Esa última ola…

ola

 

 

Artículo publicado por Carmen Prada

Las dos pequeñas que estaban junto a mí, poco mas allá de la orilla del mar, cuando el agua nos llegaba a la altura de la cintura, sentían lo mismo que yo: simplemente disfrutaban.

Una de ellas, que parecía la que llevaba la voz cantante, le decía a la otra: “venga, la última ola y salimos, que mamá nos va a regañar”. Al escucharla pensé que esa sería la última mía, también. Pero venía esa última ola que nos habíamos prometido, y ¡¡ahí seguíamos!!

Nos estábamos engañando a nosotras mismas, pero nos encantaba, porque estábamos gozando con cada una de ellas que llegaban, pensando en que se retrasase la siguiente, y mientras tanto la brisa, la frescura del agua… y esa última ola para nosotras llegó y allí seguíamos las tres, disfrutando como pequeños pececillos. No nos importaban las que estuviesen por venir, ya que cualquier preocupación dejó de existir, dejándonos llevar por esa sensación de tranquilidad.

Aun cuando sufrimos, lloramos, nos falta el aire, no encontramos la salida, esperamos esa última ola pero, ¿cuándo saber en cuál retirarse? ¿Qué debe pasar para que tomemos la decisión definitiva? Pues quizá que esa última ola sea tan grande y fuerte que haga que traguemos tanta agua que no seamos capaces de salir a flote. ¿Realmente es necesario llegar a ese punto?

Si pensamos un poco, tanto para lo bueno como para lo que no es tanto, nos cuesta horrores salir de nuestra zona de confort, sea cual sea la situación de cada uno en cada momento. Esa zona que nos da miedo abandonar por si lo que esta por venir es aún peor de lo que ya tenemos, ese conocido: “por si acaso…”.

Las tres como peces en el agua disfrutábamos de esa ola y de la siguiente y la otra porque nos sentíamos felices con cada una de ellas… Pero el que sufre, el que no ve una salida, el que tiene miedos, ese debe tirar de valentía y apearse antes de que la siguiente ola se presente, ya son demasiadas olas de oportunidades.

Yo deseo disfrutar del frescor del aire, de la arena bajo los pies, de un beso, de la familia, del amor eterno, de un olor, de una canción acompañada de recuerdos, de la cercanía de un amigo, de una oportunidad, pero también soy consciente que debo ser valiente cuando camino bajo la lluvia sin paraguas, cuando me encuentro entre dos caminos con direcciones opuestas, ante la melancolía, las dudas, una decisión a tiempo, frente a un día gris que puede pintar de color, caminando por un sendero pedregoso y hasta sacar la valentía con humildad hasta en un error.

Pero siempre, eso sí, tirando en estos casos de casta y seguramente en ocasiones con miedos, cogeré esa última ola, porque para la próxima, ya me habré apeado.

Yo soy yo… pero tú, Fernando, Juan, Laura, Daniel, Enrique, Sonia, María, Nuria, Marta, José, Blanca, Charo, Rebeca, Carlos… todos y cualquiera con valentía, pensemos en cuál es nuestra última ola para intentar llegar a ser felices por momentos y entonces poder disfrutar como “peces en la vida”.

Carmen Prada | Consultora de Desarrollo Personal y Profesional

Imagen, Carmen Prada

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