleja del estrés diario, encuentra un compañerismo que antes no había conocido, trabajas con una dosis de motivación. Cuando me levanto por la mañana, me pregunto, ¿qué nuevo día me encontraré en ese entorno?

Ese lugar es El Caracol del Bierzo, una granja dedicada a la helicicultura y a su vez Bar-Restaurante-Lounge, situado en Carracedelo, que está 20’ al oeste de Ponferrada, mi ciudad, en la provincia de León. Un proyecto sin duda construido a base de ilusión, tesón, entrega, esfuerzo y mucho mucho cariño, y eso precisamente es lo que respiramos los que tenemos el privilegio de disfrutar con lo que hacemos.

No busquemos lugares casi “marcianos”, de última generación, para la portada de revistas, sino lugares en los que el trabajador o profesional disfrute con lo que hace y se recojan los frutos.

¡Sin duda, el lugar importa!

Carmen Prada | Asesora de Desarrollo Personal y Profesional

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