La muerte de Jesusa no ha de ser en vano

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Por Carmen Prada

 

Así comenzaba un artículo que escribí con fecha 5 de marzo de 2016: “cuando vi colgado en una red social el llamamiento para buscar a una mujer de 82 años enferma de alzhéimer, perdida desde hacía 8 días, no lo pensé. Esta mujer vive en mi ciudad, un día como otro cualquiera salió a caminar pero no ha regresado…” El nombre del artículo es, Hoy es ella y, ¿mañana?

El pasado domingo día 3 fue encontrado un cadáver en un paraje silvestre a unos pocos kilómetros de Ponferrada, en la localidad de Cortiguera. Al día siguiente, el lunes, las autoridades confirmaron que se trataba de Jesusa. Su desaparición se produjo el 24 de febrero, y después de tantos días, sus familiares, amigos y todas las personas que nos habíamos involucrado de un modo u otro, hemos podido descansar de tal inexplicable suceso, y sabemos dónde podemos acudir para llevarle una flor o rezar por su eterno descanso.

 Muchas personas mantuvimos la fe y la esperanza de que aparecería, en una situación complicada pero que entre todos la devolveríamos a su hogar. Al ver que los días transcurrían uno tras otro y no había rastro, la duda se apoderó de mí, inevitablemente se piensa en lo peor. Y es que Jesusa podía ser mi abuela, madre, tía, amiga… y solo de pensar en esa tragedia, por momentos me impacientaba más.

El día que reconocieron su cadáver, reconozco fue un día de duelo interno, lágrimas recorrieron mi rostro y un montón de emociones me invadieron, me vinieron a la cabeza muchos momentos transcurridos en esas semanas de incertidumbre.

Momentos de emociones compartidas con más de 70 personas, que se unieron a la causa, minutos y horas en los que mi whatsapp sonaba y sonaba porque algún mensaje recibía del grupo creado con el nombre, “Por Jesusa”, pidiéndome, “por favor, Carmen, añade este número…,” y el grupo sumaba y sumaba gente. Ella ha sido capaz de unir a muchos bercianos en torno a una causa, unirnos por una esperanza, un único objetivo, y era sencillamente llegar a encontrarla.
Ha logrado que surgieran amistades, que existiesen unos lazos de unión que hasta ahora no habían existido, muchos hemos pasado horas con la mirada perdida buscándola, somos muchos los que hemos colaborado de un modo u otro.
Realmente no se ha ido, ha sido capaz de crear un lazo de esperanza entre muchos de nosotros, un lazo que en muchas ocasiones y antes de buscarla habíamos pensado ya estaba caduco, y éste ha sido el de la solidaridad.
Han sido mañanas, tardes, atardeceres, momentos en la oscuridad, en los que la hemos buscado, pero no nos ha importado, porque en nuestra mente estaba su fotografía, la de la esperanza.

Ha sido una gran experiencia en muchos sentidos, que me ha dejado ver que debemos seguir creyendo en los demás, que la solidaridad debe ser indispensable en nuestras vidas, no mirar a otro lado si la desgracia no nos salpica directamente, que la unión en la sociedad hace la fuerza, que todos necesitamos dar y recibir gestos y palabras de apoyo, que nada se puede dejar para dentro de un rato o mañana porque quizá, ese “en otro momento”, puede resultar demasiado tiempo. Que hay momentos para nuestro trabajo, estrés diario, para preocuparnos por la facturas, por llegar a final de mes, pero llegado este momento me he preguntado, ¿le damos el suficiente valor a la vida? ¡Solo tenemos una, y además el privilegio de gozar de las personas a las que queremos! ¿La aprovechamos lo suficiente? ¿Expresamos todo lo que sentimos? ¿Queremos de la forma correcta?… Muchísimas y muchísimas preguntas.

Algo sí que tengo muy claro, “nuestra Jesusa” solo hay una, pero con el apellido alzhéimer, demasiados, cada vez más. No miremos a otro lado ante esta tragedia, se está multiplicando demasiado, debemos levantar la vista cuando vayamos caminando por la calle,  y observar lo que sucede, ya que este mal no cesa… ¡No tiene piedad! Si vemos a una persona desorientada, caminar sola a una hora intempestiva o por un paraje alejado, pensemos que puede ser un caso similar, sobre todo si es alguien de cierta edad, no caigamos en el maldito individualismo de ir solo a lo nuestro, pues a lo mejor evitamos otra tragedia. Mejor equivocarnos por ser demasiado prudentes, y que nos llamen indiscretos por preguntar, que pecar de indiferencia ante una situación que puede costar una vida y mucho dolor.

Bello nombre el de Jesusa, estará en nuestra mente y en un trocito de nuestro corazón.

Te toca descansar, Jesusa, le toca a tu familia, y a todos los que hemos velado por ti aun sin conocerte. Ahora sabemos dónde te podemos encontrar para estar unos minutos a tu lado, tu recuerdo siempre estará entre nosotros. Descansa en paz.

Carmen Prada | Asesora de Desarrollo Personal y Profesional

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