Valores de ayer, hoy y siempre

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Artículo publicado por Carmen Prada

Ayer fue uno de esos días en los que te replanteas muchas cosas. Y lo hice porque viví un momento, una situación, que me hizo reflexionar detenidamente.

Mientras estaba visitando a una persona muy cercana a mí en el hospital, en la cama de al lado había un hombre de avanzada edad al que acompañaba su esposa. Una mujer que sufría por ver el deterioro de su esposo, sin poder hacer nada ante los dolores que este pobre hombre estaba soportando. No hizo falta mucho tiempo para que entablase una conversación con ella, siendo ella misma la que llegó a confesarme que “mi esposo está sufriendo mucho, no es de las personas que se quejen por quejarse, sé que algo malo tiene… Cómo no lo voy a conocer después de 45 años casados…” Efectivamente, la mujer lo conocía perfectamente, a los pocos minutos el médico entró en la habitación y las noticias no fueron nada buenas…

La mujer, conteniendo el llanto a duras penas y sola en ese momento, aferraba la mano de su esposo, fijando la vista en el suelo. Sin pensarlo me levanté, la abracé y le dije, “tenga fe y esperanza, y sobre todo mucho ánimo”,  y en ese mismo instante en el que sintió mi cercanía rompió a llorar.

Más tarde, cuando salí del hospital, fui pensando que vivimos en un continuo afán de querer tener asegurado el futuro, pensando en él como si el hoy no existiera, y en muchas ocasiones no nos damos cuenta que el pasar de puntillas por el presente y vivirlo superficialmente, nos lleva a perdernos muchas cosas y a no valorar muchas más.

El tener miedo a no poder hacer frente a la letra del coche, al no poder permitirnos las vacaciones de cada año, el que no pasemos apuros para llegar a final de mes… nos hace vivir de un modo acelerado y atropellado, e incluso atropellando por lograr todo aquello que es “imprescindible” para nosotros, y fácilmente perdemos la perspectiva nítida de las cosas.

La generación de esta pareja no es desconocida para mí, ya que la vida me ha permitido  conocer y tratar muy de cerca a mis cuatro abuelos. Generación en la que las cosas se pedían por favor, no se olvidaba uno de agradecer algo con gracias, del respeto, de pedir permiso para cosas fundamentales, del querer a las personas por lo que son, no por lo que tienen o me pueden dar, de no negarle el saludo a nadie y además acompañado de una sonrisa, tratar a la gente con amabilidad y sentir por nuestros mayores un respeto casi reverencial, y eso sí, sin olvidar decir “buenos días”, “buenas tardes”, “buenas noches”

Me considero una persona sensata, honesta y con un grado de autocrítica irrenunciable, y me doy cuenta que hay personas que gracias a Dios no han perdido esos valores, pero que son demasiadas las que casi ni los recuerdan, les hablas de la educación y el respeto en este grado y hasta se ríen de ti.

Esa pareja me hizo recordar que todos esos valores te llevan después de tantos años a apretar la mano del otro porque el presente es lo más importante. El escuchar a esa mujer decirme continuadamente, gracias, gracias, gracias… me hizo, honestamente, pensar en que son demasiados los valores perdidos, y cuántos por recuperar por la sociedad actual.

Y es que me sale de dentro el pronunciar a voces, ¡por favor, recuperemos esos valores!

No queramos ser los mejores a cualquier precio, no busquemos las comparaciones odiosas, no nos olvidemos de que una vez a nosotros seguro que también nos tendieron la mano, no nos dejemos media vida demostrando cosas de cara a la galería para aparentar, dejemos de intentar pasar por encima del prójimo… Tengamos en cuenta el presente, vivámoslo con gozo, y también sembremos, porque el futuro es importante, pero hagámoslo con cabeza, sentimientos, sensatez y sobre todo muchos, muchos valores en nuestro día a día. Queramos o no, tenemos una responsabilidad para con las generaciones futuras, así que procuremos que lo que vean en nosotros ayude a hacer de este mundo un sitio más humano, agradable y habitable.

Carmen Prada | Asesora de Desarrollo Personal y Profesional

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2 comentarios en “Valores de ayer, hoy y siempre

    • Gracias Luis, por tu comentario también sentido. Deberíamos más a menudo tenerlos en mente y practicarlos aún más.
      ¡Recuperemos los valores! Cada uno podemos aportar nuestro granito de arena y no pasar por alto algo tan vital como los valores, algo que hemos heredado y aprendido de nuestros padres, abuelos…
      ¡Un fuerte abrazo!

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