Feliz con tu imperfección

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Artículo publicado por Carmen Prada

Este fin de semana, escuchando la radio pude seguir una de esas entrevistas en las que pagarías por estar tomando un café y charlando horas y horas con la persona que estaba siendo objeto de dicha entrevista.

En este caso se trataba de Walter Riso, napolitano de nacimiento aunque criado fundamentalmente en Argentina. Es Doctor en Psicología, especialista en Terapia Cognitiva y Magister en Bioética. Hace treinta años trabaja como psicólogo clínico y formador de terapeutas, práctica que alterna con el ejercicio de la cátedra universitaria en Latinoamérica y España, y la publicación de textos científicos y de divulgación, en diversos medios.

Recientemente ha escrito un libro –que desde luego no me olvidaré de leerlo- cuyo título es, “Maravillosamente imperfecto, escandalosamente feliz.”

Son muchas cosas las que me transmite esta frase… Pretender llegar a la perfección en cualquier aspecto de la vida nos aboca inevitablemente a transitar a través de un camino tortuoso, pues hay demasiadas piedras en el trayecto. Lo verdaderamente importante es que en ese recorrido descubriremos más profundamente nuestra imperfección, y además de tomar consciencia de la misma hemos de aprender a aceptarla y convivir serenamente con ella.

Me apasiona el trato con las personas, y reconozco públicamente que en muchas ocasiones pienso que esta pasión me ha elegido a mí, y yo simplemente me he dejado llevar por la música de sus emociones. Cuando uno conoce, convive, habla, escucha, trabaja con diversos tipos de personas, se da cuenta que cada una es feliz a su manera.

Ciertamente, hay personas que buscan la perfección y tras ella esperan encontrar la felicidad, pero en el camino arriesgan demasiadas cosas, pasan por alto que para llegar a una meta, es importante que uno disfrute del recorrido. Por el contrario, te encuentras con aquellas que aman su caos, y además piden y desean que aquellos que los quieran lo hagan como ellos son. Porque en ambos casos, ¿quiénes somos nosotros para juzgar y decirle a alguien cómo vivir su felicidad?

No creamos que quien busca la perfección es alguien que vive en un mundo irreal y por defecto en una infelicidad permanente, pero tampoco pensemos que quien su hábitat natural es el caos, tiene que vivir continuamente entre aguas turbulentas.

Tanto la búsqueda de la perfección como el convivir con el caos, son vidas imperfectas. Entonces, ¿por qué no ser feliz en ambos casos?

  • No nos maltratemos porque no somos lo que “deberíamos ser”. Pero eso, ¿quién lo dicta? No agotes tu potencial humano con este pensamiento.
  • Cada uno somos único, no hay dos personas iguales. No te compares con nadie, únicamente fíjate en ti. Debes ser tu propio referente.
  • No seas rígido en tus pensamientos, todos dudamos y nos contradecimos, vivamos de un continuo aprendizaje
  • ¿En cuántas ocasiones reprimimos emociones? No tengamos miedo a mostrarlas, son nuestra identidad. Demasiadas cosas se quedan por decir, y también muchas por hacer. Puede que algún día sea demasiado tarde.
  • Para qué buscar y obcecarnos con el dorsal nº 10. La realización personal va más allá de ser “el mejor”. Busca la excelencia en disfrutar con lo que haces. El camino y el fin tendrán un sabor más dulce.
  • Continuamente nos castigamos con lo que hacemos mal o deberíamos hacer de otro modo, pero es raro que reconozcamos nuestras virtudes. No nos damos cuenta de lo saludable que es, no pienses que por hacerlo debes pasar vergüenza. Para que te muestren menosprecio, siempre hay candidatos.
  • ¡Vivamos el presente! Cortemos con el pasado, eso sí, no olvidemos esas piedras en las que tropezamos, nos ayudará a seguir un camino diferente. De igual modo, no te obsesiones con el futuro, vive el ahora.
  • Permítete estar triste de vez en cuando, la euforia perpetua no existe. Los momentos tan importantes de soledad, son buenos hasta para esto.

Vivimos en un permanente ya y ahora, sin darnos cuenta que hasta llegar a nuestra meta hay un camino que recorrer. Son diferentes las formas de llegar a él, pero solo existe una para que el sabor de boca sea dulce y fresco, y es siendo feliz.

Busca la felicidad, en la perfección o en el caos, ámala tú y después hazle saber al resto que dentro de tanta imperfección (perfección-caos), uno puede ser feliz porque sencillamente lo es, tal y como lo desea ser.

El propio Walter Riso dice: “Hagas lo que hagas no podrás agradar a todo el mundo. Créeme: no necesitas la aprobación de los demás para ser feliz.”

Carmen Prada | Asesora de Desarrollo Personal y Profesional

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