Envidia y calumnia, causa y efecto

rafa

 

 

 

Artículo publicado por Carmen Prada

El deporte es una de las pocas razones que encuentro para sentarme delante del televisor. Evidentemente,  cuando puedo acudir en persona a un espectáculo de esa naturaleza, el disfrute es mayor.

En mi juventud, el tenis fue el deporte al que más me aficioné, me apasionaba y admiraba a los jugadores, su fortaleza, esa ambición individual de ganadores, observaba una garra que jamás había visto en otros deportes… Y ciertamente, no me perdía ni un Grand Slam, especialmente Roland Garros, que sin duda entre todos era mi preferido.

Corría el año 1994 cuando definitivamente me cautivó por completo, me encontré en la tesitura de elegir un jugador al que animar, y lo cierto es que me resultó difícil, ya que la final fue entre Sergi Bruguera, a la postre campeón, y Alberto Berasategui. Ese día recuerdo que me dije: está bien tener dos españoles en la final, pero pierde emoción… Habrá opiniones para todos los gustos, pero el corazón se parte en dos y es como si quedase todo a medias.

Pocos años después, apareció un joven inexperto pero con muchas maneras, Rafael Nadal. Lo cierto es que ya con cinco años tenía la raqueta entre sus manos. Era el año 2005, y en su debut en el torneo parisino comenzó pisando fuerte y el día de la final se presentó en la pista como un veterano y conquistó la Copa de los Mosqueteros. A partir de ahí, no ha parado de ganar títulos en este Torneo Internacional de Francia, y a día de hoy van nada más y nada menos que 9 títulos, mientras que desde 1983 no gana el torneo individual masculino un tenista francés.

Os estaréis preguntando, ¿por qué te estás centrado tanto en este torneo? Muy sencillo, no soporto y además detesto que se injurie a alguien, y más cuando no hay absolutamente ninguna prueba para acusar.

Sin duda, para mí Rafa siempre ha sido un ejemplo como persona, deportista, profesional, con grandes valores, volcado continuamente en diversas causas sociales, luchador, tenaz, insaciable, ejemplo de deportividad y elegancia en la victoria y en la derrota, y sobre todo muy muy humilde Seguiría pero no me quiero extender. ¿Quién no conoce a Rafa? Ya no solo en España, sino en el mundo entero.

Es un ejemplo para deportistas y profesionales en general. Fue elegido por el COE abanderado de la selección española para la ceremonia inaugural de los Juegos Olímpicos de Londres 2012, pero finalmente no pudo ir por lesión. Pero no duda en lucir nuestra bandera orgulloso cuando compite y triunfa por todo el mundo.

No daba crédito esta pasada semana, cuando supe de las calumnias que se han escuchado hacia un deportista ejemplar como él lo es. Nuestro país vecino, Francia, parece ser el único que no ve a este “guerrero” como tal, y no me extraña, ya que las muestras de envidia hacia nuestros deportistas en las últimas décadas han sido muy numerosas y sonadas.

Y para colmo de males, ahora hasta los políticos se ven con el derecho de calumniar, aun cuando lo que han escuchado son rumores. La señora Roselyn Bachelot, exministra francesa de Deportes, ha acusado a Rafael Nadal de haberse dopado.

Inocentemente me pregunto, ¿esta señora no se da cuenta que no está en el patio de un colegio? O que lo que comparte en voz alta, ¿no es un chisme de una vecina de su comunidad? O quizá más bien, ¿no será que su situación de ex no le da protagonismo, y le sobra tiempo para faltar al respeto a un deportista que ha sido campeón en 9 ocasiones de su preciado Roland Garros?

El problema es que esto no es de ahora, llevamos sufriendo la envidia maliciosa por parte de los franceses hacia nuestros deportistas ya desde hace años, y quedó claramente reflejado para el mundo entero en el año 2012 con el popular programa “Los Guiñoles” de Canal Plus Francia. Una vergonzante campaña contra los deportistas españoles, burlas sin gracia, que sufrieron los grandes Alberto Contador, Íker Casillas, Pau Gasol, y como no, Rafa Nadal.

Esta vez, las faltas de respeto, los insultos, las calumnias baratas, las acusaciones infundadas, la poca gracia que tienen “los chismes”, no les van a salir gratis. Aplaudo la decisión de Rafael Nadal,  de no seguir permitiendo que se siga dañando su imagen a base de cotilleos y estupideces infundadas, ya que la reputación de Rafa ha sido forjada a base de esfuerzo, humildad, tenacidad y sacrificio.

No se puede estar defendiendo continuamente, cuando no existen razones para que le juzguen. Las calumnias acaban con amistades, relaciones laborales, familias, proyectos… Esto es algo que podemos sufrir cualquiera de nosotros sin ser Rafael Nadal. Uno debe defender su persona, y en su caso su profesionalidad, con elegancia al hacerlo y con mucha rotundidad, sin que tiemble el pulso. Que nadie eche por tierra nuestro sacrificio, esfuerzo y valores porque la envidia sea un mal barato.

Una vez más, Rafa, esta bola de partido la tienes ganada, y además como lo haces siempre, con garra y humildad.

Hoy más que nunca debemos decir todos: ¡¡¡VAAAAAMOOOSS RAFA!!!

 

 

Carmen Prada | Asesora de Desarrollo Personal y Profesional

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